viernes, 14 de octubre de 2022

Reseña de la película: Los Reyes del Mundo (Laura Mora Ortega) - 2022 / Colombia

 
 
Finalmente ha llegado a salas de cine del país la segunda película de Laura Mora Ortega, tras su muy buena ópera prima, "Matar a Jesús", y reciente ganadora del premio a Mejor Película (Concha de Oro) en uno de los festivales más importantes de la industria: San Sebastián. La película cuenta el viaje de un grupo de jóvenes amigos huérfanos y habitantes de las calles de Medellín hacia la búsqueda de una tierra, un hogar, un espacio de libertad. Uno de los chicos recibe la carta donde se le avisa que se le hará restitución de la tierra que pertenecía a su abuela, víctima del conflicto armado, como parte de los resultados del proceso de paz. El joven avisa a sus amigos, hermanos de la calle y todos se ilusionan con ese lugar, para cambiar su reino en las calles por uno más legítimo y aparentemente seguro. 
 
 

 
 
Se van de auto stop, enganchados a tractomulas que les permiten encaramarse, deambular y saltar sobre ellas,a la vez que dos de ellas van amarrados en sus bicicletas en la parte trasera, en una escena bastante nerviosa y muy bien rodada, pero que mantiene al espectador con mucha intriga por lo peligroso que son esas maniobras en plenas carreteras. Pero ellos van felices y libres, como en esas escenas de “Matar a Jesús”, en donde los protagonistas también se reflejan libres y humanos cuando van sobre una motocicleta. Acá además de libres, lucen felices y reflejando lo que son aún: niños y jóvenes, que se han visto también despojados de su infancia.
 
 

 
 
El viaje como road movie (o viaje en carretera) está muy bien rodado y nos muestra la bella relación entre los chicos, quienes se han convertido en familia ante la ausencia de adultos, sin autoridad visible  y algunos conflictos que deber sortear en su camino. En otra de las escenas del viaje llegan a un burdel donde se divierten y cada uno termina bailando con una de las mujeres trabajadoras sexuales, quienes son mayores y evidentemente madres que han perdido a sus hijos en el conflicto, lo que la hace una de las escenas más bellas de la película, en esa danza entre ausentes, entre anhelos y tímidas lágrimas. 
 
 

 
 
En el camino también reciben advertencias sobre el sitio a donde dirigen, porque sigue siendo peligroso o zona caliente aún en disputa. Pero ellos siguen esperanzados en su ruta, y en medio del camino tienen algunas pérdidas, conflictos y problemas con otras personas y entre ellos mismos, que los enfrenta a una difícil realidad fuera de las calles de la ciudad, en los pueblos y tierras que fueron y siguen permeadas por el conflicto. 
 
 

 
 
Antes de llegar a su destino, encuentran a otra pareja que también ha sido restituida, y al parecer conocía a su familia, a su abuela y a su madre, que el chico parece desconocer, y en un breve repaso por la casa de la familia, vemos que a pesar del regreso a sus casas, todo ha cambiado y no es el mismo lugar, y quizás son más espejismos del pasado. Los chicos que quedan siguen y llegan finalmente a su tierra, y a pesar del estado en que la encuentran para ellos representa un enorme logro y una gran felicidad, que no está excenta de nuevos problemas. La película me ha parecido preciosa, dura, muy lírica y simbólica, en mostrar en estos jóvenes lo que representa el gobierno y el desgobierno de uno mismo y lo que se posee o lo que alguna vez se poseyó o se heredó. Una visión crítica y poética al conflicto armado, al proceso de restitución, a la violencia, a la paz y nuevamente a nuestra propia humanidad. También habla de la amistad, del amor, del dolor, de la ausencia y la impotencia. Tiene una muy buena dirección, un buen guión, dirección de actores, fotografía, música y trabajo de producción en general, en donde además son visibles  los puntos de referencia en cineastas colombianos y foráneos que exploraron el surrealismo y el neorrealismo, pero que la autora sigue construyendo y consolidando en una voz propia y mirada única para contar las realidades de nuestro país. Otra película notable, con muchas virtudes y me parece un premio muy merecido. Y no dejen de verla en cines de su ciudad. En Cartagena en Bocagrande Plaza y Procinal en La Plazuela.

 
 
 
 
Laura Mora y parte del reparto y productoras de la película recibiendo la Concha de Oro

Reseña de la película: Los Reyes del Mundo

 

 

lunes, 10 de octubre de 2022

Reseña de la serie: La Casa del Dragón (House of the Dragon) – Ep. 8 (El Señor de las Mareas), Análisis General (1-7) y Oda al Rey Viserys I

 
 
No empecé haciendo reseñas de la serie porque como muchos seguidores de Juego de Tronos, quizás no le tenía muchas expectativas a esta precuela, entre otras, por el aún desencanto del final de la serie principal. Debo confesar que empecé viendo la serie y desde el primer episodio (Los Herederos del Dragón), me pareció que iba a ser un producto interesante que reconciliaría nuevamente a los seguidores de la saga, como eventualmente ocurrió.

Pero tengo varias cosas que comentar antes de llegar al capítulo más reciente, el número ocho (La Reseña y Análisis a los capítulos 9 y 10 están en otro link al final del post). La serie enfrentó y superó un dudoso precedente, pues además tenía muchos puntos a favor para hacerlo: el ya rico universo creado por el escritor George R.R. Martin y el centro de la historia en la casa más fascinante de toda la saga: los Targaryen. Es por eso que con solo iniciar el primer episodio, ya encontramos la nota que le dice al espectador que los eventos que verá ocurrieron 172 años antes de Daenerys Targaryen (así como en el universo de la Canción de Hielo y Fuego, la historia se divide A.C. <Antes de la Conquista> y D.C. <Después de la Conquista> de Aegon el Conquistador), la madre de los dragones, quien fascinó a todos los lectores y espectadores de Juego de Tronos, y quien no tuvo uno de los mejores tratamientos o arcos narrativos en el desenlace de la serie. También daba un poco de tranquilidad el quiebre con los anteriores showrunners de GOT, David Benioff y D.B. Weiss, quienes perdieron la esencia y la calidad de la serie desde que no tenían la trama de los libros a la mano. En cambio, contrataron a Ryan Condal, quien es admirador de la saga y contacto cercano al autor de los libros, quien revisa y aprueba todos los cambios a la trama.
 
 

 
 
Así que los creadores ya tenían una historia fascinante en sus manos, pero el reto era que no poseían una saga de libros para seguirse como sus antecesores, sino que con “Fuego y Sangre” sólo poseían hasta ahora sólo un libro voluminoso de crónicas que cuenta la historia de la familia Targaryen. Es por esto, que en toda esta primera temporada se han tenido grandes saltos temporales, porque el libro original no es una novela que lleva una cronología detallada ni diálogos extendidos de las acciones, sino que hay descripciones generales de eventos y de pasajes específicos con distintos puntos de vista. Por lo tanto, los creadores tuvieron que rellenar muchos espacios vacíos para darle continuidad, coherencia y dinamismo a una serie que está contemplada para 3 o 4 temporadas. Es todo un reto, pero creo que hasta ahora lo han hecho muy bien.  
 
 

 
 
Pero también debo decir y contradecir a aquellos que dicen ya que la primera temporada va superando a la primera temporada de Juego de Tronos, porque es totalmente falso. Si bien algunos anotaban que en el primer episodio de HOTD todo les había quedado más claro y dibujado que en el primero de GOT, precisamente es por lo mayor sustentado y detallado que están descritas las acciones en GOT, y el lento pero hipnótico avance que tuvo para involucrar al espectador con la trama, el universo y sus personajes. Detalles en los que HOTD ha tenido algunos problemas: primero, porque cayó mucho en la sobre explicación y exposición de las cosas (o de algunas cosas, porque otras simplemente no se explican aunque un espectador medio no ha tenido ningún recurso de vinculación para poder identificarlo); segundo, a pesar de que son entendibles los saltos temporales por los vacíos en la literatura, realmente es muy difícil para un espectador que no conoce la saga y ni ha leído los libros el poder empatizar o entender a algunos personajes y sus acciones o motivaciones; y tercero, en todos estos saltos temporales y la aceleración que se siente en varios episodios, da paso a mayores efectismos en la trama, y el cambio constante de reparto también desestabilizando todo o lo poco conseguido hasta el momento.
 
 

 
 
Análisis General (Episodios 1-7)
 
Dicho todo esto, para afirmar que la serie hasta ahora no es para nada mejor que GOT, aunque sí debo mencionar que se han hecho ajustes y tomado decisiones acertadas para que todos estos puntos en contra que he mencionado no sean los que dominen ni determinen a la serie. Empezando con una excelente producción, con muy buenas direcciones de los distintos directores, muy buena fotografía y música, muy buena iluminación, diseño de producción, y en general, muy buen montaje. Pero sin dudas parte del éxito que ha tenido, sobre todo para que los saltos temporales no hubiesen sido tan traumáticos, es en el excelente reparto que conformaron desde el episodio uno hasta el episodio ocho, donde ya tendremos al reparto fijo en los episodios restantes y siguientes temporadas. Es por esto, que aprecié y disfruté mucho de episodios tan líricos como el episodio tres (El segundo de su nombre), dirigido por Greg Yaitanes; y a partir del episodio tres, los siguientes fueron manteniendo y superando la calidad, como el cuarto (El rey del mar estrecho), dirigido por Clare Kilner, en donde vemos escenas tan atractivas y esperadas, como son la presencia de los dragones, pero también escenas de mucha intriga política, de pasión y mucha acción, que como siempre fueron el cóctel perfecto de GOT. Siguiendo con los episodios, el quinto (Iluminamos el camino), dirigido también por Kilner es muy bueno por aquella separación que se va viendo entre los bandos, y es un capítulo muy bien dirigido, porque además de la lírica seguimos viendo los simbolismos y los juegos con los planos para enriquecer la narración, y como herramienta para llenar aquellos vacíos que pueden presentarse. A partir del sexto episodio (La princesa y la reina), dirigido por el también productor, Miguel Sapochnik, con el nuevo reparto, que está simplemente excepcional, con las incursiones de Emma D'Arcy (Rhaenyra) y Olivia Cooke (Alicent), sin dejar de mencionar el excelente trabajo de las actrices jóvenes, más los excelentes trabajos de los que estuvieron desde el inicio: Rhys Ifans (Otto), Matt Smith (Daemon), Steve Toussaint (Corlys), Eve Best (Rhaenys), Matthew Needham (como Larys Strong, quien tiene en este episodio 6 un monólogo tremendo que me hizo recordar muchos de los buenos diálogos y monólogos de GOT) y sobre todo Paddy Considine (Viserys), quien es el personaje que quería utilizar para seguir el enlace de mi reseña de los primeros capítulos hasta el episodio ocho. Pero antes del ocho, el episodio siete (Marcaderiva), dirigido por Sapochnik también, me pareció uno de esos episodios con algunas escenas fascinantes, como la del pequeño Aemond domando el dragón más poderoso, Vhagar; la pelea entre los niños y luego la pelea entre las reinas y la separación más evidente entre los bandos. Pero aparte de esas escenas, sentí un poco más el vacío de la narración y de la falta sustancia y consistencia entre todo el capítulo, pero solo por esas escenas se salva. Y llegamos al capítulo ocho (El señor de las mareas), en donde esperamos que la serie avance con más pausa y detalle en el desarrollo por el fin de los saltos temporales, pero a la vez vemos un capítulo muy rico en donde se alcanza a condensar parte de todos los que hemos visto de forma acelerada hasta este momento. 
 
 

 
 
Ep. 8 (El Señor de las Mareas) y Oda el Rey Viserys I
 
Y me gusta utilizar la figura del rey Viserys (Paddy Considine), quien estuvo en todos los capítulos hasta el momento para tratar de explicarlo:

En el primer capítulo el rey Viserys llega al poder por accidente a suceder a su abuelo, el gran rey Jaehaerys, porque diversas tragedias acabaron con la vida de sus primogénitos, los padres de Viserys y su prima Rhaenys. En el Gran Consejo que convoca Jaehaerys, los grandes señores eligen al hombre sobre la mujer, quien era mayor y era la natural heredera. Desde Jaehaerys ya se empezaba a atisbar los problemas futuros de la casa, porque aunque eran épocas de paz, se acumulaban los posibles herederos, así como también los jinetes de dragón y sus respectivas bestias, ansiosos de aventuras y algo de acción en sus vidas, que es algo que se recrimina Viserys constantemente: la falta de acción en su reinado, de gestas heroicas que lo llevasen a escribir numerosas páginas en los libros de historia y canciones por generaciones. Y esto es algo que se ve muy bien reflejado con la enorme maqueta de la ciudad de Valyria (la ciudad de donde provienen y sobrevivieron los Targaryen y Velaryon, en el continente de Essos), que Viserys se encuentra construyendo desde el capítulo uno, y vemos cómo se va haciendo más grande en cada episodio, mostrando el peso del legado que carga, que además aparece detrás de él en una escena de forma simbólica cuando le encuentran haciendo una curación, exhibiendo el contraste de forma evidente. Viserys gobierna por más de veinte años, extendiendo el período de paz en su casa, pero empieza a atisbar problemas cuando no es capaz de concebir a un heredero hombre, sino hasta ahora a su única hija, Rhaenyra, y a su hermano menor, Daemon, siendo los únicos candidatos a sucederle. Y se vuelve a tener problema de sucesión porque la heredera legítima es mujer, manteniendo esa crítica al machismo y a la sociedad patriarcal presentes desde el inicio, y más allá de los Targaryen. Viserys decide finalmente escoger a su hija como sucesora por una discusión con su hermano y su hasta ese momento incapacidad de concebir varones, que deriva en la muerte de otra mujer, su esposa.
 
 

 
 
Así que en los primeros episodios observamos a un rey Viserys, quien a ojos de sus más cercanos es un rey débil, manipulable y pusilánime. Un rey que trata de evitar conflictos pero sobre todas las cosas, ama a su familia. Sin embargo, el personaje no es tan unidimensional sino que el actor Paddy Considine, le da muchos matices, en donde alterna con sus momentos de autoridad, mostrando el dragón de su casa, o los momentos donde es consciente de todo lo que pasa a su alrededor pero decide simplemente ignorarlo, como cuando exhibe el plan de su mano del rey, Otto Hightower, de involucrarlo con su hija. Pero si hay algo que prevalece en las decisiones del rey es la vista gorda ante los conflictos y su irresponsabilidad en asumir los problemas que surgen, en especial los militares y la mano blanda con sus seres más cercanos. En el cuarto episodio, cuando Viserys tiene un hijo varón con Alicent Hightower, al que además llaman Aegon II, sobresale su palabra y su amor por su hija, al reafirmarse de forma implacable en su decisión de mantenerla como su legítima heredera al trono de hierro, y de paso terminar de ganarse el desprecio de su esposa, al echar a su padre como mano del rey por petición de su hija. En el quinto episodio, el rey ve la transformación de su joven esposa, quien por la influencia de su padre y la preferencia por su hija, decide de forma simbólica declarar la guerra al interrumpirlo en su discurso de compromiso con los Velaryon (Rhaenyra y Leanor) y hacer una entrada con un vestido verde que acapara todas las miradas. Ya en ese momento, el rey Viserys se encuentra muy deteriorado, pues resulta que a raíz de unos pequeños cortes en el dedo y la espalda que se hizo en el mismo Trono de Hierro con las puntas de las espadas fundidas, inicia una infección en todo su cuerpo que le lleva a sufrir una especie de lepra, que inicia a descomponerle todo el brazo y el cuerpo. Ese corte se lo hace en el primer o segundo episodio apenas, por lo que podemos ver que la serie en forma simbólica (nuevamente) nos está mostrando en la imagen del rey Viserys, el inicio de la caída de la gran casa de los Targaryen. Se dice que el mismo Trono de Hierro por la debilidad del rey decide lastimarlo de forma mortal, aunque también hay detrás de esto algunos rumores sobre el mal tratamiento que tuvo a través de los maestres, siendo el primero que lo trata fiel a la casa de los Hightower. Pero lo cierto, es que a través de esos cortes en el trono es que empieza la descomposición de la salud del rey, que también muestra el peso de sentarse en ese trono, cuando está rodeado de enemigos, quienes esperan ansiosos su muerte. Y es así como en los siguientes episodios, junto con la caída en la salud del rey, empezamos a ver escenas donde algunas ratas se encuentran merodeando alrededor de su presencia, así como la misma iluminación e imágenes que en los primeros episodios era tan brillante y viva, se va haciendo a medida que avanzan los capítulos más lúgubres y oscuras. 
 
 

 
 
Ep. 8 (El Señor de las Mareas)
 
En el octavo capítulo, que inicia con una disputa en Marcaderiva, por la herida en batalla del Señor de las Mareas, Corlys Velaryon, que enciende en su hermano, Vaemond Velaryon, el deseo de reemplazarlo en el trono, contra los deseos de Corlys y el mismo Viserys, quienes decretaron como sucesor al segundo hijo de Rhaenyra, Lucerys. Me llamó la atención en este capítulo las tomas en picado en dos escenas de trono, tanto en Marcaderiva, con Rhaenys, iniciando además desde una toma de espaldas, para posteriormente ascender y caer en picado. Y en la Fortaleza Roja, con Otto sentado en el Trono de Hierro, mostrándolo desde arriba rodeado de las espadas fundidas, en una señal amenazadora, que sugiere el golpe que está a punto de dar a la casa. Pero también es curioso porque los dos personajes que se encuentran en ambos tronos no son los legítimos (Corlys y Viserys), sino que se encuentran reemplazando a sus legítimos dueños por incapacidad, mostrando aún más la incertidumbre de ambas casas, los sobrevivientes de Valyria. También en cuanto a las tomas, observé que muchas de las mostradas en la Fortaleza Roja también inician desde un plano superior, mostrando las renovaciones en la fachada de la edificación, en donde eliminaron los símbolos Targaryen y los reemplazaron por orden dela reina consorte con los de la fe de los siete (con la estrella de siete puntas), también como símbolo de la herida sangrante e inicio de la caída de la Casa del Dragón. 
 
 

 
 
En el episodio la primera vez que vemos al rey Viserys es en una cama, donde se encuentra en el estado terminal de su enfermedad, sin un ojo, sin parte de su mejilla, en estado esquelético y postrado por el dolor, solo calmado con la leche de amapola, que lo mantiene dormido y en estado de ensoñación. Mientras tanto, los Hightower lo reemplazan y reinan a su antojo, esperando su cercana muerte, y decididos a dar el primer golpe con la intervención en la sucesión del trono de Marcaderiva, a favor de Vaemond. Por lo que también asisten a presentar su respectivo reclamo, Rhaenys y Rhaenyra. Daemon y Rhaenyra visitan a Viserys en la cama, presenciando su deterioro, su sufrimiento y su tristeza al verse alejado de ellos dos tantos años, quienes son a la vez sus dos familiares más queridos con vida, junto a su fallecida esposa. Allí en la habitación, notan que le están suministrando la leche de amapola para calmar su dolor y mantenerlo adormecido y le presentan a sus dos nuevos nietos, Aegon III y Viserys II. Daemon trata de plantearle el tema de la sucesión de Marcaderiva y su ayuda en la intervención, mientras Rhaenyra al ver su estado se contiene y prefiere solo mostrarle a sus hijos. Aunque más tarde ella veulve para pedirle ayuda en la audiencia y que la defienda contra sus enemigos, ya que la pérdida de la Casa Velaryon hubiese significado un golpe contundente en la próxima batalla entre Negros y Verdes. Y de allí pasamos a la mejor escena del capítulo:
 
 

 
 
Empezando con un Viserys siendo preparado por los maestres para poder resistir el día, su último día, sin los efectos de la leche de la amapola, con el objetivo de presentarse en la audiencia de Marcaderiva a defender los intereses y la legitimidad de su hija heredera, y reunirse a cenar con toda su familia en la noche para dar el último ruego de unión a los miembros de la Casa del Dragón. Las escenas de preparación de Viserys, con planos detalles de sus heridas, resultan realmente perturbadoras y la actuación de Considine es simplemente magistral porque se vuelve como siempre lo fue, pero ahora en una visión más clara y física, en símbolo de la tragedia de la Casa Targaryen, en un personaje trágico por excelencia, que haciendo exhibición de su fortaleza y sus más profundos ruegos y anhelos, se levanta y camina ante la mirada atónita de todos los presentes a sentarse por última vez en el Trono de Hierro. Ese trayecto largo de la entrada hacia el trono es rodado con maestría, mientras él se apoya en un bastón, que representa el mismo amor a su hija, que es su soporte e impulso, mientras se arrastra sin ninguna ayuda hacia el símbolo de poder del reino. Solamente es ayudado por su hermano Daemon cuando sube las escaleras finales al trono mientras trastabilla y cae su corona. Daemon, quien en el pasado cuestionaba su posición como rey, ahora lo ayuda a sentarse y le pone la corona de vuelta a su cabeza, en la que según los mismos showrunners fue una escena con mucha improvisación de parte de los dos actores. Pero fue simplemente épico y significativo, así como la posterior defensa de Viserys a su hija y sus nietos. La escena que es antecedida por esos planos que nos muestran a Viserys desnudo y vulnerable en su propia desgracia, para posteriormente mostrarlo imperial y poderoso imponiendo su última voluntad mientras se cae a pedazos, y el actor trasmitiendo con sus expresiones y toda su humanidad cada emoción y esfuerzo, es simplemente épico y como dijo el mismo George R.R. Martin al ver el trabajo del actor, digno de una tragedia griega, de un personaje shakesperiano, de un Rey Lear. Y es por esto que me parece que el personaje de Viserys es el mismo símbolo en sí mismo de la Casa Targaryen en esta primera temporada, y el hilo conductor de esta precipitada temporada, que con su caída también llega precisamente a un momento estático, a un estancamiento, como es el de cualquier guerra, en donde en una disputa familiar convertida en guerra civil los Targaryen lucharán entre ellos mismos. También vale la pena recordar la escena de la cena, en donde sus familiares en consideración con el monarca tratan de actuar con armonía frente a él para darle una última imagen, un último reflejo y espejismo, de lo que él quisiera que fueran las verdaderas relaciones familiares. Pero todo es espejismo porque no es más abandonar la sala para que inicie una pelea entre los más jóvenes.
 
 

 
 
Finalmente, Rhaenyra decide regresar Dragonstone para evitar más peleas entre los chicos, y desconcertada ante una Alicent, quien le pide que se quede un poco más, le promete que llevará a los chicos y volverá en un dragón. Mientras, Rhaenyra parte y Rhaneys observa nuevamente los ojos de la muerte mientras ve que preparan el cuerpo cortado de su cuñado, la maqueta de Valyria se encuentra abandonada entre telarañas y en sus últimas palabras, Viserys, en medio de la ensoñación y los efectos del sedante, le da el motivo a la reina Alicent para reclamar los derechos de su hijo al trono y dar inicio a la Danza de los Dragones.

Un excelente episodio, que también nos debe llevar a no comparar con Juego de Tronos, porque se está estableciendo como un producto distinto con su propio encanto y virtudes, y que seguramente (y eso espero) con la estabilidad en el tiempo que sigue se desarrollarán muchos más las acciones, las tramas y los personajes, y ya veremos cómo enfrentan los creadores y guionistas el reto de llenar vacíos de un texto y proponer nuevas direcciones. Entonces sólo queda disfrutar, porque este estupendo universo creado por George R.R. Martin va a tener larga vida, extendida además a muchas más historias, episodios y personajes. 

 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

martes, 4 de octubre de 2022

Especial: 2 Documentales de Mujeres Fuertes, Narradoras del Dolor: "Toni Morrison: The Pieces I Am" y "Oprah + Viola Davis"

 
 
A propósito del estreno de “The Woman King” o “La Mujer Rey”, que espero comentar en mi blog de frases en los próximos días, me pareció importante comentar dos documentales que vi hace unos días: El primero, sobre la gran escritora norteamericana y Premio Nobel de Literatura, Toni Morrison; y el segundo, sobre la protagonista de la película mencionada al inicio, Viola Davis, en una conversación con Oprah Winfrey sobre su vida, y especialmente sobre su libro autobiográfico. Oprah también sale en el documental de Morrison, porque fue una de las grandes impulsadoras y admiradoras de su obra, promoviéndola siempre desde su influyente y famoso Club de Lectura. Así que, empecemos:
 
 

 
 
Toni Morrison: The Pieces I Am (Timothy Greenfield-Sanders) – 2019 / U.S.A. 

El documental de Toni Morrison me pareció muy bello y revelador, al conocer más de la historia de la escritora, sus trabajos como editora e impulsora de otros escritores y pensadores afroamericanos desde la editorial Ramdon House, como Angela Davis, entre otros. Así como un repaso por cada una de sus obras y el impacto que generaron en su determinada época, mientras trabajaba como editora, como madre soltera cabeza de hogar y al tiempo que buscaba espacios para empezar a crear su propia obra. Se nos muestra los cimientos de una escritora fascinante, única, gran lectora y una natural narradora de historias. Resulta interesante la anécdota de Angela Davis, mientras cuenta cómo Morrison le ayudó a liberar su imaginación para ser mejor escritora y expresar mejor sus ideas, a proyectar el espacio de la memoria y la imaginación, a observar y a sentir con el ejercicio creativo de la escritura. Un ejercicio del que Morrison también aprendió que sería su plataforma para trasmitir sus ideas y narrar las historias hasta el momento desconocidas del pueblo afroamericano y de las mujeres, tanto las que sufrieron de la esclavitud, como las contemporáneas, con todos los prejuicios y fantasmas por enfrentar aún hoy en día.
 
 

 
 
Debo decir que además del buen archivo y registro histórico de la autora y su vida, fragmentos de sus novelas, testimonios de amigos, críticos y admiradores, una de las cosas que más disfruté, como siempre, fue verla y escucharla hablar directamente. Su narración, su expresión, su sabiduría, su frescura, su determinación, su buena energía, y todo lo demás que trasmite al expresarse, que demuestra el profundo respeto y afecto que siente por el espectador (y el lector), que se introduce en el universo de sus obras. Es un documental realmente fascinante, ella es una escritora estupenda y una persona igual de luminosa, que creo que todos los que la lean o la escuchen, terminarán cautivados por su prosa y sus palabras.
 
 
 

 
 
 
 
 

 
 
Oprah + Viola Davis: Un evento especial de Netflix – 2022 / U.S.A. / Netflix
 
Este documental o entrevista especial que realiza Oprah Winfrey a Viola Davis, me pareció fascinante también, muy humano y poderoso, a raíz de la publicación del libro de memorias de Davis, titulado “Finding Me”, el cual Oprah también promovió y leyó en su Club de Lectura, impresionada por la historia de vida de la galardonada y talentosa actriz, quien decidió escribirlo en plena pandemia.
 
 

 
 
Al verlo, y seguramente al leer el libro, el cual aún no he leído, seguro el público entenderá muchos aspectos de la actriz y su estilo propio al interpretar, como esa increíble intensidad y capacidad histriónica, o el desgarro y la profundidad emocional, expresadas en el dolor, el sufrimiento y la tenacidad que aporta a sus personajes.
 
 

 
 
Sorprende los relatos de su infancia con la pobreza en primer plano, la miseria, el hambre, el abuso, la violencia, mientras ella misma narra y recuerda los episodios que Oprah juiciosamente lee y resalta en su conversación con libro en mano. Por lo que termina siendo una bella introducción a un libro, pero también el fiel testimonio de vida de dos mujeres que sobrevivieron, sobresalieron y salieron adelante en entornos muy conflictivos, en donde la esperanza y el futuro eran palabras muy distantes. Y digo dos mujeres, porque Oprah también a través de la vida de Viola recuerda apartes de su vida con los que se ve reflejada. Y me parece hermoso que Viola, a pesar de haber superado y dejado en un estado de recuperación íntima su pasado, se haya abierto a contar su historia como regalo a las otras personas que puedan verse reflejadas o necesiten ver que no están solos y solas en su sufrimiento y en sus luchas silenciosas. Y así como Toni Morrison, Viola me parece otra bella narradora, aunque su espacio de expresión primordial y más poderosa sea desde su intepretación, su expresión y su discurso que viene directo de un alma aún en recuperación y en tregua con sus demonios. También resulta muy interesantes los detalles de Viola sobre su enamoramiento con la actuación y el teatro, que le sirvieron para catalizar todas sus emociones, para encontrar el amor y sentirse amada, además de algunos detalles o anécdotas sobre algunos de sus papeles, como el de la ya icónica abogada Annalise Keating en la serie “How to Get Away with Murder” y sus propios aportes al personaje. Muy recomendados ambos documentales, y ya les contaré sobre The Woman King.  
 
 

Especial: 2 Documentales de Mujeres Fuertes, Narradoras del Dolor: "Toni Morrison: The Pieces I Am" y "Oprah + Viola Davis"

 

 

 

domingo, 25 de septiembre de 2022

Reseña de la película: Amparo (Simón Mesa Soto) – 2021 / Colombia

 
 
El primer largometraje del director, Simón Mesa Soto, quien ganó la Palma de Oro en Cannes con su cortometraje “Leidi” (2014). La película tuvo un estreno limitado en el Ficci y también se estrenó posteriormente en algunas salas del país en abril. 

Ambientada en la Colombia de los años 90, nos muestra a una joven madre soltera, Amparo, quien vive con esfuerzo el día a día tratando de sacar adelante a sus dos hijos. Pero un día, el joven varón es capturado por el ejército y lo asignan a una zona peligrosa del país para prestar el servicio militar obligatorio (Caquetá). Amparo inicia una travesía para intentar salvar a su hijo de su destino, lo que la llevará a enfrentarse a una serie de inconvenientes que evidencian una sociedad patriarcal y corrupta. 
 
 

 
 
La película es muy buena, y uno de los detalles que más me llamó la atención fue la elección dominante de las tomas de perfil sobre los personajes, especialmente a Amparo, eludiendo un poco la ya tradicional toma de espaldas, lo que tiene un efecto similar de acompañamiento, pero sin perder la mirada de la protagonista, quien mantiene siempre un semblante mixto entre la desesperación y la resiliencia, que trasmite y contagia al espectador. Esto, junto con el uso del formato de pantalla clásico cerrado (4:3), logra mayor intimidad con la protagonista y los personajes. 
 
 

 
 
La película evidencia y trata muchos temas de forma central y periférica, entre ellos el de la familia, la maternidad temprana, la corrupción, el abuso de poder y el fracaso. La vida de Amparo es percibida como un fracaso desde su familia, mientras la sociedad y el sistema se lo recuerdan a diario. Solo sus hijos parecen ser el soporte e impulso ante la adversidad, y por ello se entiende la determinación en hacer lo imposible para salvar al varón, al quien ella misma percibe que no podrá soportar la dureza del servicio militar. Mientras tanto trabaja, vive para otros y saca su espacio para desfogar sus necesidades sexuales con un hombre casado, fiel arquetipo de la pila de amores fallidos, que descenderán desde el mismo padre, ausente. 
 
 

 
 
Es una película muy bien medida y pulcra desde su apartado técnico y artístico. Muy buena dirección, guión y trabajo del reparto. A la vez, es muy sutil y emotiva, con momentos de tristeza, impotencia y algo de luz dentro de la oscuridad, como aquel oasis pasajero al que deben aferrarse los desposeídos para sobrevivir un día más. También es una oda a la mujer y a la madre, quienes no solo originan sino que amparan muchas otras vidas bajo su ala, anteponiéndolas a sí mismas. 
 
 

Reseña de la película: Amparo


 

 

miércoles, 21 de septiembre de 2022

Reseña de la película: Piccolo Corpo (Pequeño Cuerpo/Small Body) de Laura Samani - 2021 / Italia

 
 
Bellísima película que vi en la edición del FICCI (Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias), siendo una de las que más esperaba ver. Ambientada en la Italia de 1900, donde se nos presenta desde el inicio, en una escena muy hermosa, a una mujer embarazada que recibe un ritual por parte de otras mujeres. La joven mujer lamentablemente pierde al bebé en el momento del parto, y según la creencia de la comunidad su alma quedaría atrapada en el Limbo, al no haber alcanzado a dar el primer respiro en el mundo, y por lo tanto no recibir el bautizo.
 
 

 
 
Entonces la madre inicia una ardua travesía. Decide ir en la búsqueda del alma de su bebé en las montañas con la caja de su cadáver en sus manos, en donde, según la misma tradición, quedaría atrapada el alma del bebé, mientras no se libere. En el camino encuentra a un misterioso personaje que le ayudará en su labor, al darle la esperanza de que aún pueden hacer que la bebé vuelva a la vida por un segundo, en el que deben lograr que respire, sea bautizada y digna de un nombre.
 
 

 
 
Como ven, todo un relato envuelto con la magia de un cuento tradicional y del folklore, de misticismo y de religión primitiva, rodada con mucha sensibilidad y delicadeza de parte de su directora, lo que le da un aura de pureza y una atmósfera etérea. Un mezcla de historia, mito, misticismo y fantasía, que aunque son muy diferentes, me hizo recordar a la película “Petite Maman” de Céline Sciamma, también del 2021. Una bella e imperdible película, que representa toda una experiencia sensorial. Fue presentada en la Semana de la Crítica en Cannes 2021 y ganó el premio a la Mejor Ópera Prima (Nuevo director) en los premios David di Donatello.

 
 
 

Reseña de la película: Piccolo Corpo (Pequeño Cuerpo/Small Body) de Laura Samani


 

 

sábado, 3 de septiembre de 2022

Reseña de la película: El Árbol Rojo (Joan Gómez Endara) - 2021 / Colombia / Estreno en Cines

 
 
Llega a carteleras de cine esta opera prima presentada en el FICCI (Festival Internacional de Cine de Cartagena) a principios del año. La película tiene una estructura de una película de carretera (road movie), que nos muestra un viaje, un éxodo, un tránsito, un descubrimiento y un retrato de la difícil situación en las carreteras y pueblos de Colombia en el año de 1999, fecha resaltada desde el inicio cuando ocurre el velorio del padre. 
 
 

 
 
Un patriarca muere, lo que genera el encuentro de dos hermanos de distinta madre y con un abismo de vida y edades entre ellos (un hombre maduro y una niña), quienes emprenden un largo viaje, desde el Rincón del Mar, en la costa sucreña hasta la ciudad de Bogotá por carretera. Un viaje de más de ocho horas normalmente, pero en medio de dificultades, engaños, peligros, pero también de solidaridad y reconcicliación, junto con un joven que aspira convertirse en boxeador. El joven funciona muy bien dentro de la balanza afectiva del triunvirato principal, al generar reacciones, roces, armonía y humor entre los distantes hermanos. 
 
 

 
 
Me parece una película bella y sensible, amparada de la música, los sonidos, una bella fotografía y una muy buena elección de planos, que no huye del conflicto y el drama existente, pero tampoco lo explota innecesariamente, porque el drama más profundo se produce en el interior de sus personajes, quienes como el público, en muchos momentos actúan de espectadores de una cruel realidad, aspirando por un mañana mejor, que nunca resulta de la forma que esperamos. 
 
 

 
 
El protagonista hereda de su padre la habilidad de tocar la gaita, la cual también tocaba a la pequeña niña antes de dormir. Por lo que el instrumento representa un símbolo y un vínculo paterno, que resuena en distintos momentos clave de la narración, y que además se une de bella forma con el otro símbolo que vincula a los recuerdos del padre, como es el árbol rojo, de donde sale la materia prima para la gaita. Me parece muy bella esa relación y la concepción de la historia en general con cada elemento, porque demuestra un juicioso trabajo en el guión y la concepción del argumento. La recomiendo porque creo que gustará a los que les den la oportunidad de verla, y para apoyar nuestro cine.

 
 
 

Reseña de la película: El Árbol Rojo