jueves, 23 de noviembre de 2017

Señorita María: La falda de la montaña (Rubén Mendoza)

Rubén Mendoza



Una de las producciones colombianas, en este caso, documental, que se pudieron apreciar en la pasada edición del FICCI, fue el más reciente trabajo del excelente director colombiano Rubén Mendoza (La sociedad del semáforo, Memorias del calavero y Tierra en la lengua). Uno de los directores más queridos del FICCI, que ha visto y ha sido testigo de su desarrollo como cineasta. 

En esta ocasión, presentó un documental, ambientado en las montañas de Boavita, un pueblo campesino, conservador y católico, en el departamento de Boyacá, en donde vive la señorita María Luisa. Una mujer de 44 años, que aunque nació siendo un hombre, desde hace muchos años se viste y se siente como una mujer. 

Hace meses realicé una colaboración para la página y revista amiga, Cabeza de Gato, con esta misma reseña. La comparto ahora en mi blog, a propósito del estreno en salas de cine en Colombia. 




Crítica del documental Señorita María: La falda de la montaña


A María Luisa le tocó crecer en un ambiente muy fuerte y hostil, en un lugar apartado de las nuevas tendencias sociales de la civilización, que aún en la ciudad son tan difícilmente aceptadas. Por lo que, en el transcurso del metraje somos espectadores de sus fuertes y duros testimonios, que además de su condición, se encuentran con las difusas historias de sus orígenes. Siendo al parecer abandonada desde muy pequeña. Pero lo realmente desconcertante al ver y escuchar sus testimonios, es la inocencia, la pureza, la nostalgia, la tristeza, pero a la vez humor con la que ella misma la cuenta. Lo bello y lo puro, contrastado continuamente con lo feo y oscuro de la naturaleza humana. 



Crítica del documental Señorita María: La falda de la montaña


La señorita María, no es apática a las tradiciones, trabaja en el campo, y como única amiga tiene a una vecina mayor, que la ha acogido, le habla, y le ha aceptado como es. Este hecho contrasta con una de las entrevistas a la vecina, donde esta confiesa que le habla y son amigas porque le da lástima. Parece que incluso en la única persona donde deposita su afecto, aún encuentra algo de resistencia. Pero lo importante de la señorita María Luisa, es que se aferra a lo positivo, a su vecina, a los animales y al entorno del campo, que le dan la fuerza y las energías para persistir y salir adelante cada día… y levantarse cada mañana. También es muy devota a la virgen María, y como a veces la religión tiene una función sanadora, le ayuda también a sentirse escuchada, querida y aceptada… así sea en sus oraciones, a pesar de las duras miradas de las otras personas del pueblo.



Crítica del documental Señorita María: La falda de la montaña


Se nota realmente la intimidad y el compromiso que Rubén logró con este bello personaje, lo cual se notó en su presentación oficial en el FICCI con todo en el elenco en el Teatro Adolfo Mejía, cuando al terminar el documental, Rubén, la Señorita María y todo el equipo subieron al escenario, y recibieron una gran ovación de duró varios minutos. Y la Señorita María sorprendida miraba a todo el público, desde la platea hasta los altos palcos que le aplaudían y le manifestaban su afecto. Fue uno de los momentos más hermosos de todo el FICCI. Y sin dudas, de las mejores producciones presentadas. 



Crítica del documental Señorita María: La falda de la montaña



Gracias Rubén, por seguir compartiendo tus películas con nosotros. Un hermoso y excelente documental, realizado con mucho amor y precisión. Aunque tiene una estructura clásica dentro del género documental, con el uso de entrevistas, Rubén intercala las palabras con bellas imágenes cotidianas de la vida del personaje que tienen un significado especial. Así como escenas independientes muy bellas y bien logradas, que demuestran el gran acercamiento que tuvo con la señorita María. Y sobre todo por rescatar este bello y particular personaje, presentado con respeto, honestidad, amor, calidez, y sin innecesarios maniqueísmos, tan usuales en estos casos. Me gustó mucho, y Mendoza sigue demostrando que es de los directores locales con más talento. Una de las producciones imperdibles de este año. 


Trailer de Señorita María: La falda de la montaña






martes, 21 de noviembre de 2017

El Reino (Emmanuel Carrère)

Emmanuel Carrere



“El Reino” es uno de los últimos libros del gran escritor francés, y al que personalmente considero el mejor escritor contemporáneo francés, Emmauel Carrère. En este libro, su más reciente, hace un estudio muy juicioso e incisivo sobre las escrituras y las confronta con la evidencia histórica, con la lógica, con su ingenioso y fino humor. Por supuesto, como él siempre lo hace, desde la primera persona, y en esta oportunidad con apartes biográficos, donde explica su proceso y evolución personal con respecto a sus propias creencias

El libro entra dentro de varios géneros, desde la novela histórica, el ensayo y la autobiografía. Con cinco grandes capítulos, que se alternan a la vez con distintas épocas, lugares y personajes. Iniciando con “Una crisis. París. 1990-1993”, donde nos habla Carrère directamente sobre su crisis de fe. Siguiendo, y retrocediendo en el tiempo con “Pablo. Grecia. 50-58”, donde el autor nos lleva a indagar en las figuras de los discípulos, que a la vez fueron los autores de la Biblia. Este capítulo va muy unido con el siguiente, “La investigación. Judea. 58-60”, donde Carrère continúa la indagación y la investigación rigurosa e histórica sobre lo que en realidad ocurrió en esa época, y contrastar el entorno de ese tiempo con lo que los evangelistas escribían. 

En este punto, es importante resaltar que el tema interesó tanto al autor, porque precisamente Emmauel Carrère fue seleccionado para un proyecto de hacer una nueva traducción de la biblia al francés. Debido a esto, tuvo mucha documentación a su mano, él mismo investigó mucho, y este libro es el resultado de sus indagaciones, y de cómo en el proceso lo fue afectando, al encontrarse curiosamente con el mismo proceso de construir ficciones, y de ordenar, completar y adornar, como se hizo en el pasado. El autor menciona en un momento al historiador y filólogo Ernest Renan, quien publicó un libro llamado “La vida de Jesús” en el año de 1863, que generó un gran escándalo. El autor comparte con el lector los descubrimientos de este libro y extrae lo más curioso para su propio análisis. 

Otro de los capítulos tiene por título, “Lucas. Roma. 60-90”, en donde sigue indagando la vida de los evangelistas, y su opinión personal de cada uno, Pedro, Pablo, Lucas… Incluso se llega a comparar la escritura de uno y de otro, y como algunos alteraban las versiones de otro. Cómo cada discípulo daba su toque a cada libro, y Pedro finalmente modificaba todos, lo que no le parecía correcto. En uno de los fragmentos dice: 

“La mayoría de la gente hoy cree que “evangelio” designa un género literario, el relato de la vida de Jesús, y que Marcos, Mateo, Lucas y Juan escribieron los Evangelios como Racine tragedias o Ronsard sonetos”. 

Y también menciona que Marcos escribía de forma más real y cruda, ya que se centraba, analizaba y retrataba con efectividad la forma como hablaba Jesús en realidad, así mismo sus actos, pero que Lucas posteriormente los editaba, porque le parecían muy inapropiados o violentos. En otro de los episodios del libro, recuerdo que el autor menciona y describe un pasaje en donde Jesús hace un ritual donde devuelve la vista a un hombre. Pero el ritual es curioso porque Jesús utiliza hierbas, distintos elementos y su propia saliva, haciéndolo parecer como un mismo chamán, pero posteriormente nos dice que esa versión fue cambiada y editada, dejando por ejemplo, que Jesús devolvió la vista con solamente imponer sus manos sobre los ojos del hombre.    

Con respecto al libro de Ernest Renan, “La Vida de Jesús”, el autor dice:

“Pero La Vida de Jesús es sólo la parte visible del iceberg. Lo más apasionante son los seis volúmenes siguientes de la Historia de los orígenes del cristianismo, donde hace la crónica detallada de una historia mucho menos conocida: el modo en que una pequeña secta judía, fundada por unos pescadores analfabetos, unida por una creencia absurda por la cual  ninguna persona razonable hubiera dado un sestercio, devoró desde el interior, en menos de tres siglos, al imperio romano y, contra toda verosimilitud, perduró hasta nuestros días”.

Pero comentaba en el inicio, además de este estudio riguroso sobre las escrituras, con sus finas anotaciones, Emmauel Carrère nos habla también de su vida, de cosas banales pero que representan pasajes muy divertidos, como por ejemplo, cuando compara la inspiración del cuadro femenino de una deidad con su experiencia personal viendo pornografía. Pero además de su vida, con sus detalles más íntimos, existenciales y banales, también nos habla de su misma obra. De hecho, me gustaron mucho las partes en que se dedica a hablar de varias de sus famosas y estupendas novelas anteriores, “Una novela rusa”, “De vidas ajenas” y “El Adversario”. Sobre esta última menciona en uno de los fragmentos:    

“No tengo derecho a quejarme, nadie me obligó a hacerlo, pero conservo de los años dedicados a escribir El adversario el recuerdo de una larga y lenta pesadilla. Me avergonzaba de que me fascinase esta historia y este criminal monstruoso, Jean-Claude Romand. Con la distancia, tengo la impresión de que lo que tanto me asustaba compartir con él lo comparto, lo compartimos él y yo con la mayoría de la gente, aunque la mayoría de la gente no llega, por suerte, a mentir durante veinte años ni acaba matando a toda su familia. Creo que hasta los más sólidos de nosotros experimentan con angustia el desfase entre la imagen que bien o mal se esfuerzan en proyectar a los demás y la que tienen de sí mismos en el insomnio, la depresión, cuando todo vacila y se agarran la cabeza entre las manos, sentados en la taza del retrete. Hay en el interior de cada uno de nosotros una ventana que da al infierno, hacemos lo que podemos para no acercarnos, y yo, por mi cuenta, he pasado siente años de mi vida estupefacto de esa ventana”.  

Y luego de ese mismo párrafo, cuenta sobre su intercambio de Cartas, así como lo hizo Capote, con Romand en la cárcel, el cual se había convertido al cristianismo. Y en una de las cartas Romand le preguntó a Carrère si era cristiano, y Carrère mintió diciendo que sí. Quizás para acercarse más el favor Romand.

“Entonces lo que yo llamo ser cristiano, lo que me indujo a responder que sí, que yo era cristiano, consiste simplemente en decir, ante la duda abismal de Romand: ¿quién sabe? Consiste, estrictamente, en ser agnóstico. En reconocer que no lo sabes, que no puedes saberlo, porque es indecible, en no descartar totalmente la posibilidad de que Jean-Claude Romand tenga que lidiar en el secreto de su alma con algo distinto al mentiroso que lo habita. Esta posibilidad es lo que llamamos Cristo, y no fue por diplomacia por lo que dije que creía en él, o intentaba creer. Si Cristo es eso, incluso puedo decir que sigo siendo creyente”. 

El último capítulo se titula, “Epílogo. Roma, 90-París, 2014”, en este el autor realiza una síntesis sobre todo lo que ha tratado anteriormente, las escrituras, las ficciones, su obra, su vida, y analiza el significado de “El Reino”. Y comparte con el lector su fascinación e interés con distintas parábolas bíblicas, y sus oscuros significados o evidencias. Específicamente, con la parábola de El hijo pródigo, cuenta cómo siempre le ha impresionado esa historia, y cómo se las contaba a sus amigos para compartir sus opiniones:   

“En los últimos tiempos, cuando se acerca el fin de este libro, cada vez que unos amigos vienen a mi casa les pregunto qué piensan de esta historia.

Se las leo en voz alta y todos se quedan desconcertados. El perdón del padre les conmueve, pero la amargura del hijo mayor les turba. Habían olvidado la parábola. La consideran legítima. Algunos tienen la impresión de que el Evangelio se mofa de ella. A continuación les leo la historia del intendente granuja, después la de los jornaleros de la undécima hora, y tampoco comprenden lo que quieren decir. En una fábula de La Fontaine sí lo comprenderían, sonreirían ante una moraleja amoral y ladina. Pero no es una fábula de La Fontaine, es el Evangelio. Es la palabra última sobre lo que es el Reino: la dimensión de la vida en que trasparece la voluntad de Dios. 

Si se tratase de decir: “La vida en este bajo mundo es así, injusta, cruel, arbitraria, todos lo sabemos, pero el Reino, ya verán, es otra cosa…” Nada de eso. No es en absoluto lo que dice Lucas. Él dice: “Es así, el Reino”. Y, como maestro zen que ha enunciado un koan, te deja que los descifres”. 


En síntesis, es una lectura fascinante que contiene todo lo bueno de este brillante autor. Que no teme a tratar temas, a tocar llagas, a explorar la naturaleza y oscuridad del ser humano, y sobre todo exponerse a sí mismo en su obra para hallar respuestas del exterior, sobre otras personas y sobre sí mismo. Lo recomiendo, porque narra con mucho humor muchos temas, y explora un tema tan delicado como el proceso de desarrollo de las escrituras, con una investigación rigurosa detrás, que le permitió descubrir cómo la ficción siempre ha estado y estará presente en nuestras vidas. Puede que en algunos pasajes de las escrituras, donde ahonda en las figuras y las vidas de los evangelistas se vuelva un poco pesado, pero creo que ese detalle evidencia lo riguroso de la documentación, que expone información importante y real sobre la existencia de esos personajes bíblicos en su paso por la tierra.   


8/10



Comparto otro de los primeros fragmentos de la lectura:


"Lo que los romanos denominaban "religio" tenía poco que ver con lo que nosotros llamamos religión y no entrañaba la profesión de una creencia ni una efusión del alma, sino una actitud de respeto, manifestada mediante ritos, hacia las instituciones urbanas. A la religión tal como nosotros la entendemos, con sus prácticas extrañas y sus fervores inoportunos, la llamaban desdeñosamente "superstitio". Era algo de orientales y de bárbaros, a los que se les permitía que se entregasen a sus ritos siempre y cuando no alterasen el orden público. Ahora bien, a Pablo y a Silas los acusan de alterarlo, y por eso los tolerantes magistrados de Filipos ordenan que se les despoje de la ropa y que los azoten, los muelan a palos y, para acabar, que los encarcelen con cadenas en los pies".

(Fragmento de "El Reino", de Emmauel Carrère)



lunes, 13 de noviembre de 2017

American Vandal - Serie TV (Netflix)

Netflix



Es una serie de 8 episodios, cada uno de ellos de no más de 30 minutos de duración, creada por Tony Yacenda y Dan Perrault, producida por CBS y distribuida por Netflix. 

La serie cuenta la historia de un instituto en donde un día hacen una broma muy pesada, pintando los carros de todos los profesores y directivos de la institución con distintos penes gigantes de color rojo. Todas las miradas apuntan inmediatamente al payaso del instituto, un joven que se dedica a hacer bromas pesadas a los profesores, compañeros y a grabar sus bromas en vídeos de Youtube. El blanco perfecto. Parece que todo apunta a su culpabilidad. Pero una pareja de estudiantes que trabajan en un programa local del instituto se dedican a ahondar sobre la investigación, porque creen que el payaso del instituto, a pesar de todo puede ser inocente. 




Netflix


Desde su primer episodio me pareció muy entretenida, e inicia como si fuera una broma, un experimento de falso documental, pero poco a poco la trama va avanzando y se va volviendo cada vez más compleja. Las investigaciones desvelan pistas que llevan a ahondar en lo más hondo del sistema educativo, en los dramas estudiantiles y en los distintos perfiles de los alumnos, que muchas veces resultan esconder mucho más de lo que aparentan.



Jimmy Tatro


La serie a medida que avanza aquiere un increíble ritmo e intensidad, que hace querer devorar todos los capítulos de forma inmediata. De forma sencilla y lúdica, y con un inicio inocente se transforma en un retrato oscuro y triste de la juventud y de la vida escolar. Las mentiras, las apariencias, la ambición, los prejuicios, la corrupción, la perdida de la intimidad, el escrutinio público, y uno de los grandes problemas del sistema educativo, que no logra convencer a los jóvenes con problemas de ser mejores personas sino de ayudar a ahondar en su miseria y espíritu de autodestrucción.



Tyler Alvarez


Una serie breve pero efectiva, muy recomendada, que con su sencillo pero ingenioso formato logra ahondar en muchos temas, plantear preguntas y tocar fibras sensibles. Y con un final muy acertado y coherente, que también ilumina el espíritu y el mensaje de la serie. 



Tyler Alvarez


Muy recomendada. Es de los mejores, más fieles y efectivos retratos del mundo estudiantil que se ha llevado a la pantalla en los últimos años.


7.5/10



Trailer de American Vandal





Netflix

lunes, 6 de noviembre de 2017

La caída del Imán (Nawal El Saadawi) y la Literatura árabe

Nawal El Saadawi



La literatura árabe tiene mucha similitud con los lugares que ya hemos visitado anteriormente (África, Japón, India), teniendo como base primaria el siglo VI, que marca la llegada de la principal fuente literaria de la cultura árabe: El Corán. Anteriormente al Corán, se reconoce como la época de la ignorancia, por la ausencia de las normas y virtudes del libro sagrado, aunque precisamente ese nombre cae preciso a la insuficiencia y nulidad de textos escritos. 

El mundo árabe, como comentaba en el pasado mini ciclo africano, tiene también una gran tradición oral, las historias y los contadores de historias, que intercambiaban historias populares como la de Simbad. Posteriormente, dos siglos después se popularizaron las colecciones de historias y poemas. En el siglo VIII fue muy importante la poesía árabe, que tuvo al llamado Poeta del Profeta. Lo que también desencadenó una serie de estudios literarios y producción literaria alrededor de la figura del profeta Mahoma.

Así como la Biblia marcó gran parte de la cultura de las civilizaciones cristianas y católicas, el Corán marcó desde el punto ideológico, político, religioso, moral, etc, a toda la civilización árabe. 

La literatura árabe siguió desarrollándose alrededor del Corán y el profeta Mahoma. Estableciéndose los concursos de interpretación, o las obras literarios de comentarios sobre el libro sagrado, entre otros. Lo que permitió el desarrollo de un gran género para el pueblo árabe, la biografía. Que obviamente ahondaba en la vida e historia tras el profeta Mahoma. Pero también tuvieron los primeros contactos con los textos y pensadores griegos, y vinieron las primeras traducciones del griego al árabe, lo que les permitió conocer a los famosos filósofos de Grecia, y desarrollar ellos mismos grandes estudios filosóficos por fuera del ámbito religioso, y más sobre el estudio del hombre, la política, la sociedad, la moral y la naturaleza. 

A finales del Siglo IX, la producción literaria seguía comandada por las recopilaciones, los manuales, sobre filosofía, biografías, traducciones, historia, e incluso el sexo, curiosamente a pesar de ser tan conservadores. En ese tiempo estuvo el considerado el más grande historiador árabe, Ibn Jaldún.

La llegada de la Literatura de Ficción se vio fuertemente marcada por los famosos “Hakawati” (Los Contadores de Historias), de gran tradición árabe, que dio como resultado una de las primeras novelas de la historia universal, otorgada a autores árabes, “Las Mil y una Noches”, con historias de tradición árabe, pero también con historias de origen Indio. Esta conocida obra que dio sus primeras versiones en el Siglo XIV, y que como ya sabemos, las primeras novelas vinieron mucho antes, en el Siglo X, en Japón por dos mujeres, damas de compañía de emperatrices. 

Durante este siglo se siguió desarrollando también junto con la literatura de ficción, el teatro y la poesía árabe. Y especialmente la novela filosófica, que tuvo a dos grandes autores, como Ibn Tufail, quienes desarrollaron obras que fueron de gran influencia a filósofos y pensadores europeos. 

Luego, como en toda civilización, vendría la época del declive de la literatura árabe. Marcada por el debilitamiento de la lengua persa, y el establecimiento el imperio otomano, que confino la lengua árabe únicamente al plano religioso, dejando atrás su gran influencia en la política, la administración, la filosofía, las matemáticas, etc. Recordemos que el gran imperio otomano fue un estado multiétnico que durante los siglos XVI y XVII unió a tres continentes: el sureste europeo, el medio oriente y el norte de áfrica. Es por eso que dentro de la denominación que quedó del llamado “medio oriente”, se cuenta a Chipre y Egipto, aunque estén en continente africano. 

Posteriormente a esta época, vendría el auge nuevamente de la literatura árabe, con el periodo que se conoce como la Literatura moderna. Una época de resurgimiento que se dio ya en el Siglo XIX, así como ocurrió en Japón y África también. Y así como Nigeria fue el país donde se dio la mayor parte de este auge cultural en África, en el mundo árabe estuvo liderado por Egipto, la eterna gran civilización. Y el Cairo se convirtió en el lugar más explorado en la literatura, y donde se desarrolló el cine en el medio oriente. 

Dentro de los autores conocidos, tenemos a Taha Hussein, Alifa Rifaat, Khalil Gibran, Mikhail Na´ima, Naguib Mahfouz (primer Premio Nobel de Literatura árabe), que es excelente, y Nawal El Saadawi. Esta última, la autora que nos compete, además de su trabajo literario, encabezó el movimiento feminista no solamente desde sus libros, sino a través de distintas manifestaciones, debido a sus propias dificultades como en su infancia y juventud como mujer dentro del mundo árabe. Nawal, además tiene un libro muy famoso que se llama “La cara desnuda de la mujer árabe”, donde describe con mucho detalles todos los problemas que vive la mujer árabe, entre ellos la práctica que sufrió la misma autora en su infancia, la mutilación genital.

La novela me ha parecido excelente, se encuentra dividida en distintos capítulos, donde cada uno tiene el nombre de un personaje, de una situación o un sentimiento, como El Imán, El Gran Escritor, La Hija Ilegítima, Amor Eterno, La Esposa Legal, La Amante, etc. Lo que inmediatamente nos da una pista del estilo narrativo que estamos a punto de encontrar. Su estilo puede ser complejo y resultar difícil para algunas personas porque Nawal juega con las voces narrativas, con las perspectivas y con el tiempo. En el capítulo del Imán, de repente se te puede mezclar con la voz narrativa de la hija ilegítima en un flashback, y nuevamente volver o cambiar de personaje. Por lo que hay que estar muy atentos. 

Este estilo tampoco es fácil para el narrador, ya que requiere una juiciosa y precisa construcción, una pequeña arquitectura narrativa. Y en el caso de La Caída del Imán, nos encontramos además de esa estructura con una prosa poética, que fluye de forma sutil y bella, dotando de ritmo, armonía y belleza a cada párrafo y frase. No importa si la autora está describiéndonos algo terrible o doloroso, como una violación. La escritura es tan depurada y poética que te aterra pero a la vez genera al lector un mayor impacto por la belleza y crudeza con la que es descrita. 

Nawal El Saadawi dedica este libro a cuadro mujeres, que ella misma describe antes de iniciar la novela:  

Shahbani Shiraz, de Irán; Fatima Tag El Sirr, de Sudán; Collette Itani, del Líbano; e Iitidal Mahmoud, de Egipto. Por todo lo que sufrieron y por todo lo que tuvieron que soportar. A todas las chicas y chicos que aún están en la niñez o en la juventud. A todos ellos dedico esta novela”. (NAWAL EL SAADAWI)

Posteriormente, realiza un prólogo donde describe parte del origen de la novela, y cómo se enfrentó a su narrativa, a su construcción y a la forma de tratar sus distintos personajes. En este aparte recibe especial mención el Imán, como es llamado el jefe religioso entre los musulmanes, y que es uno de los protagonistas principales del libro, y que es la persona que tiene el poder en la sociedad. Nawal se atreve a ahondar en distintos capítulos en la infancia del Imán, describiéndolo como cualquier otro hombre que nace en esa sociedad, y que a la vez es víctima de sus propias creencias, con la que crecen y son formados. Con una evidente superioridad entre las demás personas y sobre las mujeres. Por esto, me pareció interesante todos los pasajes que la autora le dedica a los distintos hombres de la historia. Si bien, es cierto, que juzga duramente a su cultura y a los hombres, también es capaz de ahondar sobre las raíces del problema, sobre la infancia de los propios líderes.    

La otra protagonista de la novela, Bint Allah, la hija ilegítima. También es parte central de la historia, porque hay una escena y comportamientos reiterativos que suceden alrededor de su figura. El abuso y el abandono, por parte de distintos personajes, lo que despierta en la joven un sentimiento de odio y venganza. Que será parte importante para La Caída del Imán. 

Nawal describe el terror, pero también te describe los lugares, la historia, y el universo de sus personajes, que no es narrado de forma lineal, porque la escena de la violación de la niña la vemos desde distintos puntos de vista, desde el Imán, y algunos de sus colaboradores. De igual forma, las distintas perspectivas pueden confundir en sus respectivos discursos, porque en el prólogo Nawal cuenta, que la historia tiene mucho de biográfico y de las historias de las mujeres que ha conocido, y habla de la parte en que se menciona a Cristo o la Virgen María, figuras de la religión cristiana dentro de una novela que trata especialmente la religión musulmana. Aquí se remite a la parte de las perspectivas, y es que si estamos atentos a las perspectivas en donde se menciona a las figuras del cristianismo, son perspectivas de los niños, y específicamente de la niña protagonista, quienes confunden la religión islámica con la cristiana, las mezclan. Esto tiene mucho que ver con la falta de educación y de información sobre unos conceptos que se les enseña al pie de la letra sin opción a la duda o al cuestionamiento. Sino, que al contrario, cada vez que alguno confunde a Cristo como hijo de Alá, entre otros conceptos, los castigan. Así como la perplejidad de la niña al no entender por qué en su sociedad se lapida a las mujeres solteras, y cómo la Virgen María tuvo un hijo siendo virgen. Por esto, hay que estar atentos a la perspectiva que nos está narrando.   

En síntesis, a mí me ha parecido una novela brillante en muchos momentos, y me sorprende esa habilidad narrativa, que aunque es compleja, se vuelve fascinante una vez uno ha entrado en el juego. Es una novela muy completa que analiza desde distintos puntos de vista la realidad del mundo islámico, y especialmente el papel de la mujer dentro de ese mundo. Por lo que a partir del dolor, Nawal crea una heroína, que a la vez es una especie de mártir, que se rebela contra todos las instituciones de su sociedad, y pone en evidencia diversas contradicciones, y propicia la caída del Imán. 

Una novela de dolor, rabia, violencia, de denuncia, pero a la vez de ternura y de amor. Hay muchos fragmentos que me gustaron, distintas escenas tanto duras como bellas, descritas con maestría, desde la descripción de una violación hasta el pacto silencioso y de reconciliación de distintas mujeres que fueron maltratadas por un mismo hombre.

Creo que es una novela imprescindible para conocer y descubrir el mundo de la mujer árabe desde las entrañas. Y como dijo la Premio Nobel de Literarura, Doris Lessing, sobre la novela: “El relato trata de las mujeres que sufren la áspera dominación islámica, pero podrían ser mujeres de cualquier lugar en el que haya crueldad y malos tratos. Es una novela diferente de todas las que he leído, es más un poema o una balada doliente, con una cualidad hipnótica que le imprime su lenguaje rítmico y acerbo, en el que describe el mismo hecho una y otra vez: una mujer a la que dan muerte, en nombre de la religión, los hombres que han abusado de ella”.


10/10



Comparto uno de sus excelentes fragmentos: 

Fragmento de La Caída del Imán: 

"Era el final de la noche, y aún no amanecía. Hombres vestidos con blancas túnicas, la cara cubierta por espesas barbas negras, se levantaron con premura, subieron a minaretes y cúpulas, para instalar micrófonos y al poco descendieron, dejando los cables tendidos en el vacío. Mil voces, unidas en una sola en la llamada a la oración, resonaron en el aire como un trueno saludando al Imán, «solo y único jefe». Pero el vocerío cesó bruscamente. Un corte de fluido eléctrico interrumpió el coro de aleluyas. En el silencio mortal de aquellos momentos la mataron. Nadie presenció el crimen, nadie la vio caer. Sólo las estrellas del espacio, los árboles, y la montaña que se levanta entre el río y el mar. Su cuerpo exangüe se convirtió en piedra, una estatua de roca que vivió años y años con el perro al lado (según la historia antigua, los hombres de las cavernas sobrevivían con sus perros en las profundidades de la tierra durante más de trescientos años).
La muchacha iba sola, sola con su perro (sus hermanas la seguirían después). El mundo estaba tal como está hoy. Todo estaba como ahora. Lo mismo. El cielo, la tierra, los árboles, las casas, el río y el mar. Yo pregunté: ¿Éste es el mar Mediterráneo? ¿Éste es el río Nilo? Y me respondieron: Aquí los nombres pueden variar con el paso del tiempo. Pero el sitio es el mismo, y el sol es el mismo, las mazorcas de maíz son las mismas, y el búfalo hembra tiene la piel negra y cuatro patas, y yo lo vi a lo lejos bajar al agua, nadar con el lomo reluciendo al sol, entrecerrando los ojos de gusto mientras flotaba perezosamente. Al rato, sale del agua y, con paso relajado, va hacia un campo y se pone a pacer lentamente, moviendo la cola, con el oído atento al chirrido de la noria, siguiendo con la mirada a la mujer, atada a ella con una cuerda de cáñamo, que da vueltas y vueltas, con los ojos vendados. Detrás de ella va un hombre que le golpea las nalgas con un bastón cada vez que se para a respirar.
Ahogo una exclamación de sorpresa. ¿Una mujer, empujando la noria, mientras el búfalo descansa? Y me respondieron: Aquí impera la ley de la oferta y la demanda. Cuesta más un búfalo que una mujer; un hombre puede tener cuatro esposas, pero sólo puede permitirse un búfalo. Estaba en campo abierto. Los campos son como una larga franja verde, y en el agua flota una fila de búfalos con el lomo reluciendo al sol. Más allá de la franja verde está el desierto y, más allá del desierto, dunas de arena amarilla. Pero, si llegas hasta la montaña, puedes tropezar con bandidos. Aquí no sólo las hienas sino hasta las águilas, comen carroña. Los tigres devoran antílopes y venados, pero no carne humana. Los hombres son los únicos seres vivos que se alimentan de la carne de su propia especie. La caza escasea, pero los seres humanos abundan y su carne es fácil de encontrar. Los cocodrilos son traidores y la piel de las serpientes es suave, pero su veneno es mortal. Aquí no existe lealtad más que entre los perros. Aún es de noche. La noche es larga, y oscura, muy oscura. En su profundidad se esconden insectos. Tienen cuerpo de mosquito, de langosta o de rata. También hay reptiles y criaturas que se arrastran a cuatro patas. Pero, ¿adónde ha ido la gente?, pregunto. No veo a nadie. El cuerpo de la muchacha ha desaparecido y sus asesinos se han ido. ¿Adónde han ido los seres humanos?, vuelvo a preguntar. Si los hay a millones, me dijeron, como nubes de mosquitos que flotan en el aire. No puedes verlos a simple vista. Viven en las profundidades de la tierra, en cuevas subterráneas, en casas que son como fosas funerarias. Creen que la luz es fuego y la temen. Creen que los rayos del sol transportan radiaciones nucleares, que del otro lado del mar les llegará una gran desgracia, enviada por las grandes potencias en botes de leche infantil, que todo esto es la ira de Dios que desciende sobre ellos. Pero, ¿por qué ha de estar Dios enfadado con ellos? No lo saben, no saben qué crímenes han cometido. No conocen la palabra de Dios ni lo que dice. La palabra de Dios está escrita, y ellos no saben leer. No saben lo que son las palabras. Lo único que saben es murmurar o aplaudir, aclamar o vociferar, chillar o dar alaridos. Y pregunté: ¿No se puede hablar con ellos un momento? Y me contestaron: Sí, si hablas su lenguaje, llevas ropas de hombre o escondes tus vergüenzas detrás de un velo. Yo exclamé con sorpresa: ¿Qué vergüenzas he de esconder, si voy vestida? Entonces me señalaron la cara con el dedo. Sentí miedo y se me paralizó la lengua. Pero dije: ¿Quién os ha dicho eso? Y respondieron: Dios, la palabra de Dios dice que la cara de la mujer es algo vergonzoso, que no debe ser visto ni por los hombres ni por Dios. Pero la palabra de Dios está escrita, ¿verdad?, y vosotros no sabéis leer, ¿cómo podéis saber lo que ha dicho?, pregunté. Guardaron silencio un rato. Se miraron. Levantaron los ojos al cielo. Señalaron la fotografía que colgaba de lo alto del monumento levantado en conmemoración de la Gran Victoria. Y yo dije: ¿Quién es? Y ellos susurraron: ¿No sabes quién es? Dondequiera que mires lo verás. Su imagen está colgada por todas partes, en las calles, en las paredes, en las tiendas, en los arcos, en las columnas y en todos los monumentos que conmemoran la victoria. Es el Imán y está en todas partes. Pero yo dije: El que está en todas partes no está en ninguna parte. Me miraron en silencio. Luego, fruncieron los labios y dijeron: Le juramos eterna fidelidad. Él es nuestro señor, el Imán. Dios le ha visitado muchas veces, y él conoce su Palabra mejor que nadie."

(La caída del Imán, de Nawal El Saadawi)






Nawal El Saadawi

miércoles, 1 de noviembre de 2017

El año del verano que nunca llegó (William Ospina)

William Ospina



Ya que estamos en época de Halloween y Noche de brujas, hace poco he terminado este interesante libro del escritor, poeta y ensayista colombiano, William Ospina. Ospina es un virtuoso ensayista y cronista, por lo que en esta obra hace uso de su espíritu investigativo, periodístico, curioso, y especialmente, de amante de la literatura. 

Un texto, una investigación, un ensayo literario, una novela histórica, una crónica romántica, con toques autobiográficos, y en efecto narrado en primera persona por el escritor. El libro es todo lo anterior, una travesía sobre su obsesión por la historia de aquel verano de 1816, el año del verano que nunca llegó, en donde coincidieron en Ginebra, específicamente en Villa Diodati, los escritores: Lord Byron, John Polidori, Percy Bysshe Shelley y su esposa Mary Shelley, Claire Clairmont (hermanastra de Shelley), la condesa Potocka y Matthew Lewis. Según el mismo escritor afirma, al inicio no sabía en que se iba a convertir este escrito, por lo que es evidente los distintos recursos que utilizó en su construcción.

Ospina preciso inicia el libro detallando las razones conocidas por las que se presentó en ese año esa variación en el clima. La erupción del volcán Tambora, en Indonesia, en el año de 1815, que provocó grandes desastres en todo el mundo, y convirtió el año siguiente, 1816, en el año del verano que nunca llegó. En Ginebra, el cielo se cubrió de nubes de ceniza y azufre, lo que no permitió que todos estos personajes abandonaran la villa durante tres días, que se extendieron como una larga, oscura y tenebrosa noche. Pero lo realmente emocionante e importante, es que en uno de esos tres días los amigos se encontraban leyendo los relatos de Phantasmagoriana de Polidori, hasta que Lord Byron propuso un juego, escribir el relato más terrorífico que pudieran imaginar. Solamente dos de ellos alcanzaron a terminar el reto, John Polidori, creó El Vampiro, gran referente para todas las versiones famosas y siguientes que tomaron a ese personaje, y Mary Shelley, nada más y nada menos que su famoso Frankenstein. Dos grandes clásicos de la literatura y del género de terror. 

Pero aunque este es el tema central o la base del libro, tampoco pensemos que el escritor ha novelado toda esta situación. Al contrario, Ospina nos hace participes de su investigación, de su obsesión, de sus idas y venidas, de las casualidades que lo volvían a traer a la historia, y de todo el proceso de escritura, que nunca seguía un patrón fijo, sino que iba construyendo a la marcha, mientras seguía su instinto y obsesión. Aunque el tema ya se ha investigado bastante, William  logra desprenderse un poco, precisamente al introducir su propia voz narradora, e invitar al lector a ser partícipe de sus cavilaciones, sus dudas, sus aciertos, y esos momentos de iluminación ante un nuevo descubrimiento. Pero tampoco todo es sobre el escritor, también para ambientar la trama, el autor va analizando uno por uno los personajes que estuvieron esa noche, ahondando en sus historias, en sus relaciones entre sí, y el impacto que tuvo su estancia en la villa. 

Creo que otro de los temas que se trata en el libro, es la repetición de las prácticas, las búsquedas de inspiración, y el seguimiento de los ídolos, porque todos esos escritores se habían reunido en Villa Diodati, ya que era considerado una especie de lugar sagrado para los escritores. Anteriormente habían estado en esa misma villa, escritores como John Milton, Rousseau y Voltaire. Y luego de Byron, Polidori y Shelley, muchos otros fueron con esa misma intención, buscando inspiración, o siguiendo los pasos de lo que ocurrió. Así como lo hace William Ospina, que va a Villa Diodati, y lo acompañamos en esa aventura. El lector puede sentir la emoción del escritor al ver y llegar al sitio, así como los distintos descubrimientos que va haciendo. 

Me pareció interesante también, volviendo al punto de que es un libro para apasionados de la literatura, la parte donde se desvela que Claire Clairmont, la hermanastra de Mary Shelley, que también estuvo esa noche en Villa Diodati, pero que claramente no era de los personajes más conocidos y que alcanzaron posterior reconocimiento, fue la inspiración del gran escritor Henry James para una de sus grandes obras Los Papeles de Aspern. Ya que Claire Clairmont fue amante de Lord Byron, y al parecer tenía un su poder una serie de cartas de Byron y Shelley, por lo que muchas personas llegaron a la casa de la anciana Clairmont, con la esperanza de tener acceso a esas cartas o papeles, que nunca dio a conocer. Y esa, para los que conocen el relato magistral de Henry James, es la trama de los Papeles de Aspern. Y es un pasaje realmente bello, como William lo narra, y como relaciona la propia historia con su propia búsqueda, y con miles de otras búsquedas anteriores. 

Y hay varios pasajes muy bellos, Ospina es un muy buen escritor, y logra narrar de forma muy animada la historia, además de sus episodios personales y sus teorías. Es realmente muy atractivo de leer, además que lleva al lector a buscar otras fuentes, ahondar más en las historias, comprobarlas, contrastarlas, e incluso leer los libros citados. Y eso siempre me parece muy valioso. 

Personalmente disfruté el libro, tiene muy buenos pasajes, hay otros prescindibles, donde quizás podemos notar la impotencia del autor o los vacíos, donde notamos que la información no tiene tanta importancia y está más de relleno, pero en general es muy ágil, y una lectura que puede interesar a los amantes de la literatura, más que a los amantes de las historias de terror. 

6/10

jueves, 26 de octubre de 2017

Siete cabezas (Jaime Osorio Márquez)

Jaime Osorio Márquez



La más reciente película del director Jaime Osorio (El páramo), vuelve a transitar los bordes del terror y la intriga dentro de los espacios locales, como lo hizo en su ópera prima. En esta ocasión con una propuesta más simbólica y más sugerente, que cuenta la historia de Marcos, un guardabosques con algunos problemas, que encuentra en su trabajo la paz que necesita para mantener dormidos sus demonios internos. Todo cambia cuando llega una pareja de biólogos para investigar el caso de una serie de misteriosas muertes de animales. Marcos se remueve con la presencia de la mujer, y todos sus demonios aparecen.



Alex Betancour


Como su título sugiere, hay una analogía a la Biblia y al apocalipsis, que en una de las escenas es contada por el mismo hermano de Marcos, junto con su enfermedad psiquiátrica. Marcos, representa una dualidad, el bien y el mal, y su presencia encandila y deja que aflore la verdadera esencia de las personas a su alrededor.



Andrés Castañeda


La dirección es muy buena, permite la inmersión en el personaje de Marcos, con esas tomas de espalda, y el movimiento constante y brusco de la cámara, que junto con los efectos de sonido logran crear una atmósfera opresiva, asfixiante, de intriga y expectación, lo que sirve para conectar con la esencia del personaje principal, y las personas a alrededor. Y gran parte del merito de la conexión con el personaje también recae en el actor principal que interpreta a Marcos, Alex Betancour, que dota de un misterio innato a Marcos, y una carga de intriga, de que algo está a punto de pasar. 



Valentina Gómez



¿Metáfora bíblica? ¿A la destrucción de la naturaleza? ¿A la degradación del ser humano como gran depredador de la humanidad? Quizás todas las anteriores. La película me ha mantenido expectante, y es perturbadora por momentos, me gusta que el cine colombiano siga experimentando y encontrando nuevos lenguajes para retratar nuestros dramas, miedos y terrores. Porque somos una sociedad con gran experiencia en todos esos conceptos. Un cine más experencial, sensitivo y evocador. 

6.5/10


Trailer de Siete Cabezas




Alex Betancour

viernes, 20 de octubre de 2017

Algo alrededor de tu cuello (Chimamanda Ngozi Adichie) y Cuentistas africanas

Chimamanda Ngozi Adichie




En el Club de Lectura Sícalo, al que asisto en la ciudad de Cartagena, dentro del Ciclo de Mujeres Escritoras de África y Oriente, tuvimos turno para las cuentistas africanas, entre ellas estaba la excelente y joven escritora nigeriana, Chimamanda Adichie Ngozi (Americanah). 

Con respecto a los cuentos, fue interesante como a través de estas sesiones en África, además de conocer la Nigeria de Adichie, y su situación como emigrante a USA, en Americanah, también pudimos conocer distintos rostros de África, reflejados en las distintas escritoras, que siempre nos muestran un reflejo particular de su visión y sus respectivos entornos. Comenzaré con un pequeño comentarios de los cuentos de las escritoras en general, y finalizaré con Adichie y su libro de cuentos, que se titula “Algo alrededor de tu cuello”:

Con Beatrice Lamwaka (Uganda), fue interesante descubrir la sencillez, la ternura y cierta ingenuidad e inocencia en la prosa, con su cuento "El señor de la casa". Un bello retrato del amor, la aceptación, con una crítica al machismo.

Con Assia Djebar (Argelia), la argelina, la parte francesa y a la vez de influencia árabe en África. Con respecto al estilo de Djebar, como comenté, sus dos cuentos no me gustaron mucho. Si bien, describe situaciones muy duras, la forma en que están narradas me pareció muy simple. Y ahí vemos para comparar lo que encontramos con las dos africanas anteriores, hay sencillez, pero hay ritmo, un sabor, un estilo; pero la argelina, al menos en la traducción que leímos, no hace uso de una gran narrativa. 

Con Agnes Agboton (República de Benín), pudimos observar la parte mágica, fabulística y mitológica de África. Y el arte de narrar cuentos e historias, que a la vez es algo muy árabe, y propio de todas las épocas arcaicas de la literatura universal. En cada lugar de la tierra, las primeras manifestaciones literarias, buscaban describir o buscar respuesta a los fenómenos de la naturaleza. Así que Agnes cuenta dos cuentos, uno de la luna y el sol, y otro sobre las gallinas y los gavilanes. Ambos muy bellos. 

Y con la Premio Nobel, Nadine Gordimer (Sudáfrica), es muy interesante porque vemos otra perspectiva de África, la de los blancos clase media de Sudáfrica. Nadine es blanca, y representa la población blanca de África, que se encuentra mayoritariamente en Sudáfrica. Sus dos cuentos me gustaron, especialmente "Dos metros bajo tierra", porque precisamente en ese y en toda su obra, aborda esos conflictos y contrastes entre los negros y blancos en Sudáfrica. Sus cuentos son sólidos, con un estilo mucho más trabajado. También se nota su manejo de la prosa y la narrativa, al condimentar sus relatos, a pesar que hablen de sucesos duros, con humor, ironía. gracia, estilo y ritmo. Y esas son características con las que podemos reconocer a una hábil narradora.  

Y finalizando con Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria), una de las más aventajadas, con historias muy bien medidas, variadas y certeras. Además de la descripción de la Nigeria moderna, también en Adichie podemos identificar lo mejor del estilo sencillo africano, como el de Lamwaka, pero un estilo muy trabajado y medido, con cierta influencia de sus estudios de occidente, y sus estudios de literatura universal.

En “Algo alrededor de tu cuello”, que es el cuento que da nombre a toda su recopilación de historias, es en cierta forma la más cercana a su novela Americanah. En ella aborda el tema de una africana en Estados Unidos, que no logra encontrar su lugar, y en una relación que no la satisface. Así como en otros de sus cuentos, deja por debajo el imaginario del sueño americano, la sutil diferencia entre un negro africano y otro de origen americano, y del racismo directo al más sutil. Eso que cada noche se enrosca como una serpiente alrededor del cuello de la protagonista, es ese sentimiento de asfixia, esa advertencia de que algo debe cambiar.  
En otro de los cuentos, “De imitación”, retrata otro caso de una africana casada con un hombre nigeriano que tiene éxito en su país y se convierte en un hombre muy rico. Entonces cede a la tradición de enviar a su mujer a los Estados Unidos para que críe a sus hijos allá, mientras él se queda trabajando en África y los visita unas veces al año. Eso genera un gran drama, especialmente en la vida de la esposa, que no haya su identidad en USA, además que descubre la posible infidelidad de su esposo mientras vive lejos de su familia. Es un cuento muy bello, de mis favoritos, y Adichie describe las relaciones de pareja, especialmente los casos de parejas nigerianas (ya sea entre dos nigerianos, o de unión interracial, o entre parejas del mismo sexo), con gran maestría. En otro cuento, “Una experiencia privada”, es otro de mis favoritos, aborda el tema de la religión, con dos mujeres que quedan atrapadas en una tienda, en medio de una confrontación. Ambas intercambian algunas palabras, historias, miedos, y la experiencia privada, es el ritual religioso que realiza una de ellas concerniente a su religión musulmana. Es un bello relato, con mucha intriga, y con temas importantes. En el relato, “Fantasmas”, nos muestra a dos hombres de avanzada edad que fueron amigos y colegas cuando eran más jóvenes, en medio de la guerra de Biafra. Uno de ellos se creía que estaba muerto, por lo que el reencuentro está cargado de recuerdos, reproche, culpa, dolor e intentos de redención. En “El lunes de la semana anterior”, es una bella historia de una joven que entra a trabajar a una casa de familia, un matrimonio de un hombre blanco con una bella artista africana que nunca sale del sótano, por andar trabajando en su arte. Cuando logra salir, la joven queda prendada de ella, y hay miradas, coqueteo, amor y desamor en esta historia. En “El Temblor”, dos vecinos encuentran un punto de acercamiento cuando hay amenaza de un temblor en la ciudad, lo que los lleva a conocerse un poco más y descubrir muchas cosas en común. En “Los concertadores de bodas”, se trata el tema de los matrimonios arreglados en África, de una joven que es prometida en matrimonio con un estudiante de medicina en USA, también africano, quienes ambas familias unen. La relación es problemática, pero saben que tendrán que aguantarse por un tiempo, al menos hasta que se arregle la situación para que puedan ser libres de hacer lo que quieran. En “Mañana está demasiado lejos”, nos cuenta en forma de misiva, una historia de una tragedia que enlutó a una familia por un pequeño descuido. Y en “La Historiadora Obstinada”, es el relato donde me parece que Adichie hace un homenaje a Chinua Achebe, al retratar una historia que se desarrolla en África, un poco después de los acontecimientos que sucedieron a finales del siglo XIX, con la llegada de los misioneros y el colonialismo británico. Pero acá la protagonista es una heroína, que logra a pesar de las adversidades salir adelante, y se convierte en una académica e historiadora exitosa, que trata de entender su pasado.  

En síntesis, una colección de relatos, en general muy buenos, con temas variados, y todos ellos con la pluma tan exquisita e hipnótica de Chimamanda Ngozi Adichie. Muy recomendado.  


Promedio todos los relatos:
7.5/10



Dejo enlaces a las otras dos reseñas del blog sobre Literatura Africana:


Reseña de Americanah (Chimamanda Ngozi Adichie)

Reseña de Todo se desmorona (Chinua Achebe)



Acá una foto de las cuentistas africanas: 


Cuentistas africanas