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martes, 18 de abril de 2017

13 Reasons Why (Por trece razones) - Serie TV (Netflix) Season 1

Tom McCarthy



Serie original de Netflix, que trata varios temas muy espinosos, difíciles pero muy actuales, tales como el suicidio adolescente, el acoso escolar, la violencia y acoso verbal y físico, entre otros, tratados de una forma poco usual, al buscar ahondar en las razones de un suicidio, desde el punto de pista de una joven adolescente, quien deja varias pistas a algunos de sus amigos, señalando en 13 grabaciones de voz las razones de su decisión. 13 cintas de audio, cada una con el nombre de una de las personas que tuvieron algo que ver en su decisión final.

Es interesante ver desde su perspectiva y su propia introspección el accionar o el efecto de cada persona en su vida. Desde una foto, una mentira, una palabra, un intento, y como todos estos pequeños detalles conforman una cadena destructiva y van destruyendo poco a poco la vida y la tranquilidad de una persona, que preciso pasa por un momento difícil de su vida como la adolescencia.  E incluso también se menciona a los que sirven de espectadores, complices o actores pasivos, los que nunca hacen o se atreven a hacer nada. Y lo poderoso que es simplemente acercarse a una persona, hablarle, una palabra o un gesto puede cambiar una decisión fatal. Pero además de los estudiantes, acosadores, acosados o actores pasivos, también se enfocan otros elementos muy importantes en lo que es esta cadena de violencia, como es la familia y la misma escuela (no sólo los estudiantes sino el entorno, maestros y directivos). 




Dylan Minnette


Es cierto que para todos es muy dura la adolescencia… hay muchas cosas que cambian en nuestro organismo y en general que no entendemos, por lo que lo que vivimos en la parte exterior puede tener un mayor impacto en la forma que reaccionamos. Y es necesario saber que esa época pasará y que no durará eternamente, lo que representa un trabajo de padres, docentes y algunos amigos. Porque a todos nos pasa, pero cada quien vive un universo de cosas distintas, y me gusta que la serie lo trate, cada uno tiene percepciones diferentes sobre una misma situación, algunos son más sensibles, sensitivos, y no son tan fuertes para afrontar ciertos temas o situaciones. Y necesitan ayuda y guía. La comunicación al fin y al cabo.

Para los que me conocen o han seguido mis páginas desde hace años, saben que este siempre ha sido uno de mis temas de interés, y he hecho especiales, como el de Violencia en las Aulas, en uno de mis blogs, donde trato de abordar precisamente temas generales de la violencia en las aulas en la historia del cine, desde distintas perspectivas, y teniendo también una cronología que a la vez analiza el problema desde distintas épocas, cada una con su elementos similares y distintos. (Comparto el enlace al Especial a continuación):

Especial: Violencia en las Aulas (A.S.B)




Brandon Flynn


Porque analizar el tema hoy en día, debe ser distinto al de hace años atrás. Es cierto, siempre ha existido el acoso, somos humanos, seres terribles, pero hay pequeños detalles y otros grandes como el entorno, que unidos a la variable individual y única de cada persona, generan distintos efectos. Por eso hay que ser hábil y saber entender a que nos enfrentamos para poder dar ayuda a una persona que está sufriendo y eminentemente pensando en el suicidio como opción. El suicidio es otro tema que también me ha interesado mucho y he tratado de ahondar también, entre ellos en el mismo post de violencia en las aulas, y tiene muchas más tipos, de acuerdo a las motivaciones, este es sólo un caso de suicidio adolescente. En ese post, también abordo perspectivas luminosas, donde creo que se retratan en dos casos especiales donde los jóvenes sufren mucho pero sobreviven gracias a alguna pequeña actividad que les llena y los hace felices, así sea por unas horas al día o la semana. La necesidad de aferrarse a algo. Algo que el padre de Clay, en la serie, le menciona en un capítulo que él hizo, aferrarse a algo en su época escolar porque también sufrió. 



Miles Heizer


Y a pesar de que es variable, de que cada quien tiene un componente diferente, no hay dolor distinto o más fuerte, es simplemente la forma de afrontarlo, percibirlo y entenderlo lo que cambia. Claro, que hay casos que si son más extremos en nivel de violencia y acoso, pero en general tienen casi igual impacto, desde los distintos tipos de violencia. 

Como lo mencioné también en mi post de Violencia en las Aulas, una de las razones por las que siempre me ha interesado este tema, es porque también lo viví en cierta forma en distintas etapas de mi vida, y vi a muchas personas sufrir, y a varias tuve la oportunidad de ayudar, porque era quizás un poco más fuerte, y tenía actividades a las que aferrarme. Actividades como mencionan en la serie, que no sólo son culturales, sino incluso deportivas o pequeños hobbies y grupos donde se aprende ajedrez o cosas por el estilo, son pequeños oasis en el tormentoso drama de la juventud. Hay personas para que también a la vez es más sencillo, por sus cualidades sociales, en fin son muchos aspectos y variables a analizar. Con distintos elementos, hay que saber distinguirlos para poder prestar ayuda. Y la serie aborda varios de estos elementos, y su enfoque permite dar un acercamiento hacia un entendimiento claro, notable, pertinente y urgente sobre el tema.




Katherine Langford


Es cierto también, que hay que entender el fenómeno de la tecnología y redes sociales, que abrieron muchas más formas de perpetuar y maximizar estos casos de acoso. Sobre todos a los que son adolescentes desde hace pocos años y los futuros adolescentes. Que hay que decir, que aunque es la etapa más crucial, y en el peor ambiente  (el sistema educativo a veces no ayuda), es un tema que puede trascender a la Universidad y hasta incluso posteriormente. Y cada uno de ellos con nuevos elementos a analizar.

Ahora, la serie en sí, desde su ejecución, me parece que tiene buen ritmo y manejo del tiempo, las emociones y la narración. Tendiendo en cuenta que hay dos narradores, está Clay, el chico protagonista, íntimo amigo de Hannah, que inesperadamente aparece dentro de las 13 razones. Nosotros descubrimos con él el contenido de las cintas, sentimos su frustración, su impotencia, y esperamos con impaciencia el contenido de su cinta. Mientras que cuando escuchamos las cintas, la narración es tomada por Hannah, reviviendo cada uno de los momentos de su destrucción personal. Y aunque ella es la víctima, tampoco las otras personas de las cintas son tratadas como malos, sino que son mostrados en sus errores, algunos de los cuales fueron mínimos, pero que generaron una gran reacción en la acumulación de dolor e indignación de Hannah. Es toda una cadena muy bien hilada, y se nota que se asesoraron de expertos que conocen del tema, y el espectador incluso puede sentirse identificado por alguno de los personajes, y caer en cuenta que en algún momento pudimos afectar negativamente a una persona, así fuese algo mínimo, o simplemente ser indiferente.  


La serie trata este tema muy bien, y el reparto cumple con cada reto y riesgo de su papel. Hay escenas fuertes y rodadas sin censura, para no restar impacto al verdadero dolor de las víctimas.




Dylan Minnette



En fin, me parece una serie importante y pertinente que vean todas las personas, específicamente los jóvenes que están pasando por esta etapa, porque el cine también es un elemento al que podemos aferrarnos, y con el que podemos entender mejor el mundo y a nosotros mismos. Y porque como ya mencioné, aborda muchos detalles y actores de este tipo de situaciones, por lo que también los padres, maestros y directivos deberían verla. Puede que en momentos haya historias que hagan redundancia en situaciones, tramas con menos fuerza, pero en general el ritmo se mantiene. Y el final, hay personas que no les ha gustado porque deja algunas tramas en el aire, abiertas a la interpretación del espectador, a mi no me ha disgustado del todo, porque de cada una de esas historias son nuevos dramas individuales, que bien podrían tener su propia serie, así como la vida de cada uno. 

En promedio de la primera temporada:

7/10


Trailer de 13 Reasons Why


lunes, 29 de abril de 2013

Lo que no tiene nombre (Piedad Bonnett)





El último libro de la poeta y escritora colombiana Piedad Bonnett es una extensa confesión personal, en donde recorre, revive e hilvana los recuerdos que guarda sobre su hijo Daniel. Retrocede a cada uno de esos momentos para atisbar algún gesto o mirada no percibida. Buscando respuestas, reviviendo escenarios, indagando en la niebla desolada de su mente y escribiendo, solamente como una forma de mantenerlo vivo.

Dividido en 4 capítulos, desde “Lo Irreparable”, “Un precario equilibrio”, “La cuarta pared” hasta “El final”, Piedad nos regala y nos comparte este relato intimista sobre una de las peores tragedias que puede ocurrir en una familia, en especial a una madre.

Este viaje personal y ajeno al que la escritora nos invita a pasar, inicia por “Lo irreparable”. Por el desenlace anunciado que el lector conoce en las primeras páginas e incluso antes de abrir el libro: el suicidio de Daniel. La introducción no es cómoda, te recibe inmediatamente una atmósfera oscura, pesada y cargante que te acompaña durante todo el texto. 

El desconcierto de una madre. La narración es voluble, selectiva y dispersa, así como los mismos pensamientos y recuerdos que todos tenemos. Recuerdos del pasado, los momentos malos y buenos. El avance progresivo de ese pasado que ya es lo único que queda de Daniel y ese presente que ya no existe. 

Confieso que en las primeras páginas sentí que aunque la historia era dura y respetaba el dolor de la autora, no lograba atraparme. Su prosa me resultaba bastante sencilla, directa e incluso anecdótica. O quizás porque me costó entrar inmediatamente en esa atmósfera pesada y cargante, que si bien estaba llena de dolor, aún no alcanzaba a percibir la poesía.

Además de esa tendencia (totalmente entendible) de las madres a sesgarse por sus propios hijos, sobre todo cuando se busca atesorar un recuerdo, un testimonio y un legado.
Luego que pasé las primeras páginas fui comprendiendo que la escritora era consciente de todos esos detalles, que precisamente ella misma lo comenta en uno de los apartes del texto y no lo niega. Sin duda, la parte en donde me atrapó, fue cuando empezó con sus distintas reflexiones sobre la muerte, el suicidio y la vida. Varias de esas reflexiones me gustaron mucho. Cuando Piedad empieza a hablar abiertamente sobre “Lo que no tiene nombre”, los temores de la sociedad de hablar abiertamente sobre el tema y la forma como lo describe desde su alma desnuda y sus entrañas. Y como a la vez, es capaz de alegrarse  y alejar momentáneamente el dolor para realizar afirmaciones duras, contundentes, lúcidas y críticas.

También hubo dos cosas que me parecieron interesantes. Primero vislumbrar todo el imaginario de una madre y lo mucho que está ligada con su hijo, sin dudas muchas veces percibiendo las cosas que no se dicen. Y segundo, lo identificado que me sentí con Daniel en algunas cosas, sobre todo en la época inicial, cuando sufrió de un terrible acné. Yo lo tuve y comprendo lo acomplejado y mal que debió sentirse, incluso cómo pudo ser uno de los detonantes de su enfermedad mental. Aunque esta etapa, los que sufrimos alguna vez de un acné severo, es al mismo tiempo una etapa de aprendizaje, una vez lo llegas a controlar, a aceptarlo, sobrellevarlo y afrontarlo. 

Ya cuando su enfermedad por fin es identificada y debe consumir pastillas para controlarla, pues entra en ese dilema al que se enfrentan todas las personas medicadas que se ven disminuidas en algunos aspectos por los efectos secundarios de las medicinas. Además de su decisión de abandonar el arte e intentar por un oficio más monótono que le hiciese pensar lo menos posible en sí mismo. Todo ese relato me pareció totalmente conmovedor. Y sobre todo, los esfuerzos de la madre en tratar de entender lo más posible todo lo que pasó. Porque hay cosas que solamente sabe con detalle quien las piensa y las maquina. 

Muchas veces nos inventamos y creamos historias para sobrellevar nosotros mismos nuestro dolor, y es totalmente valido. Algunos de los miedos de Daniel, incluso se referían a la comodidad, el sostenimiento, el fracaso, el futuro, en fin, varias de esas características fundamentales de la sociedad contemporánea, que quizás también esté enferma. 

En síntesis, aunque no empecé muy bien con ella, el testimonio personal de Piedad sobre el suicidio de su hijo, me ha gustado. Además de todo lo doloroso que cuenta, me parece excelente que también comparta su experiencia con todas aquellas personas que ignoran la existencia de esa enfermedad, con la cual muchas personas han podido sobrevivir y tratar a tiempo. Y al mismo tiempo leerán una dura pero bella reflexión sobre ese otro tema tabú, como es el suicidio.