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viernes, 7 de agosto de 2026

Reseña de la película: Sound of Falling (Mascha Schilinski) - 2025 / Alemania

Reseña de la película: Sound of Falling


Hace meses se estrenó en el país la película "Sound of Falling" (El sonido al caer) de la joven directora alemana, Mascha Schilinski, que quedó en 2do lugar de mi listado de las mejores películas del 2025, y logró el Premio del Jurado en el Festival de Cannes 2025. Es una película abstracta, enigmática, etérea y bella en su crudeza. Con una estructura fragmentada y no lineal que nos sitúa en distintas épocas de la historia en Alemania, pero con el mismo centro o espacio físico en donde se desarrollan los eventos, que es una granja al norte del país. Pasa el tiempo, cambian las personas, pero el escenario es el mismo, por lo que el mismo espacio, la granja y distintos elementos y objetos, adquieren un significado y protagonismo especial.




Reseña de la película: Sound of Falling


Aunque no se específica las épocas, podemos atisbar que hay una parte que transcurre en la Alemania anterior a la Primera Guerra Mundial, misma época en que transcurre "La Cinta Blanca" de Michael Haneke (de la cual bebe estética y conceptualmente), y también se traslada posteriormente e intercala con la Alemania dividida en medio de la Guerra Fría hasta una Alemania más actual. En ese intervalo de tiempo de más de un siglo, observamos en este drama generacional a un grupo de mujeres que luchan contra la adversidad del tiempo y la sociedad, mientras buscan su propia esencia, intentando sobrevivir a las cargas del pasado, o su propia extinción de ese territorio contaminado y hostil. 




Reseña de la película: Sound of Falling


La película, aunque estéticamente, artísticamente y formalmente presenta una experiencia que alude a lo etéreo, casi como una sucesión de imágenes oníricas fundidas con voces fantasmales que quedan impregnadas en el espacio para la eternidad, también posee una belleza poética como de un documental muy sofisticado y experimental sobre las heridas generacionales de este grupo de mujeres. Pero no se limita al drama, porque también la parte documental nos muestra la cotidianidad, los lazos familiares y la madurez de la juventud con todos sus deseos a flote, pero siempre con los testigos invisibles de los antepasados, y de las fuerzas  invisibles que amenazan por cambiar el rumbo de todo el país. Y en su tramo final si están atentos, pueden identificar que las historias intentan mezclarse, por lo que hay interferencias en el sonido (el trabajo de sonido es muy importante en la trama) e imágenes de cada época, ahondando en el concepto de la circularidad del tiempo y de la existencia misma. 

En fin, es una experiencia que exige del espectador, pero si logras entrar y dejarte llevar, serás recompensado con una gran película. 







Reseña de la película: Sound of Falling

Reseña de la película: Sound of Falling

 


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

martes, 10 de mayo de 2022

Reseña de la película: Mr. Bachmann and His Class (Maria Speth) - 2021 / Alemania / Mubi

Reseña de la película: Mr. Bachmann and His Class


En mis últimos días por Mubi aproveché a ver este documental alemán, que me arrepiento no haber visto antes para incluir en mi top de lo mejor del 2021. Es un documental de poco más de tres horas y media, que nunca se hacen largas, pesadas o innecesarias, en donde se nos muestras escenas de la vida diaria de la clase de un peculiar profesor, quien enseña a una mezcla muy diversa de adolescentes, de distintas nacionalidades, religiones, idiomas y tradiciones, que por distintas razones han tenido que emigrar a Alemania. 



Reseña de la película: Mr. Bachmann and His Class


El colegio, ubicado en la zona industrial alemana de Stadtallendorf, y específicamente la clase de Mr. Bachmann, se convierte en el espacio de interacción de fuerzas de la sociedad, que reflejan de cierta manera algunos de los conflictos en el exterior, pero que en ese espacio logran una armonía realmente esperanzadora. 



Reseña de la película: Mr. Bachmann and His Class


Un documental que vuelve a recordarnos el poder y la importancia de la educación, más allá del sistema tradicional, el entender que se lidia con seres humanos diversos y en una edad de muchos cambios, que requiere disciplina, pero también empatía y confianza. Es realmente hermoso, melancólico, profundo, y sobre todo lleno de luz y humanidad, que tanto necesitamos en nuestros días. Ganador del Oso de Plata - Premio Especial del Jurado en el Festival de Berlín 2021. Y disponible en la plataforma Mubi.


Trailer de la película




Reseña de la película: Mr. Bachmann and His Class

 


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

sábado, 18 de diciembre de 2021

Reseña y Fragmentos del libro: Demian (Hermann Hesse)

Reseña, Crítica y Fragmentos del libro: Demian


“Es muy pequeño el número de lectores que puede captar las cualidades poéticas de un libro y que sabe distinguir una frase bien escrita de un cliché. No creo que sea la cualidad literaria de mis libros lo que atrae a la mayoría de mis lectores. Más bien creo que la mayoría de ellos reconocen y sienten en mi obra y en mi persona al representante de un tipo psicológico al que ellos mismos pertenecen. No es el contenido de mis libros lo que les interesa, ni la técnica o el arte, sino que les gustan porque hallan expresados o afirmados en ellos, me parece a mí, su propio tipo de alma, sus propias exigencias y problemas anímicos” 


Creo que esta afirmación del mismo Hermann Hesse describe a la perfección lo que el lector siente a leer varias de sus obras, especialmente Demian. Aunque no estoy de acuerdo que sus obras carezcan de cualidades literarias. Si bien, las ideas y los pensamientos plasmados en sus historias y a través de sus bellos personajes, son una parte esencial de su valor, todos esos elementos llevan una construcción detallada y minuciosa. Desde la creación de la atmósfera intimista, que es magistralmente hilvanada por su siempre imperante uso del narrador en primera persona, hasta todas esas indagaciones y exploraciones psicológicas, intimistas e introspectivas, que son plasmadas con una prosa sencilla pero hipnótica y absorbente, por momentos mezclándose con el monólogo, con el género epistolar y la literatura confesional/testimonial. 

La novela también se encuentra marcada dentro del género Bildungsroman (Novela de formación o aprendizaje), como bien la introduce Thomas Mann en el famoso prólogo que realiza de la novela, a la que él consideró una obra maestra. Mann recuerda el título completo con que Hesse presentó la obra, que es: “Demian: Historia de la juventud de Emil Sinclair”, y dice: “Constituye para mí una gran alegría poder prologar esta edición del «Demian» de Herman Hesse, el vibrante poema en prosa de su edad madura, con una palabra de simpatía y una calurosa recomendación. Un volumen de pocas páginas, es verdad; pero los libros de escaso volumen son los que muchas veces desarrollan las dinámicas más intensas… pensemos en el «Werther» de Goethe, cuya repercusión en Alemania es ampliamente evocada por la del «Demian».” Por lo que, Hesse tenía claro que el impacto sobre el público joven iba a ser grande, pero también hacia aquel público mayor que se ve invitado a recordar su propia juventud, así como era la propia situación del autor al escribir esta novela sobre la juventud. 

Hesse publica la novela en el año de 1919, sólo un año después de finalizada la Gran Guerra o la Primera Guerra Mundial, por lo que es comprensible e identificable el sentimiento de decepción, tristeza e impotencia sobre el mundo, el ser humano y la sociedad, desde el punto de vista de un alemán. Además de ese estado oracular que se siente al final de la novela, cuando los jóvenes se ven obligados a alistarse para ir a la guerra en el año de 1914, y Demian le dice a Sinclair que: “Habrá guerra… á guerra… esto es sólo un comienzo, Sinclair. Será quizás una gran guerra, una guerra monstruosa. Pero, aún así, tampoco será más que un comienzo. Lo nuevo se inicia, y habrá de ser terrible para aquellos que permanezcan ligados a lo antiguo. ¿Qué harías tú?”.



Reseña, Crítica y Fragmentos de la novela: Demian


Thomas Mann publicaría solo cinco años después, en el año de 1924, su obra maestra: “La montaña mágica”, que también bebe mucho de Demian, de Emil Sinclair, de Hesse y del espíritu o el fantasma de la época. Por lo que creo que son dos obras que dialogan, de dos enormes autores alemanes, quienes lograron leer, ahondar, anticipar y plasmar el sentimiento de su época, de su generación (de los jóvenes especialmente) y servir de guías, a la vez, para aquellos jóvenes que perdieron su esperanza y para aquellos adultos que perdieron su juventud, no solo en experiencias sino en las grandes reflexiones que determinan y construyen nuestra identidad individual. 

“Demian” me parece de las obras más increíbles que refleja de gran forma la perdición, las búsquedas, las dudas y contradicciones de los jóvenes. Y debería ser una lectura, una experiencia o un mundo al que todos los jóvenes deberían tener en algún momento de su crecimiento. No imponer, pero sí darle la oportunidad de conocerlo, porque creo que después de leer sus primeras páginas quedarán inmediatamente enganchados, al verse reflejados y comprendidos. No porque encuentren algo que les dará respuestas, sino por compartir un universo gris y confuso, lleno de dudas, preguntas y dolor (como le toca a cada adolescente). 


“Quería tan sólo intentar vivir lo que tendía a brotar espontáneamente de mí.

¿Por qué había de serme tan difícil?”


Así inicia “Demian” (y también se encuentra más adelante en la novela), y solo esa frase explica mucho y de mejor forma varias cosas que he mencionado. La novela está dividida en ocho capítulos (Los dos mundos, Caín, El mal ladrón, Beatrice, El pájaro rompe el cascarón, La lucha de Jacob, Frau Eva y El principio del fin), que están tan bien estructurados y distribuidos, y en donde Hesse se apoya mucho también de las teorías psicológicas y del psicoanálisis de Carl Jung, el arquetipo, de Nietzsche, entre otros pensadores e ideas que revolucionan e indagan en el individuo y el ser. Por lo que también siento que es un libro que confronta al lector y lo invita a verse a sí mismo, a la introspección. Recuerdo que en ese primer capítulo de “Los dos mundos”, Hesse describe tan bien las características y elementos de cada mundo, que siempre lleva al enfrentamiento de la eterna dualidad, y la descripción física y espacial de los escenarios y objetos, se ve acompañada con una excelente descripción psicológica del protagonista ante esos espacios materiales. Como en la introducción de la novela, donde dice:  


“Pero todos son una proyección de la naturaleza hacia el hombre. Todos tenemos en común nuestros orígenes, nuestras madres; todos procedemos del mismo abismo; pero cada uno tiende a su propia meta, como un intento y una proyección desde las profundidades. Podemos entendernos los unos a los otros; pero interpretar es algo que sólo puede hacer cada uno consigo mismo.”



Reseña, Crítica y Fragmentos del libro: Demian


Y me parece que la novela, además de confrontar el mundo de cada lector, le señala caminos, posibilidades, realidades, y le invita a interpretar, a observar y a intentar entender, tanto a los demás, pero en especial a sí mismo. Por esto, y muchas otras cosas más que me gustaría decir, pero me extendería mucho, me parece una estupenda novela, y la seguiré recomendado.



Acá dejo algunos Fragmentos de “Demian” que me gustaron:


Fragmentos de "Demian" de Hermann Hesse



Reseña, Crítica y Fragmentos del libro: Demian

 

"Ya hablaremos otro día -dijo con cuidado. Veo que piensas más de lo que puedes expresar. Claro que si es así te darás cuenta también de que nunca has vivido completamente lo que piensas; y eso no es bueno. Sólo el pensamiento vivido tiene valor. Hasta ahora has sabido que tu <mundo permitido> sólo era la mitad del mundo y has intentado escamotear la otra mitad, como hacen los curas y los profesores. ¡Pero no lo conseguirás! No lo consigue nadie que haya empezado a pensar."

(Demian, de Hermann Hesse)


“Me gustó que, al entrar, mi padre se fijara en mis zapatos mojados. Aquello distraería su atención; así no se daría cuenta de lo peor y yo podía cargar con una reprimenda que en secreto trasladaba a la otra culpa. Al mismo tiempo surgió en mí un extraño y nuevo sentimiento lleno de espinas. ¡Me sentía superior a mi padre! Sentí durante un momento cierto desprecio por su ignorancia; su reprensión por las botas mojadas me parecía mezquina. «¡Si tú supieras!», pensaba yo como un criminal al que interrogan por un panecillo robado, mientras él tiene asesinatos sobre su conciencia. Era un sentimiento feo y repulsivo pero muy fuerte y con un profundo encanto y que me encadenaba con fuerza a mi secreto y a mi culpa.”

(Demian, de Hermann Hesse) 


“Sus palabras dieron en el misterio de mis años infantiles, misterio que sentía en cada momento y del que no había dicho ni una palabra a nadie. Lo que dijo Demian sobre Dios y el demonio, sobre el mundo oficial y divino frente al mundo demoníaco silenciado, correspondía a mi propio pensamiento, a mi mito, a mi idea de los dos mundos o mitades, la clara y la oscura. El descubrimiento de que mi problema era el de todos los seres humanos, un problema de toda vida y todo pensamiento, se cernió de pronto sobre mí como una sombra divina y me llenó de temor y respeto al ver y sentir que mi vida y mis pensamientos más íntimos y personales participaban de la eterna corriente del pensamiento humano. El descubrimiento no fue alegre, aunque sí alentador y reconfortante. Era duro y áspero, porque encerraba en sí responsabilidad, soledad y despedida definitiva de la infancia.”

(Demian, de Hermann Hesse)


“Aquel espectáculo me hizo temblar. «¡Está muerto!», pensé y estuve a punto de gritar. Pero sabía que no lo estaba. Fascinado, no podía apartar los ojos de su rostro, de aquella pálida y pétrea máscara, sintiendo que aquel era el verdadero Demian. Lo que solía aparentar cuando iba y hablaba conmigo no era más que una parte de Demian, aquel que durante un rato representaba un papel, plegándose y amoldándose para dar gusto. Pero el verdadero Demian tenía este aspecto pétreo, ancestral, animal, bello y frío, muerto y al mismo tiempo rebosante de una vida fabulosa. ¡Y en torno suyo el vacío silencioso, el éter, los espacios siderales, la muerte solitaria!”

(Demian, de Hermann Hesse)


“De pronto volvió a alzarse ante mis ojos una imagen sublime y venerada. ¡Ah! ¡Ninguna necesidad, ningún deseo en mí tan profundo y fuerte como el de venerar y adorar! Le puse el nombre de Beatrice, nombre que conocía, sin haber leído a Dante, por una pintura inglesa cuya reproducción guardaba: una figura femenina, prerrafaelista, de esbeltos y largos miembros, cabeza fina y alargada y manos y rasgos espiritualizados. Mi joven y bella muchacha no se le parecía del todo, aunque tenía esa esbeltez un poco masculina que tanto me gustaba y algo de la espiritualidad del rostro.”

(Demian, de Hermann Hesse)


“Desde luego, la embriaguez, lo báquico, tienen su misterio. Pero me parece que la mayoría de la gente que anda sentada en las tabernas no tiene idea de eso. Me da la impresión que precisamente el meterse en las tabernas es algo muy adocenado. ¡Lo bueno sería pasar la noche entera con antorchas encendidas, en una verdadera orgía desenfrenada! Pero eso de tomar un vasito tras otro no creo que sea muy interesante, ¿no? ¿O acaso puedes imaginarte a Fausto sentado noche tras noche en la taberna?”

(Demian, de Hermann Hesse)


“¡Bah! ¿Para qué discutir? En todo caso, es probable que la vida de un borracho y libertino sea más animada que la del ciudadano intachable; y además —he leído una vez— el libertinaje es la mejor preparación para el misticismo. Siempre son hombres como San Agustín los que se convierten en profetas. También él fue antes un disoluto y un hombre de mundo.”

(Demian, de Hermann Hesse)


“—Querido Sinclair —dijo lentamente—, no tenía intención de molestarte. Además, ninguno de los dos sabemos con qué fin vacías ahora tu vaso. Pero aquello que tienes en tu interior, aquello que conforma tu vida, sí lo sabe; y es bueno tener conciencia de que en nosotros hay algo que lo sabe todo, lo quiere todo y lo hace todo mejor que nosotros. Pero, perdona, tengo que irme a casa.”

(Demian, de Hermann Hesse)


“¿quizá no soy como los demás hombres?». Sin embargo, era capaz de hacer todo lo que hacían los demás. Con un poco de aplicación y trabajo podía leer a Platón, resolver problemas de trigonometría o seguir un análisis químico. Pero había una cosa de la que no era capaz: arrancar la meta vital que se ocultaba oscuramente en mi interior y plasmarla ante mis ojos, como lo hacían todos aquellos que sabían perfectamente que iban a ser profesor o juez, médico o artista, cuánto tardarían en llegar y qué ventajas tendrían. Yo no podía. Quizá también llegaría yo un día a algo; pero ¿cómo iba a saberlo? Quizá tuviese que buscar y buscar durante años, sin llegar a nada, sin alcanzar ninguna meta. Quizá llegase a una meta, pero a una meta horrible, peligrosa y mala. Yo sólo intentaba vivir lo que pugnaba por salir de mí mismo; ¿por qué resultaba tan difícil?”

(Demian, de Hermann Hesse)


“—Muchacho —dijo con vehemencia—, también usted celebra misterios. Sé que tiene usted sueños de los que nada me dice. No los quiero conocer. Pero le digo una cosa: ¡vívalos todos, viva esos sueños, eríjales altares! No es lo perfecto, pero es un camino. Ya se verá si nosotros, usted y yo y algunos más, somos capaces de renovar el mundo. Pero debemos renovarlo en nosotros mismos, día a día; si no, nada valemos. ¡Piense en ello! Usted tiene dieciocho años, Sinclair, y no corre detrás de las prostitutas; usted debe tener sueños de amor, deseos de amor. Quizá son de tal especie que le asustan. ¡No los tema! ¡Son lo mejor que posee! Créame. Yo he perdido mucho por haber amordazado mis sueños cuando tenía su edad. Eso no debe hacerse.” 

(Demian, de Hermann Hesse)


“El hombre a quien quiere matar nunca es fulano o mengano; seguramente es sólo un disfraz. Cuando odiamos a un hombre, odiamos en su imagen algo que se encuentra en nosotros mismos. Lo que no está dentro de nosotros mismos no nos inquieta.”

(Demian, de Hermann Hesse)


“—Las cosas que vemos —dijo Pistorius con voz apagada— son las mismas cosas que llevamos en nosotros. No hay más realidad que la que tenemos dentro. Por eso la mayoría de los seres humanos vive tan irrealmente; porque cree que las imágenes exteriores son la realidad y no permiten a su propio mundo interior manifestarse. Se puede ser muy feliz así, desde luego. Pero cuando se conoce lo otro, ya no se puede elegir el camino de la mayoría. Sinclair, el camino de la mayoría es fácil, el nuestro difícil. Caminemos.”

(Demian, de Hermann Hesse)




domingo, 6 de noviembre de 2016

Memorias (Leni Riefenstahl)

Leni Riefenstahl



Hace varios meses que empecé a leer las “Memorias” de la gran directora, actriz, bailarina, guionista, editora, fotógrafa y productora alemana, Leni Riefenstahl. Si bien, aunque sus casi 1.000 páginas parecen muchas, lo que me llevó a leerlo lentamente fue para disfrutar, asimilar y sufrir poco a poco de su historia y vida, que creo que es una de las historias más fascinantes, a la vez que tristes y trágicas de la historia del cine y del arte en general. 

Son tantas cosas por decir, que ni sé por dónde empezar. Especialmente, después de haber leído los últimos capítulos dedicados a la posguerra, y la estigmatización que sufrió increíblemente durante toda su vida. E incluso, creo que hoy en día, aunque ya haya muerto en el año 2003 con 101 años, todavía se mantienen recelos hacia su persona y su obra. Precisamente, ella dudó durante mucho tiempo escribir sus memorias, para no revivir viejos y desagradables recuerdos, pero ante la evidencia de que aún siendo una mujer mayor se seguían escribiendo mentiras sobre su vida, y habían manifestaciones en los homenajes que le hacían, decidió enfrentarse a sus recuerdos y abrirse hacia el público para que conocieran su versión desde su misma pluma. 

Leni Riefenstahl nació en el año de 1902, desde muy joven se inclinó por las artes e inició su carrera como una bailarina, que en poco tiempo se logró consagran y alcanzar gran fama y reconocimiento. Lo que le abriría las puertas al mundo del cine, inicialmente como actriz. 

Precisamente el libro de memorias se divide en 4 grandes capítulos: Danza y cine, En guerra, La posguerra y África

En “Danza y cine”, Leni inicia desde el principio, desde su infancia. Y como se transforma en artista, bailarina y posteriormente actriz. Desde el punto de vista cinematográfico es increíble leer y conocer cómo fue su desarrollo como realizadora de cine. Cómo poco a poco se fue dando cuenta de su verdadera vocación tras las cámaras y en la sala de montaje. Tengo muchos fragmentos que me gustaría compartir, pero sólo he seleccionado algunos que me parecieron muy importantes para ir contextualizando lo que voy diciendo, y hay otros que dejaré hacia el final. 

(Fragmentos donde menciona el Proyecto de su ópera prima La Luz Azul, donde mostró su gran talento y utilizó su gran innovación, sin precedente en el cine de la época. Acá una conversación con el Doctor Fanck, un veterano realizador alemán, con quien Leni colaboró en sus inicios):

“De nuevo finalizaba un gran proyecto, y otra vez me preguntaba si estaba satisfecha. No podía decir que sí, pues ser actriz no era lo único que me interesaba. Empezaba a gustarme trabajar con la cámara; me atraían los objetivos, el material fílmico y la técnica de los filtros.

También había observado a Fanck mientras montaba las películas. Estaba fascinada por los efectos que se podían conseguir cortando las imágenes para editar la película. El estudio de montaje se convirtió en un taller mágico, y mi interés se orientó cada vez más hacia la creación de películas. Al principio, me resistía, ya que era actriz. Pero no podía cambiar el hecho de que lo observaba todo con una perspectiva cinematográfica. Espacios, rostros… los transformaba en imágenes y movimiento. Me dominaba un intenso deseo de crear algo”. 

(Sobre La Luz Azul. Su ópera prima)

"(…) Finalmente se la di a mi realizador. Esperaba su dictamen ansiosa. Dijo que el argumento no era malo, pero que requería grandes sumas de dinero.
- ¿Por qué tanto dinero?- le pregunté sorprendida-. Casi todo puede filmarse en la naturaleza y además se necesitan pocos intérpretes.
- Pero es que tú imaginas la película en la forma de una leyenda o de un cuento. Para realizarla, deberían estilizarse todas las tomas de la naturaleza, como hizo Frtiz Lang en “Los nibelungos”. Él construyó el bosque en un estudio, y sólo así pudo crear una naturaleza de efecto irreal. 
- Precisamente eso es lo que yo quisiera evitar, nada debe recordar al estudio. También veo estilizados los movimientos de la naturaleza, pero no mediante decorados artificiales, sino con el empleo de la iluminación; la luz convierte la cámara en un instrumento mágico, y si se usan filtros de color es posible estilizar la naturaleza”. 


La Luz Azul tuvo un enorme éxito y fue aclamada por público y colegas. Se consideró un hito cinematográfico. Y recibió felicitaciones de Charles Chaplin que había visto una copia en Hollywood. Durante sus inicios y posteriormente siempre estuvo rodeada de los más grandes del cine, incluso aprendió del realizador Josef von Strenberg, con quien mantuvo también una amistad.  




Leni Riefenstahl



Luego de su éxito como realizadora en su primera película, Leni viajó por las ciudades de Alemania en su promoción, y fue cuando escuchó por primera vez el nombre de Adolf Hitler. Cuando el nombre de Hitler generaba divisiones pero empezaba a coger fuerzas por su compromiso por el desempleo y por la promesa de una nueva Alemania. Leni lo escuchó por primera vez es una de sus intervenciones públicas, y quedó fascinada por su discurso, por lo que decidió conocerlo y le escribió sin esperar una respuesta. Respuesta que le llegó casi de inmediato, y así fue como tendrían su primer encuentro, del que también he extraído unos fragmentos: 

(Primer encuentro con Hitler. Aún no había llegado al poder)

Se expresó con entusiasmo acerca de mi danza a la orilla del mar y dijo que había visto todas las películas en las que yo actuaba.

- La Luz Azul me causó una gran impresión, sobre todo porque no es frecuente que una mujer joven haya podido superar los prejuicios de la industria cinematográfica –dijo.

El hielo ya se había roto. Hitler me hizo muchas preguntas, de modo que me di cuenta de que estaba bien informado acerca de las películas que se proyectaban en aquellos momentos. Empecé a contarle cosas y él me escuchaba con gran atención.

De pronto dijo directamente: 
- Si alguna vez llegamos al poder, deberá usted hacer mis películas. 
- No puedo hacerlo –le respondí de manera impulsiva; Hitler me miró sin manifestar reacción alguna-. Realmente no puedo hacerlo. Hace solo dos días que he decidido declinar un ofrecimiento de la Iglesia católica. Nunca podré hacer películas por encargo, no poseo talento para ello; necesito tener una relación muy personal con el tema, de otro modo no puedo ser creativa. 

Hitler guardaba silencio. Tras una pausa, me animé y añadí:
- Por favor, no malinterprete mi visita, no estoy en absoluto interesada en política. Nunca podría ser miembro de su partido. 

Hitler me miró sorprendido.
- Yo no obligaría a nadie a ingresar en mi partido. Quizás dentro de unos años, cuando sea más madura, entenderá mis ideas –dijo. 
- Pero es que usted tiene prejuicios racistas –dije titubeando-. Si yo hubiera nacido india o judía, ni siquiera habría hablado conmigo. ¿Cómo podría trabajar para alguien que hace tales diferencias entre los seres humanos?
- Como me gustaría que los que me rodean me hablaran con la misma franqueza que usted –respondió. 

Mientras tanto, Brückner y Shaub ya se habían acercado algunas veces y advirtieron a Hitler que debía acudir a su asamblea electoral. También era mi intención despedirme, porque quería partir para Hamburgo aquella misma noche. Pero Hitler dijo:

- Por favor, quédese usted un poco más. ¡Es tan poco frecuente que pueda hablar con una verdadera artista!


Y es así como posteriormente sigue el capítulo de la guerra, cuando Hitler llega al poder. Durante todo ese tiempo, luego de su primer encuentro Hitler insistía en encontrarse con Leni y seguir alimentando su amistad, que no gozaba de la aprobación de su mano derecha y Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, con quien Leni tuvo muchos problemas, que describe en varios capítulos. 

También entre el primero y este segundo capítulo salen a la luz los polémicos proyectos cinematográficos de propaganda que Leni hizo para Hitler. El criticado pero a la vez alabado documental “El Triunfo de la Voluntad”, que muestra un congreso del partido Nazi en Nuremberg en 1934. Este documental, a pesar del contenido propagandístico, está magistralmente filmado. Y muestra el gran talento de Riefenstahl, que pudo hacer de un congreso monótono y aburrido, una experiencia visual y cinematográfica, que ha influido enormemente en la historia del cine. En el libro se describe cómo Leni concibió la grabación de ese documental, la ubicación de las cámaras y absolutamente todos los detalles que permitieron crear esos efectos. Es simplemente alucinante observar la gran visión que tenía del cine. El documental fue premiado, y posteriormente se convirtió en un archivo valioso histórico tanto para el cine, como para países que se pelearon los derechos y la propiedad de las cintas, a costas del desprestigio de su realizadora. 

Igual suerte tuvo su otro trabajo, que ha marcado referente y se considera que aún no se ha podido superar: la filmación de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, el documental “Olimpiada”, que constó de dos partes. Y Leni transformó los escenarios olímpicos en un enorme set de filmación, logrando grandes tomas y capturando momentos históricos. Uno de ellos tan conocido, como las grandes victorias del gran atleta norteamericano y afroamericano, Jesse Owens. “Olimpiadas” ganó el León de Oro en el Festival de Venecia, y también se convirtió en un documento de gran valor histórico, que se pelearon entre distintos países. En el libro también se describe en detalle las estrategias que utilizó Leni para realizar la filmación. 

En un momento, Leni Riefenstahl estaba en la cima profesional y social, y luego de estos proyectos quería dedicarse a otros proyectos personales en el cine. Durante ese tiempo Leni ignoraba lo que pasaba en Alemania, por sus constantes viajes y compromisos, sólo empezó a identificar los síntomas cuando algunos de sus amigos judíos estaban empezando a abandonar Alemania y migrar a otros países como Estados Unidos. De hecho, Leni rememora como ayudó a escapar a uno de sus amigos. Ya no veía mucho a Hitler, y cuando lo podía ver, él evitaba temas políticos. Pero vino la Posguerra, y el siguiente capítulo del libro…

Los últimos capítulos son los más duros. Ya que es la caída y desprestigio mundial de Leni Riefenstahl. Se inventaron historias sobre su relación con Hitler, y miles de historias nuevas que salían año tras año, y que incluso la acompañaron hasta el día de su muerte. Ella y sus amigos pudieron hacer que varias publicaciones se rectificaran, mostrando pruebas que mostraban su inocencia, pero el daño que hicieron esas publicaciones fue mortal para su vida y su carrera. Luego de leer todo lo que le pasó y padeció, no sé sinceramente cómo pudo vivir tanto. ¡Cómo pudo aguantar tanto!. Traiciones de sus amigos, para poder ganar dinero a costa de ella, la cancelación constantes de sus próximos proyectos, y su aparición en la lista negra de todos los lugares a donde iba. 

De hecho, no pudo realizar ningún otro proyecto cinematográfico. Me sentí impotente cuando leía sobre sus proyectos, los diversos guiones que escribió, y hasta incluso las escenas que llegó a grabar, pero cómo cada proyecto era trancado y no podían ver la luz, por su pasado y su nombre. Creo que nos perdimos varias películas de una gran cineasta.  

Leni se mantenía con la esperanza de que algún día tenía que parar ese sabotaje a su trabajo y su persona, pero se equivocó. Pero la mantuvo esa esperanza, la pre producción de sus proyectos, aunque no vieran la luz, y su madre. Y África, como se titula el capítulo final. 

Riefenstahl encontró un nuevo impulso para seguir con vida, con distintos proyectos en África. Muchos fallaron y no vieron la luz. Pero ella seguía intentándolo, especialmente porque se encariñó con los habitantes locales de una tribu. Con lo que llegó a la fotografía, la oportunidad que encontró para seguir trabajando. Su trabajo como fotógrafa también tuvo sus percances, pero por su calidad salieron a la luz y tuvo diversas publicaciones exitosas. 

Con el tiempo, y con la demostración a través de los años de que no tuvo nada que ver con los crímenes de los Nazis, fue apoyada por varios de los grandes artistas de la época, y alabada por su persistencia y capacidad de aguante. Pero aún así, seguían las publicaciones difamatorias, las trabas a sus proyectos, etc. Ya cuando Leni encontró cierta libertad nuevamente para realizar el proyecto cinematográfico que quisiera, ya era una mujer mayor de más de 80 años. Pero aún así siguió sumergida en sus proyectos fotográficos, y 48 años después de su última película, estrenaría el documental “Impressions of the Deep” (2003), sobre su experiencia en la nueva actividad con la que encontró pasión: el buceo. Y celebró sus 100 años de vida con la publicación de ese documental, y a esa misma edad se zambullía para grabar esas escenas. Una demostración de su inmutable y admirable espíritu de lucha.  

Cuando fue invitada para recibir un homenaje, con una proyección especial de uno de sus filmes, ante la inminente señal de una posible protesta, Leni decidió no asistir al homenaje y dedicarse a empezar a escribir sus memorias. Un proyecto que le tomó 5 años, una travesía larga, exhaustiva y dolorosa para ella, pero que consideraba necesaria para aclarar ciertos aspectos sobre su vida. Años atrás, uno de los colaboradores de Hitler, que conoció a Leni, escribió unas memorias también y le pasó el manuscrito para que ella le diera sus apreciaciones, y si le tenía alguna corrección o aporte adiconal. Leni cuenta en el libro que le respondió que los hechos eran muy fieles, pero que hacia esquiva a un asunto muy importante, y era el retrato personal de Hitler. Ella pensó que lo retrataba como un villano y una mala persona, y ella pensaba que una persona así no podía haber logrado lo que consiguió hacer. Leni Riefenstahl planteó una de las grandes preguntas que ella misma intentaba responder, y que pensaba que todos los que vivieron esa época debieron responder: ¿Qué había en Hitler para que no solo el pueblo alemán, sino también otros extranjeros quedaran tan impresionados, incluso embrujados por él?

Y en uno de los fragmentos del libro, ella menciona: 

“Hitler marcó profundamente mi destino, que todavía guardo en la memoria cada palabra de las conversaciones que mantuve con él o con las personas más importantes de su entorno. ¡Cuán a menudo tuve que hablar con colaboradores y amigos acerca de esos encuentros, cuántas veces tuve que repetir aquellas conversaciones después de la guerra, ante autoridades estadounidenses y francesas, tanto militares como civiles, en los continuos interrogatorios durante mis largos años de prisión!”


“Memorias”, es una confesión muy valiosa, triste y sentida, de una de las grandes directoras y artistas de la historia del cine. Un retrato informativo y satisfactorio, por dar a conocer de primera mano el conocimiento y visión que tenía sobre el cine, además de conocer sus técnicas de filmación, edición y montaje; también es un retrato triste y desgarrador, por la maldición que la persiguió de por vida y le impidió hacer lo que más amaba; pero especialmente, es una historia de fortaleza y de voluntad inquebrantable ante las adversidades… y un gran recordatorio, que el arte puede ser el bálsamo que nos da esperanzas para seguir viviendo y mantener la esperanza en la humanidad. 

(A.S.B)

10/10




Leni Riefenstahl



Otros fragmentos del libro:


1

"(...) Querida señora Riefenstahl, olvídese de su película. La situación es desesperada: para concedernos la refinanciación el gobierno tendría que dimitir. Hay tanta oposición contra usted que, perdone mi sinceridad, nunca más podrá ejercer su profesión mientras viva.
- Leni, ahórrate nuevas decepciones. No encontrarás a nadie que financie ese guión ni ningún otro. ¿No sabes que es Estados Unidos estás en la lista negra?
- Lo sé por mis amigos norteamericanos, pero ese boicot terminará algún día. 
- Eres ingenua.
Encontré algún sosiego en las sesiones de cine a las que iba por la noche. Estaba hambrienta de cine y devoraba películas. Recuerdo el gran efecto que me causó Días sin huellas, de Billy Wilder, así como la película francesa Juegos prohibidos, de Clément; Los olvidados, de Luis Buñuel; El salario del miedo, de Clouzot; La strada y Las noches de Cabiria, de Fellini; las obras neorrealistas de De Sica; Todos somos asesinos, de Cayette; el filme japonés La puerta del infierno, y Solo ante el peligro, de Fred Zinnemann.

(Memorias, de Leni Riefenstahl)


2

"Un día después de la visita al notario, me invitó el director Vittorio de Sica. Yo admiraba sus películas. Él habló de las mías con tal entusiasmo que casi me sentí avergonzada. En los estudios de Cinecittà, en una pequeña sala de proyección, me mostró la película aún incompleta Umberto D. También mis proyectos cinematográficos le interesaron. Cuando se enteró de que no ejercía mi profesión desde el final de la guerra, se quedó tan conmovido que reunió a todo el personal del estudio, me presentó a ellos y pronunció un encendido discurso ante los operarios.
También Rossellini, a quien conocí al día siguiente, era de una cordialidad que me emocionó profundamente, sobre todo si pensaba en mis colegas alemanes. Conocía mis películas, y asimismo le impresionó de un modo especial La Luz Azul. 
-Nosotros los italianos - dijo entusiasmado- , la hemos imitado a usted en algo, porque fue la primera que filmó en exteriores escenas que solían rodarse en estudio. 
Mi corazón latía más fuerte al oír estas palabras. Animada e impulsada por nuevas energías, abandoné Roma para buscar un nuevo socio alemán para nuestra producción de la Iris Film".

(Memorias, de Leni Riefenstahl)


3

"Por 《cinematográfico》entiendo sobre todo las imágenes en movimiento, algo que ningún otro arte puede ofrecer; sólo el cine es imagen en movimiento. Tiene sus propias leyes, y en una película artística todo se debe crear según esas leyes: el argumento, la dirección, la fotografía, el sonido, el montaje. [...] El director de una película debe tener sentido de la dinámica, la construcción y el ritmo. [...] Las secuencias de las imágenes se pueden alterar de muchas maneras en el proceso de montaje. Si el realizador, que en realidad debería ser también el montador de la cinta, es una persona con dotes musicales, entonces compone con las imágenes y los sonidos como un músico según las leyes del contrapunto.
El montador puede hacer danzar las imágenes a un ritmo desenfrenado o que desfilen a cámara lenta como en un sueño; puede convertir las imágenes en una orgía de absurdos caprichos o construir una trama clara y lógica. 
El realizador -configurador del conjunto- debería en el caso ideal dominarlo todo. Un cuadro no puede ser pintado por muchas manos, una sinfonía no puede ser compuesta por varios músicos. El dominio de todos los medios es el primer requisito para crear una obra artística. 
El realizador de una buena película muda debe poseer dos dones: primero, saber transformar visualmente todo lo que percibe con los ojos; y, en segundo lugar, tener un sentido innato para el ritmo y el movimiento. Además, debería ser musical, no especializado en un campo cualquiera, sino musical cinematográficamente, lo cual tiene poco que ver con la musicalidad normal. 
Resulta muy difícil alcanzar la perfección en el cine en color, puesto que aquí se requiere todavía un cuarto talento. Un sentido para los colores o talento para pintar únicamente no basta, como muchos creen. El realizador que se siente capacitado para hacer una película en color artística, debería poseer, además de la cualidades mencionadas antes, el don de manejar el color de un modo 《cinematográfico 》. Con ello puede aumentar el efecto dramático, puesto que los colores suscitan diversos sentimientos. Por ejemplo, el azul es un color femenino, romántico; en oposición a ello, el rojo expresa alegría de vivir, vitalidad y pasión. Pero asimismo hay que tener en cuenta que demasiados colores o colores abigarrados pueden destruir el efecto de las imágenes".

(Leni Riefenstahl, Memorias) 
En una conferencia en París sobre el tema 《Cómo hago mis películas》


4

"El cine mudo tenía a menudo más ambiente que una película sonora, porque en esta generalmente el diálogo se convertía en el medio decisivo de la acción. Así, películas sonoras que solo empleaban el diálogo de un modo mesurado y daban valor a la configuración artística, acabaron siendo obras maestras; las dirigieron figuras como Josef con Sternberg, Luis Buñuel, Elia Kazan, René Clément, Vittorio de Sica, Federico Fellini, Akira Kurosawa, por mencionar solo a algunos de ellos"... 

(Leni Riefenstahl, Memorias)



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)
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Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)