Entre mis últimas lecturas han coincidido estas dos novelas que tienen en común a la ciudad de Cartagena como escenario, y también en que son las óperas primas de sus respectivos autores, a quienes conozco y aprecio. Por lo que he decidido juntar las reseñas en un mismo post. Disfruten y compartan:
Memoria de un Crucigrama (Orlando Oliveros)
La primera novela del joven escritor y periodista cartagenero, Orlando Oliveros, es una novela muy bien estructurada e hilvanada, que nos cuenta la historia de Anastasio, un periodista y poeta frustrado, quien un día recibe la propuesta de falsificar la obra de un excéntrico y reconocido poeta alemán, Kurt Kreuzworträtsel, maestro de la poesía arquitectónica, de origen argentino pero que vivió sus últimos días en Cartagena. Anastasio debe escribir un libro apócrifo para hacerlo pasar como obra póstuma recién descubierta del fallecido autor, para ganar dinero del muerto. Pero en ese proceso, el autor nos lleva por otras historias entrecruzadas con la trama principal, que harán viajar al lector hacia una experiencia que habla sobre las posibilidades de la escritura, la literatura y la misma creación literaria, pero también nos lleva a los territorios de la novela de misterio y crimen; en algunas partes, aparece la novela aventuras y algo de picaresca con su inherente humor y tragedia, para pasar a la misma esencia del costumbrismo y el realismo, en donde Oliveros va recorriendo con sus personajes espacios geográficos físicos de la ciudad, pero también espacios del imaginario colectivo de nuestra cultura, mitos y leyendas, que enriquecen mucho la narración, y que le permiten al lector local ubicarse entre ambos espacios, y seguramente al lector no local, intentar buscarse dentro de este compendio de historias y referencias, que trascienden los límites espaciales, y te lleva por terrenos literarios, artísticos y cinematográficos.
La novela se divide en tres partes, unidas por dos breves capítulos de transición, que el autor titula como “Coros de Anastasio”, que evocan eventos traumáticos del pasado del protagonista en el pueblo de El Callao, que es el inicio de todo, y como la misma esencia del coro de la tragedia griega, representa la consciencia del mismo pueblo y los testigos, lo que me pareció un interesante recurso, usado especialmente en novelas vanguardistas, para sintetizar o hacer una transposición poética de esta parte de la historia del personaje principal. En la Primera parte, “El dios de las palabras cruzadas”, se nos introduce toda la trama y planeación del fraude, en donde narrativamente el autor se decanta por el uso de la tercera persona pero intercala con la primera cuando cambia la perspectiva hacia otro personaje. En la Segunda parte, “Una editorial para libros huérfanos”, se nos introduce la historia de Gregorio, quien contrata a Anastasio para el fraude, y los devenires en la creación de la editorial, en donde seguimos también con la historia de Anastasio pero se intercala con la historia de Gregorio y su viaje por Colombia buscando clientes para estafar con la literatura. Y la Tercera parte, “Sábanas blancas” nos muestra a Anastasio visto tras las cartas, noticias e imágenes vistos por Leila con escepticismo y un notable dolor silencioso. Pero luego seguimos a Anastasio en sus días en prisión, la enfermedad del Covid, algunos conflictos que no se nombran pero se dejan entre líneas, y su eventual redención volviendo a sus raíces y los traumas por sanar.
Me pareció una novela ingeniosa, didáctica y muy fluida, que nos lleva por distintos recorridos dentro de un laberinto, pero siempre acompañados por la buena prosa, las excelentes descripciones de espacios y personajes, dentro de un engranaje muy bien concebido y ejecutado. Y que por supuesto, alude a la nostalgia de pasadas generaciones que crecieron en la Cartagena de antaño, al mencionar espacios e historias de un pasado no tan distantes, como lo Cinemas Capitol o los escritos póstumos de escritores como Raúl Gómez Jattin, y el misterio tras de ellos, también el retrato de la vida de un periodista local, la impotencia en las denuncias, los cócteles superficiales, y en definitiva, la radiografía del alma de la ciudad bella pero melancólica. Muy recomendada para que la lean y disfruten. Disponible en las librerías del país.
Las Bocas del Silencio (Juan Antonio Pizarro)
“Las Bocas del Silencio” es también la primera novela del escritor caleño pero afincado desde hace algunos años en Cartagena, Juan Antonio Pizarro, quien llevado por su interés y fascinación por la historia y por la misma ciudad de Cartagena, escribió esta ambiciosa novela, dividida en cinco partes o “5 libros”, en donde un narrador sin nombre, nacido en los años de 1.800 en Gimaní (Getsemaní) empieza a contar la historia de su familia, empezando por su Abuelo, en quien se centra el primer libro, y que nos traslada al continente europeo, en Trujillo, España, con un niño ilusionado por cumplir el sueño de ir a América, específicamente a Las Indias, para hacer fortuna. Desde esta primera parte, Pizarro ya nos atrapa con su prosa precisa y fluida, con sus excelentes descripciones del espacio y con la minuciosa construcción de sus personajes, especialmente con la recreación de la infancia, en donde me parece que el autor es capaz de construir y evocar desde la memoria y el recuerdo, bellas escenas atemporales que conmueven al lector, y en cierta forma los lleva a encontrarse en ellos. Pero la infancia sigue siendo protagonista, porque aunque en el primer libro vemos la infancia y adolescencia del abuelo, posteriormente en los libros dos y tres, vemos la del mismo narrador, por lo que creo que la infancia y adolescencia tienen una fuerte presencia en la novela en general, y el autor se mueve como pez en el agua en ese espacio temporal. El primer libro finaliza con la partida del abuelo a las Indias, que está llena de muchos avatares y eventos emotivos y trágicos que lo dejarán marcado para siempre. Pero dentro del mismo capítulo exploramos muchos temas históricos, en referencia a las personas que volvían a España sin fortuna pero con la impresión del nuevo mundo, entre otros temas muy interesantes.
En el segundo libro, “Bisbis”, exploramos la vida y personalidad de la bisabuela del narrador, mientras hacemos a la vez un recorrido por la Cartagena de antaño, su paisaje geográfico, sus tradiciones arraigadas y perdidas, la esclavitud, el machismo y la determinación de algunas mujeres que no se dejaron pisotear por la tradición y la historia. En el tercer libro, “Narrador”, recorremos los recuerdos juveniles del protagonista, con anécdotas, historias locales y mucha cotidianidad, más el primer amor y la primera decepción amorosa, aventuras, descubrimientos, mientras la historia de independencia de Cartagena se mueve de fondo. En el cuarto libro, “Mi amigo Ramiro”, la acción pasa a la ciudad de Bogotá, a través de las historias y vivencias de Ramiro, amigo del protagonista, quien le cuenta su historia en medio del Sitio de Morillo en 1815. Y finalmente, en el quinto libro, “Madre”, la acción se traslada a Haití, con más historias.
Como ven, Pizarro hace todo un recorrido histórico muy bien hilvanado con la trama principal del protagonista y las personas a su alrededor, que hace que los momentos en donde se entrecruzan con personajes históricos, se sientan muy orgánicos y bien construidos. Y me gustaría hacer mención a la dificultad de la estructura narrativa, pues aunque el lector no lo siente del todo, pero sí debe estar muy atento para no perderse entre los personajes y toda esa construcción coral de secundarios, no debió ser fácil encontrar el tono para que la historia fluyese y avanzara con naturalidad. Creo que es un gran mérito del autor, quien me parece que creó una novela muy sólida, que pone el foco en episodios históricos y personajes locales que no han sido tan retratados en nuestra literatura, y se han mantenido a la espera y en silencio, a veces simplemente relegados a una breve nota en textos académicos. Así que, además de las buenas descripciones, también encontrarán muy buenos diálogos, una variedad de recursos narrativos bien implementados, mezcla de géneros literarios (desde la picaresca y la novela de formación hasta la misma novela policíaca), personajes secundarios memorables y una bien lograda adaptación de eventos y personajes históricos a la trama principal (como los mismos, Simón Bolívar o el Sabio Caldas). Una novela rica y ambiciosa, pero a la vez cálida e íntima.
La novela ha tenido varios lanzamientos en la ciudad de Cartagena, y en nuestro Club de Lectura de Ábaco, la estuvimos socializando a través de cinco sesiones, a principios de este año en compañía del autor, dejando para el recuerdo muy buenas conversaciones y descubrimientos adicionales. No dejen de leerla. Disponible en librerías del país, ya en su segunda edición.


No hay comentarios :
Publicar un comentario