viernes, 13 de abril de 2012

Especial: Teorema (Pier Paolo Pasolini)


La palabra “teorema” proviene del latín “Theorema”, que a la vez deriva del griego theorein, que involucra el significado de palabras como: contemplar, examinar y estudiar. En la definición aceptada por la Real Academia Española, sobresalen dos palabras claves en el presente especial: Verdad y Reglas.

Teorema, es un filme del año 1968, escrito y dirigido por el gran director italiano Pier Paolo Pasolini. De Pasolini, sólo había visto dos filmes: Las mil y una noches y Los cuentos de Canterbury, pertenecientes a su trilogía de la vida, de la cual sólo me falta por ver El Decamerón. “Teorema” la había dejado pasar, hasta que hace poco José Barriga (otro amante del cine) me incentivó a verla. Y como le he confesado una vez he terminado de verla, he visto una de las mejores películas que he visionado.

En Teorema, Pasolini cuenta la historia de una familia de clase alta de Milán, pertenecientes a la alta burguesía italiana, conformada por: Paolo (padre), un hombre dueño de una fábrica, la cual heredó de su padre. Lucia (madre), su hermosa esposa que se encarga de su lujosa mansión. Pietro o Pedro (hijo), un joven burgués que parece seguir el camino de su padre, dedicado a los estudios y se entretiene como todos los jóvenes de su clase, practicando deporte y hablando de arte y literatura. Finalmente Odetta (hija), una joven, que al igual que su hermano parece seguir el curso de las normas, según lo que se espera de cada uno de ellos, al estar muy pendiente de su casa y la atención de su padre. A esta tradicional familia llega un visitante (sin nombre), lo conoceremos simplemente como “el huésped”, que llegará para alterar el comportamiento de toda la familia y develar los vacíos de cada uno de ellos.

En esta obra, como ya se puede prever con el argumento anterior, Pasolini crítica a la sociedad burguesa en forma general y profunda, valiéndose como herramienta o instrumento revelador a la misma divinidad. Personalmente he visto varias películas y referentes literarios sobre el tema de crítica a la burguesía, pero nunca lo había visto de la forma tan particular y genial como lo hace Pasolini.

Antes de continuar con detalles del filme, es importante ubicarnos en el contexto. La burguesía, una clase social que nació en el mismo seno de la Edad Media para designar a los comerciantes y artesanos, alejados del sistema de la monarquía y la iglesia dominante en la época. Esta misma sociedad cultivó sus propias bases, para en pleno siglo XIX, convertirse en la nueva clase social dominante, gracias a la nueva industrialización, que le otorgó un gran poder político, económico y social. Al mismo tiempo, esta nueva sociedad emergente que animó mucho a la población en general y a los revolucionarios de la época, tomó principios, valores y tradiciones de la religión de la Edad Media, entre otras, que ayudaron a consolidar un nuevo sistema, como las palabras claves mencionadas al inicio nuevas reglas, nuevas verdades… Actualmente el término de “burgueses” es aplicado a aquellas personas o familias que gozan de un nivel económico muy alto. Ya que como sabemos, desde el nacimiento de la burguesía hasta nuestros días, se han establecido grandes grupos económicos que actualmente monopolizan la actividad económica mundial. La palabra “Capitalismo”, está muy asociada al término actualmente.

Quería resaltar esta última parte, porque desde allí podremos ver que lo que nos mostraba Pasolini no corresponde a décadas anteriores, al contrario ha “evolucionado” y se ha mantenido.

Así como Pasolini, muchos de los grandes artistas, tanto de la literatura como el cine, se encargaron de hacer su crítica a la burguesía, desde sus inicios, hasta su desarrollo, e incluso actualmente. Uno de los grandes cineastas que se encargó de hacerlo fue Luis Buñuel, desde su gran película “El Ángel Exterminador” (1962) hasta su comedia “El discreto encanto de la burguesía” (1972) o “El Fantasma de la Libertad” (1974). Otro de ellos fue Claude Chabrol, en películas como “La Ceremonia” con Isabelle Huppert. El italiano Mario Monicelli con su filme “Un burgués pequeño, muy pequeño” (1974). Incluso otros grandes como Chaplin, Wilder, Bergman, y más recientemente Michael Haneke (en su estilo particular) o Roman Polanski, precisamente con su última sátira “Carnage”. Y seguro se me escapan otros ahora.

Teorema, con un ritmo pausado, que permite al espectador apreciar y detectar los distintos símbolos que el director utiliza y pone en evidencia en cada fotograma, se divide en dos partes. En la primera, observamos un retrato de la familia burguesa. Luego la aparición del “huésped” divino que se involucra con cada uno de los miembros de la familia. Les da su amor, corresponde a sus deseos más oscuros y profundos, logrando que todos lo amen y se aferren a él. Desde el padre y su hijo, hasta la esposa y su hija, todos mantienen intimidad con el misterioso huésped. Todos son felices, hasta Emilia, la criada, quien es la primera en intimar con el huésped.

La segunda parte, inicia precisamente cuando el misterioso huésped avisa a la familia que tiene que partir. A partir de allí, cada uno de ellos se despide del joven con un monólogo, en el cual cada uno de ellos, de forma individual, dan a conocer el vacío existencial que tenían antes de que él llegara, se pone al descubierto la hipocresía de la sociedad burguesa, el mundo de mentiras, engaños e imaginario en el que viven, donde ya toda “espiritualidad” o sentido de lo sagrado desaparece, para dar cabida al único dios que tiene importancia en el sistema burgués y en el capitalismo: el dinero y el poder. Cuando el huésped se va, la conversación de cada uno de ellos revelándole su pesar por la partida y sus propios vacíos, es simplemente genial. Uno de los más conmovedores es el de la esposa, quien con una fabulosa interpretación de Silvana Mangano, logra trasmitir absolutamente todo su dolor y tristeza, con sus gestos y sus miradas. Así mismo, el padre, interpretado por Massimo Girotti, el hijo por Andrés José Cruz Soublette, la hija por Anne Wiazemsky, la criada por Laura Betti, y el huésped divino por Terence Stamp. Todos están geniales y convincentes en sus papeles, le dan gran fuerza al filme, a sus personajes y al guión de Pasolini que está plagado de descripciones, que de gran forma los actores son capaces de llevar junto a la mano maestra del director italiano.

Luego que se va definitivamente, cada uno empieza a experimentar cambios drásticos, el trabajo divino está hecho, les ha traído cambio y una oportunidad de comunicarse con su propia esencia, lejos de los paradigmas y convenciones impuestas por la sociedad. Pero cuando en el mínimo lapso de tiempo son abandonados, luego de tal revelación, su mundo envés de transformarse en pro de su propia esencia, al contrario explota y entra en crisis y se encarga de que cada uno colapse. El cambio para ellos fue muy brusco y no pudieron controlarlo, de vivir en la gran mentira y falsedad, al entrar en contacto con sus más oscuras, luminosas y profundas emociones. Vieron al huésped como un objeto, como la gran fuente de su cambio, y les fue muy difícil mirarse a ellos mismos; ya que tan envueltos en la mentira, pierden la confianza incluso en ellos, y al contrario sienten desconfianza a ese “otro yo” como menciona Pietro en su monólogo. Pero lo importante, es que después de un cambio tan brusco, al menos hay un reconocimiento, y entonces: Odetta (la hija), cae enferma y paralizada. Pietro (el hijo), encuentra una forma de liberación y expresión, en otro monólogo excelente, donde incluso hay algunas pequeñas críticas al arte contemporáneo, o al menos eso creo. Lucia (la esposa), se deja llevar por sus instintos y busca un reemplazo del huésped en la calle, con varios intentos. Pero al parecer, nadie puede llenar su vacío. Paolo (el esposo), regala su fábrica a sus obreros, tras meditarlo, y transita normalmente, hasta que ve un joven atractivo que le llama la atención, pero que no es capaz de seguirlo en la multitud, no es capaz de abandonar sus ideales burgueses engañosos, por lo que cae hecho pedazos, se desnuda frente a toda la multitud y lanza un grito de desesperación en medio del desierto. Ese desierto que parece representar su interior.

Esa es la suerte de la familia, pero Emilia (la criada), representante del pueblo, del proletariado, o como sea, es la única que tras la partida del huésped, se va inmediatamente de la casa. En donde al parecer inmediatamente es sustituida por otra con el mismo nombre. Aquí tal vez se puede ver una idea de la importancia que tiene el proletariado para ellos, es casi que una pieza fácilmente reemplazable. Siguiendo con Emilia, parece haberse iluminado después de la revelación divina. Al parecer no fue contagiada por el espíritu burgués, lo que le permite trascender. Tal vez parezca un poco sesgada la intención de Pasolini, pero era su intención hacer una representación de la sociedad burguesa, su hipocresía con los mismos valores y creencias que pregonan, contrastándolo con la “inocencia” del proletariado que mueren muchas veces en su fe. A partir de aquí y en el desarrollo del filme nacen muchas interpretaciones, que cada espectador será capaz de develar según su propio criterio.

Para finalizar, es importante resaltar también que Pasolini escribió un libro al mismo tiempo que desarrollaba la película, con el mismo nombre “Teorema”. Y realmente el mismo contenido. Cuando me enteré que existía el libro, lo busqué y lo leí. En realidad no hay nada revelador, sólo que hay algunas descripciones especificas interesante y pocos detallitos que no son plasmados, pero que la película soberbiamente sabe llevar. Sin embargo, fue interesante leer el libro luego de ver la película. Es una experiencia que ya he practicado antes con otras excelentes adaptaciones como: El Extranjero, de Luchino Visconti (basada en el libro de Albert Camus), Muerte en Venecia, de Luchino Visconti (basada en el libro de Thoman Mann), Lolita, de Stanley Kubrick (basado en el libro de Vladimir Nabokov), Blow-Up, de Michelangelo Antonioni (basado en la obra de Julio Cortázar), y de las tantas adaptaciones de Madame Bovary, me quedo con la de Claude Chabrol (basado en el libro de Gustave Flaubert) y protagonizada por Isabelle Huppert. Todas estas adaptaciones tienen el común de haber sido adaptada de un libro de un excelente escritor, llevada al cine por un excelente director. Esa es la clave de una buena adaptación al cine, sé que se me escapan otras por el momento, pero recordé estas. Aunque lo que ocurre con “Teorema” de Pier Paolo Pasolini, es que es un libro y película, ambos creaciones del mismo personaje. Si bien, creo que la película era el resultado final, el libro es un interesante complemento de la película.

En síntesis, un filme muy recomendado para ver este tratamiento particular sobre esta crítica a la burguesía, excelente interpretaciones y una gran experiencia fílmica. A mí me ha encantado, por eso:

10/10


Escena de Teorema

Otro fragmento








2 comentarios :

  1. Me encanta Pasolini!!Yo creo que es uno de mis directores clásicos preferidos. Lo descubrí joven, nada más entrar en la universidad, y me encantó. Me tragué toda su filmografía ese año. Teorema no es la película que más me llega pero aún así es una obra maestra.

    Un saludo Alejandro.

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