jueves, 5 de julio de 2012

Chaplin (Wolfram Tichy): Biografía


Otra de las biografías que he vuelto a revisar hace poco, también de la colección de Salvat, es la de Charles Chaplin, escrita por el crítico cinematográfico Wolfram Tichy.

Tichy divide los capítulos de la biografía de Chaplin con los nombres de sus películas. Y es que precisamente sus filmes eran su vida, se involucraba tanto y tan a fondo con ellas, que alcanzó un alto nivel de exigencia y perfección en las tomas y las escenas. Además de que él se dedicaba completamente a sus filmes, actuaba, dirigía, escribía, en ocasiones componía la música, entre otros aspectos. Fue uno de los artistas más completos en la historia del cine.

Su padre murió a causa del alcohol, y su madre fue la que lo encaminó y fomentó en su carrera. Fue bailarina y cantante, que en un momento de su carrera perdería la voz. En esta biografía observamos cómo fue creciendo y apropiándose poco a poco en la creación de su personaje emblemático: Charlot. Él empezó actuando, pero en el camino le llamó la atención la dirección y equiparar todo el proceso de producción del filme. Además, en este recorrido no podrían faltar sus relaciones amorosas, que fueron varias, algunas un poco tormentosas.

En uno de los apartados del libro, que ahonda su preferencia a la comedia, él decía: “No me gusta la tragedia. La vida es ya suficientemente triste. Yo utilizo el patetismo sólo para ayudar a la belleza a conseguir sus derechos, y ésta es la única dosis trágica que contiene belleza”. Y con respecto al éxito de su personaje vagabundo, afirmaba: “Creo que el secreto del vagabundo es que la gente ha sabido ver lo que de humano hay en él”.

También en la biografía observamos sus problemas por su imparcialidad política, que le traería posteriormente problema con los Estados Unidos, y su conflicto con la introducción del cine sonoro. Declaró en una ocasión: “Una buena película sonora es peor que una buena obra de teatro, mientras que una buena película muda aventaja a una buena obra de teatro”. Y en otra ocasión: “¿El cine sonoro? Puede usted decir que me repugna. Viene y destruye el arte más antiguo del mundo, el arte de la pantomima. Destruye la gran belleza del silencio”. Y con el tiempo cambiaría muy poco de posición: “En la pantomima, si es buena, se puede salir airoso de cualquier circunstancia y hacerla verosímil. El movimiento es totalmente natural –de la misma forma que un pájaro vuela- y la palabra hablada es lo trabajoso. ¡La voz es tan traidora! Trae consigo lo artificial y reduce a cualquier persona a cierta unidad de habilidad lingual, a algo irreal. La pantomima es para mí la expresión de la poesía, de la poesía cómica. Yo ya sabía que en las películas sonoras perdería mucho de mi elocuencia… Nunca volvería a resucitar a mi vagabundo. ¿Cómo compondría una frase? Así pues, el vagabundo tenía que desaparecer”. Chaplin siempre estuvo aterrado sobre la voz que le daría a Charlot, era tan minucioso y perfeccionista, que al nutrir sus personajes de voz y palabras, probablemente alargaría mucho más su trabajo. Pero Chaplin no se dio por vencido, y se decidió a hacer una película muda a la que añadiría efectos sonoros y música. Esto representaba un reto en la época del apogeo del cine sonoro, y muchos pronosticaban el fracaso de Chaplin. Pero Chaplin en su habitual perfeccionismo y grandeza hizo la película y la estrenó, y la película tuvo un éxito enorme, y para muchos es una de sus mejores obras y una de las mejores de la historia del cine: “Luces de la Ciudad”. En donde dice que Albert Einstein lloró luego de ver el filme en su estreno. En Luces de la Ciudad, Chaplin llegó a repetir muchas veces las escenas hasta que le gustaran. Solía disponer del tiempo de sus actores.

Así Tachy durante todo el libro continúa profundizando en sus filmes y su vida, pasando por la segunda guerra mundial, y ya cuando se encontraba anciano su “reconciliación” con los Estados Unidos, y el rodaje de sus últimas obras, y algunas que nunca llegaron a hacerse. Pero sin duda fue un personaje que pasó a la historia, como uno de los más grandes del séptimo arte.


Algunos testimonios del talento de Chaplin:

Franz Kafka:

“Es un hombre lleno de energía y obsesionado con el trabajo. En sus ojos llamea la desesperación de no poder cambiar la miseria de este mundo; sin embargo, no se da por vencido. Como todo auténtico humorista, tiene la agresividad de un animal de presa. Con ello de dispone a abordar el mundo. Y lo hace de una forma peculiar. A pesar de la cara blanca y de los ojos negros y redondos, no es un tierno Pierrot, pero tampoco un crítico mordaz. Chaplin es un técnico. Es un ser humano dentro de un mundo de máquinas en el que la mayoría de sus compañeros ya no disponen de la sensibilidad y el utillaje mental necesarios para apropiarse efectivamente de una vida que les ha sido cedida en préstamo. No tienen fantasía. Entonces empieza Chaplin a trabajar. Como un técnico en dentaduras hace dentaduras postizas, así crea él prótesis de fantasía. Esto son sus películas. Esto es todo su cine en general. (Citado por Gustave Janouch, Gesprache mit Kafka, 1951)

Luis Buñuel:

“El Charlot de hace diez años podía proporcionarnos una gran alegría poética. Hoy, ya no puede competir con Harry Langdon. Los intelectuales del mundo lo han estropeado, y por eso, ahora intenta hacernos llorar con los más vivos lugares comunes del sentimiento”. (“Lo cómico en el cinema”, en La Gaceta Literaria, 15 de abril de 1929)

Jean-Luc Godard

“Está por encima de toda alabanza porque es el mejor. ¿Qué otra cosa se podría decir? En cualquier caso, es el único director de cine que puede reforzar, sin dar lugar a malentendidos, el adjetivo “humano”, tan de capa caída. Desde la disposición de las secuencias en Charlot Campeón de Boxeo hasta la de Cinéma –Vérité en el discurso final de El Gran Dictador, Charles Spencer Chaplin, que siempre se mantuvo en las fronteras de los estrictamente cinematográfico, al final ha enriquecido el mundo del cine con más cosas (¿cómo decirlo si no: ideas, gags, inteligencia, dignidad, belleza, gestos?) que todos los demás directores juntos. (“Diccionario de directores americanos”, en Cahiers du cinéma, diciembre de 1963)


Imagen de Chaplin montando una película en su laboratorio:


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