En fin, creo que es un experimento interesante, basado en esas leyendas urbanas de los foros de internet, y que el director logró trasladar junto a todas las referencias mencionadas anteriormente, a una película cautivadora, extraña, enigmática, surrealista, onírica, y con mucha atmósfera (importante el trabajo del sonido y el color), que de trasfondo habla de los traumas, la depresión y de las complejidades de nuestro cerebro o mente, lleno de retazos de memoria y habitaciones vacías con objetos y símbolos, que a la vez son una capa de otra imagen o recuerdo, que a la vez pueden ser creaciones personales para protegernos de tales traumas, y la misma realidad. La película, además, sigue la línea de esos jóvenes directores que desde hace algunas décadas vienen experimentando con el género del terror y el thriller psicológico (terror autoral o Arthouse Horror).
jueves, 4 de junio de 2026
Reseña y Análisis de la película: Backrooms (Kane Parsons) - 2026 / U.S.A. / En Cines
Primer largometraje del joven youtuber y director de cine británico-estadounidense, Kane Parsons, quien adapta sus propios cortometrajes de terror, publicados en la plataforma de Youtube en 2022, e inspirados en los Backrooms, que es una famosa leyenda urbana de internet (creepypasta), que describe una realidad alternativa infinita, formada por largos pasillos infinitos, luces fluorescentes parpadeantes, entre otros detalles, que se popularizaron desde el 2019, con una publicación en un foro de internet sobre este fenómeno (una fotografía de una oficina vacía con paredes amarillas que sugería que al traspasar por accidente alguna de las paredes quedabas atrapado en otra realidad paralela). Me pareció una película que busca desesperadamente la inmersión del espectador en su propuesta, que es a la vez un intento de trasladar un ejercicio usado en psicología y por terapeutas a una realidad alterna física y surrealista. El laberinto de nuestra cabeza, con todos sus recovecos, imágenes fragmentadas, distorsiones y traumas en un plano físico e inacabable.
Me hizo sentir interés en la trama, aunque las influencias son muy reconocibles con otros proyectos que hemos visto en las últimas décadas crecer: desde “El proyecto de la Bruja de Blair” (1999) con el subgénero del metraje encontrado y el estilo de grabación con cámara en mano, que a la vez bebió del cine experimental, pasando por otros géneros como el falso documental, el más reciente de los creepypastas (de donde vienen los cortos originales que el director subió en Youtube en el 2022) y el tema de los espacios liminales, que hemos vistos en películas y series como “Severance” y “Exit 8” (un gran ejemplo mucho mejor logrado), etc., sin olvidar la influencia de Charlie Kaufman y David Lynch. Por lo que propone la película no me sorprendió por su originalidad, ya que se ha visto en distintas versiones y mejor ejecutados, pero destaco la labor del joven director para usar todas esas referencias e influencias para componer una obra que se explaya en la técnica, la forma, la composición audiovisual y el estilismo, para en cierta forma introducirla a un nuevo grupo de nuevos espectadores.
La película, ambientada claramente en los años 90, nos presenta a Clark (Chiwetel Ejiofor), un arquitecto alcohólico y frustrado que se ve obligado a dirigir una tienda de muebles para sobrevivir, y al que su esposa ha abandonado por sus vicios y comportamiento. Todo esto lo deja en un profundo estado de depresión que lo lleva a tratarse con una terapeuta, la Dra. Mary Kline (Renate Reinsve), quien intenta ayudarlo en sus recurrentes sesiones. Todo cambia, cuando un día Clark descubre de forma accidental en la pared del sótano de la tienda de muebles, una misteriosa entrada a otro espacio lleno de interminables pasillos y habitaciones abandonadas.
Que el protagonista sea arquitecto frustrado y nos muestren sus dinámicas con la terapeuta, con quien a veces realiza un juego de roles, para indagar en el momento en que su esposa decidió echarlo de la casa, nos induce un poco en el juego psicológico que propone la película, que aún así es muy enigmática e inquietante. La película te da espacio para muchas interpretaciones y perspectivas, incluso con su tramo final, en donde al parecer intenta dar indicios de una explicación sobre ese mundo detrás de la pared, de esos espacios distorsionados, cambiantes e infinitos, en el que todos podemos caer, habitar o contener. Se menciona incluso la intención de unos hombres (que al parecer trabajan con el estado) en construir una caja de resonancia con esos espacios experimentales de la psiquis humana. Ese intento de explicación final quizás pudo ser prescindible, aunque la verdad es que tampoco explica nada, y sigue dejando al espectador la libertad en su propia interpretación. ¿Otra dimensión? ¿Un experimento del gobierno? ¿Un sueño psicótico? ¿Ciencia ficción?, etc.
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