jueves, 25 de octubre de 2012

La Playa D.C (Juan Andrés Arango)



La Playa D.C es una de las películas colombianas que desde principios del año ha generado muchas expectativas, sobre todo luego de su elección a participar en la competencia oficial del Festival de Cannes, en la sección “Una Cierta Mirada”.

Acabo de ver la película hace poco y ha sido una grata sorpresa. Es una película sencilla que retrata distintas vertientes de la realidad del país. En esta ocasión, desde la visión de un joven negro llamado Tomás, que se vio forzado a trasladarse a la ciudad de “Bogotá D.C”, junto con su familia, luego de que a causa de la guerra tuviesen que salir huyendo de su hogar ubicado en la costa pacífica. En ese lugar, donde aún mantienen recuerdos de “La Playa”.

Precisamente, esa es la alusión inicial desde el título del filme, esa unión entre sus recuerdos de La Playa, y su realidad presente en el Distrito Capital.

El filme inicia con unos exagerados movimientos de cámara en mano que siguen a Tomás, casi siempre de espaldas. Al principio estaba un poco preocupado de que el movimiento durara en todo el filme, afortunadamente luego se equilibra. Ese movimiento, termina siendo uno de los tantos recursos simbólicos que utiliza el director, en esta ocasión, para reflejar el estado emocional de Tomás frente a la asfixiante ciudad capitalina. Al mismo tiempo, que los innumerables miedos y temores que lo embargan. Recuerdos de la costa pacífica y de su playa, que se presente en forma de flashback en diversos momentos del filme. Pero todos los recuerdos de la playa no son gratos, desafortunadamente persisten los fantasmas de la guerra, la violencia y la muerte de su padre, que sigue atormentándolo a él, a sus hermanos y a su madre.

Tomás vive en Bogotá con su madre, su padrastro y su hermano menor Jairo. Jairo ha caído perdido entre las drogas y metido constantemente en problemas. A la historia se suma su hermano mayor, quien regresa de un viaje que realizó a los Estados Unidos como indocumentado.

Así que durante todo el filme observaremos desde la visión de Tomás, como su hogar ha desaparecido, se ha esfumado; como su madre se aleja de él y a la vez de su pasado para empezar una nueva con su nueva pareja y un nuevo bebé, como su hermano menos se ha perdido y como su hermano mayor lo intenta convencer para llevárselo con él al anhelado “norte” y buscar una mejor fortuna.

Esa es la base general del filme de Juan Andrés Arango, que se estrena con esta sobresaliente ópera prima que dirige y escribe. El filme tiene un ritmo lineal, con algunos momentos realmente muy buenos, que rompen esa linealidad y lo elevan por momentos. En esas escenas claves hay una muestra notable de detalles de la escenografía y la fotografía. También disfruté mucho de la música durante todo el filme, bastante apropiada para cada momento.

Los actores, creo que están muy correctos, en la mayoría de tomas lucen muy naturales y trasmiten bastante realismo y fuerza. Aunque sea Tomás el centro del relato y el personaje más desarrollado.

La dirección es correcta. El guión y el argumento también son correctos; en el trasfondo del filme hay un enorme mensaje, y hay una exposición de problemas sociales como el racismo, el desplazamiento, las drogas, los retazos del conflicto interno, el ideal del sueño americano, entre otros. La marginación a la que son expuestos Tomás y sus hermanos por ser de otra cultura y sobre todo por llevar un color de piel diferente, se hace evidente. El resentimiento que ellos mantienen por esos prejuicios, por ese regionalismo tan marcado aún hoy en día, y ese racismo tan radical que también aún hoy en día persiste. Y a pesar de que todo su entorno se encarga de marginarlo, y de que cuando intenta hacer algo bien se presenta algún problema que se lo impide, es conmovedor ver como una pequeña luz de esperanza se atisba en el horror y la oscuridad.

En síntesis, es un filme que se encuentra por encima de la media de lo que normalmente presenta el cine colombiano, pero que sin embargo no alcanza a ser redonda, aunque contiene muchos buenos momentos, muy destacables, donde se alcanza la sutileza y la fuerza en escena. También a pesar de que es relativamente corta (90 minutos) se hace un poco larga, y tal vez le faltó ser más efectiva, directa y contundente. Me pasó que me sorprendió cuando salieron los títulos finales de créditos, no pensaba que aún había terminado. Lo que me hace pensar que me quedó faltando algo, a pesar de los buenos momentos que tiene. Recomendada, pero por este contraste:


6.8/10




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