lunes, 28 de noviembre de 2022

Reseña Completa y Análisis de la película: Aftersun (Charlotte Wells) - 2022 / UK / MUBI

 
 
Una de las joyas del 2022, de las mejores películas del año (quizás la mejor hasta ahora) y desde que la vi estoy pensando en ella como una posible obra maestra. Es la ópera prima de la joven directora, guionista y productora escocesa, Charlotte Wells, quien de forma increíble y austera toma una historia aparentemente sencilla y la eleva en nivel de complejidad y de profundidad, gracias a una estructura, una dirección, un guión, una fotografía y un montaje brillante y original. La directora nos introduce de forma sutil en una grabación, en una serie de imágenes intimistas y un collage de recuerdos (y reflexiones) de una mujer, Sophie, quien recuerda las vacaciones de verano que tuvo con su padre 20 años atrás. La pequeña Sophie viaja a pasar el tiempo con su padre, un joven de unos 30 años, quien se separó de la madre y lidia con dificultades económicas, con problemas de depresión, que son sugeridos en varias escenas, y con traumas de infancia, sugeridos a la vez, por medio de escenas intermitentes, fugaces y oníricas en medio de una pista de baile abarrotada en una discoteca, donde se atisba en el medio al niño y al hombre atormentado. Y en esa discoteca también se logra ver de forma intermitente a la niña adulta, quien se funde con la identidad del padre, como símbolo de esa búsqueda psicológica y personal del personaje.
 
 

 
 
Me encanta que a pesar de apelar al pasado y a contruir toda la película a base de los recuerdos, no recurre a meros flashbacks baratos, sino que nos sitúa en el subconsciente de Sophie, quien a través de la perspectiva de una niña de 11 años que adora, extraña y se preocupa por su padre, comparte con el espectador fragmentos de sus recuerdos (reales e imaginarios), de vistazos grabados de un vídeo y también en ese proceso se expone ante el espectador como la pre adolescente que se encuentra atravesando por distintos cambios físicos, explorando la curiosidad y el deseo por los otros cuerpos, y que también es consciente de los problemas silenciosos de su padre, al que intenta entender y descubrir en este viaje intimista.  
 
 

 
 
La película es bellísima, rodada con una sensibilidad y un detalle en los gestos, las miradas, los enfoques y los planos, que completan un cuadro intimista tan poderoso, único y original como pocas veces he visto en una pantalla, además de una narración profunda, poética, visceral y rica en elementos. Está llena de ternura, de dolor y de mucha humanidad. Además de mucho talento y recursos creativos para dirigir, escribir y producir esta estupenda película, que al parecer contiene algunos ecos biográficos de la misma autora.
 
 

 
 
Aunque pueda tener un cariz realista y casi documental, la directora nos deja pistas que nos llevan a una inminente ambigüedad en la interpretaciones de los hechos y recuerdos, pero unas preguntas e indagaciones muy bien hiladas e ingeniosamente bien llevadas, que nos llevan por caminos tantos oscuros como luminosos y grises, y depende del espectador el tipo de enfoque que le quiera dar. Aunque algunas pistas que deja parecen dar una mayor luz sobre un enfoque determinado. Como el mismo título, “Después del sol”, indicando oscuridad y penumbra, y al que el padre hace alguna que otra referencia en indicación a la depresión que sufre. Esta interpretación nos lleva a desconfiar incluso del final y hasta qué punto determinado en su último tramo solo estamos presenciando fantasmas.
 
 

 
 
Finalmente, la película explora magistralmente la relación entre padre e hija (sobre todo el caso de padre joven e hija pre adolescente), la exploración del deseo y la entrada a la adolescencia, la consciencia, el amor, los traumas, las frustraciones y los bellos momentos que permanecen en la memoria, así como las preguntas y la incapacidad de entendimiento en las relaciones parentales, entre otros temas. Posee esa sensibilidad inherente que a veces menciono que encuentro en el cine asiático, en el cine hecho por mujeres (y algunos hombres), que para mí las etiqueta inmediatamente como joyas, y también debo confesar que me conmovió profundamente hasta casi las lágrimas, siendo la primera en hacerlo en todo el año. Y eso para mí es un indicador muy confiable y que siempre busco en cada película. 
 
 

 
 
Y si ya pensaba que la película era brillante, llega ese final que pone la cereza del pastel, con unas transiciones entre escenas que dirigen al espectador hacia una despedida, a la materialización de un recuerdo incompleto, hacia un duelo y una catarsis. Me sorpendió la originalidad y la maestría en cerrar esta función por todo lo alto, con toda la ambigüedad, toda la emoción y como un engranaje perfecto que hace click finalmente. Además de todos, creo que no he mencionado la banda sonora y la música utilizada en la película que es muy buena, y por supuesto, el excelente trabajo del reparto, sobre todo los dos brillantes protagonistas, padre (Paul Mescal) e hija (Francesca Corio), quienes se apropian y viven sus personajes, y permiten que todo lo demás funcione a la perfección. En fin, una de las películas que no pueden dejar de ver. Se encuentra en la plataforma de cine indie, Mubi, y se ha hecho un estreno limitado esta semana en algunas salas del país.   

 
 
 

Reseña Completa y Análisis de la película: Aftersun

 

 

martes, 22 de noviembre de 2022

Reseña Completa y Análisis de la película Tár (Todd Field) - 2022 / U.S.A.

 
 
El regreso de Todd Field tras más de 15 años de ausencia con Tár es tremendo. La película es muy compleja y brillante. La vi hace pocos días y no me atreví a publicar un comentario instantáneo sino que sentí la necesidad de seguirla procesando. La película, ambientada en los tiempos que corren, nos sitúa en el entorno de una famosa compositora, Lydia Tár, quien además de talentosa tiene un carácter fuerte y dominante, que en ocasiones intimida a sus estudiantes, colegas y empleados. Lydia vive con su pareja, Sharon, y la hija adoptiva de ambas mujeres: Petra, pero pronto saltará a luz pública un escándalo que amenaza con acabar la carrera de Lyidia. La película se ha comentado y vendido de forma masiva como una película sobre la cultura de la cancelación, y aunque tiene mucho que ver con el tema, Todd Field construye una película que va mucho más allá y nos sumerge en terrenos pantanosos, grises e incómodos que llevarán al espectador a pensar y reflexionar sobre distintos matices alrededor de este tema, sin ningún tipo de sesgo o predica. Field, quien ya nos ha regalado dos películas excelentes, demoledoras e incómodas: In the Bedroom (2001) y Little Children (2006), con Tár nos enfrenta a los entresijos y tentaciones del poder, a la estandarización del abuso, al poder destructivo e inquisitorial de las redes sociales y la tecnología, a la venganza, entre otros temas, pero de trasfondo de todo se atreve a escarbar entre los vericuetos del proceso creativo y de la crisis del artista ante las limitaciones ideológicas y éticas de la sociedad actual.
 
 

 
 
Me gusta que al inicio de la película nos muestren una entrevista donde el presentador enumera los innumerables logros de Lydia, el ídolo, que además representa una elección interesante como mujer en el centro de poder, porque se hace visible su aura de ser intocable y superior (como figura masculina), pero a la vez se manifiesta la fragilidad de su estatus (como mujer), cuando cae en el ojo de huracán por comportamientos que sus pares masculinos mantenían de forma institucionalizada por décadas, y éstos le dan la espalda, como lo hace la misma sociedad. Es muy complicado y superfluo buscar y señalar a los personajes de víctimas o villanos, como el mismo cine nos ha acostumbrado, porque Lydia es de todo al mismo tiempo, pero más allá de ello es una artista creadora brillante con una inteligencia que cautiva y seduce, quien se encuentra en proceso de crear una sinfonía para cerrar un ciclo de Mahler, y ve su fuente de inspiración trabada. Es una mujer apasionada que busca el amor, la admiración, el sometimiento y el deseo a través de sus distintas relaciones con otras mujeres (musas), en un proceso espiritual y casi místico que adquirió en su tiempo de aprendizaje en el Amazonas, lo que le hace consumir a sus musas y aprovecharse claramente de su posición. Eventualmente, encuentra la inspiración en su pequeña hija adoptada, con rasgos distintos a los de ambas mujeres, lo que le generan problemas de bullying en la escuela, pero ya ha realizado un daño irreparable en otras personas en el camino, lo que le trae consecuencias en su vida y su carrera.
 
 

 
 
La película está muy bien dirigida y escrita, con el director apoyándose de forma incondicional en el magistral trabajo de su actriz principal, Cate Blanchett, quien se apropia de este personaje complejo y le da todos las matices, los micro gestos, las miradas, los roces, que terminan de dibujar el perfil de la compositora y nos lleva a navegar con ella este camino donde en cierta forma se convierte en objeto de expiación de otras personas, de otros poderes y de otras fuerzas. Un sacrificio.
 
 

 
 
Es por esto que es reduccionista definirla o etiquetarla como una denuncia, porque durante el metraje observamos distintas dinámicas en las relaciones de poder que se trasladan fácilmente a distintos campos y entornos. Es más un espejo, una proyección y una exposición que desentraña con frialdad, contundencia y a la vez sutileza una realidad muy actual, en donde a diario se señalan y se invitan a los actos de fe y a la lapidación de personas. Y no solo habla o señala, sino que también hace y deja preguntas, como en el tema de la creación, ¿Se está limitando actualmente? ¿Lleva de forma inherente algo tan luminoso como oscuro? ¿Intentando crear un ideal moral que en realidad no existe, y que lleva inevitablemente a la muerte del arte, del artista y los creadores?
 
 

 
 
Aunque Lydia se nos muestre al final como la representación el ocaso de un ídolo, a la gran artista condenada y relegada, eso en ningún momento indica una redención, una lección o una moraleja, sino que nos dibuja un personaje de una enorme complejidad, en donde creo que sobresale su pasión y su espíritu creador, el cual refirmo que me parece que es el motor de la película. Así que creo que si hay algo que quizás señale el autor podría ser la estandarización moral del arte y del artista, la reducción de sus posibilidades de elección y la resignación a nuevos moldes sobre lo que es mejor y bueno de mostrar. Una dictadura del pensamiento que se extiende cada vez más a otras vertientes del conocimiento y el arte. Y es probable que el autor, quien llevaba muchos años sin hacer películas, con distintos proyectos fallidos que no lograron luz verde, no esté denunciado nada porque simplemente expone una realidad que ya se encuentra entre nosotros y que aparentemente es irreversible. Un canto de resignación. ¿Un adiós? Y muchas cosas más que podríamos interpretar, y de las que seguro seguiré pensando y cavilando, como ando haciendo desde que la vi (por lo que no quise publicar algo instantáneo o ligero), y celebro que aún hayan películas así hoy en día. Espero que todos la puedan ver y que también les deje mucho en qué pensar. Y no debo olvidar resaltar los excelentes trabajos de Nina Hoss o Noémie Merlant, pero es Blanchett la que como su personaje y su fuerza coordina el tiempo, los silencios, el ritmo y le da armonía a todo el engranaje de Field, quien evidentemente escribió el guión pensando en ella. La película logró la Copa Volpi a la Mejor Actriz (Blanchett) en el Festival de Venecia, y quizás estamos ante la mejor actuación del año, y una de las mejores películas de la temporada.   
 
 

Reseña de la película Tár

 

 

viernes, 18 de noviembre de 2022

Reseña de la película: Everything Will Be Ok (Rithy Panh) - 2022 / Camboya

 
 
La película más reciente del reconocido director camboyano, Rithy Panh, sigue su particular estilo, narrando una historia a través de voz en off e ilustrada con figuras pintadas y talladas a mano. Podríamos decir que la película pertenece a la misma categoría del documental “Flee”, que bien puede ser nominada a los rubros de película internacional, animación y documental. 
 
 

 
 
En esta ocasión, Panh se centra en el drama de Myanmar, que inició con un golpe de estado a principios del 2021 y trascendió a distintas protestas por parte de la población civil, quienes han sido reprimidos de muchas formas violentas, registrados en vídeos como los que aparecen en el documental. 
 
 

 
 
“Everything will be ok” es la frase que tenía la camiseta de un adolescente asesinado en las protestas, y a partir de allí realiza una reflexión sobre las dictaduras, los dictadores, la democracia, la represión, la descomposición de la sociedad (en espíritu y su medio ambiente) y la autodestrucción histórica del ser humano. 
 
 

 
 
Mezcla las imágenes de las figuras, con sus escenarios también creados manualmente en miniatura e imágenes de archivo que emulan y refuerzan el mensaje. Y en esta ocasión, su reflexión sobre los dictadores me recordó mucho a la que hizo el mismo George Orwell en “Rebelión en la granja”, al comparar y relacionar a los líderes de entonces con la figura de animales, como cerdos, etc. Y se asemeja también a la novela de Orwell en ambientar una distopía, pero con una pequeña luz al final del camino. Otra excelente propuesta, bella, dura y creativa del director. Ganadora del Oso de Plata en el reciente Festival de Berlín 2022.

 
 
 

Reseña de la película: Everything Will Be Ok

 

 

jueves, 10 de noviembre de 2022

Reseña de la película: La Roya (Juan Sebastián Mesa) – 2021 / Colombia / Estreno Salas de Cine

 
 
Pude ver “La Roya”  por primera vez en la edición del FICCI 61 a principios de este año, y ahora se ha estrenado en carteleras de cine del país (en Cartagena en Plaza Bocagrande). Fue la película de inauguración del festival, del mismo director de la película “Los Nadie”, que también inauguró el FICCI en ediciones anteriores. La película cuenta la historia del joven Jorge, quien es el único de su generación que decidió quedarse a trabajar en el campo (en una finca cafetera heredada de su padre), pero pronto se reencuentra con sus viejos amigos y su antigua novia, quienes visitan el pueblo para disfrutar de las festividades locales y hacen que Jorge replantee muchas cosas de sus decisiones de vida.
 
 

 
 
La película sigue la tendencia de varias de las películas que vi en esa edición del festival, en donde se presenta el contraste entre la vida rural y la urbana, y su inevitable choque, sobre todo cuando el reencuentro se hace en personas de la misma generación. Jorge es un joven sensible, quien además siente una conexión con la naturaleza, los animales y hasta los bichos, que quizás le hayan hecho rehuir a escapar a la ciudad, pero también se encuentra solo en un trabajo de campo que cada vez menos tiene relevo generacional, lo que le hacen mover muchas fibras cuando convive con sus amigos, su ex novia y reviven viejos tiempos.
 
 

 
 
Pero en ese tiempo también confirma quizás lo que le hace reafirmar su decisión mientras se sumerge en una experiencia sensorial a través de sustancias psicoactivas con sus compañeros, en lo que es una escena onírica y sensorial muy bien rodada y ambientada. Y a la vez que Jorge es tentado con las experiencias citadinas de sus amigos y su ex, los cafetales son invadidos con la plaga de La Roya, que va afectando silenciosa y lentamente cada una de las hojas. Ese paralelismo es bellísimo y poético, lo que lleva a Jorge a reflexionar nuevamente sobre todo, tomar decisiones y tener una visión completamente nueva de su papel de resiliencia y resistencia en el campo.
 
 

 
 
La película está muy bien rodada y retrata muy bien este choque, el contraste de los entornos y el conflicto interno del personaje. Es muy sencilla, diáfana y no tiene un gran drama que haga que explote la emoción de forma extensiva en algún momento, lo que para mí hace que sume puntos, pues esa traslación de la cotidianidad le dota de humanidad e intimismo, y no queda libre de emoción, pues al igual que ocurre con su protagonista, quedan contenidas en el tiempo. Muy bella película.  

 
 

Reseña de la película: La Roya

 

 

domingo, 23 de octubre de 2022

Reseña, Crítica y Análisis de la serie: La Casa del Dragón (House of the Dragon) – Ep. 9 y 10 (El Consejo Verde y La Reina Negra) + Comentario sobre polémicas (Con Spoiler)

 
 
En un post anterior ya había publicado mi reseña y análisis de los primeros ocho episodios de la serie. Dejo el link:
 
 
Por lo tanto, a continuación hablaré de los dos últimos capítulos de la serie, de las decisiones, las polémicas sobre el tratamiento de los personajes, etc., y sobre todo un mensaje para los aparentes puristas de los libros, que cada semana sacan alguna queja, y en el episodio 10 se han desatado con argumentos bastante flojos y penosos, que me parece no señalan directamente y acertadamente los verdaderos errores que tuvieron. Así que sigamos:
 
 
 
Ep. 9: El Consejo Verde
 

 
 
En este capítulo solo salen los verdes e inicia con el anuncio de la muerte del Rey Viserys. Me gustó mucho el inicio pausado, contemplativo, lúgubre y con una tensión en aumento en todo el resto del capítulo. Muy buena también la música, que recuerda mucho a ese memorable capítulo de Juego de Tronos: La Luz de los Siete, en donde también se cocinaba lentamente un desastre. Pronto Alicent trasmite a su padre, Otto, el supuesto último deseo de Viserys en su lecho, de que su hijo Aegon fuese su sucesor, lo que le da la respectiva excusa a ambos de llevar a cabo sus planes e iniciar el Consejo Verde, donde decidirán la coronación de Aegon II como rey, ignorando la legitimidad de Rhaenyra.
 
 

 
 
Luego de ese notable inicio, entonces empezamos a tener bajones, momentos extraños o no tan bien logrados, empezando con el mismo Consejo Verde. Me parece bien que se muestre la contradicción de Alicent durante todo el capítulo, al debatirse entre la tristeza y el impacto de la muerte del rey, los deseos de sucesión para su hijo (impulsado por su autoengaño de las últimas palabras del rey) y las inevitables maquinaciones de su padre y el resto del consejo a sus espaldas. Y quizás podría añadirse la preocupación por el destino de su ex amiga, Rhaenyra, ya que es la primera en nombrarla y preguntar sobre su destino. Así que creo que el conflicto de interno de la reina está bien planteado, también la posición de Otto que nunca cambia, pero hubo algunas cosas extrañas, como la reafirmación de algunos miembros sobre los planes oscuros y el mismo Criston Cole que sigue sumando cadáveres y mostrando actitudes un poco impulsivas. Me parece que sigue siendo uno de los personajes más desdibujados en cuanto a sus reacciones y sus decisiones. Y el final del consejo con Ser Harrold Westerling defendiendo su honor y lealtad al rey pero saliendo como si nada, aunque Otto había dicho que nadie salía, incluso ordenando la muerte de los que intentaban abandonar la Fortaleza Roja. Por lo que el Consejo se sintió un poco cortado y sin la fuerza que quizás debió tener. 
 
 

 
 
Luego, sigue quizás la parte más extensa del capítulo y también un poco absurda, que es la respectiva búsqueda de Aegon por Alicent y Otto por sus respectivas cuentas para poder hablar con él de primero y poder influir sobre la decisión sobre Rhaenyra. Acá aprovecharé para mencionar lo que algunos lectores llaman blanqueamiento de personajes, como Alicent, quien en los libros nunca duda en sus objetivos:

 
¿Blanqueamiento de personajes?

Hay que distinguir siempre que la adaptación audiovisual de un texto es otro producto, otra obra, en especial cuando en el texto original no hay desarrollo de situaciones, sino que corresponde a crónicas de terceras personas, quienes dan tres versiones de cada hecho, y por supuesto están sesgadas por cada narrador. Es por esto que creo que la serie ha decidido bajar los colores de algunos miembros, de verdes y negros, haciendo unos no tan malos y otros no tan buenos. Dando más matices a personajes como Alicent, Daemon, Rhaenyra, Aemond, entre otros. También me parece importante la lectura de la serie no con los ojos actuales, con mirada progresista y lo políticamente correcto, porque creo que tendríamos una serie muy aburrida y no acorde al menos a la época histórica que inspira la ficción, como es el medioevo.

Voy a mencionar el caso de Daemon que es interesante, porque es un personaje gris desde los libros, pero en la serie los lectores lo han acusado tanto de blanqueamiento como de oscurecimiento (voces que han aumentado en el episodio 10). Hay que recordar precisamente que aunque en los primeros capítulos él visiblemente cometía algunas acciones violentas, la cámara prefería no mostrar las acciones, algo insólito en este universo, pero también se han omitido escenas que lo muestran un poco más cálido y cercano. Creo que el personaje no ha sido desdibujado, sino que se le están dando matices muy marcados, sin sacarlo de esa dualidad, del ser ambicioso, impulsivo, pasional, pero también con mucho amor y fidelidad a su familia. Así sea que en algunos momentos se aumente o se restringa momentos de una parte u otra.
 
 

 
 
Siguiendo con el episodio, luego del metraje gastado en la búsqueda de Aegon, que igual se mantiene intermitente con otras escenas más importantes de intermedio, pero en la que creo que se puede rescatar la misma actitud del joven heredero en huir de sus responsabilidad impuesta, también la ambición de su hermano Aemond en querer suplantarlo y quizás también los inicios que cimienten la división de bandos de los gemelos Cargyll. Eso es lo que rescato de toda esa parte, pero se me hizo muy extendida, además quizás de la sugerente exposición de los gustos sexuales de Aegon. Interesante la parte de Mysaria y su negociación por la entrega del príncipe, que además nos muestra un detalle importante que en el episodio quieren resaltar y es la importancia del pueblo, para legitimar un rey y también para poder tumbarlo en un futuro.
 
 

 
 
La conversación de Alicent con la princesa Rhaenys también me gustó, y me gusta la importancia que le están dando a la reina que no fue, sobre todo como símbolo de la represión femenina, y aquí en su contrapunto con Alicent haciéndole ver que su vida sigue y seguirá regida por la decisión de los hombres a su alrededor, y ya luego comentaré sobre el final, y también en lo que será su contrapunto con la misma Rhaenyra. Luego de esta escena, preciso se nos muestra el enfrentamiento de Alicent con su padre Otto, para retomar el control de la situación e imponerse a la influencia de la mano del rey, en donde le saca en cara su constante manipulación durante toda su vida, pero decide aceptar el presente pero estar en control de la situación y los acontecimientos. Tras esa muestra de poder, y reforzando la contradicción de la reina, viene la escena de los pies con Larys Strong, donde la vemos nuevamente sometida aunque de forma consciente para lograr otras ventajas sobre su padre y de control sobre el reino, ordenando indirectamente un homicidio, a pesar de los conflictos por tener un reinado en paz, pero la reina es consciente de que a veces se necesitan algunos sacrificios. Por eso todo esto me parecen detalles que alimentan muy bien a su personaje y lo enriquecen más. 
 
Y llegamos al tramo final, que tiene muy buenas escenas, dos de ellas van en secuencia, como es el escape de Rhaenys y la coronación de Aegon, ante las miradas de orgullo, duda, rechazo y desaprobación de su propia familia. Y el pueblo, dirigido como ganado hacia Pozo Dragón para presenciar la coronación y legitimar el acto ante los detalles simbólicos de Aegon vinculados al conquistador  y el mismo escenario donde reposan los dragones, como un sutil recordatorio de poder. Creo que el capítulo hubiese quedado bien hasta la coronación de Aegon, pero luego vino el golpe de efecto con el resurgir de Rhaenys y su dragona desde el suelo, llevándose por delante a varios civiles. Yo no estoy en desacuerdo con que ella no los haya matado a todos, además que no habría serie si lo hiciera, porque es entendible su posición, pero lo que no me gusta es que se pierde un poco el ritual de la escena en mención y el protagonismo de los verdes en su episodio. Entiendo que esto también es incluido para futuras implicaciones, pero simplemente me pareció innecesario, aunque puedo entender el interés en reforzar la imagen de Rhaenys. Pero personalmente me pareció innecesario, y se suma a las otras cosas que no me gustaron del capítulo, pero en general resulta bueno.  
 
 
 
 
 Ep. 10: La Reina Negra
 

 
 
Con “La Reina Negra” llegamos al capítulo final de la primera temporada. Y debo reafirmar primero, que me alegra mucho este regreso por lo alto de la saga y el universo de Canción de Hielo y Fuego, personalmente porque sinceramente no esperaba seguir productos de la serie con la misma emoción. Y hablo más sobre eso en mi análisis de los primeros ocho capítulos. También debo decir que se nota que esta serie y sobre todo su piloto y primeros capítulos fueron una prueba a la audiencia, un tanteo para probar si la audiencia seguiría fiel y serían capaces de incrementarla. Y me gusta que la prueba se haya pasado con creces porque ya los showrunners han salido a confirmar un mayor desarrollo a partir de la segunda temporada, en donde ya no habrá más saltos temporales, y se podrá observar con más detalle la construcción que vienen haciendo de cada personaje, las referencias, las motivaciones y decisiones tomadas. Y los lectores de los libros deberán estar también preparados porque habrá muchos más cambios y desarrollo de los que tiene el texto de Fuego y Sangre. 
 
 

 
 
Pero siguiendo con el capítulo, debo decir que sentí la primera parte del episodio un poco acelerada, a pesar de centrarse solamente en el bando de los negros, sentí que había muchas cosas ocurriendo al mismo tiempo, y creo que el montaje no ayudó a sintetizarlas y unirlas de mejor forma.

Habiendo dicho esto, me gusta la escena inicial de Rhaenyra con su hijo Lucerys, y se nota la importancia que va a tener en este episodio, en donde se muestran las dudas del joven en heredar Marcaderiva. Pasando a la entrada de Rhaenys para dar la noticia de la muerte de Viserys y coronación de Aegon a Rhaenyra y Daemon. Esta escena también estuvo bien, además de que se explican las acciones de Rhaneys en el episodio anterior, y el impacto tanto de Daemon y Rhaneyra con la noticia. Luego, tenemos otra larga escena de parto, que no estoy seguro si era necesaria otra tan extendida, mientras tenemos a Daemon planeando los primeros movimientos para defender Rocadragón y el ataque a Desembarco del Rey. Aquí me pareció interesante que mientras la princesa en parto grita el nombre de Daemon, éste sigue con los planes pero se alcanza a notar cierta perturbación, que puede indicar los malos recuerdos con el parto de su ex esposa Laena, o también se da el pie para pensar quizás una preparación ante la posible muerte de la princesa. Esta parte me pareció bien lograda, sobre todo en la exposición de la dualidad del personaje, que seguiré ahondando más adelante, porque es el personaje que más ha generado críticas tras la publicación de este episodio.
 
 

 
 
Seguimos con la escena de parto, pero esta vez llegan los dos hijos mayores de la princesa, a quien ella da las nuevas noticias, y al Jace preguntar por Daemon, Rhaenyra contesta que está como loco preparando una guerra, por lo que lo envía como su heredero para avisar que no se tomará decisiones hasta que ella salga de la cama. Aquí seguiré hablando de Daemon, porque me parece entendible su reacción, tras la noticia de la muerte de su hermano (que él cree asesinato, y al que indudablemente quería) y la usurpación del trono, junto a su esposa sufriendo las labores de parto y la amenaza de los Hightower, se ve notablemente abrumado y consumido por su misma esencia impulsiva y pasional. No estoy diciendo que esté de acuerdo con que en un momento más adelante tome a Rhaenyra por el cuello, al ver que ella sigue los pasos del camino pacifista de su hermano, sino que me parece entendible ante lo que está ocurriendo, y para nada me cambia su esencia. Daemon también se ve  muy afectado por la muerte del bebé, que se junta con todas las demás cosas, en esa escena en la playa de sufrimiento en soledad; y tras la discusión con Rhaneyra, ella le da un golpe más al recordarle que su padre la eligió a ella para sucederlo, y solo a ella le contó la profecía de Aegon el Conquistador. Es lo que pienso sobre esa escena que ha despertado tanta polémica en algunos, y Daemon sigue siendo de mis personajes favoritos, aunque a la guionista Sara Hess le desconcierte el tema, lo que sí me parece preocupante que lo haya dicho porque muestra cierto sesgo ideológico, aunque supongo que ella no tomará todas las decisiones. 
 
 

 
 
Me gusta la actitud de Jacaerys cumpliendo los deseos de su madre incluso contra Daemon, y toda la actitud que muestra después con la propuesta de irse de voluntario como mensajero a confirmar lealtades de los otros señores. Se nota el contraste con la personalidad de Lucerys, un poco más temeroso y nervioso. 

La escena de la ceremonia funeraria de la hija muerta de los príncipes también me gustó, que preciso desencadena en la coronación de la reina negra, con la hincada de la rodilla de todos los presentes y la mirada de aprobación y sonriente de la princesa Rhaenys, la reina que no fue, quien acá sigue como figura y reivindicación del poder femenino (mirando a sus nietas inclinarse), y reconoce en Rhaenyra a la reina que quizás ella pudo ser, sobre todo al observarla tomar las decisiones frente al grupo de hombres que imploraban ir a la guerra. Y es precisamente eso lo que Rhaenys le dice a Corlys cuando llega a Rocadragón y éste duda por un momento en apoyar la causa de Rhaenyra. A partir del momento de la coronación, el ritmo del capítulo se estabiliza y mejora en su conjunto, y siguen con las reuniones en la sala de consejo, donde vemos ese impresionante mapa de poniente con fuego en el fondo y a Daemon haciendo recuento de los hombres, las alianzas y los dragones en el poder de los negros. Luego la acción pasa al puente de entrada con la llegada de Otto Hightower y su comitiva para entregar las peticiones a Rhaenyra para aceptar el reinado de su hermanastro, Aegon. Otto cumple con su misión, Daemon se contiene de cortarle la cabeza y Rhaenyra rememorando la escena de los primero capítulos, cuando también llegaba a mediar entre Daemon y Otto, llega en su dragona y luego de condenar la traición de los verdes, escucha las condiciones y tras ver una hoja que le recordó sus tiempos de amistad con Alicent decide dar una respuesta el día siguiente. Aquí se nos reafirma el momento de duda que pasan las dos reinas antes de dar el primer paso en la guerra, y la misma Rhaenyra dice en el consejo que no será la primera en dar un golpe, que es lo mismo que argumentó Rhaenys para no hacer nada en Desembarco del Rey.
 
 
 
 
 
Ahora damos un salto porque ya comenté la escena polémica de Daemon y Rhaenyra, y la de Corlys con Rhaenys. Siguen a otro consejo, donde Corlys llega y manifiesta su incondicional apoyo a la reina, más la noticia del triunfo contra la triarquía que les garantiza frenar el comercio y tránsito a la capital por el mar angosto y ordenar un asedio hasta la rendición de los verdes. Y allí es que los Jace y Luce se proponen para servir de mensajeros con sus dragones para reafirmar las lealtades de las casas Arryn, Stark y Baratheon. Y me pareció interesante cómo Corlys entra aún indeciso sobre su decisión, llamando a Rhaenyra princesa y preguntando por Daemon, pero ella lo confronta y le recuerda su juramento, mientras el señor de las mareas mira hacia su esposa y luego a donde están sus cuatro nietos, quienes ya están comprometidos en matrimonio, y entonces se vuelve hacia Rhaenyra y le llama majestad por primera vez. Curiosamente, Rhaenys tuvo que ver en esa decisión también, luego de ser ella quien dudaba de la legitimidad y la posibilidad que hubiese una reina en poniente. Son bellos y simbólicos detalles. 
 
 

 
 
Y finalmente pasamos a la despedida de Rhaenyra con sus dos hijos antes de partir a sus respectivas misiones, y donde recuerda parte de ese diálogos que tuvo con su padre Viserys en el primer episodio sobre la relación de los Targaryen con los dioses y los dragones, que será muy importante para la nueva decisión que se hizo en la trama, en la otra escena polémica del episodio. Me gustó la partida de los tres dragones, los chicos junto a Rhaenys, quien iba a patrullar los Peldaños de Piedra, y luego la atención a Lucerys en su misión a Bastión de Tormentas. Sin olvidar la escena de Daemon en búsqueda de los dragones sin jinetes. La escena en Bastión de Tormentas me gustó, la presencia de Borros Baratheon, Aemond y Lucerys, quien se plantó y no se dejó intimidar de su tío. Y para ir directamente a la polémica, no me molestó el nuevo rumbo que le dan a la trama, al hacer que los dragones en medio de la batalla y la tensión hayan desobedecido a sus jinetes, haciendo énfasis nuevamente en eso que mencionó en el primer episodio Viserys sobre el control ilusorio de los dragones. Así que es algo que la serie vino plantando desde el inicio, y quizás porque los jinetes son aún jóvenes el vínculo no es tan fuerte, pero en realidad no sé cómo lo irán a desarrollar. Pero eso no me molestó, aunque parezca que toda la guerra va a iniciar sin intención. Lo que sí no compró mucho es que Aemond haya ido en medio de una tormenta con su gigante dragón sólo para asustar a su sobrino y luego luzca sorprendido, porque creo que iba con una intención clara. Con ese detalle sí tengo conflicto, con el móvil y motivo que desarrollan, para una reacción un poco absurda, y dando el motivo suficiente a Rhaenyra para iniciar la Danza de los Dragones. Porque aunque Aemond se ha mostrado como el hijo más recto y entregado a la causa del reino, que entendería perfectamente lo que significa dar un primer golpe al enemigo, mostrarlo tan sorprendido al final es algo que no me encaja mucho. Aunque ahora todo queda abierto, y veremos con el éxito de la serie cómo los guionistas, creadores y directores desarrollarán una próxima temporada, ya sin presiones y con cierta libertad y tiempo de desarrollar tramas, secuencias y personajes. 
 
 

 
 
Por lo pronto, me ha parecido una primera temporada sobresaliente y satisfactoria con alguno que otro pequeño problema, pero su impacto y virtudes superan con creces lo demás. Y será una larga espera hasta la segunda temporada. Por lo pronto, a repetirla, a volver a ver Juego de Tronos, a leer los libros y a seguir disfrutando de este universo que se seguirá expandiendo. 


Acá comparto la compilación de las mejores frases y diálogos de todos los capítulos de la primera temporada:
 
 
 
 

 

martes, 18 de octubre de 2022

Reseña del libro: Tubo a tórax (Juan Camilo Morales Benavides)

 
 
“Tubo a tórax” es la primera novela del joven escritor colombiano Juan Camilo Morales. Narrada en un día, a través de algunas reminiscencias y un constante tránsito del personaje principal, nos cuenta una travesía sin rumbo fijo de un joven que se encuentra experimentando muchas emociones, además de aquellas propias de la edad, como: el duelo, el deseo, la culpa, el amor, el odio y el dolor extendido de la adolescencia a un joven adulto. Todo esto mientras camina hacia una fiesta nocturna con un misterioso paquete, aunque tiene algunos desvíos de su ruta, tantos físicos como oníricos, que alimentan ese viaje, como es el breve viaje en carretera con la madre, con quien siempre tiene interacciones volubles, en donde salta a la vista la complicidad, el reproche y un enorme cariño retenido.

Así que la novela es muy dinámica, siempre en movimiento, en donde acompañamos en intimidad al protagonista en su literal andar y transitar, a la vez que ahondamos en sus recuerdos, pensamientos, anhelos y más profundos deseos. Me gusta también el lenguaje sencillo y el léxico cotidiano utilizado por el autor, incluso con muletillas personales que reafirman una emoción, lo que permite dibujar un ser transparente, vivo, real y presente, con las contradicciones e impulsos que todos tenemos alguna vez. 

La prosa y las descripciones tienen un efecto sensitivo y sensorial, gracias a su detalle y precisión, que permiten al lector entrar fácilmente a las atmósferas creadas, a oler, sentir, escuchar, ver, imaginar y proyectar varias de las escenas y situaciones dibujadas en el libro (literalmente). Menciono lo de  “literalmente” porque al inicio de cada capítulo hay unas bellas y sencillas ilustraciones o dibujos del autor, con un significado particular y directo al marco emocional de la historia. Debo mencionar también la acertada elección del uso de la primera persona en la narración, tan propicia y bien lograda.

Sin olvidar el experimento de géneros y temas, libres de alguna etiqueta o comunidad, porque su objetivo es mostrar la vida misma en toda su extensión y dibujar relaciones muy finas entre personajes, seres y símbolos. Es por esto que pasamos constantemente de pasajes dramáticos a eróticos y del humor a una especie de thriller en su tramo final, junto a cuerpos, fluidos, luces, oscuridad, hedores, electricidad y frescura, entre más sensaciones a través de una narración introspectiva que personalmente disfruté mucho, pero en las que también se padece, porque se plasma el cuerpo dentro el ansia, la desesperación y el martirio, cuando es afectado por la enfermedad e intervenido para intentar salvarlo o extender un poco más su fugaz vitalidad. Y así es la descripción que el autor describe y que da título al libro, de “tubo a tórax”, como un procedimiento doloroso, pero que a la vez mantiene la luz de la vida. 

La novela nos muestra a un joven autor con una enorme sensibilidad y con búsquedas narrativas e introspectivas que logra plasmar de una forma muy disfrutable, sincera y mucho ingenio para unir cada elemento y que el resultado parezca sencillo, como cualquier historia o “cuento” contado en formato oral a un amigo o alguien con quien tengamos alguna cercanía. Un cuchicheo o un chisme al oído (y la vista) de un curioso lector. Sigo hace algunos años a Juan Camilo y disfruto mucho de su escritura, por lo que me alegra esta bella primera creación de las que espero sean mucha más, para seguir y continuar el diálogo afectivo y trascendente que permite la literatura. 

El libro fue publicado por la Editorial Zaíno, nueva editorial que promueve jóvenes escritores de latinoamerica. Puedes adquirir el libro por acá:
 
 
 
 
 
Juan Camilo con su libro

Reseña del libro: Tubo a tórax