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sábado, 18 de octubre de 2025

Reseña de la película: Romería (Carla Simón) - 2025 / España / En Cines

Reseña de la película: Romería


Se estrenó desde el jueves la más reciente película de la directora española Carla Simón, “Romería”, tercera parte de su trilogía sobre la memoria familiar y personal, que inició con esa brillante ópera prima, "Verano 1993" (2017) , y siguió con la notable, "Alcarrás" (2022). A continuación, comparto mis posts de ambas películas: 




Con “Romería”, Carla continúa la trama de "Verano 1993", con una joven (Mariana) que viaja a la ciudad de Vigo para conocer a la familia de su padre biológico, quien murió hace varios años junto con su madre a causa del Sida. Mariana también va con el objetivo de conseguir que su abuelo acepte legalmente la paternidad sobre su padre, para un proceso administrativo que le facilitará acceder a becas para estudiar cine en la universidad, además de una especie de reconciliación con su pasado y su identidad, y la de su padre. Los abuelos, parte de la alta sociedad conservadora de Vigo, intentaron ocultar los vínculos con su hijo, por vergüenza de su enfermedad, como al parecer varias familias hicieron en la época de los 80 y principios de los 90.




Reseña de la película: Romería


Por otro lado, Mariana lleva consigo el diario de su madre, quien detalla de forma minuciosa el paisaje de Vigo, sus sentimientos y emociones, a su amado, el mar y algunos detalles familiares. La joven revive la historia perdida y oculta de sus padres a través de ese diario, e inicia un proceso personal de reconocimiento y construcción de su propia identidad, mientras que su presencia remueve la tranquilidad, los secretos y los silencios de su familia paterna. 




Reseña de la película: Romería


Me ha parecido una película preciosa, llena de la sensibilidad, cuidado y detalle, que la directora ya ha mostrado en sus películas anteriores. También encontramos mucho naturalismo en sus composiciones, que se ha convertido en otra marca de su estilo, además del juego con imágenes de archivo y fotografías, que por momentos rozan lo documental. Esta parte me recordó por momentos a ese estupendo documental de la gran Sarah Polley, "Stories Se Tell" (2012), que siempre recuerdo, menciono y recomiendo, porque tenemos el paralelismo de una cineasta indagando en su historia familiar y en sus secretos, y en el camino se da cuenta que cada quien tiene una versión y un recuerdo distinto de un mismo evento. La memoria, el pasado, el dolor, los traumas, la ausencia... la vida. Todo eso también está en "Romería", que significa: “Viaje o peregrinación, especialmente por devoción a un santuario”. Y Carla Simón nos sumerge en un viaje íntimo, bello, poético, doloroso, luminoso y catártico, con momentos oníricos anexados con mucha maestría y cuidado.




Reseña de la película: Romería


Me gustó mucho y tenemos otra joya de esta joven directora y muy buen cierre a su trilogía. “Romería” disputó junto con "Sirat" el derecho de representar a España en los Oscar. Difícil decisión, aunque finalmente ganó la película de Laxe, pero ambas son muy buenas y recomendadas. Disponible en las salas de Cine Colombia, en Cartagena en Bocagrande Plaza. No dejen de verla. 




Reseña de la película: Romería

 


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

jueves, 22 de diciembre de 2022

Reseña de la película: Alcarràs (Carla Simón) - 2022 / España / AppleTV-Filmin

 
 
Carla Simón sorprendió con su tremenda ópera prima, “Verano 1993” hace algunos años atrás, en donde una niña que debe adaptarse a su nueva familia adoptiva. Desde entonces mostraba su sensibilidad tras la cámara, la sutileza, la calidez y luminosidad de su mirada, pero también la capacidad de llevar a la emoción a un momento culminante en donde todo estalla, en donde la contención de todo lo reprimido no se puede mantener por más tiempo. 

Con “Alcarràs” ha mantenido esa estructura aunque con una historia muy distinta. En esta ocasión nos sumerge en el campo dentro de una localidad rural en Cataluña, en donde una familia ha cultivado desde varias generaciones sus alimentos y mantienen un gran cultivo de melocotoneros que comercializan. Pero al llegar un nuevo verano y cuando llega el momento de recoger una nueva cosecha se encuentran con un problema que quebrará todo el núcleo familiar y su sustento de vida.
 
 

 
 
El quiebre de la familia se ve más reflejado en el personaje del patriarca, Quimet, un hombre de campo trabajador, quien se entera un día que pronto perderá sus tierras porque su padre nunca firmó un documento que autentificara la posesión y el derecho sobre las tierras que le cedió un amigo años atrás y trabajó toda su vida. Quimet entrará en un estado de negación que le llevará a desarrollar conflictos, tensiones y roces entre distintos miembros de la familia.

Lo que sorprende inmediatamente es ese naturalismo y buen manejo del hiperrealismo con que la autora presenta a sus personajes, desde los más chicos a los adultos, con escenas que me recordaron mucho a “Le meraviglie” de Alice Rohrwacher, y en general a su cine, el cual es también muy naturalista, aunque Simón prescinde de lo mágico. Ella se queda en la contemplación de lo cotidiano, en los detalles de los gestos, las miradas y las interacciones entre los humanos con la naturaleza, los animales, los objetos y entre ellos mismos.
 
 

 
 
Mientras en el desarrollo vemos el quiebre de esta familia, también de fondo nos muestra y sugiere de forma sutil distintos problemas como la situación de los trabajadores del campo, los inmigrantes y la misma crisis en la agricultura y los cultivadores pequeños frente a las grandes empresas. Pero estos contextos no ocupan mucho el espacio del metraje, porque la mirada de la directora se detiene en los distintos miembros de la familia, quienes conviven con la tensión y el silencio del padre ante el gran problema que se les avecina, ante la incertidumbre y el desamparo.

Eventualmente, como ocurría en “Verano 1993” se presenta un quiebre que romperá algo de la tensión acumulada y dará un respiro a la familia para que encuentren algo de luz y esperanza al final de camino, sin perder la dignidad y la unión familiar. Me parece una película muy bella, sutil y muy humanista, que a través de esta historia de familia nos lleva a reflexionar sobre el valor del mismo núcleo familiar, del trabajo, de la tierra y las tradiciones y la cultura que muchas veces sirve como vehículo de unión y fortaleza de todos los agentes anteriormente mencionados. Y todo esto lo narra y lo sugiere con mucho minimalismo, por lo que muchos dirán que en la película no pasa nada, pero en realidad pasa mucho, y cada escena está completamente planificada y lleva un elemento simbólico en función de la narración y la historia. 
 
 

 
 
La película ganó el Oso de Oro a la Mejor Película en el Festival de Berlín, y me parece un premio justificado y merecido. Y acaba de recibir hace poco 11 nominaciones a los Premios Goya. También fue la enviada por España para la categoría de Mejor Película Internacional en los Oscar y ayer nos enteramos que no pasó el corte de la pre seleccionadas, y mencioné que la academia española debió enviar a “As Bestas”, que es una película igual de buena (para mí un poco mejor) pero muy distinta a ésta, con más potencia y quizás estratégicamente hubiese tenido un mejor desempeño. Pero ambas películas nos muestran, además de otros estrenos, que el cine español tuvo un año de ensueño y que demuestra que está muy vivo y presente.
 
 
 
 

Reseña de la película: Alcarràs (Carla Simón)