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lunes, 5 de diciembre de 2016

Oona y Salinger (Frédéric Beigbeder)

Frédéric Beigbeder



Novela más reciente del escritor francés Frédéric Beigbeder, publicada en el 2016. No conocía al autor, llegué al libro gracias a la recomendación de una querida amiga alemana, quien no dudo en recomendármelo por mi afición a J.D. Salinger, a Chaplin, y a todos los grandes artistas que salen retratados en esta novela. 

La novela, que me pareció muy original, ya que mezcla de forma magistral la historia con la ficción, e incluso tiene cabida la interpretación histórica y la autobiografía por parte del mismo autor, es llevada y estructurada con mucha agudeza, humor y profundidad reflexiva. La he disfrutado mucho, y he podido entender perfectamente al autor, quien también visiblemente mantiene un gran aprecio por sus personajes protagonistas.  

Dividida en 12 capítulos, más una introducción y un epílogo, tiene dos pequeños capítulos introductorios, uno de ellos, donde el autor explica por qué esta novela no es una ficción. En su mayor parte, es ambientada en la época de los años 40, con un marcado personaje principal, el escritor J.D. Salinger, quien en esa época era apenas un joven de veintiún años, que escribe relatos para revistas reconocidas. También desde el inicio se nos presenta el segundo personaje que comparte protagonismo con Salinger, Oona O’Neill, quien en esa época tiene apenas quince años, y es conocida como la hija del gran dramaturgo y Premio Nobel de Literatura, Eugene O’Neill.

En sus primeros capítulos, observamos cómo se va construyendo la relación entre Salinger y Oona, en medio del universo de la joven, que pasa en fiestas de jóvenes ricas de la época, acompañada también por el joven escritor Truman Capote. Esta parte es muy linda, tierna y romántica, y refleja la inocencia, la pasión de los amores juveniles. 

En los siguientes capítulos, estaremos inmersos en dos o tres líneas temporales adicionales, acompañando a la historia de amor de nuestros jóvenes protagonistas. Todo cambia, específicamente tras el bombardeo de Pearl Harbor, cuando el joven Salinger se alista en el ejército y se separa de Oona. Sus vidas se separan, con Jerry participando en el desembarco de Normandía, y con Oona casándose, en una decisión muy polémica en la época, con el gran Charles Chaplin en 1943, siendo él ya un hombre mayor.     

Frédéric Beigbeder se explaya en su fascinante y lúcida prosa, para contarnos varios de los acontecimientos ocurridos en esas historias cruzadas. Y todo resulta fascinante, desde la mención a hechos y detalles históricos, hasta su fascinación por Salinger y Oona, que son retratados con mucho cariño, pero sin enaltecerlos en figuras intocables, sino desde la perspectiva de un admirador a la distancia, que ha encontrado en sus vidas, inspiración y similitudes para dedicarse a su labor. 

Las menciones a personajes secundarios de lujo, como: Ernest Hemingway, Charles Chaplin, Eugene O’Neill, Truman Capote, quienes estuvieron ligados de forma muy cercana con los protagonistas, son simplemente un deleite. Beigbeder además, interpreta los sucesos, llena espacios vacíos con su imaginación y su destreza, recrea momentos, que quizás son sabidos como simples momentos sin detalles, y los convierte en literatura, en buena literatura, con descripciones y bellos y sesudos diálogos, que además son apoyados con documentación real… Pero sin dudas, su gran trabajo, es recrear las cartas entre Salinger y Oona que se enviaron desde que se separaron sus caminos. Las cartas reales si existen, pero la familia de Chaplin nunca ha permitido que salgan a la luz. Frédéric Beigbeder pidió tener acceso a la documentación, y recibió como era de esperarse el rechazo de la familia, aunque al final confiesa, que quizás fue lo mejor, porque de haberlas conocida, quizás no pudiese haberlas imaginado. Por lo que me parece un ejercicio muy audaz y meritorio.      

Además, confirmando el carácter personal e íntimo de esta obra, el autor se incluye a sí mismo en la narración, tomando voz propia, reflexionando al tiempo sobre sus personajes, contando detalles del proceso de creación, interactuando con el lector, incluso con detalles muy actuales (mención de películas contemporáneas), y proponiendo que busquen un vídeo en YouTube para analizar conjuntamente. Y también habla de su propia vida, y reflexiona junto con su amigo, alter ego y personaje, Jerry Salinger, sobre el amor, sobre la guerra, sobre la figura de Chaplin, sobre Oona, sobre Salinger, y sobre la vida en general. Con todos estos recursos, no hay más que sólo reconocer el gran talento del escritor, porque todas estas mezclas resultan muy amenas, interesantes, divertidas y satisfactorias, lo hace con destreza, cuidados, y al mismo tiempo con rebeldía y audacia.   
Con todos estos elementos que ya he descrito, está simplemente de más decir que la recomiendo mucho. Tanto para los admiradores de las figuras de la novela, como a los que no los conocen, porque seguramente querrán saber más sobre esos personajes. Varios de ellos, que marcaron un papel importante en la historia del siglo XX. Una de las mejores lecturas que he tenido este año, y un autor al que hay que seguir. 

8.5/10  


Fragmentos del libro “Oona y Salinger”:

1.
“Jerry tiene esta visión del amor a los veintiún años, cuando sueña con Oona por la noche: el amor es más bello cuando es imposible, el amor más absoluto nunca es recíproco. Pero el flechazo existe, ocurre todos los días, en cada parada de autobús, entre personas que no se atreven a dirigirse la palabra. Los seres que más se quieren son aquellos que no se querrán jamás”
“(…) la brecha entre Charles Chaplin y Hollywood no haría sino agrandarse. El entorno del cine le había perdonado sus arrestos por borrachera manifiesta y pública en plenos Hollywood Boulevard, sus carreras a caballo con Douglas Fairbanks delante del Musso & Frank, sus extravagancias sentimentales y sexuales, pero no le perdonó jamás su apoyo a la Unión Soviética durante la guerra, ni su reticencia a celebrar Hiroshima y Nagasaki…  Chaplin miraba a Hollywood por encima del hombro, y Hollywood se lo haría pagar: en pocos años, el hombre más popular de los Estados Unidos se convirtió en su enemigo público número uno. (…) Incluso el discurso final de El gran dictador, esos seis minutos en los que Chaplin hablaba por primera vez en el cine, pronunciando un elogio idealista de un humanismo internacionalista, ¡fue considerado ultraizquierdista! A día de hoy, el fundador de United Artists, el creador del cine moderno, el inventor del mito hollywoodiense, todavía no tiene la huella de su mano gravada frente al Chinese Theatre, mientras que Hugo Boss, que fabricó los uniformes de las SS, de las Juventudes Hitlerianas y de la Wehrmacht, posee un flagship store en Rodeo Drive. Y mientras los BMW y los Mercedes, cuyos motores construidos por los judíos deportados/esclavos de los campos de concentración fueron los principales artífices de la Blitzkrieg, desfilan por las calles de Beverly Hills. Le pregunté al portero del cine más famoso del mundo por qué Chaplin no estaba presente en su acera. Me respondió: “Because he was commie!” Entonces, ¿era mejor ser nazi?”
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

2.
“Chaplin no volverá a Los Ángeles más que para recibir un Oscar honorífico en 1972, con un visado excepcional de quince días, en la que, a día de hoy, sigue siendo la standing ovation más larga de la historia de estos premios. Reto a cualquier ser humano a contemplar la secuencia sin hacer uso de numerosos pañuelos”
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

3.
“En la batalla nunca ocurre nada según lo previsto. Dicen que uno de cada cuatro soldados padece problemas neuropsiquiátricos: para mí que son el cien por cien, lo que pasa es que los más zumbados son esas tres cuartas partes que fingen estar bien. Nunca comprendemos bien lo que ocurre en el teatro de operaciones. Por mucho que hayas visto los mapas de estado mayor, hayas escuchado las instrucciones del general y hayas seguido los cursos de táctica militar, una vez sobre el terreno reina el desbarajuste absoluto y cada cual va por su lado. Patton dice que el secreto es “moverse  y disparar al mismo tiempo”. Se le olvida decir  que también gritar sienta bien. En las películas, los soldados son silenciosos y felinos. En realidad, berreamos como vikingos”.
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

4.
“Lo que provoca el trauma de un veterano no es la indiferencia ni la falta de reconocimiento, es el hecho de que la vida haya seguido su curso. En 1946, de vuelta en Nueva York, Jerry se hundió al ver al portero de su edificio paseando al perro todos los días, tal como hacía antes de la guerra…”
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

5.
“Salinger abandonó Nueva York porque ya no le dejaban entrar a ningún sitio. Adolf Hitler experimentó la misma amargura de veterano traumatizado en 1919. Desmovilizado y derrotado, frustrado y ocioso, vencido y fracasado, Jerry huyó para no convertirse en dictador”.   
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

6.
“(…) De modo que imagina a Holden Caulfield en tratamiento por problemas mentales en una clínica psiquiátrica tras una fuga a Nueva York. Y empieza a anotar la famosa frase: “Si de verdad les interesa lo que voy a contarles, lo primero que querrán saber es dónde nací, cómo fue todo ese rollo de mi infancia, qué hacían mis padres antes de tenerme a mí, y demás puñetas estilo David Copperfield, pero no tengo ganas de contarles nada de eso”. 
En 1951, J.D. Salinger pública El guardián entre el centeno. Es la desesperación de un veterano de la Segunda Guerra Mundial trasplantada al corazón de un adolescente neoyorquino. La novela fue rechazada por The New Yorker y por el editor Giroux (que también rechazó En el camino, de Kerouac). Aceptada al fin por Little, Brown and Company, sale publicada el 16 de julio de 1951 a un precio de tres dólares. Salinger es un autor respetado en el medio literario por sus relatos aparecidos en The New Yorker: “Un día perfecto para el pez plátano”, en 1948, y “Para Esmé, con amor y sordidez”, en 1950. El guardián entre el centeno recibe elogios inmediatos de Faulkner y Beckett. Jerry no hará ninguna “promo”. 
“Soy incapaz de explicar lo que he querido escribir”, dirá para rechazar todas las entrevistas.
¿El mensaje del libro? O te confirmas con el modo de vida del empleado medio, o terminas en el manicomio. A partir de 1951, el hospital psiquiátrico es el horizonte de los espíritus libres del sistema capitalista. 
Al cabo de tres meses, el libro alcanzó el cuarto puesto en la lista de los más vendidos de The New York Times, que sin embargo lo criticó duramente. Desde hace sesenta años, se venden un millón de ejemplares al año. Un éxito y unas consecuencias en la sociedad que sólo tienen un equivalente en Francia: el de Buenos días, tristeza, de Françoise Sagan, publicado tres años más tarde”.  
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

7.
“La guerra está tan cerca, a un simple pestañeo; me hicieron creer que era un acontecimiento histórico, cuando en realidad forma parte de mi actualidad. Decenas de miles de muertos, lisiados por todas partes, personas enloquecidas en el mundo entero. Mi país acababa de perder la vida cuando comenzó la mía. Nuestros abuelos no pudieron o no quisieron contarnos su guerra. Como Jerry, trataron de ahorrárnosla cambiando de tema. Nuestros abuelos nos convirtieron en niños perpetuos para protegernos. Pero no es culpa suya. Es a causa de la guerra por lo que nunca seremos adultos, única y exclusivamente a causa de ella. Somos sus nietos que nunca se harán mayores. Tenemos que intentar hablar de la guerra en lugar de nuestros abuelos. ¿Quién podrá saldar tamaña deuda?”
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

8.
"Llega un momento en algunos países, en determinadas épocas, en el que la gente parece esperar un acontecimiento importante y trágico que permita resolver todos los problemas. Generalmente, esos periodos se llaman 《de preguerra》.
El mundo está listo para la próxima. Un nuevo conflicto mundial enjugaría las deudas públicas, relanzaría el crecimiento económico, reduciría la superpoblación... Los niños mimados y amnésicos de los países ricos esperan inconscientemente que un nuevo cataclismo libere espacio para los supervivientes. Quieren dejar huella. Sueñan, sin confesárselo, que la Historia no ha llegado a su fin. Buscan una nueva utopía, nuevas divisiones. Anhelan un nuevo enemigo al que masacrar. Querrían estar traumatizados por algo más que una escena de Saw en YouTube. La juventud de 2014 está falta de elecciones trágicas. Está necesitada de destrucciones. Las generaciones precedentes le han legado un endeudamiento colosal, un paro masivo y un planeta contaminado. El aburrimiento existencial, la sensación de vacío, la frustración globalizada alimentan el deseo aterrador llamado nihilismo. Una necesidad de servir a algo, de pelearse por un ideal, de escoger un bando, de arriesgar la vida para convertirse en héroe. No es de extrañar que algunos se conviertan en terroristas: ¿qué es el terrorismo, sino la única oportunidad de los antihéroes para procurarse una guerra en tiempos de paz? El periodo de calma que atraviesa Occidente es el más largo de toda su historia, y quizás esté apunto de terminar. 
Me asustan los héroes; sin embargo, escribo un libro sobre uno de ellos".
(Oona y Salinger, de Frédéric Beigbeder)

9.
(Conversación entre Ernest Hemingway y J.D. Salinger sobre F.S Fitzgerald, luego del desembarco en Normandía)

E.H: Era adorable. ¿Sabías que leía a los franceses? ¿Tú lees a los franceses? Balzac, Flaubert, Musset. Son la cúspide del refinamiento. ¿Sabes qué me llena de tristeza? Después de esta guerra se habrá terminado, ya lo verás. Ya nadie leerá a los franceses. Eso es lo que habrán ganado los Estados Unidos. A nosotros nos leerán en el mundo entero, y nosotros sólo nos leeremos a nosotros mismos. La cosa empezó con la Primera Guerra Mundial. Antes de 1915, en Broadway sólo se representaban autores extranjeros. Luego nos limitamos a nuestras propias obras, no se programa más que a Dreiser y a O'Neill. Eso es lo que asesinarán las guerras: nuestra curiosidad".

El 3 de septiembre de 1945, Hemingway menciona en una carta al crítico Malcom Cowley a un "joven de la IV División llamado Jerry Salinger que menosprecia la guerra y no piensa más que en escribir". Dice estar impresionado de que la familia de Salinger siga enviándole The New Yorker.
(Oona y Salinger, de Fréderic Beigbeder)


jueves, 26 de marzo de 2015

A Sangre Fría (Truman Capote)

Truman Capote



De obras como A Sangre Fría, ¿Qué más se puede decir? Es uno de esos casos donde uno pienso que ya se ha dicho de todo. Sin embargo hablaré de mi experiencia con el libro y su autor. Fue el primer libro que leí de Capote hace unos años atrás, el impacto en la primera lectura fue grande, recuerdo que me sorprendieron las descripciones, tanto de los personajes, como de los mismos sucesos que acontecían. Hace poco volví a hacerle una nueva lectura, debido a un ciclo dedicado al autor y los escritores del sur de los Estados Unidos en el Club de Lectura al que asisto, y la nueva lectura ha sido muy fructífera. 

A Sangre Fría, nació de una noticia en un periódico, donde se informaba el terrible asesinato de una familia en Kansas. Capote, un periodista y escritor ya reconocido en ese momento (ya había publicado Desayuno en Tiffany´s, su segunda novela más famosa), se interesó por la noticia y en compañía de su mejor amiga, la escritora Harper Lee, se trasladaron al pueblo de Holcomb, en donde Capote pretendía escribir un artículo sobre los efectos del asesinato en la pequeña población. Al poco tiempo, los asesinos son rastreados y capturados, Capote los conoce más de cerca, y nace en su mente la idea de hacer una novela. No cualquier novela, sino su obra maestra, que él mismo se encargó de publicitar como inauguradora del género de la novela de no ficción. 

A Sangre Fría, que desde las primeras páginas nos sumerge en un estilo narrativo rico en descripciones y con un recurrente tono testimonial, se divide en cuatro extensos capítulos, en donde a través de un imponente narrador en tercera persona, se empieza a relatar y hacer un cuadro de cada uno de los 4 miembros de la familia Clutter. En cada una de esas 4 descripciones iniciales, se nota el riguroso trabajo del escritor en ahondar en la vida de las primeras 4 víctimas de aquella noche… De forma ágil, pronto nos familiarizamos con los personajes y los sentimos cercanos. Anteriormente dije que las primeras 4 víctimas de aquella noche, porque según el mismo Capote hubo otras dos víctimas: Perry y Dick, los dos hombres acusados del asesinato de la familia. 

Si en la primera parte se describía la familia, posteriormente hay un salto en el tiempo hasta el momento después del asesinato, Capote no muestra detalles específicos de cómo sucedieron los asesinatos, muestra el resultado y pasa inmediatamente, luego de la inmersión con algunos vecinos y miembros de la policía, hacia los dos personajes que más dedica páginas en el libro. Dick, pero en especial Perry, son desnudados por Capote de forma magistral, logrando lo que se proponía inicialmente, mostrarlo como seres humanos con problemas, traumas, frustraciones, dolores y tristezas… así como el mismo Capote se sintió muchas veces en su vida. 

Con todo esto, debemos empezar a esbozar, que a pesar del explícito título del libro, “A Sangre Fría”, más que la descripción de un asesinato y los eventos alrededor, es una bajada a los infiernos de la psicología y la naturaleza humana. Quizás para Capote los monstruos dejaron de ser ficción y se convirtieron en algo real, no sólo por los dos asesinos, sino por la cercanía e identificación que sintió con ellos, que precisamente lo llevó a reflejarse a sí mismo como un espejo en la imagen de ellos. 

El mismo Capote contaba que al llegar por primera vez al pueblo, la gente no lo quería por su evidente amaneramiento y por su misma prepotencia, pero poco a poco, y en parte gracias a Harper Lee, fueron siendo aceptados por la población, hasta que en un momento dijo a la prensa, que era ya tan popular, que incluso podría ser elegido como alcalde. 

“A Sangre Fría” es una fantástica novela, sin duda una obra maestra, por su estilo, por su estructura, por sus descripciones, por su ahondamiento en los personajes y en el ser humano… por su prosa, tan precisa y detallista como lo requiere el relato testimonial, pero a la vez tan poético y cuidado, que evidencian la característica de Capote como un observador nato y de una enorme sensibilidad, que le permitió apasionarse por su obra, su trabajo y su ego, a expensas de su propia persona. Casi que al leerlo, podemos sentir la presencia del escritor e imaginarnos cuando lo estaba escribiendo… el tiempo real en que fue escrito se nota en cada frase y cada palabra, y eso en parte es lo que la engrandece aún más.  

Y finalmente, hablamos mucho de Capote porque más o menos conocemos al escritor, hemos visto entrevista y películas sobre su vida y obra… pero al leer A Sangre Fría por primera vez, ya sea que hayas leído o no sobre el autor, es difícil reconocerlo a primera vista… aunque realizó todas esas entrevista a los habitantes del pueblo y los policías, a las que iba sin grabadora para no intimidar, y porque tenía una gran memoria que le permitía recordar casi al pie de la letra las conversaciones, su presencia no se hace tan evidente… sólo hasta el final cuando se menciona a ese periodista que se le permite interactuar con los presos… Ese era Capote, se veía así mismo tan lejano, pero en realidad era el esqueleto y la base de esa obra. Esa obra que contiene pasajes tan poéticos, filosóficos, tensionantes, terroríficos, entre muchos otros aspectos, que en realidad sorprenden, y nos acercan un poco más al fondo que alcanzó Capote con su novela, que fue rozar las fibras sensibles de la "américa" profunda, y la "américa" del sur... entre comillas, porque muchas veces se usa la palabra américa para simbolizar a los Estados Unidos. Y ese final, después de tanto drama, tensión y terror, cierra ciertamente con un final esperanzador… una calma que no logró alcanzar el autor… en vida real.

10/10


A.S.B

domingo, 21 de diciembre de 2014

El invitado del día de acción de gracias (Truman Capote)

Comentario del libro El invitado del día de acción de gracias



¡Hablemos del mal! Odd Henderson es el ser humano más malvado que he conocido. 
Y estoy hablando de un muchacho de doce años, no de un adulto que ha tenido tiempo para madurar una innata inclinación hacia el mal… 


Así inicia este pequeño relato, publicado por primera vez en el año 1968, como libro de regalo. En él, Capote realiza uno de esos escritos que evocan su propia infancia; además de que hace forma de un tríptico de relatos navideños, con el mismo personaje protagonista. En “El invitado del día de acción de gracias”, ambientado en la Alabama rural, en los años de 1932, Buddy, un chico de 12 años de edad, que vive con la que él llama, su mejor amiga, Miss Sook, una mujer mayor que lo cuida y se encarga de él, junto con otros parientes mayores. Buddy sufre del acoso de uno de sus compañeros de la escuela, Odd Henderson. Quien se encarga de describir en todos los aspectos que le desagradan, le asustan, e incluso que le inquietan. Un día hablando con Miss Sook, ella le propone que invite a Odd a la celebración del día de acción de gracias en su casa. Ante la rotunda e indignante negativa de Buddy, Miss Sook lo convence y le ordena invitarlo, como estrategia para mejorar su relación, para que deje de molestarlo, y para que se conozcan mejor. Odd asiste a la invitación, y de forma magistral Capote nos narra de forma muy cuidada y detallada, como se desenvuelven esos acontecimientos, donde encontramos temas recurrentes en los autores del sur, como la presencia de la maldad en las acciones de las personas y los prejuicios. 

Conociendo la historia personal de Capote, en especial luego de leer un fragmento adjunto al final del cuento, que compartiré al final; nos podemos dar cuenta de la veracidad autobiográfica del cuento con la vida del mismo autor. Leemos y conocemos a Buddy, y podemos estar viendo al pequeño Capote de la infancia. Y la narración la sentimos tan cercana y testimonial, que nos sentimos relacionados de alguna forma con Buddy. 

Obviamente, cualquier texto escrito por Capote, se encuentra lejos de los convencionalismos. La historia, aunque de toque costumbrista, poco a poco se va oscureciendo, nos golpea, y aún así nos conmueve y nos enternece. Los personajes están lejos de los extremos de la moral, nunca blancos o negros, sino grises seres en busca de la redención y la luz, que a veces parece lejana, pero que siempre se encuentre aparentemente al alcance. 

Muy recomendado para leer en estas navidades, y en cualquier momento. Para seguir descubriendo uno de los grandes escritores de la literatura universal. 

8.5/10


Fragmento del libro:

Una vez que me tenía acorralado contra una pared, le pregunte abiertamente qué había hecho yo para desagradarle de aquel modo; de pronto se relajó, me soltó y dijo: “Eres un marica” Yo sólo te estoy reformando”. Tenía razón. Yo era una especie de marica, y en el instante en que lo dijo comprendí que no había nada que yo pudiera hacer para que cambiara de opinión, si no era convencerme a mí mismo y aceptar defender el hecho



La Infancia, en palabras de Truman Capote: “Nací el 30 de septiembre de 1924, en New Orleáns. No me llamo Capote. El apellido de mi padre era Persons. Era viajante de comercio. Mi madre sólo tenía dieciséis años cuando se casó con él. Era bonita, muy bonita, ese tipo de belleza que vemos en los concursos de belleza infantil; más tarde se volvió muy sensible e inteligente. Tuvo un hijo y siguió a mi padre en sus viajes por el Sur. A los dieciocho años, decidió ir a la Universidad. Yo iba con ella, claro. Cuando hubo terminado los estudios y conseguido el divorcio, me mandó a vivir con unos parientes, en un rincón perdido de Alabama. Era una familia extraña: tres señoras viejas y un señor viejo. Eran las personas que habían adoptado a mi madre, que quedó sin padres muy pequeña. Viví hasta los diez años una vida muy solitaria. Y fue entonces cuando empecé a interesarme por la literatura. Yo había leído siempre. En clase lo único que me gustaba era leer, porque la lectura me sacaba de mi infancia solitaria. Me puse a escribir a los ocho años. Escribí mi primer libro a los nueve... El segundo marido de mi madre era un hombre de negocios cubano; se llamaba Capote. Me adoptó y yo tomé su apellido.»




Truman Capote

domingo, 26 de agosto de 2012

Friedrich Nietzsche (112° aniversario de su muerte)


Un 25 de Agosto en 1900, murió Friedrich Nietzsche. Antes de ahondar en el gran filósofo, recordemos otros datos importantes que coinciden en esta fecha:

Un 25 de agosto, nacieron:

Alvaro Mutis (1923): Escritor y poeta colombiano. Uno de los más grandes escritores hispanoamericanos contemporáneos.

Cuentos de Alvaro Mutis





Sean Connery (1930): Gran actor escocés, que se hizo famoso por su personificación del Agente 007 James Bond, desde 1962 hasta 1983. Ganó el premio Oscar en 1987 por su papel en The Untouchables. Y entre otras de sus muchas interpretaciones, se recuerda la de la película El nombre de la rosa, entre otras.






Tim Burton (1958): Gran director, quien siempre se ha caracterizado por un estilo muy marcado, el manejo del ambiente y elementos góticos, y personajes muy característicos de cualidades similares. Muchos de sus filmes son memorables, como: Vicent, Ed Wood, Edward manos de tijeras, Batman, Big Fish, Beetlejuice, The Nightmare before christmans, entre otras. Uno de los grandes autores que quedan.


Vídeo (Filmografía de Tim Burton)






Alexander Skarsgard (1976): Alexander es un actor sueco hijo de un gran actor Stellan Skarsgard. Últimamente ha sido reconocido por su papel de Eric Northman en la serie True Blood, y por su papel en Melancholia, de Lars Von Trier. Un actor joven que va siguiendo los pasos de su padre.








Y un 25 de agosto, se celebra el aniversario de la muerte de dos filósofos y un gran escritor:

Truman Capote (1984): Gran escritor estadounidense. Mayormente conocido por sus dos grandes obras: Desayuno en Tiffanys y su excelente novela documentada A Sangre Fría.





David Hume (1776): Filósofo, historiador, sociólogo y economista escocés, enormemente influenciado por la escuela de los empiristas, que lo ayudo a formarse su propia filosofía con nuevos aportes a la corriente. Y realizó diversas críticas a teorías filosóficas de sus contemporáneos, además de sus aportes a la economía y otras ciencias.







Friedrich Nietzsche (1900):

Nietzsche, que decir de él. Todos los que me conocen, sabes que es mi filósofo favorito. Es uno de los grandes filósofos y pensadores de la historia, en especial con gran influencia en el siglo XIX, al criticar de forma contundente a la sociedad y todas las bases conceptuales que las integraban, tanto a la cultura, la religión, la filosofía occidental, etc. Fue tan general y versátil, que muchas de las corrientes filosóficas se lo pelearon posteriormente, para presentarlo como uno de sus máximos exponentes, siendo el existencialismo uno de los más notorios.





Comparto unos comentarios de personajes muy importantes sobre Nietzsche:


Karl Löwith:

“En cuanto crítico de lo establecido, Nietzsche es al siglo XIX lo que Rousseau al siglo XVIII. Es un Rousseau invertido: Rousseau por su crítica penetrante de la civilización europea, e invertido porque sus normas críticas son exactamente opuestas a la idea del hombre que tiene Rousseau.

En Zaratustra, Nietzsche escarneció a este mundo de humanidad carcomida, y acuñó la imagen del “último hombre”. Su contrafigura es el superhombre. Esta idea, en cuanto a concepción filosófica para superar el nihilismo, no tiene un valor intrínseco social ni un sentido político, pero de alguna forma se concreta indirectamente en las reflexiones históricas de Nietzsche para “hombres excepcionales”, y en su idea del futuro “hombre dominador”, que tendrán la misión de encauzar la existencia del hombre gregario de la democracia hacia una meta”

Martin Heidegger:

“No se ha alcanzado aún una opinión unánime sobre Nietzsche, ni tampoco existen todavía los requisitos previos para ello. Hasta ahora Nietzsche ha sido alabado e imitado, o bien denostado y utilizado. Su pensamiento y sus palabras gravitan aún sobre el presente. Aún no estamos lo bastante lejos, históricamente, como para hacer madurar un juicio crítico sobre qué es lo que hace tan poderoso al filósofo.

Desde hace mucho tiempo se dice que en las cátedras de filosofía de Alemania que Nietzsche no es un pensador riguroso, sino un “filósofo poeta”. Nietzsche no es de esos filósofos dedicados a cuestiones abstractas, vagas y alejadas de la vida. Aun cuando se le defina como filósofo, debería concretarse más y entenderlo como un “filósofo práctico”. Este calificativo acreditado fomenta a la vez sospecha de que la filosofía sería para los muertos, y por ello, en el fondo, inútil y superflua. Este modo de ver las cosas concuerda por completo con la opinión de aquellos que celebran a Nietzsche como el “filósofo práctico” que habría liquidado por fin el pensamiento abstracto. Juicios como éstos sobre Nietzsche son tan corrientes como erróneos. Y este error sólo será reconocido cuando el acuerdo con Nietzsche inicie a su vez un acuerdo dentro del ámbito de la cuestión fundamental de la filosofía”.


Thomas Mann:

“La filosofía no es, para la humanidad, fría abstracción, sino vida, sufrimiento y sacrificio: así podrían resumirse las ideas y el ejemplo de Nietzsche. Ha sido empujado hacia las orillas del malentendido grotesco; en realidad el país al que tendía con todas sus fuerzas era el futuro; y a los ojos de gentes que ya habitan su futuro –como nosotros, que hemos contraído tantas deudas con él en la juventud-, Nietzsche aparece como una figura de tragedia, llena de ternura y respeto, iluminada por el relámpago de esta época de transición”.

Ahora a continuación, algunas frases de sus libros:


“Mi designio no es para todos, pero es, sin embargo, comunicable. Tanto a causa de aquellos que me son semejantes como porque los adversarios sacarán de él la fuerza y la alegría de formularse ellos también su ser y de sacar de él espíritu y vida” (La Voluntad del Poder)

“¡Oh cielo puro y alto, que sobre mí te ciernes! Ésta es para mí tu pureza: que no hay arañas ni telarañas eternas de la razón; que eres para mí una pista de baile para azares divinos y una divina mesa para los dados y los jugadores divinos” (Así habló Zaratustra)

Y ahora, un diccionario que el escritor Fernando Saváter estructuró en uno de sus libros donde hace un homenaje a la filosofía de Nietzsche:


Compasión: “Lo que hay que temer, lo que produce efectos más fatales que ninguna otra fatalidad, no sería el gran miedo, sino la gran náusea frente al hombre; y también la gran compasión por el hombre” (La genealogía de la moral)

Conciencia: “Todo lo que nosotros llamamos conciencia no es, en suma, más que el comentario más o menos fantástico de un texto desconocido, quizá incognoscible, pero presentido” (Aurora)

Creencia: “Se hallan muy lejos de ser espíritus libres: pues creen todavía en la verdad…” (La genealogía de la moral)

Cristianismo: “El cristianismo es aún posible en todo momento… (…). Quien hoy dijera: “Yo no quiero ser soldado”, “yo no me ocupo de los tribunales”, “yo no reclamo el auxilio de la policía”, “yo no quiero hacer nada que turbe mi paz interior”; y, si debo sufrir por esto, nada conservará mejor mi paz que el sufrimiento…”, ése sería el cristiano” (La voluntad del poder)

Crítica: “Cuando nosotros ejercitamos nuestra crítica, ésta no es nada de arbitrario y personal; por lo menos, es muchas veces una prueba de que dentro de nosotros hay fuerzas vivas y actuantes que nos quitan una piel. Nosotros negamos, y es preciso que neguemos, porque hay algo dentro de nosotros que quiere vivir y afirmarse, algo que no conocemos, que no vemos quizá todavía. Esto es a favor de la crítica”. (La gaya ciencia)

Finalidad: “Cuando sepáis que no hay fines, sabréis también que no hay azar, pues sólo en un mundo de fines tiene sentido la palabra azar” (La gaya ciencia)

Problema: “¿Qué es en el fondo lo que yo hago? ¿Y a qué quiero llegar yo? Éste es el problema de la verdad, que no se enseña en el estado actual de nuestra cultura y que, por consiguiente, no se plantea, porque no tenemos tiempo para plantearlo” (Aurora)



Y para finalizar, algunos enlaces con información importante:

Así habló Zaratustra (Comentarios A.S.B)

Vida de Nietzsche (Documental)

Días de Nietzsche en Turín (Documental)