Mostrando entradas con la etiqueta Post - 11 de Septiembre. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Post - 11 de Septiembre. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de enero de 2013

Zero Dark Thirty (Kathryn Bigelow)




“Zero Dark Thirty” es la última película de la directora ganadora del Oscar, Kathryn Bigelow. La película retrata la investigación, persecución y asesinato de Osama Bin Laden. Al principio tenía muchos prejuicios hacía este filme, porque pensaba que quizás iba a ser otro panfleto con un discurso de patriotismo, de esos que tanto gustan en Estados Unidos. Pero Bigelow me ha callado la boca y ha hecho un P-E-L-I-C-U-L-O-N. Y creo que la mejor película que ha hecho hasta el momento, superando a su oscarizada The Hurt Locker.

Dirigida por Kathryn Bigelow y con un guión de Mark Boal, la misma fórmula utilizada para The Hurt Locker, en esta oportunidad este dúo dinámico nos traslada de Irak hacía Pakistán. Que aunque sean distintos lugares, ambos están unidos por una delgada línea en su conflicto con los Estados Unidos. Bigelow está realizando una saga sobre la reciente historia militar de los Estados Unidos, y hasta el momento ha cumplido con honores, sobre todo con este último filme.

El título del filme, “Zero Dark Thirty”, se refiere a la hora 00:30 de la madrugada, del 01 de Mayo del 2011. La fecha en que fue encontrado y abatido Osama Bin Laden. Esa es la base del filme, sabemos desde el inicio lo que va a pasar, lo verdaderamente importante fue cómo llegaron a él.

Y en ese largo y paciente proceso de investigación, es en el que nos sumerge el filme, que gracias a la excelente dirección de Bigelow y el sobresaliente guión de Boal, no se hace nunca aburrido. Logran desde el inicio del filme atrapar la atención del espectador con una de las escenas que más ha repudiado el gobiernos estadounidense y sus altos funcionarios, el momento de las torturas y los métodos que utilizan en los interrogatorios, que todos sabemos que no son nada amables.

Pero me estoy adelantando, el filme inicia realmente con plano totalmente oscuro, en donde sólo podemos escuchar voces. Voces de llamadas telefónicas, aquellas llamadas de las personas que se encontraban en el World Trade Center, aquellas voces que en un momento se extinguieron. Porque ese fue el inicio de todo.

Lo más destacable y lo que realmente aprecio del filme, es que Bigelow no cayó en el error de tomar partido y plasmar alguna de las tantas teorías que han salido a flote sobre lo que realmente ocurrió. Bigelow se limita a plasmar el proceso de investigación de los agentes de la CIA, en su objetivo de capturar a Bin Laden. Ya los protagonistas no son los soldados de “En Tierra Hostil”, aquí los protagonistas son esas personas sin rostro que están detrás de los operativos. Ni los soldados ni los agentes toman partido, ellos simplemente se dedican a hacer su trabajo, el objetivo que su país les encarga. Independientemente de la forma en que lo hagan o lo que les toque hacer. Y esto es lo que más destaco del filme, muy pocas películas escapan del maniqueísmo, pero está lo ha logrado en gran parte. Y eso es admirable, y es por esto que no ha gustado en su país de origen. Porque la verdad duele y el cine nos tiene acostumbrados a finales felices y en donde quedamos como los grandes héroes del mundo.

Además del argumento y el guión, que son gran parte de los responsables de la dirección que toma el filme. Vale destacar el trabajo de Bigelow, en contar la historia de forma pausada y con un ritmo creciente, que alcanza su cumbre en el momento final, con muchos momentos que sorprenden en el camino.

Hay planos muy buenos, el trabajo de fotografía es excelente, la música que se encarga de ambientar y reforzar esos momentos que Bigelow sabe plasmar tan bien, de lograr una tensión increíble, que me atrevo a decir que nunca había visto que manejara una mujer. Bigelow está haciendo muchas cosas en pro de las mujeres en el cine, sobre todo de las directoras, y me parece genial ver que esté sucediendo.

Y por último, y por supuesto no mucho menos importante, están las interpretaciones, sobre todo la de la gran protagonista del filme y una de las mejores interpretaciones femeninas del año: Jessica Chastain. La actriz que nos sorprendió desde el año pasado por todos los papeles que encarnó, se convierte en Maya, la joven agente de la CIA, que está obsesionada por atrapar a Bin Laden.

Chastain interpreta con mucha fuerza a Maya, dándole todos los matices y aunque no sepamos mucho del pasado de su personaje, que también es algo totalmente planeado. Recordemos la conversación con el director de la CIA. No podemos conocer el pasado de estos agentes, porque en realidad no existe. Y esto es lo que refuerza un poco también ese aire un poco documental y realista que Bigelow quería darle al filme. Además, que expone mucho de los hechos que realmente ocurrieron en el proceso. Pero simplemente hace eso, los expone, los muestra y los coloca en una bandeja de plata al espectador, que es el que tiene que decidir cómo interpretar lo que ve. Y Chastain logra con su caracterización dotar a Maya de su misterio, su fuerza, su dolor, su desesperación, en fin. Maya representa a todos esos otros agentes que como ella realizan esa labor, muchas veces anónima.

¿Qué más puedo decir? El filme me encantó, a pesar de tener más de dos horas, no le pude quitar el ojo de encima y nunca me aburrió. Es un filme muy destacable para ver y reflexionar, y sobre todo disfrutar, porque su despliegue técnico es superlativo. Le he encontrado muy pocas cosas en contra, que no vale la pena mencionar. Para mi es una tremenda película, y sin dudas de las mejores del año. Muy superior a sus compañeras americanas “Argo” y “Lincoln”. Y por supuesto, totalmente recomendada.

9/10












jueves, 16 de febrero de 2012

Extremely Loud and Incredibly Close (Stephen Daldry)


Hace poco vi la última película de Stephen Daldry, quien se convirtió en uno de mis directores predilectos gracias a sus tres únicas películas que han sido excelentes, me refiero claramente a Billy Elliot, The Hours y The Reader. Por lo tanto, estaba muy emocionando y con muchas expectativas con su cuarta película. Al hacer la lista de predicciones a mitad de año, no la incluí en la lista porque pensaba que se iba a estrenar en el 2012, pero al final se decidió estrenarla casi a finales de año, entrando a última hora a la temporada de premios, en donde ha conseguido un gran logro, al alcanzar la nominación al Oscar a Mejor Película.

Ya entrando en materia con su último filme, como siempre mi primera impresión cuando la terminé de ver fue que aunque claramente tiene unos excesos sentimentalistas, me pareció sobre todo un retrato muy humano, desde la perspectiva de un niño “especial”, frente a la pérdida de la única persona que él creía que lo entendía. Y para hacer el panorama más trágico, como telón de fondo se presenta el atentando del 11 de Septiembre.

Extremely Loud and Incredibly Close (Tan fuerte, tan cerca), es un filme basado en el libro del joven escritor de raíces judías Jonathan Safran Foer. Jonathan es un escritor interesante, ya que su propia historia tiene mucho que ver con lo que escribe. Su anterior obra publicada en el 2002 “Everything is Illiminated” (Todo está iluminado), de la cual también se realizó una adaptación al cine de la mano de Liev Schreiber, es una historia un poco intimista donde relata la búsqueda de un joven (con las mismas características del autor) a una mujer que aparece en una fotografía junto con su abuelo.

En cambio, en Extremely Loud and Incredibly Close, Safran Foer narra la historia de Oskar Shell, un niño “especial”, muy inteligente y con muchos temores a la vez, que es inventor, diseñador de joyas, astrofísico y pacifista (como él mismo le dice a su padre que ponga en su tarjeta personal). Oskar, que en el libro tiene 9 años y en la película 7, pierde a su padre en los atentados de las Torres Gemelas el 11 de Septiembre de 2001. Luego de la muerte de su padre, encuentra una llave en las pertenencias de su padre con una curiosa inscripción, y el mantiene la ilusión de buscar el contenido que pueda abrir esa llave con la esperanza de recibir un mensaje de su padre.

Además de esta pequeña sinopsis, que es el argumento general del libro y la película también, hay que tener un dato en cuenta para identificar la coherencia narrativa del escritor Safran Fear. Los abuelos del niño Oskar, lograron escapar de los bombardeos sobre Dresde durante la Segunda Guerra Mundial. Podemos observar que es otro elemento importante en esta otra novela aunque sea pequeño, y si se analiza a mayor profundidad el filme, también podemos obtener datos interesantes.

Ya despegándonos un poco del escritor Safran Fear y entrando a la película de Stephen Daldry, el filme de Daldry atrapa la esencia del libro y hace algo muy importante. El mismo Daldry ha dicho que hay muchas historias anexas que faltan por contar sobre los atentados, y en lo personal ese carácter de “historia anexa” que viene desde el libro, me encanta. ¿Por qué? Pues porque sobre los atentados del 11 de Septiembre, sus orígenes, causas y otras cosas más, se han mostrado algunas versiones, alguna más creíble que otra, que si fue un montaje, Osama Bin Laden, etc. No voy a entrar a esas discusiones, porque la película tampoco lo hace. Lo verdaderamente significativo tanto del libro como de la película, es mostrar esas historias anexas, esas historias que no tuvieron nada que ver con lo orquestado, y que como en todas las guerras, son los más perjudicados. Esas vidas que cambiaron abruptamente.

En este sentido, para mí fue una película muy humana (ya dejo de hablar del libro), y sobre todo porque vemos la historia a través de Oskar, sentimos su frustración y todas sus emociones, que no hubiese sido posible sin la excelente actuación del joven Thomas Horn, que acapara todo el filme y le aporta una fuerza increíble cada vez que sale en escena. Toda una grata revelación y otro a tener en cuenta.

La película tiene momentos y escenas brillantes, la dirección de Daldry es notable y en muchas tomas de puede ver claramente su estilo. La fotografía es notable, el montaje y la excelente música de Alexandre Desplat también es muy notable.

Siguiendo con las actuaciones, la mejor es la del chico Horn sin dudas, también se destaca Sandra Bullock, que esta correcta. El veterano actor Max Von Sydow hace una interpretación sobresaliente sin articular ninguna frase, solamente con sus gestos y su presencia, que en sí son muy expresivos. Y además Viola Davis, que hace un pequeño papel, pero ella como siempre lo engrandece, a mí siempre me place verla en pantalla, es una actriz con una gran presencia.

A pesar de todas las cosas positivas que he dicho sobre el filme, creo que si bien algunos excesos son comprensibles y aceptables, en unos momentos sentí muy forzados algunos momentos. Y eso no sólo me da criterio para decir que se excede en lo sentimentalista, sino que me molesta un poco, porque creo que la película tenía mucho material para convertirse tal vez en una obra maestra que representara el dolor y las secuelas de una fecha oscura en la historia reciente de los estados unidos. Aunque claramente, debo admitir que sería pretensioso, ya que iría más allá del libro, pero Daldry pudo haberse arriesgado, o tal vez me esperaba más de él.

Aún así, debo de admitir que la película me gustó y me conmovió. Vale mucho la pena verla, por su historia y gran parte de ella y por la excelente actuación principal del chico Thomas Horn. Además de ver otro filme destacado (aunque menor) de uno de los directores contemporáneos más interesantes. Y que le gusta adaptar libros muy buenos.

Mi puntuación, por todo lo que me gustó y lo que no me gustó:

6.5/10

Trailer de Extremely Loud and Incredibly Close



sábado, 7 de enero de 2012

Libertad (Jonathan Franzen)


Hace unos días terminé de leer “Libertad” de Jonathan Franzen. Mi primera reacción fue: La primera mitad del libro es de lo mejor que he leído en los últimos años, luego decae un poco la trama por algunos excesos y desvíos, luego se recupera, pero no logra mantener el nivel inicial. Esa primera mitad, que son algo más de trescientas páginas, me tenían encantado, la destreza con que Franzen hace una recreación de la sociedad norteamericana contemporánea, es admirable. Acompañada de los elementos humanos universales, como la idea del amor, la traición, los miedos, entre otros, resaltando la que es más importante para el libro: La percepción de “Libertad” de cada uno de los personajes, que se desarrollan en la trama hilados de admirable.

No sólo la sociedad norteamericana queda en evidencia y se puede identificar con el libro, los sentimientos universales que nos cobijan a todos, harán que el gran público se sumerja en su exquisita prosa mantenida sobre todo en las primeras páginas, en donde describe y pone en escena el accionar de las distintas emociones que pasan por la cabeza de los personajes. Estos personajes que se perfilan y se construyen con estándares que cobijan a un gran grupo de la sociedad contemporánea.

La novela de Franzen, que es ambientada en un entorno Post- 11 de Septiembre, se encarga de resaltar muchas referencias sobre lo que pensaban los ciudadanos norteamericanos sobre los atentados y la posterior invasión a Irak. Si, la novela tiene un gran trasfondo político y plantea diversas críticas al gobierno de Bush. Todo este argumento directo es abordado con mayor magnitud en la segunda parte del libro, junto con otros temas, lo que me parece admirable, pero no estoy seguro de la efectividad del tratamiento de Franzen sobre el tema y la cohesión que tiene el tema con su trama inicial. Claramente es pertinente, y logré entrever la relación e ironía que maneja Franzen, pero su efectividad es dudosa. Sobre todo con el desenlace, que comentaré superficialmente más adelante.

Como es normal en mis comentarios, comparto el texto de contraportada del libro:

“El retrato minucioso de una familia del Medio Oeste americano a lo largo de varias décadas adquiere en la prosa maestra de Jonathan Franzen un carácter universal. Ahondando en la vida íntima de unos personajes tan cercanos como identificables, la novela es una incisiva radiografía de nuestro tiempo que ha suscitado la admiración unánime de la crítica y los lectores de todos los países donde se ha publicado hasta la fecha.

Patty y Walter Berglund son miembros de una nueva y floreciente clase urbana, pioneros en la recuperación de un barrio degradado. Además de madre modélica y esposa perfecta, Patty es la vecina ideal, la que sabe donde se reciclan las pilas y cómo escoger un colegio adecuado para los niños. Junto con su marido Walter, abogado ecologista y ferviente defensor de la bicicleta, aportan un grano de arena a la construcción de un mundo mejor. Sin embargo, la llegada de un nuevo milenio pone la vida de los Berglund patas arriba. Su hijo quienceañero se instala en la casa de los vecinos republicanos, Walter acepta trabajar para una compañía minera, y Richard Katz, antiguo compañero de Walter, rockero extravagante y mujeriego empedernido, cobra un protagonismo insospechado en la pareja. Pero aún más desconcertante es la evolución de Patty, que de ser la figura más activa del barrio se ha transformado en una mujer ensimismada en la búsqueda de su propia felicidad.

Con una efectiva combinación de humor y tragedia, Franzen desgrana las tentaciones y las obligaciones que conlleva la libertad: los placeres de la pasión adolescente, los compromisos despreciados en la madurez, las consecuencias del anhelo desenfrenado de poder y riqueza que arrasa en el país. Así, en los aciertos y errores de un grupo de personas que tratan de adaptarse a un mundo confuso y cambiante, Franzen ha pintado un cautivador retablo de nuestra época”.

Esta es en forma general la base de la obra, aunque hay algunos excesos calificativos en la contraportada.

Hay alusiones en el transcurso de la obra a “Guerra y Paz” de Tolstoi. No estoy seguro de la comparación de la obra de Tolstoi con el de Franzen, pero seguro fue un elemento clave de su inspiración. Como comentaba inicialmente, la estructura narrativa narrativa en la primera parte es brillante, en donde gracias a la introspección en la mente de sus personajes, Franzen logra desentrañar en lo más profundo de la mente de sus personajes y evaluar desde el punto de vista de cada uno de ellos, las distintas cuestiones que se les presentan y atraviesan en esa incesable búsqueda de la libertad. Esta habilidad es presentada en gran parte de la primera parte del libro.

El punto de quiebre en la trama, ocurre hasta la mitad de libro, en donde luego Walter empieza con el discurso “ecológico”, que me pareció realmente insoportable. No sé si tal vez la intención de Franzen era ridiculizar estas ideas, porque inmediatamente después vemos que el discurso ecológico y medioambiental es presentado como el “Gran Engaño” y un negocio de las mismas empresas que perjudican el entorno ambiental, y algunas “puyas” hacía Al Gore. Y los personajes, como Walter y Joey, como personas que venden sus propios ideales. Esta intención me parece admirable, pero hay ciertos discursos que me parecieron realmente insoportables. Y creo que no eran necesarios, al menos que Franzen buscase generar ese fastidio.

Llegando a este punto, donde veremos la parte de crítica directa de Franzen al gobierno de Bush. Donde la invasión a Irak es mostrada como uno de los mayores errores del nuevo siglo. Al tiempo, somos testigos de la visión de los republicanos y demócratas, donde ninguno de los dos queda inmune. Por lo que Franzen se distancia de tomar una voz preferencial por un partido, aunque su publicidad a Obama resulta más que evidente.

Es por esto, que el principal problema que veo, es en el planteamiento de la denuncia. Ya que esta interfiere con el hilo argumental de la historia, plantea algo nuevo, que además no es muy bien trabajado. Todo esto, con el planteamiento final, aduce un descuido y un leve o poco compromiso, ante las anteriores premisas que pretende atacar.

Ya que mencioné el “Planteamiento Final”, Franzen le da su voto de confianza a la humanidad, haciendo que todos sus personajes queden resueltos, con aires al tradicional “Happy Ending”, detalle que tampoco me agradó mucho. El sentido de libertad de plantea inicialmente Franzen en sus personajes con maestría, queda reducido enormemente tocando la línea del conformismo en esa sociedad.

En síntesis, un libro ambicioso y estupendo en su primera mitad, pero finalmente fallido por querer abarcar mucho y alargar una historia que pudo ser con un mejor tratamiento una de las mejores novelas del nuevo siglo, como la publicitan en todos lados. Pero lamentablemente no lo es, y si esta es la dirección que van a tener las próximas novelas catalogadas como las mejores del siglo XXI, sería lamentable. De igual forma, sólo estamos iniciando.

El puntaje, es por la primera mitad y los pocos aciertos posteriores, aunque la introducción es confusa:

7/10

Adicional:

Generalmente, una de las formas de “pronóstico” con las que voy evaluando una novela, es las veces que subrayo el libro. En “Libertad” subraye varias en la primera parte, y ninguna en la segunda. Comparto algunos fragmentos de estas:

“La invadió una sensación de hastío mientras permanecía allí inmóvil, vacilante: una premonición de que ninguno de los desenlaces inminentes le proporcionaría tanto alivio o satisfacción como para justificar aquella desdicha que le aceleraba el corazón. En otras palabras, vio qué implicaba haberse convertido en una persona profundamente infeliz” (…)

“(…) No quedó ninguna marca en la pared, y sin embargo el punto permaneció allí, claro e inconfundible, para siempre. Era una pequeña coordenada del universo permanentemente colmada de sentido y alterada por su propia historia. Dicho punto se convirtió en una silenciosa tercera presencia en la sala, junto con ella y Walter, los fines de semana que más tarde pasaron allí solos (…)”