Mostrando entradas con la etiqueta Natsume Soseki. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Natsume Soseki. Mostrar todas las entradas

jueves, 8 de diciembre de 2022

Reseña del libro: Botchan (Natsume Sōseki)

 
 
En este blog ya había publicado anteriormentes dos reseñas de otros libros de Sōseki: Sanshiro y Kokoro, específicamente (al final dejo links). Y siempre me ha impresionado del autor su prosa sencilla, sútil, y al mismo tiempo con una enorme profundidad emocional, una belleza y una humanidad que reluce a través de sus personajes y sus descripciones. 

Relaciono a Botchan más con Sanshiro, porque hace parte del conjunto de primeras obras del autor, en donde explora el universo de los adolescentes y los jóvenes adultos, quienes se impactan por primera vez con la realidad de la vida, las responsabilidades, el deber y muchas veces la destrucción de sus sueños. Además de la siempre presente simbología y referencia del cambio transicional del Japón hacia una occidentalización de su modelo económico y toda su cultura.  

Botchan es un joven tokiota, considerado por sus padres y su hermano como un caso perdido, encontrando afecto y aceptación solamente en su criada, Kiyo. Los padres mueren, el hermano se muda y propone vender la casa para cortar contacto para siempre. Botchan acepta (sin protestar) y se muda a una pequeña pensión, Kiyo se muda con un sobrino esperando que Botchan prospere para irse a vivir con él, y el joven entra a estudiar Física con su parte del dinero de la casa. Logra graduarse en tres años y el director le propone para una vacante como profesor de matemáticas en una escuela rural en la isla de Shikoku. Botchan acepta la propuesta para empezar a ganar dinero y poder en un futuro comprar su casa, casarse y llevar a Kiyo a vivir con él. Ya en la escuela, Botchan se encontrará con todo un universo distinto al conocido, con extraños y misteriosos compañeros, con quienes fraguará amistades y enemistades, con apodos tan particulares como El Bufón, Camisarroja, Puercoespín, Calabaza; pero especialmente a una manada de estudiantes salvajes, quienes se encargarán de hacerle la vida imposible, con distintas bromas y siguiéndolo a todos lados para burlarse de sus extrañas costumbres citadinas. Acá un fragmento:

“¡Parecía que la única ocupación de los estudiantes era seguirme y vigilarme como si fueran un equipo de detectives! ¡Era deprimente! Me dije que lo mejor sería continuar haciendo lo que me apeteciera sin tener en cuenta lo que los demás pensaran de mí. Sin embargo, también me pregunté con disgusto qué se me había perdido a mí en un lugar tan provinciano y tan cerrado como aquel.”
 
 
 

 
 
Al parecer, Botchan tiene tintes autobiográficos, algo muy habitual en el autor, quien también trabajó en una escuela rural en la misma isla, y quien también se refleja en sus protagonistas como alter egos a través de sus reminiscencias. Es por esto, que además de esa prosa tan ágil y el siempre uso del narrador en primera persona, también maneja un humor (a veces negro) hilarante y el protagonista nos comparte reflexiones de la vida que nos dejará pensando y reflejándonos al mismo tiempo en él. Y eso logra Sōseki, quien siempre nos contacta con la humanidad, con los altos y bajos de la vida, con nuestras virtudes y defectos, y con lo oscuro y luminoso del mundo.   

Botchan es un bello personaje muy bien construido, porque está lleno de inocencia, ingenuidad y dudas, pero a la vez es muy impulsivo, y él mismo se encarga de reflexionar sobre esa característica suya, al estar consicente de que puede equivocarse muchas veces al juzgar prematuramente a las personas o a las situaciones. Acá algunas de sus cavilaciones al respecto:

"No soy muy inteligente, nunca lo he sido; la mayoría de las veces, si alguien me intenta convencer de algo con astucia, dudo de mí mismo, pienso que tiene razón y que soy yo quien está equivocado, así que acabo cambiando de opinión. Pero aquella noche no fue así. Desde mi llegada había algo en Camisarroja que no me gustaba. En algún momento cambié mi criterio y pensé que era una buena persona aunque un poco afectado, pero ahora volvía a ver, más claramente aún, que sus intenciones no eran buenas, y eso me gustaba menos aún."
 
El traductor de esa bella edición en español de la editorial Impedimenta, nos explica que la palabra Botchan se refiere a un niño mimado o inmaduro, también chiquillo, señorito o querido, así como también una forma afectuosa de dirigirse a un niño. Y preciso quien primero lo llama así es su afectuosa cuidadora, Kiyo. 

En el colegio tenemos distintas situaciones con los estudiantes y dramas con sus colegas, que harán que Botchan siga evaluando su forma de ser y de reaccionar ante distintos problemas, y por supuesto, a actuar de forma impulsiva en varias situaciones con consecuencias para él y los demás. Recuerdo el episodio cuando apenas llega a la escuela y el director le da la bienvenida dándole algunos parámetros y le describe el modelo del docente ejemplar que debían cumplir los profesores de esa escuela. Botchan sorprendido y con su particular honestidad le responde que no puede cumplir esos estándares, y el director corrige inmediatante, apuntando que era un ideal y porque no pensaba que se lo iba a tomar tan en serio. Esto representa una primera entrada accidentada y un pequeño abrebocas de toda la red superficial y de mentiras que irá descubriendo. También se ve también de forma sutil ese contraste y constante pulso entre la Japón rural/tradicional y la que ha cambiado con nuevos horizontes, con muchas tensiones y una aparente incapacidad de convivir. Acá un fragmento:

“Así que solo me quedaba adoptar las tácticas de mis adversarios e intentar alcanzar mi objetivo sin darles ninguna oportunidad de respuesta. Pero esas tretas no eran dignas de un tokiota. Aunque si quería aguantar un año entero allí, algo se me tendría que ocurrir. A menos que me volviera a Tokio para reunirme con Kiyo. Si seguía más tiempo en aquel agujero, me iba a degradar completamente. Antes de que eso ocurriera estaba dispuesto a hacerme repartidor de periódicos.”
 
 
 

Foto: Natsume Sōseki 
 
 
Tras tantas dificultades con compañeros, directivos, caseros, estudiantes y locales, Botchan no puede entender que haya causado tanto desdén y con su innata impulsividad se imagina los grandes dramas y complots en su contra, por lo que encuentra complicidad con uno de los colegas y planean una venganza y un golpe final para abandonar ese pueblo, que le recuerda en el fondo dolorosamente al rechazo de sus padres y su hermano. Pero el personaje no es una víctima completamente, porque preciso la gracia con la que Sōseki lo construye, se fundamenta en esa ambigüedad que se refleja en sus reacciones y decisiones, con las que el lector estará de acuerdo y en desacuerdo muchas veces. Pero a la vez logramos entender sus contradicciones (a veces no), y disfrutamos, nos reímos y finalmente sentimos algo de solidaridad, pena, quizás algo de fastidio y ternura por el joven protagonista. 

En síntesis, Botchan es una de las novelas que empieza a marcar el estilo y la voz del gran Sōseki, y es un libro clásico en el Japón que ha sido comparado con novelas como El guardián entre el centeno, comparación con la que no estoy del todo de acuerdo pero puedo ver sus puntos de encuentro. Es una novela breve, sencilla y con su respectiva profundidad, que hará al lector disfrutar de uno de los grandes autores japoneses y universales. Y como había dicho al inicio, dejo los links de otras dos novelas que he reseñado, de las cuales Kokoro sigue siendo la mejor que he leído del autor.
 
Nota: Y he descubierto que se hizo una adaptación animada del libro. Espero ver pronto.  
 
 

 

sábado, 21 de noviembre de 2015

Sanshiro (Natsume Soseki)

Natsume Soseki



Sanshiro es una de las primeras obras del gran e icónico escritor japonés Natsume Soseki. Escrita y publicada en el año de 1908, y publicada en España en el 2009 por la Editorial Impedimenta, en una edición preciosa, así como la editorial ha hecho con toda la obra de Soseki; “Sanshiro” refuerza parte del estilo que el autor empezó a crear y utilizar desde “Botchan”, con temáticas afines, personajes bellamente retratados en su individualidad y en sus relaciones, en donde se centra y retrata de forma magistral, la occidentalización del Japón en distintos aspectos, que se empezó a generar desde la Era Meji, que preciso cubrió hasta inicios del siglo XX, y que tanto rechazo y crítica despertó entre los intelectuales japoneses. Soseki escapa un poco de este debate, y casi al mismo tiempo que ocurre, crea estas bellas, entrañables y humanas historias, llenas de ironía, humor, belleza y sensibilidad. 

“Sanshiro” es un joven de pueblo que se traslada a la cosmopolita ciudad de Tokio para estudiar Literatura en la Universidad de Tokio. Durante ese año que convive en la universidad y en la ciudad, sufre tremendo impacto al encontrarse con una sociedad que está cambiando. Parte de ese cambio se representa en los personajes que llegan a su mundo, desde las chicas occidentalizadas con espíritus emancipados y libres, esnobs, científicos e intelectuales enfrascados en discusiones filosóficas y trascendentales, el profesor Hirota, y su loco, a veces lúcido y entrañable amigo, Yojiro, que lo meterá en un sinfín de problemas y aventuras. Sumado a esto, también conoce el amor, con Mineko, una joven muy particular y voluble, que confundirá mucho más la inestabilidad emocional de Sanshiro. 

La prosa de Soseki, como la de toda su obra, es sencilla, sútil pero al mismo tiempo profunda emocionalmente, hermosa y humana… narrada en tercera persona y nutrida en detalles y descripciones tanto humanas como físicas, dotadas con las mismas características, que hacen de cada lectura del autor, una experiencia entrañable, nostálgica y evocadora. No cuenta mucho imaginar, porque Soseki es venerado por Murakami, ha bebido mucho y de él, y porque Sanshiro es de sus obras de cabecera. Ves reflejados los espíritus de varios de sus personajes en los de Murakami, que preciso tienen esa similitud, ambos autores no fueron apáticos al cambio de Japón, sino que al contrario lo han descrito con perfección tal y como fue cambiando y se encuentra actualmente: con una gran influencia de occidente, pero con muchos aspectos que se mantienen arraigados, y que creo que tendrá que pasar mucho tiempo para que puedan ser totalmente excluidos, ya que preciso es parte de la esencia de esa cultura, la que la hace bella y entrañable, desde mi perspectiva.  

Sanshiro es el personaje central, es reflexivo, dubitativo, errático… joven al fin y al cabo, jeje. Y durante todas las más de 300 páginas, los lectores se sentirán identificados con él, vivirán, se reirán y sufrirán un poco con sus avatares. Muy recomendado


8.5/10


Reseña de Kokoro


A continuación comparto algunos fragmentos y diálogos:


Yojiro: Cierto, dije que Mineko era temeraria. ¿Por qué lo preguntas?
Sanshiro: ¿Se puede saber que ves de temerario en ella?
Yojiro: No es nada concreto. Todas las mujeres modernas son así. Mineko no es la única. 
Sanshiro: Dijiste que era como un personaje de Ibsen, ¿verdad?
Yojiro: Lo hice.
Sanshiro: ¿A qué te referías?
Yojiro: Bueno… Es como un personaje de Ibsen, eso es todo. 
Sanshiro no estaba nada convencido de la respuesta de su amigo, pero decidió no seguir incidiendo en lo mismo. Habían dado andado unos pasos en silencio cuando Yojiro exclamó:
Yojiro: ¡Mineko no es la única chica que se parece a un personaje de Ibsen! En los tiempos que corren, todas las mujeres son así en cierto modo. Y no solo las mujeres. Cualquier hombre que haya aspirado la más mínima bocanada de la nueva atmósfera tiene algo ibseniano en su interior. Lo que pasa es que la gente no actúa libremente, como hacen los personajes de Ibsen. Por dentro todos ellos suelen sentirse bastante frustrados. 
Sanshiro: Pues yo no me siento frustrado.
Yojiro: Tú eres experto en engañarte a ti mismo. No existe sociedad que no tenga sus defectos, ¿no crees?


Hirota: (…) Algunas personas son amables de manera mecánica. Toma mis clases, por ejemplo. Lo único que pretendo es ganar algo de dinero para vivir, pero a mis alumnos no les gusta verlo de ese modo. Por ejemplo, Yojiro, el cabecilla de los granujas; Yojiro era un verdadero alborotador. Siempre me estaba dando problemas, me sobrepasaba; pero no había nada odioso en él. En realidad es un tipo adorable, como los americanos cuando se muestran tan brutalmente francos con los asuntos de dinero. Saben lo que quieren y se dedican a perseguirlo. Es lo más honesto que se puede hacer en la vida, y no hay nada tan inofensivo como la honestidad. La cosa más importante que nos inculcaron a los de nuestra generación fue la compostura: en consecuencia ninguno de nosotros sabemos abordar las cosas de manera honesta, sin teñirlo todo de afectación. 



(Sanshiro entra cuando un artista pinta a Mineko)
(…) Cuando entró al estudio Sashiro había sentido como si se estuviera internando en un banco de niebla. Con el codo descansando en la mesa, se rindió a aquel silencio, más cerrado que el de la propia noche. En el silencio estaba inmersa Mineko, y la imagen de esta que poco a poco iba tomando forma en el lienzo. Todo lo que se movía era el grueso pincel del artista. Se movía solo para los ojos del espía; para los oídos, todo seguía en silencio. El orondo pintor también se movía de vez en cuando, pero sus pasos carecían de sonido. 
Encerrada en su mutismo, Mineko permanecía completamente quieta. De pie en su pose, con el abanico en el aire, era en sí misma un cuadro viviente. Tal y como Sanshiro lo veía, Haraguchi no estaba pintando a Mineko; estaba copiando un cuadro ya existente, de misteriosa profundidad; utilizando toda su energía para plasmar una pintura mediocre a la que le faltaba, precisamente, lo que la modela derrochaba con tanta prodigalidad: sentido de lo profundo. Y aun así, en medio del silencio, la segunda Mineko se estaba haciendo incluso más presente que la primera. Sanshiro imaginó que entre estas dos Mineko discurría un largo tiempo de silencio que no había sido mancillado por el sonido de un reloj. (…)


martes, 14 de abril de 2015

Reseña del libro: Kokoro (Natsume Soseki)

Natsume Soseki



Llegue a este libro, y a este autor, principalmente por Haruki Murakami, que siempre lo ha catalogado como una de sus grandes inspiraciones, y uno de los grandes de la literatura japonesa y universal. También quedé enamorado de las ediciones, que desde finales de la pasada década, la editorial Impedimenta hizo de todas sus obras. 

Publicada por primera vez en 1914 por partes o por entregas a través de un diario japonés, siendo años después publicada como novela completa, "Kokoro" es una de las últimas novelas de Soseki, y considerada su obra maestra. Al leerla, inmediatamente podemos identificar de lo que bebió Murakami (y otros autores contemporáneos) de sus novelas, tanto en los personajes como en la atmósfera dominante, cargada de nostalgia y melancolía.  

"Kokoro", que quiere decir “Corazón” (aunque también contenga la mente, el alma y el espíritu), es una obra profundamente triste y hermosa al tiempo. Dividida en tres partes: Sensei y yo, Mis padres y yo, y El Testamento de Sensei, el libro nos introduce en la historia de amistad entre dos personajes memorables, un joven sin nombre y un anciano al que conocemos como Sensei. La historia que se narra en su mayor parte en primera persona; los dos primeros capítulos de la voz del joven y el último capítulo a través de una extensa misiva de Sensei. En cada una de sus tres partes, poblada por capítulos muy cortos que abarcan no más de dos páginas, un elemento que agiliza la lectura por parte del lector, el lector hará un recorrido por la Japón posterior a la Era Meiji, es decir, la Era Taishō (1912–1926), concentrada en las dos primeras partes en la voz y perspectiva del joven protagonista, que muestra una desesperada búsqueda de identidad, que aunque es natural es una persona muy joven, funciona para representar el estado de ánimo del Japón, en donde muchos se encontraban perdidos y huérfanos tras la muerte del Emperador; y posteriormente, en la tercera parte, retrocediendo en el tiempo y adentrándose en el corazón de la Era Meiji (1868–1912). En su primera parte, "Sensei y yo", muestra el nacimiento de la amistad entre estos dos personajes, que se nutre bajo la necesidad del joven de ser orientado, guiado, escuchado y comprendido; y del anciano, de apaciguar sus fantasmas del pasado y ayudar a que otros no comentan los mismos errores que él. En su segunda parte, "Mis padres y yo", se aborda el tema de la familia del joven, en donde conocemos la tensa relación con sus padres, el enfrentamiento con las expectativas de sus padres sobre su futuro, el ansia de libertad e independencia ante la represión o limitación de lo tradicional, con lo que seguramente muchos jóvenes se sentirán identificados, y que representa otra muestra fiel de las tensiones en la Era Meiji, con las personas que aún se aferraban a los valores tradicionales que se acunaron durante los casi mil años que duraron los samuráis en el poder, divididos en tres grandes eras o shogunatos. Y una tercera parte, "El Testamento de Sensei", en donde seremos testigos de una larga confesión a través de una misiva escrita con el corazón de un ser humano que desnuda su alma ante su joven aprendiz. 

Kokoro, es una novela sencilla y a la vez tan profunda, que aborda temas como la madurez, el cambio, el descubrimiento del bien y el mal, el egoísmo, la mezquindad, la envidia, el honor, la voluntad, el peso de la consciencia, el amor, los celos y la culpa. Todos estos cambios o sucesos ambientados bajo el cambio abrupto de una nación o una era (Era Meiji), que se muestra como metáfora del cambio de sus mismos habitantes. Y es realmente magistral la forma en que Soseki logra realizar constantemente este contraste o paralelismo entre el espíritu cambiante de la nación y el de sus propios personajes, que están tan estrechamente ligados como un mismo ser, como el mismo significado de "Kokoro", que es un concepto profundo e indivisible que unifica todo lo que sentimos, pensamos y lo que conforma nuestra propia esencia.

En síntesis, una novela intimista, sutil, introspectiva y poderosa, donde te relacionas con los personajes, sufres y creces con ellos. Los entiendes y te sorprenden sus decisiones, te cuestiona, te confronta y te hace pensar en lo que harías en tales escenarios, en donde tu moral y tus valores se ponen a prueba. Logra una profundidad psicológica y filosófica, que solo ha estado al alcance de pocos escritores como Fiódor Dostoyevski, quienes lograron explorar, escarbar y hacer agudas y profundas radiografías del alma humana, en sus momentos de luz y oscuridad. Porque sin dudas, incluso en nuestra realidad, hay algo muy íntimo dentro de cada ser humano, y son los secretos que yacen en el corazón de cada persona… Secretos que pueden hacer daño, a otras personas, a la persona que lo guarda, y por otro lado, que puedes servir de aprendizaje a otros que inician su camino. Muy recomendada, es una obra maestra de la literatura universal que debe ser leída como otro de los grandes clásicos universales.


10/10



Comparto el link de otras dos novelas que he reseñado del autor en este blog: