“The Secret Agent” es la película más reciente del director brasileño, Kleber Mendonça Filho (Bacurau, Aquarius, Sonidos del barrio), que contiene mucho del estilo y los temas que lo obsesionan y, que ha venido construyendo en los últimos años; pero que en esta ocasión los ha incorporado todos juntos (más nuevos elementos), logrando edificar una obra muy sólida, y quizás su mejor película hasta el momento (y de las mejores películas del 2025). Su estilo casi siempre apela al realismo (casi documental) y al costumbrismo, pero con pequeños toques surrealistas (y a veces fantásticos), más diversos homenajes a otras películas y autores, la mezcla de distintos géneros cinematográficos, y finalmente, el más importante y constante, la crítica hacia fenómenos y realidades sociales, que aunque tengan un foco local, en su Brasil, pueden ser llevados a cualquier otra región de Latinoamérica, o el mundo.
Ambientada de forma excelente en la Brasil de 1977, durante la dictadura militar brasileña (a propósito de la película, “Aún estoy aquí” de Walter Salles, que ganó el Oscar a Mejor Película Internacional el año pasado, y que trató el mismo tema, pero de forma diferente), nos presenta a Marcelo (Wagner Moura), un profesor que regresa a la ciudad de Recife para reencontrarse con su hijo, tras huir de un pasado turbulento, que parece no dejar de perseguirlo. La película nos muestra parte de la corrupción, la represión y la persecución que hizo la dictadura sobre cualquier persona en contra del régimen, o que simplemente hubiese ofendido de forma mínima a alguno de los líderes corruptos.
Mendonça Filho construye alrededor de la historia de Marcelo, una historia coral, con distintos personajes víctimas de la dictadura y sus relatos, en donde incluso le da espacio en pantalla a los “villanos”, y podemos observar la red urbana y humana de apoyo, que prestaba ayuda a todas las personas afectadas. Precisamente, la fuerza de la comunidad es otro tema que el director siempre incluye de alguna forma en sus obras. Pero además de las diversas voces de los personajes, el director también evita el relato lineal, y en diversos momentos nos traslada a otras épocas, hasta llegar a la última parte del metraje, en donde se da un salto temporal importante.
A pesar de incluir a varios personajes en la trama, Mendonça Filho no los abandona o desecha a su paso, sino que los desarrolla de forma paralela y muy bien cohesionada con la historia principal en distintas subtramas, justificando su duración de más de dos horas. Y le alcanza el tiempo para añadir el guiño de noticias de reales de la época con su toque fantástico, como el de la pierna cercenada que apareció un día en la playa al interior de un tiburón tigre, y a la que pone a andar con autonomía por las calles, sirviendo además de notable metáfora sobre las oscuras fuerzas del estado que devoran todo a su paso. El tema del tiburón, que fue una noticia real de la época, también sirve para trazar un paralelismo con la película “Tiburón” de Steven Spielberg, que es una de las películas que se proyecta en ese momento en las salas del Cinema São Luiz, en donde trabaja el suegro de Marcelo, y donde además se proyecta, “La profecía”, entre otras. Con todo esto, mostrando su tendencia a hacer homenajes a otras películas y al cine en general.
“El agente secreto” transita entre el drama político, el cine social, el thriller detectivesco, el cine negro clásico, con toques fantásticos, de comedia y de denuncia, mientras reflexiona sobre la memoria, la censura, el legado y la paternidad (tiene sus puntos de encuentro con la película de Paul Thomas Anderson: Una batalla tras otra). El guión, también escrito por Kleber Mendonça, se encuentra muy bien estructurado y mantiene un ritmo pausado, pero a la vez intrigante y cotidiano, que se cocina a fuego lento, y le da tiempo al espectador para que ate todos los cabos, historias y trama que te presenta. Para algunas personas puede resultar confusa o aburrida, pero hay que estar atentos y entrar en la dinámica de la propuesta para poder disfrutarla y catar todos sus elementos, tan bien elaborados y ubicados. La dirección es excelente, su fotografía, su diseño de producción y arte, y el trabajo coral de todo el reparto, pero hay que hacer una mención aparte al reconocido actor brasileño, Wagner Moura, conocido por interpretar al Pablo Escobar de la serie “Narcos”, pero acá interpreta a un personaje muy contenido, como la misma trama de la historia, pero con enormes matices, y que logra transmitir mucho, especialmente sobre lo que no dice y guarda profundamente en su interior. Él facilita y sirve de gran conductor del estado de ánimo y ritmo de la historia, pues por sus ojos y expresiones refleja el enorme rango de emociones que se exhiben a lo largo del metraje.
La película logró tres premios importantes en el Festival de Cannes 2025: Mejor director, actor y FIPRESCI (de la prensa internacional a la mejor película). Además ha ganado diversos premios en la actual temporada, a la que ha llegado con cuatro nominaciones a los Premios Oscar (Mejor Película, Actor, Película Internacional y Casting). Veremos que Brasil logra el doblete tras su triunfo el año pasado. Una película que sigue confirmando y fortaleciendo el nombre de Kleber Mendonça Filho, como uno de los grandes directores contemporáneos y una de las mejores películas (o quizás la mejor) del 2025. No dejen de verla en salas de cine del país y Cartagena.
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Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)







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