martes, 11 de febrero de 2014

Oh Boy (Jan Ole Gerster)

Comentario de la película Oh Boy




“Oh Boy”, la ópera prima del joven director alemán Jan Ole Gerster, fue una de las primeras películas que vi el año pasado, como un poco después de mitad de año que me gustó y me empezó a devolver la fe en lo que quedaba del año, mientras llegan los grandes estrenos. Había visto su llamativo trailer y recuerdo tener muchas ganas de verla, que cuando por fin pude verla no dudé en calificarla como una joya. El filme es una tragicomedia que me recuerda en instantes a esa otra película inquietante y totalmente dramática como fue “Oslo 31 August”, en la imagen de un joven deambulando por las calles sin rumbo fijo y sin esperanzas. También tiene esbozos a Woody Allen o al mismo Jim Jarmusch, esos que logran unir de forma magistral la comedia con el drama, pero a pesar de las referencias, me pareció totalmente auténtica y con alma. Se respira tristeza, nostalgia, pero hay lugar para  el humor, la comedia de la vida y sus ironías. 

Con un guión del mismo director, nos cuenta la historia de Niko, un joven alrededor de la veintena que abandona la universidad y deambula por las calles de Berlín sin rumbo fijo, en donde en su particular viaje se encuentra con diversos personajes y conocidos que le animarán, le darán más problemas, o que sin dudas terminan de confundiéndolo más sobre la dirección que debe tomar su vida. Niko durante todo el filme intentará tomarse una taza de café, que siempre le es esquiva en los distintos escenarios que recorre. Siempre pasa algo que no permite que tome el café, lo que en cierta forma representa su inestabilidad e incapacidad por establecerse, encontrar tranquilidad, un equilibrio y su lugar en el mundo. 

La película goza de una excelente fotografía, un muy buen trabajo de dirección, algunas escenas se me quedaron en la cabeza, sobre todo esas que mezclan con maestría o pasan de forma sucesiva del drama a la comedia o al absurdo de la vida. Sin olvidar la excelente actuación del actor principal Tom Schilling, que simplemente vive su personaje y lo interpreta de gran forma. Muy recomendada para los que no la han visto. Toda una joya brillante y refrescante en el nuevo cine alemán. 

8/10


Frases de la película





Tom Schilling



Comentario de la película Oh Boy



Tom Schilling



Tom Schilling



Tom Schilling



Tom Schilling

lunes, 3 de febrero de 2014

Los años de peregrinación del chico sin color (Haruki Murakami)

Haruki Murakami





El último libro publicado por el gran escritor nipón Haruki Murakami, como ya es costumbre, fue esperado por millones de lectores en todo el mundo con gran expectativa. Murakami ha sido uno de esos escasos casos de escritores de culto que han pasado con éxito a la lista de los más vendidos, respaldado con el beneplácito de la crítica y el público. 

Su universo, ya lo conocemos, recurre a personajes con ciertas características específicas, atmósferas, símbolos, objetos y seres particulares, que entre todos retratan desde la óptica particular del escritor, sentimientos universales que experimenta el ser humano contemporáneo, sin importar su cuna. Es por eso, que Murakami siempre utiliza muchos recursos occidentales, que es lo que le critican muchos de sus colegas y críticos nipones. Pero Murakami tiene claro que la cultura occidental poco a poco se ha ido expandiendo en todo el mundo, hasta traspasar e instalarse en el oriente. Y de ahí radica también su enorme éxito en el público mundial, en especial en el público joven. 

Sin más preámbulos, hablaré de su última novela “Los años de peregrinación del chico sin color”, publicada el año pasado (2013). Como siempre tenía muchas expectativas. En esta ocasión Murakami vuelve a escoger la música para ambientar el título y el trasfondo de uno de sus libros, luego de “Tokio Blues”, utilizando el tema de Liszt del mismo nombre, como banda sonora de la historia. Por lo que uno de los títulos alternativos del libro es: “Los años de peregrinación de Tsukuru Tazaki”.  

Tsukuru Tazaki, nuestro flamante protagonista, es un hombre de 36 años, ingeniero de profesión, especializado en diseñar y construir estaciones de ferrocarril. Aunque es aparentemente exitoso con un trabajo que le gusta y le apasiona, Tsukuru guarda un enorme vacío en su corazón, correspondiente especialmente a sus años de infancia. Se da cuenta de ello cuando conoce a Sara, una mujer con la que empieza a salir que notando algo extraño en él, lo invita a revisar su pasado y explorar y enfrentar aquello que no le permite continuar. Y es así como Tsukuru recuerda sus años de adolescente, cuando tenía una pandilla de amigos, en donde todos tenían un detalle en particular: Todos sus nombres representaban a un color (Aka: Rojo, Ao: Azul, Shiro: Blanco y Kuro: Negro), Tsukuru era el chico sin color. Pero además de esa particularidad, un desconocido y misterioso acontecimiento lleva a que los amigos de Tazaki corten relaciones con él de forma abrupta, causándole a este una enorme depresión, llevándole incluso al intento de suicidio. Tsukuru abandona su pueblo y sigue adelante, pero años más tarde, influenciado por Sara, regresa a su pueblo a enfrentar el pasado, sus temores y a sí mismo. 

La novela es corta, alrededor de 320 páginas que se pasan volando. La prosa es sencilla y ágil, narrado en tercera persona con los habituales monólogos del protagonista, la historia nos va envolviendo en la historia del protagonista, en su presente, su pasado y en su psiquis. Podemos comprender a Tsukuru y nos identificamos con él en ciertos aspectos, más esa variedad de personajes que acompañan la trama, que van desde los secundarios normales, hasta los personajes misteriosos de Murakami y el toque onírico siempre presente en sus historias. 

El libro me agradó mucho, se lee muy bien aunque no me parece de los mejores ni más redondos del autor, aún así no es pretencioso, y eso es lo que eleva sus virtudes. Es efectivo y cumple su objetivo sin excesos. Como es normal para los admiradores de un autor o artista en específico, siempre esperamos algo mejor que supere lo anterior (en el caso de Murakami, la monumental 1Q84), pero tampoco hay que ser tan exigentes. Es una novela agradable de leer, fiel al autor y que nos sirve de abrebocas para sus próximos trabajos, que sin dudas nos sorprenderán. Si hay algo que ya ha dejado claro Murakami, es que su fórmula y su estilo no se agotan ni es repetitivo (aunque tenga manías) sino que se amolda y sabe crear universos tan diversos donde converjan sus manías, sus traumas y su misticismo con la realidad de nuestros días… Y eso es lo que creo que es una de las claves de su éxito, porque nuestra realidad nunca es plana, siempre hay un toque mágico y surreal que desmorona en algún momento todos nuestros cimientos. Y Murakami lo hace en cada una de sus novelas. Recomendada para los seguidores y no seguidores del escritor japonés. Por todo esto:

7.5/10    




Fragmento:

“En ese momento, por fin lo captó. En lo más profundo de sí mismo, Tsukuru Tazaki lo comprendió: los corazones humanos no se unen sólo mediante la armonía. Se unen, más bien, herida con herida. Dolor con dolor. Fragilidad con fragilidad. No existe el silencio sin un grito desgarrador, no existe el perdón sin que se derrame sangre, no existe aceptación sin pasar por un intenso sentimiento de pérdida. Ésos son los cimientos de la armonía”.(Los años de peregrinación del chico sin color)



El Conjuro: Expediente Warren (James Wan)

Comentario de la película El Conjuro: Expediente Warren





El cine de terror y el género de suspenso, siempre han sido uno de mis favoritos, pero lamentablemente desde hace años no veía ninguna película interesante sobre el tema, sino incontables refritos de las tan bien logradas historias de las pasadas décadas. Toda esta situación hizo que automáticamente ignorara cualquier película del género que saliera en carteleras, porque ya me había llevado muchas decepciones. Es por esto, que me llamó mucho la atención desde que escuché las excelentes críticas que empezaba a cosechar la nueva película del joven director malayo James Wan, artífice de la primera película de la famosa serie “Saw” (El Juego del miedo) y más recientemente “Insidious”. Por lo que mantuve cierta esperanza aún en que este filme me devolviera un poco de fe. Hace poco tuve la oportunidad de verla finalmente, y me ha gustado mucho. Me ha parecido una buena película, que a pesar de contar con varios tópicos del cine de terror, logra combinar los distintos elementos del terror y el suspense (que tan bien conoce Wan) de gran forma. Desde la música, tan esencial en este tipo de filmes, los planos tan cuidados y la misma historia, que nunca pierde el interés, sino que mantiene el ritmo y la sorpresa, conjugando la trama de terror, respaldada de una sólida historia. Gracias a esto, el filme alcanza cierta originalidad evocando el mejor cine del género de los 70, y con “sólo” 13 millones de dólares de presupuesto, James Wan ha hecho sin dudas la película de terror más interesante de los últimos años, lo que demuestra su madurez y consolidándose como uno de los exponentes o mejor dicho el exponente más sobresaliente del cine de suspenso en la actualidad.    

Dirigida por James Wan, y con un guión de Chad y Carey Hayes, el filme basado en hechos reales, cuenta la historia de Edward y Lorraine Warren, una pareja dedicada investigar y develar casos paranormales. Edward, un reconocido demonólogo y Lorraine una hábil clarividente, dictan conferencias sobre sus experiencias, en donde han desenmascarado varios casos supuestamente paranormales, dando explicaciones científicas a los hechos y también enfrentándose a casos reales. La pareja de la vida real tuvo casos tan reconocidos como el de la casa de Amityville, entre otros. El caso del filme, que se ha llamado “El Conjuro”, es uno de los casos menos conocidos y difundidos de la pareja, al haber sido tan traumático para ellos. Aquí nos muestran a la familia Perron, una pareja de ateos con cinco hijas, que se mudan a una casa antigua en Rhode Island. Desde el primer día empiezan a experimentar algunos detalles extraños como sonidos, ruidos, sombras, olores y marcas en el cuerpo de la madre. Cuando todo se empieza a complicar, Carolyn Perron contacta a los Warren para que visiten su casa en el año de 1971 (tiempo en que transcurre el filme). Y de ahí partirá ese expediente que permanecería oculto 30 años, hasta ahora.  

Como comenté al inicio, el filme me ha agradado mucho. Me gusta como mezcla distintos tópicos del género, primero, los utiliza muy bien, quedando como homenajes a filmes clásicos. Y sobre todo los utiliza acompañado de elementos claves del género, que elevan la experiencia en conjunto: la música, la creación de la atmósfera, la colocación de la cámara, los planos, los movimientos, todo lo que se utiliza en pro de generar una reacción en el espectador más allá de los sustos gratuitos. Además de esto el guión es efectivo, mezclando lo tradicional con un trasfondo un poco más profundo en la psicología de algunos personajes. Sin olvidar los toques de humor que de un momento dan paso a una escena que te obliga a taparte los ojos. 

El reparto, es otro enorme acierto. Resaltando los tres principales, los esposos Warren interpretados por Patrick Wilson, quien lo hace bien y cumple, Vera Farmiga que como siempre está excelente, finalizando con una cara conocida que interpreta a la mujer de la familia atormentada, Lili Taylor, otra actriz que también lo hace muy bien. El resto del reparto, las niñas y los demás secundarios cumplen y dan credibilidad a la historia. 

En síntesis, una película muy recomendable para los amantes del género, los melancólicos del género y hasta los que no les gusta. Al final cae un poco en la parte más tradicional, pero el espectáculo que ya hemos visto con anterioridad cumple con creces y hace que olvidemos ciertos detalles. Por todo eso: 

7.5/10



 





Patrick Wilson



Vera Farmiga



Lili Taylor



Patrick Wilson



Comentario de la película El Conjuro: Expediente Warren

miércoles, 29 de enero de 2014

Fruitvale Station (Ryan Coogler)

Comentario de la película Fruitvale Station





“Fruitvale Station” es la ópera prima del joven director y guionista americano Ryan Coogler, que fue presentada en el prestigioso festival de cine independiente de Sundance, a principios del año, en donde se alzó con el premio mayor, y que luego recorrió Cannes en la sección “Una Cierta Mirada”, cosechando éxitos y reconocimientos donde es presentada, y así se ha ido perfilando como una de las películas indie con más opciones para llegar hasta la temporada de premios que inicia en septiembre. 

Dirigida y escrita por Coogler, el filme narra la historia real de Oscar Grant, un joven de 22 años que se vio envuelto en una pelea en la celebración de la Nochevieja del 2009. Los hechos ocurridos en Oakland, Claifornia, específicamente en la estación de Fruitvale, donde luego de un altercado en uno de los trenes, los policías irrumpen y de forma violenta capturan a Oscar con sus amigos, donde finalmente uno de los policías dispara por la espalda a Oscar en un forcejeo. El suceso quedó grabado por varias personas que viajaban en el tren, que indignadas grababan con sus celulares lo que ocurría. 

La película me pareció muy interesante, al tiempo que una sobresaliente presentación de este joven director del que esperamos escuchar en el futuro. Esta “recreación de los hechos reales” se convierte al mismo tiempo en un homenaje a los marginados, a las personas que nacen en un entorno difícil, que intentan crecer y superarse, pero que muchas veces el mismo entorno hace fuerzas para no dejarlos salir. Oscar, es la imagen que representa a esta población, presentan su vida y parte de su pasado, ha tenido problemas con las autoridades por drogas, pero tiene a una esposa, una madre y una hija, que representan el motor que lo mantiene vivo con las esperanzas de cambiar. Lo que he mencionado sobre esas ocasiones en que el entorno te dificulta salir adelante, queda de manifiesto en una hermosa y triste escena, representada en la metáfora del perro callejero, que minutos después de jugar con Oscar, es atropellado por un conductor que no se detiene y sigue su curso a toda velocidad. Esa imagen del canino en la vía sin nadie que lo ayude, que le importe y se interese por él, es tan triste, que se contrasta con la misma situación de Oscar. 

Esta historia ocurrió en pleno año 2009, la disputa en el tren fue con racismo y la posterior lucha y estigmatización de los policías también fue por causas similares, lo que nos lleva a preguntarnos sobre aquellas personas que se quejan del exceso de películas sobre el racismo y la esclavitud, sobre todo aquellas que acapararon parte de las premiaciones del pasado año, y con otras nuevas producciones en este año. Aunque nos sintamos abrumados por esas producciones, hay que reconocer que lamentablemente el problema aún es muy real y común, y debería darnos vergüenza y tristeza no haber superado aún los estigmas de nuestros antepasados. Es por esto, que se seguirán haciendo aún mucho más películas sobre el tema para tratar de generar conciencia, como es una de las tantas funciones del cine. 

El filme dura 90 minutos, que quizás se hacen un poco cortos, pero me pareció efectivo en la forma de tratar el tema, sin llegar a excesos o extremos a los que fácilmente pudo haber llegado por su temática, sin grandes pretensiones y en un tono casi documental con una constante cámara en mano que se moviliza al compás de la acción del filme. También me gustó el detalle de los celulares, al aparecer en pantalla la imagen de los móviles, así como los mensajes y las llamadas que recibían. He leído que algunos críticos han comentado que abusa de la temática para generar indignación en el público y ser manipuladora, pero a mí me pareció un planteamiento muy real, quizás si contiene algunos fallos evidentes, pero están llevados con gran efectividad.  

El reparto, es una de las fortalezas de la película, ya que tiene dos actores muy importantes a resaltar, primero, Oscar, que es interpretado por el joven actor Michael B. Jordan, a quien ya viéramos en “Chronicle” el año pasado, hace realmente una destacable interpretación, siendo el centro de la trama y alcanzando los distintos matices de Oscar, dureza, sensibilidad y expresar con acierto sus luchas internas.  Por el otro lado, la madre de Oscar, Wanda, interpretada por la ganadora del oscar Octavia Spencer, quien nuevamente demuestra su talento como actriz dramática, aunque su tiempo en pantalla es corto, logra acertar cada vez que sale. Y en general, el resto del reparto cumple, con una mención especial a Melonie Diaz, quien interpreta a Sophia, la novia de Oscar. 

El tramo final es de gran intensidad, me pareció muy bien filmada, todos los acontecimientos en la estación de Fruitvale. Pero al final también quedé con un sabor agridulce, luego de toda esa intriga de repente te enfrentan a un final cortante, que si bien es entendible, deja un poco desconcertado al espectador. 

En síntesis, es un buen filme, no es perfecto, es un filme que a pesar de su sencillez tiene momentos tan potentes y poderosos que se te quedan en la cabeza luego de terminar el visionado. Es un merecido homenaje a la víctima, a los marginados y sobre todo un llamado de atención sobre el mismo caso que aún hoy en día espera que se haga justicia, luego de que el oficial que disparara contra Oscar, haya enfrentado una pena muy inferior a la del crimen que cometió, por considerarse homicidio involuntario. Por todo esto:

7/10


Frases de la película





Michael B. Jordan



Michael B. Jordan



Octavia Spencer



Michael B. Jordan