martes, 11 de diciembre de 2012

Pietá (Kim Ki-duk)



“Pietá” o “Piedad” es la última película del famoso y respetado director surcoreano Kim Ki-Duk. El director de dos películas que adoro como son “Hierro 3” y “Primavera, verano, otoño, invierno…y primavera”, ambas entre 2003 y 2004. Luego de esos filmes, Ki-duk ha tenido diversos desaciertos, ninguna al nivel de sus anteriores filmes. Este año ha llegado con Pietá, y tenía mucha ilusión de ver el regreso de un grande. Que de hecho ganó el León de Oro a Mejor Película en el Festival de Venecia, derrotando a la favorita The Master. Y de hecho podría decir, que si es un regreso de Ki-duk, aunque no sea un gran regreso, ya que “Pieta” es un filme intermitente que me generó diversas emociones, entre ellas: una parte no me gustó para nada, otra me pareció mediocre y otra simplemente magistral. Por esto, aunque el resultado general sea regular, podemos decir que el director surcoreano aún tiene mucho por dar.

Dirigida y escrita por Kim Ki-duk, “Pieta” cuenta la historia de un joven cobrador de préstamos, que vive una vida triste, vacía y solitaria, lo que le ha ayudado a desarrollar una frialdad para cumplir su trabajo. La vida del joven cambia, cuando se aparece una mujer que dice ser la madre que lo abandonó de pequeño.

Esa es la base de la historia. Ahora para explicar mejor las emociones que despertó en mí el filme, lo describiré en tres partes:

En la primera parte del filme, prácticamente en los primeros treinta minutos, somos testigos de la frialdad del joven cobrador, en las distintas visitas que realiza a cada uno de sus clientes. Esta parte no me gustó mucho, porque aunque retrate bien las situaciones en su extremo, hay muchas escenas excesivas, grotescas y gratuitas. Todo esto junto a la exposición de la sordidez en el entorno, en muchas ocasiones fue muy abrumador y molesto, al menos para mí.

Luego, el filme empieza a tomar mejor forma cuando llega la mujer que dice ser la madre del joven. Pero no mejora del todo. Esto puede deberse a que muchas situaciones se vean inverosímiles, y a que muchas cosas adquieren sentido más adelante. Pero además de eso, en esta parte se reafirma ese espíritu anti capitalista del filme, esa crítica al capitalismo, al consumismo, al dinero, a la crisis de valores. Pero este no es el punto central del filme. Es sólo una parte, y la forma en que es mostrada me pareció demasiada explicita, sin el menor atisbo de sugerencia. Cosa que no me gustó mucho. Porque en ocasiones incluso el espectador puede ver como si le estuviesen dando un discurso. En esta parte también descubrimos por primera vez, atisbos en la humanidad del joven cobrador y podemos llegar a entenderlo. Ya en esta parte, el filme se había recuperado y se vuelve más interesante, a pesar de los defectos mencionados.

Ya en la parte final, viene lo magistral y lo mejor de Kim Ki-duk. En esta parte, muchas cosas adquieren más sentido y se descubre la verdadera naturaleza de la historia. Estamos frente a otra historia de venganza, tan usadas con efectividad en el cine asiático, pero siempre funcionan, y esta no es la excepción. El director deja lo mejor para el final, y hace lucimiento de todos sus dotes, con un final simplemente genial, me encantaron los últimos segundos. Porque la poesía que esperaba ver durante todo el filme, llega justo al final. Pero me alegro de verlo, y pienso que ha valido la espera.

En la parte interpretativa, mención especial para Min Soo-Jo, que encarna a la madre del cobrador. Y un poco menos para Lee Jung-Jin, que interpreta a Gang-Do, el cobrador, que en varias partes resulta soso y no logra transmitir lo suficiente. La fotografía es destacable en momentos y la dirección de Kim-duk también se luce en diversos momentos.

En síntesis, un filme intermitente pero muy interesante. Y que a pesar de los problemas antes mencionados, representa el regreso de un gran director. Que espero siga sorprendiéndonos con su cine. Por todo lo anterior:

6/10   


Frases de la película








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