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lunes, 1 de febrero de 2021

Reseña del libro: Encuéntrame (André Aciman) y Apuntes de una entrevista al autor

Crítica del libro Encuéntrame


Al final de ese precioso y excelente libro “Llámame por tu nombre” (Call Me By Your Name/2007) hay un salto temporal que nos da un vistazo sobre el futuro de la vida de nuestros amantes protagonistas, Elio y Oliver. Para los que sólo conozcan la exitosa y bella adaptación cinematográfica de Luca Guadagnino, ese momento no lo recordarán porque simplemente no apareció en la película. El autor, André Aciman, publicó a finales del 2019 una secuela de la novela, “Encuéntrame” (Find Me), que se ubica precisamente temporalmente entre las acciones de la primera parte de “Llámame por tu nombre” y su capítulo final “Lugares fantasmas”, que hace ese salto temporal en la historia. 


(Al final estarán disponibles los links a otras dos reseñas de libros de André Aciman)



Encuéntrame


El libro se divide en tres partes (Tempo, Cadencia y Capricho), que a la vez tienen tres narradores y perspectivas distintas. En Tempo, el inicio nos puede tomar por sorpresa a todos los lectores del primer libro, pues inicia con la narración desde la perspectiva del padre de Elio, y abarca casi las primeras 80 páginas. Samuel Perlman va camino hacia Roma a visitar a Elio, y en el trayecto del tren se enamora de una joven con quien inicia un romance. En esta parte se muestra más del universo interior y el pensamiento de este personaje, quien a tantos lectores maravilló con el discurso que da a su hijo al final de la novela anterior. Sabemos lo que ha pasado con su vida y muestra las dinámicas del amor maduro entre un hombre mayor y una joven adulta, las dudas, temores por la diferencia de edad y las lecturas de los pensamientos emociones del otro, con esas acertadas descripciones introspectivas del autor. Pero algo importante en esta primera parte, acerca de la razón y la decisión de empezar con la visión del padre, y que confirmé con mi conversación con André Aciman en una entrevista que le hice en medio del Hay Festival Digital de Literatura en Colombia, es que la figura del padre, no sólo de Samuel Perlman, sino de otro nuevo personaje y el símbolo del padre en general, marca una de las líneas narrativas de la novela. Porque las relaciones entre padre-hijo o madre-hijo siempre han estado presentes en las novelas de Aciman, así como el legado y la trasmisión generacional, y nos lanza la pregunta:

¿Cuántos  de nosotros dedicamos  tiempo a saber quienes son nuestros padres en realidad?


Preciso en el 2017, Aciman publicaría “Variaciones enigma”, otra novela de relaciones amorosas y de relaciones parentales, donde justo en su primera parte nos muestra la historia de un hijo que descubre el secreto de un padre. Un secreto que le ayuda a buscar su propia identidad a él mismo, y a conectar cabos y conocer a su padre como nunca imaginó. Aciman menciona que es consciente de la ambigüedad que expuso en el discurso de Samuel a Elio al final de “Llámame por tu nombre”, donde éste le menciona que quizás estuvo varias veces a punto de tener una relación especial como la de él con Oliver, pero siempre algo ocurría que no lo dejaba. El autor menciona que estos secretos hacen parte de la vida íntima de todas las personas y de sus personajes, y que también son parte del revestimiento que se hacen los padres al momento de tener hijos. La armadura, la máscara y la pérdida de identidad, con tal de asumir el nuevo estatus de deidad o figura a imitar. Todo esto con las distintas variantes que tiene en cada persona. Por esto, iniciar con la figura del padre era vital, porque además vemos cómo Samuel comete conscientemente los mismos errores de Elio, cuando está intentando establecer una relación con la joven del tren. Y se nos viene a la cabeza aquella frase de que a veces olvidamos los consejos que damos a otros para nosotros mismos.

Confieso que al inicio me sorprendí que Samuel fuese el narrador, y más cuando veía que avanzaba la novela y seguía centrada en él, pero a medida que fui avanzando, al terminarla, y al conversar con André pude entender lo importante de su papel en el desarrollo de la historia.




Crítica del libro Encuéntrame

(Foto: Entrevista con André Aciman en el Hay Festival 2021) 


Así como en “Tempo”, siempre con las referencias musicales, se nos marca el inicio del ritmo de la narración, ya en la segunda parte, “Cadencia”, entramos en ritmo y en un paraje conocido. Pues aparece la voz narrativa de Elio nuevamente, el narrador absoluto del anterior libro, y un personaje muy bien trabajado y construido, quien acá comparte el protagonismo.

Vemos a Elio más maduro, como un pianista que da clases en un conservatorio y conciertos en grandes salas. La narración mantiene la línea temporal del inicio, pues vemos a Elio recibiendo a su padre con su nueva amiga. Sólo un cambio de lente. Entonces conocemos sobre su trabajo, sobre sus relaciones esporádicas, sobre el recuerdo aún vivo de Oliver, y además nos adentramos en su relación con un hombre mayor, Michel. Es otra historia donde observamos la madurez de Elio en encarar las relaciones, los acercamientos y la iniciativa, pero también vemos la presencia de los recuerdos, de los amores no olvidados y los temores por el futuro en ese tipo de relación con distancia de edades. Y con Michel hacemos la conexión con la primera parte, porque dentro de su historia también tenemos otra relación especial de padre-hijo y un secreto vivo por descubrir. Y siguen las preguntas: 

¿A cuántas capas de profundidad están quienes creíamos conocer solo porque los queríamos? 


Este tipo de narración con varias perspectivas y narradores no es nueva en Aciman, pues aunque en “Llámame por tu nombre” sí uso un solo narrador, en otras de sus novelas ya ha usado esta estructura, como en “Ocho noches blancas” o en la misma “Variaciones enigma”, y pensó introducirla en el universo de Elio para conocer un poco más de esos personajes tan importantes para Elio: Samuel y Oliver. 

La parte de Elio es la más extensa, claramente, y tiene momentos muy bellos, tiene algunos flashbacks, y el lector siente que se encuentra en un lugar conocido y antes habitado. Aciman reconoce que Elio es el personaje con el que se siente más cómodo para narrar, porque él fue Elio, no porque le haya pasado exactamente lo mismo, sino porque era la voz de su juventud, las dudas, las certezas, los temores y deseos que también tuvo. Como un hombre mayor, se le hizo también más sencillo encontrar la voz de Samuel Perlman, pero confiesa que la voz que más se le dificultó encontrar fue la voz de Oliver. Y se nota en muchos aspectos.


Y en la última y más breve parte del libro, Capricho, leemos por primera vez la voz de Oliver, quien ya es un padre con hijos y se encuentra en una fiesta con varios amigos, entre falsedades y ruido, aún pensando en Elio. Aciman me contó que la voz de Oliver se le dificultó porque no podía pensar como él, ni resolver del todo el motivo de sus decisiones. Porque en el primer libro lo vimos a través de los ojos de Elio, pero en esta última parte, aunque es muy corta, se nota que Aciman está un poco perdido, porque acude en un momento a una ilusión y momento onírico donde Oliver conversa con un famoso compositor de música clásica, mientras deambula entre la embriaguez y la insatisfacción. Se siente que la cadencia se ha perdido, y que todo empieza a tener una dirección muy controlada y efectista en su tramo final. Incluso el título del capítulo me parece que es muy disonante con los otros dos. Y según la conversación que tuvimos, me parece que el autor es consciente de eso.

A la pregunta de si fue difícil volver a conectar con los personajes después de más de diez años de distancia entre la primera novela y la secuela, Aciman responde que no, porque en cierta forma los personajes siempre han estado muy presentes, y que la idea de continuar la historia lo persiguió por mucho tiempo. De hecho, hizo varios borradores en años anteriores y descartó distintas versiones. 

Pero esta última y breve parte con la voz narradora de Oliver, aunque no fue del todo de mi agrado, me permitió reflexionar sobre otro tema que conversé con Aciman. Porque en algún momento los protagonistas hacen un viaje pasando por Alejandría, con distintas referencias al mundo clásico. Las referencias son claras porque en el primer libro Elio y Oliver tienen una relación con la historia, pues de hecho la arqueología hace parte del trabajo de Oliver y el padre de Elio. Por eso le pregunté a André sobre la presencia de “lo antiguo”, de la tradición griega, de la Odisea de Homero, que tan presente se siente en su novela, y que a la vez le da un aire épico, como un romance épico a su historia y sus personajes, con un toque muy moderno. Él estuvo totalmente de acuerdo con esa percepción, y dijo que no era casual, que las referencias históricas estaban, no solamente por la profesión de los personajes, sino como reflexión de la novela al paso del tiempo. Aciman es reconocido por ser traductor y experto en la obra de Marcel Proust, y me mencionó que en sus novelas él intenta hacer algo muy proustiano, no a la escala del autor francés, sino de forma más pequeña.

Y con respecto a la orientación sexual de sus personajes, en alusión a la idea de que muchas veces sus personajes son bisexuales, él confirma que le interesa narrar las relaciones de seres que se buscan, se dejan y se encuentran. Que se mueven por sus pasiones y deseos, sin importar el género. Pero que en definitiva, están en constante búsqueda de otros y de sí mismos, de la identidad de ellos y de los suyos, como los padres, que también son parte de ellos mismos. Y sobre todo, escribir desde su experiencia y trasladarla a sus personajes, por eso quizás se les haga tan cercanos y personales a muchos lectores que le escriben o le dicen cuando lo ven, que sus libros les han tocado mucho e incluso les ha cambiado sus vidas. Y una de las cosas que más les satisface, es la de generar una conversación entre padres e hijos.

Por todo esto, aunque la novela en general no me gustó tanto como “Llámame por tu nombre”, que tiene una buena cadencia de principio a fin, creo que “Encuéntrame” tiene algo especial, porque al final ese grito de “búsqueda” puede ser enunciado por Elio y Oliver, o por el recuerdo de los padres, que pueden gritar más por el que sus hijos no tengan muchos obstáculos en sus propias búsquedas.   


Reseña de otros libros de André Aciman en el blog:

Reseña de "Llámame por tu nombre" (Link)

Reseña de "Variaciones enigma" (Link)



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)

domingo, 13 de septiembre de 2020

Reseña del libro: Vista desde una acera (Fernando Molano Vargas)

Crítica del libro Vista desde una acera 
 
 
 
Hace unos meses hice un post sobre dos de las obras de Fernando Molano Vargas (Un beso de Dick y Todas mis cosas en tus bolsillos), luego de haberme metido de lleno en ellas y descubrir el universo del fascinante escritor colombiano. Fue el descubrimiento de una voz muy íntima, sincera y de una gran sensibilidad, a veces intensa, inocente o ingenua, como es a veces la adolesencia, la juventud. Pueden ver ese post en el siguiente link:

(Post) Fernando Molano Vargas: Un beso de Dick y Todas mis cosas en tus bolsillos

Con esas dos obras quedé inmediatamente con muchas ganas de leer su última obra, que había terminado de escribir antes de morir muy joven de Sida: Vista desde una acera. 

La novela me ha gustado mucho. Se nota que es una obra de madurez y que su bello estilo se encuentra mucho más depurado y perfeccionado. 

La novela se encuentra intercalada en dos narraciones, que transcurren en dos tiempos y dos (y muchos) espacios. Uno de ellos es en un hospital, en su mayor parte, donde se desprenden recuerdos, memorias, y desde donde también la segunda narración toma cuerpo y forma. En el hospital se encuentra Adrián, que es el nombre del gran amor del autor en esta novela, enfermo por el Sida. Y Fernando es Fernando. En el libro se titula como “Primer día” y “Escenas para un diario”, porque la estructura de esta parte del libro, que se diferencia porque se encuentra en cursivas, tiene la forma de un diario. Lo que no excluye que en esta parte también se encuentren recuerdos y sueños, como el de la playa a la que deseó ir con su amado.

En la otra parte del libro, ya sin cursivas, que se va intercalando con los textos del diario en el hospital, Molano nos cuenta su historia, su vida, su novela. Inicia no con “Primer día” sino con “Primera parte” y “Memorias de dos niños”. Por lo tanto vamos encontrando una construcción mucho más literaria y depurada. A la vez que utiliza más recursos narrativos en las descripciones, en donde explora dentro de esa primera persona, el uso de los objetos, los sueños, los nombres, las ciudades, los pensamientos. Nos empieza a hablar de la infancia, el inicio de todas las historias, en donde vemos la inocencia y la fragilidad del niño, y del hombre que reconstruye con su mirada, mientras analiza su entorno, su hogar, su casa, su familia, a sus hermanos, su padre, su madre y a sí mismo. Estos recuerdos son en primera persona, en donde sigue con su prosa íntima y sensible, pero logrando una distancia que le ayuda a construir y enriquecer el relato, gracias a ese paralelo entre la ensoñación, la evocación y la introspección. Algo en lo que se diferencia de Un beso de Dick, su primera novela, que es una narración de un presente instantáneo, junto a una emoción y pasión desbordada. La juventud. Leemos bellas escenas como los recuerdos de cuando su madre lo bañaba, más su descubrimiento del cuerpo, sus reacciones, el secreto y el placer. También para completar el cuadro familiar, recuerda a la familia disfuncional, la violencia, el control, la sumisión, el amor y el dolor. Y así van intercalando las dos narraciones. 

“En el amor de mis padres yo sólo había sido un instrumento accidental, no muy afortunado, para sacar a flote sus odios. Nada extraordinario.”

En el hospital, en su diario, somos testigo de los distintos problemas sociales que tiene la pareja a raíz de su relación homosexual y la enfermedad maldita de Adrián. La discriminación pero también somos testigos del desarrollo de una bella relación de pareja, de amor, respeto y reconocimiento. Pero a pesar de su fortaleza para enfrentar las críticas y los desaires, también se nos muestra el dolor interno que le generan. 

“A mis diez años, ya sospechaba quién era yo para los demás, y no necesité muchas lecciones para conocer el valor de la prudencia.”

En la narración paralela, luego de hablar de sí mismo y su infancia, empieza a contar la historia de Adrián. Y narrativamente sigue explorando, pues inicia una reconstrucción literaria del otro, la aparición de la tercera persona, la exploración de la imaginación con los datos que conocía, y los que rellenaba. La creación literaria. El novelista. De Adrián, también inicia indagando en su infancia, su pensamiento, su manera de ver y descubrir el mundo. También momentos como los abusos que sufridos, la violencia y el amor dentro del núcleo familiar. La introducción de los abusos están descritos de forma magistral, y no por morbo, sino porque lo realiza de forma muy poética pero a la vez dolorosa. El complejo autodescubrimiento del despertar sexual bajo esa forma de violación por parte de un familiar cercano.

La literatura como tema también se encuentra presente en la historia porque funciona de hilo conductor entre los dos amantes y prácticamente en toda la vida de Fernando. Desde la decisión de estudiar literatura, luego el sueño de filosofía para Adrián, y como juntos trabajan en sus carreras, en sus estudios, sus planes, uno en función del otro. En esta parte vemos muchas menciones de escritores, de las dinámicas de la universidad pública, la biblioteca, etc. Así como su descubrimiento de la literatura a través de revistas y la llegada de Oliver Twist de Dickens, que recordemos es la obra que inspira en parte su primera novela “Un beso de Dick”.

A medida que avanza la narración también avanza cronológicamente la edad de los personajes, de niños, a adolescentes y jóvenes. Partes en donde aborda el tema de la religión, el colegio, la familia y esa curiosa anécdota de la herencia familiar que termina en un convento de monjas. Son pasajes también donde los personajes descubren más de la vileza y la maldad en el mundo. Como cuando uno de ellos se enfrenta a un profesor homofóbico que resulta que es homosexual, y esto le genera a Fernando una gran confusión y una iluminación. La hipocrecia y la contradicción de los adultos. La máscara, la aberración no por lo que era sino por lo que hacía con lo que amaba. Se pregunta cómo una persona puede ser dos personas, él y su propio enemigo. Entiende que para vivir se necesita una máscara. Pero también que “Jamás sería ese hombre”. También se nos presenta en esta etapa cómo en un momento ambos intentan escapar de la casa. Fernando se va a Santa Marta y cuenta que en condiciones muy duras de trabajo se despierta su militancia en el socialismo al ver la explotación de los trabajadores y por un tiempo se une a células urbanas de la guerrilla. Pero también cuenta su decepción y su abandono de ese camino. Y su regreso a casa. Y es que las decepciones en esa edad también se extienden paralelamente a la etapa de los primeros encuentros sexuales, los enamoramientos y por supuesto, las decepciones.

Y el libro ya va cerrando en su tercera parte cuando finalmente llega la parte de Adrián. Cuando se conocen en Bogotá de adolescentes. Y nace el amor. En esta parte las dos narraciones se entrelazan y se encuentran, pues además de las mieles del amor joven y pasional, también se muestra la prevención, el inicio de los proyectos juntos, también se nos muestra los golpes del sistema para estudiar y trabajar, la reformación de la universidad pública que les pone más complicada la vida, pero aún así siguen adelante con sus sueños. 

Es muy bella también la relación que ambos empiezan a tener como estudiantes de literatura, las discusiones sobre poesía, la exploración de las palabras, y el ensayo que escriben juntos para explicar ¿Qué es la poesía? Y ¿para qué sirve? 

“La poesía es el intento por descubrir lo que somos. Lo que nuestra alma es.”
 
Además se nos muestra el drama de Fernando con su familia por su relación con Adrián, que se presenta en las dos narraciones, cuando se descubre y cuando Adrián se enferma en el hospital. Junto con este conflicto, también encuentro en la novela algunos silencios difuminados en distintas partes de sus vidas, sombras y aspectos de sus pasados que quedan sugeridos, que quizás no eran relevantes pero tratados con una especie de pudor y respeto por el otro y su historia. Sin juzgar. A la vez siento que en esta obra encontró palabras para describir aquello que sientió y en su tiempo quizás no sabía expresar, como cuando dice de la madre: que aprendió “El arte de manejar la resignación a punta de ironías”.

Finalmente me parece una excelente obra, en realidad es un gran trabajo de memoria y de construcción literaria, con un estilo que se mantiene íntimo y confesional, a la vez que juega y se alimenta de más recursos narrativos para construir una obra muy sólida, bella, dura y luminosa. Y en realidad queda el pensamiento de lo que pudo haber escrito posteriormente, y cómo su estilo se seguiría desarrollando. Creo que es un gran descubrimiento toda su obra, y muchos más deberíamos conocerlo ahora que se ha reeditado toda su obra. Es como un pequeño tesoro de la literatura colombiana por descubrir, por seguir releyendo y analizando, porque dentro de su narración tan personal nos enfrenta a diversos temas individuales y sociales en los que todavía debemos seguir reflexionando mucho.
 
 
 Acá una bella edición donde están los 3 libros juntos:


Crítica del libro Vista desde una acera 
 
Y Fernando Molano:


Crítica del libro Vista desde una acera 
 
 
 

 

miércoles, 10 de junio de 2020

Fernando Molano Vargas: Un Beso de Dick y Todas mis cosas en tus bolsillos

Fernando Molano Vargas



Un beso de Dick (Fernando Molano Vargas)


La novela inicia como iniciaría el capítulo de un diario íntimo: “Hoy es lunes, Hugo”, evocando un recuerdo y a un ser ausente. También en ocasiones pareciese una larga misiva, como la del Alexis de Yourcenar, dirigida al lector y sobre todo a sí mismo. Por eso, también es un monólogo, llevado por la voz de un adolescente que vive sus grandes pasiones de la edad, y que también observa al mundo con una mirada inocente y tierna. También en ocasiones le veo estructura de guión cinematográfico: “La señora de la tienda ha esperado a que termine el disco que sonaba, y ahora ha puesto canciones de Agustín Magaldi”; pero curiosamente este cambio en la voz narrativa ocurre en presencia del adulto, en especial, del padre. La voz no sale con naturalidad, sino un poco mecánica y cohibida. El teatro. También desprende en ocasiones dolor, resentimiento e impotencia ante las miradas acusadoras, al no verse comprendido. Al no entender. Especialmente en ese momento que se encuentra descubriéndose, entendiendo, perdiéndose y compenetrándose con otro ser. Con Leonardo, tenemos diálogos cargados de ternura, de sencillez, de pasión y amor. Y siempre, su mirada, la forma en que va entendiendo las cosas, sus pasiones, sus emociones y sus deseos.Lo que dice, lo que calla y lo que oculta, pero devela al lector por su cuenta.

Así es Felipe, el adolescente de 16 años y absoluta voz narradora de esta historia, y también la voz del mismo autor, Fernando Molano Vargas, que claramente está muy implicado con la historia y su personaje. Lo que logra es tan increíble, que el lector es capaz de reconocer, imaginar y reconstruir el tono de los diálogos y los pensamientos, porque siempre se va a imponer el universo interior. Acá el entorno y el mundo exterior no importa mucho, y esa fue la intención del autor. Sabemos que ocurre en Bogotá a finales de los años 80, y que hay una escuela con estudiantes, docentes, directivos y vigilantes; también padres, tías, vendedores, represión, discriminación, desigualdad y violencia. Pero ninguno ocupa mucho espacio o se encuentra tan bien dosificado dentro del relato interno de Felipe, que logra informarnos pero a la vez se disuelve las tensiones y lo desagradable con su historia íntima, con sus emociones, porque sólo quiere tener la libertad de amar a amigo Leonardo. 

Por eso cuando dice: “Dios, ¿por qué tiene que volverse todo tan complicado? Si ser feliz es tan fácil...”, Felipe emite un grito silencioso de desesperación e impotencia. No logra entender a los que se oponen a que dos personas se amen sólo porque son del mismo sexo. ¿Por qué es prohibido? La conversación que tiene con el papá, luego de varios intentos fallidos es muy diciente, bella y triste. Porque también dice mucho. Se siente el miedo y la tensión de cada parte. Y también Leonardo tiene otros problemas que intervienen en su relación, otros dramas, que también se sugieren muy bien y le dan al lector un espacio de construcción y reflexión, porque dentro del mismo Felipe también hay un duro proceso de aceptación, asimilación y madurez, ya no sólo de su propia situación sino de la de su amigo, como le dice. 

Empecé hablando sin mencionar de qué trata el libro del que estoy hablando, pero ya lo he sugerido también. No copiaré la sinopsis. En resumen es una bella historia de amor juvenil, donde seguimos la voz y los pensamientos de Felipe, un joven de 16 años que le encanta el fútbol y sueña con dirigir películas de amor algún día. Felipe también está enamorado de su mejor amigo, compañero de clase y de fútbol, Leonardo. La forma en que se desenvuelve su relación es muy espontánea, con reservas pero muy bellamente descrita, como es todo lo descrito en este libro. No se ambienta en años muy lejanos, pero la discriminación y el desconocimiento a una relación entre dos chicos del mismo sexo es algo muy actual también. Pero la novela no se ocupa mucho del drama, o no se describe de forma problemática, porque todo ocurre tras la perspectiva y la mirada tienda de Felipe, que se encuentra libre del miedo y de los prejuicios de los otros. Pero como dije antes, se sugieren muy bien. 

Hay varias referencias al arte, la cultura y la literatura dentro de la trama, desde el mismo título, que se refiere al beso que se dan Oliver y su mejor amigo Dick, personajes de “Oliver Twist” de Dickens, un beso que es a la vez un momento, un abrazo, una demostración de dos amigos que querían. Y ese momento y reconstrucción que hizo Molano de la novela de Dickens, le llevó a interesarse en el personaje de Dick. Y esa sugerencia, esa ternura y ese amor que vio en Dickens lo llevaron a la historia, a su historia, la de dos amigos enamorados en la Bogotá de los años 80. Había escuchado el título de esta novela como un libro de culto dentro de la literatura colombiana contemporánea, pero no lo había leído hasta ahora. Y desde el inicio estuve atrapado dentro de la prosa sencilla, cálida e intimista de Molano, como de un diario íntimo como dije al inicio, y me hizo preguntar, ¿cómo había podido pasar tantos años sin leer esta estupenda novela?... Me hizo pensar en la reciente "Llámame por tu nombre" (otra excelente novela también, con versión cinematográfica), y pensé que acá teníamos una versión propia e igual de bella en Colombia. Y que ojalá muchos más tuviesen la oportunidad de leerla. Porque es una novela que enseña con amor y que también directamente te hace preguntas. Abre una conversación. Felipe se hace preguntas que van dirigidas al lector, que le ayuden a entender por qué es tan difícil aceptar el amor entre dos seres que se quieren. ¿Qué de malo puede tener?, se pregunta.  

Confieso también leerlo lentamente, tratando de estirarlo lo máximo posible, y me llevó inmediatamente a averiguar por la obra completa del autor, del que solo se añaden otros dos libros, entre ellos un libro de poemas. Porque quería seguir explorando esa mirada tan sincera, tan bella y auténtica. Y en su tramo final, como en la vida, nada se resuelve, pero hay una bella luz que brilla en el presente, y es lo importante. Una estupenda novela que recomiendo mucho. 

Y acá otro pequeño comentario del poemario:




Fernando Molano Vargas


Todas mis cosas en tus bolsillos (Fernando Molano Vargas)

Y de este bello poemario, al que seguí tras la lecura de Un beso de Dick, también me gustó mucho. Porque a través de versos fragmentados Molano nos va contando su propia historia. Nuevamente recuerdos, anhelos, emociones, deseos, descubrimientos, pasión y vida, junto con el miedo, la represión, el engaño, la tristeza y la muerte. Me pareció muy interesante  cómo logra articular a través de la poesía toda una historia, toda una vida. Y lo importante es que se siente cada palabra, sientes que es verdadera, que duele y que está viva en sí misma. Versos de amor a la vida, al ser amado, al presente, a la posibilidad del futuro y finalmente al recuerdo. 

Algunos versos: 

toma todas mis cosas
mi viejo placer de niño
y mis pasiones bobas
este algo que ahora soy y este mi nombre
- toma sobre todo mi corazón
y guárdalas bien en tus bolsillos
Porque aún soy vulnerable y tratarán de aniquilarlas:
no dejes que te las quiten

(Fernando Molano Vargas)


Con estos deseos de verte
Ese bus que va para tu barrio
las monedas que no tengo en mi bolsillo
por consiguiente
las calles que hoy no caminaremos
los besos que no te daré entretanto
- la vida en sí
en cada miseria

(Fernando Molano Vargas)




Fernando Molano Vargas



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)