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miércoles, 30 de noviembre de 2016

Cuentos (Fiódor M. Dostoievski)

Fiódor Dostoievski



Hace poco inicié la aventura de leer los cuentos completos de los grandes escritores, de los cuales me enamoré por sus extensas novelas, por las que de hecho son más conocidos. Los dos primeros han sido los grandes: Fiódor Dostoievski y Thomas Mann. Inicié con el maestro ruso, y me encuentro ahora mismo por los textos del alemán. 

Tengo la teoría de que una de las mejores formas de enamorarse de la literatura por primera vez es a través de los cuentos y relatos cortos. Y qué mejor forma de acercarse a los más grandes escritores de la literatura universal, que iniciando con sus cuentos. Al menos esa fue la forma en que me enamoré de García Márquez desde que era más pequeño, con sus magistrales cuentos. Además, los cuentos permiten apreciar el mismo desarrollo del escritor, sus etapas y el desarrollo de temas en su cronología y sus vidas. En los contemporáneos me ha pasado con Murakami, quien también tiene excelentes cuentos. Y así podría hacer una larga lista. Creo que es una dinámica que debería utilizarse en las escuelas y los mismos padres que quieran introducir a sus hijos en las lecturas. Se sorprenderán al conocer que algunos autores tan grandes y míticos, como el mismo Dostoievski, Mann, e incluso Pessoa y otros más, tienen pequeños relatos para niños. 

Los cuentos de Fiódor Dostoievski son absolutamente magistrales, y en cada uno de ellos encontramos varios de los temas que ocuparon sus grandes obras, destellos de su inconfundible estilo, y podemos observar su gran versatilidad, desde los intensos dramas existenciales, sociales y psicológicos, hasta su acercamiento y destreza en el uso de la comedia, la ironía, la sátira y un delicioso humor, hasta su etapa temprana con su parte más romántica. Llegando incluso por terrenos surrealistas y fantásticos, sin olvidar los infantiles dedicados a los más pequeños. Y en cada uno de sus cuentos y relatos cortos podemos encontrar varios de estos temas mezclados y combinados. 

En una de las recopilaciones de cuentos que leí, donde la traducción la hace Bela Martinova, experta en literatura rusa y en la obra de Dostoievski, es de mucha utilidad que se clasifican los cuentos por orden cronológico. Por lo que encontramos una gran variedad de historias producidas por el autor entre los años 1845 – 1877.

No voy a comentarlos todos, sólo unas anotaciones sobre los que más me gustaron, y al final dejaré uno de ellos completo:

Entre los primeros se encuentran algunos de sus cuentos más bellos, tiernos, románticos y poéticos. Debo empezar por uno de los más bellos, y creo que su cuento más famoso, con merecidos méritos: “Noches blancas”.

"Sí, lo que oye usted es que en esos rincones vive gente rara, soñadora. El soñador, si es necesario definirlo con más precisión, no es un hombre, sino, si quiere saberlo, un ser de género neutro. Se ubica generalmente en algún rincón inaccesible, como si se escondiera del mundo, y se introduce en él apegándose a su rincón como un caracol, o al menos pareciéndose mucho a ese curioso animal que es casa y animal a la vez, como la tortuga. ¿Por qué cree usted que ama tanto sus cuatro paredes, pintadas precisamente de verde, cubiertas de hollín, tristes e inadmisiblemente impregnadas de tabaco"

"¡Un minuto entero de felicidad! ¿Acaso es poco para toda una vida humana?"

(Noches Blancas, de Fiódor Dostoievsky)


Es una magistral novela corta o relato largo del gran maestro ruso. Las "Noches Blancas", son un fenómeno que se da en Rusia durante la época de solsticio de verano, donde el sol de oculta tarde y amanece más temprano... en ese contexto se desenvuelve la historia de los dos personajes protagonistas, que a través de varias noches blancas comparten sus historias, sus miedos, deseos, miserias y añoranzas. El gran Dostoievsky se explaya en su poesía y en su romanticismo... al tiempo que escarba en la psicología y los dramas humanos e internos de sus personajes. Un texto memorable, fugaz y exquisito, que reflexiona de muchos temas, entre ellos, la soledad y la validez, existencia y duración del amor.

Dentro de esa línea encontramos otro de mis favoritos, “El pequeño héroe”, retrata el descubrimiento del amor, por medio de un joven (pre-adolescente) que se encuentra en una especie de finca a las afueras de la ciudad en una gran fiesta, y se enamora de una mujer un poco mayor que él, que tiene su esposo, y que además le es infiel con uno de los invitados de la fiesta. El joven se enamora de ella, se convierten en amigos, y él se ilusiona, pensando que en esos momentos juntos, donde la distrae de su aburrido esposo, ella está empezando a sentir lo mismo con él. Pero como nos acostumbra Dostoievski, las ilusiones poco a poco se ven nubladas por decepción y angustia, pero a pesar de eso, el joven tiene un alma bondadosa, inocente aún, que le permite realizar un bello acto, que lo convierte en un pequeño héroe. 

“El corazón débil” es otra de esas historias bellas, donde el romance se hace presente, en esta oportunidad, iniciando con la presentación de la amistad, a través de dos buenos amigos. Uno de ellos, con un defecto físico, se enamora de una mujer que le corresponde, aunque él no alcanza a creerse que por primera vez esté feliz y teniendo lo que siempre había querido. Lo que lo lleva a un estado de desesperación, angustia y estrés, al pensar que en cualquier momento puede perder todo. Es uno de esos relatos, que además del tema de romance, y su componente dramático, ya presenta un análisis más interesante en la psicología de los personajes, y del ser humano, que al fin y al cabo, siempre fue el objeto de estudio del autor ruso. 

Otro de los cuentos más bellos, mágicos y existencialistas al tiempo, “El sueño de un hombre ridículo”, es también uno de los más extensos. Se divide en 5 partes, en donde Dostoievski explora su lado más surrealista y onírico, ya que cuenta la historia de un joven que hace una revisión de su vida a través de sus sueños, además de diversas revelaciones que le son dadas por este mismo medio. En ese recorrido por sus sueños, y al pasado, se detiene en algunos de los momentos más importantes de su vida. 

Tanto en este cuento, como en todos, las descripciones son increíbles, tanto las de emociones humanas, como las del espacio físico y las atmósfera… y la geografía. San Petersburgo es una de las grandes protagonistas, las noches, el frío, la soledad, la nieve y el interior de las casas, y de sus pobladores.   

Hay otro elemento que también queda plasmado tanto en los cuentos de Dostoievski, como en sus novelas. Y es la captura de las tradiciones de la gente, de sus costumbres y creencias. Por lo que en algunos podemos encontrar referencias directas al cristianismo, y todas las creencias alrededor de esta práctica dentro de las tradiciones de la gente, tanto de los más humildes, hasta los más pudientes. Porque también, todas las clases tienen cabida dentro de las historias del autor, y más si se relacionan entre sí de alguna u otra manera. 

Dentro de la parte cómica, satírica, crítica y fantástica, encontramos relatos como "El cocodrilo" y "Bobok". El cocodrilo es muy curioso, es divertido, crítico y un poco absurdo y surrealista, ya que muestra a varios amigos que asisten a un zoológico, y uno de ellos es tragado por un cocodrilo. El dueño del réptil, un alemán, se niega a dejar que abran a su cocodrilo, porque a través de él obtiene su sustento. Y ante esa situación, luego el personaje que es tragado por el animal, siente que no está del todo mal dentro de la criatura, y quizás se podría acostumbrar.  

Hay otro muy divertido y corto, que es “La mujer ajena y el marido debajo de la cama”, que son su título ya se pueden imaginar la situación. Al igual que “Un episodio vergonzoso”, donde un jefe decide, con algunos tragos encima, ir a la celebración de la boda de uno de sus empleados, queriendo acercarse más a ellos. Logrando en realidad, generar una situación muy incómoda, que desencadena en un episodio vergonzoso. En “El ladrón honrado”, también el personaje principal es un borracho, que deambula por las calles, y es acogido por el narrador de la historia, quien cuenta como esta persona le roba, y todo el drama, el sentimiento de culpa que embarga al ladrón honrado. 

Entre los cuentos más filosóficos, aunque todos tienen algo de filosofía, hay uno que tiene una estructura diferente, ya que más que estructura literaria, tiene más un cuerpo de ensayo. Es: “Dos suicidios”, que precisamente inicia con una noticia de un periódico, y analiza dos noticias que salieron en los periódicos de la época. En ambos, claramente hace uso de su rigor literario para atisbar y reflexionar sobre cada uno de esos dos suicidios, tratando de comprender cual sufrió más en su tiempo en la tierra.   
  
Y finalmente, hay dos muy bellos y tristes, que son catalogados como cuentos infantiles, pero que a la vez son duros, estremecedores, y tienen finales sobrecogedores. Son “El árbol de navidad y una boda” y “El niño con la manita”, ambos fueron recopilados en un libro que se llamó: “Dos cuentos de navidad”. Todos los cuentos de Dostoievski son fieles retratos, que confirman su estatus, como el merecidamente llamado "el mejor conocedor del alma humana de todos los tiempos", como lo dijera Stefan Zweig. "El niño con la manita", escrito en 1876, inicia con el reflejo de una situación, que aún hoy en día nos parece muy cercana, desde la mirada de un pobre niño que le toca mendigar en las calles en plena navidad, en la nieve, y cómo lleva posteriormente el dinero recogido a sus mayores, quienes se ahogan en alcohol. En estos cuentos, observamos su delicadeza y su ternura, frente a una situación dramática y problemas sociales, con una prosa tan bella, que como dijo uno de mis amigos que lo leyó, te reconcilia con la literatura.  
Y al final, todos sus cuentos son grandes testimonios de su talento, de sus obras, de su vida y de su legado, que pueden permitir que nos acerquemos más a él como escritor y ser humano, y al tiempo que nos acercamos a sus grandes obras, y hacemos las relaciones con los personajes, las atmósferas, los dilemas, la filosofía y la esencia general de uno de los más grandes escritores de la literatura universal.   

Y como prometí, dejo uno de sus cuentos: 


El niño con la manita (1876)

Los niños son unas personitas un tanto particulares. Uno sueña con ellos y se los imagina. En Navidades, o el mismo día de Nochebuena, tropecé en la esquina de una famosa calle con un muchachillo que no tendría más de siete años. Hacía un frío espantoso y el niño vestía ropa de verano y unos trapos viejos atados al cuello que hacían de bufanda (lo que significaba que a pesar de todo, había alguien que se los ponía antes de salir a la calle). Andaba él “con la manita extendida”, un término técnico que significa... pedir limosna. Lo acuñaron los propios muchachos. Hay muchos chicos como él que se cruzan en tu camino repitiendo lo mismo (y aullando algo ya aprendido). Pero este niño no lo hacía, hablaba ingenuamente y con un estilo poco corriente y sincero, mirándote a los ojos; quizás se estuviera iniciando en el oficio. A mis preguntas respondió que tenía una hermana que no trabajaba y estaba enferma. Probablemente fuera cierto, pero después me enteré de que hay una multitud de esos muchachos: los echan a la calle “con la manita” aunque haga un frío terrible y, en caso de no recoger limosna, seguramente les aguarde después una paliza. Tras reunir algunas monedas, el niño, con las manos ateridas y enrojecidas, se dirige al sótano, donde algún grupo de gente se emborracha a su costa: son aquellos que “tras holgar del sábado al domingo, no regresan a sus puestos de trabajo hasta el miércoles por la tarde”. Y allí, en los sótanos, se emborrachan junto a ellos sus hambrientas y apaleadas mujeres, y allí mismo gimen sus bebés. El vodka; suciedad y depravación, pero que no falte vodka. Con los cópecs reunidos envían rápidamente al niño a otra taberna a por más vino. Para divertirse, a veces también le dan un poco de alcohol, mientras el niño, medio ahogado, cae inconsciente al suelo, 

... y en su boca vierten despiadadamente el desagradable vodka... 

En cuanto estos muchachos crecen un poco los envían a trabajar a alguna fábrica y se ven nuevamente obligados a entregar cuanto ganen a esos bribones que se lo gastan en alcohol. Pero ya antes de empezar a trabajar esos niños se convierten en auténticos delincuentes. Deambulan por la ciudad y llegan a conocer todo tipo de sótanos donde pueden pasar la noche sin que nadie repare en ellos. Uno de esos muchachos pasó varias noches seguidas en una portería dentro de una cesta y nadie se percató de su presencia. Se convierten en unos ladronzuelos sin darse cuenta. Incluso en niños de ocho años, el hurto se torna pasión y apenas son conscientes del delito cometido. Finalmente, lo padecen todo —hambre, frío y palizas—, y sólo para conservar la libertad, y huyen de esos bribones para mendigar por su cuenta. Esos pequeños salvajes a veces no saben nada, ni dónde viven, ni de qué nacionalidad son, ni si existe Dios, y se comentan a veces de ellos tales cosas que hasta le parece a uno mentira oírlas; y, sin embargo, todo eso son hechos. 

Pero soy un novelista y creo que una de esas “historias” fui yo mismo quien la inventó. Y si he dicho “creo” es porque soy consciente de haberla inventado y, sin embargo, me parece que realmente sucedió en algún lugar, y, para más exactitud, en vísperas de Navidad, en alguna ciudad terriblemente grande, un día que hacía mucho frío. 

Veo en un sótano a un niño pequeño que como máximo tendrá unos seis años, quizás menos. Se despierta por la mañana en un sótano húmedo y frío. Lleva algo parecido a una bata, y tirita. Al respirar, sale de su boca vaho, y mientras se acurruca sobre un baúl se entretiene soltando al aire bocanadas de vaho. Pero tiene mucha hambre. A lo largo de la mañana se acerca varias veces al finísimo petate de paja, con un hatillo de trapos que hace de almohada, sobre el que yace su madre, que está enferma. ¿Cómo fue a parar allí? Debió de venir de otra ciudad junto a su hijo y después enfermó. Hacía un par de días que la policía había echado a la patrona de aquel lugar; los inquilinos se marcharon Dios sabe adónde, y allí tirado se quedó sólo un indigente que llevaba veinticuatro horas completamente borracho sin haber llegado la fiesta. En otro rincón de la habitación gemía una anciana octogenaria que trabajó de criada durante algún tiempo y ahora estaba muriéndose en soledad; la anciana gruñía al niño cada vez que se le acercaba, hasta que el muchacho dejó de hacerlo. En el zaguán encontró algo de beber, pero no consiguió dar con un pedazo de pan; se había acercado ya una decena de veces a su madre para despertarla. Finalmente, la angustia empezó a apoderarse de él: hacía mucho que había anochecido y no encendían las luces. Al palpar el rostro de su madre, le extraña que no se inmute y esté tan fría como el témpano. “Aquí hace demasiado frío”, piensa el muchacho, que se queda un rato de pie y apoya inconscientemente su mano sobre el hombro de la fallecida; a continuación se sopla los dedos ateridos de frío, se coloca la gorra, que está sobre el petate, y despacito y a tientas sale del sótano. Quería haber salido antes, pero le retuvo el miedo a un perro grande que estaba en la escalera de arriba y que se pasó el día entero aullando en la puerta de los vecinos. Pero, como el perro ya se había marchado, el muchacho pudo finalmente salir a la calle. 

¡Dios mío, qué ciudad! Jamás había visto nada semejante. En el lugar del que provenía, las noches eran muy oscuras y en toda la calle había sólo una farola. Las casitas bajas de madera se cerraban con sus contraventanas. Apenas anochecía no quedaba un alma en la calle, pues todos se escondían en sus casas y sólo se oían aullidos de jaurías enteras de perros. Centenares y miles de ellos aullaban y ladraban durante toda la noche. Pero, a pesar de todo, allí hacía calor y le daban de comer, mientras que aquí... ¡Dios mío, ojalá pudiera llevarse algo a la boca! ¡Aquí, en cambio, cuánto ruido y bramido había! ¡Cuánta luz y cuánta gente, cuántos coches, caballos! ¡Y frío, cuánto frío! Los morros de los sudorosos caballos que corren veloces desprenden un vaho blanco; sus cascos resuenan en el empedrado cubierto de mullida nieve. Pero ¡Dios mío! ¡Qué hambre tiene! ¡Con que sólo pudiera llevarse a la boca un pedazo de pan! De pronto siente un fuerte dolor en sus deditos. Un guardia pasa junto a él y se da la vuelta, haciéndose el despistado. 

He aquí otra calle. ¡Oh, qué ancha es! Le pueden aplastar a uno, por eso todos gritan y corren de un lado a otro, ¡y cuánta luz hay! ¡Cuánta luz! “Y ¿eso qué es?”, piensa el niño. ¡Oh! ¡Qué cristal tan grande, y detrás una habitación con un árbol que llega hasta el mismo techo! Es un abeto con muchas luces, adornos dorados y manzanas. Alrededor del árbol hay juguetes y caballitos pequeños. Por la habitación corretean niños vestidos de gala. Están limpios y ríen, juegan, comen y toman refrescos. Una niña se pone a bailar con un niño. ¡Qué niña más guapa! También hay música que se oye a través de la ventana. El niño la mira sorprendido, incluso tiene ganas de reír, pero le duelen los dedos de los pies y los de las manos los tiene tan enrojecidos que no los puede doblar. Y de pronto vuelve a sentir que le duelen los deditos, se echa a llorar y sale corriendo hacia otro lugar, donde ve otra habitación detrás de una ventana y varios árboles, y sobre las mesas hay bollos de todo tipo, de almendra y de color rojo y amarillo. Y junto a la mesa están sentadas cuatro ricachonas que ofrecen bollos al que se acerca a la mesa, y la puerta de la casa, donde entran muchos señores, se abre constantemente. El niño se acerca agazapado, abre despacito la puerta y entra. ¡Uf! ¡Cómo le gritan y le espantan! Una señora se acerca rápidamente y le da un cópec mientras abre la puerta y le indica la salida. ¡Cómo se asusta! Al instante, la moneda se le resbala de las manos y cae al suelo sonando escaleras abajo. El niño no puede doblar sus helados deditos para agarrarla. Sale a toda prisa sin saber adónde. Otra vez le entran ganas de llorar, pues tiene miedo, y corre deprisa mientras se sopla los deditos. Y la tristeza nuevamente se apodera de él porque está solo y angustiado, pero ¡Dios mío! ¿Qué es esto? Hay una muchedumbre que se asombra y se agolpa junto a una ventana. Al otro lado del cristal hay tres muñecos pequeños, vestidos con preciosos vestidos de color verde y encarnado, que parecen de verdad: un ancianito sentado que toca un enorme violín y otros dos de pie junto a él que tocan unos violines pequeños. Pero ¡cómo giran sus cabecitas mirándose los unos a los otros, y moviendo los labios como si realmente hablaran! Aunque a través del cristal no se les oye. Al principio, el niño creyó que se trataba de personas vivas, pero al percatarse de que eran muñecos se echó de pronto a reír. ¡Jamás había visto semejantes muñecos! ¡No pensaba que pudieran existir! Tiene ganas de llorar, pero los muñecos le hacen mucha gracia. De repente siente que alguien le agarra del abrigo. Un chico grandote con cara de malas pulgas, y que está a su lado, de improviso le da un capirotazo en la cabeza, le quita el gorro y le propina una patada en la espinilla. El niño cae estupefacto al suelo en medio de un gran alboroto; se levanta y echa a correr a toda prisa. De pronto se encuentra en un patio desconocido y se acurruca tras un montón de leña: “Aquí no me buscarán y está oscuro”, piensa. 

Se queda acurrucado y sin aliento por lo asustado que está, y pronto empieza a sentirse a gusto: súbitamente deja de sentir dolor en sus manitas y piececillos y le parece estar junto a una estufa. El muchacho se estremece: ¡oh!, pero ¡si se había quedado dormido! “¡Qué a gusto se duerme aquí! Estaré aquí un ratito y otra vez iré a ver los muñecos”, pensó el niño, y sonrió al recordarlos. “¡Si parecen de verdad...!” Y se imagina que su madre le canta una canción al oído. “¡Mamá, estoy durmiendo! ¡Oh! ¡Qué bien se duerme aquí!”

—¡Vamos a ver mi árbol de Navidad! —le susurra de pronto una voz cariñosa. 

El muchacho cree que es su madre, pero no lo es. No ve quién le llama ni quién, en medio de la oscuridad, se agacha junto a él y le abraza, y también el niño le extiende sus bracitos y... ve mucha luz. ¡Qué árbol! ¡No parece un árbol, jamás había visto nada semejante! ¿Dónde está ahora? Todo refulge y brilla y alrededor hay muchos muñecos. Pero si no son muñecos, sino niños y niñas, sólo que iluminados, revoloteando y dando vueltas en torno a él. Todos lo besan, lo cogen de la mano, lo llevan con ellos, y él ve que su madre lo mira y sonríe feliz. 

—¡Mamá! ¡Mamá! ¡Oh! ¡Qué bien se está aquí! —exclama el niño, y vuelve a besarse con los niños, y tiene muchas ganas de contarles los muñecos que vio detrás de los cristales de un ventanal—. ¿Quiénes sois, niños? ¿Quiénes sois, niñas? —les pregunta. sonriendo amorosamente. 

—Éste es el “Árbol de Noé” —le responden—. En un día como éste, Cristo siempre tiene un Árbol de Noé para los niños que no tienen su propio árbol allí, en la Tierra... —y se enteró de que todos aquellos niños y niñas eran muchachos como él, sólo que unos murieron congelados en las cestas en que los abandonaron tras arrojarlos a las puertas de algún funcionario petersburgués; otros, asfixiados a manos de las cuidadoras de los orfanatos donde les daban de comer; otros, en los extenuados pechos de su madre (durante la hambruna de Sámara); otros, asfixiados por el aire fétido en los vagones de tercera. Y ahora todos están aquí, todos son ángeles que están junto al Niño Jesús, y él en medio, con las manos extendidas hacia ellos; los bendice tanto a ellos como a sus pecadoras madres... Y las madres de esos niños también están aquí, a un lado, y lloran: todas reconocen a sus hijos, y los niños vuelan hacia sus madres y las besan, les secan las lágrimas con sus manitas, y las consuelan para que no lloren, pues están muy bien en este lugar... 

Mientras tanto, por la mañana, aquí abajo en la Tierra, los barrenderos encontraron el pequeño cuerpo sin vida de un niño escondido detrás de la leña; también encontraron a su madre... Había fallecido antes que él; ambos se reencontraron en el cielo. 

Y ¿para qué habré escrito yo una historia de este tipo, ajena a la línea de un diario normal, máxime cuando es el de un escritor? ¡Había prometido hablar únicamente de historias reales! Pero ahí está la cuestión, que no hace más que figurárseme que todo ello puedo haber ocurrido realmente, es decir, lo que ocurrió en el sótano y detrás de la leña. Y en cuanto a lo del Árbol de Noé ni yo mismo sabría decirles si realmente pudo haber ocurrido o no. Pero por algo soy novelista y puedo imaginar.

(Fiódor Dostoievski)



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)
@alejo_salgadoB
@alejandros17.89




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)




viernes, 18 de noviembre de 2016

Juego de Niños (Guido Tamayo)

Guido Tamayo



“Juegos de Niños” es la segunda novela del escritor, profesor y gestor cultural colombiano, Guido Tamayo. Guido, quien también ha escrito cuentos y ensayos, en esta oportunidad se sumerge en un breve, sentido, oscuro y bello retrato sobre la infancia.

Narrado a través de distintas voces y perspectivas, especialmente desde el punto de vista de los niños: Fernando, Miguel y Lucho, en donde cada pequeño capítulo tiene de título uno de los nombres de los personajes. Y entre cada uno de ellos se cambia la voz entre la primera y tercera persona, teniendo mayor protagonismo la primera persona, en los personajes de Miguel y Fernando. Los tres niños son hermanos, uno de ellos, Fernando, es adoptado. Un día llegó una mujer y lo dejó a merced de la familia, ya que ella no podía mantenerlo. Fernando, es un niño con apariencia de viejo, con problemas físicos y una pronunciada joroba que lo hace sentirse y ser diferente. Sus nuevos hermanos y su nueva madre lo acogen y lo protegen, ante la antipatía del padre de familia, que también es un eje disfuncional con el resto de sus miembros. 

Pero, aunque los padres y los mayores son importantes en el relato, la narración y perspectiva predominante es de los niños, de su visión del mundo, de los pre adolescentes que van cambiando, a la vez que cambian sus intereses y deseos. Entre los mayores hay un personaje muy importante: Isabel. La empleada de la casa y objeto del deseo de los jóvenes. Quien además es la fuente de inspiración de varios de los fragmentos más bellos del libro, donde queda en evidencia la inocencia y la belleza de los primeros atisbos del amor y del deseo. 

El libro me pareció muy bello. La prosa de Guido tiene un inherente ritmo poético. Y sus construcciones, y el retrato que hace de la infancia, es de una inocencia, una sencillez y una belleza arrebatadora. A la vez, que es triste, gris y se permite transitar por los dramas familiares, y los dramas despertados en consecuencia a la perdida de la inocencia, y cuando afloran los más oscuros sentimientos humanos en la infancia.

La estructura de la novela tiene otros detalles que me pareció muy interesante, y es la ilustración de varios crucigramas en distintos capítulos. Crucigramas por resolver, que al revisarlos te van dando pistas de lo que se va desvelando en la trama, e incluso detalles premonitorios que te van iluminando un camino sobre su cierre. Porque como todo lo que son los recuerdos, no siempre se recuerda todo, no siempre se dice todo… y en esta lectura queda desvelada esa sensación por el mismo narrador. El detalle de los crucigramas también tiene que ver con la afición de Fernando a buscar las palabras en el diccionario.    

Los momentos y recuerdos de infancia son iluminados por un halo de nostalgia y humanidad, mientras que el tiempo se hace presente y deja reconocer la condición de los hechos, como memorias y representaciones del pasado… que ya se fue y no volverá. Sólo quedará revivirlo.  

Sin dudas, una lectura muy recomendable, es realmente muy corto y sencillo de leer, pero su sencillez es equilibrada por la profundidad emocional que contiene, por su prosa poética, y por sus bellos y complejos personajes. Un luminoso, sencillo y profundo retrato de la institución base de la sociedad: la familia, y de la etapa más determinante, bella y dolorosa que atraviesan sus más pequeños miembros: la infancia, y con ella, la inocencia… y su irremediable perdida.  

8/10


Fragmentos de la novela: 

1.
"No teníamos primas. 
Las mujeres eran para nosotros un enigma que de vez en cuando intuíamos parcialmente en la existencia de Isabel. Pero de eso hablaremos después. En consecuencia, y por iniciativa de Lucho, ¡cómo no!, habíamos decidido salir a buscar mujeres en las calles, a acercarnos a su misterio, a intentar saber por qué estaban en el mundo. Lo primero que habíamos hecho era preguntarnos qué queríamos de ellas. La respuesta había sido rápida y sin pudores: queríamos acariciarlas. Ninguno de nosotros había confesado que esa pulsión por tocarlas había nacido de la contemplación de Isabel. Ella era, hasta el momento y sin exageración, todas las mujeres. Pensamos sin pensar que ella las resumía a todas como un árbol cifra el bosque entero e inmenso e inabarcable".

(Juego de niños, de Guido Tamayo)



2.
“Lo tercero, y curiosamente más sencillo, sería escoger la víctima. Todas nos gustaban, quizá preferíamos una u otra de manera instintiva, pero a menos que hubiera alguna indiscutiblemente monstruosa, todas nos atraían. Con el tiempo nos fuimos decantando: por ejemplo, el menor de mis primos –un romántico precoz- introducía su mano bajo sus faldas pero en realidad buscaba sus rostros y en ellos sus ojos; sin exagerar, habría preferido mirarlas un momento de frente que escurrirse bajo sus faldas. Otro de ellos sentía debilidad por las pequeñas, presentía que concentraban mejor sus pasiones en un cuerpo menudo y, cómo decirlo, maleable, que las espigadas y por eso sosas, desapasionadas. En eso divergía de su hermano mayor, que temblaba de excitación por esos cuerpos lánguidos, longilíneos, extensos, extensos y delgados como un riachuelo. Yo me inclinaba más por las gorditas, apreciaba más sus formas redondas, el imaginado placer de sumergirme en sus carnes hasta perder la conciencia…” 

(Juego de niños, de Guido Tamayo)



3.
“Isabel se desvaneció un día de nuestras vidas como si hubiera estado hecha de algún aroma transitorio y no de carne y hueso y deseo perdurables. No supimos en qué momento se disolvió y por eso no pudimos saber por qué se había ido ni a dónde ni con quien. Simplemente se evaporó y al darnos cuenta de su ausencia envejecimos por primera vez. Ya no seríamos los mismos desde entonces. Ahora, desde esta distancia imprecisa mal llamada madurez, me pregunto si Isabel no fue un invento de todos nosotros, de los primos y mi hermano, de Fernando, o un invento mío para, como con un terrón de azúcar, dulcificar la memoria de nuestras primeras pasiones”

(Juego de niños, de Guido Tamayo)



4.
“La verdad, esa palabreja tan corta y falsa, tan engreída, tan funesta.
Nunca ninguno de nosotros ha fallado a la cita. Venimos todos con los rostros adustos como si en vez de asistir a un rito convencional, a un duelo dilatado en los años –aunque ya a estas alturas un tanto exagerado-, viniéramos a rendir cuentas sobre nuestras vidas. Y en parte es cierto. Hoy, con la incondicional colaboración del tiempo y el apoyo de nuestra habitual cobardía, nos hemos convertido ya en los seres humanos que nunca quisimos ser. Hemos logrado a pulso y perseverancia vencer nuestros más profundos deseos para ceder a la comodidad de no poseer ilusiones. Somos lo que somos; hemos conquistado la mediocridad”. 

(Juego de niños, de Guido Tamayo) 




Guido Tamayo

miércoles, 9 de noviembre de 2016

Arrival (La Llegada) de Denis Villeneuve

Denis Villeneuve



El día de ayer, Martes 08 de Noviembre del 2016, fue un día con muchas emociones. Después de una jornada laboriosa, tuve un cierre con más emociones. Primero, en un cine club recordé la bella "Los Tenenbaums" de Wes Anderson, una de sus primeras películas, un trabajo bello y nostálgico, contando con su ya particular estilo y sello de originalidad. Luego, por medio de Twitter, me entenrpe de la dramática jornada electoral de USA, que al parecer seguía la racha de Brexit en UK y Plebiscito en Colombia, y terminaó convirtiéndose en realidad. ¿Qué pasa en el mundo?...

Afortunadamente cerré con un PELICULÓN, y atención que es la primera gran película que va a llegar a carteleras de cine. Asistí al Pre-estreno de Arrival (La Llegada) de Denis Villeneuve (Incendies, Enemy, Prisioneros, Sicario), el siempre interesante director canadiense, quien en esta oportunidad adapta un relato corto "The Story of Your Life" del escritor Ted Chiang, de la mano del guionista Eric Heisserer. La película cuenta la historia de la Dra Louise Banks, una experta lingüista (Amy Adams), que es reclutada por el gobierno para intentar comunicarse con los extraterrestres que han llegado a la tierra, y se han ubicado en distintas partes del mundo, generando un pánico mundial.




Amy Adams



Arrival, me impresiona de principio a fin. Todos los que van pensando que van a ver una película tradicional de invasión extraterrestre, quedarán decepcionados. De hecho, como era una función nocturna, noté que varios de durmieron, y al final varios estaban desconcertados sin haber entendido la película. Es una película más cerca de un Kubrick o de un Nolan inspirado, que de los blockbusters tradicionales.



Crítica de la película Arrival (La Llegada)


Hay varios temas y nuevas perspectivas que aborda sobre el tema: el natural miedo e impulso violento del ser humano hacia lo desconocido. ¿Por qué siempre tienen que ser malos los extraterrestres? Esta película va mucho más allá, en su planteamiento, mucho más filosófico que teórico, sin perder las bases científicas, aunque en esta oportunidad los detalles no son tan prepotentes e inútiles como en otras películas. Incursiona el tema del lenguaje y su vital importancia, de la necesidad de comunicarnos, de la ciencia del lenguaje y la utilidad para entender civilizaciones cercanas, lejanas y a nosotros mismos. Además, mantiene un humanismo, que mantiene un tono poético, que se complementa con imágenes bellamente filmadas.



Amy Adams


Es un acercamiento insólito, una perspectiva con un mensaje renovador, profético, inquietante y fascinante. En su estética puede recordar a Interstellar, pero Villenueve es más efectivo, y la reflexión humana y emocional no contrarresta a la propuesta inicial, ni alardea de jerga cientítifca. Al contrario, el filme está concebido como una experiencia intimista, que al inicio no comprendemos, y le buscamos sentido, como lo hace Louise, pero que junto a ella vamos descubriendo, sorprendiéndonos y siendo más conscientes de lo que pasa a nuestro alrededor. Durante esta experiencia, Villenueve, como ya lo he llamado anteriormente, como un maestro contemporáneo de la intriga y del thriller, maneja con destreza la atmósfera y el ambiente, logrando inquietar y perturbar al espectador.



Amy Adams


Visualmente es muy bella y poética. Gran dirección, excelente fotografía, la paleta de colores va cambiando de acuerdo avanza la trama, la BSO de Jóhann Jóhannsson es excelente, y acompaña con gran efectividad a la propuesta visual. Y un reconocimiento especial a Amy Adams, que hace una excelente interpretación, al igual que sus compañeros de reparto. 

Me parece, y como dije en un post en Facebook, cuando apenas había terminado de verla, que todas las películas sobre extraterrestres quedan oficialmente en pañales ante esta estupenda propuesta, que se convierte en un clásico instantáneo. Y Denis Villeneuve, me sigue sorprendiendo por su versatilidad y su gran trabajo tras la cámara, manejo del ritmo y del tiempo. Creo que aún nos tiene muchos proyectos por deslumbrar. 




Jeremy Renner



Y para finalizar, aunque el filme me encantó, eso sí, debo decir que le faltó un poquito más para poder considerarla una Obra Maestra... pero quedó cerca... me faltó más determinación y riesgo en ese cierre. Pero igual me gustó y es realmente hermoso. IMPERDIBLE. Desde el jueves en carteleras de cine del país. 

8.5/10


Trailer de Arrival (La Llegada) 






Denis Villeneuve

Before the Flood (Fisher Stevens)

Fisher Stevens



Es el documental producido por Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio, este último que además es el narrador y realizó parte de la investigación. Desde hace años se conoce la faceta ambientalista de Leo y su preocupación por el cambio climático, desde la influencia que tuvo Al Gore, quien también realizó un documental "Una verdad incómoda" en el 2006, hace 10 años. 



Leonardo DiCaprio


Me gusta como Leo se presenta, no como un experto, sino como un ciudadano preocupado, y que está aprendiendo y ha investigado con expertos y líderes científicos, políticos y religiosos, para entender más sobre este problema. Logrando incluso entrevistas de primera mano con estos personajes y líderes, gracias a su estatus.



Leonardo DiCaprio


Me gusta el contexto que utiliza de fondo, una de mis obras de arte favoritas, "El Jardín de las Delicias" de El Bosco, como elemento de narración para retratar el momento en el que nos encontramos. Me gusta su actitud, que aunque es positiva, está llena de impotencia, incredulidad y una pequeña luz de esperanza.



Leonardo DiCaprio


Me gusta que haya también utilizado su experiencia en la filmación y producción de "El Renacido", para aportar y argumentar en la narración. Por todos estos, y algunos otros motivos, me pareció un documental interesante, que si es cierto que muestra algunos datos que ya se han visto en otros, los actualiza hasta la más reciente cumbre de cambio climático en París. Por lo que no pretende mostrar nada nuevo, sino hacer chequeo, seguir tocando en la herida, de que aún no se ha hecho nada, o lo suficiente, aunque ya sabemos lo que pasa. 



Barack Obama


También muestra otros datos y cifras preocupantes, sus entrevista con Obama, el papa Francisco, el respetado economista Gregory Mankiw, entre otros, nos dan un fiel reflejo de las razones por las que aún no ha pasado nada. Y por supuesto, al final también nos dan las recomendaciones, de cómo podemos seguir aportando y trabajando desde nuestro hogar y lugar de influencia, y sobre todo, en votar por aquellas personas que tienen el poder de generar cambios extremos, que es lo que necesita, sin la ardua y difícil labor de que las personas del mundo asuman hábitos saludable y ecológicos, cuando la mayoría está pensando simplemente en sobrevivir. 

Me agradó, y me parece un trabajo muy valioso de Leo, de utilizar su fama e influencia para generar conciencia y cambio. No dejen de verlo! Se encuentra en Youtube en el siguiente enlace:

7/10


Antes que sea tarde (Documental NatGeo)




domingo, 6 de noviembre de 2016

Memorias (Leni Riefenstahl)

Leni Riefenstahl



Hace varios meses que empecé a leer las “Memorias” de la gran directora, actriz, bailarina, guionista, editora, fotógrafa y productora alemana, Leni Riefenstahl. Si bien, aunque sus casi 1.000 páginas parecen muchas, lo que me llevó a leerlo lentamente fue para disfrutar, asimilar y sufrir poco a poco de su historia y vida, que creo que es una de las historias más fascinantes, a la vez que tristes y trágicas de la historia del cine y del arte en general. 

Son tantas cosas por decir, que ni sé por dónde empezar. Especialmente, después de haber leído los últimos capítulos dedicados a la posguerra, y la estigmatización que sufrió increíblemente durante toda su vida. E incluso, creo que hoy en día, aunque ya haya muerto en el año 2003 con 101 años, todavía se mantienen recelos hacia su persona y su obra. Precisamente, ella dudó durante mucho tiempo escribir sus memorias, para no revivir viejos y desagradables recuerdos, pero ante la evidencia de que aún siendo una mujer mayor se seguían escribiendo mentiras sobre su vida, y habían manifestaciones en los homenajes que le hacían, decidió enfrentarse a sus recuerdos y abrirse hacia el público para que conocieran su versión desde su misma pluma. 

Leni Riefenstahl nació en el año de 1902, desde muy joven se inclinó por las artes e inició su carrera como una bailarina, que en poco tiempo se logró consagran y alcanzar gran fama y reconocimiento. Lo que le abriría las puertas al mundo del cine, inicialmente como actriz. 

Precisamente el libro de memorias se divide en 4 grandes capítulos: Danza y cine, En guerra, La posguerra y África

En “Danza y cine”, Leni inicia desde el principio, desde su infancia. Y como se transforma en artista, bailarina y posteriormente actriz. Desde el punto de vista cinematográfico es increíble leer y conocer cómo fue su desarrollo como realizadora de cine. Cómo poco a poco se fue dando cuenta de su verdadera vocación tras las cámaras y en la sala de montaje. Tengo muchos fragmentos que me gustaría compartir, pero sólo he seleccionado algunos que me parecieron muy importantes para ir contextualizando lo que voy diciendo, y hay otros que dejaré hacia el final. 

(Fragmentos donde menciona el Proyecto de su ópera prima La Luz Azul, donde mostró su gran talento y utilizó su gran innovación, sin precedente en el cine de la época. Acá una conversación con el Doctor Fanck, un veterano realizador alemán, con quien Leni colaboró en sus inicios):

“De nuevo finalizaba un gran proyecto, y otra vez me preguntaba si estaba satisfecha. No podía decir que sí, pues ser actriz no era lo único que me interesaba. Empezaba a gustarme trabajar con la cámara; me atraían los objetivos, el material fílmico y la técnica de los filtros.

También había observado a Fanck mientras montaba las películas. Estaba fascinada por los efectos que se podían conseguir cortando las imágenes para editar la película. El estudio de montaje se convirtió en un taller mágico, y mi interés se orientó cada vez más hacia la creación de películas. Al principio, me resistía, ya que era actriz. Pero no podía cambiar el hecho de que lo observaba todo con una perspectiva cinematográfica. Espacios, rostros… los transformaba en imágenes y movimiento. Me dominaba un intenso deseo de crear algo”. 

(Sobre La Luz Azul. Su ópera prima)

"(…) Finalmente se la di a mi realizador. Esperaba su dictamen ansiosa. Dijo que el argumento no era malo, pero que requería grandes sumas de dinero.
- ¿Por qué tanto dinero?- le pregunté sorprendida-. Casi todo puede filmarse en la naturaleza y además se necesitan pocos intérpretes.
- Pero es que tú imaginas la película en la forma de una leyenda o de un cuento. Para realizarla, deberían estilizarse todas las tomas de la naturaleza, como hizo Frtiz Lang en “Los nibelungos”. Él construyó el bosque en un estudio, y sólo así pudo crear una naturaleza de efecto irreal. 
- Precisamente eso es lo que yo quisiera evitar, nada debe recordar al estudio. También veo estilizados los movimientos de la naturaleza, pero no mediante decorados artificiales, sino con el empleo de la iluminación; la luz convierte la cámara en un instrumento mágico, y si se usan filtros de color es posible estilizar la naturaleza”. 


La Luz Azul tuvo un enorme éxito y fue aclamada por público y colegas. Se consideró un hito cinematográfico. Y recibió felicitaciones de Charles Chaplin que había visto una copia en Hollywood. Durante sus inicios y posteriormente siempre estuvo rodeada de los más grandes del cine, incluso aprendió del realizador Josef von Strenberg, con quien mantuvo también una amistad.  




Leni Riefenstahl



Luego de su éxito como realizadora en su primera película, Leni viajó por las ciudades de Alemania en su promoción, y fue cuando escuchó por primera vez el nombre de Adolf Hitler. Cuando el nombre de Hitler generaba divisiones pero empezaba a coger fuerzas por su compromiso por el desempleo y por la promesa de una nueva Alemania. Leni lo escuchó por primera vez es una de sus intervenciones públicas, y quedó fascinada por su discurso, por lo que decidió conocerlo y le escribió sin esperar una respuesta. Respuesta que le llegó casi de inmediato, y así fue como tendrían su primer encuentro, del que también he extraído unos fragmentos: 

(Primer encuentro con Hitler. Aún no había llegado al poder)

Se expresó con entusiasmo acerca de mi danza a la orilla del mar y dijo que había visto todas las películas en las que yo actuaba.

- La Luz Azul me causó una gran impresión, sobre todo porque no es frecuente que una mujer joven haya podido superar los prejuicios de la industria cinematográfica –dijo.

El hielo ya se había roto. Hitler me hizo muchas preguntas, de modo que me di cuenta de que estaba bien informado acerca de las películas que se proyectaban en aquellos momentos. Empecé a contarle cosas y él me escuchaba con gran atención.

De pronto dijo directamente: 
- Si alguna vez llegamos al poder, deberá usted hacer mis películas. 
- No puedo hacerlo –le respondí de manera impulsiva; Hitler me miró sin manifestar reacción alguna-. Realmente no puedo hacerlo. Hace solo dos días que he decidido declinar un ofrecimiento de la Iglesia católica. Nunca podré hacer películas por encargo, no poseo talento para ello; necesito tener una relación muy personal con el tema, de otro modo no puedo ser creativa. 

Hitler guardaba silencio. Tras una pausa, me animé y añadí:
- Por favor, no malinterprete mi visita, no estoy en absoluto interesada en política. Nunca podría ser miembro de su partido. 

Hitler me miró sorprendido.
- Yo no obligaría a nadie a ingresar en mi partido. Quizás dentro de unos años, cuando sea más madura, entenderá mis ideas –dijo. 
- Pero es que usted tiene prejuicios racistas –dije titubeando-. Si yo hubiera nacido india o judía, ni siquiera habría hablado conmigo. ¿Cómo podría trabajar para alguien que hace tales diferencias entre los seres humanos?
- Como me gustaría que los que me rodean me hablaran con la misma franqueza que usted –respondió. 

Mientras tanto, Brückner y Shaub ya se habían acercado algunas veces y advirtieron a Hitler que debía acudir a su asamblea electoral. También era mi intención despedirme, porque quería partir para Hamburgo aquella misma noche. Pero Hitler dijo:

- Por favor, quédese usted un poco más. ¡Es tan poco frecuente que pueda hablar con una verdadera artista!


Y es así como posteriormente sigue el capítulo de la guerra, cuando Hitler llega al poder. Durante todo ese tiempo, luego de su primer encuentro Hitler insistía en encontrarse con Leni y seguir alimentando su amistad, que no gozaba de la aprobación de su mano derecha y Ministro de Propaganda, Joseph Goebbels, con quien Leni tuvo muchos problemas, que describe en varios capítulos. 

También entre el primero y este segundo capítulo salen a la luz los polémicos proyectos cinematográficos de propaganda que Leni hizo para Hitler. El criticado pero a la vez alabado documental “El Triunfo de la Voluntad”, que muestra un congreso del partido Nazi en Nuremberg en 1934. Este documental, a pesar del contenido propagandístico, está magistralmente filmado. Y muestra el gran talento de Riefenstahl, que pudo hacer de un congreso monótono y aburrido, una experiencia visual y cinematográfica, que ha influido enormemente en la historia del cine. En el libro se describe cómo Leni concibió la grabación de ese documental, la ubicación de las cámaras y absolutamente todos los detalles que permitieron crear esos efectos. Es simplemente alucinante observar la gran visión que tenía del cine. El documental fue premiado, y posteriormente se convirtió en un archivo valioso histórico tanto para el cine, como para países que se pelearon los derechos y la propiedad de las cintas, a costas del desprestigio de su realizadora. 

Igual suerte tuvo su otro trabajo, que ha marcado referente y se considera que aún no se ha podido superar: la filmación de los Juegos Olímpicos de Berlín en 1936, el documental “Olimpiada”, que constó de dos partes. Y Leni transformó los escenarios olímpicos en un enorme set de filmación, logrando grandes tomas y capturando momentos históricos. Uno de ellos tan conocido, como las grandes victorias del gran atleta norteamericano y afroamericano, Jesse Owens. “Olimpiadas” ganó el León de Oro en el Festival de Venecia, y también se convirtió en un documento de gran valor histórico, que se pelearon entre distintos países. En el libro también se describe en detalle las estrategias que utilizó Leni para realizar la filmación. 

En un momento, Leni Riefenstahl estaba en la cima profesional y social, y luego de estos proyectos quería dedicarse a otros proyectos personales en el cine. Durante ese tiempo Leni ignoraba lo que pasaba en Alemania, por sus constantes viajes y compromisos, sólo empezó a identificar los síntomas cuando algunos de sus amigos judíos estaban empezando a abandonar Alemania y migrar a otros países como Estados Unidos. De hecho, Leni rememora como ayudó a escapar a uno de sus amigos. Ya no veía mucho a Hitler, y cuando lo podía ver, él evitaba temas políticos. Pero vino la Posguerra, y el siguiente capítulo del libro…

Los últimos capítulos son los más duros. Ya que es la caída y desprestigio mundial de Leni Riefenstahl. Se inventaron historias sobre su relación con Hitler, y miles de historias nuevas que salían año tras año, y que incluso la acompañaron hasta el día de su muerte. Ella y sus amigos pudieron hacer que varias publicaciones se rectificaran, mostrando pruebas que mostraban su inocencia, pero el daño que hicieron esas publicaciones fue mortal para su vida y su carrera. Luego de leer todo lo que le pasó y padeció, no sé sinceramente cómo pudo vivir tanto. ¡Cómo pudo aguantar tanto!. Traiciones de sus amigos, para poder ganar dinero a costa de ella, la cancelación constantes de sus próximos proyectos, y su aparición en la lista negra de todos los lugares a donde iba. 

De hecho, no pudo realizar ningún otro proyecto cinematográfico. Me sentí impotente cuando leía sobre sus proyectos, los diversos guiones que escribió, y hasta incluso las escenas que llegó a grabar, pero cómo cada proyecto era trancado y no podían ver la luz, por su pasado y su nombre. Creo que nos perdimos varias películas de una gran cineasta.  

Leni se mantenía con la esperanza de que algún día tenía que parar ese sabotaje a su trabajo y su persona, pero se equivocó. Pero la mantuvo esa esperanza, la pre producción de sus proyectos, aunque no vieran la luz, y su madre. Y África, como se titula el capítulo final. 

Riefenstahl encontró un nuevo impulso para seguir con vida, con distintos proyectos en África. Muchos fallaron y no vieron la luz. Pero ella seguía intentándolo, especialmente porque se encariñó con los habitantes locales de una tribu. Con lo que llegó a la fotografía, la oportunidad que encontró para seguir trabajando. Su trabajo como fotógrafa también tuvo sus percances, pero por su calidad salieron a la luz y tuvo diversas publicaciones exitosas. 

Con el tiempo, y con la demostración a través de los años de que no tuvo nada que ver con los crímenes de los Nazis, fue apoyada por varios de los grandes artistas de la época, y alabada por su persistencia y capacidad de aguante. Pero aún así, seguían las publicaciones difamatorias, las trabas a sus proyectos, etc. Ya cuando Leni encontró cierta libertad nuevamente para realizar el proyecto cinematográfico que quisiera, ya era una mujer mayor de más de 80 años. Pero aún así siguió sumergida en sus proyectos fotográficos, y 48 años después de su última película, estrenaría el documental “Impressions of the Deep” (2003), sobre su experiencia en la nueva actividad con la que encontró pasión: el buceo. Y celebró sus 100 años de vida con la publicación de ese documental, y a esa misma edad se zambullía para grabar esas escenas. Una demostración de su inmutable y admirable espíritu de lucha.  

Cuando fue invitada para recibir un homenaje, con una proyección especial de uno de sus filmes, ante la inminente señal de una posible protesta, Leni decidió no asistir al homenaje y dedicarse a empezar a escribir sus memorias. Un proyecto que le tomó 5 años, una travesía larga, exhaustiva y dolorosa para ella, pero que consideraba necesaria para aclarar ciertos aspectos sobre su vida. Años atrás, uno de los colaboradores de Hitler, que conoció a Leni, escribió unas memorias también y le pasó el manuscrito para que ella le diera sus apreciaciones, y si le tenía alguna corrección o aporte adiconal. Leni cuenta en el libro que le respondió que los hechos eran muy fieles, pero que hacia esquiva a un asunto muy importante, y era el retrato personal de Hitler. Ella pensó que lo retrataba como un villano y una mala persona, y ella pensaba que una persona así no podía haber logrado lo que consiguió hacer. Leni Riefenstahl planteó una de las grandes preguntas que ella misma intentaba responder, y que pensaba que todos los que vivieron esa época debieron responder: ¿Qué había en Hitler para que no solo el pueblo alemán, sino también otros extranjeros quedaran tan impresionados, incluso embrujados por él?

Y en uno de los fragmentos del libro, ella menciona: 

“Hitler marcó profundamente mi destino, que todavía guardo en la memoria cada palabra de las conversaciones que mantuve con él o con las personas más importantes de su entorno. ¡Cuán a menudo tuve que hablar con colaboradores y amigos acerca de esos encuentros, cuántas veces tuve que repetir aquellas conversaciones después de la guerra, ante autoridades estadounidenses y francesas, tanto militares como civiles, en los continuos interrogatorios durante mis largos años de prisión!”


“Memorias”, es una confesión muy valiosa, triste y sentida, de una de las grandes directoras y artistas de la historia del cine. Un retrato informativo y satisfactorio, por dar a conocer de primera mano el conocimiento y visión que tenía sobre el cine, además de conocer sus técnicas de filmación, edición y montaje; también es un retrato triste y desgarrador, por la maldición que la persiguió de por vida y le impidió hacer lo que más amaba; pero especialmente, es una historia de fortaleza y de voluntad inquebrantable ante las adversidades… y un gran recordatorio, que el arte puede ser el bálsamo que nos da esperanzas para seguir viviendo y mantener la esperanza en la humanidad. 

(A.S.B)

10/10




Leni Riefenstahl



Otros fragmentos del libro:


1

"(...) Querida señora Riefenstahl, olvídese de su película. La situación es desesperada: para concedernos la refinanciación el gobierno tendría que dimitir. Hay tanta oposición contra usted que, perdone mi sinceridad, nunca más podrá ejercer su profesión mientras viva.
- Leni, ahórrate nuevas decepciones. No encontrarás a nadie que financie ese guión ni ningún otro. ¿No sabes que es Estados Unidos estás en la lista negra?
- Lo sé por mis amigos norteamericanos, pero ese boicot terminará algún día. 
- Eres ingenua.
Encontré algún sosiego en las sesiones de cine a las que iba por la noche. Estaba hambrienta de cine y devoraba películas. Recuerdo el gran efecto que me causó Días sin huellas, de Billy Wilder, así como la película francesa Juegos prohibidos, de Clément; Los olvidados, de Luis Buñuel; El salario del miedo, de Clouzot; La strada y Las noches de Cabiria, de Fellini; las obras neorrealistas de De Sica; Todos somos asesinos, de Cayette; el filme japonés La puerta del infierno, y Solo ante el peligro, de Fred Zinnemann.

(Memorias, de Leni Riefenstahl)


2

"Un día después de la visita al notario, me invitó el director Vittorio de Sica. Yo admiraba sus películas. Él habló de las mías con tal entusiasmo que casi me sentí avergonzada. En los estudios de Cinecittà, en una pequeña sala de proyección, me mostró la película aún incompleta Umberto D. También mis proyectos cinematográficos le interesaron. Cuando se enteró de que no ejercía mi profesión desde el final de la guerra, se quedó tan conmovido que reunió a todo el personal del estudio, me presentó a ellos y pronunció un encendido discurso ante los operarios.
También Rossellini, a quien conocí al día siguiente, era de una cordialidad que me emocionó profundamente, sobre todo si pensaba en mis colegas alemanes. Conocía mis películas, y asimismo le impresionó de un modo especial La Luz Azul. 
-Nosotros los italianos - dijo entusiasmado- , la hemos imitado a usted en algo, porque fue la primera que filmó en exteriores escenas que solían rodarse en estudio. 
Mi corazón latía más fuerte al oír estas palabras. Animada e impulsada por nuevas energías, abandoné Roma para buscar un nuevo socio alemán para nuestra producción de la Iris Film".

(Memorias, de Leni Riefenstahl)


3

"Por 《cinematográfico》entiendo sobre todo las imágenes en movimiento, algo que ningún otro arte puede ofrecer; sólo el cine es imagen en movimiento. Tiene sus propias leyes, y en una película artística todo se debe crear según esas leyes: el argumento, la dirección, la fotografía, el sonido, el montaje. [...] El director de una película debe tener sentido de la dinámica, la construcción y el ritmo. [...] Las secuencias de las imágenes se pueden alterar de muchas maneras en el proceso de montaje. Si el realizador, que en realidad debería ser también el montador de la cinta, es una persona con dotes musicales, entonces compone con las imágenes y los sonidos como un músico según las leyes del contrapunto.
El montador puede hacer danzar las imágenes a un ritmo desenfrenado o que desfilen a cámara lenta como en un sueño; puede convertir las imágenes en una orgía de absurdos caprichos o construir una trama clara y lógica. 
El realizador -configurador del conjunto- debería en el caso ideal dominarlo todo. Un cuadro no puede ser pintado por muchas manos, una sinfonía no puede ser compuesta por varios músicos. El dominio de todos los medios es el primer requisito para crear una obra artística. 
El realizador de una buena película muda debe poseer dos dones: primero, saber transformar visualmente todo lo que percibe con los ojos; y, en segundo lugar, tener un sentido innato para el ritmo y el movimiento. Además, debería ser musical, no especializado en un campo cualquiera, sino musical cinematográficamente, lo cual tiene poco que ver con la musicalidad normal. 
Resulta muy difícil alcanzar la perfección en el cine en color, puesto que aquí se requiere todavía un cuarto talento. Un sentido para los colores o talento para pintar únicamente no basta, como muchos creen. El realizador que se siente capacitado para hacer una película en color artística, debería poseer, además de la cualidades mencionadas antes, el don de manejar el color de un modo 《cinematográfico 》. Con ello puede aumentar el efecto dramático, puesto que los colores suscitan diversos sentimientos. Por ejemplo, el azul es un color femenino, romántico; en oposición a ello, el rojo expresa alegría de vivir, vitalidad y pasión. Pero asimismo hay que tener en cuenta que demasiados colores o colores abigarrados pueden destruir el efecto de las imágenes".

(Leni Riefenstahl, Memorias) 
En una conferencia en París sobre el tema 《Cómo hago mis películas》


4

"El cine mudo tenía a menudo más ambiente que una película sonora, porque en esta generalmente el diálogo se convertía en el medio decisivo de la acción. Así, películas sonoras que solo empleaban el diálogo de un modo mesurado y daban valor a la configuración artística, acabaron siendo obras maestras; las dirigieron figuras como Josef con Sternberg, Luis Buñuel, Elia Kazan, René Clément, Vittorio de Sica, Federico Fellini, Akira Kurosawa, por mencionar solo a algunos de ellos"... 

(Leni Riefenstahl, Memorias)



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)
@alejo_salgadoB
@alejandros17.89




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)