Cuando
pensaba que ya había visto los dos mejores filmes de animación del año “Frankenweenie”
y “Le Tableau”, aparece esta película que tenía muy pendiente y las ha igualado
y superado, “It´s Such a Beautiful Day” de Don Hertzfeldt. El famoso y aclamado
director de cortometrajes realiza su primer largometraje, uniendo las tres
partes de su trilogía sobre un personaje llamado Bill. Un ejercicio ambicioso y
visionario. Una nueva obra maestra de la animación.
Don
Hertzfeldt, dirige, escribe y además es el narrador del filme. La voz omnipresente
que va contando y dirigiendo la historia de Bill. Una historia sencilla, de una
persona normal, con la que muchos se sentirán muy identificados. Una historia
sincera que rebosa creatividad y profundidad, una historia dramática, caótica,
con dosis de humor negro, nostálgica, hermosa y luminosa.
Bill, es
un personaje común y corriente, un personaje normal en pleno siglo XXI. Una
persona atormentada y con temores. Hertzfeldt nos sumerge en ese personaje tan
sencillo, en un dibujo como le dicen hecho en palitos, nos sumerge en su
psiquis yen su viaje interior, envuelve al espectador con la misma historia que
va contando con su voz y utiliza diversos recursos cinematográficos para
perturbar al espectador y relacionarlo con la angustia mental de Bill.
Nos
sumerge en su enfermedad, una enfermedad que los médicos no pueden
diagnosticar. Una enfermedad de la que adolecen muchas personas. Bill, ha
tenido que sufrir el abandono de su padre y su padrastro, la locura de su
madre, una mujer con muchos problemas. Y aún así ha logrado sobrevivir.
La animación
es brillante, la mezcla de los dibujos sencillos de Bill con la de imágenes múltiples,
videos, colores, figuras y sonidos que le ayudan a generar el efecto en el
espectador. Todos esos efectos que ayudan en la parte surrealista y onírica de
la historia.
Porque
el filme refleja un estado de ánimo y un sentimiento general, prevalecen
emociones existencialistas como la desesperación y la angustia. Al mismo tiempo
es atemporal, ya que parte de la enfermedad de Bill, no le permite diferenciar
entre el pasado y el presente, por lo que en ocasiones observamos flashbacks
repentinos y sin previo aviso, que recuerdan al pequeño Bill.
En síntesis,
una historia conectada de forma magistral con un excelente guión, una historia
triste y a la vez luminosa, perturbadora y poética y una reflexión sobre la
vida. El director alcanza con su sencillez límites que distintos tipos de
animación o largometrajes normales ni siquiera han rozado. Una obra maestra de
este fantástico y joven director que no debemos dejar de seguir.
9/10





