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lunes, 30 de junio de 2014

El Miedo a la Libertad (Erich Fromm)

Comentario sobre el libro El Miedo a la Libertad



Hace tiempo tenía pensado escribir y hacer un post sobre este libro. Lo leí hace algunos años, y recientemente lo volví a leer nuevamente, aunque casi siempre me remito y leo apartes por lo valiosos que me resultan sus argumentos para entender el desarrollo o la evolución en el imaginario colectivo y de la sociedad desde el Siglo XX, que aún en el correr del Siglo XXI siguen teniendo enorme vigencia.

Escrito por el psicólogo y filósofo alemán Erich Fromm, y publicado por primera vez en el año de 1941, “El Miedo a la Libertad” forma parte de un extenso y arduo estudio que Fromm realizó y condensó en otros estudios como “El Corazón del Hombre” y “Espíritu y Sociedad”, entre otras. El estudio, es un ensayo sociológico que nos recorre por el pensamiento de Fromm, a la vez que nos da una luz sobre los pilares o las bases del comportamiento y el pensamiento del ser humano contemporáneo, y las raíces de cada uno de esos pilares, con una lucidez que impresiona e impacta a aquellos que lo lean por primera vez en pleno 2014. 


La Libertad, es el núcleo de la tesis de Fromm, quien a través de distintos capítulos como: La libertad como problema psicológico, La emergencia del individuo y la ambigüedad de la libertad, hasta La psicología del Nazismo y Libertad y Democracia, en general 7 capítulos, donde el autor da un repaso sobre los hechos más relevantes en el Siglo XX, y cómo estos fueron determinando y transformando una ideología y una sociedad, que a la postre sería la que heredáramos.

A continuación comparto varios fragmentos del libro, que son de mis favoritos y que he seleccionado en mi última lectura, aunque todo el libro no tiene desperdicio: 







- La tesis de este libro es que la libertad posee un doble significado para el hombre moderno; éste se ha liberado de las autoridades tradicionales y ha llegado a ser un individuo; pero, al mismo tiempo, se ha vuelto aislado e impotente, tornándose el instrumento de propósitos que no le pertenecen, extrañándose de sí mismo y de los demás. Se ha afirmado además de que tal estado socava su yo, lo debilita y asusta, al tiempo que lo dispone a aceptar la sumisión a nuevas especies de vínculos. La libertad positiva, por otra parte, se identifica con la realización plena de las potencialidades del individuo, así como con su capacidad para vivir activa y espontáneamente. La libertad ha alcanzado un punto crítico en el que, impulsada por la lógica de su dinamismo, amenaza transmutarse en su opuesto. El futuro de la democracia depende de la realización del individualismo, y éste ha sido el fin ideológico del pensamiento moderno desde el Renacimiento.


- La crisis política y cultural de nuestros días no se debe, por otra parte, al exceso de individualismo, sino al hecho de que lo que creemos ser tal se ha reducido a una mera cascara vacía. La victoria de la libertad es solamente posible si la democracia llega a constituir una sociedad en la que el individuo, su desarrollo y felicidad constituyan el fin y el propósito de la cultura; en la que la vida no necesite justificarse por el éxito o por cualquier otra cosa, y en la que el individuo no se vea subordinado ni sea objeto de manipulaciones por parte de ningún otro poder exterior a él mismo, ya sea el Estado o la organización económica; una sociedad, por fin, en la que la conciencia y los ideales del hombre no resulten de la absorción en el yo de demandas exteriores y ajenas, sino que sean realmente suyos y expresen propósitos


- En todo caso parecería que el hombre moderno tuviese demasiados deseos, y que justamente su único problema residiese en el hecho de que, si bien sabe lo que quiere, no puede conseguirlo. Empleamos toda nuestra energía con el fin de lograr nuestros deseos, y en su mayoría las personas nunca discuten las premisas de tal actividad; jamás se preguntan si saben realmente cuáles son sus verdaderos deseos. No se detienen a pensar si los fines perseguidos representan algo que ellos, ellos mismos, desean. En la escuela quieren buenas notas, y cuando son adultos desean lograr cada vez más éxito, acumular cada vez más dinero, poseer más prestigio, comprar mejores automóviles, ir a los mejores lugares, y cosas semejantes. Sin embargo, cuando, en medio de esta actividad frenética, se detienen a pensar, hay una pregunta que puede surgir en su espíritu: Si consigo este nuevo empleo, si compro un coche mejor, si realizo este viaje... ¿qué habré obtenido? ¿Cuál es verdaderamente el fin de todo esto? ¿Quiero, en realidad, todas esas cosas? ¿No estaré persiguiendo algún propósito que debería hacerme feliz y que, en verdad, se me escapa de las manos apenas lo he alcanzado? Cuando surgen estas preguntas se siente uno espantado, pues ponen en duda la base misma que sustenta toda la actividad del hombre, el conocimiento de sus mismos deseos. Por eso la gente tiende a liberarse lo más rápidamente posible de pensamientos tan inquietantes. Piensan que tales preguntas han venido a molestarlos a causa de algún cansancio o mal humor... y continúan así en la persecución de aquellos fines que siguen considerando propios.


- Y, sin embargo, todo esto apunta a una confusa revelación de la verdad: que el hombre moderno vive bajo la ilusión de saber lo que quiere, cuando, en realidad, desea únicamente lo que se supone (socialmente) ha de desear. Para aceptar esta afirmación es menester darse cuenta de que saber lo que uno realmente quiere no es cosa tan fácil como algunos creen, sino que representa uno de los problemas más complejos que enfrentan al ser humano.


- Los hechos pierden aquella calidad que poseen tan sólo en cuanto constituyen partes de una estructura total, y conservan únicamente un significado abstracto y cuantitativo; cada hecho no es otra cosa que un hecho más, y todo lo que importa es si sabemos más o menos. La radio, el cine y la prensa ejercen un efecto devastador a este respecto. La noticia del bombardeo de una ciudad y la muerte de centenares de personas es seguida o interrumpida, con todo descaro, por un anuncio de propaganda sobre jabón o vino. El mismo anunciador, con esa misma voz sugestiva, insinuante y autoritaria, que acaba de emplear para convencernos de la seriedad de la situación política, trata ahora de influir sobre su público acerca del mérito de determinada marca de jabón, que ha pagado los gastos de las noticias radiales. Los noticieros cinematográficos nos presentan muestras de moda a continuación de escenas de buques torpedeados. Los diarios se refieren a las ideas vulgares o a los gustos alimentarios de alguna nueva estrella con la misma seriedad y concediéndole el mismo espacio con que tratan los sucesos de importancia científica o artística. A causa de todo esto dejamos de interesarnos sinceramente por lo que oímos. Dejamos de excitarnos, nuestras emociones y nuestro juicio crítico se ven dificultados, y con el tiempo nuestra actitud con respecto a lo que ocurre en el mundo va tomando un carácter de indiferencia y chatedad. En nombre de la "libertad" la vida pierde toda estructura, pues se la reduce a muchas piezas pequeñas, cada una separada de las demás, y desprovista de cualquier sentido de totalidad. El individuo se ve abandonado frente a tales piezas como un niño frente a un rompecabezas; con la diferencia, sin embargo, de que mientras éste sabe lo que es una casa y, por tanto, puede reconocer sus partes en las piezas del juego, el adulto no alcanza a ver el significado del todo, cuyos fragmentos han llegado a sus manos. Se halla perplejo y asustado y tan sólo acierta a seguir mirando sus pequeñas piezas sin sentido.


- El derecho de expresar nuestros pensamientos, sin embargo, tiene algún significado tan sólo si somos capaces de tener pensamientos propios; la libertad de la autoridad exterior constituirá una victoria duradera solamente si las condiciones psicológicas íntimas son tales que nos permitan establecer una verdadera individualidad propia. ¿Hemos alcanzado esta meta o nos estamos, por lo menos, aproximando a ella?


- La soledad e impotencia del individuo, su búsqueda para la realización de las potencialidades que ha desarrollado, el hecho objetivo de la creciente capacidad productiva de la industria moderna, todos estos elementos son factores dinámicos que forman la base de una creciente búsqueda de libertad y felicidad. Refugiarse en la simbiosis puede aliviar durante un tiempo los sufrimientos, pero no los elimina. La historia de la humanidad no sólo es un proceso de individuación creciente, sino también de creciente libertad. El anhelo de libertad no es una fuerza metafísica y no puede ser explicado en virtud del derecho natural; representa, por el contrario, la consecuencia necesaria del proceso de individuación y del crecimiento de la cultura. Los sistemas autoritarios no pueden suprimir las condiciones básicas que originan el anhelo de libertad; ni tampoco pueden destruir la búsqueda de libertad que surge de esas mismas condiciones.


- A menos que todo el sistema industrial y el modo de producción fueran destruidos y reducidos a su nivel de la época preindustrial, el hombre seguirá siendo un individuo que ha emergido completamente del mundo circundante. Hemos visto que el hombre no puede soportar la libertad negativa; que trata de evadirse hacia nuevos lazos destinados a sustituir los vínculos primarios que ha abandonado. Pero estos nuevos lazos no representan una unión real con el mundo. Tiene que pagar la seguridad recién adquirida, despojándose de la integridad de su yo. La dicotomía existente de hecho entre él y las autoridades a quienes se somete no desaparece por eso. Ellas amputan y estropean su vida, aun cuando conscientemente se haya sometido de acuerdo con su propia voluntad. Al mismo tiempo vive en un mundo en el que no se ha desarrollado solamente para ser un átomo, sino que también le proporciona todas las potencialidades necesarias para transformarse en individuo. El sistema industrial moderno posee no sólo la capacidad virtual de producir los medios para una vida económicamente segura para todos, sino también la de crear las bases materiales que permitan la plena expresión de las facultades intelectuales, sensibles y emocionales del hombre, reduciendo al mismo tiempo de manera considerable las horas de trabajo


- Al referirse a las calidades requeridas en un dirigente nazi y a los propósitos que persigue la educación para el mando, afirma: Queremos saber si estos hombres poseen la voluntad de mando, de ser los dueños, en una palabra, de gobernar... Queremos gobernar y nos gusta hacerlo. . . Les enseñaremos a estos hombres a cabalgar, . . a fin de que experimenten el sentimiento del dominio absoluto sobre un ser viviente. En la formulación que hace Hitler de los objetivos de la educación hallamos la misma exaltación del poder. Afirma que "toda educación y desarrollo del alumno debe dirigirse a proporcionarle la convicción de ser absolutamente superior a los demás"



- De hecho, al observar el fenómeno de la decisión humana, es impresionante el grado en que la gente se equivoca al tomar por decisiones propias lo que en efecto constituye un simple sometimiento a las convenciones, al deber o a la presión social. Casi podría afirmarse que una decisión original es, comparativamente, un fenómeno raro en una sociedad cuya existencia se supone basada en la decisión autónoma individual.


- Gran número de nuestras decisiones no son realmente nuestras, sino que nos han sido sugeridas desde afuera; hemos logrado persuadirnos a nosotros mismos de que ellas son obra nuestra, mientras que, en realidad, nos hemos limitado a ajustamos a la expectativa de los demás, impulsados por el miedo al aislamiento y por amenazas aún más directas en contra de nuestra vida, libertad y conveniencia.


- La supresión del pensamiento crítico generalmente empieza temprano. Una chica de cinco años, por ejemplo, puede advertir la falta de sinceridad de su madre, ya sea por la sutil observación de que mientras ésta habla continuamente de amor y amistad, de hecho se muestra fría y egoísta; o bien de una manera más superficial, al descubrir que su madre mantiene una relación amorosa con otro hombre al tiempo que exalta su propio nivel moral. La niña siente la discrepancia. Su sentido de la justicia y la verdad sufre un rudo contraste, y sin embargo, como depende de la madre, quien no le permitiría ninguna especie de crítica, y, por otra parte, no puede, por ejemplo, confiar en el padre, que es un débil, la niña se ve obligada a reprimir su capacidad crítica.


- Esta constelación puede observarse a menudo, especialmente en las relaciones de los padres con sus hijos. En esos casos la actitud de dominación —y de propiedad— se oculta con frecuencia detrás de lo que parecería una preocupación natural con respecto de los hijos, o un lógico sentimiento de protección hacia ellos. El niño es colocado así en una jaula de oro; puede obtenerlo todo siempre que no quiera dejar su áurea prisión. A menudo la consecuencia de todo esto es el profundo miedo al amor que experimenta el hijo cuando llega a la edad adulta, miedo debido al hecho de que el amor, para él, implica dejarse atrapar y ver ahogada su propia ansia de libertad.


- Sin embargo, este sentimiento de aislamiento individual y de impotencia, tal como fuera expresado por los escritores citados y como lo experimentan muchos de los llamados neuróticos, es algo de lo que el hombre común no tiene conciencia. Es demasiado aterrador. Se lo oculta la rutina diaria de sus actividades, la seguridad y la aprobación que halla en sus relaciones privadas y sociales, el éxito en los negocios, cualquier forma de distracción ("divertirse", "trabar relaciones", "ir a lugares"). Pero el silbar en la oscuridad no trae la luz. La soledad, el miedo y el azoramiento quedan; la gente no puede seguir soportándolos. No puede sobrellevar la carga que le impone la libertad de; debe tratar de rehuirla si no logra progresar de la libertad negativa a la positiva. Las principales formas colectivas de evasión en nuestra época están representadas por la sumisión a un "líder", tal como ocurrió en los países fascistas, y el conformismo compulsivo automático que prevalece en nuestras democracias. Antes de pasar a describir estas formas de evasión socialmente estructuradas, debo pedirle al lector que me siga en la discusión de los intrincados mecanismos psicológicos de evasión. Ya nos hemos ocupado de algunos de ellos en los capítulos anteriores; más si queremos entender plenamente el significado psicológico del fascismo y la automatización del hombre en la democracia moderna, debemos comprender los fenómenos psicológicos no sólo de una manera general, sino también en los detalles mismos de su concreto funcionamiento. Esto puede parecer un rodeo; pero, en realidad, se trata de una parte necesaria de toda nuestra discusión. Del mismo modo que no pueden comprenderse correctamente los problemas psicológicos sin conocer su sustrato cultural y social, tampoco pueden estudiarse los fenómenos sociales sin el conocimiento de los mecanismos psicológicos subyacentes. El capítulo que sigue ensaya un análisis de tales mecanismos, con el fin de revelar lo que ocurre en el individuo y mostrar de qué manera, en nuestro esfuerzo por escapar de la soledad y la impotencia, nos disponemos a despojarnos de nuestro yo individual, ya sea por medio de la sumisión a nuevas formas de autoridad o por una forma de conformismo compulsivo con respecto a las normas sociales imperantes.


- Sabía que nosotros significábamos poco en comparación con el universo, sabía que no éramos nada; pero el hecho de ser nada de una manera tan inconmensurable me parece, en cierto sentido, abrumador y a la vez alentador. Aquellos números, aquellas dimensiones más allá del alcance del pensamiento humano nos subyugan por completo. ¿Existe algo, sea lo que fuere, a que podamos aferramos? En medio de este caos de ilusiones en el que estamos sumergidos de cabeza, hay una sola cosa que se erige verdadera: el amor. Todo el resto es la nada, un vacío hueco. Nos asomamos al inmenso abismo negro. Y tenemos miedo.


- Esta situación se acentúa aún más debido a los métodos de la propaganda moderna. Los argumentos comerciales del hombre de negocios de viejo estilo eran esencialmente racionales. Conocía sus mercaderías, las necesidades del cliente y, sobre la base de estos conocimientos, trataba de efectuar su venta. Por cierto sus argumentos no eran del todo objetivos, esforzándose por persuadir al cliente lo mejor posible; sin embargo, para ser eficiente y alcanzar sus objetivos, debía emplear una forma racional y sensata de persuasión. La propaganda moderna, en un amplio sector, es muy distinta; no se dirige a la razón sino a la emoción; como todas las formas de sugestión hipnótica, procura influir emocionalmente sobre los sujetos, para someterlos luego también desde el punto de vista intelectual. Esta forma de propaganda influye sobre el cliente, acudiendo a toda clase de medios: la incesante repetición de la misma fórmula; el influjo de la imagen de alguna persona de prestigio, como ser la de alguna dama de la aristocracia o la de un famoso boxeador que fuma tal marca de cigarrillos; por medio del sex-appeal de alguna muchacha bonita, atrayendo de ese modo la atención del cliente y debilitando al propio tiempo su capacidad de crítica; mediante el terror, señalando el peligro del "mal aliento" o de alguna enfermedad de nombre misterioso; o bien estimulando su fantasía acerca de un cambio imprevisto en el curso de su propia vida debido al uso de determinado tipo de camisa o jabón. Todos estos métodos son esencialmente irracionales; no tienen nada que ver con la calidad de la mercadería y apagan o matan la capacidad crítica del cliente, como podría hacerlo el opio o un estado hipnótico absoluto. Son capaces de proporcionarle alguna satisfacción debido a su efecto estimulante sobre la fantasía, tal como ocurre con el cine, pero al mismo tiempo aumentan su sentimiento de pequeñez y de impotencia.


- Para aquellos que sólo poseían escasas propiedades y menguado prestigio social, la familia constituía una fuente de prestigio individual. Allí, en su seno, el individuo podía sentirse alguien. Obedecido por la mujer y los hijos, ocupaba el centro de la escena, aceptando ingenuamente este papel como un derecho natural que le perteneciera. Podía ser un don nadie en sus relaciones sociales, pero siempre era un rey en su casa. Aparte de la familia, el orgullo nacional —y en Europa, con frecuencia, el orgullo de clase— también contribuía a darle un sentimiento de importancia. Aun cuando no fuera nadie personalmente, con todo se sentía orgulloso de pertenecer a un grupo que podía considerarse superior a otros.


- En primer lugar su yo se sintió respaldado por la posesión de propiedades. Él, como persona, y los bienes de su propiedad, no podían ser separados. Los trajes o la casa de cada nombre eran parte de su yo tanto como su cuerpo. Cuanto menos se sentía alguien, tanto más necesitaba tener posesiones. Si el individuo no las tenía o las había perdido, carecía de una parte importante de su yo, y hasta cierto punto no era considerado como una persona completa, ni por parte de los otros ni de él mismo.


- El sentimiento de aislamiento y de impotencia del hombre moderno se ve ulteriormente acrecentado por el carácter asumido por todas sus relaciones sociales. La relación concreta de un individuo con otro ha perdido su carácter directo y humano, asumiendo un espíritu de instrumentalidad y de manipulación. En todas las relaciones sociales y personales la norma está dada por las leyes del mercado. Es obvio que las relaciones entre competidores han de fundarse sobre la indiferencia mutua. Si fuera de otro modo, cada uno de los competidores se vería paralizado, en el cumplimiento de su tarea económica, de entablar una lucha contra los demás, susceptible de llegar, si fuera necesario, a la destrucción recíproca.


- Se ha visto cómo las nuevas teorías religiosas constituían una respuesta a las necesidades psíquicas producidas por el colapso del sistema social medieval y por los comienzos del capitalismo. El análisis estaba enfocado hacia el problema de la libertad en su doble sentido: mostraba cómo la libertad de los vínculos tradicionales de la Edad Media, aun cuando otorgara al individuo un sentimiento de independencia desconocido hasta ese momento, hizo al propio tiempo que se sintiera solo y aislado, llenándolo de angustia y de duda y empujándolo hacia nuevos tipos de sumisión y hacia actividades irracionales y de carácter compulsivo.


- Esta clase, que en realidad era envidiosa de los que poseían riqueza y poder y disfrutaban de la vida, racionalizaba su resentimiento y envidia del buen vivir por medio de la indignación moral y de la convicción de que esos grupos, socialmente superiores, serían castigados por el sufrimiento eterno.


- Si analizamos las doctrinas religiosas y políticas con relación a su significado psicológico, deberemos distinguir dos problemas. Podemos estudiar la estructura del carácter del individuo que crea una nueva doctrina, tratando de entender cuáles rasgos de su personalidad explican la orientación especial de su pensamiento. Hablando concretamente ello significa, por ejemplo, que debemos analizar la estructura del carácter de Calvino o de Lutero para hallar cuáles tendencias de su personalidad los condujeron a determinadas conclusiones y a formular ciertas doctrinas. El otro problema se halla en el estudio de los motivos psicológicos, no ya del creador de la doctrina, sino del grupo social hacia el cual la doctrina misma orienta su llamado. La influencia de toda doctrina o idea depende de la medida en que responda a las necesidades psíquicas propias de la estructura del carácter de aquellos hacia los cuales se dirige. Solamente cuando la idea responda a poderosas necesidades psicológicas de ciertos grupos sociales, llegará a ser una potente fuerza histórica.


- Nos encontramos con aquel mismo carácter ambiguo de la libertad que antes se discutió. El hombre es liberado de la esclavitud que entrañan los lazos económicos y políticos. También gana en el sentido de la libertad positiva, merced al papel activo e independiente que ejerce en el nuevo sistema. Pero, a la ver, se ha liberado de aquellos vínculos que le otorgan seguridad y un sentimiento de pertenencia. La vida ya no transcurre en un mundo cerrado, cuyo centro es el hombre; el mundo se ha vuelto ahora ilimitado y, al mismo tiempo, amenazador. Al perder su lugar fijo en un mundo cerrado, el hombre ya no posee una respuesta a las preguntas sobre el significado de su vida; el resultado está en que ahora es víctima de la duda acerca de sí mismo y del fin de su existencia. Se halla amenazado por fuerzas poderosas y suprapersonales; el capital y el mercado. Sus relaciones con los otros hombres, ahora que cada uno es un competidor potencial, se han tornado lejanas y hostiles; es libre, esto es, está solo, aislado, amenazado desde todos lados. Al no poseer la riqueza o el poder que tenía el capitalista del Renacimiento, y habiendo perdido también el sentimiento de unidad con los otros hombres y el universo, se siente abrumado por su nulidad y desamparo individuales. El Paraíso ha sido perdido para siempre, el individuo está solo y enfrenta el mundo; es un extranjero abandonado en un mundo ilimitado y amenazador. La nueva libertad está destinada a crear un sentimiento profundo de inseguridad, de impotencia, de duda, de soledad y de angustia. Estos sentimientos deben ser aliviados si el individuo ha de obrar con éxito. Pero hasta para estas personas más afortunadas, el papel creciente del capital, del mercado y de la competencia condujo su situación personal hacia la inseguridad, el aislamiento y la angustia.


- El tiempo tenía tanto valor que la gente se daba cuenta de que no debería gastarse en nada que no fuera útil. El trabajo se transformó cada vez más en el valor supremo. Con respecto a él la nueva actitud se desarrolló con tanta fuerza que la clase media empezó a indignarse contra la improductividad económica de las instituciones eclesiásticas. Se resentía contra las órdenes mendicantes por ser improductivas y, por tanto, inmorales. El principio de la eficiencia asumió el papel de una de las más altas virtudes morales. Al mismo tiempo el deseo de riqueza y de éxito material llegaron a ser una pasión que todo lo absorbía.


- Balzac en el siguiente fragmento de Los sufrimientos del inventor:

Pero debes aprender una cosa, imprimirla en tu mente todavía maleable: el hombre tiene horror a la soledad. Y de todas las especies de soledad, la soledad moral es la más terrible. Los primeros ermitaños vivían con Dios. Habitaban en el más poblado de los mundos: el mundo de los espíritus. El primer pensamiento del hombre, sea un leproso o un prisionero, un pecador o un inválido, es éste: tener un compañero en su desgracia. Para satisfacer este impulso, que es la vida misma, emplea toda su fuerza, todo su poder, las energías de toda su vida. ¿Hubiera encontrado compañeros Satanás, sin ese deseo todopoderoso? Sobre este tema se podría escribir todo un poema épico, que sería el prólogo del Paraíso Perdido, porque el Paraíso Perdido no es más que la apología de la rebelión.

Ello significa que la democracia puede subsistir solamente si se logra un fortalecimiento y una expansión de la personalidad de los individuos, que los haga dueños de una voluntad y un pensamiento auténticamente propios.




- John Dewey, que quiero expresarla con sus mismas palabras: "La amenaza más seria para nuestra democracia —afirma—, no es la existencia de los Estados totalitarios extranjeros. Es la existencia en nuestras propias actitudes personales y en nuestras propias instituciones, de aquellos mismos factores que en esos países han otorgado la victoria a la autoridad exterior y estructurando la disciplina, la uniformidad y la confianza en el 'líder'.


- Tan sólo unos pocos se habían percatado de ese sordo retumbar del volcán que precede a la erupción. Nietzsche había perturbado el complaciente optimismo del siglo XIX; lo mismo había hecho Marx, aun cuando de una manera distinta.


- Con este fin entra en relación con otros "objetos". Así, los otros individuos constituyen siempre un medio para el fin propio, la satisfacción de tendencias que, en sí mismas, se originan en el individuo antes que éste tenga contactos con los demás. El campo de las relaciones humanas, en el sentido de Freud, es similar al mercado; es un intercambio de satisfacciones de necesidades biológicas, en el cual la relación con los otros individuos es un medio para un fin y nunca un fin en sí mismo.


- En otras palabras, la sociedad no ejerce solamente una función de represión —aunque no deja de tenerla—, sino que posee también una función creadora. La naturaleza del hombre, sus pasiones y angustias son un producto cultural; en realidad el hombre mismo es la creación más importante y la mayor hazaña de ese incesante esfuerzo humano cuyo registro llamamos historia.


- La compulsión interna tenía mayor eficacia en dirigir la totalidad de las energías hacia el trabajo que cualquier otra forma de compulsión externa. Por el contrario, en contra de ésta siempre existe un cierto grado de rebeldía que reduce la eficacia del trabajo o anula la capacidad de la gente para cualquier tipo de ocupación especializada que requiera inteligencia, iniciativa y responsabilidad. La tendencia compulsiva hacia el trabajo, por la cual el hombre llega a ser el esclavo de sí mismo, no tiene esos inconvenientes. Sin duda, el capitalismo no se habría desarrollado si la mayor parte de las energías humanas no se hubieran encauzado en beneficio del trabajo. No existe ningún otro período de la historia en el cual los hombres libres hayan dedicado tantas energías a un solo propósito: el trabajo. La tendencia compulsiva hacia el trabajo incesante fue una de las fuerzas más productivas, no menos importante para el desarrollo de nuestro sistema industrial que el vapor y la electricidad.





domingo, 22 de junio de 2014

Cómo entrenar a tu dragón 2 (Dean DeBlois)

Comentario sobre la película Cómo entrenar a tu dragón


Cuarto trabajo del director canadiense Dean DeBlois como director. DeBlois, luego de trabajar en distintos proyectos de cine animado desde principios de los 90, tales como Mulan, Atlantis, entre otros, como asistente de animación, tuvo la oportunidad finalmente en el 2002 de dirigir junto con el reconocido animador y director Chris Sanders, quien a la postre sería su socio, en la película de animación Lilo & Stitch. Luego de ese filme, se dedicó durante los siguientes años en otros proyectos anexos de Lilo & Stitch, hasta que en el 2007 fue contratado por la reconocida banda islandesa Sigur Ros para filmar un documental que titularon “Heima”, sobre diversos conciertos gratuitos de la banda por su país natal. El documental es una maravilla y un deleite para los sentidos. Luego de ese proyecto, DeBlois y Sanders se juntaron de nuevo para un nuevo proyecto  de animación con la productora DreamWorks, basado en los libros de la escritora Cressida Cowell, “How to Train Your Dragon” o “Cómo entrenar a tu dragón”, estrenada en el 2010, donde ambos trabajaron en la dirección y la adaptación del guión. El filme fue muy exitoso,  logrando sendos de galardones, nominaciones importantes y la aceptación del público y la crítica. Lo que ayudó para continuar con una secuela del filme, “Cómo entrenar a tu dragón 2”, que se ha estrenado este 2014, con presentaciones especiales en el prestigioso Festival de Cannes y el Festival de Annecy. En esta ocasión, DeBlois sigue en la dirección y el guión, mientras que Sanders se alejó de estas labores para seguir con su también exitosa secuela del filme animado “The Croods”; pero Sanders continua en la producción ejecutiva, tanto de esta, como de la ya anunciada tercera parte de la saga, contemplada para el 2016, “Cómo entrenar a tu dragón 3”.

Como ya había anunciado a través de mi facebook a inicios del presente año, no había visto aún la primera parte de la saga. Era una de mis grandes deudas pendientes. Me puse pronto en la labor de ver el filme, antes de que se estrenara la segunda parte, y quedé encantado con la historia de Hiccup, los vikingos y los dragones. Una agradable historia familiar, sobre la amistad, con diversos ingredientes habituales pero con una sensibilidad especial y distinta de la complementación de dos seres. 


En estos días, por fin se ha estrenado la tan esperada secuela del filme, donde un vikingo adolescente se hace amigo de un dragón casi extinto, donde ambos pierden en el trascurso del filme partes fundamentales de su anatomía, que al final se ven compensadas por su unión. La segunda parte, nos traslada cinco años después de los acontecimiento de la primera película, donde Hiccup ha crecido, sigue con su mejor amigo y la armonía en su tierra entre vikingos y dragones. Pero pronto se presentan acontecimientos y dos personas que le removerán drásticamente la vida, tanto para bien como para mal. 


La película me ha parecido una maravilla, una obra maestra de la animación sin lugar a dudas. Aunque por momentos en el tramo inicial pienses que recorres un camino efectista y común, con el excelente despliegue técnico que siempre tienen este tipo de películas; pronto el filme adquiere un nuevo ritmo, un matiz más oscuro, toma riesgos, te sorprende, te conmueve enormemente, te divierte y reafirma la conexión del espectador con sus memorables personajes, que siguen siendo desarrollados con gran cuidado y detalle. DreamWorks bebiendo del mejor Pixar, con un filme precioso sobre la familia, la amistad, el libre albedrío y el perdón, entre otros ingredientes que se enmarcan en una historia que te hace reír, que te emociona, que te conmueve, que te hace sufrir y también soñar. Terminas con una sensación que permanecerá contigo, incluso después del visionado. 


Debo confesar que fui muy temprano a verla el día de su estreno, no podía aguantar las ganas de verla. Y agradezco que en el momento de la proyección, sólo hubiesen dos personas más en la sala, y sentadas a metros de distancia, porque llegados a un momento dramático del filme en el ecuador de la historia, que viene seguida de un montón de momentos que te conmueven y emocionan hasta las lágrimas; obviamente no pude evitar derramar unas cuantas, hasta incluso quedarme un rato luego de que terminara el filme, tratando de recomponerme, jeje. No sé si ese día estaría más sensible de lo común, o la película es muy efectista en ese sentido, pero sin dudas es un filme enormemente emotivo y me gustó muchísimo. Espero con ansias la tercera entrega y la recomiendo, sobre todo si han visto la primera parte, aunque si no han visto la primera parte no importa, pero creo que es esencial para conocer el lazo que une a los personajes principales: Hiccup y du dragón. Sin dudas ingresa a la lista de lo mejor de lo que va del 2014. 


9/10




 

Trailer de Cómo entrenar a tu dragón 2
 

Frases y Diálogos de la película 




Hiccup



Hiccup



Comentario sobre la película Cómo entrenar a tu dragón



Comentario sobre la película Cómo entrenar a tu dragón



Hiccup





jueves, 19 de junio de 2014

Stories We Tell (Sarah Polley)

Comentario sobre el documental Stories We Tell



Continuando con el rescate de viejas reseñas de filmes del año pasado y en esta semana con el especial a los documentales, es turno para uno de los mejores que vi en el 2013 y en los últimos años. El tercer trabajo de la talentosa actriz, cantante, directora y guionista canadiense, Sarah Polley, luego de sus dos sólidos primeros trabajos (Lejos de ella y Take this waltz), es un documental biográfico, en donde se propone contar y revelar algunos de los secretos de su familia, desde el punto de vista de cada uno de ellos. 

Narrado e hilvanado con gran maestría, Sarah Polley, además de compartir uno de los enigmas de su familia, realiza una interesante incursión a la naturaleza de los documentales. Y ningún mejor nombre que este: “Stories We Tell”. Contar una historia y afirmar con certeza que tenemos la verdad, es algo muy peligroso y dudoso; en los documentales, a través de distintas fuentes y exhaustivas investigaciones se intenta llegar a la verdad, pero tenemos que recurrir a distintas visiones y testigos, al menos si quieres tener un trabajo cercano a la realidad de los hechos. Polley, escribe y dirige de forma magistral este íntimo testimonio familiar, iniciando con la declaración de su padre, a la vez que confronta lo que dice su papá con las versiones de sus demás familiares, en donde podemos ver claramente que las versiones varían considerablemente. ¿Mentiras? ¿Recuerdos y memoria selectiva? Son algunas de las preguntas que surgen al espectador mientras seguimos con mucho cuidado e intriga toda la trama, que expuesta de forma sencilla y documental, logra generar tensión y emoción gracias a su ritmo y narrativa. 


Por todo esto, es increíble como la directora ha trasladado todo este proceso para desentrañar una historia familiar, y exponiendo la complejidad de recoger historias y versiones… porque al final, como dice en una de las frases del filme, cada historia es subjetiva y termina obedeciendo a distintos factores. Es por esto, entre otras cosas, lo que hace de este documental tan inusual, algo realmente especial y la confirmación de una gran artista. Muy recomendada.  


8/10  

 

Trailer de Stories We Tell 
Frases y Diálogos del Documental




Michael Polley



Michael Polley



Sarah Polley



Michael Polley



Sarah Polley

martes, 17 de junio de 2014

De qué hablo cuando hablo de correr (Haruki Murakami)

Haruki Murakami



En el año 2007, cuando ya se había convertido en un escritor de culto, el escritor japonés Haruki Murakami publica en forma de ensayo autobiográfico sus memorias centradas en la práctica de una de sus actividades favoritas: correr. El libro se publicaría en el 2010 con la editorial Tusquets. En una autobiografía no muy usual en los escritores, quienes suelen explayarse sobre su vida y sus recuerdos en general; Murakami a través del atletismo va canalizando parte de su vida, su historia, sus pasiones, sus tristezas, decepciones, su filosofía de vida y su trabajo como escritor, y sobre todo cómo el correr le ayuda a lograr un equilibrio entre todas esas actividades. 

Para los que me conocen y son asiduos a mi blog, saben que Murakami es de mis autores contemporáneos favoritos, he leído casi toda su obra, entre novelas, cuentos y ensayos, y me ha fascinado cada vez que entro a su universo a través de su prosa y sus historias. Esta especie de autobiografía no la había leído, porque mentalmente la consideraba una obra menor, y en efecto es un libro totalmente diferente a lo que hay en las historias del escritor nipón. Es un testimonio diferente, su libro más personal, con una prosa sencilla y atrapante, pero sobre todo muy real. El escritor se desnuda y nos invita a entrar a su intimidad, mientras que conocemos parte de su ideología y el pensamiento que tiene sobre la vida, la literatura, sus propios libros y diversos temas generales.


Otro de los aspectos que me llevó a preguntarme el por qué había aplazado tanto este libro, y a continuación voy a usar el mismo tono autobiográfico de Murakami en su libro, es que el atletismo o la simple actividad del correr siempre ha estado presente en mi vida. Durante toda mi vida he practicado distintos deportes, desde el patinaje profesional, el ciclismo y el atletismo; pensando y reflexionando hoy en día me fijé de que nunca practiqué deportes con pelotas (en los cuales hoy en día soy muy malo, por claras razones jeje). Pensé que tenía que ver algo con el simple hecho de que el deporte tuviese pelotas, pero la realidad es que si algo tienen en común los deportes con pelotas, es que la gran mayoría son en grupo o en equipo, y aunque no tengo problemas hoy en día en el trabajo en grupo, mis reflexiones me han llevado a concluir de que en efecto, mi tendencia a estos deportes individuales, donde la responsabilidad cae únicamente en el individuo (con algunas excepciones, en el patinaje y ciclismo donde hay pruebas en grupo, pero obviamente siempre me iba mejor en las pruebas individuales), eran coherentes con gran parte de mi personalidad y mi preferencia a la soledad, a la introspección y algunos que otros temores que fui superando con el tiempo. Pero continuando con el hilo, aunque practiqué todos esos deportes y me fue muy bien en cada uno de ellos, siempre en todos nunca dejé de correr. Corro desde muy niño por influencia de mi padre, y hoy en día aunque no practico profesionalmente ningún deporte, sigo corriendo casi todas las mañanas, en la madrugada antes de las 5 a.m., la mejor hora para mí; por supuesto con algunas pausas, algunas cortas y otras largas.


Por estas razones, entiendo especialmente lo que escribe Murakami sobre correr, es una actividad de mucho esfuerzo, disciplina, trabajo y constancia. Como todo en la vida, hay veces que te cansas y el cuerpo requiere descanso o simplemente algo deja de funcionar. He tenido algunas pausas, unas cortas y otras largas en la actividad de correr. Confieso que como he sido deportista casi toda mi vida, esas pausas le hacen un poco de daño a mi cuerpo y pasados sólo una semana sin actividad física, ya te sientes mal. Esas veces que he tenido esos espacios, ya sea por falta de tiempo, cansancio, falta de ánimo, etc., siempre trato de sobreponerme, acostándome más temprano, animándome desde la noche anterior y practicando meditación y algunos ejercicios mentales, en fin muchos incentivos. Pero hasta que leí el libro de Murakami, encontré otro incentivo muy grande y valioso, lo he convertido como en mi biblia de correr, y cada vez que hago alguna pausa o que empiezo a ver que ya llevo varios días sin salir, pienso en el libro de Murakami y tengo la fuerza para volver a levantarme a correr. 


A veces lo más duro es despertarte, porque ya despierto no hay problema. Es un deporte y una actividad muy mental. Pero una de las mejores sensaciones que experimento cada día en mi vida, es correr, aún cuando la oscuridad monopoliza todos los rincones, bajo la vigilancia de la luna y del aire puro que queda antes de que los carros empiecen a salir. El correr me ha dado muchas cosas, en mi salud física y mental, es un momento de liberación e intimidad, y cuando terminas normalmente te sientes de maravilla, eso cuando no es tu primer día luego de una larga pausa, donde normalmente terminas con todos los músculos adoloridos, jeje. Así que, además de mi admiración por el escritor Murakami, este libro me permite apreciarlo más como persona y ser humano. Porque tenemos un tema y actividad en común. Pero aún si no corres, lo puedes disfrutar y comprender, porque la pluma ágil del escritor nipón te atrapa y no te suelta. Quizás después de leerlo te entren ganas de correr. 


Murakami a sus 56 años corrió la Maratón de Nueva York, llegando en el puesto 11.282, y ha seguido corriendo maratones por todo el mundo, en todas pasando desapercibido como otro corredor mayor más. A él no le interesa la posición y la competencia, él lleva registrado su propio record y su propio tiempo. Lo único que le interesa, es correr. Aunque mientras más acumula años, entiende que debe correr menor, y en un episodio del libro lo recuerda. Y por eso mismo en el prefacio del libro recuerda una frase que escuchó una vez a un corredor: “El dolor es inevitable, el sufrimiento es opcional”.
En síntesis, recomiendo también este ensayo/autobiografía de Murakami, para conocer un poco más al escritor, sobre su vida, su filosofía y su ideología, además de en ese viaje, poder identificar algunas características y aspectos de los personajes que viven en sus libros. 



8.5/10




Haruki Murakami

lunes, 16 de junio de 2014

The Act of Killing (Joshua Oppenheimer, Christine Cynn)

Comentario sobre el documental The Act of Killing


“The Act of Killing”, es de uno de los documentales o largometrajes más impresionantes, grotescos, abominables y perturbadores que he visto en los últimos años. Es difícil calificarlo, porque sentí una constante sensación de hastío al verlo, que probablemente no vuelva a verlo jamás. Pero reflexionando, porque es un filme que debe llevar a la inmediata y constante reflexión, reconozco que es uno de los trabajos más brillantes que se han filmado en los últimos años.

Segundo documental escrito y dirigido por el dúo Oppenheimer-Cynn, que brilló dentro de la excelente cosecha de documentales del pasado año, y de los últimos tres años que nos ha dejado trabajos diferentes y brillantes. En “The Act of Killing”, nos situan específicamente en Indonesia, donde años atrás en 1965, el país sufrió un golpe de estado militar a manos de un grupo que tenía a la cabeza al general Suharto, quien en compañía de un grupo de un grupo de milicianos de tomaron el poder e iniciaron un genocidio en contra de la población que no compartía sus ideales, a los que simplemente catalogaban de comunistas. Los directores filman en la Indonesia de hoy en día, donde aún quedan rezagos de ese régimen y los genocidas viven con total impunidad, a quienes entrevistan y piden que recreen los hechos que cometieron en el pasado. Los asesinos con total tranquilidad y orgullo lo hacen ante la impasible cámara que captura todo lo que ocurre. 


La forma cómo se hizo el documental y los mecanismos utilizados para mostrar la cara y revivir el pasado de todos esos miserables que asesinaron a tanta gente en el pasado, es de admirar; el riesgo y el mismo montaje para dar la confianza a cada uno de los personajes para que se expresaran con tranquilidad y soltura. Y de paso, esos miserables, en ciertos momentos nos muestran y restriegan en la cara verdades y realidades incómodas, que constantemente enfrentan al espectador a sí mismos y a sus propios dilemas morales, lo que hace que el asco que sintamos por ellos, se traslade también a la sociedad… y en algunos casos a nosotros mismos. 


Es por esto, que al final me ha resultó un trabajo notable y perturbador, pero necesario. Hay muchas cosas que decir de este documental, pero una de ellas, es que nos reafirma en críticar sin piedad a todos esos largometrajes de ficción o documentales convertidos en propaganda de cualquier institución, ya que como ocurre en el arte en general, el cine también puede ser generado desde la misma raíz del mal para generar cortinas de humo, independientemente de las virtudes artísticas que lo acompañen. Al fin y al cabo, el arte es la expresión del mismo e imperfecto ser humano, y es bueno siempre conocer las distintas perspectivas de un problema o una situación histórica; debido a esos agujeros negros que siempre tiene la historia que conocemos y que queda escrita en los libros de historia. Toda la película también nos permite reflexionar sobre ese tema y además nos sigue demostrando que los mismos seres humanos somos los seres más aterradores del planeta.


9/10



 

Trailer de The Act of Killing 
Frases y Diálogos del Documental




Anwar Congo



Comentario sobre el documental The Act of Killing



Comentario sobre el documental The Act of Killing

lunes, 9 de junio de 2014

El Temor de un Hombre Sabio (Patrick Rothfuss)

Comentario sobre el libro El Temor de un Hombre Sabio



Segunda parte de la serie titulada “Crónica del asesino de reyes”, que nos relata el segundo día de la narración de la historia de Kvothe. Nuestro héroe pelirrojo que conocimos en la primera parte “El Nombre del Viento”. Como en la primera parte de la saga, encontramos a un Kvothe ya mayor, que cuenta su historia a Cronista. Si en la primera parte conocimos sus inicios y su introducción a la Universidad, en esta segunda parte nos muestran como sigue en la Universidad, con sus problemas y logros, y cómo por un inconveniente debe abandonar momentáneamente la institución, embarcándose en un viaje donde vivirá muchas de sus famosas aventuras, que lo convirtieron en la leyenda que es. Desde sirviente del poderoso maer Alveron, pasando por sus encuentros con su amada e indomable Denna, una cacería de ladrones que lo acercan a los innombrables que asesinaron su familia, su entrada al reino Fata donde conoce a la mítica Felurian y su llegada a Haert, en donde aprende el Ketan, una filosofía de lucha en un nivel superior, entre otros detalles y aventuras. Todo esto, mientras el narrador cuenta su historia a Cronista y vive el drama de sus recuerdos de antaño. 

A pesar de tener aproximadamente alrededor de 1190 páginas, más que la del primer tomo, Rothfuss, quien ya nos tenía hipnotizado con el primer libro, en el segundo nos sigue envolviendo en la trama con un muy buen ritmo, y pasajes llenos de aventura, romance, dolor, humor, en fin todos los elementos de una aventura épica. Sigue con un impecable y detallado desarrollo de sus personajes, sobre todo el de su personaje principal, el pelirrojo Kvothe, quien contagia al lector de sus vivencias y lo hace partícipe tanto de su valor y sus luchas en su entorno, como en las luchas internas con sus demonios. 

Aunque debido a su extensión, algunos capítulos y pasajes puedan parecer alargados, de hecho algunos lo son, nada de eso suprime la calidad general de la obra. De hecho, puede que al final incluso quedes con ganas de leer más y con ganas de tener ya entre manos la continuación de esta historia fantástica, que desde que leí el primer libro no dudo en calificar como uno de los libros de aventuras y fantásticos más emocionantes que he leído. La intriga, el drama, el amor, el dolor, el aprendizaje, la traición, la maldad, la magia, la poesía, la música, entre otros más, forman parte de esta estupenda historia que no dudo en recomendarla a todos los que quieran disfrutar de este tipo de lectura, que además tiene una carga de metafísica y filosofía con bellas frases, fragmentos y diálogos, que adornan como perlas la experiencia lectora. Al final comparto algunas. 

8/10


Book Trailer



Algunos fragmentos de la novela “El Temor de un Hombre Sabio”:


“Me senté en mi habitación y me puse a barajar ideas amargar mientras la última luz del día desaparecía del cielo. Miré las herramientas que había reunido y supe en lo más hondo de mí que a veces una situación se complica tanto que las palabras no sirven para nada. ¿Qué otra opción me quedaba, ahora que las palabras me habían fallado? ¿Qué nos queda cuando nos fallan las palabras?” (El Temor de un Hombre Sabio)


“Horas más tarde, la hoja en blanco seguía contemplándome, y golpeé la mesa con el puño, furioso y frustrado; le pegué tan fuerte que me sangró la mano. Así de pesado puede volverse un secreto. Puede hacer que la sangre fluya más fácilmente que la tinta” (El Temor de un Hombre Sabio)


Hay dos tipos de secretos. Hay secretos de la boca y secretos del corazón. La mayoría de los secretos son secretos de la boca. Chismes compartidos y pequeños escándalos susurrados. Esos secretos ansían liberarse por el mundo. Un secreto de la boca es como una china metida en la bota. Al principio apenas las notas. Luego se vuelve molesta, y al final, insoportable. Los secretos de la boca crecen cuanto más los guardas, y se hinchan hasta presionar contra tus labios. Luchan para que los liberes. Los secretos del corazón son diferentes. Son íntimos y dolorosos, y queremos, ante todo, escondérselos al mundo. No se hinchan ni presionan buscando una salida. Moran en el corazón, y cuanto más se los guarda, más pesados se vuelven. Es mejor tener la boca llena de veneno que un secreto del corazón. Cualquier idiota sabe escupir el veneno, pero nosotros guardamos esos tesoros dolorosos.” (El Temor de un Hombre Sabio)


“Un hombre sabio sólo teme a tres cosas: la tormenta en el mar, la noche sin luna y la ira de un hombre amable”. (El Temor de un Hombre Sabio)



domingo, 1 de junio de 2014

La Luz Difícil (Tomás González)

Comentario sobre el libro La Luz Difícil



Sexta novela del escritor colombiano Tomás González, sin dudas uno de los mejores escritores colombianos contemporáneos. Había leído algunos de sus cuentos y me gustaron mucho. "La Luz Difícil" es la primera novela que leo de él,  y en realidad me ha sorprendido. Plagado de bellas descripciones, que describiría entre costumbristas y urbanas, que varían precisamente en los cambios en el entorno del protagonista. Una narración atemporal en primera persona de un hombre que dibuja sus recuerdos con la destreza de la pluma de González, quien sabe hilar con maestría la historia y sabe guiar al lector con cuidado y tacto por los recovecos más hondos del alma humana, sobre todo cuando es el dolor lo que la abarca. 

Para dar contexto, la novela cuenta la historia de Jacobo, un joven que ha sufrido un terrible accidente automovilístico que le deja parapléjico. A pesar de quedar con vida, los dolores son frecuentes en la vida de Jacobo, quien trata de resistir por el amor a su familia y a la vida, pero decide morir. David, su padre, un pintor reconocido, y el resto de su familia enfrentan ese problema, respetando la decisión de su hijo pero con la esperanza de que se arrepienta en algún momento. Pero aunque Jacobo es el eje y el motor de la historia, David es la voz que narra, todo lo que leemos corresponde a su perspectiva, y vivimos en carne propia el dolor de un padre ante la inminente muerte de su hijo. 


Además de esas cuidadas descripciones, es notable el cuidado, amor y respeto que tiene por sus personajes, aunque se encuentren y actúen por fuera de los bordes de la moralidad, son seres humanos de carne y hueso que viven a diario y se enfrentan a la vida con todo sus dramas. La prosa es hipnótica y ágil, que aunque parezca sencilla y llevadera, tiene inmersa una enorme dosis de poesía y bellas imágenes compuestas en palabras, aún cuando estas describen la belleza del dolor. Por esto, también vale la pena reconocer la labor del escritor en el manejo de un tema que fácilmente pudo caer en el melodrama más lacrimógeno y vacío, pero que finalmente lo convierte en un canto sobre el dolor, la tristeza, la vida... y el derecho a elegir cuándo finalizar con ella. 


En el libro hay diversos fragmentos y perlas que más gustaron mucho, que no fue muy fácil elegirlos, ya que abundan en todas sus páginas. Personalmente, pienso que en literatura colombiana y hasta hispanoamericana, es de las mejores lecturas que he hecho en los últimos años. Muy recomendada para descubrir a este gran escritor local.




8.5/10





Fragmento:

"- ¿Y si se arrepiente? -dijo.
-¿El médico?
- Jacobo.
No supe qué decir, no supe qué pensar, no supe qué sentir. Ninguno quería la muerte, ni él, ni ella, ni yo, ni nadie, y la vida se aferra a este mundo con algo parecido al desvarío",
(La Luz Difícil)