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sábado, 18 de julio de 2020

Reseña del libro: Desierto sonoro (Valeria Luiselli) + Entrevista, Notas y Fragmentos

Valeria Luiselli



“Desierto sonoro” es la más reciente publicación de la excelente escritora mexicana Valeria Luiselli. Me ha parecido una novela fascinante y creo que la más extensa de la autora, por ahora. 

Me parece que, como siempre me ocurre con la autora, el libro es una mezcla de muchas cosas. Es una especie de “road book”, en donde la mayoría de la trama transcurre en un viaje en carretera, pero al mismo tiempo es una elegía hacia la pérdida, hacia el fin: de los niños, de los hijos, de la familia y del amor o la unión marital. 

He leído todos los libros de Luiselli y me gusta mucho su sensibilidad en describir situaciones y emociones. Pero sobre todo su aguda mirada y capacidad de observación. Tras leer sus novelas, libros de ensayos y cuentos podemos decir que toda su obra tiene un carácter y esencia metaficcional. Su voz narrativa siempre alude a la primera persona desde cualquier perspectiva, en donde su voz propia y personal de narradora es muchas veces la dominante.

La novela se divide en cuatro partes, en varias cajas, en las cuales de distribuyen objetos, sonidos, libros, mapas, fotos, temas e intereses. Una pareja de jóvenes documentólogos y documentalistas sonoros emprende un viaje en carretera hacia el sur, a la frontera entre México y Estados Unidos para seguir con sus respectivas investigaciones sobre dos temas. El de ella: los niños perdidos, indocumentados y deportados que llegan a U.S.A de manera ilegal en un largo y terrible proceso desde México y otros países de sur y centro América; y por otro lado, Él: con su investigación sobre la apachería y todos aquellos personajes olvidados y enterrados en la memoria e historia de U.S.A. Ambos emprenden este viaje en compañía de sus dos pequeños hijos, quienes van cobrando cierto protagonismo dentro de la trama.  

Siempre me ha parecido interesante la forma en que la autora se expone a sí misma dentro de su obra. Y acá lo hace completamente, porque ella es la investigadora de los niños perdidos, como se llama precisamente un anterior libro de ensayos que le sirvió de inspiración para esta novela. A través de este viaje, se irán explorando distintos sonidos y escenas del pasado de ella, de él y los objetos de su investigación y su trabajo. Desplazamientos, raíces y desapariciones. También en el camino nos describe el inventario de cajas que cada uno lleva, los archivos de papeles y de ecos, que se encuentran minuciosamente clasificados y el material de investigación respectivo. Son 7 cajas en total, y cada una al inicio de cada capítulo nos describe lo que contiene y a quien pertenece. Libros, notas, fotos, objetos y recuerdos. De hecho, algunos de los libros tratan sobre el tema de archivo y documentación, exponiendo en algunos apartes detalles sobre ese tema. 

Con el tema de la documentación, en la novela nos queda claro el estricto trabajo de la autora y su disciplina en la investigación, el trabajo de archivo y el trabajo periodístico. Es una de las tantas exposiciones que me parece que hace de su trabajo y de la estructura de la misma novela. Y todo este proceso le permite al final del libro darnos una detallada y minuciosa bibliografía o “notas sobre las fuentes utilizadas”, que es una bibliografía narrada, que a la vez nos da un regalo generoso de parte del génesis de su trabajo y creación, que creo no tenía necesidad de hacer o exponer pero aún así lo hace. Son notas, también bellamente narradas, como forma de epílogo de la novela, aunque antes de esa parte final ya nos hace otro regalo: una serie de fotos instantáneas de la "Caja VII", fotos que le dan rostro y cuerpo a muchas de las escenas ya leídas y que sigue reforzando su impecable trabajo. Este elemento de usar fotografías al final de la novela, creo que ya lo había usado en otra novela de ella: La historia de mis dientes, que es otra novela bellísima. 

Sus influencias para escribir la novela, además de su propia vida y obras anteriores, no hay que buscarlas porque ella misma las expone dentro de la novela y dentro de su inventario de cajas. Recuerdo que ese fue precisamente un comentario que le hice cuando tuve el privilegio de entrevistarla hace algunos años atrás, cuando le dije desde el inicio que casi no tenía preguntas de fondo porque ella exponía todo en tus libros, a lo que ella sonrió. Algunos apartes de esa conversación con la autora la pondré más adelante. Además de mi reseña de otros de sus libros. 



Valeria Luiselli


Al final me parece que “Desierto sonoro” es un libro de madurez que reúne todo y cada una de sus anteriores obras. Una especie de híbrido, un experimento original y brillante, que también siento como el cierre de un círculo, de una primera parte de su carrera y obra, pero como siempre, seguiré muy atento a lo próximo que nos regale. 

Pero antes de terminar me gustaría comentar otros detalles muy interesantes de la novela. La narración es totalmente en primera persona, pero no solamente desde la perspectiva de la autora, sino que en los capítulos finales la perspectiva cambia a la voz del niño, del hijo, quien se dirige en forma de misiva el relato a su pequeña hermana. Por supuesto, es una misiva sonora, que el niño graba en la grabadora de la madre, sabiendo que ella lo va a encontrar y escuchar, para que se la muestre a su hermana cuando crezca, y escuché las aventuras que tuvieron en ese último viaje de familia. En la narración hay diversas descripciones preciosas y evocadoras de momentos y emociones felices, duras, que además muestran la palpable incertidumbre de los niños que observan de primera mano cómo las grietas del matrimonio de sus padres de abren sin piedad. Y ese es otro tema de fondo, pero la autora se encarga de explicarlo en su narración, e incluso, con respecto a la narración, en las notas finales la autora nos da una detallada explicación de su fórmula e influencias en la perspectiva y la forma en que realiza las transiciones de la voz narrativa acompañadas de la imagen descrita. También dentro de esos capítulos finales que narra el niño, hay una parte donde utiliza ese estilo en donde se escribe sólo usando comas y todo el texto de corrido, sin puntuación, como lo hicieron Saramago o el mismo Bolaño. En esta ocasión no se usa de forma gratuita, porque va muy acorde con el estado emocional del niño en ese momento, a quien me imagino grabando su voz sin pausas y con algo de desesperación (no les contaré por qué).

Hay otro tema que me gustaría resaltar en la narración y es la constante estimulación de las sensaciones y sentidos. Claramente con el auditivo en un escalón más alto. Las descripciones de los sonidos son muy buenas y precisas, desde los más mínimos a los más estridentes. También la música, pues hay muchas canciones que escuchan en su viaje en carretera, incluso audiolibros de algunas obras famosas. Por lo que el libro tiene una propia banda sonora. Y ya después la descripciones de las imágenes, por supuesto, de los olores y las atmósferas tan bien logradas. 

El libro también es un recorrido por la geografía de la frontera de U.S.A con México, que va siendo guiada por el mismo mapa que utilizan los protagonistas. Mapa que también encontramos documentado con foto dentro de los inventarios de la novela. También se trata de fondo el tema de la discriminación de los emigrantes en algunas zonas por las que transitan, y la excelente escena de la avioneta que observan donde ven que van subiendo a distintos niños para deportarlos. Esa escena quedó plasmada en una de fotos instantáneas. Y es realmente increíble ver la foto al final, luego de haber leído la descripción aterradora y dramática de lo que representa ese momento para los personajes. Y cómo desde ese momento también se presenta un cambio en la narración precisamente. Creo que es un momento de quiebre que utiliza de forma magistral para distintas acciones narrativas. Y en general me pareció una novela brillante, y Luiselli me sigue pareciendo una narradora muy hábil y brillante también, una editora de su propia obra y una documentalista que logra a través de su prosa una gran intimidad con sus lectores, dejándoles evidencia de lo que narra para que sintamos que lo que leemos es real, que es cercano, que está vivo, que sucedió y sucede. Lo que es inevitable también entrever sus contantes denuncias. Porque el título del libro en inglés “Los archivos de los niños perdidos”, y aunque hay una gran construcción literaria, hay un tema de fondo que le preocupa, le duele, y ella trata de acercar a sus lectores a ese dolor. Y en el proceso también adentrarnos al drama personal, a la intimidad, logrando que el lector también se pueda identificar con esos personajes y sus dramas cotidianos, de la familia, los hijos, y lo que hacen para alargar ese viaje final. Porque en esta vida muchos nos encontramos perdidos. Y es magistral como ese sentimiento de pérdida logra trasmitirlo a distintos escenarios, perspectivas y momentos. Sin perder de vista el fondo de la cuestión, de la denuncia.

Lo recomiendo muchísimo y a la autora en general nunca he parado de recomendarla. Me parece de las escritoras contemporáneas más brillantes.




Nota sobre el libro leído:

Siguiendo el estilo documental de la novela, también quiero contribuir con la historia del libro que leí. Pues yo quería el libro apenas salió pero aún no había llegado a Colombia. En España salió primero, y una amiga alemana lo compró y me lo mandó desde Alemania con este mensaje:

Valeria Luiselli





Reseña otros libros de Valeria Luiselli:


Los Niños Perdidos

Papeles Falsos

La historia de mis dientes

(También leí su primera novela "Los ingrávidos" pero aún no le hice reseña. Es muy buena también)






Conversación con Valeria Luiselli

Esta conversación la tuve con ella hace años atrás, en la que creo que fue su primera visita al Hay Festival en Cartagena de Indias. Aún no había publicado “Desierto sonoro” pero ya yo había leído sus anteriores libros, y ella llegó de invitada dentro de los escritores de “Bogotá39”, que si recuerdo bien era una lista con los mejores autores latinoamericanos menores de 40 años. En la entrevista preciso me cuenta del próximo lanzamiento de la novela que estoy reseñando en este post. Acá comparto apartes de lo que escribí en ese primer encuentro:


Valeria Luiselli


También entrevisté a otra de las escritoras del “Bogotá39”, que esperaba mucho, Valeria Luiselli. Aún no la reconoce mucha gente, ni muchos medios la pidieron tampoco, pero estoy seguro que es una de las escritoras que seguirá dando mucho que hablar, y su obra es bella e impecable. Hablamos sobre cuánto se expone a sí misma en sus relatos, porque para los que no la conocen, Valeria escribe ensayos y novelas, y en sus novelas son muy comunes las referencias personales, un estilo de crónica y casi documental sobre la realidad, y la forma en que la mezcla con mucha destreza con la ficción. Antes de preguntarle algo, le dije: “No sé qué te voy a preguntar porque todo está en tus libros”. Ella sonrió y me dijo: “Que bueno que lo dices, porque muchos periodistas me preguntan cosas muy obvias y que yo misma revelo en mis libros”. Así que como siempre trato de hacer, más que preguntas que han respondido ya muchas veces en otras entrevistas, intento crear una conversación entorno a sus obras, desde mi perspectiva como lector y escritor. Sobre “La historia de mis dientes”, me contó que Gustavo Sánchez Sánchez, alias “Carretera”, su bello personaje y protagonista de su novela, está inspirado en su tío, que era también un vendedor nato, pero sobre todo un contador de historias. Y además tenía una dentadura postiza. 

Sobre sus libros de ensayos, crónica, “Papeles Falsos”, “Los niños perdidos”, dijo que claramente es difícil no estar presente en la historia por la característica y esencia del texto, pero que también siempre hay una distancia en cuanto a la exposición personal dentro de la obra literaria. Le dije que luego de leer su obra la había descrito en unas cuantas palabras (que incluí en mi reseña de “La historia de mis dientes”), que creía que describían su obra y su estilo: “Documental literario. Crónica novelada. Ensayo de lo cotidiano. Perfil de una pequeña gran vida”. A lo que ella contestó: “Completamente. Exactamente es eso”. Y con respecto a “Los niños perdidos” que fue su libro más reciente, me contó una primicia, que posteriormente en un siguiente evento al que fui, “Libros favoritos”, también revelaría Juan Gabriel Vásquez. Y es el proyecto de su próxima novela, que se llamará: “Los archivos de los niños perdidos”, donde construyó una novela a través de los muchísimos casos y entrevistas que hizo como traductora de miles de niños que cruzan la frontera de Estados Unidos, y que trató en su libro, “Los Niños Perdidos”. Al final, fue un placer conocerla y hablar con ella, honestamente era la escritora que más quería conocer, aunque ella no supiera, esperaba verla incluso más que a Coetzee y a Rushide (a los que he leído y admiro mucho también), lo mismo que a la argentina Samanta Schweblin. Valeria me dijo que también conocía a Samanta y eran amigas. Lo que me sigue demostrando lo interesante de esta generación de joven escritoras latinoamericanas, que están llamadas a hacer historia propia. Si no la han leído, ¿qué esperan?


Las siguientes fotos son de este año 2020, cuando Valeria Luiselli volvió al Hay Festival al lanzamiento de "Desierto sonoro":


Valeria Luiselli

Valeria Luiselli




Fragmentos de la novela:

"Supongo que así son todos los niños. Los adultos, en cambio, le profesan al instante documental de una fotografía una reverencia casi religiosa. Adoptan gestos solemnes, sonríen con esmero; miran al horizonte con vanidad patricia, o directo al lente con la intensidad solitaria de una estrella porno. Ni hablar de un adulto en todas sus facultades tomándose una selfie: no hay nada más descorazonador para el futuro de nuestra especie. Los adultos posan para la eternidad; los niños, para el instante".

(Desierto sonoro, de Valeria Luiselli)


"Pero esa noche, de vuelta a la intimidad del departamento nuevo, mientras los niños dormían emitiendo nuevamente esos ruidos hermosos - la verdadera belleza, siempre involuntaria-, pude escucharlos con atención, ya sin el peso del bochorno público. La caja de cartón amplificaba los sonidos intestinales de la niña, que viajaban diáfanos por el espacio casi vacío de la sala. Después de un rato el niño los oyó también - o eso nos pareció - y le respondió desde la profundidad de sus sueños con una serie de gruñidos y murmullos. Mi marido advirtió que estábamos presenciando un idioma más del paisaje sonoro de la ciudad, puesto al servicio del acto siempre circular de la conversación:
Una boca que le responde al culo.
(...)
Respiré profundamente y me limpié una lágrima del cachete. Me di cuenta entonces de que era la primera vez que oíamos la risa del otro. Quiero decir, nuestras risas más profundas: risa desatada, inmoderada, risa plena y ridícula. Quizás nadie nos conoce realmente hasta que no conoce nuestra risa".

(Desierto sonoro, de Valeria Luiselli)


"Lentamente, aunque no tan lentamente, la conversación nos va llevando hacia espacios más oscuros y genuinos. Resulta que su circunstancia es opuesta a la mía. El no está nada enredado, yo soy un nudo. Yo tengo hija, o hijos, y él no tiene responsabilidades. Él plantea tenerlos en algún momento, yo no quiero tener más. Es difícil explicar por qué dos completos desconocidos deciden, de repente, compartir un retrato sin retoques de sus respectivas vidas. Pero, al mismo tiempo, tal vez es fácil de explicar, porque dos personas solas en un bar a las dos de la mañana necesitan, muy probablemente, contarse una versión sincera de sí mismos antes de volver adonde sea que pasarán la noche. Hay una compatibilidad de nuestras soledades, y una absoluta incompatibilidad de nuestras situaciones, y un cigarrillo compartido afuera del bar, y luego la súbita compatibilidad de nuestros labios, y su aliento en mi escote, y la punta de mis dedos tocando su cinturón, entrando apenas en sus pantalones. Mi ritmo cardíaco se acelera de un modo que conozco bien pero que no he sentido en mucho tiempo. Me dejo gobernar por la absoluta carnalidad del deseo. (...)

(Desierto sonoro, de Valeria Luiselli)




viernes, 30 de marzo de 2018

Especial Hay Festival 2018: Diarios, Reflexiones y Conclusiones (A.S.B)

Especial Hay Festival 2018: Diarios A.S.B


Pasó otra edición del Hay Festival 2018, la fiesta de la literatura, del arte, la cultura, la ciencia, la música, la política… en fin del conocimiento en general, siempre con un plus adicional en la literatura. El implacable sol de la ciudad de Cartagena, la brisa y el mar, siempre son los mejores acompañantes que en enero por unos días convierte a la ciudad en el epicentro de la cultura y la literatura en el país. 

En el último día, donde ya se une la nostalgia, con el cansancio y se ven las primeras muestras de real agotamiento, luego de estar en los eventos y charlas, y entrevistando a algunos de los escritores, pero siempre con la satisfacción de buenos recuerdos y aprendizaje. 

Esta edición del Hay, en realidad tuve un balance positivo, como en todos los años, hay charlas mejores que otras, hay que ser selectivos y escoger con anticipación lo que más te interese, los escritores o personajes entrevistados, incluso la revisión del entrevistador es importante, ya que tenemos mucha experiencia de malos entrevistadores que pueden hacer una charla banal, aunque enfrente tengan un Premio Nobel. Entonces, creo que para tener éxito en el Hay, hay que seleccionar bien los eventos a los que asistir, documentarse con personas que recomienden y publiquen sus eventos recomendados, indagar, y también arriesgarse de vez en cuando. Ya que una de las virtudes del Hay, siempre ha sido, descubrir nuevos autores. 

Así que a mí particularmente me fue bien en las charlas, eventos y entrevistas realizadas, que se resumen en general a 18 eventos en 4 días. 

Entre mis favoritas tengo especialmente cuatro:



Carmen Boullosa


Uno de mis eventos favoritos fue: “Cervantes y Shakespeare”, que contó con excelentes panelistas: Carmen Boullosa, Valeria Luiselli y Salman Rushdie, quienes conversaron con Margarita Valencia. Fue muy interesante conocer la visión de cada uno de los escritores sobre Cervantes y Shakespeare, donde a la vez se hizo una reflexión sobre los clásicos, su importancia, impacto, y pertinencia, tanto para los lectores como a los mismos autores. Carmen Boullosa, comentó sobre las difíciles condiciones económicas en las que Cervantes vivió, que consideró como aspectos fundamentales para que el escritor transformará su propio mundo y realidad a través de la literatura. Y que en la escritura de Cervantes, se realiza una persecución de sus demonios personales y colectivos, y a través de ese proceso nace la ruptura y el modelo de novela que instauró. Salman Rushide, en cambio, mencionó en comparación con las condiciones de Cervantes, quizás el éxito, aceptación y comodidad que tuvo Shakespeare en vida. También otro de los temas que trató y comentaron los tres panelistas en general, fue el de las traducciones de ambas obras de los dos escritores. Los tres escritores también compartieron al final, lo que representaba Cervantes y Shakespeare para cada uno, y si alguno había utilizado su influencia para sus propios textos. Boullosa mencionó un estudio y experimento con Cervantes en uno de sus libros, y que Shakespeare está presente en la vida de todos, por su retrato universal de las más naturales emociones humanas. Valeria Luiselli comentó sobre un ejercicio que se le pidió hace unos años, de escribir un relato a través de la perspectiva de Cervantes y Shakespeare, en el que no se sintió muy cómoda, por su mismo estilo de escritura tan personal, pero mencionó que quizás un acercamiento a un personaje de Cervantes, con el Quijote, era el de su novela La historia de mis dientes. Rushide habló sobre la fuerza y universalidad de los personajes, tanto de Shakespeare como de Cervantes, El Rey Lear, Don Quijote, todos que ya forman parte de un imaginario universal que trascendió las páginas.



Rosie Boycott


La última charla del primer día, curiosamente fue una charla que entró de reemplazo, porque originalmente se tenía agendada a Julieta Venegas, y mucha gente fue a ver a Julieta Venegas, pero la organización avisó con tiempo que se cambiaba la charla por “Mayo 68, 50 años después”, donde tuvimos unos panelistas de lujo: Jon Lee Anderson, Carmen Boullosa, Rosie Boycott, Marc Levy y Carmen Pardo, quienes conversaron con Jonathan Levi. Ya tenía referencias sobre el Mayo del 68, principalmente sobre lo que he visto en películas y leído en artículos y libros, pero casi siempre tenía la referencia directa del cine, y espacialmente limitado a Francia. Por lo que fue muy interesante tener en esta charla a personalidades de distintos países: Jon Lee Anderson (USA), Carmen Boullosa (México), Rosie Boycott (Inglaterra), Marc Levy (Francia) y Carmen Pardo (España), y escuchar de parte de cada uno de ellos, cómo fue, cómo influyó y qué impacto tuvo el Mayo del 68, el año 1968, y la década de los 60 en general desde sus respectivos países. Y fue increíble conocer cómo en cada país estaba pasando algo, y todos liderados por los jóvenes de la época, como lo había mencionado en una charla anterior, Sergio Ramírez, que de verdad pensaron que podían cambiar el mundo. En USA, con Kennedy, la segregación racial a tope, y las revueltas estudiantiles, que venían desde la Guerra de Vietnam. En México, con las revueltas estudiantiles, Boullosa hizo un muy interesante relato de lo que ocurrió en México, y cómo también hubo un espíritu joven y revolucionario presente. Desde Inglaterra, Rosie Boycott mencionó el reforzamiento de los movimientos feministas y de la comunidad LGTB. Y desde Francia y España, también interesantes relato, como el de Carmen Pardo, que incluso mencionó la muerte del Camilo Torres, en Colombia, y el impacto que tuvo en España. Todos hablaron del poder de la televisión en esa época, que sirvió para unir fuerzas entre los jóvenes que se levantaban contra lo establecido, de los mismos jóvenes y los distintos movimientos que se formaron, pero también hablaron de los efectos, el desencanto, y la actitud de los jóvenes actuales, quienes han perdido el poder de las manifestaciones, y la tecnología dando un lugar más cómodo para hacer protestas, pero con mucho menor impacto que antes. De cómo la madurez mata al idealista, y finalizaron con sus interesantes puntos de vista sobre el pesimismo y el positivismo.



Samanta Schweblin



En las entrevista, entrevisté a la joven escritora argentina Samanta Schweblin, parte del grupo “Bogota39”, de los mejores escritores de América Latina menores de 40 años. Samanta me habló de su paso de escritora de cuentos y relatos cortos a la realización de su primera novela “Distancia de rescate”, que precisamente nació como un cuento fallido, al que en el mismo proceso de la escritura iba exigiendo un poco más de lo que estaba acostumbrada a escribir hasta ese entonces (130 páginas más). Pero que a la vez fue un experimento que le permitió trabajar más en algo que maneja muy bien y siempre se hace evidente en sus cuentos, y es la forma que da a sus relatos, la estructura narrativa que abordará. De este libro, su primera novela, me sorprendió el cambio de narradores, especialmente en el uso de la segunda persona, que es muy difícil de ver en la literatura en general, y la construcción de sus personajes, y el ambiente en que se relacionan y conviven. Hablamos de su relación con varias de las escritoras de su generación, de Argentina y de otros países, y de Margarita García Robayo, nuestra escritora colombiana y cartagenera, que lamentablemente e injustamente no fue incluida en este listado (Bogotá39). Pilar Quintana en otra entrevista también me dijo lo mismo, sobre la indignación por la no inclusión de Margarita García. Margarita vive en Argentina y es amiga de Samanta.



Pilar Quintana


Otra de las primeras charlas a la que asistí fue en el Centro de la Cooperación Española, en el conversatorio con la escritora Pilar Quintana, reciente ganadora del Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana. Pilar conversó con el periodista Jorge Eduardo Espinosa principalmente sobre su novela, “La Perra”, con la que ganó dicho premio. Pilar conversó sobre su carrera, sus distintas actividades y espacios ocupados en la vida, y cómo cada uno ha influido en su trabajo como escritora. Desde la escritura de guiones hasta su estancia en el Amazonas por casi 10 años, experiencia que recogió para “La Perra”. Dio consejos de escritura, y de cómo ella misma escribe, especialmente cuando tuvo que escribir la novela a través de su celular mientras se encontraba amamantando a su bebé, y cómo la literatura le exige vivir experiencias para poder narrar.

Entrevista con Pilar Quintana

Otro día empecé la jornada en una entrevista con la escritora colombiana, Pilar Quintana, reciente ganadora del Premio Biblioteca de Narrativa Colombiana, por su novela “La Perra”. Conversamos sobre la concepción de su novela, que curiosamente fue desarrollada en el bloc de notas de un celular mientras ella se encontraba amamantando a su bebé. De cómo la distancia es necesaria para concebir de mejor forma un escrito sobre un lugar o una situación. Pilar es de esas escritoras viscerales que necesita vivir o tener experiencias cercanas con lo que narra y crea. Hablamos de las escritoras colombianas a las que admira y le han servido de inspiración para su trabajo, Piedad Bonnett y Laura Restrepo, y en las contemporáneas a Melba Escobar y Carolina Vega. Y en Latinoamérica a Alejandra Costamagna y Mariana Enríquez. Pilar Quintana estuvo en la lista de los mejores escritores latinoamericanos menores de 39 años, hace 10 años, lo que hoy se conoce como Bogotá 39. Hablamos de cómo ha evolucionado la lista, la presencia de las mujeres en ella, entre otras cosas. En cuanto a participación femenina, al parecer no ha cambiado mucho, sigue siendo mucho menor. Y mencionamos el tema de Margarita García Robayo, que no fue incluida en esta lista, con muchos méritos de sobra para estar presente. Pilar mencionó que siente admiración por Margarita, y piensa que debería haber estado en el listado. 




Yaa Gyasi


Con la escritora nacida en Ghana, Yaa Gyasi, hablamos sobre la vida en Estados Unidos y en Ghana (lo que recuerda), también sobre la identidad, sobre el paso del tiempo… le pregunté sobre la complejidad de la estructura de su novela, ya que aborda la historia de tres siglos, a través de capítulos que saltan de generación en generación, donde cambian los personajes en cada capítulo, siguiendo las huellas de un árbol genealógico que encontramos antes del inicio del libro. En esta parte, también me contó, que esa estructura fragmentaria entre capítulos, es más o menos la forma en que funciona la familia, donde pasan las generaciones y nunca se llega a conocer a profundidad a sus miembros, incluso a los más cercanos. Me contó que de hecho fue difícil elaborar esa estructura, ya que trató que en cada capítulo hubiese una diferencia de entre 20 y 30 años, el tiempo de una generación, y para contrastar con los hechos de su historia, tuvo que averiguar lo que pasaba en el mundo, y en el lugar donde se encontraban sus personajes, para poder construir la narración. Gyasi me contó que regresó por primera vez a Ghana en el 2009, tiempo que aprovechó para visitar locaciones, entre ellos el castillo donde funcionaba un foso o cárcel subterránea donde tenían a los esclavos para vender. Luego del 2009, Gyasi no ha regresado a Ghana, y me respondió que quizás pronto regrese nuevamente. También hablamos de influencias, y como siempre, no pudo faltar Chinua Achebe, uno de los primeros escritores que empezó a utilizar la ficción para contar la historia de su continente al mundo. Y por supuesto, manifestó su admiración por Chimamanda Ngozi Adichie, a quien menciona como la escritora que le abrió las puertas a todas las otras escritoras africanas emergentes. Y hablamos de la literatura africana en general, y en referencia a su novela, y su condición autobiográfica, me confirmó que el personaje que más se parece a ella, es la niña Marjorie, que sale en los capítulos finales. Ella vuelve a casa. Luego de entrevistarla, igual entré a su charla con Peter Florence, el creador del Hay Festival. Me gustó la charla, Florence demostró que había leído su novela y le hizo buenas preguntas y dirigió bien la conversación, también hubo preguntas interesantes del público. 



Yaa Gyasi

Guillermo Arriaga



En otra de mis charlas favoritas, “Cine y Literatura”, con el gran guionista mexicano Guillermo Arriaga (Amores Perros, 21 Gramos, Babel), quien conversó con la siempre interesante y aguda entrevistadora, Marianne Ponsford. Arriaga como siempre, demostró su carisma con el público, a pesar de estar enfermo. Y prácticamente nos dio una excelente MasterClass sobre escritura de guión, y sobre literatura. Me pareció fascinante todo lo que dijo, los detalles que nos contó de sus famosos guiones de cine, sobre sus libros, sobre su vida y sus aficiones. Es un narrador nato, creo que podría haberme quedado escuchándolo toda la noche, y todo el público estaba de acuerdo. Así como sus guiones, su literatura es visceral, y todo lo que escribe está basado en sus propias experiencias, y como siente y percibe el mundo. Ha sido de mis favoritas. Y Ponsford muy buena entrevistadora e incisiva en sus preguntas, y cómo él se explayaba en sus respuestas, y se mantuvo toda la charla de pie, para ver a todo el público, a quien al final nos pidió una fotos a todos en el aforo. 



Guillermo Arriaga





J.M Coetzee


Fue una lástima, y entre los puntos negativo, la esperada charla del premio Nobel de Literatura sudafricano J.M Coetzee con Soledad Costantini. Coetzee es un excelente escritor, y los asistentes pudimos escucharlo leer fragmentos de una de sus obras. Pero poco a poco pasaban los minutos y no había charla, seguía leyendo, y la entrevistadora leyendo luego el mismo fragmento que leía Coetzee en español. Así duraron, hasta que por un momento pareció que estaban hablando de otros temas, pero seguían leyendo ambos. Al parecer la charla ya tenía un guión y simplemente estaban leyendo. Fue muy bueno escucharlo leer sus propios textos, pero se extendió mucho, y luego la charla con guión volvió todo muy monótono y aburrido. Yo igual me tuve que salir antes para ir a entrevistas a la joven escritora africana, nacida en Ghana, Yaa Gyasi, por lo que dejé los terrenos del sudafricano, que aún así me sigue pareciendo un excelente escritor, y fui por otros terrenos de África.



Valter Hugo Mae


La última de mis favoritas fue la charla, “Sobrevivir a la infancia”, donde estuvieron los escritores Gloria Susana Esquivel, Sara Mesa y Valter Hugo Mãe, quienes conversaron con el escritor colombiano Guido Tamayo (Juego de niños). Fue una charla muy interesante donde se trataron distintos temas y se abordaron distintas perspectivas sobre la infancia, la literatura con niños y la literatura para niños. Gloria Susana habló de la dificultad, y a la vez el reto de asumir una perspectiva infantil, cómo a veces se banaliza y caricaturiza la infancia. Sara Mesa también comentó como a veces la mejor forma es narrar un relato a través de los recuerdos de un adulto, que rememora su infancia. Y finalmente, el interesante escritor portugués Valter Hugo Mãe, brilló en cada una de sus intervenciones, brindando siempre una mirada realista y muchas veces triste y confusa sobre la infancia, el papel de los papás, los traumas, la poca libertad, la formación, la educación, y sobre todo el tratamiento del dolor en la infancia a través de la literatura. Una de sus frases fue: “Creo en los libros porque a veces la personas no sirven”. 


Valeria Luiselli



También entrevisté a otra de las escritoras del “Bogotá39”, que esperaba mucho, Valeria Luiselli. Aún no la reconoce mucha gente, ni muchos medios la pidieron tampoco, pero estoy seguro que es una de las escritoras que seguirá dando mucho que hablar, y su obra es bella e impecable. Hablamos sobre cuanto se expone a sí misma en sus relatos, porque para los que no la conocen, Valeria escribe ensayos y novelas, y en sus novelas son muy comunes las referencias personales, un estilo de crónica y casi documental sobre la realidad, y la forma en que la mezcla con mucha destreza con la ficción. Antes de preguntarle algo, le dije: “No sé qué te voy a preguntar porque todo está en tus libros”. Ella sonrió y me dijo: “Que bueno que lo dices, porque muchos periodistas me preguntan cosas muy obvias y que yo misma revelo en mis libros”. Así que como siempre trato de hacer, más que preguntas que han respondido ya muchas veces en otras entrevistas, intento crear una conversación entorno a sus obras, desde mi perspectiva como lector y escritor. Sobre “La historia de mis dientes”, me contó que Gustavo Sánchez Sánchez, alias “Carretera”, su bello personaje y protagonista de su novela, está inspirado en su tío, que era también un vendedor nato, pero sobre todo un contador de historias. Y además tenía una dentadura postiza. 

Sobre sus libros de ensayos, crónica, “Papeles Falsos”, “Los niños perdidos”, dijo que claramente es difícil no estar presente en la historia por la característica y esencia del texto, pero que también siempre hay una distancia en cuanto a la exposición personal dentro de la obra literaria. Le dije que luego de leer su obra la había descrito en unas cuantas palabras (que incluí en mi reseña de “La historia de mis dientes”), que creía que describían su obra y su estilo: “Documental literario. Crónica novelada. Ensayo de lo cotidiano. Perfil de una pequeña gran vida”. A lo que ella contestó: “Completamente. Exactamente es eso”. Y con respecto a “Los niños perdidos” que fue su libro más reciente, me contó una primicia, que posteriormente en un siguiente evento al que fui, “Libros favoritos”, también revelaría Juan Gabriel Vásquez. Y es el proyecto de su próxima novela, que se llamará: “Los archivos de los niños perdidos”, donde construyó una novela a través de los muchísimos casos y entrevistas que hizo como traductora de miles de niños que cruzan la frontera de Estados Unidos, y que trató en su libro, “Los Niños Perdidos”. Al final, fue un placer conocerla y hablar con ella, honestamente era la escritora que más quería conocer, aunque ella no supiera, esperaba verla incluso más que a Coetzee y a Rushide (a los que he leído y admiro mucho también), lo mismo que a la argentina Samanta Schweblin. Valeria me dijo que también conocía a Samanta y eran amigas. Lo que me sigue demostrando lo interesante de esta generación de joven escritoras latinoamericanas, que están llamadas a hacer historia propia. Si no la han leído, ¿qué esperan? 



Juan Gabriel Vásquez


Y otro de los eventos al que asistí fue “Libros favoritos: autoras clásicas y contemporáneas”.  Donde un grupo de interesantes escritores de distinta nacionalidad y género hablarían y seleccionarían a los libros escritos por mujeres, tanto clásicos como contemporáneos, que los hayan marcado como escritores. Los escritores fueron:
Azriel Bibliowicz, Alonso Cueto, Geoff Dyer, Yaa Gyasi, Dinaw Mengestu, Edurne Portela, Eloy Tizón y Juan Gabriel Vásquez, quienes conversaron con Carolina Robino.
A continuación, hago algo que muchos de los asistentes querrían, y es la lista completa de todas las escritoras mencionadas por los escritores. Se los dejo de regalo:

Edurne Portela: Sor Juana Inés de la Cruz, Rosario Castellanos (México), Edwidge Danticat (Haití), Sara Mesa, Marta Sanchez (España)
Eloy Tizón: Anais Nin (USA), Ana Blandiana (Rumania), 
Azriel Bibliowicz: Luisa Valenzuela (Argentina).
Alfonso Cueto: Emily Bronte (Inglaterra), Clarice Lispector (Brasil), Susan Sontang (USA).
Geoff Dyer: Rebecca West (Inglaterra).
Yaa Gyasi: George Eliot/Mary Anne Evans (Inglaterra), Ama Ata Aidoo (Ghana), su libro “Changes”, Jesmyn Ward (USA), su libro "Savage the Bones".
Juan Gabriel Vásquez: Hannah Arendt (Alemania), Virginia Woolf (Inglaterra), Valeria Luiselli (México).
Carolina Robino/Presentadora: Gabriela Mistral (Chile).

En este evento, justo después que entrevisté a Valeria Luiselli, Juan Gabriel Vásquez la escogió en su lista, y además reveló la primicia, que ella minutos antes me había revelado, jeje. Cosas que pasan. Entrevisté a Vásquez hace algunos años atrás. 




Valeria Luiselli


Y en el último evento al que asistí fue: “Bogotá39-2017. La era de los desastres”. Que hacía parte de los conversatorios con los escritores de la lista de “Bogotá 39”. Los escritores presentes eran: Carlos Manuel Álvarez (Cuba), Valeria Luiselli (México), Eduardo Plaza (Chile) y Valentín Trujillo (Uruguay), quienes conversaron con Max Seitz. Y si, lo escogí únicamente porque estaba Valeria Luiselli, y como me senté en primera fila, me vio por segunda vez en ese día. Sin pensar que nos faltaba por encontrarnos otras tres veces más en esa tarde de domingo, jajajaja. De verdad al final tenía pena de que quedara catalogado de acosador, pero la verdad las últimas tres fueron casualidades. La última fue en la librería ábaco, así que ni modo, los que me conocen saben que es uno de mis sitios. La charla estuvo muy poco concurrida, y entendible, porque era el último día del festival, porque los autores aún no son muy conocidos, y porque justo abajo, en el primer piso de la Cooperación Española estaba Ana Belén en otro evento. Pero aún así, fue interesante conocer las perspectivas y reflexiones de los escritores sobre los tiempos que corren, la época de los desastres políticos, naturales y sociales. Eduardo Plaza habló de los desastres naturales en Chile, también comentaron el reciente desastre natural en México, sobre la corrupción, la política, los inmigrantes, y Carlos Manuel, nos dio su visión de Cuba. 

Fue un día muy movido e interesante, al final quedé muy agotado. Hoy publico este diario un poco tarde, preciso porque aún estoy un poco cansado, recuperándome, y aún con muchas cosas por hacer. Esperen pronto mis conclusiones y reflexiones finales. Pero es todo por ahora. Esperemos disfrutar de la fiesta de la literatura el próximo año también. Y gracias por leerme. 

Estos particularmente fueron los eventos más interesantes, y los autores que deberíamos seguir para adquirir sus obras y su respectiva carrera. También me gustó la charla con Andrea Marcolongo, con su libro “El lenguaje de los dioses”, sobre la importancia del lenguaje del griego. Su charla con Juan Esteban Constaín, fue muy productiva y rica. 

En síntesis, otra edición con muchos momentos para recordar, recomendaciones, autores y libros por leer. Nos vemos en la próxima edición!


A.S.B




jueves, 1 de febrero de 2018

Los Niños Perdidos (Valeria Luiselli)

Valeria Luiselli



Los Niños Perdidos” es el libro más reciente publicado por la talentosa, joven y excelente escritora mexicana, Valeria Luiselli. Publicado en el 2017, es un ensayo de poco más de 100 páginas, que se basa en las 40 preguntas formuladas en un cuestionario, que deben responder todos los niños centroamericanos y suramericanos que llegan cada año a los Estados Unidos por la frontera mexicana.

Y se basa en ese formulario, porque Valeria Luiselli trabajó como traductora e intérprete para los niños en la corte de inmigración en Nueva York. A ella le tocaba traducir las preguntas, formularlas a los niños, y transcribir sus respuestas. Luiselli llegó a este puesto, luego de que una abogada que le estaba ayudando en su proceso con la Green Card, que es el Permiso de Residencia Permanente, le mencionó que trabajaba en la corte de inmigración con los niños inmigrantes; y Valeria, que se encontraba en una especie de stop laboral, porque no podía seguir trabajando en la universidad como profesora sin la Green Card, decidió hacer este trabajo como traductora mientras esperaba definir su propia situación en el país. 

En Noviembre del 2015 empezó a escribir el ensayo. Así que, mientras no podía trabajar en la universidad y esperaba su Green Card, se dedicó además a escribir un ensayo sobre esas historias que escuchaba, y que en cierta forma se reflejaban por lo que ella misma estaba pasando. Y como ella misma dice:

“¿Porque cómo se explica que nunca es la inspiración lo que empuja a nadie a contar una historia, sino, más bien, una combinación de rabia y claridad?”

Dentro de la exposición y relato de algunas de las entrevistas y testimonios de los niños, Luiselli también escarba dentro del sistema burocrático y un poco xenofóbico y despectivo en algunos de sus términos, por ejemplo, a las personas que no tienen la Green Card, como era el caso de Valeria, el gobierno les consideraba, “Non-resident aliens”, lo que ella traduce a “Alienígenas sin residencia” o “Extranjeros sin residencia permanente”. Aliens, así son considerados los extranjeros. 

El ensayo se divide en cuatro capítulos, “Frontera”, “Corte”, “Casa” y “Comunidad”, con un muy buen prólogo de Jon Lee Anderson. La primera pregunta que tiene dicho cuestionario es: “¿Por qué viniste a los Estados Unidos?

En uno de los cuestionarios, Luiselli recuerda a un niño que comparaba a Hempstead con Tegucigalpa, de donde había escapado por la violencia y las pandillas que pronto lo reclutarían. Y cómo sus familiares lo mandaron con un intermediario, que los embarca en el viaje peligroso a través de la frontera. Y cómo en Estados Unidos tampoco había encontrado la tranquilidad. Porque Hempstead, es una de las zonas donde han llegado varios inmigrantes mexicanos, entre ellos varios chicos que han formado las mismas bandas delincuenciales de las que huían en Tegucigalpa. El niño le dice a Valeria, que ahora que llegue su hermana tendrá que cuidarla. 

“- Me refiero a ahora que están ya acá mis dos primas y que tengo que cuidarlas.
- ¿Cuidarlas?
- Sí, cuidarlas, porque Hempstead es un hoyo de mierda lleno de pandilleros, igual que Tegucigalpa”. 

También cuenta que varios de ellos, le cuentas su travesía en “La Bestia”. Que es como llaman al tren que une las fronteras de USA con México, y donde se embarcan varios de los inmigrantes. Y cómo tiene una “Oración del migrante”, que dice:

“Partir es un poco morir/ Llegar nunca es llegar definitivo”

Pero además de las notas dolorosas y tristes que cuentas, Valeria también nos da una pequeña luz al final. Y es cómo sus estudiantes universitarios se comprometieron a ayudar en el problema con los inmigrantes en USA. Luiselli cuenta que cuando les daba clases, al principio le empezó hablando de la inmigración y se encontraban apáticos, pero que poco a poco se fueron comprometiendo y crearon una organización para ayudar a los jóvenes y personas en general que llegan, para capacitarlos en ciertas áreas básicas, que le ayudarán mucho en su estancia en USA. Y aquí nos habla del valor de inspirar… especialmente a los jóvenes.  

Y sobre su experiencia en Estados Unidos, dice:

“En Estados Unidos, quedarse es un fin en sí mismo y no un medio: quedarse es el mito fundacional de esta sociedad. En eso nos parecemos todos los que llegamos, sin importar nuestras condiciones previas y circunstancias actuales: todos abrevamos en las aguas de ese mito. Los que llegamos aquí, empezamos, de forma inevitable y quizás irreversible, a querer formar parte del gran teatro de la pertenencia. Vamos desaprendiendo el sistema métrico universal para poder empezar a comprar jamón cocido por libra. Vamos aceptando que la temperatura en que las cosas se congelan no son los cero grados Celsius, sino los treinta y dos Fahrenheit”.

Y nos habla desde su experiencia, como fue el proceso de adaptación, y de los hábitos que fueron cambiando, y lo que se mantuvo. Pero en general, cómo el sentido de identidad sufre cierto efecto, no siempre inalterable. Estados Unidos integra al inmigrante que decide asimilarse, menciona. Hay algunos que después no quieren volver ser quienes eran. Y que eso es algo general que aplica a todas las personas. 

Durante el Hay Festival tuve la oportunidad de entrevistar a Valeria Luiselli, y me mencionó una sorpresa que no sabía, y es que su próxima novela, que saldrá pronto, se llamará: “Los archivos de los niños perdidos”, donde tomará esta misma experiencia de este ensayo y desarrolló una novela. En una charla, en el Hay Festival también, sobre las autoras favoritas clásicas y contemporáneas, Vásquez mencionó a Luiselli, y volvió a mencionar la primicia del nuevo libro, y además leyó un fragmento. Y tiene muy buena pinta. 

En una de las preguntas, Valeria recuerda:

“¿Por qué viniste? Le pregunté a una niña
Porque quería llegar.
La misma escritora trata responder la pregunta."




Acá dejo mi reseña de otros libros de Valeria Luiselli:

Papeles Falsos (Valeria Luiselli)

La Historia de mis Dientes (Valeria Luiselli)





Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)


jueves, 18 de enero de 2018

La historia de mis dientes (Valeria Luiselli)

Valeria Luiselli



Segunda novela de la joven y talentosa escritora mexicana Valeria Luiselli. “La historia de mis dientes” es una novela sencilla y minimalista, que cuenta la historia de Gustavo Sánchez Sánchez (Carretera), un hombre singular que tiene una vida sencilla pero que vista desde su también particular perspectiva, se convierte en una odisea y una gran aventura. Como de hecho se encuentra estructurada gran parte de la primera parte de la narración, se convierte en una experiencia curiosa, luminosa, divertida y estimulante. Carretera, cuenta la historia de su vida a través de sus dientes.

Luiselli demuestra nuevamente su gran talento para la prosa, para hilar historias, incluso la de este hombre común, que le permiten recorrer espacios, tradiciones y el lenguaje popular de su natal México. Su sentido del humor, su capacidad de adaptar el lenguaje y la narración a distintos niveles, sus referencias personales, y las referencias históricas y culturales, que nunca faltan en sus escritos, demuestran su increíble agudeza.

Incluso por su título, da la sensación de un libro pequeño, curioso y particular, pero hecho con detalle, precisión y corazón. Especialmente con ese hermoso capítulo final, lleno de fotos, que a la vez están acompañadas de citas de grandes personajes y escritores. Fotos que retratan los lugares que hemos visitado anteriormente en la lectura. Lo que en cierta forma le da un carácter documental a la obra. Una bella crónica novelada. Un ensayo sobre lo cotidiano. Y un perfil de una pequeña y gran vida. 

También hay fragmentos en donde Luiselli habla de sí misma y su adolescencia, al referirse a sí misma como la “casi señorita” Valeria Luiselli, en otro de los apartes donde hace una referencia a distintos personajes. Porque de hecho, su personaje, Carretera, se dedica a vender objetos, subastarlos, entre ellos los dientes de personajes famosos. Pero más que los objetos, lo que Carretera vendía, eran las historias detrás de esos objetos, de esos dientes y sus dueños originales. Y eso también hace Luiselli, una estupenda narradora. 

Si el personaje de Carretera es el narrador en la primera parte y gran parte de la segunda mitad del libro, entre los breves capítulos que son informativos, y pequeños intermedios, es Luiselli quien retoma la voz narradora para exponer otras ideas, personalidades y perfiles. Y en su tramo final la voz narradora la toma el biógrafo de Carretera, a quien conoce al final de su vida, y pide que cuente su historia… que sería otro personaje donde la autora se camufla.  

Pero Luiselli es la hábil narradora detrás de este bello y extraño pero estimulante relato. Además de gran narradora, muestra su pasión por la literatura y las artes en sí, por su interés en la gente, en la historia, en los detalles, en los territorios, y los espacios de convergencia donde varios de estos elementos se unen y crean nuevos espacios y universos. Es una exploradora, es una carpintera y una albañil de las letras. Un tesoro de las letras de la que aún tenemos muchas cosas por leer… afortunadamente.



Acá dejo mi reseña de otro libro de Valeria Luiselli, su primer libro de ensayos:

Papeles Falsos (Valeria Luiselli)






jueves, 4 de enero de 2018

Papeles Falsos (Valeria Luiselli)

Valeria Luiselli



“Papeles Falsos” es el primer trabajo publicado por la joven y talentosa escritora mexicana, Valeria Luiselli, en el 2010. Según podemos inferir en la lectura del texto, que es un libro de ensayos, la génesis se gestó en medio de una investigación en Venecia sobre el escritor Joseph Brodsky, el cual era al tiempo parte de su tema de su tesis. 

“Papeles Falsos” es un libro de ensayos muy curioso y lúcido, donde deja ver su enorme talento en la prosa, su erudición y un estilo muy fresco que combina una escritura y un lenguaje muy trabajado, y a la vez con un tono muy fresco, personal e íntimo, que quizás me recuerda un poco a ese estilo literario que ha acuñado y tanto ha pulido el gran escritor francés Emmanuel Carrere. 

A pesar de tratar distintos temas, claramente como un libro de ensayos, la autora tiene un concepto general, y los temas y las ideas son relacionados e hilados con mucha habilidad. Ese intimismo también se refleja en un estilo de diario personal de la autora, y queda claro cuando en el último capítulo, donde menciona a varios artistas y escritoras, cierra precisamente con un subtítulo con su mismo nombre. 

En el libro se tratan temas complejos, además de otros más típicos y cotidianos, como sobre los mapas, los territorios, la identidad, los cementerios… Y las siempre presentes referencias y menciones a artistas, como en el capítulo del Cementerio San Michele en Venecia, donde se pasea por las tumbas de Stravinsky, Luchino Visconti, Ezra Pound y el mismo Joseph Brodsky, y en cada uno de ellos tiene una historia particular para contar. Pero además de la exposición de su amplia cultura, también reduce el marco territorial al de su natal México, para ahondar el tema de la identidad y la tradición. 

A través de diversos capítulos, como La habitación y media de Joseph Brodsky, o la Mancha de agua, donde nos habla de distintos ríos conocidos en distintos territorios, o La velocidad a velo, donde hace una interesante y simpática reflexión sobre recorrer México en bicicleta. Además de Europa, Venecia y México, también se sumerge en Brasil, en el capítulo, Dos calles y una banqueta, donde nos habla de la palabra “Saudade” y sus distintos significados e interpretaciones, mientras nos hace un recorrido guiado por Rio de Janeiro. Luego, en el capítulo Cemento, nos hace un interesante retrato, estudio y analogía sobre el trabajo de construcciones y su relación con la literatura y el mismo arte de escribir. Hasta llegar el capítulo de Relingos, que es una palabra que seguiremos encontrando en la obra de Luiselli, que siguiendo con el concepto del anterior capítulo, sigue apelando a la analogía entre el proceso de construcción de obras y el arte de escribir, que se refiere a los escombros o espacios al vacío en las construcciones de obras. 

“En esto se parece el arquitecto y el escritor. Escribir: rellenar relingos. No, escribir no es rellenar huecos (construir una casa, un edificio, un espacio vacío, tampoco necesariamente). Quizás sea más acertada la imagen de los bonsáis de Alejandro Zambra. El escritor borra… corta, poda: encontrar una forma que ya estaba ahí”. Como define la misma Valeria Luiselli. Y sigue: 

“La palabras no son plantas, los jardines son para los poetas de corazón. La prosa es para los que tienen espíritu de albañil. Escribir, taladrar paredes, romper ventanas, dinamitar edificios. Evacuaciones profundas para no encontrar nada. 
Escritor es el que distribuye silencios. 
Escribir: hacerle un hueco a la lectura.
Escribir: hacer relingos.” 

Luego, el capítulo de Mudanzas, donde vuelve a la literatura, a los escritores, a los libros. Y Otros cuartos, donde además de la exploración de autores, también aborda el tema de las residencias universitarias y los apartamentos. Y finalmente, en dos capítulos donde aborda temas más personales, sobre las personas en general y la sociedad, Papeles falsos, el que preciso da título al libro, y Cementerios, donde vuelve a revisar las lápidas de escritores y artistas, y finaliza con su propia lápida, mientras explora el tema de la identidad, de México, y cuenta la historia de cuando se perdió en Venecia. 

“Nunca aprendemos más sobre nosotros mismos que cuando escuchamos a una persona hablar mal de otra”

Y sobre el tema identidad, menciona que es necesario tener una bases de creencias, para generar una “crisis de algo”, ya sea de fe o cualquier otra creencia o pensamiento predeterminado y aprendido en la niñez. Y pone su propio ejemplo, en este caso como una niña a la que le dieron la libertad de creer en lo que quisiera, por lo que no pudo experimentar mucho en carne propia esa crisis particular en algunos aspectos que representan una ruptura.

“El demonio de la duda es inseparable del espíritu de la fe” T.S Eliot. Cita ella misma, que como se puede ver es otra amante de los aforismos. 

En síntesis, es un excelente, muy rico enriquecedor libro de ensayos, ideal para acercarse a la escritora por primera vez e irse relacionando con su prosa, con su estilo, con su humor, con su agudeza y su enorme talento. 


Dejo algunos fragmentos del libro:


"Hay que leer las miradas de los desconocidos como se lee un epitafio, hasta encontrar la insignia precisa, el <sí, soy yo> lapidario del muerto que nos espera"
(Papeles Falsos, de Valeria Luiselli)


"Pero quizás sea cierto que una persona sólo tiene dos residencias permanentes: la casa de la infancia y la tumba. Todos los demás espacios que habitamos son mera continuidad grisácea de esa primera morada, una sucesión indistinta de muros que finalmente se resuelven en la cripta o en la urna -expresión más ínfima de las infinitas divisiones de un espacio en donde puede caber un cuerpo humano".
(Papeles Falsos, de Valeria Luiselli)


"Casi todos conocemos la anécdota de nuestro primer <mamá> (y sabemos que el interés del que la escucha suele ser inversamente proporcional a la ternura de quien a cuenta), pero calculo que son muy pocas las personas que recuerdan sus primeros pasos temblorosos por la lengua. Algunos han comparado la experiencia de este primer aprendizaje con el éxtasis de un demiurgo que produce un universo, nombrándolo. Los niños, se podría pensar, son los poetas del esperanto: sus palabras existen en perfecta correspondencia con el mundo.
Aficionados al mito del paraíso adánico, quisiéramos creer que los nombres de las cosas son exactos y necesarios, que hay una palabra en el núcleo de cada cosa y que pronunciarla equivale a develar -o incluso a inventar- la esencia misma del objeto; que el acto del habla es semejante al fiat del Creador. Quizás haya algo de verdad en esto, pero lo cierto es que el proceso de adquirir un primer idioma es tan involuntario como lo es la afasia o el tartamudismo. Más que una reminiscencia del paraíso, aprender un idioma es un primer destierro, exilio involuntario y mudo hacia el interior de esa nada en el corazón de todo lo que nombramos.
<Cada cosa es un espacio más allá del cual no puede haber ninguna cosa>, escribe Joseph Brodsky; cada palabra produce un silencio más allá del cual no puede haber ningún sonido. Los nombres son el guante que cubre la prótesis, la envoltura de una ausencia. Un niño que aprende una palabra nueva adquiere un puente hacia el mundo, pero sólo en compensación de la sima que se abre en su interior en el momento en que ésta se imprime allí. Aprender a hablar es darse cuenta, poco a poco, de que no podemos decir nada sobre nada".

(Papeles Falsos, de Valeria Luiselli)



Valeria Luiselli

Valeria Luiselli




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)