lunes, 22 de abril de 2019

Máscaras (Leonardo Padura) - Serie Mario Conde (3)

Leonardo Padura


“Máscaras” es la la cuarta novela del escritor cubano Leonardo Padura, publicada por primera vez en el año de 1997. Y es la tercera novela dentro de la serie de Mario Conde (luego de Pasado Perfecto y Vientos de Cuaresma).

De los primeros libros que leí de Padura, hace ya varios años, ninguno tenía que ver con la serie de Mario Conde (El hombre que amaba a los perros, La novela de mi vida), y me parecieron, especialmente los dos citadas anteriormente, excelentes novelas, con una importante veracidad y rigurosidad histórica, y narrativamente, con un gran manejo de la prosa, la estructura y los tiempos. Finalmente he iniciado la lectura de los libros de la serie de Mario Conde, por el club de lectura al que asisto, donde iniciamos este año con ese objetivo, leer todas las novelas de la serie. 

Leímos Pasado Perfecto y Vientos de Cuaremas. Ambos me parecieron libros muy bien escritos, que se camuflan muy bien dentro del género de la novela policíaca, donde cumple todo el formato y contiene todos los ingredientes de este tipo de novela: un investigador, el amigo y colega secundario del investigador, el jefe, un asesinato, una investigación, pruebas, etc. Pero en las novelas policíacas de Padura, se permite hacer una reestructuración de las normas del género. Inicialmente, trasladándolo a su contexto geográfico e histórico, en la Habana, capturando toda la idiosincrasia, el lenguaje, el clima, los olores, los dichos, los colores y los recuerdos de la época, que corresponden y transcurren en la época del periodo especial en Cuba. Pero como siempre ocurre en sus novelas, incluso fuera de la serie Conde, aunque la historia de la novela transcurra en un año específico, siempre se encuentra alternando con otros tiempos, como la Cuba de los 70 (Máscaras), también en otra abarca los 60, y así sucesivamente. Por lo que el tiempo, el pasado y la nostalgia son elementos fundamentales de sus obras. 

Por lo tanto, tenemos ya varios de los grandes elementos que hacen que la novela policíaca de Padura se diferencie de las demás: por el contexto, el entorno, la geografía, pero también porque aunque siempre hay un crimen o un asesinato, este nunca es el punto importante de la narración. Siempre está presente, pero los que se llevan mayor parte de la trama son los personajes y la ciudad, la Habana; respiran, reaccionan y están constantemente en estudio y reflexión. Los personajes, con características particulares y especiales (empezando por Mario Conde), son los medios por los que se analizan los aspectos sociales, culturales e históricos; por los que se ahonda en los recuerdos y en el pasado. Y la Habana, inalterable pero siempre en movimiento, en parte por el clima, que es tan importante en esta serie. Por eso, a los cuatro primeros libros de la serie se le llama “Cuatro estaciones en la Habana”.  

Mario Conde merece un estudio especial y extenso, pero es mejor irlo descubriendo en las novelas. Un hombre que no le gusta su trabajo, y que soñó con ser un escritor. Pero a través de su trabajo descubre historias, personajes, y vive realidades alternas, como esas que en algún momento, y constantemente tiene presente, le hubiese gustado estar construyendo. Conde, que es un alter ego del mismo Padura, confesado por el mismo autor, es un personaje tan rico, sencillo (como aparentemente son sus novelas) pero a la vez tan complejos y humanos, que en su misma construcción interior elevan el valor del texto y de la historia. Y por último, la crítica social y la posición política, también muy presentes en la novelas, pero de forma muy sutiles, porque en ningún momento se convierten en panfletos (lo que hubiese sido desastroso), sino que son elementos latentes e inherentes dentro de los mismos personajes, y hay que saber leerlos e identificarlos. Porque siempre hay un gran tema tras las novelas de Conde, como puede ser la educación (Vientos de Cuaresma) o la homosexualidad (Máscaras), que son temas muy presentes en las tramas y en los que se realiza un análisis y retrato tan profundo, que no es necesario entrar en discursos innecesarios, ni en entorpecer el ritmo de la trama. Y eso, aunque parezca sencillo al leer las novelas, es de una complejidad tremenda. Cómo hacer confluir todos los elementos, sin pasarse en alguno que opaque otro, sin intervenir en el ritmo y la fluidez narrativa.      

Aunque me gustaron Pasado Perfecto y Vientos Cuaresma (anotando que el segundo me pareció mejor que el primero), debo decir que “Máscaras” me ha fascinado y me ha parecido superior a los dos anteriores, en el nivel de sus mejores novelas fuera de la serie Conde. Y es algo interesante, cuando se lee a un autor de forma cronológica, cómo a veces nos sorprendemos de la evolución en cada obra. Y en Padura es muy evidente. 

“Máscaras” transcurre en el verano del 89, donde hay muchas lluvias en el transcurrir de la historia. La lluvia, el agua, que simboliza el cambio (la transfiguración), uno de los temas centrales de la novela. Y aquí hago paréntesis para indicar lo importante y simbólico que es para Padura cada elemento dentro de la narración. Pero siguiendo con “Máscaras”, un 6 de agosto, día de la transfirguración de Jesús, aparece el cadáver de un travesti. A Conde se le asigna el caso, y desde el inicio se hace presente el machismo y rechazo de Conde a las personas de esa condición, además de homosexuales, los travestis, “mujeres sin los beneficios de la naturaleza”. “Machista estanilista”, como él mismo se identifica desde el inicio de la novela. Y este va a ser uno de los temas más importantes de la trama. Pero a esta historia se une otro personaje, que precisamente conecta las historias de Conde con el de Alexis Arayán (el muerto), y es Marqués, un hombre de letras, dramaturgo y homosexual desterrado en su propia tierra y condenado al olvido, con una recién levantada importancia dentro de su propio y reducido mundillo. 

Entonces tenemos los personajes centrales en esta novela, que son esos tres, más otros secundarios excelentes, y el tema de la homosexualidad y el travestismo. En esta novela, todos esos elementos se unen de forma tan magistral, que simplemente nos queda disfrutar y estremecernos. Hay otros temas centrales, la transfiguración, el cambio, las máscaras. ¿Por qué la necesidad de cambiar de sexo? ¿La necesidad de vestirse como mujer? ¿La necesidad de una máscara? ¿Qué es la identidad? Son varias de las preguntas que se hace Conde e intenta responde en el camino. Por medio de Márquez, personaje memorable (que hasta a Conde atrajo), se nos muestra entre tantas cosas, las duras condiciones de los intelectuales en Cuba, y más si eran homosexuales. También a través de él conocemos más de Alexis, el joven asesinado, hijo de un respetado diplomático; conocemos los ambientes y el bajo mundo de los esigmatizados en Cuba; pero lo más importante, a través de él, somos testigo de un cambio y una transfiguración en el mismo personaje de Mario Conde. 

Conde, como ya mencioné, inicia como un machista estanilista, por sus prejuicios, pero conociendo a Marquéz y entrando en su mundo, logra comprenderlo un poco más, y al final termina queriéndolo, apreciándolo y entendiéndolo. Ese proceso de cambio y de asimilación de Conde está tan magistralmente escrito, y se va produciendo a lo largo de la novela, no es algo de unas páginas, es algo que ocurre en toda la novela, lo que me parece que tiene un gran efecto también en el lector. Y Conde no solamente lo entiende al ponerse en sus zapatos, sino porque reconoce a un par, a un igual, a un ser humano de talento, a un escritor y un artista suprimido. Lo que a la vez genera que Conde retome su pasión y escriba un cuento, que se encuentra completo dentro de la novela. Y con esto llegamos a otros temas fundamentales dentro de “Máscaras”: el arte y la creación; que al fin y al cabo, son elementos fundamentales de la humanidad y del ser humano. 

Alexis y su asesinato están presentes en toda la trama, son en parte el móvil, pero lo que ocurre alrededor, con Conde, Marquéz, y los otros personaje sque interactúan con ellos, es lo que alimenta, y además ayuda a comprender aún más, no sólo la razón del asesinato, sino al ser humano que murió. Y eso es lo que me parece fascinante de los libros de Padura, esa capacidad de unir historias, relacionar épocas, contrastar y sugerir conclusiones. Además que todo está escrito tan bien, con una prosa poética en sus descripciones, en el encanto del lenguaje coloquial y las siempre presentes referencias artísticas de Padura, que van desde la mención directa de un personaje, a la evocación de una frase o un poema admirado. Por lo que, además de todos los temas que hemos mencionado que trata la novela, en el fondo también es una hoda al arte y a la literatura, como elementos de transformación, creación y misma transfiguración. 



Hace rato no sacaba tantas frases o fragmento de un libro, acá pongo algunas porque no puedo poner todas, para que se animen a leerlo. Sin dudas, uno de los grandes escritores contemporáneos. 


(Antes dejo enlaces a anteriores reseñas de Padura)

El hombre que amaba a los perros (Reseña A.S.B)

La novela de mi vida (Reseña A.S.B)



"También recuerdo aquel recital de los Rolling Stones, cuando pretendían ser más rebeldes que los Beatles, y pude verlos a doscientos metros de distancia, bajo el cielo frío de la primavera de París, entre los gritos de adoración de aquellas rubiecitas francesas, liberadas, hijas abortadas y madres recién paridas de una revolución que pudo haber sido y no fue, aunque después de aquel mes de mayo el mundo nunca volvió a ser el mismo, porque sí se había hecho la revolución: la revolución de las costumbres y la moral, la revolución permanente del siglo veinte que Liov Davidovic Bronstein, alias León Trostky, jamás imaginó. Lo recuerdo todo, cada día, cada minuto, cada conversación con Jean-Paul Sartre y con su inevitable Simone de Beauvoir, las cenas con George Plimton mientras me entrevistaba para París Review, la búsqueda en la vida, en la cuerda locura y en los papeles de Antonin Artaud para una edición ya comprometida de El teatro y su doble, la nostalgia adquirida por la muerte de un Camus a quien no conocí y al que siempre conocí tanto, el reencuentro, guiado por los ojos y los pasos de Néstor Almendros, de la escenografía real de tanto cine francés, y la persecución, del brazo de mi amigo Cortázar, de la arqueología jazzística de entreguerras, cultivada en bares como grutas benéficas... Lo recuerdo todo porque iba a ser mi último viaje a París, casi que mi último tango, y la memoria se adelantó a la historia —sabia la memoria—, fabricó su autodefensa previsora, y por eso guardó cada instante feliz de aquel último viaje a París como si supiera que iba a ser mi último viaje a París".

(Máscaras, de Leonardo Padura)



"Recuerdo que pensé, entre aquellos travestís adelantados, pioneros esforzados del movimiento, que el hombre puede crear, pintar, inventar o recrear colores y formas de los que dispone desde su exterior, y llevarlos a la tela, que está más allá de su cuerpo, pero que es incapaz e impotente para modificar su propio organismo. Sólo el travestí llega a transformarlo radicalmente y, como la mariposa, puede pintarse a sí mismo, hacer de su cuerpo el soporte de su obra máxima, convertir sus emanaciones sexuales en color, a través de los aturdidores arabescos y los tintes incandescentes de un ornamento físico. Es una autoplástica esencial, aunque esas obras, infinitamente repetidas —siete Doris Day, cuatro Marilyn Monroe, tres Ana Magnani en veinte metros cuadrados— no puedan evitar, en el mejor de los casos, una fría y nostálgica perfección. Lo más inquietante fue comprender que todo eso era la consumación del teatro consciente que se ha soñado desde los días de Pericles: la máscara hecha personaje, el personaje tallado sobre el físico y el alma del actor, la vida como representación visceral de lo soñado... Aquello era como una iluminación que hubiera estado esperándome desde siempre, agazapada en ese sucio rincón de París, y en unos minutos ya tuve planeada y montada en mi mente la solución que andaba buscando para mi versión de Electra Garrigó... Lo que jamás pude imaginar fue que aquella idea genial iba a ser el principio de mi último acto como director teatral. El fin como principio sin medios..."

(Máscaras, de Leonardo Padura)



"Lástima de lugar, ¿verdad?... Pero fíjese que todavía tiene algo mágico, como un espíritu poético invencible, ¿no? Mire, aunque las ruinas circundantes sean cada vez más extensas y la mugre pretenda tragárselo todo, todavía esta ciudad tiene alma, señor Conde, y no son muchas las ciudades del mundo que pueden vanagloriarse de tener el alma así, a flor de piel... Dice mi amigo el poeta Eligió Riego, que por eso aquí crece tanta poesía, aunque digo yo que éste es un país que no se la merece: es demasiado leve y amante del sol... 
El Conde asintió, sin responder. Quería evadir aquel rumbo metafísico de la conversación y trasladarlo a niveles de realidad concreta".

(Máscaras, de Leonardo Padura)



"Mire bien, ¿qué ve? 
—Bueno..., libros. 
—Libros, sí, pero usted que es un escritor debe saber que está viendo algo más: está asomándose a lo eterno, a lo imborrable, a lo magnífico, a algo contra lo que nadie puede, ni siquiera el olvido. Mire, ese que está allí es la edición de El paraíso perdido que me robé... Como usted sabe, su autor es el poeta Milton y las ilustraciones son de Gustavo Doré. Ahora le voy a preguntar algo: ¿quién podría saber cómo se llamó aquel vecino de Milton, un hombre riquísimo, muy temido en su tiempo, que quizás algún día lo acusó de cualquier barbaridad? ¿Usted no lo sabe? Claro: nadie lo sabe ni nadie debería saberlo, pero todo el mundo recuerda quién fue el poeta. ¿Y Dante, fue güelfo o gibelino? Tampoco lo sabe, ¿verdad?, pero sí sabe que escribió La Divina Comedia y que su fama es superior a la de todos los políticos de su tiempo. Pues eso es lo invencible..."

(Máscaras, de Leonardo Padura)






jueves, 11 de abril de 2019

Monos (Alejandro Landes)

Alejandro Landes



Iniciando la ampliación de las reseñas de las películas que vi en la última edición del FICCI 59, no puedo empezar por otra que por “Monos”, una de las películas colombianas más impresionantes que he visto en los últimos años. 



Crítica de la película Monos


"Monos" de mi tocayo Alejandro Landes, director de esa otra excelente película "Porfirio", estrenada en el Festival Internacional de Cine de Cartagena de Indias hace ya varios años atrás. "Monos" es una super producción colombiana, que en su sinopsis sólo cuenta que en una montaña lejana ocho niños con armas vigilan a una rehén y a una vaca lechera secuestrada. La tenía como una de mis recomendadas del #Ficci59 y no me equivoqué, fue de las mejores películas que vi en el Festival, incluidas las películas internacionales. 



Crítica de la película Monos


Me parece una película única, insólita y precursora en el cine colombiano. Porque esquiva todos los tópicos en los que caen casi todas las películas que tratan el tema de la violencia en Colombia, y ofrece una experiencia totalmente explosiva, intrigante, aterradora y brillante. La misma violencia y el mismo terror visto desde un grupo de adolescentes que tienen el poder sobre otras personas y seres. Por lo que el poder es importante dentro del análisis general de la película y de los personajes, porque estamos frecuentemente frente a un juego de poderes, entre los jóvenes,  la aguerrida rehén y la misma naturaleza, que es la presencia vital unificadora y catalizadora de fuerzas. Pero también finalmente Landes también nos hace un retrato salvaje de la adolesencia. Entonces tenemos a un grupo de adolescentes en un espacio poco habitual para mantener vigilados a secuestrados, sin vigilancia, salvo por unas cuantas revistas hechas por su particular comandante, en definitiva conforman ingredientes explosivos para un cóctel de altas emociones. Y eso finalmente es también los que nos brinda la película, muchas emociones.



Crítica de la película Monos


Como el director muy bien citó las influencias del Señor de las moscas y el Corazón de las tinieblas, dentro de la concepción de la historia, que me parecen acertadas e identificables, creo que atrapa o adapta muy bien la esencia de ambas obras para su propio trabajo. Es en definitiva un descenso a los infiernos, en donde de paso, se lleva al espectador a esa aventura. 



Julianne Nicholson


La producción es impecable, con una estupenda fotografía de Jasper Wolf, que saca provecho en cada escena a retratar los paisajes y contrastarlos con los personajes. Los actores naturales increíbles (junto a la experimentada Julianne Nicholson), la música y el sonido, otros grandes protagonistas. Y la encargada de la música, Mica Levi, en la presentación de la película explica como dotó a cada personaje de un sonido o melodía especial o particular para representarlos y mezclarlos dentro del desarrollo de la trama, y cada sonido va a acorde con la personalidad de cada uno, y junto con ellos, las expresiones musicales de la naturaleza (incluso sonidos naturales) y de tensión, miedo y acción, entre otras muchas más.



Julianne Nicholson


Una exploración única e inedita sobre el poder, la oscuridad, la maldad, la violencia y el terror. Ganadora en el reciente Festival de Sundance al Premio Especial del Jurado - Drama (World Cinema). Me parece interesante que en el país se siga trabajando en la madurez de las películas, ya pudiendo catalizar nuestros eternos temas explorando otros géneros y otras perspectivas. Porque aunque estemos en una aventura emocionante y dura, no deja de ser diciente y símbolico el contexto en que se desarrollan los personajes, pero preciso esa exploración de puntos de vista, nos permite acercarnos a la locura, desesperación y actitudes que pueden desarrollar unos jóvenes dentro de una larga espera, apartados y al mismo tiempo privados de desarrollarse libremente en espacios más acordes y seguros para sus edades. ¿Cómo llegaron allí? No Importa. Importa que están y lo que hacen. Cómo se comportan. Cómo anhelan. Cómo sienten. Desean. 



Crítica de la película Monos


Recuerdo que mientras avanzaba la película estaba realmente impresionado, y la reacción del público en el Teatro Adolfo Mejía, fue única. Al final, como pasa con esas películas que sientes que son especiales, sólo queda levantarte a aplaudir y con una emoción en el rostro de ver como sigue avanzando y creciendo el cine de tu país. 

No se la pierdan. Nadie debería perdérsela. Me parece que fue la película del festival y quizás del año en Colombia. Hasta ahora sigue teniendo un recorrido impecable desde inicios de año en todos los festivales y muestras donde se ha expuesto. 



Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)



sábado, 6 de abril de 2019

Francisco “Sícalo” Pinaud: El gran cronopio de la Costa Caribe (A.S.B)

Foto de Marcela Sánchez. 


Nota: Este artículo se publicó por primera vez en la Revista Unicarta (Universidad de Cartagena) 119. En Mayo del 2017. La publico nuevamente, ahora en mi blog, en celebración del aniversario de su muerte en Enero del 2017, y su nacimiento hace poco, el 2 de Abril del 2019, donde hubiese cumplido 70 años.


Por Alejandro Salgado Baldovino

Los cronopios para el gran escritor argentino Julio Cortázar, según sus propias palabras, son dibujos fuera del margen, poemas sin rimas, son criaturas idealistas, sensibles e ingenuas. Para mí, son seres brillantes, talentosos, poco comunes, apasionados y humanistas por naturaleza. Por algo se le consideraba el Cronopio Mayor. Cuando me ha tocado describir a Sícalo, siempre se me ha pasado la palabra que inmortalizó Cortázar por la cabeza, porque él era todo eso. Además le encantaba Cortázar, y ese excelente libro: “Historias de Cronopios y de Famas”, que junto con su gran amigo, el médico, escritor, melómano, y también otro cronopio, Mario Mendoza Orozco, nos presentaron en una sesión del Club de Lectura, del que hablaré más adelante. 

Para hablar de Sícalo, tengo que remitirme a su gran versatilidad, a sus talentos, a sus obsesiones, a sus pasiones, y especialmente a su gran calidad humana. Aunque lo conocí en las últimas décadas de su vida, creo que alcancé a conocerlo en la mayoría de sus dimensiones, porque siempre fue un libro abierto, un gran amigo, un compañero creativo y un maestro, que vio en mí algún reflejo de sí mismo en su juventud. 

Iniciaré hablando de la parte por la que nos conocimos, y que fue de gran vitalidad en su vida: La Literatura. Sícalo fue un gran lector, como Borges, otro de sus grandes autores de cabecera, se enorgullecía de lo que había leído más de lo que había escrito. Lo que seguramente influyó su trabajo en la Industria Editorial, en la Editora Bolívar, la empresa familiar desde donde fue editor de varias publicaciones, entre ellas la reconocida edición de “Hijos del tiempo” del poeta Rául Gómez Jattin. Pero también fue un excelente escritor, un intelectual, un erudito y un gran conversador, amante de las tertulias, en donde podía con facilidad pasar de hablar de los temas más profundos a los más banales.








Su obra literaria, abarca desde artículos, ensayos, prólogos, dedicatorias, pero especialmente la poesía y el cuento, precisamente los respectivos géneros de dos de sus publicaciones literarias. La poesía siempre apasionó a Sícalo, era parte de su vida, y especialmente sentía devoción hacia los anti poemas, ese género de ruptura dentro de la misma poesía, desarrollado por el poeta chileno Nicanor Parra, uno de los grandes ídolos de Sícalo, junto con el poeta local, Luis Carlos López o El Tuerto López. Precisamente, en “Papel Ordinario”, un pequeño libro de poemas, en donde hace gala y honor de su figura como anti poeta. El poemario está adornado con ilustraciones hechas por él mismo, bajo la técnica de la plumilla. Sícalo era tan versátil, que siempre en sus creaciones mezclaba sus talentos, así como lo hiciese en su más famosa publicación, el libro de relatos “Plátano en Tentación”, donde también ambienta los textos con una fotografía de su propio portafolio.    

“Plátano en Tentación” es una recopilación de relatos, publicado por la editorial de la Fundación Tecnológica Antonio de Arévalo (TECNAR). El lanzamiento se realizó el día Miércoles 25 de abril del 2012 en la Librería Ábaco, junto con la presencia del Club de Lectura. Cumpliendo este año 2017, su quinto aniversario. El libro consta de 17 relatos, la gran mayoría ambientados en la hermosa ciudad de Cartagena, que es una de las grandes protagonistas en los relatos. El centro histórico del corralito de piedra adquiere vida propia en los relatos de Sícalo, que menciona los nombres simbólicos de algunas de sus calles y lugares populares de la época, y traza una geografía palpable, local y poética por los lugares que él solía recorrer dentro del Centro Histórico, y que universalizó con su pluma. Y que gracias a su prosa trabajada, precisa y poética logra transportarnos a la historia y a la Cartagena de antaño. Y aunque en la presentación del libro se mencionó que No es un libro de cocina, debo mencionar que Sícalo mezcla varios sabores, los condimenta con distintos ingredientes que le dan un sabor propio y especial a cada historia. ¡Y qué decir del erotismo! siempre presente en la mayoría de los relatos, que le dan otro de esos sabores imprescindibles a este gran banquete, y la inolvidable degustación que genera el leer y disfrutar cada una de las páginas del libro. Con títulos como: La caída de los cuerpos, La larga noche del 83, Extensión de dominio, Vuelve y tira, que no me has dado, Un estado de gracia, Plátano en tentación, Las Flórez, El regreso, Blanco &Negra, La mano de Elisa, Geografía Nacional, La Selección, Las criaturas de la playa, En la puerta del hotel, El poeta, Borges y Él, y por último, De la rara flor de la poesía repentina. Son los nombres de estos cortos relatos expandidos en más de 100 páginas, donde se puede disfrutar, conocer parte de la vieja Cartagena y divertirse con el toque de humor y picardía, siempre presente en sus relatos. 

(Acá dejo un enlace a la reseña de "Plátano en Tentación en el blog")

Reseña de "Plátano en Tentación"







Además, en su obra poética y narrativa se pueden apreciar sus notables influencias, tan variadas como él, que se extienden más allá de los ya mencionados Borges, Cortázar, Parra y López. Con figuras como: Agatha Christie, Henry James, Conan Doyle, Kafka, Rubén Blades, The Beatles, Sabina, Serrat, Gómez la Serna, Rómulo Bustos, Flaubert, Chejov, León de Greiff, Nathaniel Hawthorne, entre otros. Además de su fuente de inspiración en el cine, el arte en general y las mujeres. 

Otra de las pasiones a las que se dedicó Sícalo, fue su afición y pasión a la fotografía y el arte gráfico. Admirador de las sombras y de los rincones de la ciudad que lo vio nacer, que plasmó con maestría en sus fotografías, varias de ellas ya forman parte del legado histórico y de memoria de la ciudad, al haber capturado su belleza y sus cambios con el correr de los tiempos. De hecho, Sícalo fue muy importante en lo que fue la creación de la Fototeca Histórica de Cartagena de Indias, gracias a su valioso aporte del archivo Jaspe. Además, vale la pena recordar el movimiento cultural de La Caterva, donde él junto con varios jóvenes que a finales de los 70 llegaban a la ciudad luego de terminar sus estudios en Bogotá, se juntaron para alimentar los vacíos culturales de la ciudad en esos momentos, lo que se consolidó en la creación de una revista, que fue fundamental para la creación de distintas iniciativas que fueron fundamentales en el auge cultural de la ciudad, como el Centro Cultural del Caribe o el Festival del Frito, entre otros. Sícalo, con su experiencia en el trabajo editorial, editaba las ediciones de la revista.

También se encuentran una serie de fotos que Sícalo realizó en el año de 1985 junto a María Raquel Bozzi, como modelo, sobre el Teatro Heredia (hoy Adolfo Mejía), cuando se encontraba en ruinas. Es una serie que me impactó mucho cuando él me las mostró, porque por mi juventud no llegué a ver el teatro en ruinas, pero sobre todo por la belleza dramática y la calidad de cada una de las fotos. Por eso, nos pusimos de acuerdo para trabajar en un pequeño cortometraje documental donde utilizáramos ese material fotográfico, acompañado de los “Nocturnos” de Chopin, y unos cuantos textos ilustrativos. El cortometraje lo pueden ver en el siguiente enlace:

"Oficio de Lamentos por un Teatro Derruido" (Youtube)







De su trabajo en la fotografía y el arte gráfico, que está muy ligado, con una predominancia en los rincones del centro histórico de la ciudad, sus plazas, casas y personajes autóctonos, se va forjando su última gran obra en vida: Las Mujeres Descaradas.    

Como he comentado anteriormente, Sícalo ambientaba sus publicaciones con sus fotografías, dibujos e ilustraciones. Y precisamente de uno de sus dibujos que utilizó para ilustrar un poemario, nació la idea de las descaradas. Según sus propias palabras, algunas personas le sugirieron la posibilidad de editar esos dibujos de forma separada de los poemas. Por lo que decidió hacer una ampliación de esos dibujos, quedando sorprendido en como ganaban expresión y dramatismo. Pero sentía que a esos dibujos ampliados y expresivos le faltaba algo. Por lo que decidió superponer esos dibujos sobre unas fotos de paredes de Cartagena que ya había realizado. Y así nacieron sus inmortales descaradas. 

En el año 2014 se realizó la primera temporada de la exposición Mujeres Descaradas en el Museo de Arte Moderno de Cartagena con un gran éxito. Luego de la exitosa exposición de la primera temporada, Sícalo se encontraba muy animado e inició el proceso de creación de una nueva temporada. Lo acompañé a tomar varias de las fotos, tanto de las paredes como de las modelos que adornarían la nueva temporada, que en comparación con la primera, está más llena de color. No sólo en las paredes, que siempre fueron la base cromática de sus composiciones, sino en el trazo que forma la figura de las féminas caribeñas, que siempre fueron su más grandes inspiración. 

Lamentablemente Sícalo falleció a inicios del 2017 sin ver expuesta la segunda temporada de su exposición, que se encontraba prácticamente terminada. Pero gracias a la ayuda y el empeño de sus dos hijos, que tanto quiso, Gabriela y Santiago, sus amigos más cercanos y Julio Benítez, otro de sus amigos cercanos y colaborador en el proceso de creación de las Descaradas, se pudo tener lista la segunda temporada como un homenaje póstumo a su autor. Se realizó el 18 de Enero del 2017, nuevamente en el Museo de Arte Moderno de Cartagena, donde siempre quiso que se hiciera. Digno lugar para una persona de las dimensiones de Sícalo, de gran importancia en la cultura para la ciudad.

En esta nueva exposición, algunos de los cuadros y las figuras, intentan emular obras de arte clásica, o realizar un pequeño homenaje a esos personajes, y sobre todos mujeres, a quienes les tenía gran admiración: Marilyn Monroe, La Monalisa de Da Vinci, Las Señoritas de Avignon de Picasso, además de su modelo original, que llamamos, "la descarada original", y algunas de sus queridas amigas, quienes al final, en su mayoría querían ser inmortalizadas como una descarada por Sícalo.

Enlace a la página web de la exposición:

Mujeres Descaradas (Exposición Especial 2017)






En los últimos años de su vida, también Sícalo hizo parte de un Club de Lectura, donde nos conocimos. Y donde dio la casualidad que convergieron una variedad de personajes: académicos, profesionales destacados en sus respectivos campos, los ex  miembros de La Caterva, y personas jóvenes como yo, estudiantes curiosos y amantes de la literatura. Este grupo se consolidó y nos reuníamos (y nos seguimos reuniendo) cada miércoles a las 6 p.m. desde hace 7 años, para compartir sobre nuestra pasión sobre la literatura, intercambiar opiniones, generar debates, ver películas y analizar obras, personajes y épocas entorno a una obra literaria. Pero sobre todo, durante todos estos años, se formó con toda esta variedad de personajes, un grupo cálido de amigos que compartíamos una misma pasión, y encontrábamos en nuestros miércoles de tertulia, un oasis en las agitadas semanas, y un ambiente propicio para alimentar nuestra actividad creativa. Y en este punto, quería destacar uno de los aspectos más importantes y valiosos de Sícalo, porque además de ser un Hijo, Padre, Don Juan, Conversador Innato, Intelectual, escritor, lector, gestor cultural, poeta y antipoeta… esos y muchos más apelativos… sobre todo, Sícalo era un ser humano excepcional, un amigo incondicional, y un ser humano lleno de luz y alegría, que nos contagiaba a todos con su particular humor, su erudición y su camaradería. Con su partida ha dejado una marca en todos nosotros, un recuerdo imborrable, pero al mismo tiempo una razón para celebrar su memoria, y disfrutar la vida y cada momento que estamos en ella. El Club de Lectura tomó el nombre de Club de Lectura Sícalo, en su honor, donde esperamos seguir honrando su memoria, y su legado como artista, como el gran cronopio de la costa Caribe.  




Sesión del Club de Lectura Sícalo en la Librería Ábaco Libros



Lanzamiento de "Plátano en Tentación" en la Librería Ábaco Libros



Acá páginas de la edición de la Revista Unicarta: