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domingo, 18 de enero de 2015

Crónica del pájaro que da cuerda al mundo (Haruki Murakami)

Haruki Murakami



Octava novela publicada por primera vez en el año de 1995 por el autor nipón Haruki Murakami. Es una de sus obras más alabadas, y en efecto una de las más extensas, con casi 700 páginas (en su edición de bolsillo, jeje), y ambiciosas, en donde encontramos todas las obsesiones y particularidades que han caracterizado la carrera de este gran escritor. La leí hace ya varios años, y la recordé recientemente para poder escribir una reseña sobre ella.

La novela, dividida en dos partes, cuenta la historia de Tooru Okada, un personaje que cumple con todas las características de los personajes de Murakami, joven, entre la treintena, retraído, melancólico, acaba de dejar voluntariamente su puesto en un bufete de abogados, por lo que se dedica últimamente a las labores caceras, mientras su esposa Kumiko trabaja, quien lo incentiva a que se quede en casa mientras ella trabaja. Pero un día, Kumiko desaparece misteriosamente casi al mismo tiempo que el gato de la pareja (nuevamente el gato simbólico de Murakami), por lo que Tooru se encuentra desconcertado hasta que recibe noticias de su esposa a través de su cuñado, el reconocido Noboru Wataya, quien nunca le ha caído bien a Tooru, que le lleva no muy buenas noticias sobre su esposa. 

A partir de ahí inicia una aventura que trasciende en dos planos, el primer plano, que es la búsqueda terrenal de Tooru de Kumiko, sus inquietudes e inseguridades sobre las razones de que su esposa lo haya abandonado, a la que se une su pequeña pero perspicaz vecina, May Kasahara, con quien mantendrá interesantes conversaciones sobre su propia vida, tratando de recordar o descubrir las razones por las que su vida ha llegado a tan dramático punto. El segundo plano, infaltable en la mayoría de las obras de Murakami, el mundo donde impera lo mágico, lo surreal y onírico, al que Tooru accede a través de un pozo ubicado en la casa de su pequeña vecina. Entre esos dos planos nuestro protagonista se intercalará y nos irá sumergiendo en su propia búsqueda, en una aventura en la que nunca se sienta la pesadez, al contrario te sorprendes en cada nueva dirección que toma. Y gran parte de esa labor, también recae en los particulares y estrambóticos personajes que crea Murakami, que a pesar de todo no nos resultan tan lejanos, sino que nos podemos identificar con cada uno de ellos. 

Con una prosa sencilla y poética, muchos diálogos cautivadores y descripciones precisas del entorno y de las emociones de los personajes, que nos sumergen en un estado de dejadez, melancolía, místico e incluso de reflexión, con un ritmo creciente, hasta llegar a unas últimas páginas realmente emocionantes y reveladoras, Murakami demuestra en esta excelente novela por qué es uno de los grandes maestros de la literatura contemporánea y uno de los autores más imaginativos en crear alegorías y bellas metáforas traspuestas en sus textos. Imprescindible. 


8.5/10
   


Fragmento del libro:

“Luego, conteniendo la respiración, agucé el oído. Intenté escuchar una voz tenue que debía de estar allí. Al otro lado del chapoteo del agua, de la música, de las risas de la gente, mi oído captó un débil y mudo eco. Una persona llamaba a otra persona. Una persona buscaba a otra persona. Una voz que no llegaba a ser voz. Con palabras que aún no eran palabras” (Crónica del pájaro que da cuerda al mundo)


Reseña de otros libros de Haruki Murakami en el Blog:

1Q84 Libro 1 y 2
1Q84 Libro 3
De qué hablo cuando hablo de correr
Después del terremoto
El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas
Kafka en la Orilla
Los años de peregrinación del chico sin color



jueves, 15 de noviembre de 2012

Holy Motors (Leos Carax)



Uno de los filmes que más tenía ganas de ver desde su estreno a principios de año en Cannes. Pensaba que me iba a encontrar la primera obra maestra del año, pero lamentablemente no la encontré.

“Holy Motors” es un filme raro y extraño, o al menos lo aparenta, pero en realidad es un filme con un argumento nada fuera de lo común, aunque esté adornado estéticamente. Cargado de gran simbología, con diversas críticas generales a la sociedad y al ser humano y sobre todo un retrato particular sobre la falta de identidad en la sociedad contemporánea.

Dirigida y escrita por Leos Carax, autor de filmes como Los amantes del Pont-Neuf y Pola X, en esta ocasión Carax cuenta la historia de Oscar, un hombre con muchas identidades, desde banquero y padre, hasta mendigo y asesino. Durante todo el filme lo vemos viajar en una limusina, en donde va cumpliendo cada uno de sus trabajos, en donde interpreta a un personaje diferente en cada uno. 

En cada una de las identidades asumidas por Oscar, que varían a diario, podemos observar desde distinta óptica distintos problemas de la sociedad, pero sobre todo, somos testigo de la inconformidad del ser humano con su propia existencia e identidad, y ese anhelo en ser alguien más, en hacer cosas diferentes que normalmente, con una vida normal no tendríamos la oportunidad de hacer por las distintas limitaciones del sistema.

Durante el filme podemos ver a otras personas que también se dedican al mismo trabajo de Oscar, y viajan en su limusina asumiendo distintos roles e identidades, vivir distintas vidas para así no pensar en sí mismo. Al final no sabemos cuál es la verdadera identidad de Oscar.

Aunque no he visto el filme “Alps” de Lanthimos, creo que se asemeja un poco en el argumento. La historia me gustó y su sentido simbólico y metafórico, pero el filme por alguna razón no me sorprendió, ni me emocionó, con esa emoción que siento cada vez que veo una obra maestra. En esta ocasión quedé esperando la sensación.

El filme cuenta como mayor virtud, su estética, ese universo y ese lenguaje que utiliza Carax para trasmitirnos con su historia, reforzando y acompañando la simbología del argumento, además de su excelente dirección y fotografía. Sin olvidar las excelentes actuaciones, resaltando sobre todas la del gran Denis Lavant, que se mete en los distintos personajes y los interpreta con fuerza y de forma convincente. Hace una gran labor. Además de Edith Scob y los pequeños personajes de Eva Mendes, Michel Piccoli y la cantante Kylie Minogue.

En síntesis, un filme muy interesante con una gran simbología y despliegue artístico, pero que sin embargo (para mí) no alcanza el estatus de obra maestra. A pesar de sus innegables virtudes.

7.5/10













martes, 7 de agosto de 2012

Otesánek (Jan Svankmajer)


Hace tiempo tenía escrito en mi libreta de apuntes el nombre “Otesánek”, siempre lo veía y decía que iba a buscar sobre que trataba, inconscientemente pensaba que era el nombre de algún poeta, pero hace pocos días que volví a revisar mi libreta, dije que ya iba a averiguar de qué trataba el nombre. Me sorprendí cuando encontré que se refería a un filme, y sobre todo que era del curioso director Jan Svankmajer, del que he visto algunos cortometrajes muy buenos, uno de ellos en mi especial de cortometrajes. Aún no he recordado como el nombre de Otesánek llegó a mi libreta de apuntes, pero aún así y luego de ver la sinopsis, que me asustó un poco, me animé a verla.

Para que entiendan porque me asustó un poco, comparto la sinopsis:

Cuando un matrimonio se entera de que no puede tener hijos, se sienten muy frustrados. Para paliar el dolor de su esposa, el marido recorta una raíz del jardín, dándole forma de niño. La mujer, en su desesperación, acepta a la raíz como si fuera realmente un bebé. Y, de repente, la raíz cobra vida.

Ese argumento me asustaba, porque si bien puede ser un experimento surrealista interesante, puede ser también una basura. Tomando el riesgo de encontrarme con una decepción, y animándome de los cortos del director me animé a verla.

Según “Otesánek” es un cuento popular de Europa (como en efecto se muestra en el filme), llamado “El pequeño Otik”. Es una película extraña, surrealista, cómica, dramática y en ocasiones grotesca, pero que por alguna razón no me ha desagradado y al contrario me ha gustado. Fue una sorpresa. Me gustó mucho la mezcla del director del surrealismo con el realismo, así como el buen ritmo y dirección, a pesar de los 132 minutos, le mantienes el hilo. Y aunque sabes cómo va a terminar, porque la niña va leyendo el cuento al mismo tiempo, te vas sorprendiendo de cómo se va haciendo realidad el cuento, con la habilidad de Svankmajer de trabajar además con el stop motion. Es toda una grata experiencia, en donde además hay símbolos con gran significado, en ese espectáculo mágico hay diversas críticas a la sociedad, y toda esa mezcla en un solo filme me ha parecido muy interesante y llamativo.

Todo un descubrimiento que me ha sorprendido. Y aunque aún no recuerdo como llegó a mi libreta de apuntes, me alegro de que haya estado allí. Tal vez es otro enigma surreal. No sabría si recomendarla abiertamente, creo que no es un filme para todos los gustos, pero si para los valientes, que quieran experimentar alguna de las sensaciones anteriormente descritas. Empezar viendo los cortometrajes del director para ir acostumbrándose a su particular estética.

7.5/10


Trailer de Otesánek





domingo, 16 de octubre de 2011

Midnight in Paris (Woody Allen)


Desde el primer segundo de esta película, ya empieza el deleite, con unos primeros minutos de presentación de uno de los grandes protagonistas de la película: París. Imágenes bellas que te encantan con una música exquisita que acompaña de forma placentera el prólogo visual de esta última obra de Woody Allen. Cuando terminé de verla, mi primera reacción fue: “Me ha encantado”. El gran cineasta en su típico y único estilo vuelve a su mejor forma con sus ingeniosas, grandiosas y a la vez divertidas comedias, que siempre llevan a la comedia a otro nivel. Es su gran regreso después de la otra genial “Match Point” en el 2005, aunque esta era un drama. Por eso, me encanta tener a Allen de vuelta para enaltecer a la comedia, luego de tantas comedias basura que predominan las carteleras de cine del mundo.

Esta obra de arte que hace un homenaje al arte en distintos tiempos y épocas, tiene un argumento y un guión muy original con mucha fuerza, diálogos ingeniosos, de los cuales varias líneas pertenecen a Gil Pender (Owen Wilson), un escritor y guionista cinematográfico, que no es más que la voz del mismo Allen.

Hay muchos símbolos y reflexiones dentro de todo el argumento, como la gran y eterna pregunta ¿Todo tiempo pasado fue mejor? Pienso que en respuesta a esta pregunta, Allen da una interesante reflexión sobre el posicionamiento de las distintas edades de oro en el arte. En donde, cada época siempre ha pensado que sus predecesoras son las edades de oro, y esa fue la mejor época. Ignorando tal vez, que el presente que vivimos ahora será la época de oro de algún futuro. Y eso siempre ha ocurrido, en los años 20 tal vez no pensaban que estaban construyendo algo especial, nosotros tampoco. Por esto, aquí encuentro una de las más bellas reflexiones del filme.

París, como es normal en Allen, la ciudad se convierte en una de las protagonistas principales de la película con imágenes bellas y majestuosas, que trasmiten la magia de esa ciudad, sobre todo en la medianoche, donde Gil vive la magia de París visitando distintas épocas de la historia de la ciudad, conociendo a los distintos artistas representativos de cada época, en donde encontramos a Gertrude Stein (Kathy Bates lo hace muy bien), Salvador Dalí (Adrien Brody lo interpreta de una forma muy singular, jeje), Cole Porter, Zelda Fitzgerald, Scott Fitzgerald, Ernest Hemingway, Pablo Picasso, Man Ray, Luis Buñuel, T.S Elliot, Henri Matisse y Adriana de Burdeos (Interpretada por la exquisita Marion Cotillard, que hace una genial y encantadora interpretación de la amante de Modigliani, Picasso, Hemingway etc.) y que también se enamora de Gil, con quien comparte su amor por el pasado.

Gil, es un escritor que llega a París en busca de inspiración para enriquecer su novela, luego de su éxito como guionista de Hollywood, del que no se siente muy satisfecho. Luego, haciendo un poco de analogía al surrealismo, al momento que llega la medianoche en París, pasa un carro en donde siempre van algunos de los grandes artistas que conoce en esas aventuras de medianoche. En el proceso de creación de su novela Gil recibe consejo de todos estos artistas, siendo la señora Stein la que le realiza las correcciones personales. Es interesante, porque existe el mito de que todos los buenos escritores deben ir a París, o creo que incluso que aplica a todos los artistas.

Allen, relaciona algunos de los datos de la película con las obras de algunos de los artistas en su proceso de creación. Entre todos esos guiños, mi favorito y a la vez una de las mejores escenas, es cuando parece darle la idea de “El Ángel Exterminador” a Luis Buñuel, una de las grandes películas del gran cineasta.

En todo ese proceso de encantamiento y esa gran experiencia que tiene Gil, se enfrenta y reflexiona sobre distintos temas que lo ayudan a madurar como escritor y como persona. Mientras que Adriana se queda en los años 20, él decide regresar y a la vez renovar su vida, en donde actualmente se encuentra comprometido con Inez (Rachel McAdams, que aunque le tocó el papel de novia intensa, siempre esta genial), que no comparte muchas cosas que Gil piensa. Además que tiene unos amigos que nada le simpatiza a Gil, entre ellos una amiga de Inez y su novio pedante en mayúsculas, que Woody Allen lo representa con mucha gracia, dando un mensaje interesante.

El final me gustó mucho, termina con otra imagen que el mismo Allen en la apertura del Festival de Cannes (recordemos que esta película abrió el prestigioso Festival de Cannes, fuera de competición) mencionó que le encantaba: La imagen de París bajo la lluvia. Imagen que también encantaba a su protagonista Gil. Y además con un Gil, siguiendo sus convicciones y su espíritu.

He escuchado algunas críticas, donde mencionan que Allen es un poco pedante en la película. Comentarios con los que no estoy nada de acuerdo. Una persona que no conozca a los artistas que presentan y sus obras presentadas en la película, puede que no capte en el primer visionado estos detalles que Allen utiliza. Pero igual creo que pueden llegar a disfrutarla, aunque el deleite completo sea con la interpretación de estos pequeños detalles. Sin embargo, para el segundo visionado se pueden buscar información sobre los anteriores artistas que aparecen en la película.

Para mi es una obra de arte, muy recomendada para disfrutar a uno de los grandes cineastas vivos, todavía en su mejor forma.

8/10

Trailer de Midnight in Paris