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jueves, 28 de julio de 2022

Reseña del libro: La última ceniza (Montserrat Martorell)

 
 
Hace una semana tuve el privilegio de entrevistar y conversar con Montserrat sobre su novela, que al mismo tiempo fue su primera novela publicada en el 2016, pero que se ha reeditado para su publicación en Colombia desde el año pasado.

Como muchas de las primeras novelas escritas en la juventud, La última ceniza, se encuentra llena de fuerza en la prosa y experimentación narrativa, que van dictando las bases de ese inicio de la búsqueda de la propia voz del autor. Aunque la novela trata muchos temas, me atrevía a sintetizarla en la siguiente frase:

“Es una novela psicológica que escarba en los claroscuros y recovecos de las relaciones humanas y en la mente de los seres humanos que aman y sufren en los distintos entornos y esferas sociales”.
 
En la novela encontramos a una serie de personajes muy ricos y bien elaborados desde su psique, que se podrían clasificar según su nivel de importancia y su misma presencia en la obra. Tenemos a Conrado (Psicólogo) y Alfonsina (Socióloga), en la cima de la píramide, quienes a la vez son las dos columnas narrativas del relato, porque cada uno interrumpe en varias ocasiones al narrador onmisciente para intervenir y cambiar al relato en primera persona, a la narración confesional, en donde vamos conociéndolos y a la vez nos van presentando a los demás personajes de la trama, como Laura (esposa de Conrado) o Federico (pareja de Alfonsina), quienes también reclaman en algún momento su espacio para expresarse y aportar a la diversidad del relato.

Es por esto, que evidentemente tenemos un juego narrativo y de perspectivas, en donde en algún momento emerge la figura del narrador dudoso o engañoso, quien le hace cuestionar al lector sobre la verdad en la historia y sobre cada uno de los personajes y sus respectivas versiones. Y a través de esta amalgama de voces, los personajes se relacionan y se entrecruzan entre sí, en medio de una variedad de temas y emociones como: los traumas, las pérdidas, la violencia de género, la imagen de sí mismo, el cuerpo, las palabras, la verdad, las mentiras que nos decimos y con las que se justifican acciones, la psicología, el desamor, la infancia y la familia.
 
 
 

 
Con Montserrat en la presentación de su libro en la Librería Nacional en Cartagena de Indias
 
 
Me gustaría ser más específico, tradicional y cronológico en el relato de los hechos y acciones, pero creo que la estructura de la novela invita a que el lector entre en el juego y la propuesta desde el inicio para construir su propio mapa de acciones y posibilidades, a través de estas historias que dentro de todo tienen un cariz muy realistas y anecdótico. Además, que el lector se sentirá enfrentado a algunos dilemas morales y forzado a ser testigo experencial de escenas que no huyen de la violencia directa, junto con los efectos colaterales que estos llevan en las víctimas, tanto en su daño físico como psicológico. 

Montserrat menciona que se siente muy orgullosa de su primera novela, al contrario de muchos escritores que denigran de sus primeros trabajos. Y debería seguir alzando la cabeza, porque su novela exuda juventud, conflicto, fuerza y muchas otras emociones tan genuinas en esos años en que se adolesce del alma y del cuerpo, y dejan la marca para la posteridad. Me parece una novela bien escrita, estructurada y con cuidado, afecto y entendimiento hacia sus personajes, quienes son llevados a través de un naufragio tormentoso por su autora, con una prosa que no escapa de los contrastes: Poética, sutil, y a la vez, visceral. Vale la pena descubrirla y leerla. 

 

Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)


 

viernes, 21 de agosto de 2015

Rojo y Negro (Stendhal)

Stendhal




Segunda novela publicada por el reconocido escritor francés Marie-Henri Beyle, conocido como Stendhal en el año de 1830. La hemos leído recientemente en el Ciclo de Literatura Francesa Clásica y Contemporánea del Club de Lectura de Ábaco. Aunque ya había visto una adaptación de la obra hecha para la televisión de finales de los 90, no había leído el libro. Leerlo por primera vez fue toda una experiencia turbadora, apasionante, asfixiante y fascinante.

Desde que empecé a leer sus primeras páginas, no pude soltarlo, y si lo hacía sentía una inquietante angustia hasta que tuviese que retomarlo nuevamente y seguir la historia de Julián Sorel. Al leer el primer párrafo incluso, ya tenía la sensación de estar leyendo algo de otro nivel, sin dudas un aura que cubre a todos aquellos que llamamos clásicos sin fecha de vencimiento. Llegando incluso a volver a leer más de una vez un mismo capítulo, porque sentía que se me escapaba algo dentro de la densidad y complejidad de la historia... o simplemente porque eran tan sesudas las descripciones que tenía que volver a leerlas por simple devoción.

La obra, como se dice en muchas ocasiones, es una obra de su tiempo sin dudas… pero eso no quiere decir que sea antigua y que su argumento haya perdido contemporaneidad, sino que su atmosfera y el trasfondo histórico de la historia correspondía al de la época. Que preciso era la época de la restauración, luego de la caída y expulsión de Napoleón Bonaparte de Francia, con la retoma del poder de la monarquía y por ende de la iglesia… eso sí, con algunas grietas dentro del imaginario colectivo, especialmente de los jóvenes. Jóvenes como Julián Sorel, un chico entre los 18 y 19 años, nacido en una familia humilde y trabajadora de baja cuna. A pesar de sus orígenes, Julián es muy culto, le encanta leer, lo que despierta el rechazo de su padre, que junto con su apatía por los trabajos pesados, lo catalogaban como “cría” débil y no útil en el mundo. Además de eso, Julián es un ferviente admirador de la figura de Napoleón; una secreta pasión que como muchas otras tendrá que esconder el joven Sorel debido a la época en que vivía. Consciente de esto, Julián decide aprender el latín, la biblia y el nuevo testamento de memoria, junto con otros documentos sacros, lo que le garantizaría una posición de importancia y privilegiada dentro de la sociedad que habitaba. Esta es una de las diversas decisiones que toma Julián, quien además de ser el gran protagonista, es al mismo tiempo un símbolo, no sólo de la novela sino de la época… ambición, hipocresía, sufrimiento, pasión, amor, entre muchos otros son los símbolos que representa Julián, como a la misma Francia de la restauración, y al mismo tiempo al de toda una generación que ya no aprueba las condiciones políticas y regentes a través del poder de la monarquía y la iglesia.

La historia de Julián Sorel, y todo lo que representa su nombre, es dividida en tres partes, aunque en realidad el libro se divida en dos, pero personalmente yo veo tres grandes partes. La primera, que cuenta con una introducción muy importante, nos muestra la cuna de Julián, los maltratos, ofensas y desprecios de su padre, algunas de las causas de su resentimiento y en general detalles que nos ayuda a entender un poco su personalidad y sus actuaciones. En esa primera parte, vemos la estrategia de Julián se seleccionar el camino religioso, para sobresalir en sus conocimientos adquiridos, poder leer con tranquilidad, libros prohibidos y de Napoleón, y de ser visible en la sociedad reinante, lo que lo llevará a la casa de los Renal, donde irá a enseñar latín a los hijos del alcalde y su esposa, Madame Renal. A partir de ese momento toma importancia el tema del amor y la pasión, que podrían parecer un tema trillado de novelas románticas, pero que Stendhal dota del componente psicológico, no sólo desde el punto de vista de Julián sino de Madame Renal, lo que sin dudas da un componente fascinante a esta relación, que parece una composición y un reflejo muy realista y muy humano, con lo que sin dudas muchos lectores nos sentiremos muy reflejados y relacionados en distintos aspectos, sin importan el tiempo, rol o época. En la segunda parte, Julián por distintas razones se va al seminario, donde vive y convive un breve intervalo con esa otra institución que aborrece en secreto, pero que le permite encontrar un buen aliado… o amigo. Y la tercera parte, cuando sale del seminario a una nueva casa, la de la familia La Mole, donde vivirá nuevas aventuras, donde los elementos de su simbología personal se mantendrán a flote, con un pequeño cambio en las reglas y roles del amor y la pasión.       

En términos generales, la obra, además de su historia, posee unas descripciones increíbles, tanto en el la geografía, la atmosfera, la época, pero principalmente en las psicológicas, de la que somos testigo de primera mano cuando aparece en escena Julián Sorel, que sin dudas es uno de los mejores personajes creados en la literatura universal. Sentimos que lo conocemos desde el inicio, y aún así sufrimos, los juzgamos y nos alegramos con sus distintas aventuras. Al mismo tiempo que los demás personajes que aparecen en el transcurso de la obra, tan cuidados y bien descritos, que todos dejan una pequeña huella. La descripción y el manejo de todos estos personajes es posible gracias a la omnipotente y omnipresente tercera personaje que Stendhal utiliza en la narración, que pienso que es un narrador que sabe mucho más que el narrador en tercera persona común… Pero esta sensación es entendible gracias a la precisa y minuciosa descripción psicológica. Si Stendhal es gran precursor del realismo, sin dudas también lo es de la novela psicológica, y sin dudas grandes escritores como León Tolstói y Fiódor Dostoyevski, los grandes novelistas rusos, entre otros, porque se hace evidente la precisión en las descripciones de la psiquis del ser humano. El narrador omnipresente incluso, tiene tanta autonomía en el relato, que en algún momento advierte al lector que decide adelantar y omitir algunos acontecimientos de la historia, por no parecerle relevantes o emocionantes para el lector, jeje.    

En síntesis, sin dudas me parece una obra maestra de la literatura universal, creo que si hay alguna de las palabras que me permiten describir la sensación al leer la novela, escogería: “Intensidad”. Y vaya que si es una de las mejores sensaciones que se le puede pedir a cualquier obra de arte, porque la intensidad implica turbación y removimiento. Y el Rojo y Negro de su título, sin importar cuál sea el significado, creo que pueden ser varios al tiempo, relacionados con el traje de los sacerdotes, el rojo de los militares, el negro del sufrimiento y el rojo del amor o la pasión… Todas esas teorías son absolutamente válidas, ya que a pesar de ser una novela de su tiempo y su época, desde el momento que fue publicada se volvió inmortal y universal.

9.5/10


A continuación comparto algunos de los fragmentos, pero en realidad si tuviera que resaltar todos los que me gustaron, me tocaría transcribir casi toda la obra:

(Sobre Julián Sorel)
(…) Tenía las mejillas enrojecidas y los ojos bajos. Era un chico joven, de dieciocho a diecinueve años, de apariencia débil, con unas facciones irregulares pero delicadas, y una nariz aguileña. Sus grandes ojos negros que, en los momentos tranquilos, denunciaban reflexión y ardor, en aquel instante reflejaban un odio profundo. El pelo castaño le salía desde muy abajo de la frente, lo que, en los momentos de cólera, le daba un aspecto malévolo. De entre las innumerables variedades de fisonomías humanas, quizás no haya ninguna tan lejos de la vulgaridad como ésta. Su figura esbelta y bien formada denunciaba más agilidad que vigor. Desde su primera juventud, su aspecto extremadamente pensativo y su gran palidez habían dado al padre la impresión de que no viviría mucho y que, si lo hacía, sería una carga para su familia. Despreciado de todos, en su casa, odiaba a su padre y a sus hermanos. En los juegos que se celebraban en la plaza pública los domingos, siempre perdía. (…)

"Una vez entrado en la casa, Julián sintió la poderosa mano de su padre en el hombro; tembló, esperando algunos golpes.
Respóndeme sin mentir -le gritó en los oídos la voz dura del viejo campesino, mientras con una mano le hacía dar vueltas igual que hace un niño con un soldadito de plomo. Los grandes ojos negros y llenos de lágrimas se encontraron frente a frente con los pequeños y malvados ojos grises del viejo carpintero, que pretendía leer hasta lo más profundo de su alma" (Rojo y Negro, Stendhal)

"Julián, sorprendido de que no le pegaran, se dispuso a salir. Apenas se vio fuera del alcance de su terrible padre, aminoró el paso. Su hipocresía le dictó que lo mejor sería hacer primero una visita a la iglesia.
¿La palabra hipocresía les sorprende? Antes de llegar a convertirse en un hipócrita, Julián había tenido que recorrer mucho camino". (Rojo y Negro, Stendhal)

“Algunos jóvenes seminaristas tenían mejor color que Julián y podían pasar por ser más apuestos, pero éste tenía las manos blancas y no conseguía disimular ciertas costumbres de escrupulosa limpieza. Aquella cualidad no era una en la triste casa donde lo había arrojado la suerte. Los sucios campesinos entre los que vivía manifestaron que sus costumbres eran muy relajadas. En fin, tenemos miedo de cansar al lector con el relato de los mil infortunios de nuestro héroe. Por ejemplo, los más vigorosos de sus compañeros quisieron tomar por costumbre pegarle: se vio obligado a armarse de un compás de hierro, dando a entender con señas que pensaba utilizarlo. Las señas no pueden figurar, en el informe de un espía, con la misma facilidad que las palabras”.

“Los sonidos tan graves de aquella campana no hubieran debido despertar en Julián más que la idea del trabajo de veinte hombres pagados a cincuenta céntimos cada uno y ayudados quizás por quince o veinte fieles. Hubiera podido pensar en el desgaste de las cuerdas, en el del maderaje, en el peligro de la misma campana, que se cae cada dos siglos, y reflexionar en la manera de reducir  el salario de los que tocaban, o de pagarles con alguna indulgencia o bula extraída de los tesoros de la iglesia, que no le vaciarían la bolsa.
En vez de estas juiciosas reflexiones, el alma de Julián, exaltada al oír aquellos sonidos tan viriles y tan graves, erraba por los espacios imaginarios. Nunca será ni un buen sacerdote, ni un buen administrador. Las almas que así se conmueven son buenas todo lo más para producir un artista”.

“La palabra fue dada al hombre para ocultar su pensamiento” (R. R. Malagrida)
(Los epígrafes al inicio de cada capítulo son excelentes y curiosos, ya que según los inventó el mismo Stendhal. Los personajes a quienes se atribuyen si son reales, pero las frases, según son lo que Stendhal imaginó que cada una de esas personas hubiese dicho)

“Julián se entregaba tanto más a la dulce cercanía de su amiga cuando que, en el momento en que se quedaba solo mucho tiempo, la fatal proposición de Fouqué le venía de nuevo a la memoria para desazonarlo. En los primeros días de aquella nueva vida, hubo momentos en que, él que nunca había amado a nadie, ni tampoco había sido amado, encontraba un delicioso placer en ser sincero”.

“La señora de Renal se apoyó en su brazo, con tanto abandono que su mejilla sintió el calor de la de Julián. La noche que pasaron aquellos dos seres fue muy diferente. La señora de Renal estaba exaltada por los arrebatos de la voluptuosidad moral más elevada. Una chica joven y coqueta que ama  a temprana edad, se acostumbra a la turbación que da el amor. Cuando llega a la edad de la verdadera pasión, le falta el encanto de la novedad. Como la señora Renal nunca leía novelas, todos los matices de su felicidad eran algo nuevo para ella. Ninguna triste verdad venía a helar su alma, ni siquiera el espectro del porvenir”.

“Hay que renunciar a toda prudencia. Este siglo está hecho para confundirlo todo. ¡Caminamos hacia el caos!”

martes, 21 de enero de 2014

Crimen y Castigo (Fiódor Dostoyevski)

Crítica de la novela Crimen y Castigo





“Crimen y Castigo”, la gran obra maestra del escritor ruso Fiódor Dostoyevski, considerada junto con “Guerra y Paz” de León Tolstói, las obras cumbres de las letras rusas y de la literatura universal, es un libro que suele estar en los programas de literatura de casi todas las escuelas en el mundo. Lamentablemente, como casi siempre ocurre, las lecturas obligatorias en la escuela pasan desapercibidas y no se hace un verdadero acercamiento literario a la obra, al contrario causando un rechazo automático a cualquier texto que lleve impreso la etiqueta de “clásico”. Acudimos a resúmenes en internet o pequeños libros resumidos, que en realidad son un atropello de enormes proporciones contra la literatura.
No había leído aún “Crimen y Castigo”, porque era uno de los clásicos que no encontré en las estanterías de la biblioteca de mi casa, al contrario del caso de “Guerra y Paz”, que es una obra mucho más larga, extensa y densa, pero que igual leí con mucho agrado hace años. Si pudiese recomendar un clásico a los jóvenes, quizás sería esta obra de Dostoyevski. Por diversas razones:

Aunque es una novela concebida casi al mismo tiempo que “Guerra y Paz”, con un año de diferencia, y de salir publicadas en la famosa revista literaria rusa “El Mensajero Ruso” en el año de 1866, en esta novela no se percibe la prosa densa que ambienta las páginas de muchos clásicos. La prosa es muy realista y descriptiva, dando un enorme énfasis en las descripciones psicológicas, en todo lo que pasa por la mente de los protagonistas, especialmente en la de Rodión Raskólnikov, el flamante protagonista, un estudiante brillante de 23 años, que debido a la falta de recursos se ve obligado a abandonar la universidad. Rodión vive en una pensión, en una pequeña y humilde habitación, lejos de sus dos únicas familiares, su madre Pulqueria y su hermana Dunia, quienes trabajan y hacen lo posible para mantener y enviar dinero a Rodión, y que éste siga estudiando para ser un excelente profesional. Raskólnikov, es presentado como un joven muy inteligente, muy racional y lúcido, que analiza constantemente su situación, su futuro, el estado del mundo y su entorno, desde una perspectiva bastante elevada, que le permite clasificar a los seres humanos en dos categorías: ordinarios y extraordinarios, contándose él obviamente en el segundo grupo. Y en los ordinarios, mostrando a todos esos seres humanos parásitos y piojos, que no contribuyen en nada al mundo, por lo tanto no debería importar que una de sus vidas, en comparación con la de un extraordinario. Rodión ha vivido y pasado por muchas cosas, y se puede decir que desde un punto de vista es entendible su posición, indignación  y raciocinio. Pero eso no me corresponde a mí decirlo, sino que cada lector será capaz de juzgar las actitudes e ideologías del protagonista.     

Y así, durante toda la obra somos testigos de las maquinaciones, decisiones y dilemas a los que se enfrenta Raskólnikov. Pero la maestría de Dostoyevski es tan enorme, que logra crear una íntima relación del lector con el personaje principal, que nos metamos en su piel, y desde ese punto apropiarnos de sus vacilaciones, de sus ideas y de su misma consciencia, además de juzgarlo al tiempo que nos juzgamos a nosotros mismos (tal vez de forma inconsciente) desde ese mismo punto. 

Las descripciones, las descripciones… son tan fascinantes, en absolutamente varios sentidos: Las descripciones físicas del entorno, el ambiente y las cosas. Las descripciones físicas y anatómicas de los personajes. Y lo más fascinante, las descripciones psicológicas de los personajes, del ser humano, la naturaleza humana a flor de piel. Sobre todo en este último tipo de descripción, nos encontramos con escenas tan reales que asustan. Rakólnikov, a través de la misma historia, vive una misma transformación y un descubrimiento. 

En esta obra, lejos de las altas cortes y los campos de batalla de Guerra y Paz, que también nos mostraba y desnudaba el alma humana en la alta sociedad rusa. Aquí, en Crimen y Castigo, de igual forma seguimos abordando y sumergiéndonos en lo más profundo de la naturaleza humana, pero desde la misma miseria. Y la gran reflexión que uno puede sacar luego de leer ambas obras, desde entornos tan distintos, es la total similitud e igualdad en los tormentos internos del ser humano. El poder, el orgullo, el resentimiento, la traición, el odio, e incluso el amor, son sentimientos universales que guían la vida de absolutamente todos los seres humanos. Desde el más rico al más miserable. Miserables como los personajes de la famosa novela de Victor Hugo, que sin lugar a dudas fue de gran influencia para el escritor ruso. 

La novela, narrada en una tercera persona que intercala entre distintas perspectivas, teniendo a la de Raskólnikov como la principal y dividida en seis partes, cuenta la historia un joven de escasos recursos con síntomas de megalomanía, que un día decide asesinar a una vieja usurera, a quien ve como un parásito social, y que no haría ninguna falta al mundo. Ese es el crimen. El castigo del estudiante, inicia desde el mismo momento en que comete el asesinato, pues es su propia conciencia (su castigo y su presidio) y el remordimiento lo que nunca lo deja en paz, haciendo que se cuestione por momentos sus propios delirios de grandeza.   

Y a partir de ese evento, Dostoyevski se explaya en diseccionar con tal minuciosidad y detalle, el proceso tanto interior como exterior del protagonista luego de su accionar. Haciendo un fiel retrato del la naturaleza del ser humano, el autor se adelanta increíblemente a su tiempo, cimentando parte de la base de muchas ideologías, teorías y filosofías en distintas áreas del conocimiento social, psicológico y científico, que describirían al hombre moderno, el hombre dentro del caos a su alrededor y al hombre en sus luchas internas. 

Dentro de todo ese banquete que representa la obra de Dostoyevksi, encontramos escenas y episodios memorables e inolvidables, por su carga emocional, por su encantadora y aterradora belleza, por su lucidez, entre muchos más apelativos: La escena de la carta de la madre, en donde ya desde las primeras páginas nos deja sin aliento frente a ese anhelo de un hijo al recibir la carta de su madre… y el contenido de ésta, ya es otra historia. Cuando Rodión acude donde su madre luego de cometer el crimen, y se da cuenta de que nunca más podrá hablar realmente con más nadie; totalmente desgarradora. Los episodios donde se analizan el estado psicológico del criminal durante la realización del crimen, el artículo que escribe Rodión sobre el tema y su posterior diálogo con Petrovich, el juez con el que mantienen conversaciones antológicas y de gran tensión. ¿Derecho al crimen? ¿Decisión salvadora para la humanidad? ¿Los hombres grandes han de experimentar en este mundo una pena inmensa? También las escenas de Rodión con Sonia, cuando ambos se descubren como almas gemelas, sobrevivientes o como diría Murakami “Seres abandonados por Dios”. ¿Qué habrá podido retenerla hasta ahora de acabar consigo de una vez?, hasta la misma confesión del criminal, ¿por qué lo hizo? Reflexión pesimista que lleva a preguntarnos ¿en realidad se arrepiente alguna vez? Su ferviente admiración por Napoleón le hacía afirmar que las personas grandes no se preocupaban por males singulares y diminutos frente al beneficio de la humanidad. Siguiendo con las escenas, la de Svidrigáilov con Dunia, la conversación final de Raskólnikov con su madre y con Sonia antes de entregarse. 

Estas son simplemente algunos de esos episodios memorables, dispersos en una fascinante novela, que sin dudas es de las mejores obras que he leído en toda mi vida. Toda una montaña rusa que te arrastra con ella por todo el camino, elevándote por momentos y luego estrellándote sin concesión contra el hierro del soporte. Una obra universal, que nunca dejará de ser actual, porque el ser humano en su interior realmente ha cambiado muy poco. Quizás ¿hemos dejado de buscar las respuestas en nuestro interior? … ¿Tal vez esa introspección y constante análisis fue la que llevó a Rodión a descubrir una terrible verdad?  ¿O fue una errada interpretación? 

La novela de Dostoyevski nos deja al tiempo con muchas más preguntas, muy pocas cosas son obvias. Al final con Sonia, ese ser inquebrantable y muy creíble en esa época, de personas entregadas a Dios y sus creencias, personas que dentro de la desgracia encontraban algo de luz y esperanza, algo que las impulsaba a salir adelante. El amor a su propia familia, a su prójimo más que a sí misma. Y es ese sentimiento tan universal también, lo que Sonia ayuda a descubrir a Rodión, un ser tan cerebral que duda durante mucho tiempo de lo que siente, de eso que no conoce y empezaba a experimentar por primera vez. La respuesta a la pregunta que alguna vez se le pasó por la cabeza cuando hablaba con Sonia:

¿Qué habrá podido retenerla hasta ahora de acabar consigo de una vez?

Y este detalle final, aunque algunos (muy pocos) critiquen por ser “blando”, a mi me pareció totalmente apabullante, porque el autor nunca deja de explorar las distintas posibilidades y el universo interior del ser humano. Porque toda la obra es un proceso de transformación del mismo Raskólnikov… una metamorfosis. Véanlo como quieran verlo: alusión bíblica a Lázaro o al superhombre de Nietzsche… entre tantas otras posibilidades que cada persona podrá tener… Y con eso sigue luego de la lectura el efecto removedor de Dostoyevski, porque luego de leerla, cada vez que la leas, ya no eres el mismo.

10/10
 

A.S.B

lunes, 4 de marzo de 2013

Un Final Perfecto (John Katzenbach)




 
John Katzenbach es un autor muy interesante, que ha escrito algunos de los thriller psicológicos que más me han gustado, como “El Psicoanalista”. En esta oportunidad, estaba emocionado por su último libro, sobre todo por los excelentes comentarios que escuchaba y el mismo argumento del libro que es muy llamativo y despierta algo de interés. 


Antes de continuar con mi opinión, comparto la sinopsis:

“Sólo unos kilómetros de distancia separan a tres mujeres que no se conocen entre sí. Una es doctora; otra, profesora; la tercera, estudiantes. Las tres son pelirrojas y vulnerables. Las tres son el próximo objetivo de un psicópata obsesionado por llevar a cabo su obra de arte final. Crímenes que serán estudiados en las universidades, de los que se hablará durante décadas. Crímenes perfectos.
El asesino les dice a las tres mujeres que va a matarlas. No saben cuándo, ni cómo, ni dónde. Solo saben que él está ahí fuera, cada vez más cerca. Que lo conoce todo sobre ellas. Y que ha comenzado un terrible acoso psicológico que las empujará paso a paso hacia la muerte.
Ahora sólo tienen dos salidas: cambiar el final del cuento o ser devoradas por su peor pesadilla”


La novela me ha parecido de las peores que he leído del autor y ha sido una total decepción. Creo que incluso uno de los peores libros que he leído en mi vida. 

El argumento aunque tiene un planteamiento interesante, es plasmado de forma tonta y tediosa. La prosa es sencilla e inútil. El ingrediente que el autor utiliza en sus obras anteriores para atrapar al lector en su juego mental y psicológico, aquí es prácticamente inexistente.  

La historia daba para dos cosas, hacer una novela interesante haciendo juego con el cuento y con lo absurdo de la situación, pero también daba para hacer una historia estúpida, sin ningún tipo de credibilidad y dejarse llevar por lo absurdo de las situaciones. 

Muchas situaciones son inverosímiles y el autor no hace absolutamente nada para darles credibilidad.

En realidad no sé lo que ocurrió con esta historia y cómo ha gustado a otras personas. Las más de 400 páginas se vuelven tediosas e insoportables y el autor remata con un final con algunas pinceladas de interés, pero que no se recupera para nada. Terminas la novela, pensando si lo que leíste fue en serio. 

Una total decepción y no la recomienda para nada.

3/10







viernes, 3 de febrero de 2012

El Psicoanalista (John Katzenbach)


Este interesante libro lo leí hace mucho tiempo. Estoy tratando de hacer un recordatorio de reseñas y comentarios sobre los libros que he leído, claramente antes de abrir el Blog.

El Psicoanalista, fue precisamente el primer libro que leí de Katzenbach, que es un escritor amante de los Thrillers. Y los de este autor, personalmente los disfruto mucho.

Inicialmente la sinopsis en la contraportada:

“Feliz cumpleaños doctor. Bienvenido al primer día de su muerte”.

Así comienza en anónimo que recibe Frederick Starks, psicoanalista con una larga experiencia y una vida tranquila. Starks tendrá que emplear toda su astucia y rapidez para, en quince días, averiguar quién es el autor de esa amenazadora misiva que promete hacerle la existencia imposible. De no conseguir su objetivo, deberá elegir entre suicidarse o ser testigo de cómo, uno tras otros, sus familiares y conocidos mueren por obra de su asesino, un psicópata decidido a llevar hasta el fin su sed de venganza.

Dando un inesperado giro a la relación entre médico y paciente, John Katzenbach nos ofrece una novela en la tradición del mejor suspense psicológico.

Esta es la base de la historia que se dividen estructuralmente en tres partes. Es un libro con una prosa muy sencilla, narrado en tercera persona y con varios diálogos, algunos muy lucidos. Y descripciones que te transportan desde el inicio dentro de la trama.

El ritmo es ascendente, y a algunos puede resultarle pesado, porque no inicia como esperamos. Al ser un psicoanalista el personaje principal, esperamos que cuando se siente amenazado haga un despliegue de todos sus conocimientos, pero esto no ocurre desde el inicio. El doctor Starks con un gran realismo psicológico plasmado por Katzenbach, inicialmente se siente asfixiado con las distintas acciones que su torturador realiza para hacerle la vida imposible, lo bloquean totalmente, haciendo que el personaje vaya cayendo poco a poco emocionalmente en caída libre. Así que prácticamente en la primera parte observaremos como nuestro psicoanalista cae en el juego de su psicópata y lo lleva casi a ejecutar su objetivo: que se suicide.

Esta parte inicial, puede a muchos parecerle aburrida, pero la descripción y el manejo que hace el autor sobre la caída en todos los sentidos del doctor Starks es muy notable. Por lo tanto, creo que hay una anti-trama en el inicio. Y eso me resultó muy interesante en su momento. Sobre todo porque en esa primera parte alcanzamos a sentir la desesperación y el tedio del personaje central.

Ya cuando el psicoanalista no puede caer más bajo, y después de varias cosas, inicia la otra parte interesante del libro, que es la reivindicación del personaje, su renacimiento de las cenizas, y entonces sí, haciendo el despliegue de las virtudes de su profesión. No queriendo dar más detalles del libro y su estructura, debo decir que es un libro notable, a mi me gustó mucho cuando lo leí por primera vez, sufrí con el personaje y fue su cómplice en su levantamiento.

En síntesis, es un libro entretenido, que escapa de algunos elementos convencionales de los thrillers, fácil de leer y que te puede dejar enganchado hasta el final.

7.5/10