viernes, 17 de junio de 2011

Elephant (Gus Van Sant)


Elephant es una película estrenada en el año 2003. Ganadora de la Palma de Oro en el prestigioso Festival de Cannes. Ganándole a nada más ni nada menos que a la obra maestra de Lars Von Trier “Dogville”. Cuando me enteré de ese resultado hace unos años, inmediatamente traté de verme Elephant, porque considero a Dogville una película magistral e innovadora.

Sin embargo, oh sorpresa! Cuando observé Elephant, confieso que deseaba que fuera mala, pero me llevé una sorpresa, aunque a pesar de ser muy buena, pienso que es discutible si es mejor que Dogville.

Para disfrutar un poco esta película, creo que es necesario documentarse un poco sobre la historia en la cual se inspira: “La matanza a manos de dos estudiantes en el Instituto de Columbine en Estados Unidos”. Porque eso es la película. El tiempo en que transcurre es la misma tarde en que ocurrieron los hechos, pero lo que Van Sant nos muestra de gran introducción es la tranquilidad y normalidad con que el Instituto y los estudiantes transitaban ese fatídico día. Observamos la cotidianidad con que cada uno se desenvuelve, sin saber lo que ocurrirá. Y al mismo tiempo, distintas características y estereotipos de estudiantes: los jóvenes con problemas, los deportistas, las chicas anoréxicas, la marginada social etc. Esos terribles estereotipos que se han encargado de degradar la juventud, y que mejor escenario que la cuna del consumismo: USA.

Hay algo curioso, y es que mientras recorremos la vida de cada uno de los personajes, Gus Van Sant se encarga de que conozcamos las espaldas de cada uno de ellos. Ya que las grabaciones son en su gran mayoría de espaldas. Para algunas personas puede resultar una película mala y aburrida, pero hay que prestar mucha atención para no caer en ese error. Gus Van Sant es uno de los escasos directores que pone a pensar al espectador, y que respetan al público. Y al mismo tiempo es uno de esos directores, más que todo Von Trier y Malick que hacen películas que no tienen término medio, te encantan o las detestas, algo que sólo tienen las obras de arte.

Siguiendo con Elephant, algo genial que hace Van Sant es no mostrar una explicación exacta y explicita de las razones que llevaron a los jóvenes a perpetuar la tragedia. Simplemente nos cuenta la historia tal como fue. Además de mostrar la facilidad con la que se pueden conseguir armas en Estados Unidos. Esta película tiene otra parte curiosa, y es que el espectador como conoce la historia con anticipación, no hay nada para sorprenderse en la trama. Pero lo que consigue Van Sant es plasmar con naturalidad y bellas escenas lo que pasó.

Una película particular y muy interesante de ver. Corre el riego al verla de detestarla o amarla. EnlaceEn mi caso, la admiro pero no la considero mejor que Dogville.

Nota: La música es genial y su cohesión con las escenas.

8.0/10


Trailer de Elephant

jueves, 16 de junio de 2011

Cartas de amor en la era digital (Artículo)‏


Un día estaba observando una revista de nombre: “actual”. La hojeaba rápidamente, ya que parecía ser una revista de farándula. Sin embargo, en la revista me encontré un artículo muy interesante, llamado: “De la pluma de ganso al emoticon, Cartas de amor en la era digital”, por Andrea Torremare.

Me gustaría copiar el artículo completo, pero lastimosamente no pude encontrarlo en la web, me imagino que porque era reciente. Pero voy a copiar a continuación algunos de los fragmentos que mas me llamaron la atención. Verán algunas cartas famosas (de la monja, eloisa y abelard etc.).

Artículo.

¿A dónde han ido a parar las cartas de amor en la era digital, con el correo electrónico, los mensajes de texto y otras formas de comunicación instantánea? ¿Los muy jóvenes, usuarios masivos de dichos soportes técnicos y fanáticos del mensaje breve, han abandonado para siempre la tinta y el papel para comunicar su pena o su dicha, su desilusión o su felicidad amorosa?

Hay quienes piensan que el extraordinario progreso tecnológico, si no acabó con las cartas de amor, por lo menos modificó su forma, su extensión y su lenguaje. Para otros, si hay cambios, ellos no se deben tanto a la revolución informática, sino a que la postmodernidad ha modificado los relatos, incluyendo el discurso amoroso, que se habría vuelto más pedestre y menos expresivo, despojado del romanticismo y la exaltación de los tiempos de pluma de ganso y tintero de cristal. Además, el soporte digital impide gestos extremos como el “devuélveme mis cartas” con que un hombre o una mujer querían expresar lo definitorio de una ruptura o, en el mismo sentido, cuando un ser despechado rompía en mil pedazos las misivas, otrora escritas y leídas con desbordada pasión. “Quema esas cartas donde yo he grabado/solo y enfermo mi desgracia atroz…”, reclama el famoso vals, un amante abandonado que no quiere que ojos ajenos y seguramente indiferentes espíen su desdicha.

Hablando de cuán anacrónico resulta hoy ir a la oficina de correos para enviar una misiva amorosa, Nacho, con 20 años y una educación secundaria más bien clásica y humanística, revela: “Hay cosas que es mejor decirlas con una carta manuscrita y entregada en mano; de ese modo se puede lograr un impacto que no se compara con el e-mail o el mensaje de texto”. Lo que permite deducir que el espíritu romántico y el intento de calar hondo en el corazón del destinatario destinataria se mantiene intacto y, probablemente sigue teniendo mejor acogida con la añeja carta de amor. Pareciera que el papel es más adecuado para expresar la intensidad de los sentimientos amorosos que los emoticones y la mecanicidad que impone el mensaje informático.

(…) en 2008 hubo un revival del epistolario amoroso cuando, en una famosa escena de la película “Sex and the city”, Carrie Brandshaw (Sarah Jessica Parker), en la cama, con piyama y un collar de perlas, lee en voz alta un libro de cartas de amor. Su novio en el film, Mr. Big Preston (Chris North), le pregunta por el libro, a lo que ella responde que se titula “Cartas de amor de grandes hombres y mujeres de la historia”, una supuesta recopilación de textos de Oscar Wilde, Beethoven, Mozart, Napoleón y varios más.

La ficción puede preceder y hasta crear la realidad. Una semana después del estreno de la película, miles de personas pedían en las librerías una obra que existía sólo en el film. Inmediatamente alertadas sobre la increíble vitalidad del tema, varias editoriales lanzaron sus antologías de correspondencia amorosa, entre ellas la británica Macmillan, que saturó las librerías de Inglaterra y Estados Unidos con una recopilación de cartas de amor con el mismo título del libro ficticio (…)

También en español, la editorial Plaza publicó “Hombres ilustres. Sus cartas de amor” y, este año, Planeta lanzó al mercado “Los grandes hombres también hablan de amor”, con 39 misivas redactadas por estadistas como Enrique VII o Napoleón Bonaparte, compositores como Wolfang Amadeus Mozart, Ludwig Van Beethoven y Robert Schumann, escritores como Honoré de Balzac, Víctor Hugo, Gustave Flaubert y Oscar Wilde, y científicos como Charles Darwin y Pierre Curie.

En casi todas ellas el componente dramático está dado por la distancia física que separa a los enamorados o por la circunstancia que les impide estar juntos, como le hecho generalizado de que uno de ellos está casado. “Cuán cierto es que las grandes ausencias matan el amor y aumentan las grandes pasiones”, le escribe Manuela Sáenz a Simón Bolívar. Y es esta barrera la que exalta los sentimientos y le da a las misivas un tono casi trágico. “Mi destino corresponde a ti. Sólo tienes 17 años de edad. Has pasado dos en un convento y ahí me hubiera gustado que te quedaras antes de verte casada. Pero ya es demasiado tarde. Te quiero y me amas”, le escribió Lord Byron a su amante adolescente, unida a un hombre 40 años mayor que ella.

Mas prohibido aún es el amor del dramaturgo Oscar Wilde, quien fue condenado a dos años de trabajos forzados por su relación homosexual con el joven Lord Alfred Douglas, su “objeto divino”, como lo llamaba, a quien le escribe: “Tu soneto es completamente adorable y es una maravilla que esos labios de pétalo de rosa roja que tienes hayan sido creados no tanto para el canto musical como para la locura de besarse. Tu adorada y delgada alma deambula entre la pasión y la poesía… Ámame siempre. Has sido el amor supremo”.

Una de las cartas de amor más celebres es la que el compositor alemán Ludwig Van Beethoven escribió en 1812 para su amada inmortal, nombre con que ese texto pasó a la historia, sin que hasta hoy se sepa con seguridad a quién estaba dirigida, ya que el músico guardó el secreto hasta su muerte. El musicólogo estadounidense Maynard Solomon sostiene que la destinataria era Antonie Brentano, esposa de un mercader con quien tuvo cuatro hijos. “Mi ángel, mi todo, mi yo… ¿Por qué esa profunda pesadumbre cuando es la necesidad la que habla? ¿Puede consistir nuestro amor en otra cosa que en sacrificios, en exigencias de todo y nada? ¿Puedes cambiar el hecho de que tú no seas enteramente mía y yo enteramente tuyo? El amor exige todo y con pleno derecho: a mí para contigo y a ti para conmigo. Sólo que olvidas tan fácilmente que yo tengo que vivir para mí y para ti. Se estuviéramos completamente unidos ni tú ni yo hubiéramos sentido lo doloroso”. Y el apasionado párrafo final: “Qué nostalgia llena de lágrimas por ti, por ti, por ti, mi vida, mi todo. Todos los buenos deseos a ti. Oh, continúa amándome, nunca juzgues mal el corazón fiel de tu amado. Siempre tuyo. Siempre mía. Siempre ambos.”

En nuestra América, uno de los amores más célebres es el de Manuela Sáenz y Simón Bolívar, cuyas cartas hablan de una larga pasión entre dos personalidades notables. Ocurre que Manuela abandonó a su esposo, el acaudalado médico británico James Thorne, 26 años mayor que ella, para luchar por la independencia americana junto a Bolívar. “Cada momento estoy pensando en ti y en el destino que te ha tocado. Yo veo que nada en el mundo puede unirnos bajos los auspicios de la inocencia y el honor. Lo veo bien, y gimo de tan horrible situación, por ti, porque te debes con quien no amabas, y yo porque debo separarme de quien idolatro! Sí, te idolatro más que nunca, jamás”, escribe el Libertador.

Ella responde: “Señor: Estoy muy boba y enferma. Cuán cierto es que las grandes ausencias matan el amor y aumentan las grandes pasiones. Usted me tendría muy poco amor, la grande separación lo acabó; pero yo que por usted tuve pasión, que ésta la he conservado por conservar mi reposo y mi dicha, que ella existe y existirá mientras viva”. Y Bolívar: “¿Sabes que me ha dado mucho gusto tu hermosa carta? (…) Lo que me dices de tu marido es doloroso y hermoso a la vez. Deseo verte libre, pero inocente juntamente; porque no puedo soportar la idea de ser el robador de un corazón que fue virtuoso y que no lo es por mi culpa. No sé cómo hacer para conciliar mi dicha y la tuya con tu deber y el mío”.

En cuanto a las célebres cartas del escritor irlandés James Joyce a su mujer Nora Barnacle, han pasado a la historia por el erotismo explícito, casi pornográfico, de muchos pasajes. El mismo Joyce calificaba de “sucias” esas parrafadas, por las que luego pedía perdón, aunque en otros tramos le pide a ella que le conteste en el mismo tono. “Mi amor por ti me permite derribarte debajo de mi, sobre tus suaves senos, y tomarte por atrás, como un cerdo que monta a una puerca, glorificado en la sincera peste que asciende de tu trasero, glorificando en la descubierta vergüenza de tu vestido vuelto hacia arriba y en tus bragas blancas de muchacha y en la confusión de tus mejillas sonrojadas y tu cabello revuelto…”, escribe el autor de Ulises en una de sus cartas a Nora, que por otro lado es de las más recatadas.

Además de estos geniales fragmentos, el artículo finaliza con la recomendación de ver dos videos muy interesantes.

El primer, es un ejemplo de un escritor de “Cartas por encargo” en Colombia. Se trata de Jorge Humberto Restrepo, de Envigado (Antioquia). En el siguiente enlace habla sobre su oficio:

Cartas por encargo

Enlace

Y el otro video corresponde a una famosa canción de nombre “Escríbeme”. Guillermo Castillo Bustamante escribió este famoso bolero, casi nadie recuerda que lo hizo cuando estaba en la cárcel por motivos políticos bajo la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. El poema, que musicalizó el mexicano Javier Solís, estaba dirigido a su esposa Inés a través de su hija del mismo nombre, ya que su amada no podía recibir su correspondencia. La bella canción logró un éxito masivo y fue grabada por el propio Solís, por Lucho Gatica y por el tenor Alfredo Sadel. A continuación el enlace a la interpretación de Sadel.

Escríbeme


Enlace

La Vida es Bella (Roberto Benigni)




No tengo para esta película nada más que halagos. Roberto Benigni construye una película que contiene muchas cosas: Comedia, Drama, Ternura, Inocencia, muchas emociones. La película es un homenaje a la vida, y que mejor manera de rendirle un homenaje, que contextualizando la obra en uno de los momentos más negros de la historia de la humanidad, La Segunda Guerra Mundial.

La película se divide en dos partes, en la primera somos testigos del romance entre Guido y su futura esposa. En esta parte hay mucha comedia, y vemos tal vez la parte más debil de la actuación de Benigni, ya que algunas veces abruma por exceso de gestos. Sin embargo, en esa primera parte hay mucha ternura y algunas reflexiones muy buenas que enaltecen la trama (como la técnica de repetir las cosas para que ocurran, lo que se conoce hoy como el "Secreto" o La Ley de la Atracción). En la segunda parte, en donde ya entra en escena el hijo de Guido, empieza lo que enaltece sobre todo su actuación, que se resume todo en una palabra, un Padrazo. Un papá que en pleno terror de la guerra, es capaz de hacerle ver a su hijo que estan en un juego, que todo estará bien, y que la vida es bella. En esta segunda parte hay muchos momentos geniales, pero quiero resaltar el momento en que se ofrece a traducir a los demás presos (y a su hijo), lo que dicen los soldados alemanes, claro que él lo traduce como presentando las reglas de un juego. Y otro momento, en que se cuela con su hijo en la emisora del campo de concentración y habla a su esposa, que se encuentra apartada con las mujeres en otro lugar.

Momento 1 (Traducción del soldado Alemán)

Momento 2 (Mensaje por la emisora)
Ya para no revelar cosas importantes de la película, hay que decir que es definitivamente una de las obras maestras del cine italiano. Sin embargo, creo que no supera a Cinema Paradiso, que ya comenté anteriormente. Pero es una fabula hermosa, que hará que todo el que la vea despierte muchas emociones, y con un mensaje inspirador. Enlace

8.0/10

Trailer de La Vida es Bella


Frases de la película

Roberto Benigni ganó 2 Premios Oscar por esta película: Mejor Película Extranjera y Mejor Actor. En la ceremonia cuando recibió en Premio a la mejor película extranjera en manos de Sophia Loren, fue muy emocionante.

Momento Ganador Oscar Película Extranjera


En ese discurso, Benigni mencionó a Dante, su gran fuente de inspiración. Quién con su gran novela "La Divina Comedia", despertaron en Benigni, así como en muchas otras personas del mundo, una gran inspiración por la vida y muchas otras simbologías.

Benigni se sabe La Divina Comedia de Dante de memoria, y en muchos escenarios lo declama como si fuese poesía (y lo es).

Benigni Canto V Infierno "La Divina Comedia"


Y por último, Benigni con su admiración a Dante, le escribió una hermosa carta, que dice:

Carta de Roberto Benigni a Dante Alighieri


He aquí la carta:



"Querido Dante,

Ante todo espero que tú estés bien, que la piedra no te pese demasiado y te auguro que oigas el Gloria in excelsis Deo lo más pronto posible. Y también te quiero agradecer porque con tu Divina Comedia me has hecho enamorarme de la poesía, que es la cosa más bella del mundo. Me has hecho sentir el bien y el mal, me has hecho ir a la cama todo asustado, me has hecho llorar, me has llevado por todos lados, sobre el Océano Atlántico, a Lunigiana, a Jerusalén, a Monterrigioni. Me has hecho morir de la risa, aunque has escrito en una lengua dificilísima, misteriosa e incomprensible, que para entenderla, piensa, me la debí hacer explicar por mis abuelos analfabetos.

Has entrado en mi vida rápidamente, Dante, con una alegría y una potencia estrepitosas, como cuando conocí los damascos. Por eso, para mí Dante, tú eres parte de la naturaleza, como los damascos, el sol, la hierba. Y cuando me preguntan si eres moderno, es como si me preguntaran si es moderna la hierba. Poco después de leerte me has hecho dar un salto sobre la silla en serio. Me di cuenta que no era yo que te leía a ti, eras tú que me leías a mí como ningún otro nunca me había leído, con palabras antiguas y conmovedoras que han atravesado los siglos para posarse sobre nuestros labios.

Me has hecho probar esa sensación tremenda que como yo en el mundo estoy solamente yo, pero que era igual a ti. Y que tú y yo éramos iguales a todos. Cada cosa que siempre había sentido desde que nací, tú le has dado una forma memorable. ¡Cuánto te he querido, Dante! Entraba en tu libro como se entra en una farmacia: leía dos o tres tercetos en voz alta y mataba todos los virus…

(…)

Dicen que la Divina Comedia sea la obra más audaz del ingenio humano, que su enseñanza es tan profunda que puede haber descendido al pensamiento humano sólo por revelación, y que por la primera vez, en la historia del mundo, nos has hecho explorar la remota región de lo Eterno, “físicamente, corporalmente”…
Con la Divina Comedia nos has hecho entender…:

que Dios tiene necesidad de los hombres;
que cada vez que el hombre hace el mal, Dios retiene el respiro;
que no hay mal que no pueda ser consolado;
que cada uno de nosotros está aquí para completar y complicar el fresco;
que la poesía es canto y cuento;
que las mujeres son el ápice de la creación, el alivio del abismo;
que te has ocupado de este extraño regalo que hemos tenido en suerte: la vida;
que, luego de haberte leído, no se miran más las personas con distracción sino como cofres de un misterio, depositarias de un destino inmenso;
que el arte se debe interesar por la vida;
que la vida es mucho más de cuanto podamos entender, por esto resiste;
que ninguno es demasiado extraño para ser entendido;
que cada uno de nosotros es único, y hace la diferencia;
que se puede hablar de los otros cuando hablamos de nosotros;
qué cosa nos hace felices;
qué cosa amamos y odiamos en serio;
que todos nosotros estamos aquí por el sí de una mujer;
que estamos en crisis por el duro deseo de durar;
que nos has vuelto posible vivir en un mundo más grande;
que nos has vuelto el mundo menos extraño y enemigo;
que cada persona es el héroe de la propia historia, aunque sus días y sus noches no parezcan excepcionales a ninguno;
que los hechos del mundo no son el fin de la cuestión;
que en poesía se usa el mismo amor y el mismo número de palabras para describir los órdenes angelicales y el gesto de un sastre que con poca luz introduce el hilo en el ojo de una aguja;
que se puede hablar de tú al desconocido;
que el paraíso está colmado de la deslumbrante belleza del verbo ser;
que la vida es destino y viaje, conocimiento y amor;
que alguno no quita jamás la vista de nosotros, porque nos ama;
que la belleza nace terriblemente;
que el arte es un don...”


Roberto Benigni

Alice in Wonderland (Explicación Espiritual)


Todas las obras literarias en la historia siempre han tenido diversas interpretaciones. El arte de la hermenéutica permite que cada persona se identifique con su propia interpretación, y que cada persona intuya lo que el escritor quizo decir.

En esta oportunidad, una interpretación del famoso libro de Lewis Carroll. Siguiendo este último concepto, les adjunto la Explicación Espiritual en detalle del super clasico libro de Lewis Carroll: "Alicia en el País de las Maravillas".


Explicación Espiritual de Alicia en el País de las Maravillas.

Ella es libre para encontrar su destino.
Alicia representa a una persona que desea despertar.
Alicia está en el mundo y el mundo le exige cosas.

Ella está en conflicto con ese mundo, con su madre, con su entorno que la obliga a casarse, vive un momento de indecisión, no tiene nada claro en su vida. En ese momento cuando ella esta viviendo su vida normal, hay algo que la hace recordar.. “Estás perdiendo tu tiempo”… “Estás perdiendo tu tiempo”… ella intenta descubrir lo que es. Alicia dice a los demás: “mira el conejo..” pero sólo ella ve al conejo. El conejo le muestra que hay algo dentro de sí misma que debe despertar.

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El conejo simboliza “El recuerdo de su origen divino”. Cuando Alicia sale corriendo porque necesita pensar ya que está en conflicto, no tiene nada claro, va corriendo al bosque y lo que sucede es que allí cae en un enorme agujero.

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El agujero es el inconsciente. Cae y ve muchísimas cosas inconexas. Consigue controlar su inconsciente y todo para. Llega a un lugar con muchas puertas cerradas.

¿Qué son esas puertas? ¿Qué simbolizan? Son las puertas de la mente qué sólo pueden ser abiertas con la herramienta correcta, necesitan una llave. Ella ve la llave pero necesita transformarse para poder servirse de ella, tiene que transformarse en el modo correcto, no sirve cualquier transformación, no sirve ser muy pequeña, sentirse muy pequeña o muy grande. Aprende el juego. Está dentro de la mente aprendiendo sus juegos. Consigue encontrar el equilibrio y salir por la puerta a un nuevo mundo. Cuando sale los primeros seres que encuentra son los dos niños gorditos y una rata ciega con espada.

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La rata muestra un defecto psicológico, es la valentía o el coraje inconscientes, espontáneos que pueden funcionar o no, porque actúan movidos por la emoción.

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Los dos gorditos son la duda. Llevan a Alicia a ver a la oruga.

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La oruga es el maestro interior, la oruga pregunta a Alicia: “¿Quién eres tú?”. La oruga busca el grado de identificación de Alicia con su ego. Como la oruga es el maestro interior le explica lo que va a ocurrir… “tendrás que enfrentarte al dragón”, que es el EGO, con EL VALOR que es la espada y el pergamino muestra el camino esotérico, (interno o exotérico fuera del sistema conocido por la mayoría, sin la influencia de las religiones, los que mantuvieron la ruta), el camino correcto para matar al Ego. Alicia dice, que ella no sabe nada de todo eso y que no puede luchar y matar al dragón. No puede creer que ella es el guerrero que matará al monstruo, tiene que vivir el proceso de preparación. El maestro le hace bromas diciendo que ella estará preparada cuando llegue el momento.

Los gorditos, la duda. Esta puede ser peligrosa para el orden establecido, puede se buena para Alicia, por lo que ellos serán de los primeros en ser encarcelados por el ejercito de la reina roja que simboliza al sistema bloqueador de todo lo que no va a su favor, aunque el primero en capturado es el conejo, “El recuerdo de su origen divino”, necesitan hacerlo prisionero así ya no podrá ayudar más.

Alicia encuentra al gato que sonríe.

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¿Qué es el gato? Humo, pensamientos que no se concluyen, ensoñaciones, indica el camino pero no es real. El gato le enseña el camino hacia el sombrerero. Cuando el sombrerero ve a Alicia él no tiene la más mínima duda de que es la auténtica Alicia. El sombrerero personifica a la mente, la mente sabe que es Alicia.

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El sombrero del sombrerero simboliza la capacidad de centrarse, es por esto que el gato se enamora del sombrero, porque como es humo quiere ser consistente. El sombrero centra a la mente. Cuando Alicia vuela sobre el sombrero lo hace centrando su mente, acallando los pensamientos para llegar donde quiere.

Cuando todos son capturados y Alicia va hacia el castillo de la reina con la cabeza grande, la cual simboliza a su intelecto, tanta soberbia que lo que le rodea son los sentidos falsos, los aspectos físicos falsos, nariz falsa, oreja falsa, barriga falsa… quiere decir que ellos están a favor del intelecto, los sentidos son falsos, engañan a la reina.

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La reina con todo su intelecto cree a Alicia, ella es tan inteligente, tiene tanto poder que la soberbia la puede, es boba a la vez, no ve más alla de lo que quiere ver, es cabezota, presumida, prepotente, egoísta, tonta, no ve que su mayor enemiga está sentada a su lado. La reina roja es la personalidad dominada por el ego aunque parezca ser al revés.

Cuando el sombrero llega demuestra su habilidad, la habilidad de la mente para adaptarse, él puede engatusar a la reina a través de la vanidad de esta. Se adapta trabaja para ella y para el sistema.

Tras la reina viven los conejos atemorizados. Los conejos, ellos son el miedo, el temor. Se esconden detrás del humo, el gato, las ensoñaciones, el miedo se esconde siempre detrás de pensamientos que no pueden ayudar, el gato desaparece y quedan vulnerables, al descubierto.

Después de que todo se descubre y llegando al desenlace de la película el gato visita al sombrero en la prisión y vemos como un pensamiento que se concreta en algo real… el gato se transforma en el sombrerero, cuando le cortan la cabeza desaparece. Engañó a la reina el sombrerero escapa… y cuando el sombrerero está escapando se lleva a todos sus amigos, que simbolizan a todos los valores del ser humano, para unificar todas la partes, la mente unifica las partes. Los lleva a todos a ver a la reina blanca, que es la conciencia.

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La reina blanca es la consciencia.

Alicia necesita valor, el primer paso es luchar contra el miedo, luchar contra el sistema, para conseguir el valor, simbolizado por la espada, Alicia debe enfrentarse a ese animal monstruoso del sistema, que custodia la espada, el valor. Alicia llega al valor por medio del ojo que un acto de valor de la ratita había sido sustraido. El ojo es devuelto y el animal se vuelve agradecido permitiendo a Alicia dormir tras él. Para vencer un obstáculo de esta magnitud ha empleado todas sus fuerzas, toda su energía, su sabiduría, cae en el inconsciente, duerme. Una vez despierta el monstruo la cura y le da el valor, la espada, con la que matará al dragón, el Ego.

Ese animal simboliza el miedo al sistema.

Cuando el sombrerero está saliendo del castillo con todos sus amigos van a ver a la reina blanca, la conciencia. La reina blanca prepara a Alicia una pócima para ayudarla. La conciencia sabe todo de todos los mundos y la poción asquerosa es perfecta para mostrar la capacidad de la conciencia de no juzgar. Alicia no duda y bebe la pócima. Alicia pregunta a la conciencia por qué no lucha ella contra el dragón, la conciencia explica que esa no es su naturaleza, no matará el dragón, el Ego, es Alicia quien debe matarlo. El mediador en la lucha será el conejo “El recuerdo de si” él pone todo en su lugar y explica las reglas.

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Cuando llega el dragón llegan los que están a su favor, la sociedad con su sistema mal diseñado, la reina roja como intelecto, cabeza visible y pensante del grupo, con el gran Ego, el dragón. Al otro la conciencia, la reina blanca con todos los valores, el perrito, la ratita… el sombrerero. ¿Cuando el dragón ve a Alicia qué es lo primero que le dice?

Viejo enemigo cuanto tiempo sin verte” Alicia contesta, que ella no le conoce y el dragón aclara que no se lo dice a ella, se lo dice al valor, a la espada. El valor es el peor enemigo del ego. El ego no tiene poder sobre el valor. El valor es el enemigo, no Alicia. EL valor corta exactamente la cabeza del Ego y la reina que es la conciencia recupera su poder de reina y todos los valores la obedecen, la mente queda feliz y baila, la mente disfruta su capacidad de hacer sentir felicidad. El intelecto, la reina roja, aparece tan tonta que incluso aquella persona en la que ella confiaba la quiso matar, ni de eso se dió cuenta. La maldición es que ellos vivan juntos para siempre.

El sombrerero dice a Alicia que la va a echar de menos pero que nunca la olvidará.

Cuando Alicia regresa al mundo del que viene tiene las ideas claras, la conciencia ha despertado en ella, ha vencido al Ego y ve la realidad con más claridad que ninguno de los que habitan su mundo. Vuelve a la fiesta y dice: “No me voy a casar contigo”..”tía, los principes no existen”… “Tengo una idea para un negocio con usted”… baila ante todos, etc.

Ella es libre para encontrar su destino.

El sentimiento de lo fantástico (Julio Cortazar)


El sentimiento de lo fantástico

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El sentimiento de lo fantástico.
Por Julio Cortázar.


Yo he sido siempre y primordialmente considerado como un prosista. La poesía es un poco mi juego secreto, la guardo casi enteramente para mí y me conmueve que esta noche dos personas diferentes hayan aludido a lo que yo he podido hacer en el campo de la poesía. He pensado que me gustaría hablarles concretamente de literatura, de una forma de literatura: el cuento fantástico.

Yo he escrito una cantidad probablemente excesiva de cuentos, de los cuales la inmensa mayoría son cuentos de tipo fantástico. El problema, como siempre, está en saber qué es lo fantástico. Es inútil ir al diccionario, yo no me molestaría en hacerlo, habrá una definición, que será aparentemente impecable, pero una vez que la hayamos leído los elementos imponderables de lo fantástico, tanto en la literatura como en la realidad, se escaparán de esa definición.

Ya no sé quién dijo, una vez, hablando de la posible definición de la poesía, que la poesía es eso que se queda afuera, cuando hemos terminado de definir la poesía. Creo que esa misma definición podría aplicarse a lo fantástico, de modo que, en vez de buscar una definición preceptiva de lo que es lo fantástico, en la literatura o fuera de ella, yo pienso que es mejor que cada uno de ustedes, como lo hago yo mismo, consulte su propio mundo interior, sus propias vivencias, y se plantee personalmente el problema de esas situaciones, de esas irrupciones, de esas llamadas coincidencias en que de golpe nuestra inteligencia y nuestra sensibilidad tienen la impresión de que las leyes, a que obedecemos habitualmente, no se cumplen del todo o se están cumpliendo de una manera parcial, o están dando su lugar a una excepción.

Ese sentimiento de lo fantástico, como me gusta llamarle, porque creo que es sobre todo un sentimiento e incluso un poco visceral, ese sentimiento me acompaña a mí desde el comienzo de mi vida, desde muy pequeño, antes, mucho antes de comenzar a escribir, me negué a aceptar la realidad tal como pretendían imponérmela y explicármela mis padres y mis maestros. Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre, que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas, hay intersticios por los cuales, para mí al menos, pasaba, se colaba, un elemento, que no podía explicarse con leyes, que no podía explicarse con lógica, que no podía explicarse con la inteligencia razonante.

Ese sentimiento, que creo que se refleja en la mayoría de mis cuentos, podríamos calificarlo de extrañamiento; en cualquier momento les puede suceder a ustedes, les habrá sucedido, a mí me sucede todo el tiempo, en cualquier momento que podemos calificar de prosaico, en la cama, en el ómnibus, bajo la ducha, hablando, caminando o leyendo, hay como pequeños paréntesis en esa realidad y es por ahí, donde una sensibilidad preparada a ese tipo de experiencias siente la presencia de algo diferente, siente, en otras palabras, lo que podemos llamar lo fantástico. Eso no es ninguna cosa excepcional, para gente dotada de sensibilidad para lo fantástico, ese sentimiento, ese extrañamiento, está ahí, a cada paso, vuelvo a decirlo, en cualquier momento y consiste sobre todo en el hecho de que las pautas de la lógica, de la causalidad del tiempo, del espacio, todo lo que nuestra inteligencia acepta desde Aristóteles como inamovible, seguro y tranquilizado se ve bruscamente sacudido, como conmovido, por una especie de, de viento interior, que los desplaza y que los hace cambiar.

Un gran poeta francés de comienzos de este siglo, Alfred Jarry, el autor de tantas novelas y poemas muy hermosos, dijo una vez, que lo que a él le interesaba verdaderamente no eran las leyes, sino las excepciones de las leyes; cuando había una excepción, para él había una realidad misteriosa y fantástica que valía la pena explorar, y toda su obra, toda su poesía, todo su trabajo interior, estuvo siempre encaminado a buscar, no las tres cosas legisladas por la lógica aristotélica, sino las excepciones por las cuales podía pasar, podía colarse lo misterioso, lo fantástico, y todo eso no crean ustedes que tiene nada de sobrenatural, de mágico, o de esotérico; insisto en que por el contrario, ese sentimiento es tan natural para algunas personas, en este caso pienso en mí mismo o pienso en Jarry a quien acabo de citar, y pienso en general en todos los poetas; ese sentimiento de estar inmerso en un misterio continuo, del cual el mundo que estamos viviendo en este instante es solamente una parte, ese sentimiento no tiene nada de sobrenatural, ni nada de extraordinario, precisamente cuando se lo acepta como lo he hecho yo, con humildad, con naturalidad, es entonces cuando se lo capta, se lo recibe multiplicadamente cada vez con más fuerza; yo diría, aunque esto pueda escandalizar a espíritus positivos o positivistas, yo diría que disciplinas como la ciencia o como la filosofía están en los umbrales de la explicación de la realidad, pero no han explicado toda la realidad, a medida que se avanza en el campo filosófico o en el científico, los misterios se van multiplicando, en nuestra vida interior es exactamente lo mismo.

Si quieren un ejemplo para salir un poco de este terreno un tanto abstracto, piensen solamente en eso que utilizamos continuamente y que es nuestra memoria. Cualquier tratado de psicología nos va a dar una definición de la memoria, nos va a dar las leyes de la memoria, nos va a dar los mecanismos de funcionamiento de la memoria. Y bien, yo sostengo que la memoria es uno de esos umbrales frente a los cuales se detiene la ciencia, porque no puede explicar su misterio esencial, esa memoria que nos define como hombres, porque sin ella seríamos como plantas o piedras; en primer lugar, no sé si alguna vez se les ocurrió pensarlo, pero esa memoria es doble; tenemos dos memorias, una que es activa, de la cual podemos servirnos en cualquier circunstancia práctica y otra que es una memoria pasiva, que hace lo que le da la gana: sobre la cual no tenemos ningún control.

Jorge Luis Borges escribió un cuento que se llama “Funes el memorioso”, es un cuento fantástico, en el sentido de que el personaje Funes, a diferencia de todos nosotros, es un hombre que posee una memoria que no ha olvidado nada, y cada vez que Funes ha mirado un árbol a lo largo de su vida, su memoria ha guardado el recuerdo de cada una de las hojas de ese árbol, de cada una de las irisaciones de las gotas de agua en el mar, la acumulación de todas las sensaciones y de todas las experiencias de la vida están presentes en la memoria de ese hombre. Curiosamente en nuestro caso es posible, es posible que todos nosotros seamos como Funes, pero esa acumulación en la memoria de todas nuestras experiencias pertenecen a la memoria pasiva, y esa memoria solamente nos entrega lo que ella quiere.

Para completar el ejemplo si cualquiera de ustedes piensa en el número de teléfono de su casa, su memoria activa le da ese número, nadie lo ha olvidado, pero si en este momento, a los que de ustedes les guste la música de cámara, les pregunto cómo es el tema del andante del cuarteto 427 de Mozart, es evidente que, a menos de ser un músico profesional, ninguno de ustedes ni yo podemos silbar ese tema y, sin embargo, si nos gusta la música y conocemos la obra de Mozart, bastará que alguien ponga el disco con ese cuarteto y apenas surja el tema nuestra memoria lo continuará. Comprenderemos en ese instante que lo conocíamos, conocemos ese tema porque lo hemos escuchado muchas veces, pero activamente, positivamente, no podemos extraerlo de ese fondo, donde quizá como Funes, tenemos guardado todo lo que hemos visto, oído, vivido.

Lo fantástico y lo misterioso no son solamente las grandes imaginaciones del cine, de la literatura, los cuentos y las novelas. Está presente en nosotros mismos, en eso que es nuestra psiquis y que ni la ciencia, ni la filosofía consiguen explicar más que de una manera primaria y rudimentaria.

Ahora bien, si de ahí, ya en una forma un poco más concreta, nos pasamos a la literatura, yo creo que ustedes están en general de acuerdo que el cuento, como género literario, es un poco la casa, la habitación de lo fantástico. Hay novelas con elementos fantásticos, pero son siempre un tanto subsidiarios, el cuento en cambio, como un fenómeno bastante inexplicable, en todo caso para mí, le ofrece una casa a lo fantástico; lo fantástico encuentra la posibilidad de instalarse en un cuento y eso quedó demostrado para siempre en la obra de un hombre que es el creador del cuento moderno y que se llamó Edgar Allan Poe. A partir del día en que Poe escribió la serie genial de su cuento fantástico, esa casa de lo fantástico, que es el cuento, se multiplicó en las literaturas de todo el mundo y además sucedió una cosa muy curiosa y es que América Latina, que no parecía particularmente preparada para el cuento fantástico, ha resultado ser una de las zonas culturales del planeta, donde el cuento fantástico ha alcanzado sus exponentes, algunos de sus exponentes más altos. Piensen, los que se preocupan en especial de literatura, piensen en el panorama de un país como Francia, Italia o España, el cuento fantástico no existe o existe muy poco y no interesa, ni a autores, ni a lectores; mientras que, en América Latina, sobre todo en algunos países del cono sur: en el Uruguay , en la Argentina... ha habido esa presencia de lo fantástico que los escritores han traducido a través del cuento. Cómo es posible que en un plazo de treinta años el Uruguay y la Argentina hayan dado tres de los mayores cuentistas de literatura fantástica de la literatura moderna. Estoy naturalmente citando a Horacio Quiroga, a Jorge Luis Borges y al uruguayo Felisberto Hernández, todavía, injustamente, mucho menos conocido.

En la literatura lo fantástico encuentra su vehículo y su casa natural en el cuento y entonces, a mí personalmente no me sorprende, que habiendo vivido siempre con la sensación de que entre lo fantástico y lo real no había límites precisos, cuando empecé a escribir cuentos ellos fueran de una manera casi natural, yo diría casi fatal, cuentos fantásticos.

(...) Elijo para demostrar lo fantástico uno de mis cuentos, La noche boca arriba, y cuya historia, resumida muy sintéticamente, es la de un hombre que sale de su casa en la ciudad de París, una mañana, en una motocicleta y va a su trabajo, observando, mientras conduce su moto, los altos edificios de concreto, las casas, los semáforos y en un momento dado equivoca una luz de semáforo y tiene un accidente y se destroza un brazo, pierde el sentido y al salir del desmayo, lo han llevado al hospital, lo han vendado y está en una cama, ese hombre tiene fiebre y tiene tiempo, tendrá mucho tiempo, muchas semanas para pensar, está en un estado de sopor, como consecuencia del accidente y de los medicamentos que le han dado; entonces se adormece y tiene un sueño; sueña curiosamente que es un indio mexicano de la época de los aztecas, que está perdido entre las ciénagas y se siente perseguido por una tribu enemiga, justamente los aztecas que practicaban aquello que se llamaba la guerra florida y que consistía en capturar enemigos para sacrificarlos en el altar de los dioses.

Todos hemos tenido y tenemos pesadillas así. Siente que los enemigos se acercan en la noche y en el momento de la máxima angustia se despierta y se encuentra en su cama de hospital y respira entonces aliviado, porque comprende que ha estado soñando, pero en el momento en que se duerme la pesadilla continúa, como pasa a veces y entonces, aunque él huye y lucha es finalmente capturado por sus enemigos, que lo atan y lo arrastran hacia la gran pirámide, en lo alto de la cual están ardiendo las hogueras del sacrificio y lo está esperando el sacerdote con el puñal de piedra para abrirle el pecho y quitarle el corazón. Mientras lo suben por la escalera, en esa última desesperación, el hombre hace un esfuerzo por evitar la pesadilla, por despertarse y lo consigue; vuelve a despertarse otra vez en su cama de hospital, pero la impresión de la pesadilla ha sido tan intensa, tan fuerte y el sopor que lo envuelve es tan grande, que poco a poco, a pesar de que él quisiera quedarse del lado de la vigilia, del lado de la seguridad, se hunde nuevamente en la pesadilla y siente que nada ha cambiado. En el minuto final tiene la revelación. Eso no era una pesadilla, eso era la realidad; el verdadero sueño era el otro. Él era un pobre indio, que soñó con una extraña, impensable ciudad de edificios de concreto, de luces que no eran antorchas, y de un extraño vehículo, misterioso, en el cual se desplazaba, por una calle.

Si les he contado muy mal este cuento es porque me parece que refleja suficientemente la inversión de valores, la polarización de valores, que tiene para mí lo fantástico y, quisiera decirles además, que esta noción de lo fantástico no se da solamente en la literatura, sino que se proyecta de una manera perfectamente natural en mi vida propia.

Terminaré este pequeño recuento de anécdotas con algo que me ha sucedido hace aproximadamente un año. Ocho años atrás escribí un cuento fantástico que se llama “Instrucciones para John Howell”, no les voy a contar el cuento; la situación central es la de un hombre que va al teatro y asiste al primer acto de una comedia, más o menos banal, que no le interesa demasiado; en el intervalo entre el primero y el segundo acto dos personas lo invitan a seguirlos y lo llevan a los camerinos, y antes de que él pueda darse cuenta de lo que está sucediendo, le ponen una peluca, le ponen unos anteojos y le dicen que en el segundo acto él va a representar el papel del actor que había visto antes y que se llama John Howell en la pieza.

“Usted será John Howell”. Él quiere protestar y preguntar qué clase de broma estúpida es esa, pero se da cuenta en el momento de que hay una amenaza latente, de que si él se resiste puede pasarle algo muy grave, pueden matarlo. Antes de darse cuenta de nada escucha que le dicen “salga a escena, improvise, haga lo que quiera, el juego es así”, y lo empujan y él se encuentra ante el público... No les voy a contar el final del cuento, que es fantástico, pero sí lo que sucedió después.

El año pasado recibí desde Nueva York una carta firmada por una persona que se llama John Howell. Esa persona me decía lo siguiente: “Yo me llamo John Howell, soy un estudiante de la universidad de Columbia, y me ha sucedido esto; yo había leído varios libros suyos, que me habían gustado, que me habían interesado, a tal punto que estuve en París hace dos años y por timidez no me animé a buscarlo y hablar con usted. En el hotel escribí un cuento en el cual usted es el protagonista, es decir que, como París me ha gustado mucho, y usted vive en París, me pareció un homenaje, una prueba de amistad, aunque no nos conociéramos, hacerlo intervenir a usted como personaje. Luego, volví a N.Y, me encontré con un amigo que tiene un conjunto de teatro de aficionados y me invitó a participar en una representación; yo no soy actor, decía John, y no tenía muchas ganas de hacer eso, pero mi amigo insistió porque había otro actor enfermo. Insistió y entonces yo me aprendí el papel en dos o tres días y me divertí bastante. En ese momento entré en una librería y encontré un libro de cuentos suyos donde había un cuento que se llamaba “Instrucciones para John Howell”. ¿Cómo puede usted explicarme esto, agregaba, cómo es posible que usted haya escrito un cuento sobre alguien que se llama John Howell, que también entra de alguna manera un poco forzado en el teatro, y yo, John Howell, he escrito en París un cuento sobre alguien que se llama Julio Cortázar.

Yo los dejo a ustedes con esta pequeña apertura, sobre el misterio y lo fantástico, para que cada uno apele a su propia imaginación y a su propia reflexión y desde luego, a partir de este minuto estoy dispuesto a dialogar y a contestar, como pueda, las preguntas que me hagan.

José Saramago (Homenaje)


Tras la muerte del gran escritor portugues, encontramos muchos de sus escritos personales. El diario ABC publicó un articulo de nombre: "Saramago en sus palabras", de Antonio Fontana. En donde encontramos un Diccionario de Saramago, precisamente en donde él da un significado para cada palabra.

El escritor se fue retratando con sentencias sobre política, religión, la modernidad y también sobre la muerte

Entre libros y palabras, el escritor portugués José Saramago se va hoy dejando tras de sí frases que definen el pensamiento de una de las plumas más brillantes del siglo XX.

Diccionario Saramago:
- BIBLIA: «Un manual de malas costumbres, un catálogo de crueldad y de lo peor de la naturaleza humana».

- CHÁVEZ, HUGO: «No me parece que sea populista. Eso es peyorativo para alguien que se preocupa directamente y sin ningún disfraz por la mejora de clases que durante generaciones y generaciones no han salido de la miseria».

- CIVILIZACIÓN: «Estamos llegando al fin de una civilización, sin tiempo para reflexionar. Se ha impuesto una especie de impudor que nos ha llegado a convencer de que la privacidad no existe».

- DEMOCRACIA: «Cuando digo que es una tomadura de pelo, lo digo en el sentido de que parece que el esquema democrático lo promete todo, y creo que lo que te da con la mano derecha te lo quita con la mano izquierda».

- DERECHOS HUMANOS: «Disentir es uno de los derechos que le faltan a la Declaración de los Derechos Humanos».

- DERROTA: «La derrota tiene algo positivo, nunca es definitiva. En cambio, la victoria tiene algo negativo, jamás es definitiva».

- DIOS: «El Dios de la “Biblia” no es de fiar, es mala persona y vengativo».

- IZQUIERDA: «Antes nos gustaba decir que la derecha era estúpida, pero hoy no conozco nada más estúpido que la izquierda. La izquierda ha dejado de ser izquierda».

- LECTURA: «Hay que utilizar la cabeza para pensar, hay que respetar y valorar el legado cultural que recibimos, hay que leer para pertrecharse de instrumentos que nos permitan combatir el destino que otros nos forjan. Es necesario leer y escribir para entender el mundo y para entendernos mejor a nosotros mismos. Leer es bueno para la salud. De leer y de intentar comprender nadie ha enfermado, diga lo que diga Cervantes».

- LITERATURA: «Yo no escribo para agradar ni tampoco para desagradar. Escribo para desasosegar».

- MEMORIA: «Somos la memoria que tenemos y la responsabilidad que asumimos; sin memoria no existimos y sin responsabilidad quizá no merezcamos existir».

- NEOCAPITALISMO: «El capitalismo clásico explotaba a los asalariados; el neocapitalismo explota a los consumidores. Es necesario que las mayorías acumulen cosas para que las minorías acumulen capital».

- OBSCENIDAD: «Para mí lo obsceno no es la pornografía, lo obsceno es que la gente se muera de hambre».

- PALESTINA: «Lo que ocurre en Palestina es un crimen que podemos comparar con lo que ocurrió en Auschwitz».

- PESIMISMO: «Los únicos interesados en cambiar el mundo son los pesimistas, porque los optimistas están encantados con lo que hay».

- RELIGIÓN: «No creo en Dios y no me hace ninguna falta. Por lo menos estoy a salvo de ser intolerante. Los ateos somos las personas más tolerantes del mundo. Un creyente fácilmente pasa a la intolerancia. En ningún momento de la Historia, en ningún lugar del planeta, las religiones han servido para que los seres humanos se acerquen unos a otros. Por el contrario, sólo han servido para separar, para quemar, para torturar. No creo en Dios, no lo necesito y además soy buena persona».

- SEXO: «Hay tres sexos: femenino, masculino y el poder».

- VEJEZ: «En un tiempo como el de ahora, en el que tan fácilmente se desprecia a los mayores, creo que soy un ejemplo muy bueno. Entre los 60 y los 84 he hecho una obra. Por tanto ¡ojo con los viejos!».


Frases

Me parecio curioso escuchar en una noticia, que al parecer no alcanzo a terminar el último proyecto que tenia pensado publicar sobre la Industria de las Armas (aunque según una última noticia, ya se va a publicar), sin embargo nos dejó grandes textos para que cada lector lo comprendiese a su manera. Ya que él muchas veces declaró que cada lector tiene sus propios motivos y razones para comprender algo,y eso es determinado subjetivamente.

Saramago tuvo muchas opiniones acerca de muchos temas generales. Seleccione dos frases muy pertinentes para la literatura:

a) “Un libro es casi un objeto. Porque si es verdad que es algo voluminoso, que se puede tocar, abrir, cerrar, colocar en un estante, mirar e incluso oler (¿quién no ha aspirado alguna vez el aroma de la tinta y el papel ya fundidos en una página?) también es verdad que un libro es más que eso, porque dentro lleva, nada más y nada menos, la persona que es el autor. De ahí que sea necesario tener mucho cuidado con los libros, enfrentarse a ellos dispuestos a dialogar, a entender y a tratar de contarles lo que nosotros mismos somos. Los buenos libros, que es de lo que aquí se trata, están hechos con la honestidad y el trabajo de autor, luego hay que tratarlos también con honestidad y sin regatear esfuerzos”. (Jose Saramago)

b) “Llevamos siglos preguntándonos los unos a los otros para qué sirve la literatura y el hecho de que no exista respuesta no desanimará a los futuros preguntadores. No hay respuesta posible. O las hay infinitas: la literatura sirve para entrar en una librería y sentarse en casa, por ejemplo. O para ayudar a pensar. O para nada. ¿Por qué ese sentido utilitario de las cosas? Si hay que buscar el sentido de la música, de la filosofía, de una rosa, es que no estamos entendiendo nada. Un tenedor tiene una función. La literatura no tiene una función. Aunque pueda consolar a una persona. Aunque te pueda hacer reír. Para empeorar la literatura basta con que se deje de respetar el idioma. Por ahí se empieza y por ahí se acaba”. (Jose Saramago)

Y por último, me gustaria que recordaramos su Discurso en la entrega del Premio Nobel de Literatura, que para mi es genial.

Discurso de aceptación del Premio Nobel de Literatura.

"Adiós"


Hace un tiempo un compañero del Club de Lectura de la UTB, nos mandó un texto de Borges, llamado "Delia Elena San Marco", este texto se encuentra dentro del libro de Borges: "El Hacedor". Cada uno de los miembros dimos una opinión sobre el hermoso y simbolico texto. A continuación, les dejo el texto y luego mi interpretación:


Delia Elena San Marco
Nos despedimos en una de las esquinas del Once.
Desde la otra vereda volví a mirar; usted se había dado vuelta y me dijo adiós con la mano.
Un río de vehículos y de gente corría entre nosotros; eran las cinco de una tarde cualquiera; cómo iba yo a saber que aquel río era el triste Aqueronte, el insuperable.
Ya no nos vimos y un año después usted había muerto.
Y ahora yo busco esa memoria y la miro y pienso que era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación.
Anoche no salí después de comer y releí, para comprender estas cosas, la última enseñanza que Platón pone en boca de su maestro. Leí que el alma puede huir cuando muere la carne.
Y ahora no sé si la verdad está en la aciaga interpretación ulterior o en la despedida inocente.
Porque si no mueren las almas, está muy bien que en sus despedidas no haya énfasis.
Decirse adiós es negar la separación, es decir: Hoy jugamos a separarnos pero nos veremos mañana. Los hombres inventaron el adiós porque se saben de algún modo inmortales, aunque se juzguen contingentes y efímeros.
Delia: alguna vez anudaremos ¿junto a qué río? este diálogo incierto y nos preguntaremos si alguna vez , en una ciudad que se perdía en la llanura , fuimos Borges y Delia.
Jorge Luis Borges
¨("El Hacedor" )
1960


Interpretación (A.S.B):

“Adiós” Es una despedida, entendida en un contexto moderno, como definitiva. Adiós deriva de un formalismo antiguo que era completo "A Dios te encomiendo que te vaya bien", de lo que con el tiempo se acortó a las primeras palabras de toda esa frase. En este sentido, expresa un deseo de que a la persona que se está despidiendo le vaya bien, hasta en tanto se vuelven a ver. Ahora bien, "adiós" se puede entender como una despedida larga, o definitiva, como, por ejemplo, cuando terminas una relación romántica. "Hasta luego" expresa el deseo de volver a ver, a saludar, a platicar con esa persona, dentro de un breve periodo.

Por lo que vemos que muchas veces se le puede dar un significado dependiendo el contexto en que se diga. Si leemos la introducción del hermoso escrito y lo ponemos en contexto, observamos que el Adiós fue una interpretación, ya que no fue dicha oralmente, sino con un gesto de la mano. Aunque esa interpretación pudo ser soportado por otros gestos (se había dado vuelta entre el río de vehículos y de gente para decirle adiós con la mano). Otra descripción dramática es la comparación del rio de gente y carros que se encontraba entre ellos, con famoso río mitológico, Aqueronte, el rio de la tragedia en el inframundo. Es decir, había una gran tristeza soportaba por tal vez una enfermedad que tenía ella. Tal vez, el no sabía del mal de ella porque mas adelante en el texto trae el recuerdo a su mente: “Y ahora yo busco esa memoria y la miro y pienso que era falsa y que detrás de la despedida trivial estaba la infinita separación”.

Ahora en cuanto a la condición de ateo de Borges. Borges se plantea inicialmente sobre una frase que Platón pone en boca de su maestro (me imagino que es Sócrates). Y posteriormente se pregunta sobre donde está la verdad, y menciona el momento de la despedida. Y dice: “Porque si no mueren las almas, está muy bien que en sus despedidas no haya énfasis”. Llevando la frase al momento de la despedida, Borges tomó el gesto de Delia como un Adiós sin énfasis, por lo tanto estaría aceptando que su alma no ha muerto, y más cuando se pregunta que en que río anudaran.

Sin embargo, efectivamente al agregar el “si” en la frase, plantea una posibilidad y no un total convencimiento sobre el tema.

Aunque aparte del tema, considero teniendo en cuenta el significado de la palabra “Ateo” para muchas personas “No creer en dios o Negar la existencia”. Considero que cuando una persona niega algo, está diciendo que tal vez no lo acepta, pero esta confirmando su existencia. Porque no podemos negar algo que no existe.

Me parece genial la forma de escribir de Borges. Pienso que escribió con la intención de que cada lector tuviera distintas interpretaciones de sus obras, por lo que pienso que creía firmemente en que cada persona tiene un mundo distinto en sus mentes, y que podía interpretar de distintas formas su literatura.

Encontré una opinión acerca de por qué Borges nunca escribió Novelas, y me pareció interesante ya que en el Club de ha discutido acerca de la extensión en los libros es proporcional a su calidad. Dice así: “Borges nunca escribió una novela. A quienes le reprocharon esa falta, Borges respondía que sus preferencias estaban con el cuento, que es un género esencial, y no con la novela que obliga al relleno. De los autores que han intentado ambos géneros prefería, generalmente, sus cuentos. De Kafka, por ejemplo, él aseguraba que eran mejores sus narraciones breves que El proceso. En el prólogo de Ficciones afirmó que era un «desvarío laborioso y empobrecedor el de componer vastos libros; el de explayar en 500 páginas una idea cuya perfecta exposición oral cabe en pocos minutos”.

Aunque hay que aceptar que hay libros de gran extensión en donde son geniales en cada página.