viernes, 14 de julio de 2017

Ciclo Japón (Literatura/Cine) – Club de Lectura Sícalo



Rashomon



La pasada sesión del Club de Lectura Sícalo tuvimos una de las dos últimas sesiones de cierre del Ciclo de Japón (Literatura/Cine). Un ciclo muy rico, extenso y productivo. Como les mencionaba el pasado miércoles, “Silencio”, fue el título con que se inició la idea del ciclo, luego de que nuestra amiga Iliana me comentara que había visto la película (versión de Martin Scorsese del 2016), y que le había gustado, y de un artículo que salió sobre el libro original. A partir de ahí empecé a diseñar este ciclo, que de cierta forma nos permite hacer un viaje por la historia de Japón. 

En la primera sesión que tuvimos del ciclo, hice una introducción histórica de Japón, porque me pareció muy pertinente en esta oportunidad hacer este contraste, entre la historia y las obras que leímos. A continuación, explico un poco en resumen, para los que no asistieron a la sesión:

Inicialmente, leímos a Ryunosuke Akutagawa (1892-1927), el más grande cuentista japonés, y uno de los grandes de la literatura universal. Tanto, que el premio más importante de Japón tiene su nombre. De él leímos sus dos cuentos “Rashomon” y “En el bosque”, ambas historias que fueron adaptadas al cine en una novela única, como fue “Rashomon” de Akira Kurosawa, el gran director nipón, y al tiempo la película que abrió las puertas del cine japonés al mundo. Según el contexto histórico, Akutagawa es importante porque en Rashomon, nos muestra una constante en su literatura, como es la recreación de la dureza y crudeza de la época, con un símbolo particular, que incluso recibe el título de la historia. “Rashomon” fue la más grande puerta de la ciudad de Kioto durante la era Heian. La era Heian (794-1184) fue la época dorada y clásica de la cultura y artes japonesas. En la historia de Rashomon, se muestra la puerta precisamente la gran puerta descuidada y deteriorada, como símbolos de decadencia, que tuvo como gran culpable el transcurso del Siglo XII, que fue una de las épocas más duras e inestables de Japón. La Japón Feudal, los Samurais, los Ninjas y distintos grupos que relegaron la figura del emperador durante casi un milenio, en un periodo que también se conoce como “Shagunato Tokugawa” (1192-1868), a través de ese tiempo en tres periodos. Ya posteriormente vendría la Restauración Meiji, a partir de 1867, que restauraría la figura del emperador, y del Japón que empezó a crecer y prosperar en todos sus apartados, sirviendo para el renacer de varios de los más grandes artistas japoneses. Por eso destaco de Rashomon, la referencia al Japón clásico.





El Rumor del Oleaje



Luego, con Yukio Mishima (1925-1970), nos saltamos el siglo oscuro del Japón, y llegamos directamente a la modernidad del Japón. Pero Mishima, en “El Rumor del Oleaje”, ambientada en los años 50, como lo hablamos en la sesión, manifiesta una nostalgia por el Japón clásico y las tradiciones antiguas. Pero no solamente del periodo clásico de Heian, sino el mismo periodo del Japón Feudal. Y es algo lógico, teniendo en cuenta que su padre y su abuela venían de una tradición y descendencia de samuráis. Pero las energías de Mishima están más enfocadas al periodo después de la segunda guerra mundial, que trajo entre muchas cosas, la larga ocupación de los Estados Unidos en Japón, y poco a poco la inminente occidentalización del Japón. Algo por lo que Mishima luchó hasta el final de su vida. Pero además, también leímos de Mishima, su extraordinaria “Confesiones de una máscara”, donde además que tratar los temas que trató y le preocuparon en su vida y obra, se centra más en su propia vida, en su pequeña autobiografía, que a la vez es uno de los más grandes relatos confesionales de la literatura. Con Mishima, vimos la excelente película de Paul Schrader: “Mishima, Una Vida en 4 capítulos”, que precisamente nos hace una síntesis artística sobre su vida y obra.

Pueden leer mi reseña completa del libro en el siguiente enlace:





Confesiones de una máscara



Pueden leer mi reseña completa del libro en el siguiente enlace:





Silencio



Y finalmente llegamos a “Silencio” de Shūsaku Endō (1923-1996), con el que históricamente volvemos al pasado, pero esta vez sí nos metemos en el corazón del Japón Feudal, en el periodo oscuro del Japón. Precisamente en el Siglo XVII, con las misiones de evangelización de los Portugueses al Japón. El primer misionero católico que llegó al Japón fue San Francisco Javier, en el año 1549. En menos de 60 años logró una gran labor, 300.000 católicos. Incluso varios señores feudales se llegaron a bautizar bajo la religión católica. Pero a partir de 1614 inician las persecuciones del estado a los cristianos. Y se inventaron mecanismos de tortura, como la famosa Fosa, que leímos en el libro y también vimos (y veremos) en la película de Scorsese. En esta persecución a católicas, la idea era volver apóstatas al mayor número de cristianos confesos, y si eran sacerdotes mucho más. “Silencio” es una novela con tintes históricos, basada en hechos reales, que relata la expedición de dos sacerdotes, especialmente del narrador principal, Sebastian Rodrigues, en búsqueda de su maestro, Cristovao Ferreira, tras pasar un largo periodo sin saber de él. Por lo que habían dos opciones, se había convertido en mártir, o en un apóstata, como se rumoraba. La novela, es ese viaje de descubrimiento, de aventuras, de sufrimiento, de dolor y de silencio. Precisamente, en el año de 1873, coincidiendo con la Restauración Meiji, la libertad religiosa volvería al Japón. Para ese año, según sólo quedarían 30.000 cristianos.

Como comenté en la sesión, es una novela histórica. Su autor, tiene la particularidad de ser un japonés con educación católica, siendo bautizado a los 13 años. Por lo que en su literatura siempre hubo una tendencia a explorar el fenómeno de catolicismo en Japón, exponer las persecuciones, sentirse diferente, y sobre todo hacer un análisis de las creencias. Porque Endo nunca es propagandista, al contrario, es incisivo y curioso, lo que nos lleva a explorar de forma más objetiva y profunda el tema. La novela varía en la narración, en su mayor parte es un relato en primera persona, desde la voz del padre Sebastián, sus pensamientos, sus dudas, sus monólogos; pero también, en ocasiones se utiliza un narrador omnisciente, cuando sentimos que se refieren a Sebastian, como el padre. Y hay al final otro estilo, y es simplemente como forma de un documento lineal, lo que personalmente hizo que me chocara un poco la parte final, creo que pierde ritmo, y se me hace innecesario ese elemento. Creo que Scorsese sorteó de mejor forma ese final. 
Pero lo interesante de todo esto, y lo que quería resaltar al hacer el análisis completo de este ciclo, y su comparación con la cronología histórica del Japón, es porque en realidad realizamos un estudio desde la literatura de todo un país, sólo a través de la lectura de tres de sus grandes autores.




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)



El Callejón de los Milagros (Naguib Mahfuz)

Naguib Mahfuz




“El Callejón de los Milagros”, es catalogado con muchos méritos “La Gran Novela del Cairo”. Su autor, Naguib Mahfouz, no muy conocido en el panorama internacional, es un escritor egipcio, nacido en Jamaliyyah, una zona de un barrio antiguo de El Cairo, en el año de 1911. Entre sus muchos reconocimientos, como el Premio Nacional de las Letras Egipcias, figura el Premio Nobel de Literatura, concedido en el año de 1988. Mahfouz es considerado el padre de la prosa árabe contemporánea. 

Resulta interesante conocer que Mahfouz nació en un barrio en El Cairo, porque precisamente eso fue lo que retrató en El Callejón de los Milagros, una fauna humana de personajes pintorescos, particulares y muy humanos, todos habitantes de una pequeña calle en El Cairo. 

Habla de las tradiciones, del amor, del interés, de la guerra, del amor a nuestras raíces, del odio a nuestros orígenes, de los impulsos de abandonar las raíces, de la ambición, de la pasión… en fin, con tantos personajes, lo único que tenemos garantía, es que transitaremos por distintas pasiones y emociones humanas. También, puede tener una lectura desde el punto de vista sociológico, psicosocial, de una población, que a la vez se convierte en una representación general y universal. De un callejón, que pasando algunas diferencias, se podría encontrar en cualquier país del mundo. Ubicándose como una novela costumbrista única e inédita en la literatura árabe.  

Las descripciones de los personajes es simplemente magistral, cada uno tiene su espacio, su escrutinio, como se diría en el cine, un reparto coral, donde todos forman parte importante de una sólida y estupenda edificación. 

Me he acordado de la novela El Mundo, de Juan José Millás, donde también describe que el mundo de cada persona se encuentra en la calle donde nacimos, que nos acompaña de por vida. 

Y el amor, la nostalgia y añoranza de Mahfouz por sus orígenes, por su callejón y sus personajes se siente tan papable. Sin olvidar y anotar lo que ocurría en el entorno político en ese momento, teniendo en cuenta que la acción de la novela ocurre en los años 40, por lo que encontramos referencia a la segunda guerra mundial y a Hitler; y cómo los habitantes del Cairo y del país se veían beneficiados por la guerra, por el aumento del trabajo, no sólo en la parte militar, sino en el comercio. Al tiempo que de forma sutil, plantea la situación de Egipto, que durante años estuvo ocupada por Inglaterra, y que sirvió de importante base británica. Los habitantes del callejón, que claramente es una calle humilde, algunos de los jóvenes sueñan ir a vivir a Inglaterra, la que ven como la gran tierra de oportunidades y riqueza. Lo que viene a terminar de edificar a esta novela, como un gran testamento histórico de su tiempo, y el haber atrapado el espíritu de una época y de una población.   

Quizás el título de la novela sea una gran ironía… pero a pesar de la dureza de la situación y la realidad del entorno de la novela, hay personajes que te trasmiten una especie de luz en el caos y la oscuridad, la comedia humana se hace presente… quizás por eso sea milagroso…

En cuanto a su estilo narrativo, tiene una prosa sencilla pero rica en descripciones tanto del ambiente como de sus personajes. Y sus personajes, cada historia es tratada con cuidado, dividiendo precisamente cada capítulo, donde le dedica un espacio para explorar la vida, la intimidad y la psicología de cada individuo. Cada uno de ellos, seres de todas las características, tan reales, humanos, y en casos extraños y grotescos, que nos muestra esa sentencia que desde hace años la literatura y la misma historia ha dado evidencia… que la realidad supera la ficción, y siempre es la materia de su uso.

La recomiendo mucho, para conocer a este talentoso autor, y como la literatura siempre nos permite, conocer otros destinos y fronteras a través de la mente, el intelecto y la imaginación. Y con ello ir convirtiéndonos, creciendo, cambiando y ampliando nuestras fronteras. 


(8.5/10)



Un fragmento de la novela:


"La situación económica de Abbas, que ella no podía ignorar, no era precisamente para entusiasmarla. Sin duda, su temperamento apacible, la docilidad de su mirada, su aire sumiso, satisfacían el instinto de dominio de la muchacha. Pero sin comprender el motivo, el joven le inspiraba aversión. ¿Qué quería ella? ¿Qué hombre la colmaría, si aquel tan bueno y pacífico no lo lograba? Por supuesto, la chica no daba con la respuesta. Atribuyó su aversión a su pobreza. Por lo visto su pasión por dominar era inferior a la que sentía por las disputas. Los caracteres tranquilos no la inspiraban y las victorias demasiado fáciles no le causaban alegría. Pero no conseguía ver suficientemente claro en su interior y eso la desazonó."

(El Callejón de los Milagros, de Naguib Mahfuz)






Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)


lunes, 3 de julio de 2017

Song to Song (Terrence Malick)

Terrence Malick



La más reciente película del gran director, y el ya conocido gran poeta del cine, Terrence Malick: Song to Song. La película hace parte de su trilogía sobre las relaciones de pareja, que inició con "To the Wonder" (2012), y siguió con "Knight of Cups" (2015), y finaliza con "Song to Song" (2017). 

Rooney Mara


Malick, siguiendo el estilo de las dos anteriores películas, sigue presentando un cine cada vez más desmaterializado. En estos años ha experimentado y roto con la narración cinematográfica tradicional. Y ha experimentado no sólo en la forma sino en el fondo de sus piezas. Por momentos parece que la película transita entre el documental y el cine experimental, con una clara orientación en plasmar una perspectiva diferente en la narración. Vemos la predominante voz en off, y en los momentos donde hay diálogos, los reduce al mínimo o simplemente se reduce el sonido de las palabras y quedan los gestos de los actores y la música. Dos elementos importantes en su cine. 



Patti Smith


Siempre he dicho que los actores de Malick son instrumentos en pro de la obra, son ánimas, elementos simbólicos, emociones... y aquí tiene un reparto de lujo que cumple su labor. Y la música, tan importante en esta película especialmente, cumple un papel de hilo conductor en la narración. Como dice uno de sus personajes, viven de canción en canción. Y por esto cada escena está acompañada de una canción diferente, además de las estrellas de la música que aparecen, Patti Smith, Iggy Pop, entre otros. 



Michael Fassbender


Pero "Song to Song" cuenta la historia de un triángulo amoroso, en medio de la escena musical de Austin, Texas. Creo que es la mejor de la trilogía, aunque si no les gustó ninguna de las dos anteriores, esta tampoco gustará. Creo que para disfrutar del juego que propone en esta etapa especial de su cine, que cierra con esta película, hay que entregarse a las emociones, a las imágenes que tan bien le ayuda a componer el gran Emmanuel Lubeski, a la música, a sus símbolos y representaciones, y a la visión de un director que siempre busca capturar el instante. El amor, en esta oportunidad, sigue esquivo, difícil, doloroso, enfermo y cegador. Y la vida, a su paso la acompaña. Una película de sensaciones, emociones y música.

7/10








Ryan Gosling

lunes, 19 de junio de 2017

The Leftovers – Serie TV (HBO) Season 1,2,3

Damon Lindelof



Hace poco he terminado esta extraordinaria serie, luego de una maratón por su irregular primera temporada, y sus estupendas y magistrales segunda y tercera temporada final. Cada vez que terminaba una temporada hacía un pequeño escrito, así que de esa forma estructuraré este post, sin revelar spoilers, ni nada, sólo mis reacciones y emociones generadas en cada temporada hasta su final. Antes comparto su sinopsis base y datos interesantes:



Justin Theroux


La base de la historia, y detonante de todo lo que se desencadena en la serie, ocurre con un evento curioso: Cuando el 2% de la población mundial desaparece de forma literal y abrupta, sin explicación alguna, quedando sólo sus ropas en el sitio en el que sus cuerpos se evaporaron, el resto de la población de la Tierra comienza a intentar comprender lo que ha pasado, y sobre todo lo que se supone que deben hacer al respecto. Uno de estas personas es el jefe de la policía de un pequeño suburbio de Nueva York, padre de dos hijos, que trata de mantener cierta apariencia de normalidad.



Amy Brenneman


A partir de este evento inicia esta historia, que aunque fue un fenómeno mundial, la historia de la serie se centra en la pequeña ciudad de Mapleton dentro del gran estado de Nueva York. Fue muy acertado sólo retratar la acción en una pequeña comunidad, porque mostrar escenarios en distintas partes del mundo pudo haber sido, además de costoso, contraproducente. Y es así, como en Mapleton, y posteriormente en Miracle, se desarrollan estas historias. Y poco a poco vamos entendiendo que más que explorar y centrarse en los desaparecidos, la serie se centra en los que quedaron, y cómo afrontan la pérdida, el misterio, y lo que se desencadena tras el evento… como la falta de dirección y ausencia de módelos espirituales, lo que aumenta la necesidad de las religiones, sectas, ídolos y guías espirituales, y un sinfín de organizaciones que tratan de llenar un poco el vacío de las personas que perdieron a alguien o se vieron afectadas de alguna forma por el evento del 14 de Octubre. 



Christopher Eccleston


Primera temporada:

La serie ha tenido poca repercusión a la que merece, quizás por su irregular inicio, que hizo que los espectadores se llenaran de prejuicios, además de la misma firma de Damon Lindelof, el creador de la serie Lost, que decepcionó a muchas personas con su final, luego de tanto misterio en las alargadas temporadas. Acá en The Leftovers, se podía quizás augurar algo de eso en sus primeros capítulos, porque la serie además inicia muy lenta, ves que pasan cosas, pero nada tiene como sentido, y además es pesada e irregular. Tiene algunos momentos que te dan esbozos de lo que vendrá después, en su tercer capítulo, y ya en los últimos, a partir del 8, donde ya la serie va tomando un nuevo rumbo. Lo que escribí cuando terminé la primera temporada, fue que “Preciso... me ha atrapado desde el final del capítulo 3. Ya les contaré!”. 

The Leftovers (Intro) Season 1




Crítica de la serie The Leftovers

Amy Brenneman



Segunda temporada:

Terminando la segunda temporada de esa curiosa, intrigante, y jodidamente brillante serie "The Leftovers", que en cada episodio que pasa mejora cada vez más. Qué rareza, pero qué cautivante, qué impredecible, qué bien llevada, qué bien escrita y estructurada. Y si algo no cambia desde su inicio, es la inherente y eterna melancolía de sus personajes, todos llenos de dolor y tristezas, por su pasado... y por el evento que cambió sus vidas. Sientes lastima por esos seres que vagan sin rumbo, sin horizonte, pero con una leve luz de esperanza que ilumina sus amaneceres. Qué bien construidos esos personajes, que buen mecanismo de discernir en la naturaleza y en el alma humana. Y eso que aún no tengo claridad de qué es lo que carajos pasa, jeje, pero como todas las buenas cosas, si el camino es tan cautivante, rico, tan estimulante, revelador, íntimo y brillante, pues disfruto la agonía. Viene una tercera temporada, pero aún quiero mantener lo que he sentido al terminar esta segunda. Y si dicen que la tercera es la mejor de todas las temporadas, y la serie sigue siendo fiel retrato del mejoramiento continúo... pues que el camino siga rindiendo sus frutos. Pero si, hasta ahora, es una de las mejores series que he visto (sin ver la 3ra temporada aún)... Les seguiré contando, si mis emociones me dejan... Y al final de la segunda temporada para rematar me ponen esta canción, que es una de mis favoritas, y de un grupo que adoro eternamente (“Homeward Bound” de Simon & Garfunkel)... y además sigue sonando "Wheres is my mind" de Pixies... Sigamos sorprendiéndonos y disfrutando de las maravillas del arte y de esta serie... que es lo mismo.

The Leftovers (Intro) Season 2




Carrie Coon


Además comenté sobre el intro antes de cada capítulo. Aquí sobre el de la segunda temporada, pero el intro de la primera es muy bueno también:

Uno de los mejores intros de una serie que he visto. Además que voy por la segunda temporada, y me parece una serie excepcional. Cierto que mejora con creces a su primera temporada. Su guión y toda su estructura es fascinante, las actuaciones, la dirección, los sonidos, las bandas sonoras. Y una constante e increíble sensación de tensión por lo impredecible de cada escena. Sorpresas, acción, ritmo endemoniado, maestría, y una fascinación por llegar al fondo de todo esto... les seguiré contando...




Justin Theroux

Carrie Coon


Tercera temporada: 

Finalmente he terminado la 3ra y última temporada de la serie "The Leftovers" de HBO, y creada por Damon Lindelof (Lost). He estado publicando últimamente mis reacciones tras ver la primera y segunda temporada. La serie desde su segunda temporada alcanza un nivel de maestría que no vuelve a bajar. La 3ra temporada es magistral. Si antes comentaba que estaba impresionado por lo impredecible de la serie, por su rareza, pero a la vez por ser tan cautivante, bien llevada y estructurada, excelentemente escrita, concebida y dirigida. Con un reparto en absoluto estado de gracia que da valor y aumenta la calidad del guión y la historia. Y un soundtrack extraordinario de Max Richter, y una selección musical excelente para cada episodio. Todo esto sigue mejorando en la 3ra temporada, el sentimiento de tristeza y nostalgia sigue y se magnifica, en los escenarios, en sus personajes y se traslada al espectador. El misterio sigue, pero poco a poco se van develando detalles hasta un final revelador y magistral, que es igual de impredecible e inesperado, y deja al espectador con muchas reflexiones por hacer. No quiero revelar detalles o que se me salga algo por la emoción. Pero es sin dudas una de las mejores series de los últimos años. Su final sigue siendo impredecible, desgarrador y doloroso, pero increíblemente bello y hermoso al tiempo... no da tregua. En toda la serie nos hablan de tantas cosas, es un estudio humano extraordinario... la perdida, el duelo, la fe, las creencias, el fanatismo, la desesperación, la enfermedad, la cordura, el dolor, las historias, la esperanza... y el amor... Una Obra Maestra, que aunque sea difícil de abordar y entrar en su primera temporada, requiere una prueba y voto de fe y de confianza en seguir viéndola, y si resistimos y entramos en su propuesta, sufriremos pero disfrutaremos una pieza magistral e inolvidable. Y aunque sé y estoy conforme con su final, tengo teorías adicionales que me encantaría compartir e intercambiar con otros seguidores jeje. Me pueden escribir los interesados a este correo: alejandros15@hotmail.com


Súper recomendada.


Promedio general de todas las temporadas:

9/10



Trailer de The Leftovers




Ann Dowd


Crítica de la serie The Leftovers

jueves, 8 de junio de 2017

Diccionario de nombres propios (Amélie Nothomb)

Amélie Nothomb




Curiosa y breve novela con el particular estilo de la escritora belga de origen japonés, Amélie Nothomb. Llena de tragedia, maldad y un pulso constante con la oscuridad y la exploración de los recovecos más siniestros del ser humano. 

En esta historia, implacable, la miseria del espíritu se refleja en el cuerpo, como ya Nothomb ya ha hecho en anteriores obras, mostrando una interesante correlación. Seres lastimados, tristes, abandonados y contrariados que vagan en el mundo. 

En esta ocasión con la historia trágica de una pareja joven, quienes tienen una hija, bajo la engañosa ilusión de la juventud. Al poco tiempo todo se derrumba, y la madre desquiciada mata a su esposo, por razones aparentemente superficiales, y luego de concebir a su hija en prisión, se suicida, dejando a la pequeña huérfana a merced del mundo, y bajo la maldición de su pasado sanguíneo. 

La niña queda al cuidado de su tía, hermana mayor de su madre, que tiene dos hijas, y que la acoge como si fuese tu tercera e hija menor. Pero desde el momento que queda en sus manos, la tía la trata como una princesa, y deposita todas sus esperanzas y sueños fallidos en ella, por su encanto, belleza, y el parecido con su fallecida hermana, a la que también quería mucho a pesar de sus decisiones. 

El proceso de crecimiento de Plectrude, el nombre con el que su desquiciada madre la bautizó en la cárcel, y la marcó de por vida para la desgracia. Está lleno de ostentación y mimos de su tía, que la trata de forma diferente a sus otras dos hijas… aunque no siempre en la presencia de las otras, ni de su esposo. Incluso se niega a enviarla al colegio, y le mete por los ojos el ballet. Aunque luego es obligada a ir a clases para formarse, incluso si quiere ser bailarina, lo que desencadena un gran drama en su vida. 

Es una historia dura, y además se exhiben los efectos del amor maternal enfermizo, y la de la maldición de los padres hacia sus hijos. 

Está narrada con sencillez, pero con una prosa limpia y minimalista, que caracteriza a la escritora, sin muchos artificios, pero con descripciones directas, secas, y un buen manejo del tiempo, del ritmo, de la narración y las ideas que intenta expresar. Los eventos y las escenas pueden quedar eficazmente construidos en un párrafo, en una línea o en pocas palabras.

Sus personajes son muy bien trabajados y descritos, además que gozan de la virtud de la síntesis de la palabra para fluir junto con la narración. Me parece una escritora muy hábil, y con un estilo plenamente identificable, que le rinde mucho. Y no por eso es superficial.  
La novela, es una interesante exploración a la relación madre-hija, a la repetición de los patrones, de los deseos, el desprecio y la negación, y de la inevitable desgracia de un ser humano marcado por su genética. Además de un retrato particular y traumático de la adolescencia femenina. Pero al tiempo, la historia en su tramo final pierde un poco de fuerza, y su discurso queda un poco opacado o refutado por un destello de luz, que quizás es la misma luz y esperanza con que la autora se mira a sí misma, y a sus creaciones. 

Incluso para generar un poco de caos, la misma autora hace presencia al final de la historia, trayendo consigo la catarsis y el inevitable destino. Lo que no sé si me pareció tan bien recuerdo, y le hizo perder un poco de fuerza y contundencia a la historia, teniendo en cuenta todo su planteamiento.    


Fragmento de la novela: 
"El pronóstico no estaba a la altura de lo que ocurrió: dos días más tarde, el cerebro de Plectrude había sacado provecho de las fastidiosas e inútiles letras que creía no haber asimilado en clase y había encontrado la coherencia entre los signos, los sonidos y los sentidos. Dos días más tarde, leía cien veces mejor que los mejores alumnos del curso preparatorio. De lo que se deduce que sólo existe una llave para acceder a la sabiduría, y es el deseo".
(Diccionario de nombres propios, de Amélie Nothomb)
  


6/10



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)


lunes, 5 de junio de 2017

House of Cards - Serie TV (Netflix) Season 5

Netflix



Hace poco terminé la esperadísima 5ta temporada de House of Cards. No entraré mucho en detalles...  ni spoilers. La temporada inicia con fuerza, luego ocurre lo que siempre ocurre en las series, hay varios episodios rellenos, alargados y con falta de emoción, de ritmo, pero sin embargo la historia se mantiene y va tejiendo pequeños detalles, y mantiene el interés del espectador por seguir viendo y saber qué es lo próximo que pasa... para rematar en unos últimos episodios muy intensos, que suplen la falta de ritmo de los anteriores, y dibujan un nuevo escenario, que además deja en bandeja de plata, un nuevo e interesante escenario para la 6ta temporada. 



Kevin Spacey


Aparte de eso, es bueno ver a Frank moverse nuevamente en lo suyo, como lo vimos desde sus inicios, dentro de las entrañas del congreso, donde debido a ciertos eventos que cambian el rumbo de las elecciones, regresan a ese nido de incertidumbres, negociaciones, engaños y lucha de poderes, donde el mismo Frank parece haber inventado las reglas.



Crítica de la serie House of Cards Season 5


También se incorporan nuevos e interesantes personajes, que rivalizan con la pareja protagonista en falta de escrúpulos, y en deseo de poder. Y lo más interesante, además de la excelente actuación del elenco y sus dos protagonistas principales, es la gran similitud de los acontecimientos de la historia con la política actual, en especial con eventos ocurridos en los últimos gobiernos de USA, y en el presente de Trump.



Robin Wright


La serie además de ahondar dentro de los oscuros movimientos y tejidos de la política y del poder, también sirve de reflejo y de ayuda para comprender el sistema electoral estadounidense, aunque sea de la forma más vil y manipulada. Al final, la serie sigue siendo un producto con mucho potencial, bien dirigida y escrita, despiadada, y que se mueve entre lo real y lo absurdo, y nos muestra lo no muy alejados que están ambos. La sexta temporada sacará chispas. Que lástima la espera... los últimos episodios los dirige la misma Robin Wright, que al final de la pasada temporada miró por primera vez a la cámara como Frank, rompiendo la cuarta pared, y en esta temporada lo volverá a hacer... y de que forma. 


Promedio general de la temporada:
7/10


Frases y Diálogos de la Serie House of Cards
Trailer de House of Cards (Season 5)






sábado, 3 de junio de 2017

Crítica del libro: Confesiones de una máscara (Yukio Mishima)

Yukio Mishima



"(...) Lo más horroroso es que la belleza no sólo es aterradora, sino también misteriosa. Dios y el Diablo luchan en ella, y su campo de batalla es el corazón del hombre. Pero el corazón del hombre sólo de su dolor quiere hablar. Escuchad, que os contaré lo que dice..."
Dostoievski (Los Hermanos Karamazov)
Fragmento en la introducción de "Confesiones de una máscara" de Yukio Mishima.



Hace pocos días publiqué mi reseña sobre “El Rumor del Oleaje” de Yukio Mishima, porque en el Club de Lectura al que asisto hemos estado en un ciclo de literatura japonesa, y particularmente en las últimas semanas en el análisis de la obra de Yukio Mishima. Y especialmente “El rumor del oleaje”, porque me interesaba hacer una comparación con la siguiente obra: “Confesiones de una máscara”. 

El Rumor del Oleaje fue publicada en el año de 1954, a los 29 años de edad de Mishima, y cinco años después de su gran novela con tintes autobiográficos: Confesiones de una máscara (1949), que publicó a los 24 años. Mishima es uno de mis escritores japoneses favoritos, dentro del amplio número de escritores nipones que me gustan. Y si, fue un prodigio en la escritura, que desde muy temprano escribió grandes obras maestras. Tuvo una corta pero agitada vida. En los 45 años que vivió, podemos decir que vivió muchísimo, desde sus estudios de derecho en la Universidad de Tokio, pasando por su posterior trabajo como ejecutivo en el Ministerio de Finanzas, y por supuesto su época creativa, cuando abandona todo y decide seguir su pasión por las letras, junto con su activismo y militancia política, su culto al cuerpo y su afición a los viajes.

Debió resultar pedante, cuando un joven de 23 años fue donde un editor para presentar su primera autobiografía. Pero eso hizo Mishima. Como su nombre lo dice, “Confesiones de una máscara”, es una confesión, una larga misiva, un relato confesional y testimonial en primera persona, donde el protagonista comparte y hace un muy agudo y complejo análisis de sí mismo. Desde la descripción de su familia, sus padres, su abuela, su infancia, adolescencia y juventud, hasta donde ese momento llegaba su vida. En ese viaje interior, narra y tiene vital importancia, su temprano descubrimiento e interés por el cuerpo masculino, sus despertar sexual, su confusión, pero a la vez una claridad sobre el papel que debía desempeñar en la sociedad para no ser señalado o desvalorado… la construcción de su máscara y una identidad ajena, mientras secretamente iba descubriendo su propia esencia. 

En el inicio, retrata a su familia, y de forma muy hábil, como lo hace en todo el libro, mientras Mishima describe y ahonda en la narración, parece que estuviese descubriendo, y con complicidad del lector, descubriendo conjuntamente su universo interior. En esa primera parte de su vida se hace evidente un rasgo particular para entender un poco su personalidad, y su afinidad, no sólo al sexo masculino, sino a la unión del amor y del placer con el dolor, el sufrimiento, la sangre, la autoflagelación y la muerte. De niño presenció los maltratos de su abuela a su madre, y a la vez, como su amada abuela, y madre sustituta, se deterioraba físicamente en un cuarto lleno de amargura, putrefacción y miseria.




San Sebastián


Yukio Mishima




Al mismo tiempo, Mishima empieza a dar esbozos de cómo a través de la lectura empezó a descubrirse a sí mismo. Su fijación por los cuentos infantiles con los que aprendió a leer, y con la figura del caballero sobre el corcel con la espada en alto, que para él representaba un impulso y una fascinación que quizás en ese momento desconocía. En un episodio en las primeras páginas, relata cuando hojeando unos libros de arte que había traído su padre de uno de sus viajes, observó fijamente unos fotograbados de esculturas griegas. En una de ellas vio la reproducción de “San Sebastián” de Guido Reni (foto arriba). Una imagen que le impactó e impresionó tan profundamente, que generó su primera eyaculación, que Mishima describe con verdadera maestría en su novela. La eyaculación que posteriormente le llevaría a descubrir la masturbación, que él mismo describe como su “vicio”, nuevamente un acto de placer pero que a la vez describe como grotesco, sin quitarle sus respectivos méritos. Aquí entramos a analizar una parte interesante para comprender a Mishima, y es su espíritu conservador, que va unido a su posterior ideología nacionalista, con la preservación de las tradiciones de los valores, pero más adelante mencionaré algo sobre el tema. La imagen de “San Sebastián”, un santo exhibiendo su cuerpo, que a la vez muestra su abdomen atravesado por una flecha, fue para Mishima una imagen que reunía todos los elementos que le ayudaron a descubrir su placer y pasiones más ocultas… nuevamente con la atracción del cuerpo, unida al dolor. Precisamente, años después, cuando Mishima, quien fue un joven muy delgado, decidió someterse a un duro entrenamiento para formar y esculpir un cuerpo como el de las imágenes griegas que tanto le fascinaban, y que también descubrió en uno de sus viajes a Grecia. Hizo mucho ejercicio, practicó el kendo, el arte marcial moderno japonés de la esgrima, y adquirió unos hábitos muy sanos. Estando en ese estado, Mishima se practicó una serie de fotos donde en una posaba precisamente con la obra de “San Sebastián”, que tanto le impactó de pequeño, con una señal en el pecho, en el lugar que años después se practicaría el harakiri.   

Por lo que, en la primera parte de la novela somos testigo no sólo de una confesión, sino de un increíble análisis, que a la vez le sirve al lector para analizarse a sí mismo en distintos aspectos. En uno de los fragmentos de la primera parte dice:

“Estudié minuciosamente un gran número de novelas, con el fin de averiguar cómo veían la vida los chicos de mi edad, y qué era lo que se decían a sí mismos”. 

Mishima dedica varias páginas a describir lo diferente que se sentía a los otros chicos de su edad. Y no sabía cómo actuar en muchos momentos, se sentía impotente. Por lo que menciona uno de los fragmentos más sabios:

"Cuando un muchacho de catorce o quince años descubre que es más dado a la introspección y a la conciencia de sí mismo que la mayoría de chicos de su misma edad, incurre, fácilmente en el error de creer que ello se debe a que ha alcanzado una madurez superior a la de sus compañeros. Ciertamente cometí ese error. En realidad, aquella tendencia a la introspección se debía, en mi caso, a que yo tenía mayor necesidad que los demás de comprenderme a mí mismo. Ellos podían comportarse de acuerdo con su natural manera de ser, en tanto que yo debía interpretar un papel, lo cual exigía notable comprensión y estudio de mí mismo. En consecuencia, no se debía a madurez, sino a mi sensación de incertidumbre, de incomodidad, que era la que me obligaba a tener pleno conocimiento de mí. Esa conciencia era un puente que me llevaba a la aberración, y, entonces mi manera de pensar tenía que limitarse a la incertidumbre, a la formulación de hipótesis".

Mishima es consciente de su diferencia, pero a la vez es lo suficientemente lúcido para analizar el entorno, y especialmente a sí mismo para llegar a comprender el mundo. Características notables, que claramente le ayudaron a escribir una novela tan compleja y profunda siendo tan joven.  

En ese tiempo, el joven Mishima también se enamora por primera vez y descubre el amor. Inicialmente con un joven compañero, y luego con amigas, e incluso la conductora del autobús escolar, es una sucesión de experimentaciones, de dudas, pero al final una sucesión de emociones en busca de la propia identidad. En una parte, describiendo lo que sentía por su amigo Omi, dice:

“Lo menos que puedo decir es que, mientras me encontraba en la escuela, principalmente durante una clase aburrida, no podía apartar la vista del perfil de Omi. ¿Qué más podía hacer cuando ignoraba que amar es buscar y ser buscado al mismo tiempo? Para mí, el amor sólo era un diálogo de acertijos sin solución. Y en lo tocante al espíritu de mi adoración, jamás imaginé que fuese algo que exigiera respuesta”.

También resulta perturbador uno de sus sueños, donde experimenta el placer con la muerte, y el suicidio. Un acto que rondaría durante toda su vida, hasta alcanzarlo finalmente. 

Mishima cuenta su experiencia, pero a la vez hace un escrito universal, porque como siempre he pensado y dicho, para describir y conocer el mundo exterior, al mundo, al universo, y a las personas, solo necesitamos hacer un agudo estudio a uno mismo. Y como lo demuestra el mismo caso de Mishima, algunas personas tienen la virtud de acceder desde muy temprano a tales revelaciones, que no siempre son positivas y esperanzadoras. 

Tan joven logró describir a la perfección y con rigor psicológico y literario, que aún hoy en día se analiza, y ha servido de material para psicólogos y estudioso de la naturaleza humana. De hecho, el prólogo de la edición de mi libro, lo escribe Juan Antonio Vallejo Najera, un reconocido psiquiatra y escritor español. Su prólogo es muy bueno, si pueden conseguirlo.   

Al leer las “Confesiones de una máscara”, para mi fui inevitable hacer una relación con la también bella larga misiva que escribió la gran Marguerite Yourcenar, “Alexis y el tratado del inútil combate”. No tengo idea, y no he leído por ninguna parte si Mishima leyó a Yourcenar, quien escribió el Alexis en 1929, y Mishima publicaría las Confesiones 20 años después en 1949. Lo que sí sé, es que Yourcenar si leyó a Mishima. Y por esto, en el año de 1989, Yourcenar publicó el ensayo: “Mishima o la visión del vacío”, un excelente y lúcido estudio sobre la vida y obra del escritor nipón, que recomiendo ampliamente.  

En la segunda parte de Confesiones de una máscara, aunque sigue su confesión y análisis interno, hay un nuevo panorama. Ya Mishima tiene establecida su máscara, entonces decide empezar a experimentar con acercamiento con jóvenes mujeres. Entonces inicia su historia con Sonoko, hermana de uno de sus amigos. Y cuenta su propia confusión, como a veces siente que está enamorado, pero no lo suficiente, y como en su interior lo que le sigue despertando sus pasiones son las imágenes masculinas. Según, para los japoneses la ambigüedad es una virtud. Y Mishima era el rostro de la ambigüedad, además de un ser contradictorio, no sólo en su vida interior, sino en su obra. 




Yukio Mishima


Como menciono en el análisis de la obra “El rumor del oleaje”, que escribiera cinco años después de las Confesiones, Mishima hizo una bella novela, pero a la vez añadió a su portafolio una historia única y especial en toda su obra, porque es muy normal y tradicional. Y como ya he mencionado, fue una especie de obra propagandística en el momento en que Japón estaba presentando síntomas de su inminente occidentalización, luego del fin de la guerra y la ocupación estadounidense en Japón. Por lo que esa novela fue una especie de manifiesto para abogar por la recuperación de las tradiciones japonesas, de los valores y tradiciones del pasado, que para un conservador nacionalista como él eran muy importante. Pero aparte de la naturaleza o motivación de esa novela, logró hacer una novela memorable que brilla con luz propia. Y es que su genio era tan grande, que sobrepasaba sus terrenales convicciones. La universalidad le superaba, y sin querer o sin saberlo siempre fue un autor universal. Y demostró que podía fingir la normalidad, la máscara eterna.     

Pero esta contradicción en su obra y su ideología y visión política, también se une a su contradicción sexual, que tan bien queda plasmada en su obra. Pero a pesar de esta confesión tan magistral, real y profunda, Mishima, quizás por sus propias convicciones morales y tradicionales, se casó con una mujer y tuvo dos hijos. Quizás también su manifiesto fue por descubrir su identidad como bisexual, pero al parecer nunca exploró un acercamiento físico con alguien de su mismo sexo, quizás por la relación que él mismo había hecho desde su infancia, de esa pasión secreta con el dolor, el sufrimiento y la muerte. Creo que nunca sabremos a profundidad la dimensión interior de Mishima, pero nos dejó muchas pistas en su obra. Traigo esa a colación, porque es una de las tantas cartas que intercambió durante muchos años con su amigo y maestro, Yasunari Kawabata, quien celebró y alabó sus “Confesiones de una máscara”, Mishima le responde en una de las cartas, que todo lo que tenía que decir sobre la homosexualidad ya lo había dicho en su novela, por lo que no seguiría hablando ni explorando el tema en sus novelas y obras posteriores.

Aunque quizás, Mishima también alcanzó un alto conocimiento de su condición, y no necesitaba una etiqueta especial. Porque él mismo confiesa en la novela que leyó las teorías de Magnus Hirschfeld, el reconocido médico y sexólogo judío alemán que desarrolló la teoría del tercer sexo, además de leer biografías de grandes personajes que experimentaron sus mismas emociones e inclinaciones como Miguel Angel, entre otros.  

Pero siguiendo con la segunda parte de la novela, donde desarrolla su historia con Sonoko, también nos cuenta episodios donde unos amigos dudan de su sexualidad y lo llevan a un prostíbulo, también en el trasfondo histórico se menciona la guerra y posterior ocupación de USA en Japón, episodio que lo marcó tan profundamente. En la novela él le toca ir a prestar al servicio, y en esas idas y venidas, cuando besa por primera vez a Sonoko, decide comprometerse con ella. Al darse cuenta de la magnitud de esa decisión, confía en la crueldad de la guerra para nunca regresar a cumplir con el compromiso adquirido. Pero eso nunca sucede, y la guerra termina, y él se ven enfrentado a volver a lo que él mismo llama “la vida cotidiana” donde tendrá que cumplir con su promesa, que afortunadamente gracias a su amigo, y hermano de Sonoko logra cancelar, por no sentirse preparado. 

El final de las Confesiones, es excelente y muy claro, y el virtuosismo de Mishima se extiende en toda la novela, alcanza una gran cumbre en la descripción final. Cuando se encuentra a Sonoko, ya casada con otro hombre, pero deciden seguirse encontrando clandestinamente, hasta un día la lleva a una especie de discoteca o club nocturno, y el protagonista queda extasiado y totalmente petrificado al ver a un joven bailar sensualmente sin camisa. Olvida a Sonoko, olvida sus esfuerzos, olvida su máscara. Pero la descripción del último párrafo resulta curiosamente premonitoria y totalmente coherente con su propia visión, su propia vida, y sus mismos oscuros deseos.

En fin, es una novela magistral, y es un escritor extraordinaria, que a pesar de sus contradicciones y enfrentamientos internos, nunca careció de talento y de genio artístico, que elevan toda su obra a una de las más grandes de la literatura, no sólo japonesa, sino universal. 

Psdta: Aunque el episodio del Nobel entre Mishima y su maestro Kawabata es un tema aparte. Y si afectó un poco la relación de ambos. Mishima logró en poco tiempo superar a su maestro, y ambos eran considerados en su momento de los más grandes escritores vivos. Y el Premio Nobel tenía el nombre de ambos en sus nominados. Finalmente fue Kawabata el que lo logró en el año de 1968. Y una de las cosas que dijo Kawabata fue, que como se lo habían dado existiendo Mishima. Mishima se suicidó dos años después en el años de 1970, y Kawabata le seguiría, suicidándose dos años más tarde en 1972. Hay un libro que recoge la correspondencia entre ambos escritores. Tampoco tiene perdida. Y se los recomiendo mucho. 


Calificación:

10/10











viernes, 26 de mayo de 2017

El Rumor del Oleaje (Yukio Mishima)

Yukio Mishima



“Shiosai”, como su título original, es una de las novelas más emblemáticas del gran escritor nipón Yukio Mishima. Publicada en el año de 1954, a los 29 años de edad, cinco años después de su gran novela con tintes autobiográficos: Confesiones de una máscara (1949), que publicó a los 24 años. Mishima es uno de mis escritores japoneses favoritos, dentro del amplio número de escritores nipones que me gustan. Y si, fue un prodigio en la escritura, que desde muy temprano escribió grandes obras maestras. Tuvo una corta pero agitada vida. En los 45 años que vivió, podemos decir que vivió muchísimo, desde sus estudios de derecho en la Universidad de Tokio, pasando por su posterior trabajo como ejecutivo en el Ministerio de Finanzas, y por supuesto su época creativa, cuando abandona todo y decide seguir su pasión por las letras, junto con su activismo político y su afición a los viajes. 

La novela, ambientada en los años 50, en épocas de la posguerra, cuando Japón, luego del fin de la Segunda Guerra Mundial, estuvo ocupada durante un periodo por USA, fue ambientada prácticamente en el mismo tiempo en que fue escrita. Cuenta la historia de dos jóvenes, Shinji y Hatsue, quienes viven en una pequeña isla japonesa pesquera. Shinji es pescador, quien vive con su madre y su hermano menor, y Hatsue es la hija de un rico naviero, quien busca casarla para la permanencia de la familia. Ambos jóvenes se encuentran un día en la playa, en una muy bella escena, de casi todas las bellas escenas que componen este libro, y se enamoran, e inicia una pequeña aventura romántica donde deben combatir sus instintos pasionales, atormentados por su propia moral y tradiciones, buscan la mejor forma de poder estar juntos con el beneplácito de la sociedad y sus padres. 

Mishima toma esta sinopsis, que parecería de una novelita romántica cualquiera, y con la maestría de su pluma la convierte en poesía, en un retrato bello, triste y nostálgico del Japón rural de aquella época, con sus costumbres y sus tradiciones. Porque aunque es una historia de amor muy bella, lo más llamativo de la novela, es el trasfondo un político, social y cultural. Es bien conocida la posición de Mishima, que heredó de su padre, quien a la vez venía de una familia de Samurais, una posición nacionalista y conservadora, con una aberración a la occidentalización del Japón, y una nostalgia que le duró hasta el final de sus días por el Japón tradicional. Por lo que en la novela, esas bellas descripciones del pueblo, de su gente, de los ritos, de los valores, las creencias, y el culto a los dioses de los elementos de la naturaleza, como el del mar, que es otro gran protagonista de la novela, el mar de Mishima y su oleaje es un elemento de fuerza, que acompaña a la narración, y que a la vez sirve de elemento de cohesión para sus personajes, la historia y el mensaje de nostalgia por la belleza de las tradiciones pasadas. 

En este aspecto, como ya lo he mencionado otras veces, en otros escritos sobre escritores japoneses clásicos y contemporáneos, la occidentalización del Japón fue un proceso sin reversa, que aunque si minó en cierta forma algunos aspectos de la sociedad, debo decir que en el arte no fue afectada del todo. Porque siempre he dicho, que lo que me encanta del arte japonés, en su cine y en su literatura, es esa inherente sensibilidad, una poesía especial, auténtica, y una sencillez arrebatadora, pero a la vez bella de narrar la realidad. Eso tenía el Japón clásico, su arte, y los contemporáneos lo han mantenido. 
Claramente las historias son distintas, porque la sociedad si ha cambiado, y se ven nuevas dinámicas, pero en la parte artística, debo decir que aún me gustan artistas nipones, tanto en el cine y la literatura, y no ha perdido esa magia que tanto me encanta de ellos.  
En fin, “El Rumor del Oleaje”, a la vez, es un libro especial en la carrera de Mishima, porque su literatura no está precisamente caracterizada por historias tan bonitas como esta, como lo dice la gran Marguerite Yourcenar en su excelente ensayo sobre Mishima, titulado “Mishima o la visión del vacío”. La historia de amor de Shinji con Hatsue es una de las más bellas jamás escritas, las descripciones de los personajes, sus sentimientos, y el ambiente, y el mar, que a la vez están como bajo un encanto, hace una unión perfecta que estremece y sigue un ritmo liviano, sutil y penetrante, donde el lector quedará prendido en las primeras páginas. Aunque al final la historia, personalmente, me parece que flaquea un poco, se pierde un poco el encanto y entra como a un terreno distinto, muy complaciente con la historia en sí. Lo que refuerza mucho más la idea del trasfondo social dentro de la novela, y lo que Mishima quería plasmar y rescatar para su época. Y esa nostalgia y esa añoranza se hace presente también en su lectura. 

A pesar de esos detalles, sigue pareciéndome una excelente novela, porque es el ejemplo perfecto de la novela clásica japonesa, y una de sus más bellas escenas, que es cuando los protagonistas están desnudos en un cuarto separados por una hoguera, está descrita magistralmente, y ha sido tan copiada tanto en la literatura como en el cine. Una novela imprescindible para ahondar en la figura del gran Mishima, y en la literatura japonesa en general. 


8.5/10



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)