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miércoles, 26 de febrero de 2025

Reseña del libro: El invencible verano de Liliana (Cristina Rivera Garza)

Reseña del libro: El invencible verano de Liliana


Hace mucho tiempo no escribía una reseña sobre un libro en mi blog. Eso no significa que haya dejado de leer, pues me mantengo muy entretenido con mis eternas lecturas pendientes, con las que leemos en el Club de Lectura y aquellas lecturas ocasionales que se aparecen siempre de sorpresa. Pero de todas las lecturas que había hecho, ninguna me había animado a escribir o hacer una reseña. Afortunadamente desde finales del año pasado, empecé lecturas más cautivantes, que me motivaron a planear un texto cuando las fuese terminando, y dar espacio (más no descanso) al cine, que ha estado monopolizando el contenido de mi blog. La primera lectura que he terminado es el libro, “El invencible verano de Liliana” de la escritora mexicana, Cristina Rivera Garza, quien estuvo recientemente invitada en el reciente Hay Festival 2025 en la ciudad de Cartagena de Indias.  

El libro, que transita entre varios géneros, pues aunque ganó el Premio Pulitzer 2024 en la categoría de “Memoria o Autobiografía”, el libro es además una crónica, un ejercicio de investigación periodística y un texto epistolar que por momentos tiene algo de ensayo y hasta de thriller policial. Pero todos esos elementos en esencia conforman conjuntamente un ejercicio de catarsis, un duelo personal de la escritora y la búsqueda de respuestas por el feminicidio de su hermana menor, Liliana Rivera Garza, por parte de un ex novio. El asesinato ocurrió en el año de 1990 y Cristina publicó el libro en el 2021, pero empezó a escribirlo desde el 2019, 30 años después. A través del libro podemos ver lo difícil que fue para ella decidir escribir este libro, así como su duelo personal, que constantemente le hizo preguntarse sobre cómo debía sentirse, ¿Cómo se lleva un duelo?, y en una parte dice:

“¿Se puede ser feliz mientras se vive en duelo? La pregunta, que no es nueva, surge una y otra vez durante esa eternidad que es el quebranto. Se habla mucho de la culpa, pero no lo suficiente de la vergüenza. La culpa del sobreviviente puede atraer una sospecha acaso saludable, un titubeo incluso razonable, acerca del placer, del gusto, de la compañía. La vergüenza es una puerta cerrada a piedra y lodo. Pocas actividades requieren más energía, tanta atención al más mínimo detalle, como odiarse a sí mismo. Es una tarea milimétrica. Agotadora. De tiempo completo. Durante los primeros años de su ausencia, cuando los años se fueron acumulando uno sobre el otro y todavía era imposible siquiera pronunciar su nombre, fue fundamental prohibirse cualquier actividad que pudiera interrumpir la danza de la vergüenza y el dolor. Una ceremonia muchas veces repetida. Algo acaso religioso.”

Y así está escrito este libro, en donde es palpable el dolor, la indignación, la rabia, la impotencia, los arrepentimientos, el reproche, pero también la celebración de una vida, el amor fraternal y la admiración. Debió ser difícil elegir cómo empezar a escribir, recopilar información, revisión de archivos (y archivar), y editar lo que se publicaba y no. Encontrar la voz y dar voz a los otros narradores, porque las voces del libro se podrían describir como un conjunto de narradores corales, quienes van dibujando, trazando y construyendo recuerdos que nos ayudan a elaborar una imagen de Liliana.   

En la primera parte del libro, que relaciono como una especie de thriller policiaco, Cristina realiza visitas a la procuraduría de la Ciudad de México, para solicitar el expediente del crimen de su hermana. Pero en el camino realiza una descripción minuciosa, que contiene la geografía que recorre, el ambiente, los comportamientos de las personas, de los empleados públicos y sus mismos sentimientos en este recorrido, que se mezclan con esa batalla burocrática para obtener una información de vital importancia para empezar a armar el rompecabezas del feminicidio de su hermana. 

Posteriormente, Cristina se dedica a las cartas. Afortunadamente, su hermana Liliana dejó un extenso archivo de cartas y diarios en donde prácticamente documentaba su vida, sus pensamientos y emociones. A través de esos objetos y sus mismos recuerdos, nos empieza a compartir un perfil y una imagen de Liliana. Además de esto, rastrea a los amigos y amores más cercanos para pedirles las cartas que hayan intercambiado con su hermana. Por lo que en un momento, el libro toma un formato de pequeños capítulos, episodios, citas o voces, titulados con los nombres de la persona en cuestión, quienes hablan de Liliana y recuerdan sucesos y momentos. A medida que avanzamos en estas cartas, va apareciendo el ex novio de Liliana, y la escritora empieza a indagar y preguntarse sobre las señales que podría encontrar sobre algún tipo de abuso. Y por momentos, Cristina retoma su voz narradora, para preguntarse a sí misma y reflexionar sobre cómo se podrían identificar estas señales y cómo ella no pudo percibirlas. Las cartas y testimonios de los amigos y cercanos nos dan rastros de todo lo que pudo haber pasado, en todo este ejercicio de reconstrucción. Y el lector puede sentir ese sentimiento de hallazgo, a la vez que la escritora encuentra una pieza más para el rompecabezas. Con esto quiero decir que el libro está muy bien escrito y cohesionado, con elementos poéticos y  reflexivos, que ayudan a lograr una inmersión auténtica en esa búsqueda. Puede que incluso a veces el lector se sienta incómodo al estar leyendo algo tan íntimo y privado de la vida de otra persona. Pero cada uno de esos hallazgos, son pequeñas piezas de una verdad que al final, aunque se acerque, sigue estando lejana.  

Debo decir, que disfruté y sufrí por momentos el libro, pero lo leí muy atentamente y con fascinación. Creo que lo único que no me gustó, fueron algunas cartas de Liliana, que aparecen en el libro como una fotografía del papel y la letra con la que las escribió, porque a veces la letra no era tan clara y la letra muy pequeña. Pero eso no es lo más importante, sino que sentí que algunas cartas no eran tan importantes para incluir en el libro, porque no aportan información sobre el caso o de la víctima y su entorno. Creo que el proceso de edición debió ser difícil por eso, pero la mayoría de cartas y testimonios son importantes y pertinentes. 

Así que en síntesis, es una lectura muy recomendada que fui leyendo poco a poco, pero que todos los días sentía la necesidad de leer al menos dos o tres páginas para seguir personalmente armando mi propio mapa geográfico y psicológico sobre Liliana y los eventos que la llevaron a ese fatal desenlace. No he leído otros libros de la autora, pero reconozco una prosa muy trabajada y envolvente, que me invita a leer otro de sus libros. Espero que también puedan disfrutarlo y sufrirlo, porque se me hace necesaria esta reflexión en estos días, en donde los feminicidios siguen siendo una estadística que no deja de crecer.


Nota: En este blog he escribo muchos posts sobre libros, literatura y hasta juiciosos diarios y guías de lecturas. Puedes buscar en las etiquetas como "libros", "literatura" o "novelas", etc. 




Reseña del libro: El invencible verano de Liliana

 


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

sábado, 18 de noviembre de 2023

Especial (Crónica): Visita a la Exposición “Silencios” de Marcela Sánchez González en el CFCE


 

Márcela Sánchez es una excelente fotógrafa, pintora, artista visual y una gran amiga, por eso me emociona particularmente escribir en esta ocasión sobre su próxima exposición, titulada “Silencios”, que tendrá su inauguración el próximo Martes 21 de Noviembre en el Centro de Formación de la Cooperación Española (CFCE) en Cartagena de Indias. En esta exposición Marcela hace un recorrido a través de su propia psiquis, desde sus propias preocupaciones internas, pasando por su trabajo como fotógrafa etnográfica/paisajística, hasta las distintas experiencias de vidas que ha nutrido y recolectado a través de su vida. Logrando con ello extrapolar todos esos temas en estas obras pictóricas unidas por la forma, el color, la luz y el silencio, a través de una técnica mixta que recuerda por momentos a la obra del pintor inglés, John Everett Millais (especialmente con su obra “Ofelia”), quien también experimentó y jugó en sus obras con distintas técnicas, con la teoría del color, las texturas, la naturaleza y el dibujo. Y no puedo dejar de mencionar la evocación que me genera a la obra de Marc Chagall, especialmente en sus retratos que juegan con la forma, el color, orientándose muchas veces al surrealismo.





La exposición contó con la curaduría de Patricia Giraldo Berrocal, quien pienso hizo un trabajo muy acertado en la selección y posición de las obras, pues además de la evidente separación por colores, observo una división por épocas (edades) de las mujeres, que se encuentran implícitas en la obra de la artista. Así que pueden realizar su recorrido, ya sea por el inicio o el final, por la juventud o la vejez. Pero sin dudas el primer espacio para ver debería ser la primera pared en donde se encuentra una obra acompañada de un texto de la misma artista, y la que ella menciona fue la obra que inició todo este proceso. Es un autorretrato donde Marcela se imagina como una anciana. Observamos la mirada perdida de esa mujer, quien parece que mirase al vacío o a un costado, pero en realidad se encuentra mirando hacia su interior, escarbando entre sus pensamientos y recordando. La mujer se encuentra envuelta en una bruma de color azul, que para muchos representa el color de la tristeza, la nostalgia o la depresión; y me parece que en esa primera obra Marcela hizo una especie de marco general para todas las posteriores creaciones. 

Yo inicié mi recorrido por el lado de la vejez, en donde podemos encontrar sombras y colores oscuros cubriendo a las figuras femeninas con algunos reducidos espacios de luz (representados en el color blanco), y que todo en conjunto representan para mí a un temor incipiente hacia una pérdida de la vitalidad y de los sentidos, que se manifiesta a la vez en una leve transformación o trasmutación de la materia del cuerpo físico a la degradación o su misma extinción. Entre los detalles que llaman la atención y ayudan a armar ese mapa mental y psicológico podemos ver la misma manifestación de la mutilación en algunas escenas o la ausencia de un miembro vital.   





Sigo mi recorrido hacia el que me parece es el espacio de la madurez, en donde vemos retratos de mujeres cubiertas aún de sombras, pero con una mayor presencia del color. Labios y trajes coloridos, pero la parte de la cabeza/cabello sigue siendo una bruma. Esa bruma en esta etapa me trasmite vitalidad, pero también conflictos, nostalgias y añoranzas; mientras navega a través del rostro o lo atraviesa de forma brusca, afectando a algún órgano vital que representa algún sentido, como la vista, el olfato o el habla (la mutilación simbólica que mencioné antes). Dentro de este mismo espacio me llama la atención uno de los retratos en donde una de las mujeres mantiene la vista oculta con la bruma, y a la vez, ella misma se lleva un dedo a la boca en señal de silencio. Un sello. Una resignación. Y esto nos lleva a pensar en los casos de tantas mujeres que han vivido algún tipo de represión de su ser o de algún tipo de violencia. También me lleva a ahondar en un detalle que mencioné al inicio, y es el que la artista se mira a sí misma y explora su psiquis, pero a la vez eso la lleva a agudizar su mirada del mundo y sobre otras mujeres, que seguramente representarán conocidas o simplemente historias de mujeres que salieron en alguna noticia y lograron conmoverla, ampliando su percepción sobre la condición de la mujer, sobre lo que callan y su particular enigma. Y en esta parte no puedo dejar de recordar la obra fotográfica de Marcela y sus retratos a mujeres en distintos oficios y entornos, como campesinas o indígenas, porque incluso en esas fotografías se evidencia el dolor en el semblante y muchas cosas más. A propósito de esto, me parece muy curioso que la exposición se vaya a inaugurar a pocos días del Día Internacional de la Eliminación contra el Maltrato de la Mujer, que se celebra el 25 de Noviembre. Así que la obra se me hace importante y pertinente para tener ese tipo de reflexiones y discusiones alrededor.       





Pero continuando mi recorrido por la exposición, llego a un espacio intermedio en la sala, en donde podemos encontrar mujeres evidentemente más jóvenes que las anteriores y con nuevos detalles: la bruma sobre sus cabezas es más leve y sutil, pero a la vez son mujeres duales, que se dividen, que se duplican y viven en dos universos, alternando en ocasiones también en el mismo género, masculino y femenino. En alguna de esas obras los dos seres conviven en un mismo espacio, y en otra, una mira de reojo a la otra con aparente incomodidad, representando un conflicto, una complicidad o un secreto. Dentro de este grupo también resalto una de las obras que me gustó mucho, y es de las dos mujeres que se encuentran de espalda, y una es más joven que la otra. Esa imagen me hace pensar en un encuentro, en un sueño, en un recuerdo o una proyección. 





Sigo avanzando en la sala, ya girando hacia la otra pared y noto que la bruma en las cabezas sigue reduciéndose, mientras la luz (el blanco) ocupa un mayor espacio. Al mismo tiempo, el semblante de las mujeres, que siguen siendo más jóvenes que las primeras, reflejan una paz y una palpable tranquilidad. Mientras camino recuerdo una historia que Marcela me contó sobre uno de los cuadros que acabo de pasar hace unos instantes, y es el de la mujer que sale con una mariposa en la mejilla entre una bruma verde, que fue inspirada en la historia de una mujer líder social que fue asesinada, y esa foto con una mariposa en la mejilla recorrió distintos medios. Y reafirmo ese espíritu empático dentro de esta exposición, que se atreve a mirar sin censura a sí misma y a sus pares, pero también con afecto, consideración y hermandad. 





Y finalmente, ya llegando al último grupo, que para otros será el inicio, encontré un grupo de mujeres más jóvenes envueltas con una luz dorada, en donde se evidencia la plenitud, la auto satisfacción, la seguridad y la consciencia de la belleza. Y así se cierra un bello recorrido vital por la vida de una mujer, que creo es quizás lo que Marcela hizo y concibió en estas obras. Y llego nuevamente al cuadro inicial que inició todo, el autorretrato donde la artista se imagina anciana, y leo lo que ella misma describe, sobre esa mirada interior permanente que se agudizó durante el tiempo en pandemia, y por un momento intento ponerme en el lugar de la artista creadora en tiempos de confinamiento, donde la vida de todos se volvió por momentos más frágil, y reconozco las entrañas y la humanidad expuestas y plasmadas en cada cuadro, en cada trazo dibujado sobre el lienzo. Las correcciones, las distintas versiones, los errores y los aciertos que iluminan y consuelan el alma de los artistas.





Solo me queda invitarlos a la inauguración de la exposición, el próximo Martes 21 de Noviembre 6:30 P.M., en donde iré a ver la obra nuevamente. Y espero que hayan disfrutado este recorrido o crónica que intenté hacer sobre esa visita, o que lo disfruten más después de verla. La artista aunque es una buena amiga no ha leído este texto con mis percepciones, así que se enterará junto con ustedes, y puede que quizás acierte en algunos elementos de su creación, y en otros muy seguramente no, pero lo importante es lo que cada uno sienta o le lleve a reflexionar al ver la exposición completa, porque afortunadamente eso es lo que permite el arte.


Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B.)




Marcela y yo




jueves, 13 de febrero de 2020

Especiales A.S.B: Crónica y Conclusiones del Hay Festival de Literatura Cartagena 2020



El año pasado inicié las mismas conclusiones de la siguiente forma: 

"Llevo varios años asistiendo al Hay Festival de Literatura en Cartagena. Recuerdo cuando fui a los primeros eventos cuando estaba en la universidad y me inscribía muy temprano sin falta para las boletas gratuitas de estudiantes. Incluso recuerdo que también aproveché el beneficio uno o dos años después de haber terminado la carrera, porque aún tenía el carnet de estudiante. Luego, en varios años compré las boletas que más me interesaban. Y en los últimos años he asistido como prensa. He vivido el festival desde distintos ángulos. He conocido, descubierto y entrevistado a varios de mis escritores favoritos a través del Hay. Creo que es bonito cuando un joven tiene todo este proceso con un festival y crece con él. Conozco varios casos de amigos locales y sobre todo del interior del país, quienes vienen ilusionados y con esfuerzo cada año a la ciudad, y también han tenido un crecimiento parecido, no sólo en el Hay Festival de Literatura, sino también en el Festival de Cine (FICCI), donde también he tenido un recorrido similar. Sigo pensando que es una labor tanto de los festivales como de la misma ciudad incentivar a que estos casos se multipliquen, porque garantizan la existencia y la permanencia del evento. La apropiación. Incluirnos y exigir que nos incluya".  

En este 2020 creo que el festival mejoró en varios de los aspectos que mencioné en ese post, que comparto el link a continuación para quien quiera volver a revisarlo:

http://asbvirtualinfo.blogspot.com/2019/02/especiales-asb-cronica-y-conclusiones-hay-festival-2019.html

La programación general fue 50% gratuita, incluyendo los eventos del Hay Joven en las universidades, que cada año mejoran y llevan a los invitados especiales a las universidades. Pero aún se debe mejorar en la divulgación de la información a la comunidad y a los estudiantes de las mismas universidades, porque se veían eventos sin mucha afluencia de público. Otra parte de los eventos gratuitos se centraron en los eventos del Hay Comunitario, que también lleva invitados del Hay a barrios periféricos de la ciudad y municipios aledaños del departamento. Pero en general, creo que el festival ha escuchado el llamado y ha mejorado algunos aspectos, que esperamos sigan mejorando.

A continuación, cuento un poco sobre los eventos a los que asistí, a los invitados que entrevisté y alguno que otro detalle:






El primer evento al que asistí fue a la presentación del artista Camilo Restrepo, joven artista de Medellín, que presentó también su exposición en la Casa Hay Festival (Casa 1537), donde estuvo expuesta durante los días del festival. En el conversatorio habló de él y su obra, que llamó “Alias”, que trata el tema de la violencia en Medellín, a través de los rostros y escenas de los actores del conflicto. Con paletas coloridas en forma de historietas o grafitis, que también conforman perfiles o avisos de captura. Además de la exposición, Camilo publicó un bello libro con fotos de sus obras. 

Más tarde estuve en el conversatorio de William Ospina con Sandra Borda, donde hablaron del libro más reciente de Ospina, pero también aprovecharon para hablar de la realidad política actual, de historia y sociedad.  Ospina habló de la voluntad de olvido que sumerge a América, aludiendo a los esfuerzos que se hacen para borrar históricamente las huellas de nuestra historia e identidad. Y el día finalizó con el conversatorio del ex presidente Juan Manuel Santos, que trascendió por la gran ovación del público ante su aparición en el escenario, y que dio en su discurso luces sobre la situación del país y Latinoamérica. 






Día 2




El segundo día inició con la presentación de la ex presidenta de Brasil, Dilma Rouseff en un conversatorio titulado, “¿Qué le pasa a la izquierda”, donde expuso parte de los hechos ocurridos en Brasil y contra ella, también del tema de las redes sociales y la información falsa que tanto han contribuido en muchas de las últimas elecciones a nivel mundial. Además de la visión sobre la izquierda en Latinoamérica y el mundo. Inevitablemente se le cuestionó sobre el tema de Venezuela, en el que ella no profundizó lo suficiente o tampoco se quiso comprometer mucho, pero dejó claro su posición en contra de la intervención armada al país vecino.  

Luego, siguió el conversatorio con la escritora Margaret Atwood con Peter Florence, que tuvo una manifestación de criadas (inspiradas en el libro de Atwood: El cuento de la criada), protestando contra los extremismos en el mundo y la violencia contra la mujer. 





Luego, el conversatorio de Leonardo Padura con Daniel Samper: "Hablemos de salsa", donde hablaron sobre el último libro de Padura, donde se presentan distintas entrevista de archivo que el escritor hizo a varios de los personajes más importantes de la salsa. Además de abordar el tema de la historia, su evolución y su presente.  





Y finalizó el día con el conversatorio del escritor español  Javier Cercas, donde  habló de su última novela "Tierra Alta", dando muchos detalles sobre su concepción, la guerra civil española y sus secuelas, la novela policíaca y los temas que siempre le han obsesionado.






Día 3


Al día siguiente, volví a encontrarme a Valeria Luiselli. Una de mis escritoras contemporáneas favoritas. Recordó cuando la entrevisté la vez pasada que vino hace algunos años. Me pidió que me quitara las gafas. Y espero que no recordara que la vez pasada la perseguí por toda Cartagena. Que hasta temía que me tomara por acosador. Encantado de volver a verla y hablar de su estupenda y más reciente novela "Desierto sonoro". 







Entrevista a Margarita García Robayo

Luego hice mi primera entrevista, y estaba muy emocionado de hacerla, a la excelente escritora colombiana y cartagenera Margarita García Robayo. Fue una conversación muy grata sobre su obra y su vida. Le recordé que hace años atrás cuando publicó su novela “Tiempo muerto”, yo la contacté por sus redes para manifestarle mi opinión y un comentario o pregunta especial sobre la novela, que ella me contestó muy satisfactoriamente y con mucho agrado. Hablamos del tiempo en Cartagena y las dificultades que encontró al verse en una ciudad donde no encontraba pares o personas con las que compartiera su misma pasión, además de las mismas dificultades en el medio cultural local para sobresalir en la profesión de las letras. Y posteriormente, el cambio en Argentina, una ciudad con mucho más ambiente cultural, en donde se pudo desarrollar en pleno profesionalmente, y donde también formó su familia. Sobre el tema de la familia y ser madre también conversamos, y las dificultades a la hora de ejercer su labor creativa en medio del embarazo. En este punto le recordé lo que había hablado años atrás con Pilar Quintana, quien también tuvo que esforzarse en escribir mientras estaba en embarazo. Hablamos también del creciente número de escritoras jóvenes exitosas en Latinoamérica, del que personalmente he estado muy pendiente. Ella reconoció conocerse y ser amiga de algunas de ellas, como Samantha Schweblin, Mariana Enriquez y Valeria Luiselli. Además de mencionar el rescate editorial de varias escritoras clásicas latinoamericanas, como el reciente caso de la re edición de “Los recuerdos del porvenir” de la gran mexicana Elena Garro, entre otras. En este punto hablamos sobre las distancias y las diferencias entre las historias de aquellas escritoras clásicas y las más contemporáneas. Margarita me habló de que antes seguramente había una mayor presión por demostrar algo por estas escritoras, por lo que los temas casi siempre eran trascendentes y en su gran mayoría contenían una gran carga de dolor. Esa respuesta también surgió porque en mi pregunta le mencioné que en las escritoras contemporáneas observaba no que los temas fuesen menos trascendentes o grandes, sino que en general observada una síntesis, una riqueza en lo concreto y en la grandeza de los pequeños detalles. Lo que nos ha devuelto una perspectiva narrativa muy importante, necesaria, bella y completa de leer la realidad. Margarita también aceptó que busca pulir mucho sus escritos y que precisamente busca la síntesis, que te queden con la sensación de que no falta ni sobra nada en la narración. Otro de los temas que tratamos fue el de las editoriales, su trabajo con el blog Sudaquia hace algunos años y sus opiniones sobre las nuevas plataformas digitales dentro de la literatura. Al final también conversamos de los clubes de lectura. Le comenté del que tenemos en Cartagena, y del que ella iba a protagonizar el día siguiente, dentro del Hay Festival, sobre su libro más reciente “Primera persona”. 


Este libro y todos los mencionados del Hay Festival los pueden encontrar en la Librería Ábaco Libros y Café, ubicado en la esquina de la calle de la estrella con calle de la mantilla.







Rueda de Prensa de Margaret Atwood

Luego estuve en la rueda de prensa con Margaret Atwood, en donde también se lanzó la próxima edición del Hay Festival en Querétaro que se desarrollará en septiembre del presente año. En la rueda de prensa con Atwood, se hicieron preguntas similares a las de sus conversatorios, todas enfocadas en su obra más famosa, “El cuento de la criada”, y su visión sobre la materialización de la distopías en la realidad actual, etc. También se le preguntó sobre su siguiente libro de poesía, tras varios años de no haber publicado nada del género. Ella contestó que aunque no hubiese publicado hace mucho tiempo nunca había dejado de escribir poesía. 






Luego asistí al conversatorio donde estuvo el  escritor colombiano Evelio Rosero, que es uno de los mejores escritores que tenemos. Me regaló un libro. Si no lo han leído, DEBEN leerlo. Su novela "Los Ejércitos" es de lo mejor que se ha escrito en el país en las últimas décadas. Rosero en el conversatorio se centró en sus cuentos, porque es de los libros más recientes que se editaron. Acompañando a Rosero en el foro estuvo la escritora peruana Karina Pacheco, a la que personalmente no he leído pero quedé con ganas de leerla. 






Entrevista a Andrea Wulf

Luego tuve otra entrevista con la escritora e historiadora Andrea Wulf, autora del excelente libro "La Invención de la Naturaleza" sobre la vida de Alexander Van Humboldt. A esa entrevista llegué corriendo porque se adelantó y estaba en pleno almuerzo (afortunadamente ya terminando), y logré llegar rápido al encuentro de Andrea. Ya ella había venido hace unos años a la presentación oficial del libro de Humboldt, pero regresó nuevamente este año para la presentación del libro con unas bellas ilustraciones de Lillian Melcher titulado “El increíble viaje de Alexander von Humboldt al corazón de la naturaleza”. Andrea es una persona muy lúcida, bella y apasionada por su obra y la historia. Me mostró el libro ilustrado, preciso cargaba con una versión y me dijo que fue un trabajo conjunto en el que ambas decidían o ella aprobaba la ilustración final. El libro con las ilustraciones tiene la forma como de una historieta que hace aún más ágil y vistosa la narrativa de Wulf. Y eso que con su excelente prosa ya logra hacer muy ágil la lectura de su libro, y las imágenes y escenas que describe se hacen muy vividas para el lector. Precisamente ese fue uno de los temas que hablamos, en el que ella contestó que para ella era importante que el libro fuese muy literario, poético y bello, pero que también la vida de Humboldt era tan maravillosa que tenía muchos elementos para hacerla entretenida. El libro de “La Invención de la Naturaleza” desde su lanzamiento ha recibido enormes elogios en el mundo y muchos premios, como el Science Book Price que la Royal Society le otorgó como obra ganadora en el 2016. También me contó de su fijación por Humboldt, que en Alemania es mucho más conocido y recordando que en los otros países donde tuvo influencia y presencia, por lo que no fue un descubrimiento muy rebuscado sino que siempre había estado presente. Y la cautivó ese personaje, que ella considera único en la historia universal, con influencia en tantas áreas de las ciencias y del saber. 

Le pregunté sobre la parta que más disfrutó escribir del libro, y se quedó pensando un rato mientras dijo, “buena pregunta”. Finalmente decidió que era la parte de los Andes, porque la llevó a visitar los mismos Andes. El proceso de escritura e investigación del libro fue también reconectarse con su espíritu de aventura y de exploradora. Subió el Chimborazo (no hasta su cima), pero en todos esos recorrido podía sentirse poseída por el espíritu de Humboldt y tratar de imaginar lo que pudo haber sentido él. También hablamos de los episodios de Bolívar, de los distintos acompañantes de Humboldt en sus viajes y de su infancia. Al preguntarle sobre qué otro personaje le atraía para escribir una biografía como la del explorador alemán fue muy clara al decir que nunca iba a encontrar otro personaje tan fascinante como él. Y a la pregunta de si tenía aún otro proyecto con Humboldt, también fue clara al decir que no, que ya había terminado con él. Pero al final, en sus próximos proyectos si mencionó un interés por contar algo sobre la filosofía en Alemania o un filósofo alemán. Ya llegada la hora se tuvo que ir y nos despedimos. 







Encuentro con Paolo Giordano

Ese mismo día tenía una entrevista con el escritor italiano Paolo Giordano. Era la primera que tenía en la mañana pero se cancelaron los turnos de la mañana, por lo que asistí a su conversatorio y en el medio de la jornada tuve la oportunidad de encontrarlos varias veces. A Paolo siempre es un gusto verlo porque estuvo en las primeras ediciones del Hay a las que asistí, y leí su primera novela, “La soledad de los números primos” cuando también era aún más joven y la disfruté mucho. Esa primera edición en que lo vi data de casi 10 años, y luego en medio de la década lo volví a ver en la Feria del Libro en Bogotá, para volver a encontrarlo en esta edición 2020. Es un escritor muy interesante, y lo primero que siempre le preguntan es por la relación de la escritura con su profesión, que es la de físico. Y precisamente han transcurrido 10 años desde su primera hasta su última novela. Su primera novela trata una complicada historia de amor de dos adolescentes que como los números primos no pueden estar juntos. Luego de su primera novela publicó otras dos novelas donde los jóvenes no eran los protagonistas, para volver en su última novela a adentrarse en el universo de los jóvenes. Menciona que le interesa explorar el paso del tiempo, cómo crecemos y cómo cambiamos mientras crecemos. Porque precisamente en las novelas donde aborda el tema de la juventud, siempre hay un espacio de tiempo donde los protagonista ya han crecido y cambiado. En la última novela el espacio de tiempo es de 20 años. El conversatorio también fue muy animado. 





Foto en la Feria del Libro de Bogotá 2016




Encuentro de #LecturasColectivas

Mientras hacía la fila para que Paolo firmara un nuevo libro, una mujer me llamó y me preguntó si “yo era el de las lecturas colectivas de Dante y Homero” (que son lectura colectivas iniciadas en el 2018 por el profesor argentino Pablo Maurette en una convocatoria a través de Twitter, donde leemos de forma conjunta y virtual grandes clásicos). Para mí es un enorme Club de Lectura Virtual que nos ha permitido contactarnos a muchos lectores en el mundo. Publiqué lo siguiente sobre el encuentro:
“Ella es Dora Maya. Se me acercó preguntando si yo era el de las lecturas colectivas de Dante y Homero. Me ha dicho que me ha seguido en todos mis textos. Me alegra conocer a algunos de los contertulios virtuales de este gran club de lectura”.






Más tarde, luego de una mañana y media tarde muy movida asistí a las dos últimas charlas. La primera titulada “¿Cuál es la memoria que debemos recuperar de nuestra historia?” Con Juan Esteban Constaín. Luego estuvo en una con Wade Davis, el reconocido antropólogo y botánico canadiense/colombiano que se ha dedicado a investigar las culturas indígenas en América, quien presentó su último libro, “El río: Exploraciones y descubrimientos en la selva amazónica”, quien al final también presentó una serie de fotos con historias de sus distintos viajes.





Y finalicé la jornada en un Centro de Convenciones lleno como pocas veces se ve para escuchar al Premio Nobel de Economía, Joseph Siglitz, quien también habló de temas de la economía y política mundial, de los Estados Unidos y la gestión Trump, de Venezuela, de China y del futuro.





Día 4

Al día siguiente, en el último día del Hay, ya con el cansancio haciéndose presente, disfruté de dos charlas muy interesantes. La primera fue con Javier Gómez, el coordinador de guión y coproductor de la exitosa serie española La Casa de Papel. Fue muy interesante escucharlo contar la experiencia de la serie que es una de las más exitosas de Netflix, su dinámica de trabajo, las elecciones de guión para lograr, como él mismo dijo: quitarnos horas de sueño. Además de su historia llena de muchos fracasos, como en el mundo literario, pero que finalmente logró un enorme éxito a través de su trabajo como guionista. Tiene un gran conocimiento de las dinámicas del mercado, del público que consume su producto y de la parte comercial y estratégica de las plataformas digitales de consumo visual. Y cerré en la charla con Alberto Manguel, que fue entrevistado por Juan Gabriel Vásquez, en donde hablaron muchos temas generales de la literatura y de la obra de Manguel. 





Al final, como siempre, fue un festival, en esta ocasión con más altos que bajos, pero es un festival que sigue siendo valioso y que debe seguir mejorando en varios aspectos. Pero no debemos dejar que se lo lleven de la ciudad, por la apatía de los locales de acogerlo y apropiarse de él, porque muchas ciudades se siguen peleando por acogerlo. Aunque el festival ya hace versiones alternativas en Medellín, Jericó y creo que algunos eventos se realizaron en otras ciudades del país.

Nos vemos en la próxima edición. 



viernes, 8 de febrero de 2019

Especiales A.S.B: Crónica y Conclusiones del Hay Festival de Literatura Cartagena 2019

Crónica y Conclusiones del Hay Festival 2019


Llevo varios años asistiendo al Hay Festival de Literatura en Cartagena. Recuerdo cuando fui a los primeros eventos cuando estaba en la universidad y me inscribía muy temprano sin falta para las boletas gratuitas de estudiantes. Incluso recuerdo que también aproveché el beneficio uno o dos años después de haber terminado la carrera, porque aún tenía el carnet de estudiante. Luego, en varios años compré las boletas que más me interesaban. Y en los últimos años he asistido como prensa. He vivido el festival desde distintos ángulos. He conocido, descubierto y entrevistado a varios de mis escritores favoritos a través del Hay. Creo que es bonito cuando un joven tiene todo este proceso con un festival y crece con él. Conozco varios casos de amigos locales y sobre todo del interior del país, quienes vienen ilusionados y con esfuerzo cada año a la ciudad, y también han tenido un crecimiento parecido, no sólo en el Hay Festival de Literatura, sino también en el Festival de Cine (FICCI), donde también he tenido un recorrido similar. Sigo pensando que es una labor tanto de los festivales como de la misma ciudad incentivar a que estos casos se multipliquen, porque garantizan la existencia y la permanencia del evento. La apropiación. Incluirnos y exigir que nos incluya.  

Pero iré hablando de cada uno de los eventos a los que asistí, y en medio de ellos iré comentando otros detalles sobre el festival. 



Crónica y Conclusiones del Hay Festival 2019


El primer evento al que asistí fue el conversatorio “Hablemos de Colombia”, que contaba con la participación de Antonio Caballero y Enrique Santos Calderón, quienes conversaron con María Jimena Duzán. El conversatorio fue interesante pero no muy bueno porque los dos entrevistados, cada uno con una ideología política distinta, dieron su opinión especulativa sobre algunos de los temas del país, y entraron en alguna confrontación del pasado. Además de hablar de los temas de sus respectivos libros, porque cada uno escribió el año pasado un libro sobre Colombia. Creo que la incertidumbre de la charla sobre el presente y el futuro es fiel retrato de la situación actual real del país. 



Crónica y Conclusiones del Hay Festival 2019


Ese mismo día, más tarde, y en el mismo lugar, asistí al conversatorio “La guerra y la paz, lecturas del conflicto colombiano”, que contó con la presencia de Patricia Lara y Francisco de Roux, en conversación con Juan Carlos Pérez. Fue una charla que me gustó mucho más que la anterior, porque se ahondó en el tema, y Juan Carlos Pérez supo llevar la conversación, que contó con las experiencias de Patricia Lara y la claridad del padre de Roux, en su papel dentro de la comisión de la verdad, que es un trabajo valioso que ha debido tener mayor difusión entre los colombianos. Se habló de las duras experiencias y testimonios de las víctimas, la versión de los victimarios, de las víctimas, del estado, entre todos los agentes del conflicto; también del papel de los medios de comunicación en que el proceso no haya tenido el impacto que ha debido tener entre la población nacional. Y finalmente, entre tanto dolor, con algunos mensajes de esperanza. Una frase del conversatorio del padre de Roux: 

"La memoria es el punto de partida hacia la verdad".

Y finalizando con historia con la siempre carismática Diana Uribe, hablando sobre su último libro, donde el medio Oriente tiene gran protagonismo. Diana como siempre, enriqueciéndonos con detalles que nos ayudan a mirar la historia desde otro punto de vista, con una mirada más inquisitiva y que cuestiona lo que hasta ahora teníamos percibido como certezas. Por ejemplo, la división de la historia en la Edad Media, con una clara perspectiva Europea de la historia. Y siempre su invitación a buscar más perspectivas, a unir cabos, porque la historia siempre está en construcción. 

Fue una primera jornada del #HayCartagena19 llena de política, paz, memoria y geografía.




Leonardo Padura



En la segunda jornada del Hay, empecé desde la tarde con uno de los invitados que siempre es de los más esperados y queridos por los asistentes: Charla El País. Leonardo Padura con Javier Moreno. Fue sin dudas el mejor conversatorio del Hay, porque además de la excelencia del autor, contó con un muy buen entrevistador, que conocía su obra, que le dio su espacio, el protagonismo y la importancia al autor, por lo que la charla fluyó muy bien. Habló de su obra, de su reciente libro La Transparencia del Tiempo, y su eterno personaje: Mario Conde. Gracias a Javier Moreno pudimos ahondar en la importancia y el afecto que siente Padura por su personaje, y los pequeños hilos que unen sus mismas historias. Hubo humor, sorpresas, profundidad literaria y un excelente ambiente. Padura, quien sigue escribiendo desde Cuba, y tiene la virtud de ser crítico pero a la vez reconocer los aspectos positivos del régimen, como cuando se refiere a su misma educación, y a la de sus amigos de infancia. Tanto su obra como su historia personal son grandes ejemplos y testimonios que todos deberíamos conocer para ahondar en la historia de Cuba, que siempre ha sido su laboratorio de estudio. 



Zadie Smith



Ese mismo día, siguió otra charla muy esperada con otra excelente autora, la escritora británica Zadie Smith, quien conversó con la escritora colombiana Carolina Sanín. Fue una charla fluida e interesante, donde se evidenció conocimiento de la obra por parte de la presentadora, por lo que hubo un intercambio muy interesante. Pero se sintió en varios momentos que era una entrevista en una sala solitaria de prensa, porque a diferencia de la de Padura, que fue en el mismo lugar minutos antes, en esta hubo poca interacción con el público. No sé si me sé explicar, pero incluso cuando una entrevista o charla con un público presente está transcurriendo, el entrevistador tiene la habilidad de hacer partícipe al público con sus preguntas. En esta particularmente, la disfruté mucho porque había conocimiento de la autora y su obra, pero me hizo falta la calidez que había sentido en la anterior charla. Quizás también tiene que ver con el idioma, porque fue en inglés con traducción, o la personalidad de las escritoras. También pudo ser que las preguntas eran muy analíticas de la obra y la escritura, desde un punto de vista más académico y de la crítica literaria, lo que hacía que la entrevistadora a veces también se extendiera en el planteamiento de las preguntas. Pero aún así la disfruté. Me gusta que en el Hay tengamos esta variedad de enfoques en las charlas. 

Y la última charla de la segunda jornada, fue "Libertad y derechos humanos. Conferencia de Shirin Ebadi”. Shirin es la primera mujer musulmana y ciudadana iraní en recibir el Premio Nobel de Paz (2003). Como decía en el programa no era una charla ni conversatorio sino una conferencia, un discurso, que contó con traducción simultánea desde el farsi al español. En su conferencia, Shirin compartió de su experiencia personal y de su país, y dio luces sobre el caso latinoamericano. Habló de las generalidades de la paz, que en Colombia, los que nos hemos informado hemos escuchado durante los últimos años, y su experiencia como mujer y activista.  

La segunda jornada tuvo literatura y derechos humanos. Era viernes. Me dije a mí mismo y publiqué en mi Facebook, mañana sábado va a ser ya la literatura al 100%. Porque precisamente, aunque el Hay es un evento variado y versátil en temáticas, yo como eterno amante de la literatura, siempre doy prioridad a los eventos literarios, cuando me interesan. Y al día siguiente tenía programada dos de mis entrevistas. 



Mircea Cartarescu
Foto: Marcela Sánchez


Como prensa, siempre te dan la opción de escoger a los autores a los que quieres entrevistar, no siempre se da la oportunidad de que te salgan todos. Tiene que ver algo la demanda y el conocimiento de los periodistas sobre los autores. Aunque sé de muchos casos donde los periodistas no conocen a los autores. Yo jamás acepto una entrevista de un personaje o escritor que no conozca o no haya leído. Aunque no soy periodista de profesión, me parece anti profesional. Aunque en mi labores de prensa nunca actúo como periodista tradicional. Claro que si tengo conocimiento del área y puedo escribir como periodista, pero lo que más disfruto de esta parte es poder tener un espacio para conversar con los escritores. La mayoría siempre se sorprende porque no hago las “mismas preguntas bobas de siempre”, como dijo Pablo Montoya, sino que me centro en el autor y su obra, o una obra en particular o varias. Una de las entrevistas que tenía pendiente, y que tenía ilusión en hacer tuvo que cancelarse por unas exigencias del autor o la autora, que no mencionaré quien es, pero es de Colombia. 



Mircea Cartarescu



Entrevista a Mircea Cărtărescu

Pero en la tercera jornada, muy temprano tuve una entrevista a la que le tenía también mucha ilusión, con el autor rumano Mircea Cărtărescu. Ya conocía parte de su obra, pero cuando me enteré que venía empecé a leer más sobre él, y me sorprende su prosa desde la primera línea, porque hay una pulcritud, una evocación y un sentimiento en cada palabra. Por eso me sorprendió conocer su particular método de escritura, donde escribe sin hacer tachones ni correcciones y nunca revisa los textos hasta que termina la obra. Sin dudas es increíble y no conocía caso parecido. Llegué un poco pasado de la hora, porque esperaba a mi amiga fotógrafa Marcela Sánchez, que me iba a acompañar en la entrevista para hacer algunas fotos. Ya llevaba mi libreta con mis apuntes. Tuve que subir al segundo piso y luego bajar al primero, hasta que finalmente lo encontré con su traductor, al que afortunadamente no necesité para la entrevista. Estaba con uno de los famosos vasos del Hay, con algún zumo de hierbas o frutas, y vestido informalmente con un suéter amarillo y unos jeans. Siempre con una mirada tranquila y con ojos penetrantes. “Tienen 20 minutos”, es la voz alarmente que siempre acompaña a estas entrevistas maratónicas de prensa. Tenemos unas sillas desocupadas en la terraza del hotel Santa Clara y nos ubicamos cada uno en un lado de la mesa. Él se ubicó frente a mí de una forma muy milimétrica y me miraba directamente a los ojos. Me quedé pensando un momento en su estilo perfeccionista, quizás la simetría estaba entre ellos. 

A veces titubeo un poco al inicio, pero a medida que empiezo la charla va fluyendo y ni al tiempo le presto atención. Hablamos de sus cuentos, de alguna de sus novelas, y centré un poco la conversación también en ese excelente discurso, titulado “La utopía de la lectura”, que hizo en la Feria del Libro de Madrid, y que cuando lo leí quedé fascinando y totalmente identificado. Hablamos de su estilo, de su artesanía con la palabra, y también hablamos de los estilos de otros escritores, y de las clasificaciones… los estéticos, los profundos, los artesanos, los estilistas, sobre Kafka, Joyce, Nabokov, Borges, sobre literatura en general. Poco a poco, aunque siempre es serio, se mostró más en confianza y habló con más fluidez, y con diversas expresiones que acompañaban la emoción de lo que decía. Un sensible sin remedio, pensé. Así también me veo yo, y de eso mismo hablé con Pablo Montoya horas después. “Los sensibles son los que más sufren”, me dijo Pablo. No pude estar más de acuerdo, pero luego sigo con más detalles de la entrevista con él, porque cuando hablé con él se sorprendió de que antes hubiese entrevistado a Mircea, al que también admira. 

Siguiendo con Mircea, es una parte hablamos de la crítica literaria, a la que él considera importante, pero que ha perdido su importancia en los últimos años. Hay una razón, me dijo. Y que también afecta a los escritores. “Los escritores de mi generación fuimos mejores lectores”, o quizás los últimos buenos lectores, me dijo. En el momento no estuve de acuerdo, porque pensaba en mí mismo, pero creo que tuve que darle la razón al pensar en el escenario más general. “Leímos a los clásicos, y ya no se leen a los clásicos”. En esa línea de pensamiento, también recordé que Leonardo Padura lo mencionó en su charla, que los jóvenes no leen. Y nuevamente refiriéndome a Pablo Montoya, recuerdo su dolorosa expresión, “A veces siento que escribo para una sociedad que no lee”.  Antes las tres expresiones de los 3 grandes escritores tuve resistencia, pero creo que me tocó aceptar la cruel realidad. Tienen razón. Sé que hay varios jóvenes como yo que sí leen y son buenos lectores, porque conozco a varios, algunos tienen blogs literarios, incluso los BookTubers, entre otros pequeños nichos. Pero entiendo que aún así seguimos siendo pequeños grupos.      

Y este planteamiento de los tres escritores (no se preocupen, regresaré con Mircea), me da pie para plantear una de las grandes razones de por qué siempre vemos en el Hay Festival más gente del interior, más personas mayores, porque la gran mayoría de los locales no les interesa el festival. Y de los pocos interesados, tienen un sentimiento negativo de resistencia al pensamiento de que son eventos elitistas y excluyentes, por lo que se niegan a participar como protesta y en los días de festival se dedican a burlarse del evento y los asistentes. Conozco varios casos de cerca, por eso lo planteo. No digo que la organización del Hay es perfectamente incluyente, porque tampoco creo que lo sea. En la primera sesión que tuvimos en el Club de Lectura Sícalo, club que coordino y que nos reunimos todos los miércoles  de 6 a 8 p.m. en el Café de Ábaco, sede de la Librería Ábaco, en la primera sesión le dedicamos el espacio a hacer reflexiones y conclusiones sobre el Hay Festival. La primera pregunta que lancé para iniciar el debate fue sobre la percepción de que era elitista y excluyente. Al final del texto pondré varias de las conclusiones de la sesión. Pero una de ellas, y que es algo que debe afrontar todo festival local, es la formación de público. Programas serios e incluyentes, que lleve a los jóvenes, niños y población general de los barrios populares a los grandes eventos dentro del centro histórico. Recuerdo que el FICCI a veces lo hace, los trae desde sus colegios en buses y tienen sus puestos reservado en el centro de convenciones. Son pequeñas acciones que nunca deben de dejar de hacerse. 

También me gustaría resaltar los espacios del Hay Festival Comunitario y el Hay Joven en las universidades, que siempre tienen programas interesantes y llevas a varios de los invitados a charlas en las universidades y los barrios. Escuché muy buenos comentarios y conozco a amigos, que como no tenían boletas asistieron a los eventos de la Universidad Los Libertadores (que este año fue la sede de todos los eventos del Hay Joven), que tuvo eventos e invitados muy buenos, con unas excelentes instalaciones, pero también en ocasiones con varios puestos vacíos. Es importante difundir mucho más estos eventos. Yo en otros años he asistido a estos programas y son muy buenos e incluyentes. 

Pero como dije, al final retomaré más este tema de las reflexiones generales del Hay, pros y contras, y mientras sigo con mi hilo personal. Sigamos con Mircea Cărtărescu.

Sin dudas, uno de los temas del escritor rumano, la génesis y materia prima de su obra son los sueños. Me explicó brevemente como funciona ese tema, cómo los evoca, los reconstruye, los plasma y los inmortaliza. Y su madre. La mujer. La sensibilidad. 
También hablamos del cine rumano, porque sé que él es muy aficionado al cine, pero el cine rumano no es precisamente afín a su estilo literario. Los sueños son su tema, por lo que está más relacionado con el maestro ruso Tarkovsky, que es uno de mis favoritos. Pero reconoció conocer los trabajos hiperrealistas de los maestros del nuevo cine rumano, como son Cristian Mungiu y Cristi Puiu. 

Le pregunté sobre esa imagen del profesor amargado y existencialista que se encuentra en varias de sus obras, y que se relaciona mucho a sí mismo, en su papel como profesor, que tuvo muy al inicio de su carrera. Experiencia de la que bebió y se inspiró mucho. También hablamos de sus posiciones muy abiertas, sobre la lectura en móviles, la importancia de los libros de fantasía y autoayuda, como géneros que él no desdeña. Y la última que tuve tiempo en hacerle, sobre su afirmación de la literatura como una religión. Él lo entiende como el ritual, el acto espiritual que debe abarcar todo su ser, que lo llena y humaniza; y como en casi todas las religiones, hay varios dioses.  

De reojo vi la figura de la encargada de manejar los tiempos de las entrevistas. Había llegado la hora. Se pasó volando como siempre. Aprovecho para tomarme la respectiva foto y me firma una de sus libros. Se queda hojeando la bella edición en español de la editorial Impedimenta, que ha editado, traducido y publicado su obra en español. Mientras firma el libro y veo como trata con delicadeza la edición, le pregunto por la traductora, Marian Ochoa de Eribe, con quien dice tener buena relación. Nos despedimos, y rápidamente soy reemplazado por el siguiente entrevistador. Afortunadamente es una amiga, y me tomó la foto. Porque mi fotógrafa oficial se había perdido, jeje.  



Chimamanda Ngozi Adichie
Foto: Marcela Sánchez


Rueda de prensa con Chimamanda Ngozi Adichie

Ese fue solo el inicio de la exhaustiva jornada literaria del sábado. Me quedé a esperar la rueda de prensa de la esperada y reconocida escritora nigeriana Chimamanda Ngozi Adichie. No dio entrevistas particulares, iba a ser una rueda de prensa general. 
Llegó un poco tarde, pero todos estábamos esperándola aparecer imponente. Su sola presencia es poderosa, su energía, su alegría, su voz profunda y pausada en un bello inglés. Sin dudas, además de escritora es un ícono. 

En la rueda de prensa había muchas cámaras y la mayoría de preguntas fueron sobre el tema del feminismo, del que Chimamanda es abanderada, pero me hicieron falta más preguntas sobre su obra, porque al fin y al cabo es un evento literario. Yo no alcancé a hacer pregunta, pero me hubiese gustado haberle preguntando sobre si involucramiento en la adaptación al cine de su novela Americanah, que al final al parecer será una miniserie con Lupita Nyong'o en el papel de Ifemelu. Sólo esperé que en el evento de la noche, donde se llevaría a cabo el conversatorio con Alma Guillermoprieto, estuviesen mejor las preguntas. 



Pablo Montoya
Foto: Marcela Sánchez


Entrevista Pablo Montoya

Luego de la rueda de prensa fui a almorzar y tenía pendiente la entrevista con el escritor colombiano Pablo Montoya a las 3:40 p.m. Lo pude conocer horas antes gracias a mi amiga fotógrafa Marcela Sánchez, que es amiga de él. Le dije que lo iba a entrevistar más tarde. Y aproveché a tomarme unas fotos con él para después no estar corriendo en la entrevista. 

Sobre la entrevista a Pablo, ya he comentado unos detalles anteriormente en la entrevista a Mircea. Pero inicialmente le dije que desde hace rato quería entrevistarlo, incluso hace algunos en el Hay que había venido pero ese año creo que fui de prensa pero no hice entrevistas. Debo decir que Pablo me parece de los mejores escritores que tenemos en Colombia, y su obra y su novela “Tríptico de la Infamia” me parece genial. 

Inicié diciéndole que la primera vez que escuché sobre el “Tríptico de la Infamia”, me recordó a un título que ya conocía anteriormente. Él, con su mirada pasiva y su inherente calma, sonrío inmediatamente y dijo: “Si claro, a Borges”. En efecto, a La Historia Universal de la Infamia. Me contó que fue consciente de que el título podría relacionarse, pero barajaron varios títulos, entre ellos “Los pintores”, pero luego de una larga evaluación y la ayuda de su esposa, que me cuenta que le ayuda a escoger los títulos de sus obras, llegó a la mejor decisión. Por supuesto, también hablamos de Borges y su influencia en su obra. Pablo es minucioso en su investigación y los datos históricos de sus obras. No le veo la parte un poco burlesca y juguetona de Borges en sus obras, pero si su profundidad, y sobre todo la poesía, que no tienen todos los relatos del argentino. 
Hablamos de la importancia e influencia del arte como herramienta para sanar heridas de un pueblo, de un país, de las heridas de la guerra y la violencia. Lo comparé un poco con la obra de Doris Salcedo, porque a Pablo Montoya le interesa mucho el arte, la pintura y la música en general, como herramientas y materia primera para sus novelas. Estuvo de acuerdo en que su obra, como en el Tríptico de la Infamia, busca realizar una reflexión sobre las personas y comunidades que no han sido escuchadas en la historia. Así como los indígenas que son retratados por el pintor Jacques Le Moyne, que en su libro tiene el rol de “espectador pasivo” y “observador” dentro de la expedición del descubrimiento de América, en retratar a las comunidades, la naturaleza y los ríos que observaban en el nuevo mundo. Pero al final, también es el único en reconocer la belleza. En este punto fue que hablamos de las personas sensibles, de los artistas, y de cómo son los que más sufren. 

Hablamos del arte en general como influencia en su obra, de la forma en que llegó a esos tres pintores protagonistas del Tríptico de lnfamia, y de la investigación en su trabajo de escritor. También de la inherente poesía de su obra, y recordé un pequeño capítulo que se encuentra en la tercera parte del tríptico de la infamia, ese capítulo que se titula “América”, que es bellísimo, y es una oda al continente, a la tierra y a todo lo bello que tenemos. Porque además del arte, también lo que guía a Pablo es la búsqueda de la belleza. 

Le pregunté sobre posibles personajes que le inquietaran para próximas obras. Y mencionó que en caso colombiano le intrigaban Benkos Biohó, y parte de la historia negra en Cartagena, que en realidad ha sido poco estudiada y ficcionada en nuestra literatura. Y también le intrigaba El Bosco, el autor de curiosamente el Tríptico del Jardín de las Delicias, su obra más famosa. 

“¿Crees que es necesario que el tiempo pase para poder abordar unos temas del país?”, le pregunté. En el caso de las obras literarias sobre la realidad del país, que aún no ha dado ninguna gran novela, exceptuando al eterno Gabo. Pablo estuvo de acuerdo, pero también mencionó que a veces no es sólo el tiempo sino que buenos autores que sepan narrar estos eventos. 

Como horas antes le había comentado que había entrevistado al rumano Mircea Cărtărescu, le mencioné lo que me había dicho sobre la generación de buenos lectores a los que pertenecía. Generación a la que también forma parte Pablo. Y se mostró de acuerdo con esa concepción, y fue en este punto donde me mencionó que a veces pensaba que escribía para un país que no lee. Sentí un poco su frustración y cierta tristeza por esa innegable realidad en el país. Afortunadamente hay un pequeño grupo, y entre ellos jóvenes, que sí leemos y tratamos de luchar para que la tradición no se pierda. 

Le hablé también de sus otras obras, entre ellas un bella edición de la editorial Tragaluz de su pequeño libro “Solo una luz de agua”, donde acompaña textos con bellas ilustraciones de Giotto sobre la vida de San Francisco. Tengo el librito, y es una pequeña reliquia. Cuando se lo mencioné, se sorprendió, y dijo que quizás yo era único que lo había leído. Claramente, no es cierto. Pero si pienso que Pablo es uno de los mejores escritores que tenemos, con una técnica, disciplina y un enorme talento, que merece ser mucho más leído.  

Finalmente, como cada 5 minutos, llegó nuevamente la encargada de prensa para interrumpir la conversación. También se me pasó volando. Me despedí y fui bajando las escaleras, hasta que me acordé que por la correndilla había olvidado darle a Pablo para que me firmara mi primera edición del Tríptico de la Infamia. Volví a subir. Lo estaba entrevistando el otro periodista ya. Pero esperé. Me dijeron que luego venía una entrevista de El Tiempo, pero que podía aprovechar ahora que terminara el periodista. Afortunadamente no tuve que esperar mucho. Vi al periodista bajar las escaleras y a Pablo solo. Aproveché y fui con el libro, y me dijo que también se había dado cuenta de no haberlo firmado. También, que el último periodista había sido desastroso, con las mismas preguntas bobas de siempre, y ni había utilizado los 20 minutos que tenía, por lo que me dijo que si tenía más preguntas podía seguir haciéndolas. Así fue como tuve una segunda parte de la entrevista, con el beneplácito del autor. Mientras firmaba el libro, aproveché a preguntarle sobre su labor como docente, sobre todo teniendo en cuenta el problema de la juventud con la lectura. Me dijo que lo que intentaba hacer era inspirar y tratar de inculcar el amor por la lectura. Lo que me parece que debería ser una labor de todos los docentes. Creo que un profesor de lenguaje o literatura que no es lector, parece raro pero en realidad los hay, es una enorme contradicción y jamás podrá inculcar esa pasión a sus alumnos. En ese tema se nos fueron los últimos minutos, y así finalmente ya me despedí de él. 



Chimamanda Ngozi Adichie



Mi historia con Chimamanda Ngozi Adichie

A este punto ya me encontraba un poco agotado pero me quedaba un evento muy importante. La Charla Inaugural Gabriel García Márquez por Chimamanda Ngozi Adichie, y su conversatorio con Alma Guillermoprieto a las 7 p.m. en el Centro de Convenciones. La expectativa era grande y sabía que iba a tener mucha gente, por eso fuimos a hacer la fila más temprano. Chimamanda dio un bello discurso sobre su primera experiencia al leer “Cien años de soledad”. Antes de eso, fue recibida con una gran ovación de un público inspirado y contagiado por su espíritu, en una sala casi totalmente llena. 

El conversatorio en general con Alma Guillermoprieto no me gustó mucho. Ella es excelente, pero en esta entrevista no lo hizo muy bien, o quizás la prisa por ir a tomar el avión le jugó una mala pasada en un público que había ido ilusionado por la escritora africana. Como me imaginé, varias preguntas relacionadas directamente con el feminismo, y la presencia de mujeres feministas en el público. Por eso fue genial cuando Chimamanda preguntó entonces, “¿Y dónde están los hombres feministas?”, no hubo gritos pero se veían unas cuantas manos levantadas. Entre ellos yo. Pero fue una muestra de la importancia de su mensaje sobre el feminismo tanto para mujeres como hombres, y el papel de la mujer en la educación hacia los mismos hombres desde pequeños. Pero aparte de eso, pocas preguntas literarias o sobre el universo de sus obras, que es tan rico. Incluso hubo una pregunta confusa sobre Harry Potter, que la escritora no terminó entendiendo muy bien. Quedó demostrado que el éxito de la charla depende en gran parte del entrevistador. 



Chimamanda Ngozi Adichie


Pero mi historia con Chimamanda no tiene que ver ni con la rueda de prensa ni con el conversatorio, sino lo que vino después. Como la charla no estaba muy buena, me salí desde antes para poder coger un buen puesto para la firma de libros. Aún así me tocó lejos, varios habían tenido la misma idea que yo. Pero cuando se terminó la charla, la fila fue avanzando. 



Chimamanda Ngozi Adichie


Cuando finalmente llegué, mi amiga Luzmarina que ya había pasado, me esperaba del otro lado de la mesa para tomarme las fotos. Cuando tenía mi libro, me acerqué y le dije que me gustaba mucho su obra, en especial su narrativa alrededor del pelo. Ella levantó su vista a verme y me dio una enorme sonrisa. Me agradeció y se detuvo a verme, y me dijo, con movimiento de mano incluido, que le encantaba mi look y mi pelo. Yo le dije, y a mí el tuyo. Creo que no tuve que decirle que era uno de los hombres feministas. Ya lo sabía. 



Chimamanda Ngozi Adichie

Traducción de la foto: Me encanta tu pelo. El tuyo también jeje


Fue un gran final de jornada. Terminé exhausto pero muy feliz. 



Chimamanda Ngozi Adichie


En la mañana de la última jornada del #HayCartagena19, nos habían invitado a los periodistas al evento con Chimamanda en el barrio Nelsón Mandela. Yo no pude asistir, porque además de que no me levanté tan temprano, tenía otra entrevista pendiente temprano en el Santa Clara. Aunque la entrevista se canceló. Pero tuve oportunidad de ir a otros eventos. 

Me enteré en poco tiempo de las noticias del evento de Nelsón Mandela. El circo montado en el barrio, con una población que no estaba vinculada al evento. Sino que el evento se trasladó a otro escenario para dar una imagen y una foto de inclusión. Eso me pareció muy mal hecho, porque así no se hacen las cosas. Pero yo ya me lo imaginaba tristemente. En una programación y en unos programas culturales donde ahora suena mucho el tema de la economía naranja. Pero con respecto a ese tema, comenté que sobre el intento o directa politización del evento de Chimamanda en el barrio Nelsón Mandera. Era esperable. Pero el impacto de los niños, jóvenes y hasta adultos de sólo ver a esa mujer de cerca, es poderoso. Y creo que es verdad. Incluso a los que no sepan quién era, al ver tanta atención sobre una mujer tan parecida a ellos, con ese look y ese pelo, tiene un verdadero impacto. Aunque no es el impacto general esperado y más potente que a todos nos gustaría. Donde hubiese una socialización pre-evento con la población, y se organizara mejor la interacción con la escritora. 

Lo cierto, es que mi historia con Chimamanda siguió ese día. Luego de su regreso del barrio Nelsón Mandela, donde igual pudo tener un acercamiento a algunos artistas, escritoras y líderes afro, nos encontramos frente a frente de nuevo. 



Chimamanda Ngozi Adichie


Cuando me vio, lo primero que me dijo fue: “Te recuerdo de ayer. Recuerdo tu pelo y tu sonrisa”. Me saludó con beso, como viejos amigos, y nos tomamos otra ronda de fotos. Su ayudante, como siempre, apurándola porque iban tarde a otro compromiso, pero ella se tomaba el tiempo para la foto, saludar y sonreír. No logramos intercambiar muchas palabras, pero fue un bonito acercamiento, y fue muy especial verla y sentir de cerca su energía. Por eso digo, que es muy poderosa. Y espero muchas más personas que la conocían y los que no la conocían hayan quedado inspirados y tocados por su trabajo y lo que representa. 


Chimamanda Ngozi Adichie


Ese mismo día, la volví a ver de lejos otras veces. Salía de una parte y ella salía del otro. Al final decidí no volver a molestarla para que no pensara que la estaba siguiendo. Me ocurrió lo mismo con la joven escritora mexicana Valeria Luiselli el año pasado. La entrevisté y luego me la encontraba en todos lados. Al final me miraba como un acosador, jeje.  



Cristina Morales


Entre los últimos eventos a los que fui y sitios que visité, estuvo la exposición de fotos de Jesús Abad Colorado en la Casa Sura. Un conjunto de fotos muy fuertes, emotivas y duras sobre la violencia en Colombia. Y los dos últimos eventos a los que asistí: Dentro del nuevo programa de Clubes de Lectura Hay Festival. Con “Lectura fácil” de la joven escritora Cristina Morales, en conversación con Margarita Valencia. No todos habían leído el libro por algunos problemas para conseguirlo, pero al final fue un espacio muy íntimo donde la autora habló de su libro. Me pareció muy interesante, por los conceptos que maneja y su propia personalidad. Y el evento final, de “Cómo acabar con Colombia y resucitarla”, que contó con Sergio Ocampo, Santiago Rivas y Carolina Sanín, quienes conversaron Con Camilo Jiménez. Fue interesante, por momentos no se sabía ni había claridad del tema de la mesa, pero al final cada uno imaginó escenarios donde se acaba o destruía de forma simbólica con el país, y también dieron mensajes para construirla o que no lleguemos a destruirla. O simplemente convivir mejor.  

Al final, como siempre, fue un festival con sus altos y bajos, pero es un festival valioso y de calidad que debe seguir mejorando en varios aspectos. Pero no debemos dejar que se lo lleven de la ciudad, por la apatía de los locales de acogerlo y apropiarse de él, porque muchas ciudades se pelean por acogerlo. 

Nos vemos en la próxima edición. A continuación dejo más fotos, y algunos apuntes de las conclusiones del Club de Lectura Sícalo sobre el Hay Festival 2019.


Más fotos del Hay Festival Imagina el Mundo (Serie). Zadie Smith esquiva a las fotos con Mircea y yo de fondo. Fotos de amigos con el escritor Pablo Montoya. (Fotos: Marcela Sánchez) y además fotos de los dos últimos eventos a los que asistí: Club de Lectura de "Lectura Fácil" con Cristina Morales y Margarita Valencia. Y el conversatorio "Cómo acabar con Colombia y resucitarla" con Sergio Ocampo, Santiago Rivas y Carolina Sanín. Y al final, nuevamente Chimamanda.


Zadie Smith

Chimamanda Ngozi Adichie

Mircea Cartarescu


Chimamanda Ngozi Adichie



Otras conclusiones del Hay Festival 2019 (Club de Lectura Sícalo):



Club de Lectura Sícalo


Ya he menciona dentro del texto varias de las propuestas y opiniones de mejora y crítica del Hay, pero seguiré mencionando otras:

- Mayor integración con escritores locales. Homenaje a Oscar Collazos. Homenaje a Roberto Burgos Cantor.

- Mayor difusión en universidades y colegios. Sobre la acreditación de estudiantes y los eventos del Hay Joven en universidades.

- Integración de habitantes de barrios vulnerables a los eventos dentro del centro histórico. 

- Integración y participación de librerías independientes locales dentro del programa del Hay. La Librería Ábaco en Cartagena, como eje importante del desarrollo de la cultura en la ciudad. 

- Programas y compromiso del distrito en actividades para fomentar la lectura desde los niños y jóvenes de largo alcance y extensión. Vinculación de red de bibliotecas.  

- Mayor socialización con las comunidades dentro de los eventos de los barrios y Hay Comunitario. (Actividades pre-evento)

- Control de revendedores.