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jueves, 28 de abril de 2016

De animales a dioses. Breve historia de la humanidad (Yuval Noah Harari)

Yuval Noah Harari



Obra más recientes del historiador y escritor israelí, Yuval Noah Harari, un joven profesor de historia de la Universidad Hebrea de Jerusalén, que saltó a la fama y al éxito editorial, gracias a esta obra: “De animales a dioses. Breve historia de la humanidad” o “Sapiens”: A Brief History of Humankind, traducida a más de 30 idiomas, y hasta llegó a ser publicitada en los Estados Unidos, por el creador de Facebook, Mark Zuckerberg. 

“De animales a dioses”, es un libro de historia, un ensayo, una novela, una tragedia, un texto apocalíptico… en fin, es tantas cosas en un solo cuerpo. Pocas son las personas que pueden narrarte la historia de forma amena, interesante e incluso divertida que cautive al lector… Yuval Noah Harari, es uno de ellos. Qué lucidez y qué sencillez para explicar un tema, a veces tan complejo o aburrido como la historia de la humanidad… Y creo que gran parte de ese mérito, es que Harari se sale de todos los moldes, confronta la historia, plantea interrogantes, cuestiona y lanza frases tan contundentes, que dejan en evidencia realidades que nos pueden apenar un poco, y que nos hace reflexionar sobre el verdadero papel del hombre en el mundo… y cómo pasamos de ser un animal como cualquier otro… a dominar a las demás especies. 

A través de cuatro partes, en que se divide la obra: La Revolución Cognitiva, La Revolución Agrícola, La unificación de la humanidad y la Revolución Científica, más un epílogo: El animal que se convirtió en un dios, Harari nos traslada a los inicios de la historia de la humanidad, y nos relata con fluidez, buen ritmo y un lenguaje sencillo pero efectivo, una gran historia: La de cómo nos convertimos en dioses. Un relato, como los mejores, lleno de drama, violencia, maldad, ideologías, fantasmas, destrucción, superación y poder… mejor dicho, los condimentos de cualquier gran historia. 

Pero no sólo brilla en Harari, su capacidad de contarnos la historia, sino su conocimiento y su investigación sobre esos pequeños detalles, expuestos de forma objetiva, que parece como si en cada página no estuviese revelando algo sorprendente. Algunos de esos detalles, quizás ya lo sabíamos, pero la misma realidad nos hace olvidarlos a diario… así que este texto también adquiere el carácter de revelación, lo que acrecienta aún más su valor. 

En síntesis, una obra imperdible y que todos deberíamos leer, para ampliar un poco más nuestro conocimiento sobre nuestro pasado, nuestra historia, la sociedad actual y sobre nosotros mismos.


9/10



Algunos fragmentos del libro: 


(...) Esta capacidad de hablar sobre ficciones es la característica más singular del lenguaje de los sapiens.
Es relativamente fácil ponerse de acuerdo en que solo el Homo sapiens puede hablar sobre cosas que no existen realmente, y creerse seis cosas imposibles antes del desayuno. En cambio, nunca convenceremos a un mono para que nos dé un plátano con la promesa de que después de morir tendrá un número ilimitado de bananas a su disposición en el ciclo de los monos. Pero ¿Por qué es eso importante? Después de todo, la ficción puede ser peligrosamente engañosa o perturbadora. A simple vista, podría parecer que la gente va al bosque en busca de hadas y unicornios tendría menos probabilidades de supervivencia que la que va en busca de setas y ciervos. Y si uno se pasa horas rezando a espíritus  guardianes inexistentes, ¿no está perdiendo un tiempo precioso, un tiempo que invertiría mejor buscando comida, luchando o fornicando? 
Pero la ficción nos ha permitido no solo imaginar cosas, sino hacerlo colectivamente. Podemos urdir mitos comunes tales como la historia bíblica de la creación, lo mitos del tiempo del sueño de los aborígenes australianos, y los mitos nacionalistas de los estados modernos. Dichos mitos confirieron a los sapiens la capacidad sin precedentes de cooperar flexiblemente en gran número. Las hormigas y las abejas también pueden trabajar juntas en gran número, pero lo hacen de una manera muy rígida y solo con parientes muy cercanos. Los lobos y los chimpancés cooperan de manera mucho más flexible que las hormigas, pero solo pueden hacerlo con un pequeño número de individuos que conocen íntimamente. Los sapiens pueden cooperar de maneras extremadamente flexibles con un número incontable de extraños. Esta es la razón por la que los sapiens dominan el mundo, mientras que las hormigas se comen nuestras sobras y los chimpancés están encerrados en zoológicos y laboratorios de investigación. (...)

(De animales a dioses, de Yuval Noah Harari)


"El primer hombre moderno fue Amerigo Vespucci, un marino italiano que tomó parte en varias expediciones a América en los años 1499-1504. Entre 1502 y 1504 se publicaron en Europa dos textos que describían dichas expediciones y se atribuyeron a Vespucci. Dichos textos aducían que las nuevas tierras descubiertas por Colón no eran islas en aguas de la costa de Asia oriental, sino todo un continente desconocido por las Escrituras, los geógrafos clásicos y los europeos contemporáneos. En 1507, convencido por estos argumentos, un respetado cartógrafo llamado Martín Waldseemüller publicó un mapamundi actualizado, el primero en mostrar que el lugar en el que las flotas europeas que navegaban hacia el oeste habían desembarcado era un continente separado. Después de dibujarlo, creyendo equivocadamente que Amerigo Vespucci había sido la persona que lo había descubierto, Waldseemüller dio nombre al continente en su honor: América. El mapa de Waldseemüller se hizo muy popular y fue copiado por otros muchos cartógrafos, lo que extendió el nombre que había dado a la nueva tierra... Existe cierta justicia poética en el hecho de que una cuarta parte del mundo, y dos de sus siete continentes, hayan recibido el nombre de un italiano poco conocido cuya única contribución a la fama es que tuvo la valentía de decir: "No lo sabemos"..." 

(De animales a dioses, Yuval Noah Harari)


“(…) Por todas partes surgían gobernantes y élites, que vivían a costa de los excedentes de alimentos de los campesinos y que solo les dejaban con una mera subsistencia. 
Estos excedentes alimentarios confiscados impulsaron la política, las guerras, el arte y la filosofía. Construyeron palacios, fuertes, monumentos y templos. Hasta la época moderna tardía, más del 90 por ciento de los humanos eran campesinos que se levantaban cada mañana para labrar la tierra con el sudor de su frente. Los excedentes que producían alimentaban a la reducida minoría de élites (reyes, funcionarios gubernamentales, soldados, sacerdotes, artistas y pensadores) que llenan los libros de historia. La historia es algo que ha hecho muy poca gente mientras que todos los demás araban los campos y acarreaban barreños de agua”.

(De animales a dioses, Yuval Noah Harari)



“La mayoría de las personas no quieren aceptar que el orden que rige su vida es imaginario, pero en realidad todas las personas nacen en un orden imaginado preexistente, y sus deseos están modelados desde el nacimiento por sus mitos dominantes. Por lo tanto, nuestros deseos personales se convierten en las defensas más importantes del orden imaginado. 
Por ejemplo, los deseos más apreciados de los habitantes modernos de Occidente están conformados por mitos románticos, nacionalistas, capitalistas y humanistas que han estado presentes durante siglos. Los amigos que se dan consejos a menudo dicen: “Haz lo que te diga el corazón”. Pero el corazón es un doble agente que por lo general toma sus instrucciones de los mitos dominantes del día, y que la recomendación “Haz lo que te diga el corazón” fue implantada en nuestra mente por una combinación de mitos románticos del siglo XIX y de mitos consumistas del siglo XX. La compañía Coca-Cola, por ejemplo, ha comercializado en todo el mundo la Diet Coke o Coca-Cola Light con el eslogan “Haz lo que sienta bien”. (…) Incluso lo que la gente cree que son sus deseos más personales suelen estar programados por el orden imaginado. Consideremos, por ejemplo, el deseo popular de tomarse unas vacaciones en el extranjero. No hay nada natural ni obvio en esa decisión. Un macho alfa chimpancé nunca pensaría en utilizar su poder con el fin de ir de vacaciones al territorio de una tropilla de chimpancés vecina. Los miembros de la élite del antiguo Egipto gastaban su fortuna construyendo pirámides y momificando sus cadáveres, pero ninguno de ellos pensaba en ir de compras a Babilonia o en pasar unas vacaciones esquiando en Fenicia. Hoy en día, la gente gasta muchísimo dinero en vacaciones en el extranjero porque cree fervientemente en los mitos del consumismo romántico” (…) 

(De animales a dioses, Yuval Noah Harari)



“El gran avance llegó con el cristianismo. Esta fe se inició como una secta judía esotérica que intentaba convencer a los judíos de que Jesús de Nazaret era el mesías tanto tiempo esperado. Sin embargo, uno de los primeros líderes de la secta, Pablo de Tarso, razonaba que si el poder supremo del universo tiene intereses y prejuicios, y si Él se había molestado en hacerse carne y morir en la cruz por la salvación de la humanidad, entonces eso era algo que todos deberían escuchar, no solo los judíos. Así, era necesario extender la buena nueva (el evangelio) acerca de Jesús por todo el mundo.
Los razonamientos de Pablo cayeron en terreno fértil. Los cristianos empezaron a organizar actividades misioneras extendidas y dirigidas a todo el mundo. En uno de los giros más extraños de la historia, esta secta judía esotérica se apoderó del todopoderoso Imperio Romano”. 

(De animales a dioses, Yuval Noah Harari)



“(…) La llegada de los españoles fue el equivalente de una invasión extraterrestre procedente del espacio exterior. (…) Los aztecas no supieron cómo reaccionar. Tenían dificultad en decidir qué eran esos extranjeros. A diferencia de todos los humanos conocidos, los extraños tenían piel blanca. También tenían mucho pelo facial. Algunos tenían el cabello del color del sol. Hedían de una manera horrible. (La higiene de los nativos era mucho mejor que la de los españoles. Cuando los españoles llegaron a México por primera vez, se les asignaron nativos portadores de quemadores de incienso para acompañarlos a dondequiera que fueran. Los españoles pensaron que se trataba de una marca de honor divino. Ahora sabemos, por fuentes de los nativos, que encontraron insoportable el olor de los recién llegados)”. 

(De animales a dioses, Yuval Noah Harari)



"Anteriormente ha habido períodos de calma relativa, como por ejemplo en Europa entre 1871 y 1914, y siempre han terminado mal. Pero esta vez es diferente. Porque la paz real no es la simple ausencia de guerra. La paz real es la improbabilidad de guerra. Nunca ha habido paz real en el mundo. (...)
En la actualidad la humanidad ha roto la ley de la jungla. Finalmente existe paz real, y no sólo ausencia de guerra. Para la mayoría de las organizaciones políticas, no hay una perspectiva plausible que lleva un conflicto gran escala en el plazo de un año. (...)
Los expertos han intentado explicar esta feliz situación en más libros y artículos de los que lector desearía leer, y han identificado varios factores que contribuyen a esto. El primero y principal es el coste de la guerra que aumentado de manera espectacular. El premio Nobel de Paz, para terminar todos los premios de la paz, deberían habérselo dado a Robert Oppenheimer y a sus colegas artífices de la bomba atómica. Las armas nucleares han convertido la guerra entre superpotencias en suicidio colectivo, y han hecho imposible pretender dominar el mundo con la fuerza de las armas. En segundo lugar, aunque el precio de la guerra ha ido aumentando, sus beneficios se han ido reduciendo. Durante la mayor parte de la historia, las organizaciones políticas se podían enriquecer al saquear o anexionarse territorios enemigos. La mayor parte de las riquezas eran los campos, el ganado, esclavos y oro, de modo que era fácil pillaría u ocuparlas. En la actualidad, la riqueza consiste principalmente en capital humano, conocimientos técnicos y estructuras socioeconómicas complejas como los bancos. En consecuencia, es difícil llevársela o incorporarla al propio territorio".

(De animales a dioses, Yuval Noah Harari)

sábado, 16 de abril de 2016

Boi Neon (Gabriel Mascaro)

Gabriel Mascaro


“Toro de Neón” como se traduce su título en español, es el segundo largometraje de ficción del joven y talentoso director, guionista, documentalista y artista visual brasileño, Gabriel Mascaron. Sus instalaciones como artista visual se han proyectado en los mejores museos del mundo, y sus primeros documentales, junto a su ópera prima “Vientos de agosto”, se estrenaron en importantes festivales, recibiendo reconocimientos y menciones especiales. 

Su versatilidad artística le ha permitido crear un estilo identificable, dando una gran importancia a la imagen, y su trabajo como documentalista, le ha permitido desarrollar su forma de rodar y capturar la cotidianidad. Y gran prueba de este desarrolla y su gran madurez, es su segundo largometraje de ficción, y la película de la que hablaré en este post: Boi Neón. 




Juliano Cazarré


Estrenada en el prestigioso Festival de Venecia, en la sección Horizontes, donde logró el Premio Especial del Jurado; también alcanzó reconocimientos en Guijón, La Habana, Río de Janeiro y el Festival de Cine de Toronto. Y por supuesto, en el FICCI, donde tuve la oportunidad de verla, donde logró el reconocimiento a la Mejor Película en la Competencia Oficial, con muchos méritos. 

Fue una de las grandes revelaciones del FICCI, y mi película favorita del festival. Me pareció una de las películas más originales y cautivadoras que he visto en años. Estupenda, original, divertida y emotiva. Cuando uno piensa que los temas tienden a repetirse, aparecen propuestas como estas para demostrarnos que el cine no dejará de reinventarse. 




Juliano Cazarré


“Boi Neón”, cuenta la historia de Iremar, un hombre que trabaja en las Vaquejadas, organizando los toros que serán derribados en el tradicional rodeo del noroeste de Brasil. Ireman vive en un camión que transporta los animales a los distintos shows; el camión es propiedad de Galega, una bailarina exótica y madre del pequeño Cacá, quienes además conviven con Zé, amigo de Iremar. La historia transcurre especialmente en la convivencia de estos personajes, su entorno y su cotidianidad. Además de las curiosas motivaciones de algunos de sus personajes, como Iremar, que a pesar del trabajo duro con los toros, tiene el sueño de dedicarse al diseño y confección de ropa para mujer.  



Crítica sobre la película Boi Neon


Experimento de intercambio de roles, transgresión en las reglas del género, exploración de la naturaleza de los cuerpos y la anatomía humana, la innerente animalidad del ser humano, crítica al machismo tradicional en Latinoamérica… estos entre otros temas, son los temas e ideas que deambulan en el fondo de Boi Neón, que son tan sutiles y se camuflan de forma tan perfecta con la cotidianidad de los acontecimientos, que si el espectador no descubre o acepta la invitación del filme, puede terminar decepcionado. Muchas cosas suceden, aunque no tengan un contexto específico o un orden lineal narrativo.   

Además, estas ideas que circundan en el filme, son acompañadas con una estupenda propuesta visual, desde símbolos estéticos que aparecen de forma onírica, hasta planos muy cuidados que reflejan de forma eficaz la atmósfera de la historia y el universo interno de sus vistosos personajes. Tiene varias escenas memorables y tan variadas, desde escenas con gran ternura y bellas, hasta escenas experimentales, muy realistas y sensuales… como una de las mejores escenas de sexo que he visto en el cine, entre muchas otras, que no dejarán indiferente al espectador. 




Juliano Cazarré



Gran propuesta visual, muy buen guión, dirección, fotografía, actuaciones y concepto general, que deja desconcertado al espectador, al mismo tiempo que maravillado. Una verdadera joya, y desde ya de lo mejor que veo en 2016. Una experiencia imperdible que le recomiendo a todos! Salí de la función, fascinado, impresionado y con una gran sonrisa. No hay que perderle el rastro a Gabriel Mascaro. 

9/10


Trailer de Boi Neón






Gabriel Mascaro

miércoles, 6 de abril de 2016

El hombre que amaba a los perros (Leonardo Padura)

Leonardo Padura




La novela más famosa del reconocido escritor, periodista y guionista cubano, Leonardo Padura. Publicado por primera vez en el año 2009, y en Cuba no llegó a publicarse hasta el 2011. Padura fue reconocido en el año 2015 con el Premio Princesa de Asturias de las Letras. 

El hombre que amaba a los perros”, cuenta diversas historias, en distintos tiempos y épocas, teniendo como eje central el asesinato del líder político y revolucionario ruso de origen judío: León Trotsky o Lev Davidovish. El asesinato a manos del militante comunista español, Ramón Mercader… Pero esa es sólo la historia de fondo o base, de que se desprenden los demás tejidos de la historia de Padura. 

Inicialmente, y si ordenamos cronológicamente la historia, encontramos la época de los años 30, en plena Unión Soviética, con el exilio de Trotsky y el régimen y la persecución de Iósif Stalin sobre Trotsky. Paralelamente a esa época, pero en otro lugar y perspectiva, encontramos la historia de Ramón Mercader en España, como militante en la Guerra Civil Española, su relación con su madre, Caridad, otra ferviente militante estalinista, y su reclutamiento para una misión muy importante para la Unión Soviética. 

Aparte de esas dos historias que transcurren en el mismo tiempo en distintos lugares del continente europeo, la otra historia de la novela, si se traslada a otra época, y es precisamente la historia que se remite al presente y que introduce a todas las historias. En esta, ambientada en plenos años 70 en el otro lado del continente, en Cuba, encontramos a Iván Cárdenas. Un escritor en desgracia, que es censurado por el régimen, debido a sus historias contrarrevolucionarias, que termina como corrector de textos en una revista veterinaria. Y dentro de esa época, el punto de conexión con el pasado, es un misterioso personaje, que un día Iván encuentra en la playa, paseando a dos imponentes galgos rusos. Iván se hace amigo del personaje, y lo empieza a llamar como El hombre que amaba a los perros, con quien establece una amistad, y poco a poco le empieza a contar la historia de Ramón Mercader, que al parecer fue amigo suyo en el pasado…  

Lo anterior, es sólo la base de la historia. Desde que empecé a leerla y descubrí su estructura, me pareció bastante ambiciosa, pero Padura poco a poco avanzamos, nos demuestra la soltura, destreza y fluidez con la que es capaz de tejer esta complicada historia dentro de varias historias, con episodios históricos verídicos, donde incluso también se sumerge en la psicología de sus personajes, en la atmósfera de las distintas épocas, y nos deja incluso espacio para reflexionar y criticar sobre la Cuba de los últimos años.

Me encanta la forma en que entrecruza las tres historias, las épocas, desde la Unión Soviética con el exilio de Trotsky impulsado por Stalin, y entrar a ser testigos de la terrible maquinaría dictatorial, de las persecuciones, las mentiras y esos momentos de la historia donde la verdad o la historia oficial se escribe, dándonos a entender que quizás nunca sepamos el verdadero curso de los acontecimientos de la historia. De igual forma, la historia de Ramón Mercader, el asesino de Trotsky, su formación ideológica y todas sus motivaciones, su trasformación o conversión al estalinismo, la tardía reflexión de la realidad, en fin, varios temas mezclados de forma tan asertiva y fascinante, que no podemos hacer otra cosa que dejarnos llevar por la prosa de Padura. Y finalmente la historia de Iván Cárdenas, quien sirve de instrumento para reflejar esa Cuba de la que no se habla mucho, su miseria, su represión, sus abusos… en fin, y lo increíble es que lo hace de forma muy sutil, mediante experiencias del propio personaje, de sus conocidos e historias que cuenta. 

Por todo esto, la novela en general me parece una gran inspección y expedición sobre los orígenes y los efectos del comunismo, y no sólo del comunismo, sino de aquellas corrientes ideológicas, políticas y sociales, determinadas por el poder. Por algo, en ese recorrido histórico de Padura por el Siglo XX, observamos el paso de momentos tan importantes como: La Guerra Civil Española, la Caída de la Unión Soviética, la Cuba Pos-revolucionaria, y la primera y segunda Guerra Mundial. De hecho, hay un episodio en la historia de Ramón Mercader, en plena Guerra Civil Española, donde conoce al gran escritor George Orwell, acá la dejo:    


"¿Ves a aquel gordo que arrincona a los extranjeros y les explica que todo lo que pasa aquí es un complot trotsko-anarquista? –le preguntó Orwell, y con disimulo Adriano observó al personaje-. Es un agente ruso… Es la primera vez que veo a alguien dedicado profesionalmente y públicamente a contar mentiras, exceptuando a los periodistas y políticos, claro."


Además de ese episodio, es grato conocer también momentos de la vida de otros personajes famosos, importantes en estas historias, como la de Frida Kahlo y Diego Rivera en México, que dieron posada a Trotski en su famosa Caza Azul, la aparición de Orwell, y una pequeña mención a Sara Montiel, quien fue a visitar a Ramón Mercader, acompañando a un agente u oficial ruso. 

Y como siempre los títulos son importantes para mí, el de El hombre que amaba a los perros es interesante y muy efectivo, ya que todos sus personajes principales tienen ese punto en común, su amor a los perros. Desde León Trotski, hasta Ramón Mercader, que la hereda un poco de Trotski, y finalmente Iván Cárdenas, que al fin y al cabo trabaja con el tema veterinario. Por lo que me parece un punto en común acertado y curioso para simbolizar también esta unión de historias. 

En definitiva, una novela imprescindible. Quizás si hay un momento que resulta pesado en su nudo, por la mitad de la obra, ¡no desistan! Todo su tramo final es magistral, así como lo fue su planteamiento inicial, y gran parte de su nudo y desarrollo central. 


8.5/10



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)
@alejo_salgadoB
@alejandros17.89



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)



viernes, 1 de abril de 2016

Ve y Pon un Centinela (Harper Lee)

Harper Lee




El esperado regreso de la emblemática escritora estadounidense, Harper Lee, quien fue conocida mundialmente durante casi toda su vida, sólo por escribir la mítica novela, ganadora del Premio Pulitzer, publicada en los años 60, “Matar un Ruiseñor”; un título clave en la historia de la literatura estadounidense, y un ícono de los americanos, que encumbraron sus virtudes y la del personaje protagonista, Atticus Finch. 55 años después, en el año 2015, sale a la venta “Ve y pon un centinela”, justo un año antes de que la escritora falleciera, el 19 de Febrero del 2016, a los 89 años de edad.

Para hablar de "Ven y pon un centinela" es inevitable hablar de “Matar un Ruiseñor”, ya que el primero, fue el primer manuscrito que Lee entregó a sus editores. En "Ven y pon un centinela", ambientada en los años 50, encontraremos los personajes de Matar un Ruiseñor, 20 años después de los acontecimientos de la famosa novela.

Según dice la historia, el editor al leer el manuscrito que contenía la historia de Ve y pon un centinela, le sugirió a Harper Lee desarrollar más la novela con flashbacks con el pasado de sus protagonistas... El proceso resultó tan interesante, que se fue creando otra novela a través de esos flashbacks... Y tras casi tres años de trabajo de edición y reescritura de Harper Lee y su editor, nació finalmente “Matar un Ruiseñor”, sustituyendo la que hubiese sido la primer obra de Lee. 

“Matar un Ruiseñor”, resultó un trabajo de introspección para la misma Lee, ya que ella misma confesó en diversas ocasiones, que ella sólo podría escribir sobre sus propias vivencias. Atticus es una imagen de su mismo padre, quien también fue abogado, y también tuvo que enfrentar un caso de un negro acusado injustamente. Con Matar un Ruiseñor, Lee también se vio obligada a retroceder 20 años atrás de su historia original. Y es por esto, que leer "Ve y pon un centinela" resulta un ejercicio de lectura y análisis muy estimulante.

Cuando salió por primera vez, no sentí interés en leerlo, pero ahora que finalmente lo leí, me ha resultado muy interesante conocer esa historia original, que fue la base del universo de Matar un Ruiseñor, la base para la historia que se desenvuelve en el espacio ficticio, de Maycomb, Alabama; que sería otra traslación de Harper Lee, con el pueblo donde verdaderamente nació, de Manroeville, Alabama. 

La novela en términos generales me pareció interesante, especialmente por los referentes de Matar un Ruiseñor. Los narradores de ambas novelas son distintos... si en “Matar un Ruiseñor” era un relato en primera persona de la niña Scout, una mirada inocente de la realidad, de su padre, de la vida, que desencadena en una misma perdida de la inocencia; en “Ven y por un Centinela”, el narrador es una tercera persona, que se encargará de destruir varios de los mitos creados en Matar un Ruiseñor, una mirada externa que nos dará una mayor visión de ese pequeño pueblo del sur. 

Si “Matar un Ruiseñor” se despliega en los años 30, “Ve y pon un centinela” se desenvuelve en plenos años 50. Jean Louis Finch, la pequeña Scout de la primera novela, acá tiene 26 años, y regresa a Maycomb, luego de enterarse de que su padre, Atticus Finch, ha estado mal de salud últimamente. Además la novela nos trae nuevas sorpresas, que no considero spoilers, ya que lo dicen en las primeras páginas, que el hermanito de Scout, Jem, murió; el amigo de los niños, Dill (inspirado en el amigo de la infancia de Lee, Truman Capote) se encuentra en el extranjero, y el que sigue en Maycomb, es Henry Clinton, antiguo amigo de los niños, que es acogido y criado por Atticus, y que está enamorado de Jean Louis.  

Es interesante ver la evolución de Scout, ahora convertida en Jean Louis, una joven que vive en la ciudad, y que ya no ve a su antiguo pueblo de la misma manera. En especial, luego de experimentar todo lo que ocurre, desde el auge de la rebelión de los afroamericanos, la intolerancia de los habitantes de Maycomb, pequeñas referencias al Ku Klux Klan; pero en especial, lo que más sorprende a Jean Louis, es descubrir el infierno de un pueblo del sur en los años 50… algo que quizás no había visto antes. El arraigado conservadurismo, la religión exacerbada, los juzgamientos sociales, la hipocresía, la discriminación, etc… todos esos temas que también trataron las fantásticas Damas del Sur de la Literatura Norteamericana, como Carson McCullers, Flannery O´Connor, Eudora Welty, etc… según, las dos primeras no reaccionaron de forma favorable por el éxito de Matar un Ruiseñor. Pero a pesar de que las famosas escritoras del sur no la aprobaban, las historias del Harper Lee están llenas de ese mismo entorno, de esa atmósfera inconfundible de los escritores del sur… en especial si tenemos en cuenta, que todo lo que plasmó, fue de acuerdo a su propia experiencia.   

La novela inicia con fuerza, los detalles y las asociaciones que directamente hace el lector, alimentan la trama. También trabaja mucho con los fashbacks, y hay episodios realmente muy buenos. Hay una crítica tremenda de trasfondo, sobre las creencias, las convicciones, las influencia de la sociedad en nuestras acciones, y diversos dilemas éticos y morales, que traspasan hacia al lector, poniéndolo a pensar, a dudar y a tomar una posición. Eso me pareció muy importante. También queda en evidencia, con algunos recuerdos de Jean Louis, el conservadurismo en la educación de los niños, en especial cuando Scout pensaba estar embarazada de pequeña, cuando un chico la besó, eso teniendo en cuenta que creció sin su madre.

Desde varios aspectos, encuentro virtudes y puntos positivos, pero a medida que avanza la novela, te das cuenta que si hay problemas de edición. Hay partes que restan importancia o que son prescindibles dentro de la historia. Así como la falta de pulimento de fragmentos y capítulos enteros al final, con momentos donde se cae mucho en el cliché, y en algún momento encuentras caótico el curso de la historia. Pienso que en especial en sus capítulos finales, la novela decae, y aunque se encuentra en un punto alto de emociones y drama, los momentos no son resueltos de forma tan pulcra, como podrían haber sido. Lo que quizás me hizo comprender un poco, del por qué la misma Harper Lee no había hecho antes la publicación de ese manuscrito. 

Sim embargo, la novela tiene su mérito, pero lamentablemente creo que la mayoría de los méritos vienen bajo la sombra de la novela “Matar un Ruiseñor”. El morbo o la curiosidad de saber lo que pasa con esos personajes, o saber cómo los imaginó Harper Lee desde el inicio. Sin dudas, también es un ejercicio fascinante, que creo que todos los que leyeron o no la primera novela, deberían realizar, y sacar sus propias conclusiones. En lo personal, creo que pudo ser mucho mejor. Pero no deja de ser interesante.  


6/10



Algunos fragmentos interesantes:

“El timbre de la puerta de los Finch era un instrumento místico: se podía adivinar el estado de ánimo de quien lo tocaba. Cuando hizo ¡ding-dooong! Jean Louise supo que era Henry y que estaba contento. Se apresuró a abrir la puerta”


Sin mostrar inquietud alguna ante la deslealtad de Herbert Jemson, de la cual no se había percatado, el señor Stone se levantó y se acercó al púlpito Biblia en mano. La abrió y dijo:
—El texto de hoy está tomado del capítulo veintiuno de Isaías, versículo seis: «Porque el Señor me dijo así: Ve y pon un centinela que haga saber lo que viere».
Jean Louise hizo un sincero esfuerzo por escuchar lo que veía el centinela del señor Stone, pero, a pesar de sus esfuerzos por refrenarse, sintió que su buen humor se convertía en indignado malestar, y pasó todo el oficio mirando fijamente a Herbert Jemson. ¿Cómo se atrevía a cambiarlo? ¿Intentaba conducirlos de nuevo a la Madre Iglesia? Si se hubiera dejado dominar por la razón, se habría dado cuenta de que Herbert Jemson era un metodista de pura cepa: sus conocimientos de teología eran notoriamente escasos y sumaba, en cambio, una larga lista de buenas obras.



Chirriaron todos los nervios de su cuerpo y a continuación quedaron como muertos. Se sentía abotargada.
Se levantó con torpeza y bajó a trompicones por la escalera cubierta. No oyó el roce de sus pies al bajar la ancha escalera de fuera, ni el reloj del juzgado dando trabajosamente las dos y media, ni sintió el aire frío y húmedo de la planta baja.
El reverbero del sol le hirió los ojos, y se llevó las manos a la cara. Cuando las bajó lentamente para que sus ojos se acostumbraran de la oscuridad a la luz, vio Maycomb desierto y resplandeciente en medio de la tarde calurosa.
Bajó la escalinata y se puso a la sombra de un roble. Estiró el brazo y se apoyó en el tronco. Miró Maycomb y se le hizo un nudo en la garganta: Maycomb le devolvía la mirada.
«Vete», decían los vetustos edificios. «Aquí no hay sitio para ti. No te queremos. Tenemos secretos».



Jean Louise se fue a su cuarto, cerró la puerta, se desabrochó la blusa, se bajó la cremallera de los pantalones y se tumbó atravesada en la cama de hierro forjado de su madre. Buscó a tientas la almohada y apoyó la cara en ella. Un minuto después estaba dormida.
Quizá, de haber podido pensar, de haberse parado a considerar lo sucedido ese día a la luz de una historia que se repetía desde el principio de los tiempos, habría podido prevenir futuros acontecimientos. El capítulo que la afectaba había comenzado doscientos años atrás y tenía como escenario una sociedad orgullosa que ni la guerra más sangrienta ni la paz más draconiana de la historia moderna habían podido destruir, y que volvía a repetirse y se desplegaba en el terreno de lo privado, en el ocaso de una civilización que ni la guerra ni la paz podían salvar.
De haber sido más perspicaz, habría podido traspasar las barreras de su mundo insular, tan extremadamente selectivo, y tal vez hubiera descubierto que tenía desde siempre un defecto de la vista que había pasado desapercibido para ella y para sus más allegados: había nacido daltónica. No distinguía los colores.



“Los hipócritas tienen tanto derecho a vivir en este mundo como cualquiera” (Atticus Finch)


“La isla de cada ser humano, Jean Louise, el centinela de cada uno, es su conciencia. Eso de la conciencia colectiva no existe”. (Doctor Finch, tío de Jean Louis)



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)
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Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)