sábado, 1 de diciembre de 2012

Cero en conducta (Jean Vigo)



“Cero en conducta” es uno de las únicos cuatro trabajos del gran director de cine francés Jean Vigo; la penúltima en su portafolio, antes de la conocida “L´Atalante”. En realidad fueron dos documentales bastante cortos “A propósito de Niza” (1930) y “Taris, rey del agua” (1931). Y las otras dos películas, “Cero en condcuta” (1933) y “L´Atalante” (1934), por las que ha sido ampliamente conocido y reconocido por su gran aporte al posterior desarrollo del cine francés y de la famosa “nouvelle vague”. Murió muy joven de tuberculosis con tan sólo 29 años.

“Cero en conducta” es en realidad un mediometraje de 44 minutos, en el que Vigo luego de los dos mini documentales que realizó entre el 30 y el 31, rescató y escribió esta experiencia de su niñez. Ya que luego de la muerte de su padre, estuvo gran parte de su niñez en un internado de Millau. Esta experiencia y estos recuerdos, fueron la inspiración para el filme de Vigo.

En este filme, Vigo retrata la vida de unos niños en un internado, en donde los profesores son unos tiranos estrictos y opresores (algo muy común en la época). En el filme vemos como los estudiantes se revelan ante este sistema. Cansados de seguir soportando esta situación, se rebelan contra los profesores y dan un golpe a la organización del internado.

El filme se divide en cortos capítulos que revelan la acción de lo que ocurrirá, elemento heredado de las películas clásicas mudas, que aún hoy se sigue manteniendo, sobre todo en el cine de autor.

Además de ser un filme revolucionario y transgresor en su momento (a pesar de ser realizada desde 1933, fue prohibida en Francia hasta 1945), es una película muy artística, utilizando muchos recursos cinematográficos, muy buena dirección y fotografía. La película a pesar de falta de presupuesto que tuvo, es artística, crítica, irónica, revolucionaria, simbólica y con toques surrealistas, entre otros elementos, con los que muchas películas realizadas hoy en día quisieran contar.

A pesar de su corta duración tiene varias escenas memorables e impresionantes, sobre todo aquellas con toques surrealistas, como la guerra de almohadas y en ese icónico final que veríamos varios años después en una película que le rendiría un homenaje, como fue “If…” (1968). Pero la influencia del cine de Vigo, y de esta película en especifico, también fue crucial para el cine francés, y una de las películas más notorias que se nutrió e inspiró de la película de Vigo es la famosa película de Francois Trauffaut: “Los cuatrocientos golpes”. 

En síntesis, el filme es una oda a la libertad y a la revolución, con muy buenas actuaciones de todos los pequeños. Es un fiel retrato de la niñez dentro de estos centros de represión, que se han ido aboliendo con el tiempo, o mejor dicho, que se han “mejorado” el proceso con la misma esencia, han evolucionado. Pero al final, el cambio siempre está dentro de cada uno de nosotros, en nuestras decisiones e ideales. Y todo partiendo desde la infancia, que es una etapa sagrada en el futuro de la misma sociedad. Esa canción tan alegre que suena durante parte del filme, en el inicio y el final, es una pequeña luz, esa sinfonía que representa la inocencia de los niños, de un espíritu libre que nunca debería ser sometido y mucho menos adoctrinado bajo mecanismos arcaicos. 

9/10












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