lunes, 17 de noviembre de 2025
Reseña de la película: Die My Love (Mátate, amor) de Lynne Ramsay - 2025 / U.S.A. / En Cines
jueves, 22 de diciembre de 2022
Reseña de la película: Alcarràs (Carla Simón) - 2022 / España / AppleTV-Filmin
Con “Alcarràs” ha mantenido esa estructura aunque con una historia muy distinta. En esta ocasión nos sumerge en el campo dentro de una localidad rural en Cataluña, en donde una familia ha cultivado desde varias generaciones sus alimentos y mantienen un gran cultivo de melocotoneros que comercializan. Pero al llegar un nuevo verano y cuando llega el momento de recoger una nueva cosecha se encuentran con un problema que quebrará todo el núcleo familiar y su sustento de vida.
Lo que sorprende inmediatamente es ese naturalismo y buen manejo del hiperrealismo con que la autora presenta a sus personajes, desde los más chicos a los adultos, con escenas que me recordaron mucho a “Le meraviglie” de Alice Rohrwacher, y en general a su cine, el cual es también muy naturalista, aunque Simón prescinde de lo mágico. Ella se queda en la contemplación de lo cotidiano, en los detalles de los gestos, las miradas y las interacciones entre los humanos con la naturaleza, los animales, los objetos y entre ellos mismos.
Eventualmente, como ocurría en “Verano 1993” se presenta un quiebre que romperá algo de la tensión acumulada y dará un respiro a la familia para que encuentren algo de luz y esperanza al final de camino, sin perder la dignidad y la unión familiar. Me parece una película muy bella, sutil y muy humanista, que a través de esta historia de familia nos lleva a reflexionar sobre el valor del mismo núcleo familiar, del trabajo, de la tierra y las tradiciones y la cultura que muchas veces sirve como vehículo de unión y fortaleza de todos los agentes anteriormente mencionados. Y todo esto lo narra y lo sugiere con mucho minimalismo, por lo que muchos dirán que en la película no pasa nada, pero en realidad pasa mucho, y cada escena está completamente planificada y lleva un elemento simbólico en función de la narración y la historia.
sábado, 5 de septiembre de 2020
Reseña de la película: O que arde (Oliver Laxe) - 2019 / España

La más reciente película de ese interesante director franco español me ha gustado mucho. Su anterior película, “Mimosas”, fue una especie de western moderno o road movie a caballo, con bellas imágenes donde los personajes iban tras una búsqueda. En “Lo que arde”, inicia con una secuencia magistral, que destaca desde el inicio la importancia de los elementos de la naturaleza en la historia. Y acá no sigue una búsqueda sino que nos cuenta la historia de un regreso a casa.

Amador acaba de salir de prisión por haber propiciado un incendio en el pasado en su entorno, que no es más que el de la Galicia rural. Regresa a casa de su madre, Benedicta, una mujer trabajadora que lo recibe como si nunca se hubiese ido. Vuelve la convivencia del hijo con la madre, con sus vacas, su perro, su tierra y su casa. También se encuentra con la hostilidad en algunos vecinos que recuerdan el actuar del pirómano.

En gran parte del metraje somos testigo del desarrollo de la vida rural, de la característica de sus habitantes (que son los mismos actores naturales reales), pero siempre latente en el fondo se encuentran los elementos, en especial el fuego. Que regresa. Y en la película el fuego tiene distintas lecturas, desde el problema de la deforestación en el campo en pro del turismo y del desarrollo, que es uno de los motivos que podemos atisbar sobre Amador, y también como un símbolo de cambio y de transformación, del entorno y los mismos personajes.

Como ocurre en “Mimosas”, puede que a algunos espectadores les parezca que no cuenta nada, pero es una película, y ya podemos decir, que Laxe es un autor para sentir. Hay que tratar de sumergirse en sus propuestas, que no tienen una estructura tradicional, sino que juega siempre a la evocación, y a la conjugación del paisaje, los sonidos, los seres que se mueven entre ese espacio, el tiempo y los elementos de la naturaleza. Una bella y evocadora película, que también nos habla de la humanidad, de la venganza y quizás hasta de la justicia. Un director para seguir estando atento. Y resuenan las palabras que la madre, Benedicta, le dice a su hijo Amador:
«Si te hacen sufrir es porque ellos también sufren» (Benedicta)

sábado, 16 de abril de 2016
Boi Neon (Gabriel Mascaro)
“Toro de Neón” como se traduce su título en español, es el segundo largometraje de ficción del joven y talentoso director, guionista, documentalista y artista visual brasileño, Gabriel Mascaron. Sus instalaciones como artista visual se han proyectado en los mejores museos del mundo, y sus primeros documentales, junto a su ópera prima “Vientos de agosto”, se estrenaron en importantes festivales, recibiendo reconocimientos y menciones especiales.
Su versatilidad artística le ha permitido crear un estilo identificable, dando una gran importancia a la imagen, y su trabajo como documentalista, le ha permitido desarrollar su forma de rodar y capturar la cotidianidad. Y gran prueba de este desarrolla y su gran madurez, es su segundo largometraje de ficción, y la película de la que hablaré en este post: Boi Neón.
Estrenada en el prestigioso Festival de Venecia, en la sección Horizontes, donde logró el Premio Especial del Jurado; también alcanzó reconocimientos en Guijón, La Habana, Río de Janeiro y el Festival de Cine de Toronto. Y por supuesto, en el FICCI, donde tuve la oportunidad de verla, donde logró el reconocimiento a la Mejor Película en la Competencia Oficial, con muchos méritos.
Fue una de las grandes revelaciones del FICCI, y mi película favorita del festival. Me pareció una de las películas más originales y cautivadoras que he visto en años. Estupenda, original, divertida y emotiva. Cuando uno piensa que los temas tienden a repetirse, aparecen propuestas como estas para demostrarnos que el cine no dejará de reinventarse.
“Boi Neón”, cuenta la historia de Iremar, un hombre que trabaja en las Vaquejadas, organizando los toros que serán derribados en el tradicional rodeo del noroeste de Brasil. Ireman vive en un camión que transporta los animales a los distintos shows; el camión es propiedad de Galega, una bailarina exótica y madre del pequeño Cacá, quienes además conviven con Zé, amigo de Iremar. La historia transcurre especialmente en la convivencia de estos personajes, su entorno y su cotidianidad. Además de las curiosas motivaciones de algunos de sus personajes, como Iremar, que a pesar del trabajo duro con los toros, tiene el sueño de dedicarse al diseño y confección de ropa para mujer.
Experimento de intercambio de roles, transgresión en las reglas del género, exploración de la naturaleza de los cuerpos y la anatomía humana, la innerente animalidad del ser humano, crítica al machismo tradicional en Latinoamérica… estos entre otros temas, son los temas e ideas que deambulan en el fondo de Boi Neón, que son tan sutiles y se camuflan de forma tan perfecta con la cotidianidad de los acontecimientos, que si el espectador no descubre o acepta la invitación del filme, puede terminar decepcionado. Muchas cosas suceden, aunque no tengan un contexto específico o un orden lineal narrativo.
Además, estas ideas que circundan en el filme, son acompañadas con una estupenda propuesta visual, desde símbolos estéticos que aparecen de forma onírica, hasta planos muy cuidados que reflejan de forma eficaz la atmósfera de la historia y el universo interno de sus vistosos personajes. Tiene varias escenas memorables y tan variadas, desde escenas con gran ternura y bellas, hasta escenas experimentales, muy realistas y sensuales… como una de las mejores escenas de sexo que he visto en el cine, entre muchas otras, que no dejarán indiferente al espectador.
Gran propuesta visual, muy buen guión, dirección, fotografía, actuaciones y concepto general, que deja desconcertado al espectador, al mismo tiempo que maravillado. Una verdadera joya, y desde ya de lo mejor que veo en 2016. Una experiencia imperdible que le recomiendo a todos! Salí de la función, fascinado, impresionado y con una gran sonrisa. No hay que perderle el rastro a Gabriel Mascaro.
9/10
Trailer de Boi Neón
sábado, 25 de julio de 2015
La Tierra y la Sombra (César Augusto Acevedo)
Ópera prima del director colombiano César Augusto Acevedo, que ganó la prestigiosa Cámara de Oro en Cannes 2015, al mejor primer trabajo, por encima de la también ópera prima que participó en Competencia Oficial, “Son of Saul”, que al final ganó el Gran Premio del Jurado y el Fipresci. Por fin pude ver esta película colombiana que arrasó en Cannes junto con “El abrazo de la serpiente” de Ciro Guerra. Y sin dudas en este año tenemos dos de las mejores películas colombianas vistas en mucho tiempo o de todas. Ante años de dudas finalmente se nota la evolución y el aprovechamiento de historias locales. Si en la de Ciro se homenajeaba a los indígenas ancestrales, su tierra, su espíritu y sufrimiento, Acevedo hace un bello y duro retrato de la vida rural y de los campesinos. A pesar de tratar temas locales, ambas poseen enfoques universales que permiten ubicarlas en cualquier contexto.
Escrita y dirigida por César Augusto Acevedo en un largo proceso de casi 8 años, “La tierra y la sombra” surgió como un proyecto personal del director al terminar sus estudios, y como él mismo ha contado ya reiteradas veces en entrevistas, también nació por su interés de rememorar su pasado, a su familia y seres queridos. Precisamente, el filme cuenta la historia de una familia campesina, que con el pasar de los años ha visto su tierra rodeada de un nutrido cultivo de caña de azúcar, del que también deben sufrir los terribles estragos del proceso de su cultivo artesanal, que incluye la quema de los cultivos para deshacerse de las hojas de los tallos y de las posibles plagas, lo que no daña para nada el producto… Pero si ha presentado algunos efectos en las personas, ya sea trabajadores o población que viven en alrededores. Este es un tema que se ha estudiado, se ha investigado y aún se presentan pruebas científicas para probar los malos efectos de esta práctica. Esa es una de las llagas que toca la película y que sirve de trasfondo para desarrollar su argumento. Continuando con la familia, la familia protagonista es conformada por la madre, el hijo único y su esposa e hijo. Debido a los efectos del proceso de la caña el hijo cae enfermo por un problema respiratorio que lo obliga a guardar cama y a que su madre y su esposa trabajen en los cultivos de caña en una jornada agotadora en su reemplazo… Todo esto al tiempo que mandan a llamar a Alfonso, el padre, que hace 17 años había abandonado su hogar por temor a verlo desaparecer. Alfonso regresa para hacer labores de la casa, cuidar a su hijo y a su nieto. Esa es la base general que en que se desarrolla la historia.
La importancia de la casa…
He decidido titular esta segunda parte “la importancia de la casa”, porque es un tema que me parece muy importante en el desarrollo del filme.
La película inicia con una toma donde un hombre (Alfonso), camina por un largo sendero solitario rodeado de cultivos de caña, de forma pausada y silenciosa, con un andar tímido, cuidadoso y quizás abatido, como aquel simula la discreción o la vergüenza. En un momento Alfonso debe ahorillarse del angosto sendero por un camión que pasa y deja tras de sí una abundante nube o tormenta polvorienta que empapa la pantalla y llega al misma espectador e inmediatamente lo traslada, como por efecto de un polvo mágico al microuniverso que Acevedo ha creado. El efecto de la escena es tan real, que resulta más efectivo que los inútiles intentos del 3D en acercar sensaciones reales al espectador… que aquí (y como ocurre en los grandes filmes) son facilitados, gracias a la belleza y la precisión de la toma. A partir de ahí entramos directamente en el filme… Y nos prepara para lo que veremos a continuación.
Lo primero que destaca en La tierra y la sombra es su impresionante fotografía, a cargo del talentoso Mateo Guzmán, que realiza un trabajo excelente, además de la dirección de Acevedo, cada plano está tan bellamente filmado y ejecutado que parecen pequeñas obras de arte. Y la ambientación, ¡qué manera de aprovechar los recursos!, los elementos, los objetos, la decoración austera y la misma naturaleza... Algo que me recordó a mi venerado Andrei Tarkovsky, el gran director ruso, del que recordé momentos de “Sacrificio”, por los personajes y el foco de atención en una casa, y “Nostalgia”, en el aspecto visual. Pero como los bueno artistas, Acevedo bebe de fuentes, pero las hace suyas y construye algo nuevo e identificable, que es algo que me sorprendió que escaseara en las propuestas cinematográficas nacionales.
La historia es sencilla, bella, poética, íntima, triste y profundamente dolorosa. Los personajes son bellamente retratados, y el espectador, o al menos yo los sentí cercanos. La madre me recordó a mis abuelas, quizás por su vestuario, su fragilidad, y por la determinación de las matronas colombianas. Al igual que Alfonso, aunque no pude conocer mucho a mis abuelos porque fallecieron cuando estaba muy pequeño, pude encontrar alguna relación en detalles de su personalidad. Al igual, la esposa y su pequeño niño, gran trabajo en la selección y dirección de actores, todos hacen un trabajo que reboza naturalidad, y que acompañan de gran forma a esa bella narración donde prevalece la imagen, los símbolos, los primeros planos de espalda, las sensaciones, la poesía, el fuego y que construye una sinfonía propia a través de los sonidos de la naturaleza, las respiraciones, el sonido de la caña quemándose, de los cortes, y de aquellos sonidos que se reproducen con autonomía a través de las expresiones de sus personajes… y nos damos cuenta que no fue necesaria música adicional y una BSO, porque estos filmes con imágenes tan trabajadas llevan inmersos su propia música. Eso sí, la única melodía que suena es en el bar y al final del filme, "Amor se escribe con llanto", Hermosa.
La casa es otro personaje, uno silencioso, inmutable y permanente que sirve de testigo a todo el drama que se desarrolla pero que no juzga ni emite juicios. En mis reflexiones posteriores al visionado del filme le he dado tantos significados que no podría decirlos todos… Uno de ellos, es que la casa, no sólo en la película sino en general es un símbolo de seguridad. ¿A quién no le da dura abandonar su casa? Sin importar en el sitio, barrio o zona en que se encuentre, como menciona Juan José Millás en su libro “El Mundo”, la calle en que nacimos siempre permanece en nuestra memoria sin importar el domicilio en el que estemos, ciudad o país, siempre en nuestra memoria, nuestra calle y nuestra casa estará presente… Por esto mismo, una de las interpretaciones o reflexiones de la casa, es una reflexión, al mismo tiempo que una crítica social sobre aquellos desplazados que tienen que abandonarla y migrar a lugares desconocidos. Aunque hay algunos que persistirán y permanecerán en ella, aunque esto representa la misma muerte. Esta es una de las tantas interpretaciones que me ha generado el bello símbolo de la casa como elemento central de todo lo que ocurre en la historia.
Sin extenderme más, sólo me queda decir que como amante del cine, estoy muy contento de ver una película de este estilo finalmente producida en el país, y dos productos tan profundos y bellos en un mismo años en el cine nacional… en realidad me devolvieron la esperanza y seguro inspirarán a muchos otros cineastas. Sólo me quedar recomendar profundamente esta película, este gran trabajo que ningún colombiano y ninguna otra persona debería perderse… Den un espacio, y no se asusten porque en ocasiones sea lenta, la vida, en especial la vida en el campo también lo es… es sólo cuestión de saber esperar y contemplar, la recompensa será enorme, porque como ocurre con el verdadero arte, se encontrará un espejo que permitirá a cada persona después del visionado una honda reflexión consigo mismo, que nos permitirá seguir entendiendo algunas cosas que quizás desconocemos. Amor, perdón, injusticia, dolor, comprensión y una cantidad de emociones que acompañarán al espectador durante y posterior al visionado.
9/10
Trailer de La Tierra y la Sombra
martes, 23 de diciembre de 2014
Winter Sleep (Nuri Bilge Ceylan)
"Winter Sleep" es la más reciente película del reconocido director turco Nuri Bilge Ceylan. Con el gran reconocimiento de haber logrado la Palma de Oro 2014 a Mejor Película en el prestigioso Festival de Cannes. Ceylan es de esos directores que han logrado establecer un estilo reconocible en sus filmes, una marca personal que hace reconocer cualquier fotograma en cualquiera de sus filmes. Siempre con una imponente, delicada y bella fotografía, que remite a su labor de fotógrafo, sus filmes van más allá del paisajismo, tratando siempre de ahondar en el universo interno de sus personajes, quienes siempre deambulan entre dilemas y enfrentando demonios personales.
En “Winter Sleep” o “Sueño de Invierno”, cuenta la historia de Aydin, un ex actor propietario de un hotel en Anatolia, donde vive con su joven esposa Nihal, con quien tiene problemas debido a diversas razones. Temas como el orgullo, la religión, el olvido, el resentimiento, la crueldad, e incluso el amor, hacen parte de esta historia donde el autor vuelve a ahondar en las profundidades del alma humana.
Cuando la vi por primera vez tuve sentimientos encontrados. Posteriormente cuando revisaba detalles de su guión, frases y diálogos que más me gustaron del filme, me reconcilié un poco más con la película. Pero mi impresión en general, es que, si bien, el filme sigue el estilo del director turco, gran fotografía, dirección, actuaciones y siempre un aumento en la intensidad de la historia en sus últimos minutos, me gustó más su anterior trabajo "Once upon a time in Anatolia"... Acá, aunque hay muy buenas escenas y siempre hay algún factor que te mantiene pegado a la pantalla a pesar de la duración, varios diálogos me parecieron excesivos y discursivos... Así como hay diálogos extensos que te dejan sin aliento de lo profundos, intensos y sesudos, en especial los que se llevan a cabo entre los actores principales… hay otros que de igual longitud, se me hicieron pesados y de más. Creo que hubiese quedado mejor más corta, recortando parte de esos diálogos, que son innecesarios. Pero varios de los diálogos entre Aydin y su esposa Nihal, me parecieron enormes monumentos; además de que me parecieron dos personajes tan bien construidos y definidos, que acaparan la pantalla, con excepción de otros momentos con secundarios.
En síntesis, nuevamente, Ceylan nos lleva por los recovecos del alma humana, con dilema morales, en esta ocasión centrados en un matrimonio con problemas... Sus personajes siguen siendo inquietantes y humanos, pero el excesivo discurso es el que no soporté casi en algunos diálogos... Extrañé los silencios, y la contemplación, que en esta ocasión aunque podemos encontrarlos, en especial en enfoques impactantes de fotografía, en su mayoría son ahogados por esos diálogos interminables. No es una mala película, creo que es notable, pero sin dudas pudo ser mucho mejor... y es un gran y merecido reconocimiento a un director que siempre nutre y aporta calidad al cine contemporáneo.
8.5/10
Trailer de Winter Sleep
Frases y Diálogos de la película




























