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miércoles, 26 de febrero de 2025

Reseña del libro: El invencible verano de Liliana (Cristina Rivera Garza)

Reseña del libro: El invencible verano de Liliana


Hace mucho tiempo no escribía una reseña sobre un libro en mi blog. Eso no significa que haya dejado de leer, pues me mantengo muy entretenido con mis eternas lecturas pendientes, con las que leemos en el Club de Lectura y aquellas lecturas ocasionales que se aparecen siempre de sorpresa. Pero de todas las lecturas que había hecho, ninguna me había animado a escribir o hacer una reseña. Afortunadamente desde finales del año pasado, empecé lecturas más cautivantes, que me motivaron a planear un texto cuando las fuese terminando, y dar espacio (más no descanso) al cine, que ha estado monopolizando el contenido de mi blog. La primera lectura que he terminado es el libro, “El invencible verano de Liliana” de la escritora mexicana, Cristina Rivera Garza, quien estuvo recientemente invitada en el reciente Hay Festival 2025 en la ciudad de Cartagena de Indias.  

El libro, que transita entre varios géneros, pues aunque ganó el Premio Pulitzer 2024 en la categoría de “Memoria o Autobiografía”, el libro es además una crónica, un ejercicio de investigación periodística y un texto epistolar que por momentos tiene algo de ensayo y hasta de thriller policial. Pero todos esos elementos en esencia conforman conjuntamente un ejercicio de catarsis, un duelo personal de la escritora y la búsqueda de respuestas por el feminicidio de su hermana menor, Liliana Rivera Garza, por parte de un ex novio. El asesinato ocurrió en el año de 1990 y Cristina publicó el libro en el 2021, pero empezó a escribirlo desde el 2019, 30 años después. A través del libro podemos ver lo difícil que fue para ella decidir escribir este libro, así como su duelo personal, que constantemente le hizo preguntarse sobre cómo debía sentirse, ¿Cómo se lleva un duelo?, y en una parte dice:

“¿Se puede ser feliz mientras se vive en duelo? La pregunta, que no es nueva, surge una y otra vez durante esa eternidad que es el quebranto. Se habla mucho de la culpa, pero no lo suficiente de la vergüenza. La culpa del sobreviviente puede atraer una sospecha acaso saludable, un titubeo incluso razonable, acerca del placer, del gusto, de la compañía. La vergüenza es una puerta cerrada a piedra y lodo. Pocas actividades requieren más energía, tanta atención al más mínimo detalle, como odiarse a sí mismo. Es una tarea milimétrica. Agotadora. De tiempo completo. Durante los primeros años de su ausencia, cuando los años se fueron acumulando uno sobre el otro y todavía era imposible siquiera pronunciar su nombre, fue fundamental prohibirse cualquier actividad que pudiera interrumpir la danza de la vergüenza y el dolor. Una ceremonia muchas veces repetida. Algo acaso religioso.”

Y así está escrito este libro, en donde es palpable el dolor, la indignación, la rabia, la impotencia, los arrepentimientos, el reproche, pero también la celebración de una vida, el amor fraternal y la admiración. Debió ser difícil elegir cómo empezar a escribir, recopilar información, revisión de archivos (y archivar), y editar lo que se publicaba y no. Encontrar la voz y dar voz a los otros narradores, porque las voces del libro se podrían describir como un conjunto de narradores corales, quienes van dibujando, trazando y construyendo recuerdos que nos ayudan a elaborar una imagen de Liliana.   

En la primera parte del libro, que relaciono como una especie de thriller policiaco, Cristina realiza visitas a la procuraduría de la Ciudad de México, para solicitar el expediente del crimen de su hermana. Pero en el camino realiza una descripción minuciosa, que contiene la geografía que recorre, el ambiente, los comportamientos de las personas, de los empleados públicos y sus mismos sentimientos en este recorrido, que se mezclan con esa batalla burocrática para obtener una información de vital importancia para empezar a armar el rompecabezas del feminicidio de su hermana. 

Posteriormente, Cristina se dedica a las cartas. Afortunadamente, su hermana Liliana dejó un extenso archivo de cartas y diarios en donde prácticamente documentaba su vida, sus pensamientos y emociones. A través de esos objetos y sus mismos recuerdos, nos empieza a compartir un perfil y una imagen de Liliana. Además de esto, rastrea a los amigos y amores más cercanos para pedirles las cartas que hayan intercambiado con su hermana. Por lo que en un momento, el libro toma un formato de pequeños capítulos, episodios, citas o voces, titulados con los nombres de la persona en cuestión, quienes hablan de Liliana y recuerdan sucesos y momentos. A medida que avanzamos en estas cartas, va apareciendo el ex novio de Liliana, y la escritora empieza a indagar y preguntarse sobre las señales que podría encontrar sobre algún tipo de abuso. Y por momentos, Cristina retoma su voz narradora, para preguntarse a sí misma y reflexionar sobre cómo se podrían identificar estas señales y cómo ella no pudo percibirlas. Las cartas y testimonios de los amigos y cercanos nos dan rastros de todo lo que pudo haber pasado, en todo este ejercicio de reconstrucción. Y el lector puede sentir ese sentimiento de hallazgo, a la vez que la escritora encuentra una pieza más para el rompecabezas. Con esto quiero decir que el libro está muy bien escrito y cohesionado, con elementos poéticos y  reflexivos, que ayudan a lograr una inmersión auténtica en esa búsqueda. Puede que incluso a veces el lector se sienta incómodo al estar leyendo algo tan íntimo y privado de la vida de otra persona. Pero cada uno de esos hallazgos, son pequeñas piezas de una verdad que al final, aunque se acerque, sigue estando lejana.  

Debo decir, que disfruté y sufrí por momentos el libro, pero lo leí muy atentamente y con fascinación. Creo que lo único que no me gustó, fueron algunas cartas de Liliana, que aparecen en el libro como una fotografía del papel y la letra con la que las escribió, porque a veces la letra no era tan clara y la letra muy pequeña. Pero eso no es lo más importante, sino que sentí que algunas cartas no eran tan importantes para incluir en el libro, porque no aportan información sobre el caso o de la víctima y su entorno. Creo que el proceso de edición debió ser difícil por eso, pero la mayoría de cartas y testimonios son importantes y pertinentes. 

Así que en síntesis, es una lectura muy recomendada que fui leyendo poco a poco, pero que todos los días sentía la necesidad de leer al menos dos o tres páginas para seguir personalmente armando mi propio mapa geográfico y psicológico sobre Liliana y los eventos que la llevaron a ese fatal desenlace. No he leído otros libros de la autora, pero reconozco una prosa muy trabajada y envolvente, que me invita a leer otro de sus libros. Espero que también puedan disfrutarlo y sufrirlo, porque se me hace necesaria esta reflexión en estos días, en donde los feminicidios siguen siendo una estadística que no deja de crecer.


Nota: En este blog he escribo muchos posts sobre libros, literatura y hasta juiciosos diarios y guías de lecturas. Puedes buscar en las etiquetas como "libros", "literatura" o "novelas", etc. 




Reseña del libro: El invencible verano de Liliana

 


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

martes, 15 de febrero de 2022

Reseña del libro: Antes que anochezca (Reinaldo Arenas) y película de Julian Schnabel

Reseña del libro: Antes que anochezca y película


Hace unos días terminé de leer la autobiografía del escritor cubano Reinaldo Arenas, “Antes que anochezca”. Lo tenía pendiente desde hace ya varios años hasta que un día en el año 2021 decidí empezar a leerlo, y desde que leí las primeras páginas no pude volver a soltarlo. Tenía referencias del escritor y de la adaptación al cine de Julian Schnabel con Javier Bardem, pero hasta ahora habían sido ambas una asignatura pendiente. El impacto tras terminar de leerlo fue tal que quedé con mucho interés de leer las otras novelas del autor, pues su prosa tiene una sencillez y a la vez una fuerza y una autenticidad, propia de aquellos seres destinados a las letras. 

Como tengo pensando ir haciendo paralelismos entre el libro y la película, cada vez que mencione algún detalle del libro, aprovecharé  para mencionar alguna impresión de la película.

El libro inicia con una introducción desde los últimos días de Reinaldo Arenas, del que sabemos que se suicidó en la ciudad de Nueva York, en el año de 1990, estando en fase terminal del SIDA. En la película se hace un ligero cambio con respecto a ese suceso, del que no entiendo en realidad por qué se hizo de esa forma. Pero ya hablaré más delante de la parte final del libro y la película.

Inmediatamente nos sumergimos en una de las partes más bellas del libro (y de la película también), que corresponde a toda la parte de la infancia y la juventud. Esta parte está escrita magistralmente desde la inocencia y la nostalgia, en donde somos testigos de sus descubrimientos, sus dudas, sus temores y pasiones. Los capítulos iniciales tienen los títulos de nombres poéticos, de sustantivos y de elementos de la naturaleza, como en el anuncio de una especie de forjación de un génesis: El mar. La luna. La tierra. La noche. Así como también: La granja. La cosecha. Aguacero. El pozo. El río. La arboleda. Las piedras. En estos capítulos nos habla desde la más pura sensibilidad, desde la sorpresa y del imaginario creado a través del entorno rural donde creció, y desde donde afloró su mirada poética hacia las cosas más sencillas del mundo y elementales de la vida. La película también logra atrapar a través de las tomas y la música, diversos fragmentos de luz, que representan las bellas memorias de la infancia. 

En estos capítulos iniciales, también encontramos títulos más específicos como: Abuelos o La familia, que se van mezclando con nuevos nombres que ya figuran dentro de otro capítulo, como son: los primos y los amigos, que van dando paso a la juventud, y con ello, la llegada de las contradicciones, la maldad y el descubrimiento de la falsedad de la sociedad. Y con esto también, la madurez del hombre y del escritor. Ya vemos al joven Reinaldo entrando en contacto con sus deseos, que preciso se mezclan con los deseos exaltados de una época de militancia y revolución. Y es fascinante, cómo el autor describe desde su interior e intimidad, pero de la mano de la descripción del exterior (la atmósfera de la época, las calles, el clima, etc.) la llegada a la vida del erotismo, la clandestinidad, de la violencia y de la eventual decepción. La película, aunque desde este momento empieza a avanzar de forma veloz, logra capturar algunos buenos momentos, aunque empezamos a desconectar un poco del personaje. Pues Bardem hace una excelente actuación, pero siguiendo la estructura de la película y los saltos que empieza a dar, se va perdiendo la íntima relación con el protagonista, que en la novela es una voz omnipresente y atrevida, que te contagia de su placer, y sobre todo de su dolor. Y también es aquí donde la película empieza a mostrar fracturas, y me parece que debió quizás dedicar más tiempo a unos momentos específicos y no tratar de embutir varios de ellos de forma pasajera. Pero sigamos…



Reseña del libro: Antes que anochezca y película


Luego pasamos a los momentos en la playa, la introducción al mundo literario, a la vida profesional, al oficio de escribir, a los amigos, los amores y la fiel descripción del mundo homosexual en Cuba, en donde realiza una rigurosa y detallada exploración de la masculinidad tóxica en la cultura cubana y su desarrollo posteriormente bajo el régimen castrista. Con capítulos como: Las cuatro categorías de las locas, en donde actúa de cronista de su sociedad, de poeta etnográfico, y a la vez aporta hacia una memoria histórica-cultural, al también hacer referencia a las experiencias con importantes escritores cubanos, como Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Nicolás Guillen, entre otros. En la película podemos ver bien retratadas varias partes de estos capítulos, aunque se quedan en episodios fugaces, pues la relación del escritor con sus amigos escritores queda un poco desdibujada en la película, acumulando todo lo que desencadenaría la eventual traición en un solo personaje que representa a todos los demás. Lo que hace que en esta parte también pierda un poco de fuerza, lo que en el libro se siente mucho más, al experimentar la intriga y la desconfianza de que cada amigo pueda ser un delator, un traidor, un enemigo.  

Lo que inmediatamente nos lleva a la parte de la persecución, de las traiciones, en donde vemos una prosa llena de dolor pero también de poesía, de verdad, de visceralidad y de entrañas. Logra trasmitir al lector el dolor y el sufrimiento, con esa sencillez pero con esa sabiduría que da la vida, que a la vez te permite conjugar las más bellas metáforas y los lamentos más dolorosos. Sufrí, por ejemplo, todas las veces que tuvo que reescribir su obra de memoria porque perdía o le arrebataban sus borradores, lo que a la vez le permitía desarrollar y perfeccionar su oficio, a pesar de las condiciones de represión, incertidumbre y desconfianza, tanto de la familia como de los amigos y colegas.


Encontramos algunos fragmentos como:


1) "Allí comencé a escribir mis memorias, en las libretas que Juan me traía. Bajo el apropiado título de <Antes que anochezca>, escribía hasta que llegaba la noche, y en espera de la otra noche que me aguardaba cuando fuera encontrado por la policía. Tenía que apurarme en hacerlo antes de que oscureciera, definitivamente, para mí; antes de que fuera a parar a una celda"

(Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas)


2) "Una de las cosas más lamentables de las tiranías es que todo lo toman en serio y hacen desaparecer el sentido del humor. Históricamente Cuba había escapado siempre de la realidad gracias a la sátira y la burla. Sin embargo, con Fidel Castro, el sentido del humor fue desapareciendo hasta quedar prohibido; con eso el pueblo cubano perdió una de sus pocas posibilidades de supervivencia; al quitarle la risa le quitaron al pueblo el más profundo sentido de las cosas. Sí, las dictaduras son púdicas, engoladas y, absolutamente, aburridas"

(Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas)


3) “Uno de los casos de injusticia intelectual más conocidos de este siglo fue el de Jorge Luis Borges, a quien sistemáticamente se le negó el Premio Nobel, sencillamente, por su actitud política. Borges es uno de los escritores latinoamericanos más importantes del siglo; tal vez el más importante; sin embargo, el Premio Nobel se lo dieron a Gabriel García Márquez, pastiche de Faulkner, amigo personal de Castro y oportunista nato. Su obra, además de algunos méritos, está permeada por un populismo de baratija que no está a la altura de los grandes escritores que han muerto en el olvido o han sido postergados”

(Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas)




Reseña del libro: Antes que anochezca y película


Y tras el recorrido por los infiernos, la encarcelación, la tortura, las cartas y manuscritos publicados en el exterior y los intentos de fuga, llegamos al anhelado exilio, que trae sus propios desafíos y decepciones, pero que tiene muchos nuevos momentos de luz. En esta parte vemos al escritor finalmente experimentando parte de su reconocimiento, pero a la vez con el estigma de ser un expatriado, con ser él mismo una moda pasajera, y lo peor para él, encontrarse con gente que le dice que admira al dictador cubano en las grandes universidades del país anglosajón. Entonces Reinaldo experimenta en Miami, la nueva fauna de escritores auto-proclamados, superficiales de sociedad, de auto-elogio y auto-publicación. Un ambiente que no le agrada pero al que debe pertenecer para poder sobrevivir. Y llegado el exilio, también se llenan sus pensamientos del paisaje y el retrato de la Habana, lleno de luz y nostalgia, a pesar de todo lo malo experimentado. Y es ese sentimiento que han descrito escritores como Leonardo Padura, de los que se van y siempre anhelan en regresar a su isla. No sólo por sentirse excluidos y extranjeros a donde vayan, sino por el amor a su hogar, al paisaje en que nacieron, a sus amigos, sus amores, sus primeras veces, sus recuerdos, sus memorias y la esencia de sus vidas.

En esta parte, la película creo que termina de decaer, pues sigue presentando momentos fugaces, que siguieron desde su salida de la prisión, y el paso por Miami también llega y pasa sin alma, aunque tenga algunas escenas afortunadas. Y lo peor, ya se siente el peso de la película, no sólo por su duración, sino porque la falta de conexión con la trama y los personajes llevan al espectador a percatarse del tiempo. 

Al contrario, en la biografía, el tramo final está muy bien escrito, y el sentimiento es más de nostalgia, por lo que añora el autor, y posteriormente con la presencia de los primeros síntomas del SIDA, además del sentimiento de persecución y su misma condición de ser un ciudadano sin identidad dentro del país de los sueños. Y preciso, los sueños o pesadillas empiezan a nublar la mente de Reinaldo, con fragmentos de memoria de sus días de infancia, de la tierra, el río, el mar, su madre y de toda esa vida que se quedó en la isla.

En general, el libro me gustó mucho, no sólo por la historia en sí que contiene una gran fuerza propia, sino por la forma en que está escrita, llena de alma y entrañas, que de verdad me llevaron a interesarme mucho en la obra del autor. Podría decirse que es un excelente libro de crítica al régimen de Castro, pero también un retrato de la homosexualidad en Cuba, del exilio, y sobre todo, un recuerdo de los muchos escritores que se perdieron y jamás pudieron expresar o dar a conocer sus respectivas obras. Reinaldo mismo lo menciona cuando llega a Miami, donde encuentra a 3.000 poetas cubanos pero ninguno conoce a los y las grandes poetas que no pudieron abandonar la isla, y de calidad muy superior. Así que además de una autobiografía, también es un homenaje a los fantasmas sin nombre, a los soñadores y las almas apasionadas de muchos artistas que no llegaron a ser. 

La película, al final me resulta interesante por los muchos momentos y escenas de luz que contiene, por su producción y las actuaciones del reparto, pero se queda muy corta con respecto al trabajo literario, y en capturar el alma del autor. Bardem se acerca al personaje, pero la película no tanto a su universo.



Reseña del libro: Antes que anochezca y película

 

Y finalizo con otros fragmentos:


4) “¡Oh Luna! Siempre estuviste a mi lado, alumbrándome en los momentos más terribles; desde mi infancia fuiste el misterio y velaste por mi terror, fuiste el consuelo en las noches más desesperadas, fuiste mi propia madre, bañándome en un calor que ella tal vez nunca supo brindarme; en medio del bosque, en los lugares más tenobrosos, en el mar; allí estabas tú acompañándome; eras mi consuelo; siempre fuiste la que me orientaste en los momentos más difíciles. Mi gran diosa, mi verdadera diosa, que me has protegido de tantas calamidades; hacia ti en medio del mar; hacia ti junto a la costa; hacia ti entre las rocas de mi isla desolada, elevaba la mirada y te miraba; siempre la misma; en tu rostro veía una expresión de dolor, de amargura, de compasión hacia mí; tu hijo. Y ahora, súbitamente, Luna, estallas en pedazos delante de mi cama. Ya estoy solo. Es de noche.”

(Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas)


5) “Nueva York no tiene una tradición, no tiene una historia; no puede haber historia donde no existen recuerdos a los cuales aferrarse, porque la misma ciudad está en constante cambio, en constante construcción y derrumbe, para levantar nuevos edificios; donde ayer había un supermercado, hoy hay una tienda de verduras  y mañana habrá un cine; luego se convierte en un banco. La ciudad es una enorme fábrica desalmada, sin lugar para acoger al transeúnte que quiera descansar; sin sitios donde uno pueda, simplemente, estar sin pagar a parecio de dólar la bocanada de aire que se respira o la silla en que nos sentamos a tomar un descanso.”

(Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas)


6) “Hay como una especie de sentido de destrucción y de envidia en el cubano; en general, la inmensa mayoría no tolera la grandeza, no soporta que alguien destaque y quiere llevar a todos a la misma tabla rasa de la mediocridad general; eso es imperdonable. Lo más lamentable de Miami es que allí prácticamente todo el mundo quiere ser poeta o escritor, pero sobre todo poeta; yo quedé sorprendido cuando vi una bibliografía de los peotas de Miami, escrita por otra poeta miamense que, desde luego, no se hacía llamar poeta, sino poetisa; había más de tres mil poetas en aquella bibliografía. Ellos mismos se publicaban sus libros y se autonombraban poetas y daban enormes tertulias a las que uno tenía que acudir porque si no quedaba como un apestado”

(Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas) 




jueves, 7 de diciembre de 2017

Open. Memorias (Andre Agassi)

Andre Agassi



"Abro los ojos y no sé dónde estoy, ni quién soy. No es algo tan excepcional. Llevo media vida sin saberlo. Aún así, esta vez me parece distinto. Esta confusión me da más miedo. Es más total".
(Andre Agassi)

"El tenis utiliza el lenguaje de la vida: ventaja, servicio, falla, ruptura, amor... cada juego es una vida en miniatura." 

Andre Agassi.

Hace rato había comprado este libro de Andre Agassi, pero lo tenía en espera, así como otra larga lista. Y vaya sorpresa me he llevado. Desde sus primeras líneas, de verdad me pareció realmente muy bien escrito, y entiendo todos sus elogios. Además de ser amante del deporte, y del tenis especialmente (y seguidor de Agassi), ya había leído libros sobre deporte y deportistas, visto películas, etc. Pero tenía cierta resistencia, porque la mayoría de estos libros, además de ser narrados por un escritor fantasma, muchas veces no son auténticos. Pero con las memorias de Andre me he llevado una sorpresa.

Primero, hay que aclarar que tampoco Andre fue el escritor general de estas memorias, él mismo lo cuenta, lo detalla y agradece al final, la ayuda del escritor J. R. Moehringer, al que Andre se encontraba leyendo, y quedó fascinado por su también libro biográfico, “El bar de las grandes esperanzas”, que tuvo mucho éxito en su momento. Por lo que se hacen amigos y Andre lo contrata para que le ayude a plasmar sus memorias en papel. Y fue todo un acierto, y un largo proceso según cuenta él mismo. 

El libro, que cuenta con 30 capítulos, el primero que se llama “El fin”, seguido de 28 capítulos simplemente numerados con su respectivo número, y el capítulo final, titulado “El principio”, más los agradecimientos, que dedica una gran parte a su coescritor. En ese capítulo primero, “El fin”, corresponde al último torneo de su carrera, en el que se retiró profesionalmente: el Us Open 2006. Y recuerdo exactamente ese torneo y esa despedida de Agassi, por lo que me ha resultado fascinante saber todo lo que él estaba pensando y sintiendo en ese momento. Pero lo que más me sorprendió es la narrativa, muy bien lograda, llegando por momentos a ser un thriller deportivo, por lo emocionante de las descripciones de las jugadas, un thriller y drama psicológico, una especie de novela de iniciación, una novela sobre la infancia, sobre la vanidad, sobre el deseo, sobre la infelicidad, sobre el amor, sobre la amistad y sobre llegar a treguas con la vida, con el pasado y con el mismo ser.

Muchos de nosotros seguramente tenemos historias increíbles, pero no todos pueden traducirla en palabras, y expresarlas en una buena narración. La escritura del libro es hipnótica, honesta, íntima, personal, y es increíble conocer los detalles técnicos y estratégicos de uno de los tenistas más inteligentes, técnicos y estratégicos del circuito. Por su mismo entrenamiento desde pequeño con su padre, quien lo entrenaba con una máquina que Andre llamaba, "El dragón", porque era un aparato que disparaba pelotas a una gran velocidad. Andre le tenía miedo, y fue una de las razones que originaron su odio por el tenis. Pero también sabemos que su característica deportiva, ser un gran devolvedor de servicios, en parte la adquirió por su entrenamiento de niño con su padre y el Dragón. Andre nunca tuvo un servicio muy potente, con el tiempo lo mejoró, pero sus mejores habilidades eran como devolvedor y hacer correr a sus rivales. Quedé fascinado, y prácticamente sorprendido con su primer capítulo, y se mantiene el ritmo y la emoción hasta el final. Quizás con alguno que otro capítulo que extienden mucho algunas escenas, que quizás eran innecesarias. 

Particularmente los capítulos dedicados a su infancia son muy buenos y dan mucha claridad sobre los siguientes, y sobre los dramas y traumas que tuvo el tenista en su vida. La relación con su padre, que como en la mayoría de casos, es una relación difícil, dolorosa, pero que a la vez tiene momentos muy bellos, sobre todo cuando Andre logra el tan anhelado sueño del éxito profesional en el tenis. También es interesante conocer lo que hay detrás de su constante y eterna afirmación de que toda la vida odió el tenis. Su adolescencia como chico rebelde, abandono del colegio, sus peinados, su ropa para jugar los campeonatos, como se fue convirtiendo en una estrella, incluso antes de ser un gran tenista. Siempre tuvo talento, pero al inicio no estaba muy concentrado, era inseguro, y su imagen opacaba su tenis, lo que le reprochaban varios colegas.

Además de la familia, la fama y su carrera, hay un tema primordial para Andre, y todos los tenistas, que es la amistad y el equipo. En Andre, y él lo reconoce, se encontró con distintas personas en su vida, que lo guiaron en el camino, que sustituyeron la imagen paterna de su padre, que le dieron apoyo y seguridad. Nick, Brad, y sobre todo su inseparable y grandulón amigo, Gil. 

Andre tuvo una carrera que se extendió por 21 años, desde 1986 hasta el 2006, donde fue número uno del mundo, y logró 8 títulos de Grand Slam.

Además de su historia personal e íntima, es muy divertido e interesante conocer sobre otros aspectos de su vida, con muy buenas anécdotas e historias. Su desenvolvimiento en los torneos, su relación con Brooke Shields, los problemas con el cabello, que tiene una historia muy sorprendente, porque es una revelación del tenista sobre un drama del tenista que nunca tuvimos noticia. Y como transcurrió su relación con la gran tenista Stefanie “Steffi” Graf, que fue al tiempo como la reunión de dos almas gemelas que se conocieron en un momento justo y que se complementaban muy bien. 

Claramente, como amantes del tenis, también tenemos historias sobre sus partidos y sus conocidas rivalidades, con Connors cuando aún era muy joven, con Becker, Lendl, Courier, Chang, y por supuesto su gran rival, Pete Sampras. Y también, sus primeros encuentros con las dos grandes leyendas que dominarían el tenis en los próximos años y actualmente, Roger Federer y Rafael Nadal. Agassi describe y augura la grandeza de ambos deportistas cuando eran aún muy jóvenes. 

Es increíble descubrir cómo Agassi pudo haber logrado muchos más triunfos, y ser aún más grande de lo que fue, pero también vemos como en un deporte como el tenis, la mentalidad, la confianza y la parte psicológica es tan importante. Muchas veces más importante que la parte técnica y el talento. Y Agassi era un buen lector de sus oponentes, por eso la descripción sobre sus rivales, sobre su juego, y sobre el tenis en general, no tienen desperdicio. 

La novela retrata toda su vida, hasta la construcción del Agassi College Preparatory Academy, en su natal Las Vegas, que para él es una de sus grandes obras. Curiosamente un chico que abandonó la escuela y siempre renegó de los estudios, crea un centro de aprendizaje una gran escuela para ayudar a los jóvenes de escasos recursos. Porque esa fue otra de las enseñanzas que le dejó la vida a Andre, y la comparte con nosotros. El dar y compartir con los demás, sus riquezas, su conocimiento y su vital apoyo. 

Sin dudas, unas memorias muy emotivas, donde transcurrimos todas las emociones como ya he mencionado, y casi todo muy bien escrito y detallado. Con un título muy bien puesto, “Open”, porque en realidad sentimos que el ser humano se abre ante nosotros, mostrándonos sus virtudes pero también sus múltiples defectos, se trata sin piedad por momentos y se auto crítica constantemente. Eso lo hace mucho más valioso y admirable, porque habla de lo que no todo el mundo se atreve a hablar en unas memorias, y en este caso, de un deportista que llegó a ser también una celebridad del mundo del entretenimiento, es muy valioso. Una buena lectura, que vale la pena, para los amantes y no amantes del tenis.  


7/10



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

martes, 21 de febrero de 2017

Instrumental (James Rhodes)

James Rhodes



Honestamente no conocía nada sobre James Rhodes. Cuando semanas antes de que iniciara el Hay Festival 2017, me acerqué a la programación para hacer mi lista de recomendados, me llamó la atención la presencia de este joven concertista de piano. Y aún más, cuando llego a la librería para adquirir algunos de los libros que me interesaban, y me encuentro con esa bella edición en pasta dura de “Instrumental” de James Rhodes. Me sorprendí, porque pensé que sólo iba a realizar un conversatorio sobre música. Cuando leí la pequeña sinopsis de la contraportada:

“Me violaron a los seis años. 
Me internaron en un psiquiátrico. 
Fui drogadicto y alcohólico. 
Me intenté suicidar cinco veces.
Perdí la custodia de mi hijo.

Pero no voy a hablar de eso.
Voy a hablar de música.
Porque Bach me salvó la vida. 
Y yo amo la vida”. 

Luego de leer eso, ya me encontraba muy interesado en el libro y en la vida de James Rhodes. Empecé a buscar sobre él en internet, a escuchar sus interpretaciones y ver sus vídeos, y a leer su libro… y en el Hay Festival asistí a su conversatorio en la mañana en el Teatro Adolfo Mejía, y luego en la noche a su concierto de piano en el mismo teatro. 

Pero voy a hablar de su libro. Confieso que antes de iniciar a leerlo se me pasó por la cabeza el pensamiento de “otro tipo intentando vender libros con el drama de su vida”, como muchas veces ha pasado… incluso con personas que dramatizan de más sus vivencias. Pero luego de irlo leyendo, verlo en vivo hablar y tocar el piano, mi pensamiento cambió radicalmente. 

Su libro “Instrumental”, es un libro autobiográfico y testimonial, que tiene una estructura muy particular, dividido en 20 capítulos, o 20 temas, como Rhodes los introduce en su libro, ya que cada capítulo lleva el título de una tema de una composición de música clásica y su autor, que son a la vez recomendaciones del autor para los lectores. Y como una especie de banda sonora con que nos invita a degustar su libro, su vida y su historia… al inicio de cada tema/capítulo, Rhodes habla sobre el tema, sobre la historia del compositor, sobre la época, sobre cómo afectó su vida y sobre las virtudes del tema seleccionado. Así como en cada capítulo, el autor inicia hablando de un tema de música clásica, también lo utiliza para comenzar a contar su difícil y dura historia.     

Me ha parecido un libro visceral, la historia es desgarradora y el autor no tiene reparos en detallar sin censuras los acontecimientos, el dolor que padeció desde niño por los abusos sexuales, y especialmente, las consecuencias irreparables que eso representó para el resto de su vida. Se muestra como un ser humano al desnudo, adolorido, sobreviviente, con sus virtudes y múltiples defectos, que deja ver en su misma narración. Su cinismo, su egocentrismo, su humor negro, y como un ser atormentado con miedos e inseguridades. Pero a la vez, es un libro bello, porque como menciona el autor casi al final del libro, citando una frase de Schumann: “Mandar luz a la oscuridad del corazón de los hombres: ése es el deber del artista”. Es esperanzador ver como Rhodes vio en la música clásica y en el arte una razón para mantenerse con vida. Y es lo mismo que él intenta hacer con sus propias interpretaciones y su pasión por el piano y la música clásica: devolver a la música clásica a sus mismos orígenes, el pueblo. La gente del común que con el tiempo se ha visto relegada al asumir que ese tipo de música es para cierta elite. Por eso Rhodes es un concertista de piano poco convencional, no se viste de etiqueta en sus conciertos, interactúa con el público antes de tocar cada pieza, así como hace en el libro, entre otros detalles. 

Ha sido una experiencia gratificante leer su libro mientras escucho los temas que él recomienda. Deleitarnos con la belleza de cada pieza, mientras leo sus terribles relatos, sus huellas y sus demonios por la temprana perdida de la infancia. Pero este libro, es al tiempo, uno de los mecanismos del autor para superar sus traumas, una larga misiva dirigida a su violador, para demostrarle que a pesar de que destruyó toda su vida, y quizás nunca se pueda librar de algunas cosas, que no ha ganado. Que él se ha ido superando y se va a sobreponer a sí mismo.   

Muy recomendado, para conocer a Rhodes, su dura historia, su arte, su espíritu de superación y su pedagogía en introducir a la música clásica, los compositores y sus historias. 


Algunos vídeos de James Rhodes:

James Rhodes interpretando “Chacona” de J S Bach arr. F Busoni 


domingo, 11 de octubre de 2015

Para acabar con Eddy Bellegueule (Édouard Louis)

Édouard Louis



Primera novela del joven escritor francés Édouard Louis, antes Eddy Bellegueule. La novela autobiográfica publicada por primera vez en Francia en el 2014, se convirtió rápidamente en un éxito inesperado, generando revuelo y polémica por su contenido, que ponía en evidencia un problema en el que Francia parecía haber avanzado… la discriminación y la intolerancia desde una perspectiva general, pasando por la xenofobia, hasta el caso particular de Louis, su experiencia como un niño, adolescente y joven, creciendo en un pequeño pueblo de Francia, donde ser diferentes a los estereotipos masculinos establecidos, y más específicamente, ser homosexual, era o es una terrible marca de por vida. 

La novela debido a su enorme éxito ha sido traducida, y en este 2015 ha salido la edición en español gracias a la editorial Salamandra. Édouard Louis tiene actualmente 22 años y disfruta del éxito en la crítica y el público de su obra testimonial. 

En la contraportada del libro se puede observar el siguiente fragmento:

“La verdad es que la rebelión contra mis padres, contra la pobreza, contra mi clase social, su racismo, su violencia, sus atavismos, fue algo secundario. Porque, antes de que me alzara contra el mundo de mi infancia, el mundo de mi infancia se había alzado contra mí. Para mi familia y los demás, me había convertido en una fuente de vergüenza, incluso de repulsión. No tuve otra opción que la huida. Este libro es un intento de comprenderla”. (Édouard Louis)

Me interesé en el libro por primera vez, desde que lo vi en uno de los boletines que me llegan sobre las novedades literarias, por su contenido, las críticas, comentarios de algunos lectores, y la juventud del autor. El libro que tiene casi 200 páginas, lo leí en pocas horas, es totalmente narrado en primera persona, un libro testimonial dividido en dos partes: La primera, situado a finales de la década de 1990 y principios de la década del 2000; y la segunda, que lleva como título de cabecera, “El fracaso y la huida”. 

En la primera parte, Louis habla del entorno del pueblo donde creció, su infancia, la familia, historias del pueblo, retrato del padre, retrato de la madre (que son literalmente algunos de los subtítulos) y la terrible vida en el colegio. En esta parte, nos cuenta y nos describe ese mundo donde creció. Como un pequeño lleno de dudas y confundido, con actitudes naturales y propias que no deberían ser las de un hombre, como el excesivo movimiento de manos, voz muy fina, la forma de caminar, en fin como él mismo lo menciona, un chico amanerado. Y como este le generaba conflictos con todo ese entorno que al inicio describe, el pueblo, las personas, su familia y en el colegio, donde recibía abusos y violencia de todo tipo. Me parece interesante desde el análisis y el punta de vista psicológico, porque se hacen evidentes distintos tipos de violencia y discriminación, desde distintas perspectivas y entornos. Y sientes el dolor del autor en cada una de sus descripciones, que describen de forma muy específica y violenta los acontecimientos, pero la descripción no es tan fuerte por lo que describe, sino por la forma en que el abusado lo cuenta, porque te das cuenta de todo lo que se siente y experimenta ser discriminado desde cualquier punto de vista. En la segunda parte, que me pareció impresionante, por la fortaleza y la valentía del autor en contar lo que cuenta, las luchas consigo mismo, distintas experiencias y hechos que ocurren, y que siguen marcando de por vida su terrible experiencia en ese pueblo, sus dudas, su ignorancia y no entender el comportamiento de algunas personas. 

Confieso que al iniciar a leerlo me encontraba un poco escéptico, porque desde el punto de vista literario, el lenguaje es muy sencillo, incluso muy real, al utilizar palabras y frases usadas por las personas de su pueblo, sin maquillarlas y transformarlas literariamente, y que como se imaginarán en la traducción del Español, te quedan algunas palabras muy reales también del español de España… Pero eso no tuvo ninguna relevancia al final. La historia poco a poco te va atrapando, te sienten leyendo una carta o confesión del propio autor para ti, y ese lenguaje tan realista, que sigue hasta el final, poco a poco aumenta de intensidad de la mano de la narración de los acontecimientos del autor… Y te das cuenta, al menos yo lo sentí, que aunque quizás no haya una construcción literaria con distintos elementos académicos, sientes que lo que lees, no viene de una imaginación y una construcción fantasiosa, sino que lo que estás leyendo es real, es violento y tiene la poesía, la belleza y el dolor, que sólo puede ser producto de un alma atormentada y adolorida. Y es tan poderoso, que traspasa al lector y hace que entendamos y nos pongamos en los zapatos de Eddy. 

Esta última parte impresiona y la entiende más el lector, cuando se entera, que el pequeño Eddy leyó su primer libro a los 18 años, cuando ya se había ido de la casa y de su pueblo; porque leer y cualquier manifestación artística era algo no muy bien visto por la sociedad donde creció, y sobre todo que lo hiciese un hombre. 

Por esto, es muy admirable el trabajo de Louis, este ejercicio catártico que le permitió liberar o exponer algunos de sus demonios, y en especial dejarnos conocer su enorme talento literario… ese que es natural y que no todo el mundo es capaz de expresar; en especial, de la forma tan poderosa como él lo hace. El lector puede estar seguro que recibirá distintos golpes en la lectura, y que como pocas veces se ve, que tiene el acceso al alma de una persona. 

Y como el mismo Louis se encarga de anunciar, de que al final escapa de esa vida, de su familia, del colegio y del pueblo. Ese escape no es de la forma en que nos imaginamos, y tampoco que crea el lector que es la típica historia de superación y escape a una nueva vida… En este caso, Louis es brutal, escapa de la redención y más que luz te da un golpe con la realidad, porque hay ocasiones que las luchas son continuas o eternas, y lo importantes es encontrar la fortaleza para seguir adelante, y poco a poco ir canalizando los demonios… y este libro, es simplemente el ejemplo de eso. Y es algo que puede iniciar, incluso con el cambio de nombre, como el autor lo hizo, tratar de acabar con Eddy Bellegueule, un nombre que representaba su pasado y todos sus males, del que seguro no podrá escapar, porque hace parte de lo que es, pero que puede ayudar a transformar, como ya lo está haciendo, en el escritor Édouard Louis. Muy recomendado. 

8.5/10


Entrevista con Édouard Louis





martes, 17 de junio de 2014

De qué hablo cuando hablo de correr (Haruki Murakami)

Haruki Murakami



En el año 2007, cuando ya se había convertido en un escritor de culto, el escritor japonés Haruki Murakami publica en forma de ensayo autobiográfico sus memorias centradas en la práctica de una de sus actividades favoritas: correr. El libro se publicaría en el 2010 con la editorial Tusquets. En una autobiografía no muy usual en los escritores, quienes suelen explayarse sobre su vida y sus recuerdos en general; Murakami a través del atletismo va canalizando parte de su vida, su historia, sus pasiones, sus tristezas, decepciones, su filosofía de vida y su trabajo como escritor, y sobre todo cómo el correr le ayuda a lograr un equilibrio entre todas esas actividades. 

Para los que me conocen y son asiduos a mi blog, saben que Murakami es de mis autores contemporáneos favoritos, he leído casi toda su obra, entre novelas, cuentos y ensayos, y me ha fascinado cada vez que entro a su universo a través de su prosa y sus historias. Esta especie de autobiografía no la había leído, porque mentalmente la consideraba una obra menor, y en efecto es un libro totalmente diferente a lo que hay en las historias del escritor nipón. Es un testimonio diferente, su libro más personal, con una prosa sencilla y atrapante, pero sobre todo muy real. El escritor se desnuda y nos invita a entrar a su intimidad, mientras que conocemos parte de su ideología y el pensamiento que tiene sobre la vida, la literatura, sus propios libros y diversos temas generales.


Otro de los aspectos que me llevó a preguntarme el por qué había aplazado tanto este libro, y a continuación voy a usar el mismo tono autobiográfico de Murakami en su libro, es que el atletismo o la simple actividad del correr siempre ha estado presente en mi vida. Durante toda mi vida he practicado distintos deportes, desde el patinaje profesional, el ciclismo y el atletismo; pensando y reflexionando hoy en día me fijé de que nunca practiqué deportes con pelotas (en los cuales hoy en día soy muy malo, por claras razones jeje). Pensé que tenía que ver algo con el simple hecho de que el deporte tuviese pelotas, pero la realidad es que si algo tienen en común los deportes con pelotas, es que la gran mayoría son en grupo o en equipo, y aunque no tengo problemas hoy en día en el trabajo en grupo, mis reflexiones me han llevado a concluir de que en efecto, mi tendencia a estos deportes individuales, donde la responsabilidad cae únicamente en el individuo (con algunas excepciones, en el patinaje y ciclismo donde hay pruebas en grupo, pero obviamente siempre me iba mejor en las pruebas individuales), eran coherentes con gran parte de mi personalidad y mi preferencia a la soledad, a la introspección y algunos que otros temores que fui superando con el tiempo. Pero continuando con el hilo, aunque practiqué todos esos deportes y me fue muy bien en cada uno de ellos, siempre en todos nunca dejé de correr. Corro desde muy niño por influencia de mi padre, y hoy en día aunque no practico profesionalmente ningún deporte, sigo corriendo casi todas las mañanas, en la madrugada antes de las 5 a.m., la mejor hora para mí; por supuesto con algunas pausas, algunas cortas y otras largas.


Por estas razones, entiendo especialmente lo que escribe Murakami sobre correr, es una actividad de mucho esfuerzo, disciplina, trabajo y constancia. Como todo en la vida, hay veces que te cansas y el cuerpo requiere descanso o simplemente algo deja de funcionar. He tenido algunas pausas, unas cortas y otras largas en la actividad de correr. Confieso que como he sido deportista casi toda mi vida, esas pausas le hacen un poco de daño a mi cuerpo y pasados sólo una semana sin actividad física, ya te sientes mal. Esas veces que he tenido esos espacios, ya sea por falta de tiempo, cansancio, falta de ánimo, etc., siempre trato de sobreponerme, acostándome más temprano, animándome desde la noche anterior y practicando meditación y algunos ejercicios mentales, en fin muchos incentivos. Pero hasta que leí el libro de Murakami, encontré otro incentivo muy grande y valioso, lo he convertido como en mi biblia de correr, y cada vez que hago alguna pausa o que empiezo a ver que ya llevo varios días sin salir, pienso en el libro de Murakami y tengo la fuerza para volver a levantarme a correr. 


A veces lo más duro es despertarte, porque ya despierto no hay problema. Es un deporte y una actividad muy mental. Pero una de las mejores sensaciones que experimento cada día en mi vida, es correr, aún cuando la oscuridad monopoliza todos los rincones, bajo la vigilancia de la luna y del aire puro que queda antes de que los carros empiecen a salir. El correr me ha dado muchas cosas, en mi salud física y mental, es un momento de liberación e intimidad, y cuando terminas normalmente te sientes de maravilla, eso cuando no es tu primer día luego de una larga pausa, donde normalmente terminas con todos los músculos adoloridos, jeje. Así que, además de mi admiración por el escritor Murakami, este libro me permite apreciarlo más como persona y ser humano. Porque tenemos un tema y actividad en común. Pero aún si no corres, lo puedes disfrutar y comprender, porque la pluma ágil del escritor nipón te atrapa y no te suelta. Quizás después de leerlo te entren ganas de correr. 


Murakami a sus 56 años corrió la Maratón de Nueva York, llegando en el puesto 11.282, y ha seguido corriendo maratones por todo el mundo, en todas pasando desapercibido como otro corredor mayor más. A él no le interesa la posición y la competencia, él lleva registrado su propio record y su propio tiempo. Lo único que le interesa, es correr. Aunque mientras más acumula años, entiende que debe correr menor, y en un episodio del libro lo recuerda. Y por eso mismo en el prefacio del libro recuerda una frase que escuchó una vez a un corredor: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.
En síntesis, recomiendo también este ensayo/autobiografía de Murakami, para conocer un poco más al escritor, sobre su vida, su filosofía y su ideología, además de en ese viaje, poder identificar algunas características y aspectos de los personajes que viven en sus libros. 



8.5/10




Haruki Murakami

miércoles, 26 de septiembre de 2012

El Mundo (Juan José Millás)




Novela del escritor y periodista español Juan José Millás. Es una especie de autobiografía novelada. En él Millás nos traslada a sus recuerdos de infancia y adolescencia, detallando cada uno de los aspectos importantes que incidieron de alguna forma en su formación como persona y como escritor.  

La novela se divide en 5 capítulos:
El Frío
La Calle
Tú no eres interesante para mí
La Academia
Epílogo

En cada uno de esos cinco capítulos Millás narra sucesos de su vida, no están divididos en forma cronológica, al contrario, en cada capítulo hay recuerdos de la infancia, la adolescencia, su etapa ya como adulto y comentarios desde su punto de vista actual, cuando escribió el libro que fue publicado en el 2007. Mezcla los recuerdos sobre las distintas etapas de su vida, también en unos momentos algunos de sus recuerdos que contienen diálogos se filtran y se mezclan con la narración en primera persona, lo que puede confundir un poco al lector despistado.

La novela me ha gustado, en los primero capítulos de El Frío y La Calle, retrata de forma magistral momentos de su infancia, sus pensamientos e ideas de pequeño. Ese ejercicio resulta tan llamativo, porque en realidad se observa el proceso de introspección que realizó Millás, volver a su infancia y narrar lo que pensaba e imaginaba de pequeño desde su óptica actual. Es por esto, que muchos lectores pueden sentirse identificados con algunos de los pensamientos, sobre todo los que tuvieron una constante curiosidad y afinidad a la literatura. Personalmente me sentí identificado con muchos de los momentos que narra Millás en estas dos primeras partes, que algunos recordaré en unos fragmentos del libro al final del texto. Como por ejemplo, cuando explica su experiencia con un taxista, y dice que todo lo que vivía le parecía que podía ser una historia que él podría convertir en una gran obra, cada momento que vivía y persona que conocía, lo que agudizaba su detalle en la observación. Yo en diversas ocasiones lo he experimentado, y me impresionó mucho el ejemplo porque preciso he experimentado la motivación de escribir una historia sobre alguna experiencia en un taxi y diversas. Pueden ver un fragmento de esta parte al final del texto.

También en las dos primeras partes se observa su relación con sus padres, sus numerosos hermanos, con los difíciles momentos de pobreza y frío. Luego con la calle, ese otro escenario, todo ese Mundo que conformó gran parte de su vida y que nunca podrá olvidar. En esa calle donde descubre la amistad, el amor, la muerte, entre otros aspectos que siguieron enriqueciendo su imaginación y su experiencia. Porque como el mismo Millás confiesa en el libro, todas sus obras son producto de sus experiencias personales. E incluso, constantemente nombra sus novelas anteriores y las compara con los sucesos que la inspiraron de su vida.

Luego del frío y la calle, en esa misma calle donde descubrió el amor, viene el tercer capítulo con esa frase que marcaría su vida, y como él dice fue fundamental para convertirse en escritor: “Tú no eres interesante para mí”. Allí cuenta con detalles todos los momentos vividos e imaginados con la hermana de su mejor amigo, María José. Este fue otro capítulo que me gustó mucho, por su travesía, es cómico y dramático en sus momentos también. Y se empieza a observar una característica del escritor, como es la minuciosidad en las palabras y la ortografía.   

Después vendría el capítulo de La Academia, que aunque algunos apartes me gustaron, resulta ser el más aburrido del libro. Inicia muy bien, pero luego se pierde un poco del ritmo intimista que se venía trabajando anteriormente. Me pareció pesado y mal construido, a pesar que cuenta otros aspectos interesantes como algunas experiencias en su labor de escritor, dilemas existenciales, su inspiración de algunos artículos y la experiencia como aprendiz de misionero, que representaría su fuga de su Mundo anterior, que nunca lo abandonó. Tiene apartes interesantes pero en general es un capítulo pesado, aunque inicia bien y se recupera al final.

Pensaba que la irregularidad del penúltimo capítulo iba a entorpecer la experiencia con la novela, pero en el epílogo al final vuelve a una historia que había planteado anteriormente sobre las cenizas de sus padres y termina el libro con la frescura que se había mantenido en la mayor parte de la obra. Además de un momento reflexivo en donde se pregunta sobre sí mismo, si sigue siendo el mismo Millás, que si el tiempo y la memoria pueden determinar el cambio de un ser humano en su dimensión creativa e intelectual, y lo asocia con un tema que siempre me ha interesado, como es el tema de los nombres de las personas. Al final plantea con nostalgia la posibilidad de que este fuese su último libro, pero ya hoy sabemos que no fue el último y que en cierta forma sigue siendo Millás.

En síntesis, el libro en general es bueno, no tiene ningún aporte a la literatura, ni lo busca, pero es una novela en su mayor parte divertida, lúcida y conmovedora sobre los recuerdos relevantes de este escritor que lo convirtieron en el escritor que es hoy, con el que seguro muchos se sentirán identificados.


7/10



Algunos fragmentos que me gustaron:

“En el principio fue el frío. El que ha tenido frío de pequeño, tendrá frío el resto de su vida, porque el frío de la infancia no se va nunca. Si acaso, se enquista en los penetrales del cuerpo, desde donde se expande por todo el organismo cuando le son favorables las condiciones exteriores. Calculo que debe de ser durísimo proceder de un embrión congelado”.

“Cuando empecé a crecer, ya estaba todo roto: rotas las vidas de mis padres, eso era evidente, y rotas las nuestras, que habíamos sido violentamente arrancados de la clase social y del lugar al que pertenecíamos. Cuando pasó el verano, nos dimos cuenta de que también la casa estaba rota. Si llovía, aparecían goteras que nos obligaban a desplazar las camas de sitio para colocar cubos que cada tanto era preciso vaciar. Si hacía viento, las corrientes de aire entraban de forma violenta en las habitaciones provocando estremecimientos sonoros en los bastidores de las ventanas, cuyos delgados cristales se agitaban como atacados por una embestida de pánico. No cerraban bien las puertas porque todo estaba fuera de quicio, de lugar, nada encajaba en su molde, tampoco las palabras con las que intentaban explicarnos por qué habíamos caído en aquella situación indeseable”.

“La realidad parecía menos afilada, perdía aristas, punta, agresividad... Hasta el tedio adquiría la blandura de un colchón de plumas. Bajo los efectos del optalidón, cuando el jefe no me miraba, escribía poemas con un bic negro de los de punta fina. He ahí la alianza entre la ferretería y la farmacia, dos universos morales condenados a entenderse”.

“Mi madre me quiso. Quiero decir que me prefería. Eso me salvó. Tengo acerca de mí la idea, posiblemente absurda, de que me he salvado. ¿De qué? Del infierno, desde luego. La idea de la salvación, en nuestra cultura (en nuestro mundo) está asociada a evitar el infierno más que a conquistar el cielo. ¿En qué habría consistido el infierno? En ser un individuo opaco, intransitivo, sin intereses culturales, sin inquietudes filosóficas, sin ambiciones literarias, tal vez sin tendencias burguesas”.

“Me bastaba ver el antes y el después de aquel pobre crío para comprender el antes y el después de la vida del taxista, de todas las vidas en realidad. Supe que si en ese instante me pusiera a narrar la existencia de aquel conductor malhumorado, amargo, maloliente, levantaría una obra maestra porque aunque mi cuerpo estaba atrapado en el interior de aquellos segundos miserables que tardaba el semáforo en cambiar de color, mi cabeza trabajaba en una dimensión temporal distinta, tan distinta que se me apareció la novela de arriba abajo y se trataba de lo que llamábamos, Dios mío, una novela total. Con la precisión con la que se observa la maquinaria de un reloj abierto, vi todas y cada una de las piezas de las que estaría compuesto aquel relato, aquella vida por la que empezaba a sentir una piedad que no me hacía daño, pues se trataba de una pieza más del edificio narrativo. Sólo tenía que evaluar la calidad de la piedad con la mirada con la que el arquitecto efectúa un cálculo de resistencia de materiales. Pero alguien que veía las cosas con aquella lucidez, me dije inmediatamente, no podía perder el tiempo en contar una historia como la del taxista, por total que resultase. Yo estaba obligado a contar la historia del mundo, es decir, la historia de mi calle, pues comprendí en ese instante que mi calle era una imitación, un trasunto, una copia, quizá una metáfora del mundo”.

“A medida que se me ocurrían estas cosas se las iba diciendo al taxista, que en un momento dado comenzó a llorar de gratitud. Era verdad, decía, su hijo no se había vuelto loco para amargarles a él y a su mujer la existencia. La locura no era más que un desplazamiento dentro de la vida, una manifestación de la lógica misteriosa de la que formábamos parte. El error era interiorizarla como un problema. Ocurrió dentro del taxi, entre aquel hombre maloliente y yo, algo inefable de verdad: un milagro, una revelación, una señal. Lo mejor, con todo, era el hecho de comprender que el milagro se repetía a cada instante, dentro de cada taxi, de cada hogar, de cada cuerpo. El problema era que no nos colocábamos en el lugar adecuado para observar la realidad. Por eso veíamos muertes donde sólo había desplazamientos de la vida”.

“Estar muerto era en mi situación un consuelo, pues cómo soportar vivo, no ya aquel rechazo, sino aquella humillación. Tú no eres interesante para mí. En una de las miles de veces que repetí la frase, reconstruyendo la situación para ver si le encontraba una salida, pensé que entre el «tú no eres interesante» y el «para mí» había habido una pequeña pausa, una cesura, que dejaba una vía de escape. Quizá había dicho: «Tú no eres interesante, para mí.» La coma entre el «interesante» y el «para» venía a significar que podía ser interesante para otros, incluso para el mundo en general. Era la primera vez que le encontraba utilidad práctica a un signo ortográfico, la primera vez que le encontraba sentido a la gramática. Quizá al colocar aquella coma perpetré un acto fundacional, quizá me hice escritor en ese instante. Tal vez descubrimos la literatura en el mismo acto de fallecer”.

“Entonces comprendí de súbito que uno se enamora del habitante secreto de la persona amada, que la persona amada es el vehículo de otras presencias de las que ella ni siquiera es consciente. ¿Por quién tendría que haber estado habitado yo para despertar el deseo de María José?”

“Yo era el escenario en el que se había dado el apellido Millas como en otros se da el de López o García. ¿En qué momento comencé a ser Millas? ¿En qué instante empezamos a ser Hurtado, Gutiérrez o Medina? No, desde luego, en el momento de nacer. El nombre es una prótesis, un implante que se va confundiendo con el cuerpo, hasta convertirse en un hecho casi biológico a lo largo de un proceso extravagante y largo. Pero tal vez del mismo modo que un día nos levantamos y ya somos Millas o Menéndez u Ortega, otro día dejamos de serlo. Tampoco de golpe, poco a poco. Quizá desde el momento en el que me desprendí de las cenizas, que era un modo de poner el punto final a la novela, yo había empezado a dejar de ser Millas, incluso de ser Juanjo”.