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viernes, 25 de octubre de 2019

El Alienista (Joaquim Machado de Assís)

Joaquim Machado de Assís




No había escuchado antes de este prestigioso escritor brasileño, y su descubrimiento fue casi fortuito. En el Club de Lectura al que asisto estamos en un ciclo de autores y autoras de Brasil y Portugal. Ya habíamos leído a Jorge Amado, José Saramago, y la idea era seguir con “La República de los Sueños” de Nélida Piñón. El libro de Nélida es muy bueno pero sentí que podía digerirse con dificultad en el grupo y necesitaba de más tiempo. Por lo que empecé una nueva búsqueda de un autor distinto (ya teniendo en espera a Lobo Antunes y Clarice Linspector), y así llegué al nombre de Joaquim Machado de Assís. Un nombre que escuchaba por primera vez, pero que parecía ser la referencia más grande en la literatura latinoamericano para los críticos literarios y los mismos grandes escritores latinoamericanos. Según Susan Sontang, Harold Bloom, y el mismo Carlos Fuente le dedicó muchos elogios en su discurso de aceptación en un importante premio. Y la verdad es que leyéndolo empezamos a reconocer texturas y estilos que fueron adaptados posteriormente por otros escritores latinos. 

No puedo hablar de la obra de Machado, aunque me gustaría, porque desde que lo empecé a leer y descubrir he seguido leyendo más de sus obras, pero por el momento me centraré en El Alienista, que es un libro importante dentro de su obra. Y antes de entrar en materia en el contenido del libro, es necesario también para entenderlo en una mayor dimensión, ponerlo en contexto, haciendo un rápido repaso por detalles de su vida y del entorno de la época. 

Joaquim Machado de Assís nació en el año de 1839 en la ciudad de Rio de Janeiro, sólo 8 años después que en Brasil llegara al poder el emperador Pedro II con tan solo 5 años. Si esa ya no era una señal de la vida en un universo de ficción, no sé que otra cosa sería. Pensemos, cuando Machado nació, el joven emperador apenas entraba a la pubertad, luego de pasar su vida anterior aprendiendo para ser emperador. Su padre, Pedro I, primer emperador del Imperio de Brasil, y para muchos el libertador que liberó a Brasil de la monarquía y la ingerencia de Portugal (aunque eran naturales de Portugal), tuvo que abdicar al trono y regresar a su reino en Portugal, por la amenaza de su hermano Miguel I en tomar su lugar y por tensiones con algunos grupos. Por lo que regresó para encargar a su hija, María II, como monarca de Portugal. Pero tuvo que casarla con su hermano, y él se quedó en su país natal como regente y verificador. Mientras que su pequeño hijo quedaba encargado de Brasil. Pero Pedro II hizo un gran trabajo, gobernó durante muchas décadas y llevó a la prosperidad al país suramericano. Machado de Assís nació en su reinado y fue afortunado; y El Alienista, publicada por primera vez en 1881, salió 8 años antes de que el Imperio de Brasil se acabara y diera paso a la Republica. Y todo esto que estoy contando es importante,  ya veremos. Pedro II fue un gran promotor del conocimiento y de las artes, de ahí que fue amigo de personajes como Friedrich Nietzsche, Victor Hugo, Charles Darwin, Richard Wagner, Luis Pasteur, entre otros grandes científicos y artistas de la época. Por eso infiero, aunque no lo he leído en ninguna parte, que esa promoción del emperador sirvió mucho a Machado de Assís. 

Machado venía de una familia humilde y nunca estudió en una universidad, pero era ambicioso e inteligente por lo que fue toda su vida un autodidacta, que aprendió de todo, varios idiomas y se convirtió en el intelectual más importante de Brasil. Incluso fundó y fue el primer presidente unánime de la Academia Brasileira de Letras. Trabajó en un periódico y una imprenta, pero poco a poco por sus conocimientos se fue ganando un lugar en la sociedad. Su primer libro lo publicaría en el año de 1864, en donde inciaría su periodo romántico, y en el año de 1873 es empleado como primer oficial en el Ministerio de Agricultura, Comercio y Obras públicas, iniciando una carrera de cargos públicos que llegarían hasta su jubilación como director del Ministerio de Transporte. En ese tiempo, Machado también escribía y desarrolló toda esa etapa de su periodo romántico. 

Pero en el año de 1881 pasa algo importante. Hace una ruptura con el romanticismo e inicia su etapa un poco más realista, con más instrospección, pesimismo, crítica, pero conjugada con humor e ironía, ahondando en la esencia del ser humano y la relación de éste con su entorno, con la sociedad y el mundo. Ese año publica, la que muchos consideran una de sus obras maestras: “Memorias póstumas de Bras Cubas”, y un año después, en 1882, aunque algunos dicen que fue también en 1881, publica “El Alienista”. Supongo que aunque las publicó, ya venía de años atrás germinando estas nuevas obras, con ese estilo tan refrescante, dinámico, punzante y sutil. 

Como dije antes, estas dos obras que inauguraban una nueva etapa en su narrativa, que fue la más rica y la que lo inmortalizó, se adelantaron a la caída del Imperio de Brasil y del emperador Pedro II, que estuvo en el poder por más de 50 años. Y la razón de su caída, no fue por elección popular, él contaba con el apoyo del pueblo, pero un sector de los militares hicieron un golpe de estado para instaurar la república y la dictadura, pero Pedro II se mostró cansado de gobernar y de la misma monarquía, por lo que no puso ninguna resistencia. Se regresó a Portugal, donde murió. Machado de Assís vivió en carne viva esta historia, y por eso es importante conocerla, porque él era un gran observador de la realidad, y la proyectó en sus obras muchas veces. Y por supuesto, en el Alienista también, porque la novela transcurre en la Brasil colonial en el período de Pedro II, que aunque en el libro hagan mención a un rey, él era emperador. 

Pero la parte política no es solamente importante para entrar de lleno en el Alienista, sino también la misma historia de la psiquiatría, que se tiene documentado que se desarrolla entre los años de 1745 y 1826… 4 años después del inicio del Imperio de Brasil. Durante esos años se empezó con la preocupación o el interés de estudiar la mente y la medicina mental en varios países de Europa. Una nueva forma de entender la locura y a los locos. De hecho, antes de psiquiatría, a esta práctica se le llamaba, “alienismo”. Siendo en París, en el primer lugar donde se empezó un tratamiento sobre la locura. Estos tratamientos se diferenciaban en que eran más humanos que los practicados años atrás, donde cuando no se quemaban, se mantenían encadenados a una cama. Con el alienismo los pacientes eran tratados con humanidad y eran sobre todo estudiados, observados y analizados para probar, ensayar, estudiar y finalmente dar una solución a los comportamientos presentados. Y eso es precisamente lo que hace el alienista de la historia de Machado. Un doctor que viene muy estudiado de Europa a la ciudad de Itaguaí, rechazando puestos de alta importancia en la capital, para ir al pequeño pueblo y tomarlo como un laboratorio para su proyecto personal. La idea de crear una “Casa de orates”, como llamaban a los asilos. Con el nombre de “Casa verde”. Seguramente Machado leyó y estudió además de la realidad política, a Phillip Pinel, el francés que en el año de 1826, nuevamente ese año que tanto se repite, creó la primera clínica médica, donde realizaba estos estudios.   


“El Alienista” es una novela corta o cuento largo de 13 capítulos, en donde sus respectivos títulos te advierten un poco de lo que va a ocurrir, estilo epísodico, como los del Quijote, que a la vez también emanan un aire bíblico, de revelación.  

Simón Bacamarte, como ya lo mencionamos, el alienista, regresa a su ciudad a los 34 años, una edad curiosa también, y en el relato nos cuenta la particular forma en la que elige a su esposa, que indica una mente dedicada al estudio y al control estricto de la situación, pero la vida le demostrará desde muy temprano que sus observaciones no siempre son acertadas. Cuando su esposa no es capaz de darle hijos, lo que hace que se consuma y dedique más a la ciencia. 

La ciencia —dijo él a su majestad— es mi compromiso exclusivo; Itaguaí es mi universo”. Es la frase que Bacamarte le dice a su majestad como excusa para volver a su pueblo y renunciar a altos cargos en la capital o Portugal. 

El relato tiene un ritmo, una musicalidad, una precisión muy marcadas, que se sienten en autores posteriores, para mencionar uno, como García Márquez, donde no sobra nada. Y la distribución de la historia es muy importante porque cada detalle devela una intención o acto futuro por alguno de sus personajes. Los personajes son magistralmente retratados, pero detrás de ellos hay algo muy fuerte que se mezcla con la narrativa, y es un juego de intenciones, una mano invisible que va empujando la trama y tras de ellos, oculto en pequeñas frases o menciones, te van dando poco a poco un contexto sobre lo que se va armando en ese universo. Y eso es algo muy difícil de lograr incluso en autores actuales, que tienen tantas referencias. Porque obviamente se necesita un talento en narrar, y conocer los niveles del relato, manejar el mismo lenguaje, y orquestar todos los elementos para que en ningún momento se pase a lo sobre explicativo o gratuito (que es un riesgo), y que muchoooos cometen. Y a pesar de la sencillez que aparentemente trasmite el relato, dentro hay toda una construcción minuciosa perfectamente orquestada. Además, otro detalle biográfico de Machado, jamás abandonó Rio de Janeiro, sólo en pocas ocasiones especiales. Y logró con su talento y observación, crear una obra universal. Así como Bacamarte decía que su universo era Itaguaí, o “El Mundo” de Millás era la calle donde nació. Y los ejemplos siguen. 

La Casa Verde del Alienista pronto alcanza un enorme éxito, la gente nos abía que había tanto loco. Pero como buen científico experimental, Bacamarte va analizando y cambiando el análisis y desarrolla una nueva teoría, como se llama uno de los capítulos. En un momento, la anormalidad es la normalidad. Los cuerdos son los locos. Y para sustentar la teoría se basa en ejemplos de personaje como Sócrates, grandes mentes, quienes nunca fueron cuerdos. Y se lanza a experimentar. Poco a poco casi todo el pueblo termina internado en la Casa Verde. Y tenían mucho cuidado de expresarse frente al doctor, y que este diagnosticara algún nuevo síntoma de locura. 

Estos elementos me recuerdan entre tantos escritores y personajes, al Melquíades de García Márquez que representa la ciencia, que se vuelve mágico y fantástico en un pueblo que veía por primera vez ciertos inventos, objetos y artefactos; o Don Anselmo de Vargas Llosa, que no es el alienista sino el arpista, quien preciso se encuentra en una novela que se llama “La casa verde”, pero en tal casa no hay locos sino prostitutas. Y ambas casas, que al fin y al cabo se vuelven instituciones de poder, una con el conocimiento y otra con el sexo, terminan con fricciones con otra de las instituciones de poder de las épocas de siempre, como es  la iglesia. Aunque en la de Machado alcanzan a ser aliadas, como también suele suceder. 

Es una novela muy moderna que mezcla el realismo, el naturalismo, lo rural, junto con el humor, la ironía, la filosofía y la sátira. Y dentro de ese envoltorio con referencias al poder, a la ciencia y el mismo método científico de la época en caracterizar o tratar de clasificar a enfermos, enfermedades, psicopatías, a la sociedad y al ser humano; también añadir un toque fantástico y hasta revestir con toques de fábula o proverbio. 

En cuanto al personale del alienista, no sentí una actitud malévola, al menos consciente, dentro de su forma de actuar, a pesar del poder que adquirió. Quizás sí de egoísmo, porque su centro era el estudio y la ciencia, pero en el camino se pierde y se frustra al no encontrar las respuestas que buscaba. Y en ese camino comete muchas injusticias, que finalmente le llevan a una particular decisión, empujada por un habitante ingenioso que supo analizar al mismo médico, y lograr la liberación de la dictadura de la mente y del pensamiento. La modestia fue la clave.  

Y para terminar, a esta novela también se le puede dar una lectura actual en cualquier época, pero que cala particularmente a algo que estamos viviendo, lo que sigue develando su complejidad. Simón llega un momento en que tiene más poder que cualquier persona en el pueblo, porque hay una autoridad mental, emocional, que conoce los impulsos y comportamientos de la gente. Algo que nos suena un poco hoy en día con la tecnología que puede predecir los comportamientos de la gente para hacer propuestas efectivas de compra o dirigir sus elecciones electorales. El ser humano como campo de estudio, la información, los datos, los deseos e impulsos. Como mencionaba al inicio como introducción, la política, el entorno y el estudio de la mente. Una novela y un autor imprescindible, universal, atemporal, que todos debemos conocer y estudiar.




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)


sábado, 12 de octubre de 2019

Reseña de la película: Joker (Todd Phillips)

Todd Phillips



Finalmente y con un poco de retraso he visto una de las películas más esperadas y de las que todo el mundo habla en estos momentos. Aunque era una película que despertaba mi interés tampoco estaba entre las que más esperaba, por lo que las expectativas no estaban tan altas. Sin más rodeos, la película me ha parecido una interesante incursión a una mente enferma que busca una idea de éxito por sus propios medios. Debo decir que por momentos me aburrí y se me hizo muy lenta y un poco floja la parte de la transformación, del génesis, o quizás porque estaba un poco cansado. Pero sí sentí que no me molestaba por lo complejo sino por lo reiterativo y enfático en uno solo de los elementos: Joaquin Phoenix, que toma muy bien la película en sus hombros y realiza un magistral recital de locura, excentricidad e histrionismo.




Joaquin Phoenix


La película es consciente desde su guión que el centro es la mente o el personaje principal, pero la narración no facilita esta exploración, sino que sigue una narración formal, con una perspectiva lejana en 3ra persona, una distancia, que quizás resta un poco de impacto a la introspección del espectador en la bajada de los infiernos del actor. Aunque él logra transmitirla muy bien, pero creo que el impacto hubiese sido distinto con alguna ayuda adicional creativa en el guión y en la producción. Variar la textura. Y no dejar todo el peso al actor.




Joaquin Phoenix


Me gustaron también las conexiones al universo de Batman, que reafirma la figura de génesis de esta producción, pues ocurren distintas cosas: trauma, inconformidad, caos, rebelión, violencia. Y así como nace un agente del caos, también nace el rencor y la venganza. El espiral del dolor.




Joaquin Phoenix


Al final, tenemos a un pobre enfermo mental, con un largo trayecto de traumas y maltratos desde la infancia que lo llevaron de adulto a esa condición en una sociedad que tampoco lo acepta y en la que tampoco recibe un trato benevolente, pero que a pesar de todo tiene el sueño de actuar como cómico frente a un público. Le resulta difícil, pero finalmente lo logra de la peor forma posible. Pero en su mente, lo consigue y también se erige como un símbolo. 




Crítica de la película Joker



Las referencias a otras películas son palpables como ya varios las han comentado, y es interesante esta adaptación libre del personaje, que permite las distintas referencias. Del resto la producción me parece impecable, con su banda sonora, su fotografía, el maquillaje, y todos esos apartados premiables me parece que cumplen con la propuesta planteada. Y Phoenix logra un gran Joker, que contiene un poco de todos los anteriores y logra uno original e inolvidable. Es una buena película pero no una obra maestra ni la mejor película de la década.

7.5/10









Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)