El último
filme de los Hermanos Wachowski, los creadores de la película de culto de
ciencia ficción “Matrix”, es una adaptación de la novela de David Mitchell “El
Atlas en las Nubes”.
Dirigida
y escrita por los Hermanos Andy y Lana Wachowsku y Tom Kykwer, el filme cuenta
el desarrollo de varias historias enlazadas, en distintas épocas, que se
encuentran unidas de forma sutil. Cada una de ellas, ambientadas en el pasado,
presente y futuro, conforman una gran reflexión sobre nuestras vidas, nuestra
historia y la repetición de nuestros errores.
Las
historias se desarrollan desde el año 1849, con un abogado que emprende un
viaje de regreso a su país Estados Unidos, por el mar, junto con un esclavo y
un Doctor. Luego hay un salto hacía 1936, en Inglaterra, donde vemos a un joven
compositor que empieza a trabajar con un compositor reputado, buscando
inspiración para escribir su gran obra. Sigue en 1973, en Estados Unidos, con
una periodista que conoce años después al amante del compositor inglés, que es
un físico importante, y se encuentras tras un hallazgo importante y peligroso.
Luego se trasladan a pleno 2012, donde se desarrolla la historia de los
Cavendich. Continúa en el 2144, en Corea, con el personaje de Sonmi-451, una
mujer que trabaja en un restaurante ultramoderno, quien conoce a un rebelde,
líder de un grupo, que la lleva a un terrible descubrimiento sobre su realidad.
Y finalmente, en el año 2321, en una sociedad primitiva y post-apocalíptica,
donde una joven revolucionaria del pasado, es considerada una diosa, y la
sociedad parece estar repitiendo sus inicios.
Es una
película muy ambiciosa y pretensiosa, así como el mismo libro. Tenía un poco de
miedo de verla, por lo que aplacé mucho su visionado. Al final, decidí verla,
con bajas expectativas, y me gustó. Durante esas tres horas de visionado, nunca
me aburrí, a pesar de algunos altibajos en unas de las historias. Pero en
general me mantuve emocionado y expectante de la trama, y pude relacionar el
lazo que las unía, algunos más fuertes que otros.
Y es
en este punto donde viene la parte negativa, no todas las historias tienen
fuerza y mantienen el ritmo. Si bien, son todas relativamente importantes,
algunas, como 2 o 3 se hacer prescindibles y aburridas. Algo normal, ya que al
manejar tantas historias y personajes, se les salió un poco de las manos el
tratamiento de algunos de ellos.
No tengo
problema con su grandilocuencia y su aire metafísico, creo que en la mayor
parte de las historias, en especial las que me gustaron, como las que transcurren
en Corea, en Inglaterra y en la Gran Isla en 2321, se entrelazan de buena
forma.
La
labor de los actores me pareció correcta, sobre todo que cada uno de ellos
aparece más de una vez, interpretando a personajes a primera vista tanto buenos
como malos en distintas épocas, aludiendo un poco a esa teoría del eterno
retorno o el karma. Me gustó ver a Tom Hanks, en alguno de los papeles que
interpreta en la película, haciendo papeles en que le creo. Halle Berry,
también correcta en sus papeles. Jim Broadbent, muy bien como siempre. Hugo
Weaving, quien es uno de los únicos que en todos los papeles hace de malvado,
como siempre, pues en algunos está más creíble que otros y Jim Sturgess, que
aparece en casi todas las historias, también correcto.
En síntesis,
es una buena película, con altos y bajos, y enormemente pretenciosa, que
intenta a través de las historias en distintas épocas, hacer una reflexión
sobre el ser humano, su vida y su papel en la tierra. Y entre las grandes
preguntas que sobresalen, se encuentra esa que a veces nos atormenta:
¿Por
qué repetimos siempre los mismos errores?
(7/10)










