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sábado, 26 de septiembre de 2020

Reseña del libro: Memorias de Adriano (Marguerite Yourcenar)

Crítica del libro Memorias de Adriano


Marguerite Yourcenar es de mis escritoras favoritas y en la adolescencia descubrí sus libros, que me fascinaron y me hicieron admirarla eternamente. Había leído las Memorias de Adriano, pero las he vuelto a leer recientemente en una bella edición con traducción de Julio Cortázar, y me he vuelto a sumergir en el Siglo II, siguiendo los recuerdos del Emperador Adriano, y este increíble ejercicio de reconstrucción que realiza la escritora con detalle y grandeza.

El libro se considera dentro del género de la novela histórica, aunque también se describe como una biografía novelada. Al final en las notas del libro la misma escritora comparte sus reflexiones sobre este tema con sus lectores. 

Su primer capítulo se titula “Animula Vagula Blandula”, en alusión al inicio de los versos fúnebres de Adriano, que el emperador escribió en su lecho de muerte. Según la traducción de Cortázar dicen: “Mínima alma mía, tierna y flotante”. Y el título nos remite inmediatamente a la muerte y la nostalgia de la vida que se va. Luego como en forma de misiva inicia: “Querido Marco”, que nos describe inmediatamente el texto como una larga carta dirigida a Maro Aurelio, su nieto adoptado y futuro sucesor. Y es interesante que incie con esta referencia, pues nos traslada a la misma infancia de Adriano, y a su misma condición, el del sobrino adoptado por el emperador Trajano para sucederlo en el trono. 


Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: Emperador Adriano


"Los litigantes impudentes me delegaban sus mujeres, si sabían de mi aventura con la esposa de un senador, o sus hijos, cuando yo proclamaba alocadamente mi pasión por algún joven mimo. Confundir a esas gentes con mi indiferencia me resultaba un placer. Los más lamentables eran los que me hablaban de literatura para congraciarse conmigo."

(Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar)


Ni Trajano ni Adriano tuvieron descendencia biológica. Aunque sí tuvieron esposas, pero también muchas amantes y muchos amantes jóvenes, siguiendo esa tradición helena del pre adolescente que tiene un mentor o maestro que le hace descubrir el mundo y la sexualidad. Cada uno tuvo sus distintas relaciones con mujeres y hombres, pero era claro que tenían su preferencia por los hombres jóvenes. De hecho, se menciona que Trajano admiraba a su sobrino y heredero, confiaba plenamente en él, pero muchas veces tuvieron desencuentros, en algunos casos porque Adriano tenía preferencia por los mismos jóvenes amantes de Trajano. Afortunadamente para el joven sucesor, contaba con el apoyo de la esposa de Trajano, Plotina Pompeya, quien tuvo un papel muy importante en la llegada de Adriano al trono. Ya me voy adelantando un poco con detalles, pero en esta primera parte Yourcenar compone este retrato de Adriano escribiendo sus memorias, como en efecto lo hizo en la vida real, pero esa autobiografía o diario se perdió en el tiempo. Y desde ese instante nos lleva de la mano a recordar el universo y la época con un rigor histórico increíble en ese ejercicio de reimaginar el mundo, la historia, los datos y la vida. 


                                                          Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: Plotina Pompeya


En el siguiente capítulo, "Varius Multiplex Multiformis/ Colector de Varias y complejas formas", sigue la carta y el narrador en primera persona se impone en la voz de Adriano, quien recuerda su vida, su infancia, su ascendencia, sus pensamientos y reflexiones desde la distancia de la adultez, su vida privada y las dinámicas sociales de la época. Los primeros enamoramientos y una de las primeras menciones a Antínoo, el joven y gran amor de su vida. También en este capítulo nos habla de su enseñanza y aprendizaje, con influencia en las ideas de Heráclito y Platón. Pero la narración no es totalmente cronológica, pues en la misma función de los recuerdos, se entrecruzan épocas más tardías, como su gran influencia en la política y en la vida militar como joven, ya habiendo sido acogido por el emperador Trajano. También tenemos la mención a algunas de sus obras más importantes y recordadas, como “El muro de Adriano”, que es esa gran construcción de un muro de piedras que señalan el límite del imperio romano en Britania (actual Gran Bretaña), que lo dividía de la zona de las tierras altas, que nunca pertenecieron al imperio. Al mismo tiempo, se amplía la influencia del joven Adriano por la cultura helena, los griegos y su cercanía a las fronteras del sur del imperio, en parte por su puesto como Gobernador de Siria y Antioquía. Sin olvidar las excelentes descripciones de las fiestas romanas, los ensueños de juventud y su excelente relación con Plotina Pompeya, la esposa de Trajano, quien tenía gran influencia en el imperio y en su esposo. Y quien además para ir sellando la vinculación de Adriano a la familia real, le presentó a su futura esposa, Sabina, cercana a la familia. 


"Como todo el mundo, solo tengo a mi servicio tres medio para evaluar la existencia humana: el estudio de mí mismo, que es el más difícil y peligroso, pero también más fecundo de los métodos; la observación de los hombres, que logran casi siempre ocultarnos sus secretos o hacernos creer que los tienen; y los libros, con los errores particulares de perspectiva que nacen de entre sus líneas. He leído casi todo lo que han escrito nuestros historiadores, nuestros poetas y aún nuestros narradores, aunque se acuse a estos de frivolidad; quizás les debo más informaciones de las que pude recoger en las muy variadas situaciones de mi propia vida. La palabra escrita me enseñó a escuchar la voz humana, un poco como las grandes actitudes inmóviles de las estatuas me enseñaron a apreciar los gestos. En cambio, y posteriormente, la vida me aclaró los libros."

(Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar)


Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: El muro de Adriano


Dentro de ese capítulo, además del desarrollo intelectual de Adriano, su cercanía y apoyo a las ciencias, el arte y la arquitectura, se nombra uno de los temas que quizás hacen más sombra a la figura del emperador: la relación con los judíos, que se ahondará más adelante. La primera mención es a las Incursiones sármatas (Guerras Dacias), que en realidad fueron anteriores a Adriano, ésta principalmente fue una de las grandes luchas del emperador Trajano, la conquista y el mantenimiento del control sobre Dacias, que es el territorio donde hoy están Rumania, Serbia y Moldavia. Adriano heredó de Trajano parte de este conflicto y los intentos por seguir ampliando las colonias del imperio, pero éste como parte de sus primeras decisiones como emperador decidió detener el crecimiento del imperio hacia esa zona, en donde ya se caldeaban muchos otros problemas. 

Menciona en esta parte al que él consideraba su enemigo: Lusio Quieto, quien fue un fiel general de Trajano, y se consideraba que era la alternativa a suceder a Trajano frente a Adriano en la cabeza del imperio. Esta parte es muy interesante porque Trajano no decidió su testamento hasta casi estar a punto de morir. Y las constantes tensiones con Adriano hacían dudar si le legaría finalmente el imperio. Al final lo determinante fue la palabra de Plotina Pompeya, quien guardó las últimas palabras de su esposo, afirmando que se había decidido por Adriano antes de morir, y también influyó las mayorías militares fieles a Adriano, por la que nadie se atrevió a poner en duda las palabras de Plotina. Sin embargo, el fiel maestro de Adriano le contó acerca de una traición fraguada por algunos generales que intentaban favorecer a Lusio. Es por esto, que Adriano manda a ejecutar a cuatro generales, incluido Lusio, para acabar esta amenaza. Esto hizo, que el reinado de Adriano empezara con mucho miedo y desconfianza del pueblo, pero poco a poco fue instaurando distintas medidas en pro de la gente y del estado que le hizo ganar mayor aceptación. 



Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: Emperador Trajano



Reitero que Yourcenar no narra estos hechos de forma cronológica, sino que se mete en la piel del fantasma o del ya anciano Adriano, y te menciona un lugar, un nombre o un hecho sin el contexto que quizás yo voy dando en este texto. Con una prosa muy fluida, pues ya anteriormente la escritora nos demostró su destreza en este género epistolar. 

Y dentro de este capítulo, también se desarrolla más un tema muy interesante que ya había mencionado anteriormente: la relación del emperador Adriano con los judíos. Dentro del libro él se refiere al “Problema de Oriente”, en donde menciona como partes de este conflicto, el gran desarrollo en la ruta comercial con los intercambios con la India, además de los misterios del país de la seda, porque recordemos que durante mucho tiempo el país de origen de la seda fue un gran misterio que se guardaron muy bien los mercaderes judíos y los exportadores árabes.

Sobre estas complicaciones con el mundo asiático en una parte del libro dice:
“Pasado el Éufrates, empezaba para nosotros la región de los riesgos y los espejismos, las arenas devorantes, las rutas que no terminan en ninguna parte”

Para poder comprender mejor esta parte recomiendo leer un poco sobre la historia del medio oriente, al tiempo que se leen estos pasajes para entender mejor las referencias que utiliza. Porque la autora sigue manteniendo la distancia de la acción y la evocación del recuerdo, que le funcionan de forma increíble en la narración y de verdad te da la impresión de estar leyendo el diario íntimo de Adriano, que nunca se llegó a conocer.


Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: Diáspora judía



Y llegados al conflicto con los judíos, hay que mencionar que Judea era una provincia romana, que durante muchas décadas realizó diversas rebeliones para lograr la independencia del imperio. Varios emperadores intentaron controlarlos pero fue Adriano el que le puso punto final a estas rebeliones. Liderando uno de los momentos más oscuros dentro de la historias de los judíos. Reunió un gran ejército, legiones en todo su imperio e invadió Judea, llegando a un terrible saldo de aproximadamente 600.000 judíos muertos, quien no sólo invadió y masacró a su población, sino que intentó borrar la identidad judía, prohibiendo el Torá, quemando sus libros sagrados, y en el antiguo templo sagrado instaló dos estatuas: una de Júpiter y otra de él mismo. Alimentando el odio de los judíos contra el emperador y el imperio. Pero también fueron expulsados de Judea los que sobrevivieron y durante mucho tiempo se les prohibió la entrada a Jerusalén a los judíos (no sería hasta el siglo IV, en el reinado de Constantino I, quien volvería a permitir a los judíos regresar a Jerusalén, una vez al año para lamentar su derrota, en el lugar que se conoce como el Muro de las lamentaciones). Pero Adriano fue implacable, siguió con la persecución de los judíos, impulsó lo que se conoce como la gran diáspora judía, y además eliminó el nombre de Judea, cambiándolo por Siria Palestina, nombre de los filisteos, enemigos de los judíos. Y se dice que a la entrada de la ciudad puso la estatua de un cerdo. Es por esto que se dice que dentro del Talmud, el nombre Adriano aparece junto a una maldición. El mensaje era que nadie se revelaba contra el imperio romano.  

Este pasaje no está tan detallado como lo expongo acá por Yourcenar, pero me parece interesante conocer varios de estos detalles. Fue así como este hecho se unió a lista de los lamentables hechos tristes para la comunidad judía que se celebra en su Tisha b'Av, el principal día de ayuno y abstinencia. 


Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: Villa de Adriano


En el siguiente capítulo, “Tellus Stabilita/Estabilidad del territorio”, Yourcenar nos narra precisamente la estabilidad del mundo heredado, y por supuesto, las grandes reformas de Adriano. “Roma ya no está en Roma”, diría, en referencia a la amplitud del imperio, llegando a sentirse como un Dios, por el poder alcanzado. Al tiempo que se nos muestra su apoyo a las ciencias, a los astrónomos, a la expansión de la influencia griega (como dejarse la barba, algo que él puso de moda), e iniciar un período muy próspero y estable que llevaría al título del siguiente capítulo. 


Crítica del libro Memorias de Adriano
Foto: Antínoo


Saecvlvm Avrevm/Edad de Oro
En este capítulo el emperador nos cuenta de la gran organización del estado, no teniendo que estar presente siempre en Roma, sino con la confianza de sus delegados y los senadores para llevar las riendas y asumir las responsabilidades. También la diversidad de las religiones y cultos cristianos, el porvenir de Alejandría, y la presencia de magos y oráculos. Pero también es en este capítulo y época donde se nos cuenta más sobre su relación con el joven Antínoo, la descripción del amor, la pasión, la juventud, para pasar de forma abrupta pero natural a la enfermedad, la vejez y la muerte. Primero con la muerte de Antínoo, que muere ahogado en su presencia desde la orilla, lo que precipita su decaída y su eterna tristeza. Pero también la gran labor que inició para que su eterno amor nunca fuese olvidado, levantando monumentos en todo el reino (algunos reposan hoy en importantes museos) y nombrando poblaciones con su nombre. Sobre la muerte de Antínoo hay muchas especulaciones al respecto.

Luego de la Edad de Oro y la muerte de Antínoo, llegan los dos últimos capítulos: Disciplina Avgvsta, en donde se trata el tema de Asia Menor, el regreso a Grecia del emperador, más efectos del drama con los judíos, y la creciente ola de rumores, secretos e intrigas alrededor del emperador. Es importante mencionar también que al momento de morir Antínoo tenía un poco más de veinte años, ya era un hombre adulto, pero seguía manteniendo su relación con Adriano, lo que no era bien visto por la sociedad. Ya que recordemos que las relaciones con los jóvenes pre adolescentes, adolescentes y jóvenes era bien visto como parte del desarrollo de los hombres, y el tardío derecho a estar con mujeres, que precisamente no tenían la mayor libertad en ese tiempo. Entonces al seguir con el joven Antínoo despertaba las críticas de sus contradictores y por supuesto de su esposa, Sabina, que muere en esta etapa y se dice que murió odiando a su esposo. 


Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: Sabina



Y en "Patientia", ya nos enfrentamos de forma directa a los temas de la muerte, la vejez y la sucesión. Dice:  

“La meditación de la muerte nos enseña a morir, y no facilita la partida; pero ya no es facilidad lo que busco.”


El emperador nos habla desde su deterioro físico, los preparativos de su tumba, los sueños recurrentes que tuvo, y la convocatoria a sacerdotes, filósofos y astrólogos para que interpretasen sus sueños. Y por supuesto, la búsqueda de su sucesor, que fue muy planeada, ya que escogió y adoptó al sucesor más cercano y a la vez hizo que éste adoptase al nieto que le sucedería en dos generaciones, que serían Antonino Pío y Marco Aurelio respectivamente. 


"Te conocí desde la cuna, pequeño Annio Vero, que por obra mía te llamas hoy Marco Aurelio. (...) Vero, el que dice la verdad: me gustaba jugar con tu nombre; tú eres quizá el único ser que jamás me ha mentido. (...) Creo dar a los hombres la única posibilidad que tendrán jamás de realizar el sueño de Platón: ver reinar sobre ellos a un filósofo de corazón puro".

(Memorias de Adriano)


Así llegamos Marco Aurelio, quien fue ese otro gran emperador, y al que desde el inicio del libro se menciona como destinatario de esta larga misiva de Adriano. 


Luego de esta gran historia que Yourcenar cuenta con tanta precisión, pasión y rigor, aunque sé que a muchos les ha costado leer el libro, precisamente por las tantas referencias históricas, pero recomiendo que cuando decidan embarcarse en esta aventura, también estén abiertos a irse documentando ante la más mínima mención, porque disfrutarán como nunca y además se darán un gran banquete de historia. Pero decía que luego de esta historia, Yourcenar comparte con los lectores su “Cuaderno de notas” al final del libro, que es también fascinante y literario. Desde las notas escritas al gran escritor Gustave Flaubert, y toda la concepción e investigación de esta obra que escribió durante una década. Encontrarán las ideas y los bocetos con respecto a la estructura, el tipo de narración y la construcción de la voz de Adriano. El concepto de la voz del emperador como ente narrador, la serie de diálogos que también contempló y la relación con el emperador  con ella misma en todo este proceso. 

“Reconstruir desde adentro lo que los arqueólogos del siglo XIX habían hecho desde afuera”


Así como la erudición y magia que la autora impregna dentro de este proceso de transportarse al interior de otro. La elección de la primera persona para evitar cualquier intermediario, incluso el de ella misma, y dotar a su personaje de personalidad propia para hablar con firmeza y  sutileza.

Junto con sus conceptos sobre el tiempo, la vida y los hechos históricos, mientras justifica su perspectiva y las decisiones al elegir los momentos de la historia que aparecen en el relato, el análisis de los hechos y todo el proceso de documentación, que aparece en su biografía.

Es interesante también cuando cuenta del proceso de escritura, en donde menciona que muchas veces reescribió episodios, y sintió por momentos que al final sentía que el emperador mentía, pero ella al final le dejó mentir. Y cuando se encontró tan metida de lleno en el proceso de escritura que sus amigos le decían que ella era Adriano. 


“Toda vida narrada es ejemplar; se escribe para atacar o defender un sistema del mundo, para definir un método que no es propio”


En su cuaderno de notas, Yourcenar describe la vida no como una sucesión de líneas horizontales y verticales, sino como tres líneas sinuosas infinitas. Y explica más su análisis histórico, su interés en el Siglo II, al que consideraba como la época de los últimos hombres libres; y ahonda en las diferencias entre el Hombre construido y el Hombre comprendido, desde la figura de su personaje principal. 

Finaliza confirmando la existencia de la ficción dentro de su obra y dentro de la historia general en sí. Pero reafirma el exhaustivo trabajo histórico e investigativo tras esta monumental obra de la literatura y de la historia. Una maravilla de obra que siempre recomiendo enormemente pero siempre recuerdo  que no es la primera lectura para descubrir para esta brillante escritora, porque es una obra compleja y densa que necesita de tiempo y madurez. Y esperar el momento preciso donde se esté preparado para embarcar esta gran aventura que propone y exige. Y dejo una frase final de tantas:


"Las palabras engañan, puesto que la palabra placer abarca realidades contradictorias, comporta a la vez las nociones de tibieza, dulzura, intimidad de los cuerpos, y las de la violencia, agonía y grito".

(Memorias de Adriano, Marguerite Yourcenar)



Crítica del libro Memorias de Adriano

Foto: Marguerite Yourcenar



Otra reseña de una obra de Marguerite Yourcenar:

Reseña de "Alexis o el tratado del inútil combate"




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)










 

jueves, 24 de julio de 2014

Lennon (David Foenkinos)

Comentario sobre el libro Lennon


Una de las últimas novelas del escritor francés David Foenkinos (La Delicadeza, 2009), fue esta biografía novelada de Foenkinos, sobre uno de sus mayores ídolos: John Lennon. Publicada en el 2010, precisamente un año después del enorme éxito de La Delicadeza, el autor galo decidió hacer una biografía diferente sobre la figura de Lennon. Y vaya que lo logró. En esta oportunidad se mete dentro de la piel de Lennon, y en una narración en primera persona le da vida al ex Beatle. Todos los acontecimientos que narra, desde su infancia, su fama, su éxito, su madurez y sus demonios, todos son verídicos; Foenkinos sólo trató de darle vida y atreverse a atisbar lo que pasó por su cabeza en cada uno de esos momentos narrados. Y el mismo autor lo ha reafirmado en varias entrevistas, todo es desde su propia perspectiva, pero trató de ser lo más fiel posible, tras el enorme conocimiento que ha acumulado sobre Lennon, de quien él mismo afirma que sabe casi todo sobre el difunto artista, y sobre las mismas composiciones del Beatle, que también afirma Foenkinos, que son muy anecdóticas y personales.  

A través de 18 sesiones, realizadas entre 5 años desde 1975, cuando John Lennon tenía 35 años y se había alejado de los escenarios y la vida pública, para dedicarse a su familia, en ese momento conformada por Yoko Ono y su hijo Sean, Foenkinos lleva a Lennon a repasar su vida, desde sus tristes recuerdos de infancia, con la muerte de su padre, el descuido de su madre y su incondicional tía, pasando por los primeros años de Los Beatles y el inicio de su relación con los otros adolescentes, Paul, Ringo y George, pasando por su vertiginoso despegue a la fama, la beatlemanía, etc.; hasta Yoko Ono, el declive de las relaciones entre los miembros de la banda, las peleas, las drogas, el receso, el cambio espiritual, la paz y su muerte. 


Aunque Foenkinos, un gran fanático de Lennon, es el que se mete en la piel de él, lo hace, lo escribe y lo narra de forma tan detallada y natural, que en muchos momentos parece que estuviésemos leyendo las declaraciones del propio artista. Y esto no sólo nos ocurre a los lectores normales, sino que muchos que conocieron a Lennon y han leído el libro de Foenkinos, han dado testimonio de la veracidad del pensar de John en determinados momentos. Aunque como todo, y el mismo autor lo recuerda, siempre es un intento, un acercamiento, porque nunca podremos saber lo que en realidad piensa un hombre o una persona.    


En el libro podemos acercarnos más a la vida íntima de Lennon, esa vida tras el mito de The Beatles, el grupo mítico que revolucionó la música. Conoceremos el verdadero hombre, con sus temores, traumas, defectos, miedos, sueños, ilusiones y anhelos. Según Foenkinos, la búsqueda de la paz al final de su carrera, tuvo más que ver con una búsqueda de su propia paz interior. Y la gran culpable de que John no haya muerto a los 27 años como muchos otros artistas, fue la misteriosa, polémica e incomprendida Yoko Ono. Foenkinos nos cuenta los inicios de esta historia de amor, y sus problemas, el tiempo en que Yoko Ono era repudiada por el mundo entero, por ser considerada la causante del rompimiento de The Beatles. Pero el autor no la muestra como una santa, al contrario, el primer acercamiento de la pareja fue en una exposición de arte, donde Yoko se acercó a John para que este le sirviera de mecenas para patrocinar su próxima exposición, además de confesarle que no conocía a Los Beatles. A John, le atrajo su misterio, su inteligencia, su creatividad, su arte y su dureza. Yoko era imponente, pero gracias precisamente a esa actitud, logró salvar a Lennon de su infierno en las drogas y la perdición del estrellato, además de hacerle ver que ya no estaba cómodo con el grupo y necesitaba expandir sus horizontes y descansar. Es así, como cuando en el 75 John se retira momentáneamente de la música, por condición de Yoko, para que criara a su hijo Sean, mientras ella trabajaba en sus obras. Este capítulo, o mejor dicho, esta sesión es realmente bella. Ya que John se adentra en las labores cotidianas, del hogar, ama a su pequeño hijo, mientras recuerda lo mucho que descuidó a su primer hijo Julian (quien tuvo con su primera esposa Cynthia), y se lamenta en sus recuerdos del tiempo que perdió con él. 


En síntesis, recomiendo la lectura de este libro y biografía novelada a los amantes de Los Beatles, de John, aunque también encontramos historias de los demás miembros, y a los que no lo conocen también, para quizás llegar a conocer un poco más a ese gran artista, que tantas pasiones despertó y sigue despertando en el mundo entero. Pasiones que incluso le llevaron a su lamentable asesinato a manos de un admirador, y el caso ya es conocido por todos. El resto es historia. En estas sesiones, en general recorremos su vida, sus reflexiones ya en la edad madura, que como dice en la introducción del libro, ocurrieron entre el 21 de septiembre de 1975 y el 7 de diciembre de 1980, en la víspera de su asesinato. Foenkinos, reconoce que Los Beatles y John siempre han estado en su mente, sólo tenía 6 años cuando se conoció la noticia de su asesinato, y eso lo marcó de por vida. La veneración del autor por este grupo es enorme y se extiende incluso en sus otras novelas, donde siempre hace mención del grupo o algunas de sus canciones, como ocurre en su bestseller: La Delicadeza. Y reconoce que mientras escribía el libro no dejó de escuchar sus canciones. Así que sólo me queda volver a recomendarlo a todos, es un experimento sencillo y sin pretensiones, hecho con mucho amor y respeto.  



 

7/10 




David Foenkinos

domingo, 20 de julio de 2014

Limónov (Emmanuel Carrére)

Comentario sobre el libro Limónov



Llegué a Eduard Limónov a través de Emmanuel Carrére, y llegué a Emmanuel Carrére a través de “El Adversario”, una de sus novelas más conocidas, tras una búsqueda de escritores franceses contemporáneos. Luego de leer por medio de distintas fuentes los enormes elogios a su novela “Limónov” y algunas recomendaciones, me dio una enorme curiosidad por leerlo. Todo esto ocurrió en el año 2013, el año en que después de 2 años antes de haberse publicado en Francia, era traducido finalmente al español y publicado en España. Cuando a inicios del 2014 me enteré de que Emmanuel Carrére era uno de los invitados especiales al “Hay Festival”, el festival de literatura que se realiza en mi ciudad (Cartagena de Indias) y otras ciudades del mundo, me embargó una enorme emoción. Especialmente porque el libro no había llegado a Colombia. Afortunadamente, luego de los dos primeros días del Hay Festival pude finalmente encontrar y comprar el libro, había adquirido entradas a la presentación de Carrére en los últimos días del festival, y prácticamente estaba todo listo. El día de la presentación de Carrére, era como a las 3 o 4 p.m., había llegado con unos minutos de retraso, cuando me encuentro con la lamentable noticia de que el escritor había cancelado la presentación por un problema personal que le obligó a abordar un vuelo a su país ese mismo día en horas de la mañana. Naturalmente sentí un poco de decepción, y salí sin ganas de asistir a ninguno de los otros eventos. Toda esta introducción “triste” y “melancólica” y con algo de resentimiento con el autor, jeje, no podía imaginarme que serviría de buen antecedente para sumergirme en la historia de Limónov. Y obviamente al terminar el libro, tanto Carrére como Limónov, quedaron redimidos, y su simple firma o verlo y escucharlo por unos minutos quedaron en el olvido. 

Menciono que el resentimiento con el autor fue buen antecedente, porque Emmanuel Carrére confiesa en su libro que antes de empezar a escribirlo detestaba la figura de Eduard Limónov, por lo que temía sesgarse mucho en la narración. Afortunadamente en el proceso de investigación sobre la vida del escritor y político ruso, testimonio de conocidos y del mismo Limónov, pudo reconciliarse un poco con él hasta sentir compasión y admiración. Como queda sustentado en un fragmento del libro donde vemos un diálogo entre los dos escritores:


(…) El caso es que soy su biógrafo: le interrogo, él responde, cuando termina de responder se calla, se mira los anillos y aguarda la pregunta siguiente. Decido que no estoy por la labor de chuparme varias horas de entrevista así, que me las apañaré muy bien con lo que tengo. Me levanto, le voy las gracias por el café y el tiempo que me ha dedicado y en el umbral de la puerta me hace finalmente una pregunta:

-    Es extraño, de todos modos. ¿Por qué quiere escribir un libro sobre mí?
Me coge desprevenido pero le respondo sinceramente: porque tiene –o porque ha tenido, ya no me acuerdo del tiempo del verbo que empleé- una vida apasionante. Una vida novelesca, peligrosa, una vida que ha arrastrado el riesgo de participar en la historia.
Y entonces él dice algo que me deja de una pieza. Con su risita seca, sin mirarme:
-    Sí, una vida de mierda.

 

“Limónov no es un personaje de ficción. Existe y yo lo conozco”, menciona Carrére, quien realiza una biografía novelada donde se sumerge en la vida de Eduard Limónov, desde Ucrania en 1943-1967, lugar donde nació y creció en medio de una guerra, pasando por Moscú, Nueva York, París hasta Lefórtovo, Sarátov, Engels en los años de 2001-2003 donde sufre una condena en prisión por cuatro años, por supuesto intento de golpe de estado. Hasta el presente, donde Carrére menciona apartes de sus conversaciones y de cómo ha seguido la vida de Eduard. 

Carrére, con verdadera maestría construye esta novela biográfica, con una narración en tercera persona, combinado con sus intervenciones en primera persona, en apartes donde él aparece en la historia y la vida de Limónov, o para declarar su opinión e ideas sobre el personaje. Desde el inicio atrapa al lector con su prosa y su rigor periodístico, tendiendo en ocasiones a la crónica, como en la introducción donde menciona el asesinato de una mujer, Anna Politkóvskaia, en el espacio temporal entre 2006 y 2007, para en el siguiente capítulo retroceder décadas hasta el nacimiento de Limónov, y el inicio de la mayoritaria narración en tercera persona. 


Y ya con la vida del escritor ruso, Carrére explaya esa fascinante historia que parece una novela de ficción, con mucho cuidado, detalle, respeto y sin contemplación de abordar los momentos más dramáticos y tormentosos dentro de la vida de Eduard, que podrán constatar que son la gran mayoría de los casos. Limónov, un escritor, político y activista ruso, polémico, detractor, temerario, orgulloso, ambicioso y enemigo de Putin, entre otros adjetivos, que le permitieron llevar una vida muy activa y llena de aventuras, dramas, tragedias y distintas experiencias que le permitieron estar presente y partícipe en la acción política de los últimos años en Rusia, entre ellas por la creación del Partido Nacional Bolchevique. Algo realmente interesante, en estos momentos donde Rusia sigue siendo protagonista en el panorama mundial, y donde Vladimir Putin, enemigo de Limónov, sigue en el poder. Por esto, Carrére parodia en varias ocasiones la relación entre ambos personajes, con la frase al inicio del libro, a cargo de Putin, y la comparación al final que hace entre los dos personajes, resaltando sus semejanzas. 


Pero el gran protagonista de la novela, lo sabemos desde el inicio, “Limónov”, un personaje surreal y tan fascinante, un hombre cualquiera que se prometió a sí mismo ser un héroe, un gran escritor, una gran personalidad, pero en general un personajes tan bien construido, por Carrére y el mismo Limónov, que el lector se siente embrujado por su historia, y en muchos momentos identificado y asombrado ante tanta irreverencia y temeridad, hasta incluso llegar a sentir en otros momentos repulsión y odio por el mismo personaje. Algunos lectores deambularán entre el amor/odio, otros lo secundarán en todas sus acciones o se mantendrán casi neutrales como su biógrafo. Sin dudas, también puede representar una prueba de tolerancia la lectura del libro. Pero personalmente, es precisamente su ambigüedad y contradicciones la que me encantan, porque es la verdadera naturaleza del ser humano puesta en evidencia. 


Personalmente, he disfrutando enormemente de este libro, lo he degustado lentamente, y cuando ya veía que llegaba a las últimas páginas trataba de leer por capítulos, incluso a veces por páginas, para que no acabara. Como en la vida real de Limónov, hay una mezcla de todo en el libro, política, dramas humanos, romances tormentosos, fracaso, guerras, etc. Recuerdo vivamente con gran agrado la terrible relación con su primera esposa, y cuando se van juntos a Estados Unidos, buscando una mejor vida, y el episodio en la cárcel que también me pareció memorable, entre tantos otros. Quizás en una parte en el tramo final o en la mitad de la historia donde se ahonda en la política, el lector pueda sentirse apático y poco interesado, pero el mismo Carrére lo reconoce, confesándole al lector que de igual forma es necesario, porque como todo lo anterior forma parte de la vida del personaje central. Al final, he quedado muy interesado por buscar información sobre la vida de Limónov, y pueden encontrar en Google, que actualmente tiene 71 años y sigue siendo un importante activista político en Rusia y ver sus fotos, y sobre todo quedé muy interesado en leerme alguno de sus libros. Por lo pronto, lo recomiendo enormemente a todos aquellos que les guste la historia, la historia de los últimos años de Rusia, o simplemente a los amantes de la novela y la literatura, sin duda encontrarán una obra particular y valiosa con la que disfrutarán. 


8.5/10



Acá dejo algunos fragmentos de la novela:

Fragmento de Diario de un Fracasado:


“Vendrán todos. Los gamberros y los tímidos; éstos saben pelear. Los traficantes de droga y los que reparten los anuncios de burdeles. Los masturbadores, los clientes de las revistas y de los cines porno. Los solitarios que deambulan por las salas de museos o consultan en las bibliotecas cristianas y gratuitas. Los que tardan dos horas en tomar a sorbitos su café en los McDonald's y miran tristemente por el ventanal. Los fracasados en el amor, el dinero y el trabajo, y los que han tenido la desgracia de nacer en una familia pobre. Los jubilados que hacen cola en el supermercado, en la fila reservada a los que compran menos de cinco artículos. Los gamberros negros que sueñan con tirarse a una blanca de alta sociedad y como no lo conseguirán nunca la violan. El doorman de pelo gris al que le encantaría secuestrar y torturar a la hija insolente de los ricos del último piso. Los valientes y los fuertes que llegan de todos los confines para brillar y conquistar la gloria. Los homosexuales unidos de dos en dos. Los adolescentes que se aman. Los pintores, los músicos, los escritores cuyas obras no compra nadie. La grande y aguerrida tribu de los fracasados, losers en inglés, en ruso nieudáchniki. Vendrán todos, tomarán las armas, ocuparán una ciudad tras otra, destruirán los bancos, las oficinas, las editoriales, y yo, Eduard Limónov, iré en cabeza de la columna, y todos me reconocerán y me amarán” (Limónov)

Ciega de rabia, se dijo y le dijo al bebé que era un camelo todo lo que quisieran contarle sobre la ayuda mutua, la solidaridad, la fraternidad. “La verdad, no lo olvides nunca, mi pequeño Édichka, es que los hombres son unos cobardes, unos canallas, y que te matarán si no estás preparado para golpear primero”. (Madre de Limónov)