jueves, 26 de enero de 2012

Shame (Steve McQueen)


Ayer por fin pude observar “Shame” de Steve McQueen. Su segunda película, después de “Hunger”. Mi primera impresión al verla fue: Enorme Obra Maestra. McQueen esta vez nos regala una película cruda y dura pero magnífica. Después precisamente de “Hunger”, McQeen vuelve a arrastrar a Fassbender a los confines más bajos del infierno, pero este sale brillando con luz propia. Está simplemente a otro nivel, y Mulligan está excelente. La película que en definitiva entra a desordenar el Ranking que había hecho de las Mejores Películas del 2011.

“Shame”, ambientada en su mayor parte en las noches en la ciudad de Nueva York, cuenta la historia de Brandon, un hombre que tiene un grave problema para controlar y disfrutar de su vida sexual, es un adicto al sexo desenfrenado con una incapacidad de mantener una relación normal. Su vida transcurre entre su vida laboral en las mañanas, donde va a una oficina, pero la mayor parte del tiempo visita páginas pornográficas y mantiene diversas relaciones con igual número de mujeres. Hasta que un día llega su desdichada hermana, que irrumpe dramáticamente en su vida.

McQueen en esta ocasión continúa con su particular forma de hacer cine. El guión, firmado por el mismo McQueen y Abi Morgan, tiene pocos diálogos y abundantes descripciones. Al igual que en “Hunger”, el ambiente y la atmósfera son muy importantes, ya que el director con su prodigiosa mirada, sabe exactamente donde colocar la cámara, sabe como contar la historia a través de imágenes que hablan por sí mismas. La cadencia de las escenas son acompañados de forma efectiva por una melodía recurrente, que trasmite desolación, tristeza y “vergüenza”. De esa forma, el espectador desde el inicio entra en contacto con los personajes, sentimos lo que sienten, y gran parte del éxito de esa labor es logro de los dos fantásticos actores, que alabaré más adelante.

La película tiene un ritmo pausado, es muy sensorial y contemplativa, por lo que veremos algunos planos largos pero geniales. En esta ocasión, el director utiliza muchos símbolos minúsculos que pueden pasar desapercibidos, pero tienen gran significado en la trama. No sé porque al verla, o al terminar de verla no pude evitar hacer una relación con la película de Haneke “La Pianista”. Claramente, tienen poco en común, pero la mayor relación creo que es en los personajes principales, dos seres con problemas o “enfermos” (aunque está última palabra no me gusta mucho, al referirme a estos personajes). Creo que ambas películas hacen un excelente retrato, tanto exterior, pero sobre todo interior de las personas con este tipo de problemas. Eso sí, recordemos que la de Heneke tenía una gran represión y el de McQueen tiene es un exceso. Pero era sólo esa pequeña relación.

Continuando con el filme de McQueen, hay escenas fantásticas, resalto algunas, como el “prólogo” inicial, los primeros minutos del filme que ocurre en el metro, y nos muestran a Brandon observando a una hermosa mujer que se encuentra cerca. Esa escena y como termina, me pareció fantástica, y de entrada sabía que estaba viendo una película especial. Mucha atención con la chica del metro, puede que aparezca más adelante… En esa escena es impresionante la dirección de McQueen, de gran cuidado, de gran sensibilidad y de un gran conocimiento para trasmitir al público de forma eficaz.

La película es dura y fuerte, porque recorremos el infierno junto con Brandon, pero no me resultó tan perturbadora, como por ejemplo la película de Haneke. Eso sí, hay escenas fuertes y explicitas, pero no en un grado tan alto.

Brandon vive su vida normal, hasta que llega su hermana, una mujer perdida y desgraciada, tanto como él, pero con problemas distintos. Pero es a la llegada de esta a su vida (luego de que ignorara constantemente sus llamadas), que Brandon se siente expuesto, en un momento hasta con repulsión de sí mismo, y es donde empieza, creo yo la vergüenza (Shame). La relación entre los hermanos es intensa, pero entre todos sus problemas se quieren.

Brandon y su hermana, interpretados magistralmente por Michael Fassbender y Carey Mulligan, se comen totalmente la pantalla y le dan una fuerza increíble al trabajo de McQueen. Mulligan trasmite bastante, y una gran escena que lo demuestra, es esa donde canta el clásico “New York, New York”, es simplemente genial, su bella voz y su mirada desoladora y nostálgica, que parece el espejo del desastre que es su vida, y aunque todos los presentes se maravillan por su voz, es su hermano el que se siente más identificado porque se ve reflejado a sí mismo también. Es una excelente escena, y personalmente creo que Mulligan con su interpretación se come completitas a todas las nominadas a Mejor Actriz de Reparto este año en los Oscar, donde fue terriblemente ignorada, así como la película. Y Michael Fassbender, que decir de él, es simplemente fantástico, es un gran actor y su papel en Shame es enorme. De lejos, la mejor del año, incluso por sobre la de Oldman.

Como mencioné anteriormente hay pocos diálogos, e igual a como ocurre en “Hunger”, hay dos muy importantes. Uno que tiene con una compañera de trabajo en un restaurante, donde se da a conocer un poco, y el otro que es bastante dramático, es uno que tiene con su hermana en un sofá, frente al televisor, que dura alrededor de 6 minutos.

Y finalmente, ya en el último tramo del filme ocurren diversos acontecimientos, el ritmo crece mucho más en esta parte. Brandon llega al extremo con tal de satisfacer su apetito, y en general es un tramo muy notable y oscuro, con un final abierto que en realidad me gustó mucho. La película le toca a cada espectador terminarla, y no resultará difícil, porque durante todos los 99 minutos de metraje estuvimos dentro de la película y sus personajes. Esa es otra virtud, no se excede en tiempo y creo que el resultado final es una película excelentemente estructurada y McQeen supero a su opera prima, posicionándose como uno de los directores contemporáneos más prometedores.

Shame me pareció una obra maestra y entra a la cima de mi ranking de los mejor del 2011.

9/10

Trailer de Shame

Frases de la película





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