Después de hace más de 10 años de su última película: Sumas y Restas (2004), regresa uno de los cineastas más icónicos e importantes del país (Colombia), Víctor Gaviria (Rodrigo D: No futuro, La Vendedora de Rosas), aunque algunos no quieran aceptarlo. Con La Mujer del Animal, Gaviria regresa a los barrios marginados de Medellín que tan bien conoce y se ha dedicado a estudiar y desentrañar, para retratar una historia real ocurrida en los años 70, en donde se exponen tantos temas sociales que aún parecen tan actuales, como la violencia y abuso contra la mujer, y los microuniversos de los barrios marginados que parecen estar destinados al olvido, y regidos por el miedo y la represión de unos cuantos.
La película me pareció impactante, es un golpe directo al estomago, que aunque parezca increíble, no es necesario recurrir a términos como la pornomiseria para describirla, porque lo que expone Gaviria es tan real, que incluso la misma realidad supera la ficción. Y por eso me parece tan necesario películas como estas, que nos pongan de frente a la realidad, nos indignen y nos incomoden. Gaviria es un confeso gran admirador de la corriente del neorrealismo italiano, ese movimiento que tuvo su auge en la posguerra, y que se ha mantenido o transformado con algunos directores europeos de la actualidad, y llegado a otros horizontes como en latinoamerica, donde ha servido para contar varias de nuestras difíciles historias.
Al ver la película recordé un poco a otra película colombiana que trató el tema de la violencia contra la mujer pero de una forma totalmente distinta: Oscuro animal, de Felipe Guerrero (2016), quien lo trata de una forma muy bella, poética y de estética muy cuidada. Al contrario, Gaviria, como siempre, apela al hiperrealismo puro, con herramientas técnicas también notables, mucho movimiento, un ritmo constante y ascendente, y planos precisos que acercan al espectador al drama de sus personajes. Pensé en un momento, que en una mezcla de ambas películas hubiese salido una gran obra, porque cada una tiene algo de lo que carece la otra. Pero Gaviria, fiel a su marcado estilo, firma una película inquietante, cruda, incómoda y terrorífica, que nos muestra una realidad que asusta, pero que no está tan lejana como imaginamos, ni tan ficticia. Es un golpe necesario, que nadie debería perderse. Porque como él mismo ha dicho en algunas entrevistas, hay cosas que no se pueden matizar, y realidades tan crudas o con peores condiciones, víctimas, indiferentes y animales. Y lo peor, es que aunque la película se encuentra ambientada en un caso en los años 70, aún en las noticias de esta semana escucharemos de historias peores, y de otras muchas que no saldrán a la luz. Gracias a Gaviria, por darle voz o exposición a esos casos, y que la sociedad se indigne y se avergüence del lugar donde vivimos.
Por comentar puntos grises, creo que hay algunos pequeños problemas con la línea del tiempo en algunos personajes, y con la presencia en el filme de otros. Pero en general, me pareció un trabajo potente, duro, crudo y necesario. Aunque parezca que “El Animal” es retratado como eso, como un animal, un ser oscuro y encarnación de la maldad, Gaviria dice que de todas las personas que entrevistó nadie dijo nada bueno del tipo, y quizás lo sorprendente sea eso, que en nuestra sociedad se estén engendrando personajes de este tipo, y que aún hoy en día se hayan seguido perpetuando, en un lugar que hace años no tenía ninguna presencia de la autoridad. Aunque también Gaviria recoge y mantiene una perspectiva femenina, de las víctimas, lo que también justifica el tratamiento del personaje. Esto lo digo, porque he leído que algunos alegaron eso, el retrato de personajes muy buenos y muy malos. No vi por ninguna parte los muy buenos, sino una víctima atrapada desde muy joven en un círculo de violencia, con miedo e impotencia, pero que al final muestra su espíritu natural de venganza. Así que creo que esa lectura no cabe en la película, ya que es el retrato de una sociedad enferma, en general, y que especialmente permite que se sigan perpetuando microuniversos violentos y muy oscuros. Decir que se exagera o que se está inventado la violencia, es ignorar y ser tan indiferentes como la mayoría de los personajes que conviven en estos sitios, y en la sociedad en general, que prefieren mirar hacia otro lado ante la barbarie.
Así que vayan a verla para sacar sus propias conclusiones. Y mientras está en salas de cine.
7.5/10
Trailer de La Mujer del Animal



