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miércoles, 11 de junio de 2025

Reseña del documental: Dahomey (Mati Diop) - 2024 / Senegal / MUBI

Reseña del documental: Dahomey


“Dahomey” es un excelente documental de solo 67 minutos, que nos muestra el traslado de 26 piezas que forman parte del tesoro real del Reino de Dahomey, desde París a su país de origen, que hoy en día es la República de Benín, en Noviembre de 2021 . Solo 26 piezas fueron devueltas, de más de 7.000 que fueron saqueadas dentro de los procesos coloniales de Francia en la región africana en el año de 1892. El documental en su primera parte detalla ese proceso de traslado desde Francia, a través de un minucioso formato contemplativo y logístico, que sirve como especie de ritual para apreciar el gran valor de los objetos trasladados. Observamos la delicadeza y el cuidado en el proceso, con los empleados y curadores que las preparan en el museo, y eventualmente la forma en que son puestas en unas cajas y trasladadas a un barco con miras hacia el Atlántico. 




Reseña del documental: Dahomey


Mati Diop es una directora y actriz franco senegalesa, quien participó en varias películas conocidas y sorprendió con su ópera prima como directora, “Atlantique” (2019), con la que ganó el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cannes, y nos mostró una propuesta crítica, pero a la vez llena de elementos oníricos e incluso de fantasía. Con “Dahomey” ganó el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín 2024, lo que la ha confirmado como una de las directoras contemporáneas más importantes. "Dahomey" también entró en mi Top 10 (6to lugar) en mi listado de las Mejores Películas del 2024



Puede que el “Reino de Dahomey” les pueda sonar de haberlo escuchado recientemente en el cines, porque precisamente la película estadounidense del 2022: “The Woman King” (La mujer rey) de Gina Prince-Bythewood con Viola Davis, nos mostraba una epopeya histórica inspirada en los hechos reales que sucedieron en el Reino de Dahomey, uno de los estados más poderosos de África en los siglos XVIII y XIX. Acá dejo un link con mi post sobre la película, con frases, diálogos y reseña:





Reseña del documental: Dahomey


Y quería aprovechar para promocionar otro post que hice, titulado: “Apellido Diop, Cine Africano y Mujeres al frente (Saint Omer, Atlantique, Nanny)”, en donde comento datos interesantes sobre este reconocido apellido africano en el mundo del cine y tres películas de directoras y actrices con ese apellido, entre ellas la ópera prima de Mati Diop, “Atlantique”:




Reseña del documental: Dahomey


Pero continuando con la reseña del documental “Dahomey”, hay algo que no mencioné que ocurre en su primera parte y durante todo el metraje. Además de mostrar el traslado del tesoro, Diop acá vuelve a usar un elemento muy curioso, y es dar voz a las piezas que están siendo trasladadas. Así que, de repente escuchamos en voz en off las voces de distintas piezas, que además de hablarnos de sí mismas, reflexionan sobre ese traslado, como ecos espectrales. Entre las piezas hay esculturas de antiguos reyes pero también de guerreros y dioses de la mitología ancestral, a quienes Diop le da voz para preguntarse sobre su suerte y la de sus descendientes. Y ese elementos es muy interesante y me parece que funciona, porque la directora no sigue los patrones típicos de los documentales históricos, como son a veces: llenarnos de información, entrevistas a testimonios, etc., sino que nos permite observar, escuchar e imaginar las voces de esas piezas e incentivar la reflexión en el espectador sobre lo que está observando. Para llevarnos a la segunda parte del metraje, que es la llegada y la recepción de las piezas. 




Reseña del documental: Dahomey


En esta parte final, cambian muchas cosas, porque nos trasladamos a Benín, observando a la gente, que curiosa espera la llegada de esas piezas, que al parecer pertenecieron a un reino antiguo, que quizás muchos desconocían que existió. Que tuvieron reyes, ejércitos y tesoros. Diop lleva la cámara sobre los rostros y cuerpos de adultos y jóvenes, haciendo a la vez un estudio etnográfico de la población, quienes comentan entre ellos mismos y esperan con curiosidad y extrañeza el regreso de ese tesoro robado. En esta parte, podemos escuchar testimonios de expertos en arte locales y finalmente la de jóvenes, si mal no recuerdo en una universidad, en donde debaten y reflexionan sobre el tesoro recién llegado. Esta parte es fascinante porque somos testigos de las voces de los descendientes de las piezas, el tesoro actual y futuro, quienes en sus preguntas y reflexiones intentan buscar su propia identidad perdida y despojada. Y como en todo debates, hay puntos positivos, quejas, desdén y desconfianza por toda la situación. Y todo esto hace más valioso este trabajo de Mati Diop, quien en pocos minutos logra abarcar gran parte de los problemas que dejó en colonialismo, y que siguen presente en la población, no solo africana, sino de los territorio de ultramar e islas del Caribe, también colonizadas y repartidas. Y para terminar, me sigue pareciendo muy valiosa que estas jóvenes directoras estén desarrollando estas obras que incentivan el pensamiento, la crítica y la reflexión. Y ojalá sean más difundidas. Por lo pronto, “Dahomey” y otros trabajos de Mati Diop están disponibles en la plataforma MUBI. 




Reseña del documental: Dahomey

 


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

jueves, 9 de marzo de 2023

Especial: Apellido Diop, Cine Africano y Mujeres al frente (Saint Omer, Atlantique, Nanny)

 
 
Hace poco cuando vi la excelente película “Saint Omer” de la directora francesa de ascendencia senegalesa, Alice Diop, y me puse a pensar en que ese apellido lo había escuchado anteriormente en otra ópera prima y en otras películas que había visto en los últimos años. Entonces me puse a buscar en las películas que había visto para ver si se trataba de la misma persona o cada recuerdo representaba a una persona diferente. Y fue así como encontré el material para este interesante texto y a la vez hacer una breve reseña de estas películas.
 
El apellido Diop es originario de Senegal pero no quiere decir que todos los que tengan el apellido tengan algún vínculo familiar. Relacionado directamente con el cine, por ejemplo, tendríamos que remontarnos a Djibril Diop Mambéty (1945-1998), uno de los grandes cineastas de culto del continente africano, quien logró un reconocimiento internacional en los festivales más importante del mundo como Cannes con su película "Touki Bouki" (1973), que logró el Premio de la Crítica. Djibril murió en Francia, y como muchos africanos hicieron, emigró a Francia para asentarse, y toda una nueva generación de africanos creció en Francia y en distintos países europeos o en América. Así que aunque Alice Diop (Saint Omer) no esté relacionada directamente con Djibril Diop, sí lo está la directora Mati Diop (Atlantique), quien es su sobrina; y también el compositor Wasis Diop, quien hizo la música de la película de Chad, “Lingui” (2021), que aunque no comentaré en este post porque aún no la he visto (y se encuentra disponible en la plataforma MUBI), Wasis es hermano del director. Pero ya entremos en material con las tres películas a tratar:
 
 
 

 
 
Saint Omer (Alice Diop) - 2022 / Francia
 
“Saint Omer” es una película brutal que toma un caso real y una experiencia real de la directora, Alice Diop, para componer un complejo retrato del estado real y de vulnerabilidad en que se encuentran y sufren las mujeres negras dentro de la sociedad francesa, ya sean inmigrantes o no. La historia real corresponde al juicio de Laurence Coly, una joven negra acusada de matar a su hija de 15 meses al abandonarla en la orilla de una playa en el norte de Francia. El juicio tuvo mucha relevancia y a éste asistió la documentalista Alice Diop, interesada por la historia y el tratamiento del juicio. Dentro de la película Alice cede su personaje y construye el de Rama, una joven novelista que asiste al juicio para tomar notas para su próximo proyecto literario. Rama se encuentra embarazada y vive con su marido, un artista francés; Rama tiene una carrera exitosa en el país pero en medio del juicio descubrirá algunos aspectos que la hacen dudar de sí misma y su propia posición dentro de la sociedad en la que vive.
 
 
 

 
 
Lo que llama la atención de todos en el juicio es que Lauren Coly demuestra ser una mujer muy culta, la cual desarrollaba sus estudios literarios en el país, pero que al enamorarse de un hombre mayor local que tenía otra familia y quedar embarazada, empezó a evidenciar algunas realidades que la llevaron a entrar en un estado de depresión y tomar medidas desesperadas. La escritora, Rama, se refleja a sí misma frente a la acusada y empieza a percibir la hostilidad de la sociedad, del jurado y del mismo sistema educativo, representados en una serie de testigos que van pasando por el estrado para presentar testimonios en contra de Lauren Coly.
 
 

 
 
Leyendo todo esto parecería que estamos ante un drama judicial tradicional que fácilmente podía haber caído en el tedio, pero todo está tan bien compuesto, estructurado y filmado de una forma tan sutil, que presta atención a los pequeños detalles y gestos, que poco a poco la directora logra hacer una inmersión directa con el espectador al problema que se presenta. No nos dice qué pensar o qué o a quién creer, pero nos va dejando pistas y elementos que nos dicen mucho más de lo que se muestra. Y en este proceso logra acercar al espectador a la experiencia de ambas mujeres, quienes son expuestas y deseccionadas por una sociedad que en el proceso deja entrever más cosas y fobias que las que aparentemente se juzgan. Me pareció un ejercicio brillante y auténtico de dirección, con una Diop que también coescribe el guión y dirige muy bien al reparto, entre ellas las dos actrices principales, Kayije Kagame y Guslagie Malanda. Y solo he mencionado la parte del juicio, que es la principal, pero el personaje de la escritora Rama fuera del juzgado también nos da otros elementos interesantes para analizar, con respecto a la sociedad, la maternidad, las relaciones de pareja y la familia. Y la directora Alice Diop, quien confiesa haber sentido lo mismo que Rama presenciando el juicio de Coly, logra de forma muy efectiva trasmitir al espectador su estado emocional, sus observaciones y sus nacientes miedos.    
 
La película fue la elegida por Francia para el Oscar a Mejor película internacional, aunque lamentablemente no entró dentro de las 5 finalistas que fueron nominadas. También ganó los premios: Gran Premio del Jurado y Mejor ópera prima en el Festival de Venencia 2022 y el Premio César a mejor ópera prima. De visionado obligatorio.
 
 
 

 
 
Atlantique (Mati Diop) - 2019 / Senegal / Netflix
 
Atlantique fue la primera película  que vi de una directora con el apellido Diop, allá en el 2019. La película logró el segundo premio en importancia en el Festival de Cannes de ese año: el Gran Premio del Jurado (el año que ganó Parasite). Pero al ver una foto de Mati Diop reconocí también a la actriz que años atrás había protagonizado esa estupenda película de la gran directora francesa, Claire Denis: "35 Rhums", una de mis películas favoritas. “Atlantique” fue la ópera prima de la directora como largometraje, pues ya anteriormente había realizado documentales y especialmente cortometrajes. La película sorprendió mucho porque tiene una atmósfera muy particular, bastante onírica y única, vestida con el ligero velo de un cuento de fantasía. Y dentro de ese empaque te cuenta una historia de amor, un drama policial y un drama social que toca el tema de la inmigración, los matrimonios arreglados, entre otros temas, pero todos desde un punto de vista alucinante y poético.
 
 
 

 
 
Nos cuenta la historia de Ada, una joven de 17 años que se enamora de un joven obrero, Souleimane, quien trabaja como obrero en la construcción de una torre futurista que pronto será inaugurada en un suburbio de Dakar, Senegal. Un día el joven obrero desaparece junto a sus otros compañeros obreros, lo que genera una investigación policial, rodeada de tintes sobrenaturales. Resulta que los jóvenes, aburridos de no recibir sus respectivos pagos por la construcción, se embarcan en la riesgosa travesía de atravesar el Atlántico hacia el Mediterráneo, con terribles consecuencias. Con el tiempo llega el rumor de que los chicos han vuelto como espectros reclamando venganza con la empresa constructora y volviendo por las mujeres que dejaron atrás, entre ellas Ada, quien ha sido prometida a otro hombre al que no quiere. Ya no diré más del argumento, pero es una película inusual y bellísima, que también merece ser vista, disfrutada y difundida por esa creatividad en contar las mismas historias que ya nos han contado anteriormente con una estructura más formal y tradicional. Además de la dirección tan sutil y etérea, la fotografía y el diseño de producción ayudan a construir toda esa atmósfera fascinante, y las actuaciones son destacables.
 
La película se encontraba en Netflix, no sé si seguirá en la plataforma.
 
 
 

 
 
 

 
 
Nanny (Nikyatu Jusu) - 2022 / U.S.A. / Amazon Prime

Y finalizamos con “Nanny”, otra película del 2022, que no es dirigida por una Diop, pero sí por una directora estadounidense de ascendencia africana (senegalesa), Nikyatu Jusu, quien también firma su ópera prima, tras haber realizado algunos cortometrajes. Pero la incluí en este especial, además de que me gustó, por su bella protagonista, también estadounidense-senegalesa: Anna Diop. La película retoma aspectos que he mencionado de las anteriores directoras, y es esa habilidad de contar una historia tradicional pero con componentes y elementos distintos que le dan un toque especial y único a la producción.
 
 
 

 
 
Nos cuenta la historia de Aisha, una niñera inmigrante, quien intenta salir adelante en Nueva York, cuidando de un niño de una pareja joven y acomodada. Aisha se encuentra ahorrando dinero para pagar el boleto de su pequeño hijo, quien sigue en el continente africano. Pero Aisha, a pesar de llevarse bien con la familia, de repente empezará a experimentar visiones y pesadillas, que desestabilizan su vida y sus ilusiones de una nueva vida en otro país. Todo esto junto a pequeños problemas con la pareja de esposos para los que trabaja.
 
 

 
 
La película es muy interesante por el retrato que hace de las mujeres inmigrantes en Estados Unidos, quienes evidentemente sufren de racismo y acoso sexual por parte de sus patrones, a pesar de la aparente cordialidad y aceptación social. Siempre se encuentran en una delgada línea, en donde cualquier mínimo percance o reclamo les genera enormes dificultades. Pero un ingrediente adicional al filme, también es la presencia de la cultura ancestral de Aisha, quien se refugia en hermanos de su comunidad, y vemos la presencia de los colores, la comida y la brujería dentro de la trama, lo que enriquece la parte onírica y la estructura de thriller psicológico que adquiere por momentos la película. Una experiencia mística, aterradora y dolorosa, que nos retrata otra cruel y difícil realidad de las mujeres negras de ascendencia africana dentro de los países de occidente. Curiosamente este argumento me recordó a uno de la reciente temporada de la excelente serie, “Atlanta”.
 
La película ganó el premio a Mejor Película en el Festival de Sundance 2022 y es muy recomendada. Estaba disponible en Amazon Prime, no sé si seguirá en la plataforma.  
 
 
 
Directoras:
 
 
Alice Diop

Saint Omer

 

Mati Diop

Mati Diop

 

Nikyatu Jusu

Nanny

 

Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

 

miércoles, 20 de diciembre de 2017

Volver a casa (Yaa Gyasi)

Yaa Gyasi



Como en el Club de Lectura al que asisto estuvimos en un ciclo de Escritoras de África y Oriente, en el mini ciclo de África le dedicamos varias semanas a la excelente escritora Chimamanda Ngozi Adichie, entre otras escritoras y cuentistas africanas. Fue tanto el interés que me despertaron las autoras africanas, que no dudé en adquirir cuando encontré en la librería el ejemplar de “Volver a casa” de Yaa Gyasi. No sabía mucho de ella, pero me dejé llevar por intuición. A los días de haberlo empezado a leer salieron los invitados a la próxima edición del Hay Festival de Literatura en Cartagena, donde preciso figuraba, Yaa Gyasi. 

Yaa Gyasi es una joven africana de 28 años, nacida en Ghana pero posteriormente radicada en los Estados Unidos. Gyasi, junto con Adichie y otro grupo de escritores, son llamados los “afropolitas”, que representa una generación de jóvenes africanos que emigraron de África a otros países y continentes, en Europa y Norteamérica. Han desarrollado su obra en idioma inglés, y en su literatura, que claramente representan sus primeras novelas, se centran en la búsqueda de la identidad, en la exposición de los problemas de vivir en un país extranjero, entre otros temas. 

En “Volver a casa”, la primera novela de Yaa Gyasi, asume un reto enorme. Recorrer tres siglos en casi 400 páginas. Lo primero que llama la atención al inicio de la novela, es un enorme árbol genealógico que abarca toda una página. Lo vi con mucho interés, aunque no me imaginé lo importante que iba a resultar posteriormente en toda la lectura de la novela. Por lo que es un recurso muy hábil e inteligente. Que es precisamente la forma en que la autora logra superar con creces el reto de abarcar tanto tiempo en su novela, sin que se note forzado, exagerado, aburrido o anodino. 

Observamos que los dos primeros capítulos corresponden a los dos nombres principales del árbol genealógico: las hermanas Effia y Esi. Dos hermanas que nunca llegan a conocerse, hijas de Maame, que es la mujer que encabeza el monumental árbol. Cada una con un padre distinto, lo que lleva a dividir ambas historias, y durante toda la novela vamos observando cómo se desarrolla la vida de ambas mujeres y su respectiva descendencia. Effia es obligada a casarse con un hombre blanco, un gobernador inglés, esclavista. Y Esi, es capturada y enviada como esclava al sur de los Estados Unidos.

La historia inicia en los años de 1770, en la Costa de Oro, que era una colonia británica situada en el golfo de Guinea, al oeste de África. La Costa de Oro obtuvo su independencia en 1957, e inmediatamente cambió su nombre a la actual Ghana. En el correr de los capítulos, nos damos cuenta de que cada capítulo que sigue corresponde al nombre del próximo miembro de la generación del árbol genealógico, en cada uno de las dos partes, de la descendencia de Effia y Esi. Por lo que hay momentos que los saltos temporales son amplios, aunque quizás en el siguiente capítulo logramos conocer algo del pasado del personaje de la anterior generación por recuerdos del personaje actual. 

Siguiendo la cronología, con los años que aparecen dentro de la novela, el lector es testigo de diversos momentos históricos a través de los personajes, como las guerras tribales al inicio, el negocio del cacao, la llegada de los misioneros; y luego, en el traslado de continente a Estados Unidos, con la Ley de Esclavos Fugitivos de 1850, la Gran Migración Negra, la lucha por los derechos civiles, el renacimiento de Harlem, y la época de las drogas y el sistema carcelario en Estados Unidos, que se acrecentó y logró un punto importante en los años 80. 

Parece mucha historia para una sola novela, pero la gran virtud de la autora es lograr enlazar todos estos momentos históricos de forma hábil a través de estas dos historias entrelazadas y todos sus personajes. Hay ocasiones en que los personajes de una generación son tan buenos que queremos saber más de ellos, pero creo que esa es otra de las grandes reflexiones de la autora en esta novela, el implacable paso del tiempo, y como si no se tiene conocimiento de nuestra propia historia, corremos riesgo de repetirla, e incluso de olvidarla para nuestras futuras generaciones. En ocasiones no es culpa de los personajes sino de las circunstancias, cada una más difícil que la otra. 

Si bien, una de las hermanas, Effia, tuvo relativamente más suerte que Esi, vemos como en las siguientes generaciones no todo se mantiene de esa forma, a pesar de los privilegios que en algún momento se haya obtenido. 

Además de esta reflexión sobre el tiempo y la identidad, también es muy crítico, porque en cada momento se exponen situaciones difíciles de cada momento. En Estados Unidos con el racismo y toda la etapa de la esclavitud. La desigualdad en las penas, que podían llevar a un hombre negro a cumplir una pena de 10 años por haber aparentemente mirado a una mujer al pasar la calle, y estar durante todos esos años trabajando en una inhumana mina de carbón bajo la cárcel. Pero también como se van organizando para protestar. Las guerras entre las mismas tribus africanas, y como algunas de ellas sucumbieron al esclavismo, llegando a vender a sus propios hermanos a los blancos. Cómo una generación de las que llegaron como esclavos a USA eran analfabetas, pero también como sus hijos empezaron a tener mayor acceso a la educación. Todas esas grandes diferencias, y como miraban con nostalgia el desconocimiento de sus raíces, y ese creciente deseo de volver a casa… 

Parte el castillo como un coco,
estoy yo dentro, estás tú. 
Nosotras, las dos, sentimos arena,
el viento, el aire.
Sólo una el látigo.
Tras el barco grande. Azotes.

Nosotras, las dos, negras.
Yo, tú. 
Una creció en tierra de cacao,
la otra nació de un fruto,
la piel intacta, pero sangrante. 
Nosotras, las dos, atravesamos las aguas. 
Parecen otras
y son las mismas.
Las nuestras. Piel de hermanas.
Quién lo diría. Ni tú ni yo. 


Este es un poema de Marjorie, descendiente de Effia. Y una de las dos partes finales del árbol genealógico, y por ende de los capítulos finales, ambientada en los tiempos más recientes, ya en el nuevo milenio. Es una joven afroamericana, quien además tiene un novio alemán, al que los papás del chico no dejan que vaya con Marjorie al baile de la escuela por su color. Marjorie ha aprendido un poco de la historia de su familia, y está muy interesada en seguir buscando y ahondando en su pasado.

Quizás Marjorie sea la misma Yaa Gyasi, quien claramente también añadió partes biográficas a su novela. Incluso el apellido Gyasi es nombrado al inicio del libro, como una de las familias tribales de la Costa de Oro. 

En síntesis, me ha parecido una excelente novela, muy dura, emotiva, pero también muy bella e ilustrativa. A pesar del poco tiempo que estamos con algunos personajes, algunos son muy memorables y se quedan con el lector, y nos alegra escucharlos mencionar capítulos más adelante, porque al fin y al cabo es una historia familiar. Toda esta travesía nos acerca a la historia real de muchas familias africanas que terminaron en los Estados Unidos, y como por ejemplo, algunas crearon o reformaron sus propios apellidos, para que sirviera de símbolo de su propia historia de superación: Freeman. Una bella novela que nos lleva a ahondar en la historia, en las injusticias, pero sobre todo en el inquebrantable espíritu de una población que logró superarse, y aún hoy en día sigue luchando y tratando de superar los fantasmas del pasado. Muy recomendada. Esperaré a Gyasi en el Hay, y que bien por esta oleada de autores africanos que nos están dando a conocer parte de la historia que nunca nos fue contada y que desconocemos en la historia de la literatura. 


8.5/10



Algunos fragmentos de la novela:


"- ¿Por qué lloras?
- El pastor dice que hacemos brujería africana. 
No tenía edad suficiente para saber qué significaba eso, pero sí para conocer la vergüenza, una sensación que ese día lo llenaba hasta las cejas.
Ma Aku escupió detrás de su hombro izquierdo, algo que sólo hacía cuando estaba verdaderamente indignada.
- ¿Quién te ha dicho que hay que llorar por eso? - preguntó.
El chico se encogió de hombros y trató de impedir que se le cayesen los mocos, porque eso parecía enfadarla aún más. 
- Voy a decirte una cosa: si ellos no hubiesen escogido el dios del hombre blanco en lugar de los dioses de los asante, no podrían decirme esas cosas.
Jo sabía que debía darle la razón, y eso hizo.
- El dios del hombre blanco- continuó ella- es igual que el hombre blanco. Se cree que es el único dios, de la misma manera que el hombre blanco se cree que es el único hombre. Pero sólo hay un motivo por el cual Dios es él, y no Nyame o Chukwu o quien sea: porque nosotros se lo permitimos. No nos rebelamos. Ni siquiera lo cuestionamos. El hombre blanco nos dijo que él era el camino y lo aceptamos. Pero ¿cuántas veces nos ha dicho el hombre blanco que algo era bueno para nosotros y después lo ha sido de verdad? Dicen que eres brujo africano, ¿y qué? ¿Qué más da? ¿Qué sabrán ellos de brujería?"

(Volver a casa, de Yaa Gyasi)


"Desde el día en que se conocieron, cinco años antes, ella lo había animado a regresar a casa. Le decía que tenía algo que ver con el perdón, pero Yaw no estaba seguro de creer en él. Era una palabra que oía sobre todo en las pocas ocasiones en que iba a la iglesia de los blancos con Edward y la señora Boahen o, a veces, con Esther. Por eso había empezado a parecerle una palabra que los blancos habían llevado consigo al llegar a África. Un truco que los cristianos habían aprendido y del que hablaban a voces y con libertad a la gente de la Costa de Oro. <Perdón>, clamaban mientras cometían sus injusticias. Cuando era más joven, Yaw se preguntaba por qué no se limitaban a predicar que las personas debían evitar hacer el mal. Pero cuanto más mayor se hacía, mejor lo comprendía. El perdón era un acto que tenía lugar después de actuar, un pedazo del futuro de la mala obra. Y si consigues que la gente mire al futuro, tal vez no se dé cuenta de lo que estás haciendo para herirlos en el presente".

(Volver a casa, de Yaa Gyasi)




Yaa Gyasi:



Yaa Gyasi




Dejo enlaces a las otras dos reseñas del blog sobre Literatura Africana:


Reseña de Americanah (Chimamanda Ngozi Adichie)

Reseña de Todo se desmorona (Chinua Achebe)

Reseña de Algo alrededor de tu cuello (Chimamanda Ngozi Adichie)




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)


viernes, 20 de octubre de 2017

Algo alrededor de tu cuello (Chimamanda Ngozi Adichie) y Cuentistas africanas

Chimamanda Ngozi Adichie




En el Club de Lectura Sícalo, al que asisto en la ciudad de Cartagena, dentro del Ciclo de Mujeres Escritoras de África y Oriente, tuvimos turno para las cuentistas africanas, entre ellas estaba la excelente y joven escritora nigeriana, Chimamanda Adichie Ngozi (Americanah). 

Con respecto a los cuentos, fue interesante como a través de estas sesiones en África, además de conocer la Nigeria de Adichie, y su situación como emigrante a USA, en Americanah, también pudimos conocer distintos rostros de África, reflejados en las distintas escritoras, que siempre nos muestran un reflejo particular de su visión y sus respectivos entornos. Comenzaré con un pequeño comentarios de los cuentos de las escritoras en general, y finalizaré con Adichie y su libro de cuentos, que se titula “Algo alrededor de tu cuello”:

Con Beatrice Lamwaka (Uganda), fue interesante descubrir la sencillez, la ternura y cierta ingenuidad e inocencia en la prosa, con su cuento "El señor de la casa". Un bello retrato del amor, la aceptación, con una crítica al machismo.

Con Assia Djebar (Argelia), la argelina, la parte francesa y a la vez de influencia árabe en África. Con respecto al estilo de Djebar, como comenté, sus dos cuentos no me gustaron mucho. Si bien, describe situaciones muy duras, la forma en que están narradas me pareció muy simple. Y ahí vemos para comparar lo que encontramos con las dos africanas anteriores, hay sencillez, pero hay ritmo, un sabor, un estilo; pero la argelina, al menos en la traducción que leímos, no hace uso de una gran narrativa. 

Con Agnes Agboton (República de Benín), pudimos observar la parte mágica, fabulística y mitológica de África. Y el arte de narrar cuentos e historias, que a la vez es algo muy árabe, y propio de todas las épocas arcaicas de la literatura universal. En cada lugar de la tierra, las primeras manifestaciones literarias, buscaban describir o buscar respuesta a los fenómenos de la naturaleza. Así que Agnes cuenta dos cuentos, uno de la luna y el sol, y otro sobre las gallinas y los gavilanes. Ambos muy bellos. 

Y con la Premio Nobel, Nadine Gordimer (Sudáfrica), es muy interesante porque vemos otra perspectiva de África, la de los blancos clase media de Sudáfrica. Nadine es blanca, y representa la población blanca de África, que se encuentra mayoritariamente en Sudáfrica. Sus dos cuentos me gustaron, especialmente "Dos metros bajo tierra", porque precisamente en ese y en toda su obra, aborda esos conflictos y contrastes entre los negros y blancos en Sudáfrica. Sus cuentos son sólidos, con un estilo mucho más trabajado. También se nota su manejo de la prosa y la narrativa, al condimentar sus relatos, a pesar que hablen de sucesos duros, con humor, ironía. gracia, estilo y ritmo. Y esas son características con las que podemos reconocer a una hábil narradora.  

Y finalizando con Chimamanda Ngozi Adichie (Nigeria), una de las más aventajadas, con historias muy bien medidas, variadas y certeras. Además de la descripción de la Nigeria moderna, también en Adichie podemos identificar lo mejor del estilo sencillo africano, como el de Lamwaka, pero un estilo muy trabajado y medido, con cierta influencia de sus estudios de occidente, y sus estudios de literatura universal.

En “Algo alrededor de tu cuello”, que es el cuento que da nombre a toda su recopilación de historias, es en cierta forma la más cercana a su novela Americanah. En ella aborda el tema de una africana en Estados Unidos, que no logra encontrar su lugar, y en una relación que no la satisface. Así como en otros de sus cuentos, deja por debajo el imaginario del sueño americano, la sutil diferencia entre un negro africano y otro de origen americano, y del racismo directo al más sutil. Eso que cada noche se enrosca como una serpiente alrededor del cuello de la protagonista, es ese sentimiento de asfixia, esa advertencia de que algo debe cambiar.  
En otro de los cuentos, “De imitación”, retrata otro caso de una africana casada con un hombre nigeriano que tiene éxito en su país y se convierte en un hombre muy rico. Entonces cede a la tradición de enviar a su mujer a los Estados Unidos para que críe a sus hijos allá, mientras él se queda trabajando en África y los visita unas veces al año. Eso genera un gran drama, especialmente en la vida de la esposa, que no haya su identidad en USA, además que descubre la posible infidelidad de su esposo mientras vive lejos de su familia. Es un cuento muy bello, de mis favoritos, y Adichie describe las relaciones de pareja, especialmente los casos de parejas nigerianas (ya sea entre dos nigerianos, o de unión interracial, o entre parejas del mismo sexo), con gran maestría. En otro cuento, “Una experiencia privada”, es otro de mis favoritos, aborda el tema de la religión, con dos mujeres que quedan atrapadas en una tienda, en medio de una confrontación. Ambas intercambian algunas palabras, historias, miedos, y la experiencia privada, es el ritual religioso que realiza una de ellas concerniente a su religión musulmana. Es un bello relato, con mucha intriga, y con temas importantes. En el relato, “Fantasmas”, nos muestra a dos hombres de avanzada edad que fueron amigos y colegas cuando eran más jóvenes, en medio de la guerra de Biafra. Uno de ellos se creía que estaba muerto, por lo que el reencuentro está cargado de recuerdos, reproche, culpa, dolor e intentos de redención. En “El lunes de la semana anterior”, es una bella historia de una joven que entra a trabajar a una casa de familia, un matrimonio de un hombre blanco con una bella artista africana que nunca sale del sótano, por andar trabajando en su arte. Cuando logra salir, la joven queda prendada de ella, y hay miradas, coqueteo, amor y desamor en esta historia. En “El Temblor”, dos vecinos encuentran un punto de acercamiento cuando hay amenaza de un temblor en la ciudad, lo que los lleva a conocerse un poco más y descubrir muchas cosas en común. En “Los concertadores de bodas”, se trata el tema de los matrimonios arreglados en África, de una joven que es prometida en matrimonio con un estudiante de medicina en USA, también africano, quienes ambas familias unen. La relación es problemática, pero saben que tendrán que aguantarse por un tiempo, al menos hasta que se arregle la situación para que puedan ser libres de hacer lo que quieran. En “Mañana está demasiado lejos”, nos cuenta en forma de misiva, una historia de una tragedia que enlutó a una familia por un pequeño descuido. Y en “La Historiadora Obstinada”, es el relato donde me parece que Adichie hace un homenaje a Chinua Achebe, al retratar una historia que se desarrolla en África, un poco después de los acontecimientos que sucedieron a finales del siglo XIX, con la llegada de los misioneros y el colonialismo británico. Pero acá la protagonista es una heroína, que logra a pesar de las adversidades salir adelante, y se convierte en una académica e historiadora exitosa, que trata de entender su pasado.  

En síntesis, una colección de relatos, en general muy buenos, con temas variados, y todos ellos con la pluma tan exquisita e hipnótica de Chimamanda Ngozi Adichie. Muy recomendado.  


Promedio todos los relatos:
7.5/10



Dejo enlaces a las otras dos reseñas del blog sobre Literatura Africana:


Reseña de Americanah (Chimamanda Ngozi Adichie)

Reseña de Todo se desmorona (Chinua Achebe)



Acá una foto de las cuentistas africanas: 


Cuentistas africanas

lunes, 2 de octubre de 2017

Todo se desmorona (Chinua Achebe)

Chinua Achebe



“Todo se desmorona” es uno de los grandes clásicos de la literatura africana, uno de los más exitosos tanto dentro como fuera de África, y de lectura obligatoria para el estudio de la cultura en África. También tiene la particularidad, que aunque haya sido escrita por un africano, Chinua Achebe, fue escrita originalmente en el idioma inglés. En un anterior post en mi blog, sobre el libro “Americanah” de Chimamanda Adichie Ngozi, analizaba la literatura africana en general, y mencionaba estos casos de escritores africanos que habían desarrollado su obra en lengua inglesa, y como esto tuvo mucho que ver con la situación política y social del país. Comparto nuevamente ese post, para que lean esa introducción tan interesante sobre la literatura africana.

Reseña de Americanah e Introducción a la Literatura Africana

Pero el libro que nos compete ahora es “Todo se desmorona”. Fue publicada en el año de 1958, bajo el título “Things Fall Apart”, haciendo referencia al poema del irlandés William Butler Yeats, “The Second Coming”. La novela, ambientada en los años de 1890, en pleno época del conocido ultimátum británico, que siguió al infame y literal "reparto de África", que se dio a mediados del siglo XIX por las grandes potencias europeas, cuenta la historia de un gran guerrero y líder local, Okonkwo, cuya fama de extiende por toda África Occidental, dentro del pueblo ficticio de Umuofia, en Nigeria. Okonkwo mata por accidente a un gran hombre de su clan y es obligado a exiliarse por varios años, y a pagar con la vida de su hijastro. Cuando regresa a su aldea, luego de prosperar también por fuera, Okonkwo encuentra a la aldea llena de misioneros y gobernadores británicos, y su mundo se empieza a desmoronar, no solamente su propia figura, sino se desmorona el pueblo y todas las tradiciones que tenían. 

Chinua Achebe nació en el año de 1930, cuando los misioneros y colonizadores británicos estaban bien establecidos ya en África. La novela se divide en tres partes, en la primera, se muestra y retrata la convivencia y la cultura de los habitantes del pueblo de Umofia, las relaciones familiares, los títulos, los líderes, la figura del hombre, el cultivo del ñame. En la segunda, se muestra a nuestro protagonista en el exilio, y cómo se establece y prospera en otro pueblo mientras cumple su pena. A la vez, que va observando las primeras llegadas de los misioneros cristianos. Y en la tercera, se observa el regreso de Okonkwo a su pueblo, cuando ya todo se ha desmoronado. 

Achebe retrató también parte de su historia personal, las tradiciones y la cultura que se representa en la primera parte era la de su familia, parte del pueblo Igbo. Y cómo la llegada de los misioneros cristianos y el colonialismo británico influyó y cambió para siempre el futuro de este pueblo. 

Es una novela corta con una narración sencilla, muy realista y sin tantos adornos literarios, como es en general la literatura africana, pero rica en detalles, descripciones y en la construcción de ese universo tan desconocido para la mayoría de las personas. Tiene ritmo, y el autor te lleva por distintas emociones, desde la contemplación de lo cotidiano, hasta su parte más dura y triste, donde es implacable. Okonkwo, el gran líder, funciona como una misma metáfora de África: el gran continente, la cuna de la civilización, y como fue arrasada, desarmada, repartido y desmoronada desde su interior. Por lo tanto, es un libro de importancia histórica, que además marcó el estilo e influenció a una gran camada de autores y autoras africanos, que se atrevieron a poner el ojo en su país, a pesar de haberse formado por fuera, lejos de él, en los países que colonizaron y dividieron su tierra. Muy recomendado.


8/10



Algunos fragmentos del libro:


- "- ¿Cómo iba a entenderla si ni siquiera habla nuestra lengua? Pero dice que nuestras costumbres son malas; y nuestros propios hermanos que han adoptado su religión también dicen que nuestras costumbres son malas. ¿Cómo crees que podemos luchar cuando se han vuelto contra nosotros nuestros propios hermanos? El blanco es muy listo. Llegó silenciosa y pacíficamente con su religión. Nos reímos de su estupidez y le dejamos quedarse. Ahora ha convencido a nuestros hermanos y nuestro clan ya no puede actuar unido. Ha cortado las cosas que nos mantenían unidos y nos hemos desmoronado."

(Todo se desmorona, de Chinua Achebe)


A propósito del Ñametón, y del Ñame. Como recordarán que es proveniente del África. Preciso en mis lecturas de Literatura Africana, encontré estos fragmentos sobre el ñame y su cultivo, que se mencionan en esta famosa novela africana:

- "Okonkwo pasó los días siguientes preparando ñames de siembra. Examinaba con mucho cuidado cada ñame para ver si era bueno para la siembra. A veces decidía que uno era demasiado grande y lo partía con mucha habilidad a todo lo largo de su afilado cuchillo. Su hijo mayor, Nwoye, e Ikemefuna le ayudaban llevando ñames en unos cestos alargados desde el granero y contando los preparados ya para la siembra en grupos de cuatrocientos. A veces Okonkwo les daba unos cuantos ñames a cada uno para que los prepararan ellos".

- "Okonkwo sabía en el fondo que los chicos eran aún demasiado pequeños para entender del todo el difícil arte de preparar los ñames para la siembra. Pero creía que nunca era demasiado pronto para empezar. El ñame representaba la virilidad y el que era capaz de alimentar a su familia con ñames cosecha tras cosecha era un hombre grande de verdad. Okonkwo quería que su hijo fuera un labrador y un gran hombre. Extirparía los inquietantes signos de pereza que creía advertir ya en él".

- "El ñame, es el rey de los cultivos, era un rey muy exigente. Obligaba a trabajar de firme durante tres o cuatro lunas y a prestarle una atención constante desde que canta el gallo hasta que las gallinas vuelven al gallinero. Cuando brotaban los bejucos tiernos los protegían del calor de la tierra con aros de hojas de pita. Cuando empezaba a llover ya con más intensidad, las mujeres plantaban maíz, melones y frijoles entre los montones de tierra de los ñames, primero con varas pequeñas y luego con ramas de los árboles, altas y grandes. (...)"

(Todo se desmorona, de Chinua Achebe)




Chinua Achebe

martes, 22 de agosto de 2017

Americanah (Adichie Chimamanda Ngozi)

Adichie Chimamanda Ngozi



La literatura africana es muy amplia y ancestral, por algo es la cuna de la civilización. Pero no tuvo el desarrollo que otros países. Desde los símbolos y los jeroglíficos, parte de la tradición de los indígenas ancestrales, que también durante mucho tiempo tuvieron una tradición oral, basada en cuentos, mitos, canciones e historias que no quedaban plasmadas en papel. Ese fue un detalle que me recordó a una parte de la tradición que heredamos de los africanos. La literatura africana posterior a esos años, se divide en literatura pre-colonial, colonial y post colonial. Como ya sabemos, África sufrió mucho el periodo colonial, donde se llevó a cabo el comercio de esclavos, y toda una larga época de dolor, que diezmó el desarrollo y crecimiento cultural del país. 

Luego de la segunda guerra mundial, donde se empezaron a crear los primeros movimientos independentistas, empezaron a nacer autores, que precisamente narraban temas sociales, de protesta y con un gran realismo. Uno de ellos, el poeta Léopold Sédor, que además tenía la particularidad de ser un poeta africano, que escribía en francés. Y precisamente, ese ha sido uno de los grandes problemas culturales de África, que casi todos o la mayoría de sus grandes autores escriben en una lengua no materna, sino extrajera, normalmente por haber sido educados fuera de su continente, en el país colonizador, como en este caso, Reino Unido. 

Es el mismo caso del primer premio Nobel de Literatura africano y nigeriano, Wole Soyinka, quien lo ganó en el año de 1986, el cual hizo una obra completamente en el idioma inglés, en donde trataba temas de la colonización africana, temas de la tradición africana escritos con estilo europeo, y adaptando los mitos y leyendas de su país en un estilo y forma occidental. Escribió novelas, poesía, ensayo, teatro y hasta cine. Haciendo parte de esta época de Literatura Post Colononial, donde se trataban igualmente temas que contrastaban el pasado y presente de África, la tradición con la modernidad, el individuo con la comunidad, desarrollo con la independencia, y se empezó hablar de los derechos de la mujer. 

Entre los grandes escritores africanos reconocidos, notaremos que la gran mayoría, o casi todos son modernos, representantes de la Literatura africana post colonial. En el Club de Letura, en la primera sesión, mencioné a Albert Camus, a pesar de haber nacido en Argelia, era mucho más francés. También está el escritor más reconocido de África actualmente: Chinua Achebe, también de Nigeria (este componente de que la mayoría son Nigerianos, hablaré más adelante), de la población Igbo (que también se menciona en la novela de Adichie), y su novela más famosa es "Todo se desmorona", un clásico de la literatura africana, que preciso se menciona en “Americanah”. Además de ellos, otros escritores africanos famosos son: J.M Coetzee, con la particularidad que es de Sudáfrica (la “parte blanca” del continente), y quien además es descendiente de una familia de colonizadores daneses. El gran Naguib Mahfuz, Premio Nobel de Literatura también, que describió de forma perfecta El Cairo y su gente, quien además es muy importante para la literatura árabe; además de Nadine Gordimer, mujer sudafricana. Sin olvidar a Ngugi Wa Thiango, uno de los escritores que suenan para un próximo premio nobel, y que en los últimos años se ha mantenido en la lista de favoritos junto al japonés Haurki Murakami. 

Con respecto a Nigeria, me parecieron muy interesantes varios datos que encontré y compartí en la primera sesión del Club de Lectura. Motivado por la pregunta de por qué casi todos los escritores y artistas sobresalientes nacieron en Nigeria. 

En Nigeria se hablan 500 lenguas, en donde la lengua oficial es el inglés. Las otras lenguas maternas, como el yoruba, hausa e ibo, son consideradas lenguas regionales, y la mayoría de personas la hablan junto con el inglés. Este dato es importante para conocer el impacto de la África Post Colonial, y la misma novela "Americanah" de Adichie, que en cierta forma es muy autobiográfica.

Nigeria es el 7mo país más poblado del mundo, y el más poblado de África, con 181.562.052 millones de habitantes. Tiene una gran historia geográfica que se remonta a más de 9.000 años a.c, donde pasó por imperios, hasta que entre el Siglo (XVII) 17 y (XIX) 19, los europeos utilizaron puertos costeros para el tráfico de esclavos. En 1886 empezó a ser parte del protectorado británico, y oficialmente colonia británica en 1914. Tras la segunda guerra mundial, como sucedió en otros países africanos, se generaron un gran número de rebeliones y golpes de estado, que llevaron a la independencia en el año de 1960. El grupo que llevó la bandera de estos golpes, fueron los Igbos, el grupo étnico dominante en Nigeria. Nigeria en los últimos años es de los países con mayor crecimiento económico. Encontró en el petroleo una gran mina, pero como suele suceder, el oro negro es manejado por compañías extranjeras como la ExxonMobile, Texaco, etc. Por lo que a pesar de su crecimiento, sigue habiendo mucha miseria. 

Dentro de esas épocas de guerra, rebelión y dictaduras, muchos jóvenes africanos y nigerianos y nigerianas emigraron al exterior para estudiar por fuera, y vivir, buscando una mejor vida y fortuna. Gran parte de esos jóvenes, fueron los escritores que mencioné anteriormente, y también el ejemplo de la autora que hablaremos en este post: Adichie Chimamanda Ngozi.

Adichie, es una escritora nigeriana de la aldea de Abba. Quinta hija de un matrimonio de etnia Igbo. Sus padres fueron profesores universitarios en la Universidad de Nigeria, y con 19 años emigró a los Estados Unidos becada por dos años para realizar sus estudios en Comunicación y ciencias políticas. Ella siguió estudiando en USA luego de terminar su carrera, y en el 2003 publica su primera novela: "La flor púrpura". 

"Americanah" fue publicada en el año 2013, con gran éxito y reconocimiento, y en ella, Adichie nos cuenta la historia de Ifemelu, una joven nigeriana que emigró a los Estados Unidos a estudiar. Tras llevar más de 10 años viviendo por fuera, se muestran la dificultades de ella para adaptarse a una nueva cultura, las relaciones con las demás personas, y temas como el racismo y la identidad son explorados con un lenguaje muy sencillo, ágil y fácil de leer. El lenguaje y la prosa es muy sencilla, pero lo digo no como algo negativo o que disminuya sus méritos literarios, sino que logra dotar la narración de sencillez, a la vez de acompañarla con ritmo, poesía, y unas descripciones tan fascinantes, que van desde las emociones de los personajes, especialmente del personaje femenino, hasta de los olores, sabores y sensaciones del entorno. 

Lo que más sorprendió, y a mí personalmente, es su perspectiva, su visión, que ya en sí la hace única e inédita. Cuando nunca antes has leído una historia que refleje el universo interior y los problemas de una mujer negra, con los propios problemas que trae, o cuidados particulares que trae por sus características físicas, por ejemplo, el cuidado de su pelo afro, entre otros temas, es muy interesantes verlos plasmados y leerlos. Y hablo desde un punto personal en esta parte, porque yo soy una mezcla muy interesante de negro, blanco, indígena e incluso con rasgos asiáticos, y quien sabe de qué más. Y de la raza negra tengo uno de sus rasgos más característicos, como es el pelo afro. Que durante mucho tiempo, y aún sigue manteniendo el estigma de “Pelo Malo”. Como muchos hombres que nacen con este tipo de pelo, se acostumbra a mantenerlo muy corto y no dejarlo crecer. Yo lo dejaba crecer en algunos períodos, pero durante mi vida estuve en diversos grupos e instituciones, que me obligaban a mantenerlo corto, y eso sumado claramente, a los comentarios despectivos que las personas hacían sobre este tipo de pelo. Así que en efecto, sí. Durante mucho tiempo en mi infancia estuve acomplejado, y además fue muy curioso, porque nací, y lo he comprobado en las fotos, con un cabello mucho más suave y liso, que me duró hasta determinada edad. Especialmente, y era un poco desconcertante para las personas y niños de mi edad, que alguien claro o blanco como algunos me llamaban, aunque yo nunca me he considerado blanco, tuviese un tipo de pelo como el mío, y aún hoy en día la gente se sigue sorprendiendo. Entre las actividades e instituciones que ayudaron a reforzar el corte de mi pelo, fue cuando practicaba deporte, debía mantener el pelo corto, además desde muy niño usando cascos y gorras. Luego, en el colegio militar, donde allá mismo nos cortaban el cabello, y hacía parte del uniforme, la gorra. Fue así que cuando ya había salido del deporte profesional y del colegio militar, tenía la costumbre de tener el cabello corto y con gorra. Y para los que me conocen, saben que durante muchos años, y casi toda mi vida universitaria fue con ese estilo. Tenía y tengo aún un montón de gorras de todos los colores, y me agradaba mucho ese estilo, lo exploté bastante. Pero siempre tenía presente, ya que no tenía ninguna obligación de seguirlo manteniéndolo corto, de dejarlo crecer por primera vez desde hace mucho tiempo. Siempre me gustaba y me gusta admirar a las personas que tenían el pelo rizado y afro, y soñaba con algún día tenerlo así, jeje. Y sobre todo tenía mucha curiosidad sobre cómo sería el mío, ya que son de distintas características. Y aún la tengo, porque le falta aún por crecer más a mi afro. Al principio fue difícil reconocerme sin gorra, y el proceso de dejarlo crecer, especialmente porque no tenía una guía de cómo cuidarlo. Uno de los grandes problemas de las personas que tenemos este tipo de pelo, es la poca información, incluso de los profesionales de la estética sobre el cuidado de este tipo de pelo. Así que investigué por mis propios medios, consulté con mi hermana y a distintas mujeres, que me dieron muy buenos consejos y apoyo. En fin, todo esto era para compartir un poco, desde mi experiencia, lo mucho que entiendo y comprendo el tratamiento de Adichie sobre este tema, que además me parece fenomenal cómo lo narra. Cuando Ifemelu va a la peluquería en Estados Unidos y siente el complejo por su pelo, por lo que decide alisarlo, tiene unas descripciones tan bien hechas y tan ricas, que simplemente deslumbran. Y en este punto también quería decir, para unir con mi propia historia, si para los hombres es difícil, imaginen para las mujeres, que si deben mantener su cabello desde pequeñas, sin la opción de cortarlo, con una mayor discriminación desde que son niñas. Es un tema muy complejo, y me encanta que Adichie lo haya tratado con tanta maestría y seriedad.       

También me parece todo un descubrimiento valioso, esta literatura tan reciente como es la africana, y especialmente de mujeres africanas, porque he leído detalles que nunca antes había leído, y que pertenecen a la perspectiva de una mujer africana de nacimiento, que vivió en Estados Unidos. Lo nuevo que encuentro en la literatura, es la perspectiva, y una gran exposición del universo interior de una mujer liberada y segura de sí misma, que ha forjado su identidad a través de trabajo, contra un sin fin de obstáculos sociales y prejuicios. Claramente, como buen lector he leído a grandes mujeres escritoras, todas con una particularidad, pero en Adichie he visto algo nuevo, y sobre todo reconocible en mi entorno local, en donde se unen esas raíces que los países latinoamericanos tenemos con África, con Nigeria, con Lagos.

Siguiendo con “Americanah”, además de la historia personal de Ifemelu, donde también recorre distintas temas sociales y políticos, desde sus recuerdos en África, hasta la convivencia de un extranjero en otro país, lo que la motiva a crear un blog, sobre la experiencia de ser negro no americano en Estados Unidos. Hay varios temas que me parecen centrales, como son la identidad y la raza, y a través de estos dos grandes pilares vemos otros como el pelo, el amor, el racismo, la liberación sexual femenina, el machismo, la violencia, el acoso, entre muchos otros. 

Me gusta mucho también que se esté analizando con mayor profundidad este tema, incluso desde Estados Unidos. Adichie en la novela menciona los casos de Oprah u Obama, negros en USA, que por su fama y poder pierden ese aura de represión, y pasan a hacer tratados como otro blanco. Esto me recuerda al caso de O.J. Simpson, que sólo el año pasado en USA salieron 3 producciones cinematográficas, entre series y documentales sobre el tema. Y una serie que he visto hace poco, “This is Us”, donde uno de los protagonistas es un negro adoptado por una familia blanca, pero ese personaje es tan bien tratado, tan bien escrita y concebida su historia, que la recomiendo enormemente. Trata también el tema del cabello, y distintos temas particulares de la crianza de un niño afroamericano hasta su adolescencia y edad adulta.   

Como “Americanah” es un libro muy autobiográfico, pensé en varias ocasiones en por  qué la autora no decidió usar la primera persona como la voz narradora principal. Aunque si la utiliza en muy pocas ocasiones, el narrador mayoritario es una tercera persona, pero que a la vez le da la facilidad de describir más a la perfección todo lo que ocurre en la historia, desde el interior de los personajes, sus gestos, miradas, temblores, hasta el espacio donde interactúan. Por lo que la elección es totalmente acertada. 

En síntesis, la novela es muy ágil, y mantiene al lector prendado de esta bella y original historia. Sus descripciones del espacio, de los objetos, de los colores, de los olores, de los sabores, de los deseos, de los personajes en general y sus gestos, sus miradas, sus pensamientos sin palabra, son simplemente geniales. Y Adichie tiene una sensibilidad particular para poder expresar tantas cosas, y sobre todo hacerlas tan bien. Su personaje, Ifemelu, me encantó porque es el de una mujer muy abierta, segura de sí misma, y que lucha diariamente contra los modelos y prejuicios machistas de la sociedad. Me gusta su misma estructura, porque en efecto abarca tres décadas, iniciando en los 90, donde son unos adolescentes apenas los protagonistas hasta años muy recientes, donde también pasan por tres continentes (África, Europa y Ámerica). Una excelente novela que explora la identidad, las dificultades de la adaptación a la cultura, el racismo, entre otros temas, pero por sobre todo, es una historia de amor. Preciso en uno de los fragmentos de la novela, que creo que corresponde a una de las entradas en el blog de Ifemelu, se pregunta por la solución al racismo, y propone que el amor, pero seguido de un análisis, donde concluye más o menos, que debido a que las relaciones de amor entre personas de distintas raza en USA eran tan problemáticas y difíciles de aceptar, nunca se iba a acabar el racismo. Y el amor, la pasión y el sexo, son otros de los temas fundamentales, especialmente de Ifemelu, que nunca teme a expresar lo que siente y lo que desea, con ninguno de los hombres con que comparte, especialmente con su amor de infancia, Obinze. “Americanah”, como dice al inicio del libro, se refiere al término burlón con que los nigerianos se refieren a sus compatriotas que vuelven de USA dándose nuevos aires… Pero Americanah, también es una historia, un análisis y un estudio sociocultural sobre la identidad y la raza, sobre África, y los miles de nigerianos que emigraron al extranjero, sobre la historia de los países que han sufrido, y siguen sufriendo de alguna manera la represión. Por esto mismo, es que leer el punto de vista de las mujeres de cada región nos dará sin dudas muchos y nuevos elementos muy interesantes para analizar y reflexionar.


9/10



Comparto algunos fragmentos y diálogos, aunque en la novela abundan los excelentes diálogos y descripciones:

"Para Ifemelu, sus palabras fueron como una melodía, y notó que se le agitaba la respiración, que engullía el aire. No lloraría, era absurdo llorar después de tanto tiempo; pero se le empañaron los ojos y sintió un enorme peso en el pecho y un picor en la garganta. El escozor de las lágrimas. No emitió sonido alguno. Él le cogió la mano con la suya, enlazadas ambas sobre la mesa, y entre ellos creció el silencio, un silencio antiguo que los dos conocían. Ella estaba dentro de ese silencio y estaba a salvo".

(Americanah, Adichie Chimamanda Ngozi)


—¿No vamos a besarnos? —preguntó ella. 
Él pareció sorprenderse. 
—¿Y eso a qué viene? 
—Es solo por preguntar. Llevamos aquí sentados mucho rato. 
—No me gustaría que pensaras que eso es lo único que quiero. 
—¿Y qué pasa con lo que quiero yo? 
—¿Tú qué quieres? 
—¿Tú qué crees que quiero? 
—¿Mi chaqueta? 
Ella se rió. 
—Sí, tu famosa chaqueta. 
—Contigo me siento tímido —admitió él. 
—¿En serio? Porque yo también me siento tímida contigo. 
—Me cuesta creer que tú te sientas tímida en ninguna circunstancia.

(Americanah, Adichie Chimamanda Ngozi)



En la siguiente foto sale la bella Adichie Chimamanda Ngozi. Comparto el siguiente enlace, a una charla TED que hizo, donde habla de "El peligro de una sola historia":

https://www.youtube.com/watch?v=F3cIVHUnbXI&t=105s






Adichie Chimamanda Ngozi