“Cuando en el mundo aparece un verdadero genio, puede identificársele por este signo: todos los necios se conjuran contra él” (Johnathan Swift)
Hace aproximadamente dos meses adquirí este libro, atraído por su historia y su propia sinopsis. A los pocos días lo empecé entre mis variadas lecturas, y me capturó desde el inicio… a las pocas páginas quedé deslumbrado de la genialidad del libro, quedé impresionado porque nunca me había reído tanto con un libro, de principio a fin, pero no con un humor fácil y banal… No, no, al contrario, John Kennedy Toole con un ingenioso y brillante humor negro, sarcástico, irónico, impregnados en diálogos fascinantes, de la voz de uno de los personajes más memorables que he encontrado hasta ahora en la literatura universal: Ignatius Reilly. Ignatius, ¿cómo describirlo? En la primera impresión nos parece un personaje grotesco, un grandulón y gordinflón que vive inconforme con el mundo, criticando todo, absolutamente todo, desde a su propia madre hasta esas películas que va a ver al cine, sabiendo de antemano que serán bodrios… Jeje, increíblemente lo asocié con algunas personas reales que conozco, e incluso por qué no, con algunos aspectos propios. Ignatius, un joven entrando a la treintena, profesional universitario, se la pasa en su casa sin haber conseguido un empleo decente aún, que satisfaga sus expectativas, escribiendo sobre todo lo que ve con la esperanza de escribir una obra maestra monumental que revolucione el mundo y viviendo acomodado en casa de su madre. Ante las constantes críticas de la madre, Ignatius decide empezar a buscar empleo, y desde el primero como archivador en una decadente empresa de ropa hasta el último como vendedor de perros calientes, entramos en una aventura divertidísima, al mismo tiempo que pasean otros memorables personajes, porque absolutamente TODOS los personajes me parecieron memorables (obviamente Ignatius en la delantera), desde la madre de Reilly, pasando por Jones el afroamericano, la dueña del bar, el dueño de la empresa de ropa, su esposa y todos sus empleados, el oficial Mancuso y su madre Santa, la “amiga-novia-enemiga” de Ignatius, Myrna, el dueño del negocio de perros calientes, George, el huérfano, Dorian, el homosexual, en fin y otros que me faltan… Como ven en las descripciones, todos forman un fiel y duro retrato de la Norteamérica, escrito por este brillante y joven escritor a principios de los 60.
Obviamente y cada lector lo descubrirá en la lectura, todo ese humor negro, como es normal, nacen de grandes dramas… en la lectura del libro nos aterraremos de reír en situaciones duras y dramáticas. El autor supo cómo hilvanar de forma magistral toda esa historia, que nos aterra, nos divierte y nos conmueve al tiempo. Es muy crítica también, pues con un personaje como Ignatius, es inevitable, se tocan fibras muy sensibles de la sociedad americana de esos tiempos, que incluso aún hoy en día persisten. Lo que nos lleva a pensar que por eso la novela fue rechazada en su tiempo, siendo publicada 20 años después de Toole haberla escrito… Así es, detrás de la historia de la novela también hay un drama profundo:
"La Conjura de los Necios", fue la única novela escrita por John Kennedy Toole, quien nunca la vio publicada en vida. Convencido de haber escrito una Obra Maestra cayó en depresión cuando se la rechazaron en las editoriales… y se suicidó. Posteriormente, su madre hizo incansables gestiones para que se publicara la novela y hoy la podamos leer... Precisamente, quien hace el prólogo del libro es Walker Percy, escritor y editor norteamericano, a quien la madre de John Kennedy Toole insistió para que publicara el libro… Su prólogo es realmente conmovedor.
En efecto, hoy en día se le reconoce como una gran obra, y se rescató una novela que escribió de adolescente "La Biblia de neón" por la importancia, el éxito y reconocimiento que alcanzó... Esa novela el mismo Toole la había desechado por ser muy corriente jeje.
Así mismo, después de publicada la novela, recibió el prestigioso Pulitzer y en Francia ganó en su año el premio a la Mejor Novela en Lengua Extranjera. Y Toole se consagró con solo una novela como uno de los mejores novelistas norteamericanos de todos los tiempos... Lástima que nunca lo supo.
Después de haberlo leído y disfrutado, reafirmo en que es una Obra Maestra y uno de los mejores libros que he leído en toda mi vida. A partir de ahora tiene un lugar de honor al lado de La Divina Comedia y Crimen y Castigo, entre otros pocos… Y el título que le doy con mucha distancia, es el del libro más divertido, crítico y profundo que he leído.
Ignatius Reilly, creo que nunca podremos olvidarlo tras leer esta novela… No sé qué tanto parecido haya sido realmente al propio autor y su relación con su madre, pero es un personaje tan real, original y fascinante que de alguna u otra forma se queda contigo. Así como lo llegamos a detestar por momentos, también nos conmueve, lo comprendemos y lo entendemos… quizás, jeje. Es un personaje tan fiel a sí mismo, que no sufre de cambios abruptos a pesar de todo lo que pasa… lo que nos hace conmovernos con él es su propia vida, de la que él parece no estar muy enterado. De hecho, parece la novela es una parodia de la misma vida del autor.
En síntesis, lo recomiendo enormemente, se lee de forma muy ágil, vas a querer devorártelo, pero yo le di tiempo porque no quería terminarlo tan rápido, en efecto cada vez que retomaba la lectura eran muchas las carcajadas que me generaba. La prosa y su estructura son lineales pero con descripciones sesgadas al realismo puro, la plena descripción de los acontecimientos con detalles de interés rocambolesco… y lo que más brilla, personalmente pienso que son los diálogos y la descripción y estructura interna de los personajes. Son tantas cosas para resaltar que seguro me olvido de algunas, la recomendación es: leerlo.
10/10
John Kennedy Toole y su madre


























