Confieso
haber ido al pre-estreno de Iron Man 3 sin muchas expectativas. Ni siquiera
había visto el tráiler. La primera película estrenada en el 2008 daba a conocer
al multimillonario y brillante fabricante de armas Tony Stark, en un filme que
terminó siendo muy interesante, sobre todo por el carismático actor que dio vida
al “Hombre de Hierro”, ese excelente actor llamado Robert Downey Jr., quien
impregnó de su natural encanto y sarcasmo a su particular héroe. La segunda
parte, estrenada en el 2010, fue una terrible decepción. Lo que habían
construido en la introducción se vino abajo al descuidar el guión y en parte el
tratamiento de sus personajes, los cuales eran tantos que distribuían innecesariamente
la atención, aunque Iron Man seguía igual sacando la cara. El año pasado se
estrenó el proyecto colectivo de súper héroes de Marvel “The Avengers”, e
increíblemente cada personaje se mantuvo de forma equilibrada y se mejoraron en
muchos aspectos las historias individuales de los héroes. Aunque como siempre
Iron Man se robaba el show.
Al parece,
luego del proyecto “The Avengers”, las películas individuales de los personajes
mejorarán considerablemente. Y el primero en estrenarse para comprobarlo, fue
precisamente Iron Man en su tercera entrega.
Esta tercera
entrega supera con creces a sus antecesoras. Es un filme muy entretenido, todo
un espectáculo de principio a fin. Los efectos especiales no opacan totalmente
al guión, que aunque no es grandioso, es de cierta forma coherente, efectivo y
se amolda siempre con ese toque de comedia, incluso en situaciones de intenso drama.
Pero estos cambios no se ven forzados, precisamente porque Mr. Iron Man se
encarga de dotarlos de credibilidad. Siguiendo con el argumento, además de esos
toques de drama, acción y comedia, hay una clara crítica a ciertos métodos “políticos”,
que resultarán muy reconocibles. Y ese leve pero interesante acercamiento
oscuro al drama y la tragedia.
En esta
ocasión, Tony Stark se enfrentará a fantasmas de su pasado, junto con el trauma
heredado de su anterior aventura. Su nuevo enemigo, uno de sus fantasmas, se
encargará de irrumpir en su universo personal y tratar de desestabilizarlo.
Stark tendrá que empezar de nuevo, valerse de sus propios medios, superar sus
temores y tratar de vencer a sus enemigos, sobre todo al que habita en su
interior.
La película
es extensa, dura un poco más de dos horas, y aunque puede parecer en un momento
un poco larga, el director se encarga de dar detalles de los filmes anteriores
para que el público no se sienta perdido. Sobre todo aquellos que empiezan a
ver el filme sin los antecedentes. Por lo tanto, encontraremos ciertos detalles
que develan información importante, tanto de los filmes anteriores, como de los
orígenes de la historia actual.
En las
interpretaciones, pues Robert Dowey Jr., brillando como siempre y sacando lo
mejor de su personaje. En esta aventura se une otro personaje memorable, El
Mandarín, interpretado por el gran Ben Kingsley. Guy Pearce también hace un
buen trabajo como Aldrich Killian. Además del niño que aparece y se hace amigo
de Tony, me gustó su personaje. Y los que siempre cumplen Don Cheadle y Gwyneth
Paltrow.
En síntesis,
es un buen filme de entretenimiento, que no descuida totalmente los otros
ingredientes del cine y al final te hacen pasar un gran rato. Para mi es la
mejor de las tres entregas de la saga y confirma hasta el momento el
planteamiento de la subida de nivel, luego del gran espectáculo que representó “Los
Vengadores”. Si todo sigue así, esperemos las siguientes entregas de los otros
héroes de Marvel y la segunda entrega de los vengadores para el 2015. También esperemos
el nuevo experimento con “Superman”. Al parecer tendremos súper héroes para
rato, pero se agradece que de vez en cuando sean de calidad. Por todo esto:
7/10




