La nueva película de Almodóvar, que se acaba de estrenar ayer Jueves en salas de cine del país (y Cartagena), y que además estuvo compitiendo en el Festival de Cannes hace unos días, me resulta una película entretenida con varias capas, en donde el director se permite jugar con la narración y la auto referencia (a su vida y a su cine, con temas y estilos ya abordados, que incluso en una escena hace que uno de los personajes diga exactamente lo mismo) , e involuntariamente me parece que a veces se le escapa la parodia a sí mismo, y al trabajo vampiresco de los escritores con las personas de su entorno.
La película cuenta la historia de Elsa, una directora de cine de culto, que debido al fracaso de sus obras se ha visto obligada a trabajar en la publicidad y grabando comerciales. Un día, Elsa se entera en medio de una grabación que su madre ha muerto, en vísperas de la Navidad, lo que la sumerge en un silencioso duelo, que afronta llenándose de trabajo. Pero un día sufre de un ataque de pánico que la lleva a hacer una pausa en su vida e irse de vacaciones con amigas que enfrentan sus propios dramas, pero que a la vez la inspiran a volver a escribir un guión para una próxima película. Paralelamente, tenemos a Raúl, un prestigioso director de cine venido a menos, quien se encuentra escribiendo la historia de Elsa, inspirándose de las personas a su alrededor.
Es interesante el manejo paralelo de ambas historias, especialmente cuando vas reconociendo los personajes que representan a cada persona dentro de la realidad del autor y su personaje. Pero el interesante juego se queda a medio camino, y Almodóvar se precipita a cortarlo y darle una fácil resolución, que también tiene su sentido, al pensar que las posibilidades de creación con infinitas, pero creo que no llegué a conectarme suficientemente con los personajes para llegar a ese corte abrupto. Aunque quizás esa sensación de algo inconcluso es algo que quería reflejar.
La pondría en las películas intermedias de su repertorio, en donde también pertenecen gran parte de las recientes (La habitación de al lado, Madres paralelas), que son películas que muchas veces me parecieron frías y superficiales, con argumentos impostados y adornados con los elementos de su ya conocido universo, lleno de colores vivos y composiciones específicas. “Dolor y gloria” sigue siendo de las últimas la que más me ha gustado, sin ser totalmente grandiosa. Pero en general me pareció entretenida, y me parece admirable que aún sienta el deseo de crear (que parece que es algo que ya necesita para poder seguir viviendo), y la película habla de eso también, de la droga de la creación, aunque él mismo anunció en Cannes que ya está harto de sí mismo, y en sus próximos proyectos estará buscando nuevos horizontes por explorar. Y será interesante ver a donde lo lleva esa búsqueda. Por lo pronto, vale la pena ir a verla a cine. Tiene buenas actuaciones y muchas referencias a sí mismo.
Acá dejo links de mis posts en ambos blogs de varias de sus películas y otras publicaciones:
Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)





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