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miércoles, 15 de julio de 2026

Especial: 2 historias en Cartagena. Reseñas de las novelas: Memoria de un Crucigrama (Orlando Oliveros) y Las Bocas del Silencio (Juan Antonio Pizarro)

Especial: 2 historias en Cartagena. Reseñas de las novelas: Memoria de un Crucigrama (Orlando Oliveros) y Las Bocas del Silencio (Juan Antonio Pizarro)

 

Entre mis últimas lecturas han coincidido estas dos novelas que tienen en común a la ciudad de Cartagena como escenario, y también en que son las óperas primas de sus respectivos autores, a quienes conozco y aprecio. Por lo que he decidido juntar las reseñas en un mismo post. Disfruten y compartan:



Memoria de un Crucigrama (Orlando Oliveros)


La primera novela del joven escritor y periodista cartagenero, Orlando Oliveros, es una novela muy bien estructurada e hilvanada, que nos cuenta la historia de Anastasio, un periodista y poeta frustrado, quien un día recibe la propuesta de falsificar la obra de un excéntrico y reconocido poeta alemán, Kurt Kreuzworträtsel, maestro de la poesía arquitectónica, de origen argentino pero que vivió sus últimos días en Cartagena. Anastasio debe escribir un libro apócrifo para hacerlo pasar como obra póstuma recién descubierta del fallecido autor, para ganar dinero del muerto. Pero en ese proceso, el autor nos lleva por otras historias entrecruzadas con la trama principal, que harán viajar al lector hacia una experiencia que habla sobre las posibilidades de la escritura, la literatura y la misma creación literaria, pero también nos lleva a los territorios de la novela de misterio y crimen; en algunas partes, aparece la novela aventuras y algo de picaresca con su inherente humor y tragedia, para pasar a la misma esencia del costumbrismo y el realismo, en donde Oliveros va recorriendo con sus personajes espacios geográficos físicos de la ciudad, pero también espacios del imaginario colectivo de nuestra cultura, mitos y leyendas, que enriquecen mucho la narración, y que le permiten al lector local ubicarse entre ambos espacios, y seguramente al lector no local, intentar buscarse dentro de este compendio de historias y referencias, que trascienden los límites espaciales, y te lleva por terrenos literarios, artísticos y cinematográficos. 


La novela se divide en tres partes, unidas por dos breves capítulos de transición, que el autor titula como “Coros de Anastasio”, que evocan eventos traumáticos del pasado del protagonista en el pueblo de El Callao, que es el inicio de todo, y como la misma esencia del coro de la tragedia griega, representa la consciencia del mismo pueblo y los testigos, lo que me pareció un interesante recurso, usado especialmente en novelas vanguardistas, para sintetizar o hacer una transposición poética de esta parte de la historia del personaje principal. En la Primera parte, “El dios de las palabras cruzadas”, se nos introduce toda la trama y planeación del fraude, en donde narrativamente el autor se decanta por el uso de la tercera persona pero intercala con la primera cuando cambia la perspectiva hacia otro personaje. En la Segunda parte, “Una editorial para libros huérfanos”, se nos introduce la historia de Gregorio, quien contrata a Anastasio para el fraude, y los devenires en la creación de la editorial, en donde seguimos también con la historia de Anastasio pero se intercala con la historia de Gregorio y su viaje por Colombia buscando clientes para estafar con la literatura. Y la Tercera parte, “Sábanas blancas” nos muestra a Anastasio visto tras las cartas, noticias e imágenes vistos por Leila con escepticismo y un notable dolor silencioso. Pero luego seguimos a Anastasio en sus días en prisión, la enfermedad del Covid, algunos conflictos que no se nombran pero se dejan entre líneas, y su eventual redención volviendo a sus raíces y los traumas por sanar.


Me pareció una novela ingeniosa, didáctica y muy fluida, que nos lleva por distintos recorridos dentro de un laberinto, pero siempre acompañados por la buena prosa, las excelentes descripciones de espacios y personajes, dentro de un engranaje muy bien concebido y ejecutado. Y que por supuesto, alude a la nostalgia de pasadas generaciones que crecieron en la Cartagena de antaño, al mencionar espacios e historias de un pasado no tan distantes, como lo Cinemas Capitol o los escritos póstumos de escritores como Raúl Gómez Jattin, y el misterio tras de ellos, también el retrato de la vida de un periodista local, la impotencia en las denuncias, los cócteles superficiales, y en definitiva, la radiografía del alma de la ciudad bella pero melancólica. Muy recomendada para que la lean y disfruten. Disponible en las librerías del país.




Especial: 2 historias en Cartagena. Reseñas de las novelas: Memoria de un Crucigrama (Orlando Oliveros) y Las Bocas del Silencio (Juan Antonio Pizarro)


Las Bocas del Silencio (Juan Antonio Pizarro)


“Las Bocas del Silencio” es también la primera novela del escritor caleño pero afincado desde hace algunos años en Cartagena, Juan Antonio Pizarro, quien llevado por su interés y fascinación por la historia y por la misma ciudad de Cartagena, escribió esta ambiciosa novela, dividida en cinco partes o “5 libros”, en donde un narrador sin nombre, nacido en los años de 1.800 en Gimaní (Getsemaní) empieza a contar la historia de su familia, empezando por su Abuelo, en quien se centra el primer libro, y que nos traslada al continente europeo, en Trujillo, España, con un niño ilusionado por cumplir el sueño de ir a América, específicamente a Las Indias, para hacer fortuna. Desde esta primera parte, Pizarro ya nos atrapa con su prosa precisa y fluida, con sus excelentes descripciones del espacio y con la minuciosa construcción de sus personajes, especialmente con la recreación de la infancia, en donde me parece que el autor es capaz de construir y evocar desde la memoria y el recuerdo, bellas escenas atemporales que conmueven al lector, y en cierta forma los lleva a encontrarse en ellos. Pero la infancia sigue siendo protagonista, porque aunque en el primer libro vemos la infancia y adolescencia del abuelo, posteriormente en los libros dos y tres, vemos la del mismo narrador, por lo que creo que la infancia y adolescencia tienen una fuerte presencia en la novela en general, y el autor se mueve como pez en el agua en ese espacio temporal. El primer libro finaliza con la partida del abuelo a las Indias, que está llena de muchos avatares y eventos emotivos y trágicos que lo dejarán marcado para siempre. Pero dentro del mismo capítulo exploramos muchos temas históricos, en referencia a las personas que volvían a España sin fortuna pero con la impresión del nuevo mundo, entre otros temas muy interesantes. 


En el segundo libro, “Bisbis”, exploramos la vida y personalidad de la bisabuela del narrador, mientras hacemos a la vez un recorrido por la Cartagena de antaño, su paisaje geográfico, sus tradiciones arraigadas y perdidas, la esclavitud, el machismo y la determinación de algunas mujeres que no se dejaron pisotear por la tradición y la historia. En el tercer libro, “Narrador”, recorremos los recuerdos juveniles del protagonista, con anécdotas, historias locales y mucha cotidianidad, más el primer amor y la primera decepción amorosa, aventuras, descubrimientos, mientras la historia de independencia de Cartagena se mueve de fondo. En el cuarto libro, “Mi amigo Ramiro”, la acción pasa a la ciudad de Bogotá, a través de las historias y vivencias de Ramiro, amigo del protagonista, quien le cuenta su historia en medio del Sitio de Morillo en 1815. Y finalmente, en el quinto libro, “Madre”, la acción se traslada a Haití, con más historias. 


Como ven, Pizarro hace todo un recorrido histórico muy bien hilvanado con la trama principal del protagonista y las personas a su alrededor, que hace que los momentos en donde se entrecruzan con personajes históricos, se sientan muy orgánicos y bien construidos. Y me gustaría hacer mención a la dificultad de la estructura narrativa, pues aunque el lector no lo siente del todo, pero sí debe estar muy atento para no perderse entre los personajes y toda esa construcción coral de secundarios, no debió ser fácil encontrar el tono para que la historia fluyese y avanzara con naturalidad. Creo que es un gran mérito del autor, quien me parece que creó una novela muy sólida, que pone el foco en episodios históricos y personajes locales que no han sido tan retratados en nuestra literatura, y se han mantenido a la espera y en silencio, a veces simplemente relegados a una breve nota en textos académicos. Así que, además de las buenas descripciones, también encontrarán muy buenos diálogos, una variedad de recursos narrativos bien implementados, mezcla de géneros literarios (desde la picaresca y la novela de formación hasta la misma novela policíaca), personajes secundarios memorables y una bien lograda adaptación de eventos y personajes históricos a la trama principal (como los mismos, Simón Bolívar o el Sabio Caldas). Una novela rica y ambiciosa, pero a la vez cálida e íntima. 


La novela ha tenido varios lanzamientos en la ciudad de Cartagena, y en nuestro Club de Lectura de Ábaco, la estuvimos socializando a través de cinco sesiones, a principios de este año en compañía del autor, dejando para el recuerdo muy buenas conversaciones y descubrimientos adicionales. No dejen de leerla. Disponible en librerías del país, ya en su segunda edición.





lunes, 30 de diciembre de 2019

ESTE o cualquier otro LUNES (Jesús David Buelvas Pedroza)

Jesús David Buelvas Pedroza


“Este o cualquier otro lunes” es la más reciente novela publicada por el escritor cartagenero Jesús Buelvas. Una novela que transcurre en un día, como el Ulises de Joyce, y que al inicio precisamente tiene la siguiente dedicatoria: “Dedicado a Nadie quien supo engañar a Polifemo afirmando que él era Ulises”. Que será clara para los que hayan leído la “Odisea” de Homero. Y esta dedicatoria ya me fue perfilando un poco el estilo de la obra o parte de su estructura y contenido, porque el autor nos relata la odisea en un día, un Lunes precisamente, de Samuel, un hombre joven que lucha por sobrevivir en la ciudad de Cartagena. Samuel acaba de terminar la carrera de filosofía y sueña con ser escritor pero se enfrenta muy pronto con la realidad y se ve obligado a conseguir un empleo en lo que sea, para poder salir adelante y conseguir un sitio propio, pues vive en un barrio popular en casa de sus hermanos. Ese lunes se levanta para ir a una entrevista de trabajo al centro histórico de la ciudad. 

Al terminar la novela me sorprendió su circularidad, pues inicia prácticamente donde termina, lo que tiene diversos significados con las mismas descripciones que hace sobre la rutina y la cotidianidad exclavizante de la gente, que todos los días como en un eterno retorno de lo mismo se ve obligada a repetir lo mismo. Todos los días son LUNES para muchas personas. 

La novela está muy bien escrita, tiene ritmo y un tono muy local, que es algo poco explorado en la literatura cartagenera, con una descripción de la cotidianidad que tienen muchas de las personas que viven en los barrios populares, que todos los días tienen su propia odisea para llegar a sus trabajos o salir con la esperanza de conseguir uno. Las dinámicas del barrio y el traslado hacia el norte también está muy bien descrito, la atmósfera cartagenera, el sol inclemente, el movimiento de la gente, la inseguridad, y los personajes que afloran en el recorrido que va teniendo en toda la ciudad. 

Es una novela sociológica, pero también filosófica, psicológica y etnográfica, pues además de las excelentes descripciones a los distintos espacios geográficos que recorre el personaje, también desde ese narrador omnisciente analiza distintas situaciones sociales y el pensamiento del personaje en particular y su percepción sobre todo. Porque Samuel es escritor, por lo que es muy sensible a todo lo que ve, y el narrador muchas veces es introspectivo y nos habla desde el interior del personaje, desde sus ojos. Porque son ojos hambrientos de historias, de situaciones, del teatro de la vida. 

En su tramo final me sorprendió también los cambios que tiene la narración, pues por momentos nos introduce fragmentos de un periódico, en otro, hay un capítulo que inicia con fragmentos de un libro que lee un hombre en un parque, que está esperando a una mujer. Samuel se encuentra observándolos y mira toda la situación, pero nos damos cuenta cuando el narrador vuelve y retoma su mirada. Perspectiva que sigue cambiando, y cuenta otras historias de otros personajes que ve en el parque y en la plaza. Historias que observa, otras que imagina y completa como buen escritor. Pero todas esas historias abordan temas sociales de la ciudad, como el abandono de los niños o los famosos cachos, por lo que tenemos la parte dramática y a la vez la comedia humana en función. Nuevamente el teatro de la vida. 

En cuanto a las emociones, por el sabor local hay mucha frescura en la narración, también humor, crítica, y por su puesto drama y dolor. De hecho, el final, el epílogo es bastante contundente y nos recuerda nuevamente al inicio, donde se posa nuevamente una nube gris sobre el personaje y sobre el lector, que después de acompañar en Samuel en todo ese recorrido, queda también exhausto, y aunque recibe una buena noticia también se enfrenta a la realidad del día a día, donde a veces parece que no es posible la redención.

Conozco a Jesús hace años y sé de su talento, pero esta obra sin duda es un trabajo de maduración, de muchos años, esfuerzo y dedicación. Disfruté leyéndola de forma pausada porque el texto es atrapante y te invita a leerlo de recorrido, pero yo preferí degustar la odisea lentamente, pensando en la idea de que todos los días eran lunes. Muy recomendada. Pueden contactar al autor si están interesados en la obra. 

Acá dejo su perfil de Facebook: 

Jesús David Buelvas Pedroza




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

sábado, 6 de abril de 2019

Francisco “Sícalo” Pinaud: El gran cronopio de la Costa Caribe (A.S.B)

Foto de Marcela Sánchez. 


Nota: Este artículo se publicó por primera vez en la Revista Unicarta (Universidad de Cartagena) 119. En Mayo del 2017. La publico nuevamente, ahora en mi blog, en celebración del aniversario de su muerte en Enero del 2017, y su nacimiento hace poco, el 2 de Abril del 2019, donde hubiese cumplido 70 años.


Por Alejandro Salgado Baldovino

Los cronopios para el gran escritor argentino Julio Cortázar, según sus propias palabras, son dibujos fuera del margen, poemas sin rimas, son criaturas idealistas, sensibles e ingenuas. Para mí, son seres brillantes, talentosos, poco comunes, apasionados y humanistas por naturaleza. Por algo se le consideraba el Cronopio Mayor. Cuando me ha tocado describir a Sícalo, siempre se me ha pasado la palabra que inmortalizó Cortázar por la cabeza, porque él era todo eso. Además le encantaba Cortázar, y ese excelente libro: “Historias de Cronopios y de Famas”, que junto con su gran amigo, el médico, escritor, melómano, y también otro cronopio, Mario Mendoza Orozco, nos presentaron en una sesión del Club de Lectura, del que hablaré más adelante. 

Para hablar de Sícalo, tengo que remitirme a su gran versatilidad, a sus talentos, a sus obsesiones, a sus pasiones, y especialmente a su gran calidad humana. Aunque lo conocí en las últimas décadas de su vida, creo que alcancé a conocerlo en la mayoría de sus dimensiones, porque siempre fue un libro abierto, un gran amigo, un compañero creativo y un maestro, que vio en mí algún reflejo de sí mismo en su juventud. 

Iniciaré hablando de la parte por la que nos conocimos, y que fue de gran vitalidad en su vida: La Literatura. Sícalo fue un gran lector, como Borges, otro de sus grandes autores de cabecera, se enorgullecía de lo que había leído más de lo que había escrito. Lo que seguramente influyó su trabajo en la Industria Editorial, en la Editora Bolívar, la empresa familiar desde donde fue editor de varias publicaciones, entre ellas la reconocida edición de “Hijos del tiempo” del poeta Rául Gómez Jattin. Pero también fue un excelente escritor, un intelectual, un erudito y un gran conversador, amante de las tertulias, en donde podía con facilidad pasar de hablar de los temas más profundos a los más banales.








Su obra literaria, abarca desde artículos, ensayos, prólogos, dedicatorias, pero especialmente la poesía y el cuento, precisamente los respectivos géneros de dos de sus publicaciones literarias. La poesía siempre apasionó a Sícalo, era parte de su vida, y especialmente sentía devoción hacia los anti poemas, ese género de ruptura dentro de la misma poesía, desarrollado por el poeta chileno Nicanor Parra, uno de los grandes ídolos de Sícalo, junto con el poeta local, Luis Carlos López o El Tuerto López. Precisamente, en “Papel Ordinario”, un pequeño libro de poemas, en donde hace gala y honor de su figura como anti poeta. El poemario está adornado con ilustraciones hechas por él mismo, bajo la técnica de la plumilla. Sícalo era tan versátil, que siempre en sus creaciones mezclaba sus talentos, así como lo hiciese en su más famosa publicación, el libro de relatos “Plátano en Tentación”, donde también ambienta los textos con una fotografía de su propio portafolio.    

“Plátano en Tentación” es una recopilación de relatos, publicado por la editorial de la Fundación Tecnológica Antonio de Arévalo (TECNAR). El lanzamiento se realizó el día Miércoles 25 de abril del 2012 en la Librería Ábaco, junto con la presencia del Club de Lectura. Cumpliendo este año 2017, su quinto aniversario. El libro consta de 17 relatos, la gran mayoría ambientados en la hermosa ciudad de Cartagena, que es una de las grandes protagonistas en los relatos. El centro histórico del corralito de piedra adquiere vida propia en los relatos de Sícalo, que menciona los nombres simbólicos de algunas de sus calles y lugares populares de la época, y traza una geografía palpable, local y poética por los lugares que él solía recorrer dentro del Centro Histórico, y que universalizó con su pluma. Y que gracias a su prosa trabajada, precisa y poética logra transportarnos a la historia y a la Cartagena de antaño. Y aunque en la presentación del libro se mencionó que No es un libro de cocina, debo mencionar que Sícalo mezcla varios sabores, los condimenta con distintos ingredientes que le dan un sabor propio y especial a cada historia. ¡Y qué decir del erotismo! siempre presente en la mayoría de los relatos, que le dan otro de esos sabores imprescindibles a este gran banquete, y la inolvidable degustación que genera el leer y disfrutar cada una de las páginas del libro. Con títulos como: La caída de los cuerpos, La larga noche del 83, Extensión de dominio, Vuelve y tira, que no me has dado, Un estado de gracia, Plátano en tentación, Las Flórez, El regreso, Blanco &Negra, La mano de Elisa, Geografía Nacional, La Selección, Las criaturas de la playa, En la puerta del hotel, El poeta, Borges y Él, y por último, De la rara flor de la poesía repentina. Son los nombres de estos cortos relatos expandidos en más de 100 páginas, donde se puede disfrutar, conocer parte de la vieja Cartagena y divertirse con el toque de humor y picardía, siempre presente en sus relatos. 

(Acá dejo un enlace a la reseña de "Plátano en Tentación en el blog")

Reseña de "Plátano en Tentación"







Además, en su obra poética y narrativa se pueden apreciar sus notables influencias, tan variadas como él, que se extienden más allá de los ya mencionados Borges, Cortázar, Parra y López. Con figuras como: Agatha Christie, Henry James, Conan Doyle, Kafka, Rubén Blades, The Beatles, Sabina, Serrat, Gómez la Serna, Rómulo Bustos, Flaubert, Chejov, León de Greiff, Nathaniel Hawthorne, entre otros. Además de su fuente de inspiración en el cine, el arte en general y las mujeres. 

Otra de las pasiones a las que se dedicó Sícalo, fue su afición y pasión a la fotografía y el arte gráfico. Admirador de las sombras y de los rincones de la ciudad que lo vio nacer, que plasmó con maestría en sus fotografías, varias de ellas ya forman parte del legado histórico y de memoria de la ciudad, al haber capturado su belleza y sus cambios con el correr de los tiempos. De hecho, Sícalo fue muy importante en lo que fue la creación de la Fototeca Histórica de Cartagena de Indias, gracias a su valioso aporte del archivo Jaspe. Además, vale la pena recordar el movimiento cultural de La Caterva, donde él junto con varios jóvenes que a finales de los 70 llegaban a la ciudad luego de terminar sus estudios en Bogotá, se juntaron para alimentar los vacíos culturales de la ciudad en esos momentos, lo que se consolidó en la creación de una revista, que fue fundamental para la creación de distintas iniciativas que fueron fundamentales en el auge cultural de la ciudad, como el Centro Cultural del Caribe o el Festival del Frito, entre otros. Sícalo, con su experiencia en el trabajo editorial, editaba las ediciones de la revista.

También se encuentran una serie de fotos que Sícalo realizó en el año de 1985 junto a María Raquel Bozzi, como modelo, sobre el Teatro Heredia (hoy Adolfo Mejía), cuando se encontraba en ruinas. Es una serie que me impactó mucho cuando él me las mostró, porque por mi juventud no llegué a ver el teatro en ruinas, pero sobre todo por la belleza dramática y la calidad de cada una de las fotos. Por eso, nos pusimos de acuerdo para trabajar en un pequeño cortometraje documental donde utilizáramos ese material fotográfico, acompañado de los “Nocturnos” de Chopin, y unos cuantos textos ilustrativos. El cortometraje lo pueden ver en el siguiente enlace:

"Oficio de Lamentos por un Teatro Derruido" (Youtube)







De su trabajo en la fotografía y el arte gráfico, que está muy ligado, con una predominancia en los rincones del centro histórico de la ciudad, sus plazas, casas y personajes autóctonos, se va forjando su última gran obra en vida: Las Mujeres Descaradas.    

Como he comentado anteriormente, Sícalo ambientaba sus publicaciones con sus fotografías, dibujos e ilustraciones. Y precisamente de uno de sus dibujos que utilizó para ilustrar un poemario, nació la idea de las descaradas. Según sus propias palabras, algunas personas le sugirieron la posibilidad de editar esos dibujos de forma separada de los poemas. Por lo que decidió hacer una ampliación de esos dibujos, quedando sorprendido en como ganaban expresión y dramatismo. Pero sentía que a esos dibujos ampliados y expresivos le faltaba algo. Por lo que decidió superponer esos dibujos sobre unas fotos de paredes de Cartagena que ya había realizado. Y así nacieron sus inmortales descaradas. 

En el año 2014 se realizó la primera temporada de la exposición Mujeres Descaradas en el Museo de Arte Moderno de Cartagena con un gran éxito. Luego de la exitosa exposición de la primera temporada, Sícalo se encontraba muy animado e inició el proceso de creación de una nueva temporada. Lo acompañé a tomar varias de las fotos, tanto de las paredes como de las modelos que adornarían la nueva temporada, que en comparación con la primera, está más llena de color. No sólo en las paredes, que siempre fueron la base cromática de sus composiciones, sino en el trazo que forma la figura de las féminas caribeñas, que siempre fueron su más grandes inspiración. 

Lamentablemente Sícalo falleció a inicios del 2017 sin ver expuesta la segunda temporada de su exposición, que se encontraba prácticamente terminada. Pero gracias a la ayuda y el empeño de sus dos hijos, que tanto quiso, Gabriela y Santiago, sus amigos más cercanos y Julio Benítez, otro de sus amigos cercanos y colaborador en el proceso de creación de las Descaradas, se pudo tener lista la segunda temporada como un homenaje póstumo a su autor. Se realizó el 18 de Enero del 2017, nuevamente en el Museo de Arte Moderno de Cartagena, donde siempre quiso que se hiciera. Digno lugar para una persona de las dimensiones de Sícalo, de gran importancia en la cultura para la ciudad.

En esta nueva exposición, algunos de los cuadros y las figuras, intentan emular obras de arte clásica, o realizar un pequeño homenaje a esos personajes, y sobre todos mujeres, a quienes les tenía gran admiración: Marilyn Monroe, La Monalisa de Da Vinci, Las Señoritas de Avignon de Picasso, además de su modelo original, que llamamos, "la descarada original", y algunas de sus queridas amigas, quienes al final, en su mayoría querían ser inmortalizadas como una descarada por Sícalo.

Enlace a la página web de la exposición:

Mujeres Descaradas (Exposición Especial 2017)






En los últimos años de su vida, también Sícalo hizo parte de un Club de Lectura, donde nos conocimos. Y donde dio la casualidad que convergieron una variedad de personajes: académicos, profesionales destacados en sus respectivos campos, los ex  miembros de La Caterva, y personas jóvenes como yo, estudiantes curiosos y amantes de la literatura. Este grupo se consolidó y nos reuníamos (y nos seguimos reuniendo) cada miércoles a las 6 p.m. desde hace 7 años, para compartir sobre nuestra pasión sobre la literatura, intercambiar opiniones, generar debates, ver películas y analizar obras, personajes y épocas entorno a una obra literaria. Pero sobre todo, durante todos estos años, se formó con toda esta variedad de personajes, un grupo cálido de amigos que compartíamos una misma pasión, y encontrábamos en nuestros miércoles de tertulia, un oasis en las agitadas semanas, y un ambiente propicio para alimentar nuestra actividad creativa. Y en este punto, quería destacar uno de los aspectos más importantes y valiosos de Sícalo, porque además de ser un Hijo, Padre, Don Juan, Conversador Innato, Intelectual, escritor, lector, gestor cultural, poeta y antipoeta… esos y muchos más apelativos… sobre todo, Sícalo era un ser humano excepcional, un amigo incondicional, y un ser humano lleno de luz y alegría, que nos contagiaba a todos con su particular humor, su erudición y su camaradería. Con su partida ha dejado una marca en todos nosotros, un recuerdo imborrable, pero al mismo tiempo una razón para celebrar su memoria, y disfrutar la vida y cada momento que estamos en ella. El Club de Lectura tomó el nombre de Club de Lectura Sícalo, en su honor, donde esperamos seguir honrando su memoria, y su legado como artista, como el gran cronopio de la costa Caribe.  





Sesión del Club de Lectura Sícalo en la Librería Ábaco Libros



Lanzamiento de "Plátano en Tentación" en la Librería Ábaco Libros



Acá páginas de la edición de la Revista Unicarta:

Y el link para ver la edición de la revista:

Francisco Pinaud: El gran cronopio de la Costa Caribe

















jueves, 7 de marzo de 2019

Especial FICCI 59: Resumen Inauguración/Cine en los Barrios: “El Piedra” de Rafael Martínez




En el primer día del FICCI 59 se presentaban dos películas inaugurales. “Niña errante” de Rubén Mendoza, inaugurando el festival, y “El Piedra”, inaugurando el programa de Cine en los Barrios, desde el barrio de Canapote. Yo me decidí ir a ver “El Piedra”, porque la de Mendoza tenía otras proyecciones en los otros días. 

“El Piedra” me ha parecido una película muy emotiva, inspirada en una historia real, que retrata el estado de varios boxeadores de la ciudad de Cartagena; una ciudad donde se respira el boxeo, y donde así como lo representa en otros países, es una vía de escape de la pobreza para muchos jóvenes. Yo personalmente conozco varios ex boxeadores, salgo a trotar con algunos, y algunos de ellos que fueron campeones mundiales. 

Reynaldo “El Piedra” Salgado es uno de esos boxeadores cartageneros, pero que tiene la particularidad de arreglar los encuentros para perderlos de antemano, aguantando algunos asaltos y obtener un beneficio económico. Pero un día aparece Breyder, un niño que dice ser su hijo y quiere que lo entrene para ser boxeador. Entre ellos empieza a formarse un lazo y a efectuarse un descubrimiento mutuo, donde ambos aprenden a valorarse y a reconocerse por lo que son. 




La película tiene buen ritmo, tiene un buen guión, y adapta varios elementos de las películas de boxeo al contexto y la realidad de la ciudad de Cartagena. Se siente muy íntima, cercana e incluso personal. Porque aunque el tema visible sea el boxeo, y casi en su culminación encontremos una pelea decisiva como todas las películas de boxeo, la película trata más el tema de las relaciones humanas, de las relaciones filiales, de la paternidad, y la relación padre e hijo. Sin olvidar dejar planteado el tema de la realidad social de la ciudad, que está muy bien representado y fielmente desde distintas formas.
También hay un correcto retrato sociocultural, dentro de las imágenes y el lenguaje utilizado, haciéndola aún más cercana y más respetuosa con los personajes que homenajea y lleva a la pantalla, que como en el buen cine, siempre son símbolos representativos de algo más.  

Y gran parte de ese trabajo se debe al excelente trabajo que hacen sus actores y su reparto general, con actores naturales que seguramente fueron muy bien dirigidos. Logran ser naturales y evocar auténticas emociones. El gran termómetro fue el público del barrio Canapote, conformado en gran parte por niños, quienes disfrutaron la película de inicio a fin, y que según los comentarios que hacían, se notaba que se veían identificados, y que la trama logró involucrarlos emocionalmente con los personajes y la historia.  Es una historia efectiva, emotiva, bien narrada y distribuida, lo que muestra un buen hacer y un conocimiento del oficio de su director, que también compone planos muy buenos y significativos, que resaltan su talento como narrador visual. 

Esperemos que películas como “El Piedra” sirvan para que se siga explorando más a la ciudad desde el lente cinematográfico, rescatando historias y personajes, con los que su población se pueda ver y sentir representada y reflejada. Pero en ningún momento desde el punto de vista de la representación de la miseria y la pobreza, esa sería una visión reduccionista y donde la película no cae, sino en la representación y valoración de los personajes y seres que por cuestiones de la vida nacen y mueren en difíciles condiciones, pero que sobreviven a diario de distintas formas, así como tantos cartageneros. Y por supuesto, sus historias merecen también ser contadas. 

Seguiremos las jornadas del FICCI esperando más sorpresas!


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)